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lunes, 21 de septiembre de 2015

Denominación del género (y 6): “Novela de amor”



Un viejo que leía novelas de amor
Luis Sepúlveda
1.ª edición: febrero 1993
Anagrama, col. Andanzas
Ilustración de la cubierta: detalle
de Regenwald (1991) de Wolfgang
Rieder, témpera y pastel.
© Wolfgang Rieder, 1992

¿Por qué no hablar, sencillamente, de la novela de amor? Parece el término favorito de quienes no quieren que se les confunda con autores del género romántico (Vade retro Satana).

Carmen Amoraga (“Amoraga reivindica las novelas de amor en 'Todas las caricias'”, El País, 4.05.2000) quien rápidamente advierte que escribió una novela de amor, aunque desde luego no es una novela rosa”. Con lo cual me suscita la duda de si eso quiere decir que acababa mal, en cuyo caso, claro, hace bien en situarse fuera del género. No tuve el gusto de leer Todas las caricias.

El artículo “Nuevos románticos” (El Periódico, 24.08.2010) leemos que “La novela de amor huye de la etiqueta rosa y se reinventa para atrapar a todo tipo de lectores”. Claro que en esta joya del periodismo de investigación se entiende que la “renovada novela romántica” está “escrita mayoritariamente por hombres”. Sostienen aquí, que Federico Mocciareinventó la novela de amor” (Periodista Digital, 16.10.2013). No es el único, para Lluís Fernández, de La Razón (9.02.2012), Moccia es “el renovador de la novela romántica contemporánea”.

Y las Smart Bitches sin enterarse…

No sé por qué, pero me parece que es la denominación que prefieren los hombres cuando hablan de este tipo de novelas.

Personalmente, me gusta, pero reconozco que es gracias a Luis Sepúlveda y su novela Un viejo que leía novelas de amor (1993). Que, por cierto, no tiene nada de romántica sino que es ficción literaria; te narra un episodio en la Amazonía. Pero el protagonista es un señor que “un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor -«del verdadero, del que hace sufrir»-”, después de que se las describieran de la siguiente manera: “cuentan la historia de dos personas que se conocen, se aman y luchan por vencer las dificultades que les impiden ser felices”.

El viejo que leía novelas de amor las descubrió con…


El Rosario, de Florence Barclay, contenía amor, amor por todas partes. Los personajes sufrían y mezclaban la dicha con los padecimientos de una manera tan bella, que la lupa se le empañaba de lágrimas.


Si queréis saber algo más de esta novela, en Librópatas hablan de este clásico de las novelas románticas, que fue todo un superventas a principios del siglo XX, con adaptaciones cinematográficas y todo.


O sea, “sufrimientos, amores desdichados y finales felices” ¿y por qué? Pues porque estas novelas  “hablaban del amor con palabras tan hermosas que a veces le hacían olvidar la barbarie humana”.


Ya digo que es una denominación muy masculina. Quizá porque suena seria, y por ello se puede utilizar institucionalmente. Así titularon así una exposición organizada por el Gobierno asturiano en la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala de Oviedo dedicada a Corín Tellado: Corín Tellado. Sesenta años de novela de amor (2007).

Una variante de esta denominación sería novela amorosa. Así, leo en Los miserables, vol. II, pág. 104 (Random House Mondadori, 2005; trad. Nemesio Fernández Cuesta):


“Se ha abusado tanto de las miradas en las novelas amorosas, que se ha concluido por darles poca importancia; apenas se atreve hoy un novelista…”



Novela de amor o amorosa

Qué tiene de bueno: define el tema central sin connotaciones peyorativas.
Problema: no deja claro si hay o no un final feliz.


Resumiendo: ¿Novela rosa, romántica, de amor, del corazón, sentimental? ¿Romance?

Yo me quedo con novela romántica, pero ya vemos que hay expresiones de significado semejante que tampoco están mal. Y lo de novela rosa,… mejor lo dejamos para los romances genéricos tipo harlequín, o a la española de los años veinte, treinta, cuarenta...

Termino mi repaso de la denominación del género con un deseo. O dos. Primero, que la RAE cambiara la definición de "novela rosa", dando una más objetiva y menos desdeñosa. Segundo, que incluyeran por algún lado la acepción de "novela romántica" como un género actual.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Denominación del género (5): “Novela del corazón”



Si buscas novela del corazón en internet, lo más probable es que te salga esta frase de Beaumarchais:  

El amor no es más que la novela del corazón; el placer es su historia.


Que no tiene nada que ver con el tema del que trata este blog, pero es sonora, de cualquier modo.

Sin embargo, también a veces, encuentras esta expresión, "novela del corazón", referida al género romántico. Así, Harold Alvarado Tenorio, en literaturas.com, al hablar de Guillermo Cabrera Infante (quien, personalmente, prefería el término "romance", como ya comentamos aquí), menciona de pasada, que “Otro de sus asuntos es el estudio de la novela rosa o del corazón, con la famosa y adinerada autora Corín Tellado a la cabeza”.

Tengo la impresión de que es una denominación más hispanoamericana que peninsular. Así, en la página 32 de La apetecida esperanza de tu muerte de Mario Alberto Carrera (1995), impreso en Guatemala, leo: “Y Mario Francisco Arrabal se cree personaje de novela del corazón, escrita por Corín Tellado”.

Y, en el libro argentino Asesinos de papel. Ensayos sobre narrativa policial (1996) Jorge Lafforgue y Jorge B. Rivera dan “novela del corazón” como sinónimo de “novela rosa”, a la que definen como “novela sentimental o de conflictos amorosos, a la manera de las escritas por Delly, Corín Tellado y otras especialistas”.

Creo que esta denominación podría usarse sin mayores problemas, aunque a día de hoy no se lo haya oído a ningún lector.


Novela del corazón

Qué tiene de bueno: nuevamente, alude a que esto va de sentimientos amorosos.
Problema: escaso arraigo, al menos a este lado de la Mar Océana


martes, 25 de agosto de 2015

Denominación del género (4): “Novela sentimental”



Ya he repasado otras denominaciones usadas para este género. Ya conté que no me gusta lo de "novela rosa", que prefiero usar "novela romántica" y que "romance" es más bien influencia inglesa. Hoy toca lo sentimental.
Tratado de amores de Arnalte y Lucenda,
novela sentimental de Diego de San Pedro (1491)

A veces se usa novela sentimental. En el artículo “La novela rosa sale del armario” (Tiempo de hoy.com, 1.02.2008) se puede leer: “Toda novela sentimental que se precie debe cumplir una regla de oro…” Más frecuente resulta encontrar el adjetivo “sentimental” en expresiones como “literatura sentimental” (“La novela rosa sube de tono”, Servicios.laverdad.es 24.02.2007) o “novelas del género sentimental” (“El circuito virtual de la evasión”, El País 28.07.2007).

Nuevamente, es un término ya utilizado para un tipo de novela concreto, cultivado en la España de los siglos XV y XVI. Añade el DRAE que:


“Narraba una historia amorosa, a veces con personajes y lugares simbólicos, y ofrecía un fino análisis de los sentimientos de los amantes, cuyo destino solía ser trágico”.


Qué curioso, oye, en el siglo XVI podían escribir novelas de tema amoroso y analizar finamente los sentimientos de los amantes cuyo destino era trágico. Se ve que un destino feliz de los amantes impide, de por sí, intrínsecamente, cualquier análisis fino de sus sentimientos.

Para mí, sí que hay un subgénero dentro de la novela romántica que podríamos denominar sentimental, caracterizado, a mi modo de ver, por tragedias diversas que pueden ir desde un divorcio hasta la ruina económica, pasando por una violación, adicciones varias, el fallecimiento de un pariente,… problemas todos que se resuelven con un poco de ayuda de la familia, los amigos, los vecinos y demás habitantes de pueblecitos entrañables, con el amor como guinda del pastel. Agridulce. En la línea de Rosamunde Pilcher o Nicholas Sparks. El problema estaría en diferenciar este subgénero de la women’s fiction que a veces escriben Danielle Steele o Barbara Delinsky.

A veces, he visto usado una variante de esta denominación, novela de sentimientos. En Enganchadas al final feliz” (El País, 28.07.2007) puede leerse: “La novela de sentimientos atraviesa uno de sus mejores momentos”. Y sí, ya sé que es obvio, "enganchadas" es expresión con connotaciones negativas. Se ve que no es un tipo de novela que se pueda leer normal, presume cierta debilidad de carácter o propensión a las dependencias en el lector,... bueno, para quien escribió el artículo lectora, ignorando que también hay hombres que leen esto... Pero de cómo los medios ven a "la lectora" de romántica ya hablaremos otro día.


Novela sentimental

Qué tiene de bueno: aclara que se va a hablar de sentimientos.
Problema: confusión con un género literario histórico.

*Alternativa* Usarlo para el subgénero lacrimógeno.


Fuente de la imagen: como es habitual, wikicommons.