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miércoles, 5 de octubre de 2022

Crítica: “Love lessons”, de Sarina Bowen

 

Entretenimiento harlequinero


 

LOVE LESSONS

 

Por SARINA BOWEN Fecha: julio de 2022

 

Definitivamente, la serie se ha ido por los cerros de Úbeda, quiero decir, por la fantasía harlequinera de millonarios NA, dejando a un lado el deporte y cualquier pretensión. 

Que oye, conmigo funciona, pero admito que no es por donde yo esperaba que fuese esto de los Brooklyn Bruisers cuando empecé a leerla.

Vera Vestini (27) está en los primeros años de su empresa como estilista independiente, con su amiga Charli como socia. Tiene el típico vecino ruidoso y tocaovarios de Romancelandia, Ian Crikey (28).

Ian está remodelando un edificio y parte de las tareas las hace él mismo con sus manos, porque es el tipo de trabajo manual que le ayuda a desconectar un poco. Profesionalmente es jugador de hockey.

En la pista, es el enforcer, es decir, el defensa que se dedica a proteger a sus compañeros dando mamporros. Una figura siempre problemática; me quedé sobre todo clavada con la representación que de esta figura dio Rachel Reid en Tough guy.

Aquí no está ni de lejos siguiendo esa senda dramática. Pero también tiene su coste para Ian. Algo le ocurrió en la última temporada que lo tiene con pesadillas. No será su único problemilla. Está en un momento en que no se decide a enfrentarse a ninguno.

En el equipo le dan un toque por su imagen. La pizpireta vecina que consigue que lo arresten por meter follón a horas intempestivas será, sin él pensarlo, quien le ayude a mejorar esto en parte. La más superficial, la ropa que viste. Esta parte me resultó interesante, por qué él viste como viste y cómo se puede resolver.

Estos dos se enamorarán en un viaje a Italia. La excusa para intimar está en que Vera quiere recuperar a su ex, y como este idiota dijo que ella no era buena en la cama, a Vera se le ocurre mejorar tomando lecciones de Ian. Que está encantado porque se siente un regalo para las mujeres, la verdad. A chulito no le gana nadie.

Sí lo sé, es un tópico mñé, esto de que sea el varón de turno el que mejore tu vida sexual. Pienso que a las mujeres más nos vale descubrirlo nosotras mismas, no esperar a que venga el tío de la vara mágica. Pero bueno, tampoco me molestó y eso da pie a que las escenas sexuales tengan sentido dentro del desarrollo general de la historia, forman parte del argumento.

Otra cosa que me gusta que los problemas digamos emocionales de Ian los resuelve por sí mismo, con ayuda de un profesional. Y me gusta porque, a diferencia de otras novelas en Romancelandia, el amor no lo es todo, no arregla mágicamente todos tus problemas.

El amor no lo es todo, no puede ser la única motivación para cambiar.

La parte harlequinera es el viaje en jet privado a Italia, todos jóvenes y guapos, y enamorados, en el lago Como como telón de fondo, por supuesto con ropa de marca y dejándose la chequera (bueno, más bien, quemando la tarjeta de crédito) en Milán y Lugano. 

Hay un momento en que se van a ver una Traviata en la Arena de Verona. Y mira, me parece original, dentro de lo que es Romancelandia, que se empeñan todo el rato en ir a la Toscana, ¡que Italia tiene otras diecinueve regiones!

Lo dicho, muy entretenida si te haces a la idea de que esto es un harlequín un poco alargado. Y te olvidas de la parte deportiva.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print / eBook, 298 páginas

Tuxbury Publishing LLC (12 julio 2022)

Parte de una serie: Brooklyn #7 / Brooklyn Bruisers #10

ISBN13: 9781950155385

 

Simply Love Books, 5 estrellas

martes, 27 de septiembre de 2022

Crítica: “Shenanigans”, de Sarina Bowen

 

Opuestos que se atraen, enemies to friends que luego son friends to lovers

 


 

DATOS GENERALES

 

Título original: Shenanigans

Fecha de publicación original en inglés: marzo de 2022

Subgénero: contemporánea

Editorial: Tuxbury Publishing LLC

Páginas: 366 páginas

Parte de una serie: Brooklyn #6 / Brooklyn Bruisers #11


SINOPSIS (De Fiction DB

Lo que quise hacer en Las Vegas: soltarme el pelo por una vez y celebrar ganar una medalla en mi primera competencia de estrellas de hockey femenino. Lo que realmente hice: emborracharme en el baile de graduación y despertarme casada con el extremo estrella de Brooklyn, el gran Neil Drake. Es el heredero de mil millones de dólares y yo a duras penas sobreviví a mi infancia. Nuestra amistad se basa estrictamente en el hockey, la comida para llevar y mucha palabrería. Y ahora santo matrimonio. Aunque ambos sabemos que no puede durar, especialmente una vez que su malvada familia se entera de nuestras travesuras en Las Vegas...

Contiene: Compañeros de equipo entrometidos, padres entrometidos, joyas feas y un beso fingido que casi incendia el mundo.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Estaría entre las diez mil-once mil mejores, gracias a que tiene cinco estrellas en Jeeves Reads Romance y también en Star-crossed. Luego es una de esas novelas que tiene, hasta cierto punto, varios tópicos: opuestos que se atraen, enemies to lovers, pero también algo de friends to lovers

 

CRÍTICA

En mi particular lista de historias «Brooklyn Bruisers», esta sería la n.º 13.

Yo no sé en qué momento esta serie empezó a irse a la parte más salseo, fantasiosa, y se alejó un poco de lo deportivo. Supongo que una vez que el equipo ha ganado la copa Stanley ya no hay tanta tensión. Otra temporada más, a ver si pasas a los play-offs, no tiene mucha historia. No hay digamos ningún desafío profesional añadido.

Además, como lo de la copa la cuentan en el epílogo de Brooklynaire (El magnate de Brooklyn), pues tampoco es que en los libros posteriores esa final tenga mucha tensión, porque ya sabes cómo acaba la cosa. Para mí, un desperdicio.

Así que la serie se vuelve más harlequinera, tirando por la fantasía del millonario que te lleva en jet privado y que te facilita ropa de marca.

Solo que contado estilo NA, primera persona dual alterna, y con un elenco de amigos/compañeros que cotillean cosa mala sobre la vida amorosa y sexual de los colegas, hasta haciendo apuestas al respecto.

El protagonista es el jugador de hockey Cornelius Harmon Drake III, que sabes que tiene más de 25 años porque a partir de esa edad tuvo acceso a su fortuna, pero tampoco sé si está ya en su segunda década como deportista profesional. Creo que no, que me sonaba aún veinteañero.

Este rico de familia, a quien todos llaman «Neil», es un tipo majo. Es de esos millonarios con conciencia social con buenas causas, como el activismo medioambiental. Eso sí, coge el jet como cualquier otro, y aunque lo intenta salvar un poco de la hipocresía... la verdad es que no me acaba de convencer, al final acaba pareciéndome no muy diferente a tantos otros millonarios activistas que pretenden que no tú viajes en low-cost cuando ellos se recorren el mundo en aviones privados.

Además, Neil es diabético, y ves cómo consigue controlarlo, cómo tiene que estar pendiente de sus niveles todo el rato. Eso le da su punto de autenticidad, explica muchas cosas, como que asume que si se despista puede tener un coma diabético y morir, y eso le impulsa más a no quejarse y disfrutar de la vida.

No, no es un «pobre niño rico».

En Bombshells vimos cuando conoció a una jugadora del equipo de hockey mellizo, Charlotte Fern Higgins (24), «Charli» para los amigos. Y comete el error de llamarla doll. Lo suyo es hostilidad a primera vista. Charli es más áspera que el papel de lija, y con razón, porque su vida personal ha sido muy dura, y hoy sigue con problemas, a pesar de estar en un equipo de hockey profesional. Ella es la conciencia feminista de la serie y de la distancia que hay entre el deporte profesional masculino y el femenino.

Cobra poco, tiene que trabajar en otra cosa, tiene deudas que contrajo su hermano y que en parte pagó trabajando de camarera en un bar top less. Por lo que te dicen, debe ser bisexual porque ha tenido relaciones más con chicas que con chicos.

De hecho, a pesar de que Charli le entró por el ojo, Neil no le dijo nunca nada, porque creía que no le gustaban los chicos.

La cosa es que van al All-Stars de Las Vegas y acaban despertándose como parece ser típico tras una noche de borrachera: semidesnudos y casados. ¿Ha habido sexo, sí, no, algo…?

Sí, es algo ya visto varias veces. Y no caí en ello. Pero justo coincidió que vi un documental sobre Bill Cosby y más de una mujer cuenta algo parecido: despertar desnuda en una cama sin acordarse de cómo llegó allí, solo haberse sentido fatal.

Me puse a pensar en la cultura de la violación. Si te despiertas en cama ajena desorientada y tal, con esos antecedentes, lo primero que piensas es que te han metido algo en la bebida. Claro, como es romántica, tú sabes que Neil no ha podido aprovecharse de ella, que no es un depredador sexual, él también bebió más de lo debido y padece una una enfermedad crónica que le complica la vida...

Pero vista desde la perspectiva de esa realidad de depredadores sexuales que andan por ahí noqueando mujeres para violarlas... Inquieta un poco. No había caído en ello, lo confieso.

Esto es romántica, así que estos dos vuelven rápido a Nueva York, porque tienen que unirse a sus equipos, y empieza entonces la tarea de divorciarse. Algo que, al parecer, no es tan fácil. Ojoplática me quedé con saber que todavía hay sitios civilizados en que el divorcio inmediato tiene que ser causal, o sea, que no valga que dos digan que se quieren divorciar, sin más.

Fue una novela entretenida y me la pimpé en 24 horas, pero tampoco es de las que deje huella en la memoria. Estuve dudando entre las 3 y las 4 estrellas, porque realmente funcionó para mi, y el personaje de Charli me resultó muy atractivo. Dura, desconfiada, no es fácil que entregue su corazón a nadie.

El problema de Charli es que se ha limitado mucho a ella misma. Tiene potencial para hacer mil cosas, y ella no lo ve. Ese es su problema: ha limitado mucho su vida porque no cree en ella. Y con razón, por su pasado. 

Pero ni siquiera tener un novio maravilloso que la ama y está a su lado pase lo que pase le hace reparar en que ella puede tener más opciones en la vida que trabajar de camarera.

Si al final me he decantado por las 3 estrellas es porque creo que Charli resulta al final desaprovechada, lo mismo que tampoco se saca punto a los tópicos de enemies ni de friends.

Una pena, porque es un personaje súper un personaje atractivo. Sobre todo si la comparas con Neil, que es un héroe más de cartón piedra. Lo mismo pasa con la ex de Neil o los malotes de turno, muy clichés.

 Valoración personal: buena, 3 estrellas

Se la recomendaría a: todos los aficionados a la romántica contemporánea ligera con su toque de fantasía de millonario.

Otras críticas de la novela:

Como digo, ahí afuera ha gustado mucho.

Jeeves Reads Romance le da 5 estrellas al audiolibro, narrado por Jason Clarke y Vanessa Edwin. 

Star-crossed Book Blog, 5 estrellas

Mia, the Book Addict, 5 corazones

Carole’s Random Life, 5 estrellas

She Reads Romance Books, 4 estrellas

Simply Love Book Reviews, 5 corazones

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Crítica: “Must love hockey”, de Sarina Bowen

 

Los utilleros también ligan con fans

 


MUST LOVE HOCKEY

 

Por SARINA BOWEN Fecha: diciembre de 2020

 

Sigo leyendo, más o menos por su orden, las novelas de los Brooklyn Bruisers. Este relato corto es la historia n.º 12 en mi lista particular.

Aquí el protagonista no es un jugador o jugadora de hockey, sino James «Jimbo» Carozza, de profesión utillero, entiendo yo. Es el que se encarga, junto con Heidi Jo y otros, del material de los jugadores.

Emily tiene un novio guapo y trabajador, y además su familia le adora. El único problema es que, bueno, no parece que su churri le guste demasiado el hockey. Si han ido a un partido de los Bruisers es simplemente por contentar a sus clientes.

¿A Emily? ¡Le encanta el juego y el equipo! Cuando salen del partido, algo horrible le pasa a Emily, tiene una especie de reacción en la piel, en la garganta…

Su novio se larga con sus clientes y ella se queda sola, en las afueras del estadio, sintiéndose cada vez peor. Pero ahí viene al rescate James, que la lleva al vestuario y, con ayuda de un jugador, y del médico del equipo, salva la situación.

Y la acompaña a urgencias.

James y Emily se caen bien al instante. Ella le agradece su ayuda. Además, lo que ve en James le gusta. Aunque claro, ella tiene novio. No es fácil dejar a tu novio de años, y tampoco es cosa de enrollarse, de forma inmediata, con alguien nuevo.

Pero a James no le importa demasiado esperar, y ser amigos mientras tanto. Las cosas buenas de la vida, a veces, llevan su tiempo.

Una cucada de relato. James es un cielo de muchacho, y Emily, un encanto. Es de esas historias breves muy bien contadas, aunque te olvides a los dos días hasta del nombre de los personajes.

Se puede leer perfectamente independiente de la serie, pero es de esas que disfrutas más si has visto antes al personaje de Jimbo, y te alegras de que tenga su historia.

No solo los megamillonarios tienen derecho al amor.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print/eBook/audio, 150 páginas

Tuxbury Publishing LLC (febrero/2022)

Parte de una serie: Brooklyn #5.5 / Brooklyn Bruisers #10.5

ISBN13: 9781950155347

 

The Escapist Book Blog, 4 estrellas. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Crítica: “Bombshells”, de Sarina Bowen


Un tipo genial y una chica enrollada

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Bombshells

Subgénero: contemporánea

 

Fecha de publicación original en inglés: 2021

Parte de una serie: Brooklyn Bruisers #10 [u 11] / Brooklyn #5

Páginas: 278


SINOPSIS (según Fiction Data Base)

¡La liga femenina llega a casa! Y Brooklyn nunca volverá a ser el mismo para Anton Bayer y el equipo... Esta es mi última oportunidad de deshacerme de mi reputación de playboy y finalmente alcanzar mi potencial. Así que he establecido tres reglas para nuestra temporada más grande hasta el momento: nada de alcohol, nada de mujeres y nada de escándalos. Especialmente eso último.

Y luego, ¿de quién me hago amigo el primer día en la pista? De una increíble jugadora de hockey. Quiero a Sylvie de una manera que es un poco más que d amistosa. La deseo Pero tengo un campeonato que ganar, y ella también.

Cuando mi compañero de equipo le rompe el corazón, cometo el estúpido error de consolarla de la mejor manera que sé. Nuestra noche juntos desencadena una serie de pecados: nadie puede saber de nuestra aventura, especialmente mi sobreprotector compañero de equipo. No puedo dejar que nadie vea dentro de mi corazoncito codicioso. Ni siquiera ella.

¿Las cosas que quiero de ella, y las cosas que ya hemos hecho? Si alguien lo supiera, sería un bombazo.

Contiene: un defensa con ojos azules de ensueño, una portera con malas ideas, una gran batalla de sexos y una escena de piscina...

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Bueno, está bastante bien, en torno al puesto 3.000 de mi base de datos. Kaetrin (de Dear Author) la incluyó entre lo mejor del año 2021, no es de extrañar porque le hizo crítica de 5 estrellas. También Arielle (de Star-crossed) le puso 5 estrellas. Y tiene ese atractivo planteamiento de enemies to lovers.


CRÍTICA

 

Siguiendo con las novelas de los Brooklyn Bruisers, ya entro en las últimas publicadas, que tratan más de la gente jovencita que se ha ido incorporando al equipo.

Aquí el protagonista es Anton Bayer, primo de Eric Bayer (protagonista de Moonlighter, la primera del spin-off The Company). Es ya su tercera temporada, y tiene problemas. Ya no es un novato, se espera de él que sea serio, y la verdad es que estos dos años anteriores ha estado en plan fiestero, saliendo, gastando bromas a derecha e izquierda, bebiendo, follándose a todo lo que se le pone a tiro…

Al final de la temporada anterior lo bajaron a las ligas menores y eso fue un toque de atención. Se ha esforzado en la pretemporada en centrarse, enderezar el rumbo y ser un tipo de lo más confiable.

Seguirá tres normas: nada de alcohol, ni de mujeres, ni escándalos.

En un entreno conocerá a Sylvie Hansen, una muchacha canadiense que es la portera de las Bombshells, equipo femenino de hockey sobre hielo. Y se queda totalmente colgado de ella.

Sylvie perdió a su madre hace poco, y aún está guardando duelo. En el pasado, vivió con ellos Bryce Campeau, un jugador de hockey también canadiense, un sistema del que hablé al hilo de otra novela, la de Tough guy de Rachel Reid. Ryan Price, el enforcer protagonista, había vivido en casa de Fabian Salah de jovencito. Pues algo así ocurrió con Bryce, que estuvo en casa de Sylvie, francoparlantes ambos.

Sylvie está enamoriscada de Bryce, y cree que es mutuo. Tienen la idea de que habrá un momento en que podrán estar juntos y se casarán. Bryce fichó con los Bruisers, y Sylvie estaba dispuesta a ir a Brooklyn a estar con Bryce. Pero este le da largas, así que Sylvie se queda un poco chafada.

No desaprovechará esta oportunidad de jugar al hockey sobre hielo. Está encantada de poder jugar profesionalmente, aunque sea de portera suplente y con un salario más bien escaso.

Me encanta esto de que metan a una mujer atleta como protagonista, que se vea que ellas también entrenan, y juegan partidos, la diferencia de salarios, y la distinta manera de verlas y tratarlas. Y la dinámica con sus compañeras de equipo, un grupito majo que pelean como leonas en la pista.

Claro, aceptar este trabajo le da la oportunidad de vivir en la misma ciudad que Bryce, jugando como quien dice para el mismo equipo. Lo suyo podrá tomar forma de una relación en condiciones, ¿para qué esperar…?

Pues no. Bryce, obsesionado con el deporte, no está por la labor. Y Sylvie empieza a pensar, seriamente, que los sentimientos no son del todo correspondidos. Igual tampoco lo de ella era gran amor-amor.

¿Va la historia de Bryce y Sylvie…? ¡Noooo!

Porque nada más conocerse, Anton Bayer y Sylvie Hansen se caen bien, aprovechan para hacer actividades juntos, como entrenar, o participar en actividades de estas publicitarias que organizan los equipos.

La dinámica entre ellos es estupenda, con sus momentos sexis, y otros divertidos. Anton ya no será un fiestero, pero sigue siendo un tipo desenfadado y sin complicaciones mentales. Sylvie está decidida a vivir la vida, disfrutar mientras de la experiencia neoyorquina todo lo que pueda, aunque al ser portera suplente tampoco tiene muchos minutos en cancha.

Se hacen amigos, aunque Anton está loco por ella desde el principio. Nada más conocerla, al verla en pista con una niña, se queda sin respiración. Sylvie, en cambio, prefiere la amistad. Aún anda pensando en otro, en Bryce, con quien creía que se casaría.

Así que en principio serán amigos y colegas. Llegará, claro, el momento de enrollarse, y tú notas que en realidad, están realmente encantados el uno por el otro.

Lo disimulan, porque la cosa con Bryce está ahí por detrás, pendiente, al fin y al cabo es compañero de equipo y amigo de Anton, y con Sylvie hay una relación de cariño, desde hace años, es uno más de la familia.

Esta novela me la leí en menos de veinticuatro horas, aprovechando una noche de insomnio, empeorado por las altísimas temperaturas de mediados de julio de 2022. Es que en el norte de España no es normal tener aire acondicionado en casa, y claro, esto de las noches tropicales (de más de 20º) o tórridas (de más de 25º) nos pilla con el pie cambiado.

Había cosas en esta novela que me gustaron menos. Una, el toque de realismo mágico que mete a cuenta de la madre muerta, para mí como que no venía muy a cuento ese barniz paranormal. Luego, parece inevitable señalarlo, el estilo NA (primera persona dual, relato en presente de indicativo), que ya he dicho cien veces que no me va nada. Por último, la resolución del conflicto con Bryce me pareció más bien mñé.

Pero vamos una lectura ligera y sabrosona, ideal para estos tiempos veraniegos. Cuando te apetece algo contemporáneo, sexi y con algún toque de humor, sin mayores complicaciones, estas novelas de Sarina Bowen son estupendas.

Es alucinante que para ser el octavo libro de la serie (o el décimo o el undécimo….) siga manteniendo el desparpajo, el nivel alto, y que me haya gustado más que los inmediatamente anteriores.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los fans del friends to lovers contemporánea

Otras críticas de la novela:

En español no he encontrado nada. Paso al inglés:

Mia The Book Addict, 5 hearts 

Dog-eared day dreams, 5 estrellas

Star-crossed Book Blog, 5 estrellas

Carole’s Random Life, 5 estrellas

A novel glimpse, 5 estrellas

Under the Covers, 3 ½ estrellas

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Crítica: “Loverboy”, de Sarina Bowen

 

«Suspense» al estilo Bowen


 

LOVERBOY

 

Por SARINA BOWEN Fecha: diciembre de 2020

 

Sigo leyendo, más o menos por su orden, las novelas de los Brooklyn Bruisers. Sería la n.º 10, aunque también la n.º 2 de la serie spin-off, The Company.

Realmente, aquí de hockey no hay nada de nada. Es todo un episodio más de esa historia de The Company, una empresa de seguridad privada tan secreta que ni siquiera te dicen el nombre.

Gunnar Scott (36), alto, fuertote, así rubiales en plan vikingo, fue amigo de Max desde siempre, desde la universidad. Es uno de sus mejores activos, un socio que lleva el trabajo en la costa Oeste.

El misterio misterioso es de un tipo que hackea hardware, no le cogieron en la anterior y, ¡¡spoiler alert!!, aquí tampoco se acaba de resolver esa historia.

Max hace venir a Gunnar a Nueva York para que se infiltre en un café de lo más cuqui en el SoHo. Al parecer, alguien está usando la WiFi del establecimiento para mandar mensajes sobre asesinatos a la Deep web.

Casualidades de la vida, ¿quién dirige ese sitio? ¿Quién hace los pasteles más golosos de NY?

Pues Posy Payton (34) rica de familia, hoy divorciada, que compartió con Gunnar el beso más apasionado de su vida… hace quince años. Que digo yo que si lo de estos era amor verdadero, podrían haber hecho algo en tres lustros, no sé, mirarse en Google al menos.

Para ser una second chance, han estirado demasiado el tiempo intermedio como para que lo de estos dos sea creíble.

Posy necesita un barista y Gunnar se postula para el puesto, mintiendo como bellaco, por supuesto. Le cuenta una trola y Posy se la cree. Más que nada, porque él le sonríe con todo el encanto de un loverboy y las hormonas de Posy se rinden al instante.

La parte de suspense no vale ná de ná. Aquí no hay investigación ni nada que se le parezca, al final pillan la cosa como de chiripa. Igual es que el estilo NA, primera persona dual y presente de indicativo, no le va mucho al misterio.

Pero la parte del romance entre estos dos, las estupendas escenas sexis, y sus momentos de humor, ah, eso está muy bien.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print/eBook/audio, 278 páginas

Tuxbury Publishing LLC (diciembre/2020)

ISBN13: 9781950155095

 

What’s Better Than Books, 10/10 al audiolibro narrado por Joe Arden y Vanessa Edwin. 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

miércoles, 31 de agosto de 2022

Crítica: “Sure shot”, de Sarina Bowen


El enemigo en casa

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Sure shot

Subgénero: contemporánea

 

Fecha de publicación original en inglés: 2020

Parte de una serie: Brooklyn Bruisers #9 [u 8] / Brooklyn #4

Páginas: 276


SINOPSIS (según Fiction Data Base)

En la víspera de su trigésimo cumpleaños, la agente deportiva Bess Beringer está lista para hacer algunos cambios. Armada con un plan de cinco años, indexado y codificado por colores, abordará su vida personal con el mismo celo que aporta a su exitosa agencia.

Lo que no es parte de ese plan es un jugador de hockey, grande, alto y musculoso que acaba de ser transferido a los Bruisers de Brooklyn: Mark «Tank» Tankiewicz. Un tipo con una historia en la mochila. Es un solitario dispuesto a todo, con mala reputación. Está de rebote. También el tipo más sexi que, por alguna loca razón, ha decidido que lo que quiere es a Bess.

Ella es más lista que todo eso. Pero al final se enamora estúpidamente de él, de todos modos. Y por un tiempo parece que tal vez él hará lo mismo. Hasta que ella le pide lo único que nunca podrá darle...

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Bueno, está bastante bien, en torno al puesto 1.220 de mi base de datos. Tuvo el premio Romance Choice en 2020 en contemporánea, empatada con Creole kingpin, de Meghan March. Más de un crítico a quien sigo le puso cinco estrellas, incluido Harlequin Junkie, Kimberly Faye Reads Romance y Amy Dickinson (Professor Romance). Además le dieron un 9 en What’s Better Than Books y A Limecello. Para quien le guste, tiene un planteamiento de second chance romance.

CRÍTICA

Esta es la novena de los Brooklyn Bruisers, o la octava si excluyes Bountiful. Sería la cuarta de la serie Brooklyn.

Entre esta y la anterior hay dos historias cortísimas. «Do over» (Brooklyn #2.5; Brooklyn Bruisers #6.5) es un audio de unos minutos de duración. Para oírlo gratis tienes que suscribirte en una página. Tras leer comentarios en Goodreads, me pareció que no merecía la pena.

La otra es «Lucky shot», precuela de esta Sure shot, aunque se publicase después. En el orden de lectura que Sarina Bowen  propone en su página web, la mete entre Super fan y Sure shot. Cuenta cómo se conocieron Mark y Bess cuando ella cumplió los 21 y él tenía 23. Ya la comenté en Goodreads.

A Bess Beringer la hemos visto en novelas anteriores como agente deportivo. Acercándose a los treinta, la vimos muy cariñosa con los niños que van apareciendo. Ha decidido que le toca esforzarse más en encontrar a su media naranja, elaborando un plan quinquenal para convertirse en esposa y madre.

Lo que menos se espera ella es un reencuentro con Mark «Tank» Tankiewicz (32).

Los Brooklyn Bruisers perdieron la copa Stanley a manos de Dallas, algo que les tiene muy irritados. Y en parte fue culpa de Tank.  

Como el hockey es así, hoy aquí y mañana allí, casi sin avisar, Tank se encuentra transferido de Dallas a Nueva York.

A Mark se le junta todo: el divorcio, el cambio a la costa Este y compañeros que lo reciben con bastante hostilidad.

Las redes sociales están que arden. Mark se peleó con su capitán, Palacio; los dos se divorcian justo ahora y a Mark lo largan a Brooklyn. Como ni Mark ni su mujer dan explicaciones, los blogs de cotilleos deportivos se imaginan lo que les da la gana.

Aquí hay un poco más de deporte que en otras de la serie. Sobre todo, cómo les cuesta encajar a Mark en el esquema de los Bruisers. Drake y Castro tienen que acostumbrarse a su forma de jugar. Mark no es un defensa estático, como O’Doul, sino que se mueve rápido y puede encontrarse en cualquier sitio, ganando velocidad y abriendo huecos para el juego. Los otros tendrán que ser más ágiles para localizarle y pasarle la pastilla.

Mark es un poco chulito. Su lema viene a ser más o menos a ver cuál es el máximo provecho que puede sacar de una situación. Es gruñón y solitario. Todo lo que está pasando en su vida, le avinagra un poco más.

Lo único positivo es reencontrarse con Bess.

Porque sí, estos dos tienen una historia, que leí en el relato corto «Pure shot». Hace nueve años, cuando ella estaba empezando en esto de ser agente deportiva y él era un rookie sobradete. Se enrollan el día en que Bess cumple veintiún años. Luego tienen una relación de meses hasta que ella corta en seco, sin darle muchas explicaciones.

Nueve años después, más maduros, la atracción entre ellos es exactamente la misma: explosiva. Mark toma la iniciativa y es un poco manduquita, y a Bess, simplemente, le encanta, no puede resistirse.

Y eso que ve que Mark no está por repetir eso del matrimonio. Así que Bess sigue con citas en Tinder, buscando al futuro padre de sus hijos.

Lo de estos dos es, al principio, algo muy sexual, oculto, secreto, para que no se resienta la reputación de ella. Un agente acostándose con deportistas… no pinta bien, aunque Mark no sea cliente de ella.

El planteamiento second chance exige, primero, que aquello que los separó sea algo serio, no una chorrada. Y sí, cumple con ese requisito. Una vez que Bess explica lo que pasó, es lógico que ocurriera eso cuando ella era jovencita.

Y, segundo, que aquello que los separó en el pasado haya desaparecido para que su final feliz sea creíble. También lo encuentro: ambos están en otro momento de su vida, más adultos y seguros de sí mismos. Lo que pasa es que, en la treintena, se les presentan nuevos obstáculos, problemas más propios de esas edades.

Mark es más cerrado que una bombilla y no comparte nada de su vida, ni qué le pasó con su mujer, ni con su capitán, ni a cuento de qué lo transfirieron.

Todo eso es algo que se desarrolla más en el último tercio de la novela. Para entonces entre ellos está todo el pescado vendido, a mi modo de ver. Ya han decidido que se quieren y que lo suyo no es flor de un día.

Es entonces cuando se revelan los problemas que hubo en el matrimonio de Mark y puede influir en su nueva relación de pareja.

Sigue siendo una novela narrada en estilo NA; o sea, primera persona dual, de esas que me confunden. A veces creía que lo contaba uno y luego resulta que era el otro. Aquí me he dado más cuenta de esa narración en presente, aunque sigo pensando que en español queda más raro usar ese tiempo verbal.

Y de nuevo, me irrita un poco esa idea muy de Romancelandia de que si no hay niños de por medio, o en el futuro, el final feliz no es creíble.

Me la leí en menos de veinticuatro horas, porque me pilló una noche de insomnio. Y bien, te agarra, es entretenida. Me imagino que es un par de días haya olvidado quiénes eran estos. Pero desde luego es una de esas contemporáneas y sexis que merecen la pena.

Seguiré con la serie. Ya me quedan poquitas, y eso que meto también aquellas que se superponen a otras sagas, como True North o The Company. Teniendo en cuenta el precio que tienen, unos cinco euros, la verdad es que tienes que tener claro que te gusta el estilo de Sarina Bowen. A mí me merece la pena, pero si no te va este tipo de contemporánea deportiva quizá pueda sonarte excesivo.

Valoración personal: bien, 3

Se la recomendaría a: los fans de las second chances.

Otras críticas de la novela:

Limecello, en Tart Sweet, una A. 

A novel glimpse, 5 estrellas

Harlequin Junkie, 4 ½  estrellas

What’s Better Than Books, 9/10

She Reads Romance, 4 estrellas.

Undercover Binge Reader, 4 estrellas. 

NO ESTÁ TRADUCIDA AL ESPAÑOL. Veo en Goodreads que sí lo está al alemán y al portugués.

lunes, 22 de agosto de 2022

Crítica: “Moonlighter”, de Sarina Bowen


La millonaria y el deportista

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Moonlighter

Subgénero: contemporánea

 

Fecha de publicación original en inglés: 2019

Parte de una serie: Brooklyn Bruisers #7 u 8 / The Company #1

Páginas: 330


SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Cinco noches. Dos adversarios. Solo una cama en su habitación de hotel.

Eric Bayer está en la cumbre de su carrera como jugador de hockey. Solo tiene seis semanas de vacaciones de verano. Nunca le haría este favor a su hermano, la cabeza de una compañía de seguridad global, tan secreta que ni el propio Eric conoce su nombre.

Paso, gracias. No necesito un trabajo de verano.

Pero el muy cabrón le lía con eso de la «damisela en peligro». La damisela en cuestión es Alex, la chica competitiva y atrevida que conoció cuando eran niños. Ahora es una hermosísima mujer envuelta en serios problemas.

Así que, ¿adivinas quién va en avión a Hawái?

Va a ser una semana muy larga en el paraíso. El trabajo de Eric es mantener a salvo a Alex, mientras que el trabajo de ella es torturarlo con sus bikinis diminutos. Todo entre ellos es sarcasmo y coqueteo hasta que la amenaza contra Alex se vuelve seria. Entonces, el chico fiestero del hockey se convierte en protector de primera división.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Bueno, está bastante bien, en torno al puesto 1800 de mi base de datos. Más de un crítico a quien sigo le puso cinco estrellas, incluido Harlequin Junkie y Simply Love Book Reviews. Además le dieron un 9 en What’s Better Than Books. Para quien le guste, tiene un planteamiento de fake relationship, y un poquitillo de friends to lovers.


CRÍTICA

Esta sería la octava de los Brooklyn Bruisers, o la séptima si excluyes Bountiful. A su vez, actúa como la primera de la serie The Company, con toque de suspense. Se supone que este spin-off gira en torno a la compañía de seguridad de la familia Bayer. De momento tiene dos libros, este y Loverboy, que salió en diciembre de 2020. Está planeado un tercero, Ladykiller, con Max Bayer & Scout.

Eric Bayer (34) NO trabaja para The Company, y mira que se lo piden, pero no. Él juega al hockey, para los Brooklyn Bruisers. Si entiendo bien, este es el verano en que pierden la final de los playoffs frente a Dallas en el séptimo partido.

En El magnate de Brooklyn salía Alexandra Engels «Alex» para los amigos, una empresaria amiga de Nate. Allí supimos de su embarazo, y que Nate podría ser el padre. Luego resulta que el progenitor es, en realidad, un tipo indeseable.

En La sensación de Brooklyn, Eric aparece y desaparece y creo que es donde ves que se retira y te preguntas qué le ha pasado.

Los Bayer se encargan de la seguridad de Alex. A ellos recurre cuando tiene que ir a una conferencia en Hawái donde puede coincidir con su ex.

Max Bayer piensa entonces en su hermano Eric. Se está recuperando de una lesión y no tiene especiales planes para el verano. Para no llamar mucho la atención, proponer que Eric haga de guardaespaldas-«falso novio». Que Alex aparezca con un novio estrella del deporte no va a extrañar a nadie.

Eric, aunque no haya hecho de ello su profesión, tiene idea de los procedimientos de seguridad. Además, es un defensa y sabe cómo intimidar y liarse a mamporros si hace falta.

Eric y Alexandra compartieron aventuras infantiles un verano, hace ya muchos años. Luego se han perdido un poco la pista. De hecho, la última vez que se encontraron, ella ni lo reconoció. Una semana en Hawái sirve para que retomen aquella amistad fácil que tuvieron de críos. Y algo más, claro, estupendo sexo sin ataduras.

Ninguno piensa que esto pueda ir a más. Ella se lo toma como su última cana al aire antes de convertirse en mamá. Supone que el trabajo y la criatura le ocuparán todo su tiempo en los próximos años.

Eric da la bienvenida a un rollo veraniego. No es de relaciones estables que lo distraigan de su auténtico amor, el hockey.

Hace años, le dijo su entrenador:

Eric, you can do anything. But you can’t do everything.

O sea, «puedes hacer cualquier cosa, pero no puedes hacerlo todo».

Ya que en la vida hay que elegir, establecer prioridades, decidió que su vida es el hockey.

Lo mismo que para Alex sus negocios.

Fíjate, con tantos libros de empresarios y millonarios que hay en Romancelandia, la verdad es que este es de los pocos que te cuentan lo exigente del negocio: las jornadas larguísimas, las presiones e inseguridades, los productos que lanzas y no sabes cómo va a responder, la búsqueda de proveedores, hasta el espionaje industrial o el personal con que trabajas y no siempre has elegido.

También ves la parte fea del deporte profesional como el dolor constante o las lesiones. Te pueden apartar de tu trabajo durante semanas, o una temporada o incluso para siempre.

Eric, mediada la treintena, no quiere ni pensar en retirarse.

En un momento del libro, Rebecca recuerda que la retirada es algo que les pasa a todos los atletas profesionales, tarde o temprano: o bien su rendimiento baja y prescinden de ellos o bien siguen jugando fabuloso pero sufren una lesión que compromete su capacidad. Nunca es fácil.

Este tipo de reflexiones hacen de esto un romance deportivo. Porque aquí no ves la liga, los partidos, o si entran o no en los playoffs. Eric, ya digo, está en recuperación y pasando por una dolorosísima rehabilitación.

Una cosa que me ha encantado de este libro es que, cuando las cosas parecen ir por un lado, luego resulta que cambian y van por otro. La de Eric y Alex no es una relación lineal, sino entrecortada, pasando épocas de no verse. No porque no se gusten o no piensen el uno en el otro sino porque… pasan cosas… o no pasan… Y luchan contra su atracción mutua que parece algo inconveniente. Una relación estable es algo que no entra en sus planes.

Habrá momentos intensos, otros sexis, más de uno francamente gracioso. Y otros sentimentales.

Aquí da un giro a la serie Brooklyn Bruisers metiendo un toque de suspense. Las amenazas contra Alex son reales, y notas que el peligro es cada vez mayor.

Luego si te pones a verlo es una de esas lecturas contemporáneas y sexis de la que te olvidas a los dos días. Pero mientras la has leído, te ha entretenido un montón.

Si le pongo «solo» tres estrellas (en realidad, sería más 3.5) pese a lo mucho que disfruté es porque hay cosas que me convencieron menos. Como esa primera persona dual, que aquí, como la mayor parte de las veces, me confundía y muchas veces no sabía quién hablaba.

Luego está todo el tema del embarazo de Alex y la maternidad, desde una perspectiva un poco idealizada. Qué fecundas son estas mujeres de Romancelandia. Es otra novela más que transmite la idea de que no hay final feliz si no hay criatura de por medio.

O que lo más sexi del mundo es un tipo fortachón con un bebé en los brazos.

Que sí, que cosas muy bonitas, sin duda.

Pero no siempre es así. No es tan fácil quedarse embarazada. Cuando quieres, no siempre puedes. Y tras un embarazo no buscado no siempre le sigue una maternidad ideal. A veces se aborta, otras se entrega en adopción, o se es madre soltera con muchas dificultades, o te casas de penalti y cometes el error de tu vida...

Hay muchos caminos posibles en la vida, y me parece a mí que Romancelandia habitualmente solo nos muestra uno.

Valoración personal: bien, 3

Se la recomendaría a: los fans de la fake relationship.

Otras críticas de la novela:

Harlequin Junkie, 5 estrellas

Simply Love, 5 estrellas

What’s Better Than Books, 9/10, que empieza la review «Humorous, romantic, and suspenseful!»

Book Binge, 4 estrellas

She Reads Romance, 4 estrellas

Aestas Book Blog, le pone 4 estrellas y te hace una lista de cosas que puedes encontrar aquí:

Here are all the boxes it checks:

Friends to lovers. CHECK!

Pretend relationship. CHECK!

Sports romance. CHECK!

Bodyguard romance. CHECK!

Romantic suspense. CHECK!

Pregnant heroine. CHECK!

Protective hero. CHECK!

Smart heroine. CHECK!

Hockey star hero. CHECK!

Low relationship drama. CHECK!

Sexy hotness. CHECK!

Light-hearted banter. CHECK!