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lunes, 16 de mayo de 2016

Crítica: “A Gentleman’s Position”, de KJ Charles



Cierre de la serie Society of Gentlemen, con la historia de Lord Richard Vane y su sirviente, el “titiritero” David Cyprian.

DATOS GENERALES

Título original: A Gentleman’s Position
Subgénero: histórica / 1820

Fecha de publicación original en inglés: abril 2016

Parte de una serie: A Society of Gentlemen  #3

SINOPSIS (tomada de la página web de la autora)

Dentro de un grupo de amigos excéntrico, aunque con principios estrictos, Lord Richard Vane es el confidente del que todos dependen para pedir consejo, modelo de rectitud moral y discreta ayuda. Pero cuando Richard tiene un problema, a quien recurre es a su ayuda de cámara, un auténtico “arreglador” de genio sin igual, y objeto de los deseos más profundos de Richard. Si hay una regla que todo caballero debe seguir es “no tontear nunca con el servicio”. Pero cuando David está tan cerca que se pueden tocar, las reglas de clase chocan con el instinto animal más básico: una lujuria abrumadora.

Para David Cyprian, robar y extorsionar son tareas tan cotidianas como limpiar el calzado: lo que haga falta para el hombre al que está dedicado totalmente. Pero hay una cosa que quiere para sí mismo, y es justo lo que Richard rechaza entregarle: su corazón. Con la tensión entre ellos creciendo hasta convertirse en algo insoportable, el aparentemente incorruptible amo de David no le ha dejado elección. Poniendo en práctica sus afinadas habilidades de seducción y manipulación, convencerá a Richard para que olvide todas sus bien intencionadas objeciones y se entregue a una pasión dulce pero pecaminosa.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?
De momento, no porque acaba de salir cuando hago esta crítica. Pero entra dentro de lo bueno, estoy segura. De momento, ya ha tenido una crítica DIK A en All About Romance.

CRÍTICA

A Seditious Affair era tan increíble, que difícilmente la siguiente novela de la serie podía estar a su altura. Y no lo está, pero es tan buena, al menos, como la primera.

Recordemos: “Sociedad de caballeros”. Inglaterra, 1820. Los Ricardianos, jóvenes aristócratas que se ayudan y protegen los unos a los otros. Falta les hace, ya que la sodomía era considerada un delito merecedor de la horca.

El “jefe” del grupo, al que todos recurren en caso de necesidad, es Richard, un hombre incapaz de negar su ayuda a quien la necesite. Tuvo su gran historia de amor, hace años, con Dominic (uno de los protagonistas de A Seditious Affair) pero rompieron porque era incapaz de entender sus gustos sexuales. Para él, el sexo sin amor no tiene mucho sentido, y aspira a tener un compañero, un aliado, no sólo un amante. Resultado: lleva tiempo en dique seco.

No ayuda nada, claro, que el objeto de sus deseos sea David Cyprian, su ayuda de cámara y “titiritero”. Es Cyprian quien, realmente, resuelve los problemas del grupo, recurriendo al robo, la extorsión, el soborno, la mentira,… Asigna a cada noble el papel que en cada momento sea preciso. Fue director y guionista de la charada que salvó al radical Mason en el libro anterior.

Pero para Richard, profundamente clasista, es impensable tener una relación amorosa con David. Por responsabilidad: no concibe que David, empleado suyo, pueda aceptarle libremente, pues su puesto de trabajo estaría en juego, así que nunca sabría si realmente lo querría a él o no.

David, tan manipulador en otros campos y de escasos escrúpulos, justo en esto no resulta tan lúcido. Le ciega la pasión: lleva años enamorado de Richard. Llega un momento en que se impacienta y quiere dejar de marear la perdiz; actúa, por una vez, sin pensar en las consecuencias. Aquello acaba en desastre.

Richard tendrá que aprender que David es capaz de decir “no”, de manera que no debería dudar cuando le diga que “sí”. Además, aunque él se horrorizaría de ser un criado, lo cierto es que David siente orgulloso en ser quien es, de su trabajo como ayuda de cámara y mano derecha del jefe, y le decepciona profundamente que Richard lo encuentre humillante.

La tensión entre estos dos personajes pasa, pues, por la aceptación mutua, por ver las cosas como el otro las ve, y no intentar decidir por otro. La parte erótico-festiva es muy de agradecer; nada “rarito” como los violentos Mason y Dominic, pero no deja de ser sexo explícito, así que… no, no es apta para menores.

Este libro lo leí en abril, nada más salir. Es de esos libros comprados por adelantado y apareció mágicamente en mi Kindle.

Vino precedido de un capítulo suelto que cronológicamente tiene lugar en el anterior, “A Confidential Problem”, un interludio corto disponible sólo para los que estamos suscritos a su newsletter. Pero tampoco es preciso para entender nada de la historia.

La lectura de A Gentleman’s Position coincidió con un experimento mío que hice, que llamo “maratón a la española”: leer las novelas románticas españolas que tengo pendientes, en busca de una que sea mi TBR Challenge de mayo. No sé si hablaré de ello aquí algún día. Lo que sí es cierto es que, por contraste con algunas de ellas, he comprendido un poco mejor por qué me gustan novelas como las de KJ Charles y se me hacen tan cuesta arriba tantas de las nacionales.

El género romántico tiene como punto relevante de la historia el conflicto entre dos personas que se aman y desean, pero que encuentran obstáculos que impiden un final feliz inmediato. Como toda narración, te tiene que atrapar, y con una historia amorosa sola no construyes una novela larga. Un harlequín, sí, por supuesto, cien páginas que pueden ser perfectas, pero nada más. El argumento ha de enriquecerse con subtramas que lleven adelante la historia, relacionadas con la familia, o los negocios, o un asesinato, o una boda que planear, lo que sea que te de datos interesantes que el lector desconoce y mantenga su interés. No puedes hacer una novela sólo sobre dos personas que no pueden estar juntas. Si no tienes otros hilos conductores de la historia, tiendes a llenar páginas con cansinas descripciones de los sentimientos, las dudas, los pensamientos de los personajes, olvidando la regla elemental de cualquier narración, “show, don’t tell”, y rematando la faena con interminables declaraciones de amor que vuelven a contarte la novela toda otra vez.

KJ Charles es un ejemplo paradigmático de lo que yo pienso que debe ser una novela romántica.

Primero, las dudas y los sentimientos y la evolución psicológica de los personajes, están ahí, pero no nos la cuenta, nos la enseña, a través de actos, ademanes, a veces una simple mirada o una mano que se corta en mitad de un gesto.

Segundo, te mete otras cositas, otros problemas diferentes, como por ejemplo en este caso, una extorsión y la amenaza de que enjuicien a alguien por sodomía o por traición, y de qué manera el habilísimo David Cyprian monta toda una historia, manipulando a todo quisque, para que las cosas acaben como él quiere, con Richard y él felizmente juntos y todos los amigos y familiares a salvo.  

Tercero, la ambientación: esta historia ocurre en un determinado momento y lugar, la Inglaterra de la Regencia, con sus tensiones de clase, la pobreza, la profunda injusticia social.

Pero yo subrayaría algo que va más allá de una mera ambientación lograda. Los personajes resultan creíbles dentro de ese marco histórico. Piensan, sienten y actúan de determinada manera porque viven en esa época. Si vivieran en otro lugar, o en otro momento histórico, ellos serían diferentes. Sus conflictos serían otros. Su forma de reaccionar, distinta.

Esto me parece extraordinariamente difícil de lograr en una novela histórica, en particular en lo referente a la mentalidad de los personajes. Tal como yo lo veo, pocas novelistas de romántica lo consiguen. Laura Kinsale es, creo yo, la mejor en este sentido. Cecilia Grant o Courtney Milan, a veces, dan en este mismo blanco.

Claro que es sólo mi gusto personal. Si esta novela no logra la máxima puntuación es porque la comparo con la superlativa A Seditious Affair.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: aficionados a la novela romántica histórica con toques de realismo social y político.

Otras críticas de la novela:

Las críticas que pongo son en inglés, porque no he encontrado a otra lectora o lector que haya hecho críticas en español. Las que he encontrado en inglés son todas estupendas.

Ya he comentado arriba que All About Romance la consideró "libro para llevar a una isla desierta", DIK A.

Ellie Reads Fiction, 5 estrellas.

Binge On Books considera que es “A gorgeous conclusion to a stunning historical queer series!” y que no se le ocurre nada que pueda no gustarte en este libro, excepto si no te va la novela romántica histórica gay pero entonces, ¿qué haces leyendo esto?


Finalmente, Mandi, en SmexyBooks le da una B+ y dice que es su primer libro de KJ Charles, pero que no será el último.

lunes, 9 de mayo de 2016

Crítica: “A Seditious Affair”, de KJ Charles



Lo mejor que he leído en romántica en mucho tiempo. Dura, eróticamente muy explícita. Algo brutal.
Leído en Kindle

DATOS GENERALES

Título original: A Seditious Affair
Subgénero: histórica / 1819-20

Fecha de publicación original en inglés: diciembre 2015

Parte de una serie: A Society of Gentlemen  #2

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (tomada de FictionDB)

K. J. Charles eleva el termostato en su nueva novela de la Society of Gentlemen, cuando dos amantes se enfrentan en un duelo sensual que desafía sus más hondos pensamientos.

Silas Mason no se hace ilusiones sobre sí mismo. No es una persona adorable, ni siquiera agradable. Es un idealista dominante, un librero y panfletista radical que vive para la revolución… y para sus noches de los miércoles. Cada semana se encuentra anónimamente con el mismo hombre, en quien Silas ha descubierto la mezcla ideal de compañerismo intelectual y absoluta obediencia a sus órdenes sexuales. Pero sin que Silas lo sepa, su mejor amigo es también su mayor enemigo, con el poder de hacer que lo cuelguen – o que se libre.

Un caballero leal, de buena familia, Dominic Frey se encuentra dividido por su affaire con Silas. A la luz del día, no puede comprender la intoxicante lujuria que lo lleva a encontrarse con su radical semana tras semana. En el dormitorio, todo lo demás desaparece. Sus necesidades son parejas, y se ven unidos por la simpatía hacia las más profundas vulnerabilidades del otro. Pero cuando la actividad política de Silas lo haría merecedor de una condena de muerte, el deseo choca con el deber, y Dominic se encuentra haciendo todo lo que pueda para salvar al hombre que le ha robado el corazón.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?
Cuando leí el libro, me entusiasmó tanto que escribí “Sí, aunque sea pronto para decirlo”. Bueno pues ahora, meses después, me parece clarísimo que sí: indudablemente, esta novela es de lo mejor que se ha escrito en novela romántica nunca. En mi lista, la tengo en torno al 300.
Romance Novels For Feminists la incluyó entre lo mejor de 2015. Para Caz, una de las que hacen críticas para All About Romance, considera que es su libro favorito del año 2015. Le hizo una crítica espectacular. No sólo DIK (“libro que te llevarías a una isla desierta”) sino un A+, algo que sólo dan de ciento en viento.
En la encuesta anual de All About Romance, los lectores la escogieron como el mejor romance LGBTQ+, empatada con Him, y logró menciones honoríficas en las categorías de mejor novela romántica histórica ambientada en el Reino Unido y mejor novela romántica, a secas.


CRÍTICA

Como ya dije con anterioridad, esta serie “Society of Gentlemen”, gira en torno a un grupo de amigos, los Ricardianos, agrupados bajo el ala protectora de Lord Richard Vane.

No hace falta, sin embargo, haber leído la primera para disfrutar de esta, que se mantiene bien por sí misma. Dominic trabaja para el Home Office, ministerio del interior, una especie de policía. Este conservador tory persigue a los radicales demócratas que luchan, simplificando, por un poco de justicia social. Como en la primera novela, la política tiene su importancia porque es eso precisamente lo que enfrenta a los dos protagonistas.

Dominic tiene unos gustos sexuales un poco peculiares. Le va lo bruto, tirando a masoquista. En su búsqueda de emociones fuertes acaba dando con una pareja ideal: un sedicioso (de ahí el título) que le proporciona, miércoles tras miércoles, el sexo feroz que él necesita. No saben sus nombres, sólo que se encuentran todas las semanas en una particular casa de lenocinio que alquila habitaciones para esto. La novela empieza, contra lo que es habitual en romántica, por una escena sexual fuerte entre ambos, uno de los encuentros de estos desconocidos.

Después, una vez saciados sus deseos, siguen juntos, hablando amigablemente. De libros y política y otras cosas. Se ve enseguida que hay algo más que los une que la pasión amorosa.

Sin embargo, ese limbo sexual en el que han vivido más de un año, está a punto de acabar. Ya no serán unos desconocidos nunca más. Dominic tiene que perseguir a un panfletista que denuncia las hipocresías, la pobreza, la injusticia de un gobierno pensado sólo para los privilegiados que aplasta a los que piensan diferente. Cuál no será su sorpresa cuando descubre que el principal sospechoso de estar tras los libelos es Silas, precisamente el hombre que le da… gusto todos los miércoles.

Silas, si lo recordáis, es el amigo de los padres de Harry, el protagonista del libro anterior, que lo cuidó durante unos cuantos años. En su librería es donde fue descubierto por su primo Richard Vane, que se lo llevó para que abandonara una vida comprometida por otra de privilegio.

La cosa es que cuando Silas y Dominic descubren quiénes son, las cosas se complican. Se sienten divididos entre esa pasión que se está convirtiendo en amor y sus ideas políticas: el deber de Dominic y el compromiso político de Silas. ¿Cómo pueden tener su final feliz partiendo de posiciones tan diferentes, tan distanciadas? Silas perpetra actos que a nosotros nos parecen justos y democráticos, pero que entonces eran considerados alta traición, y Dominic tiene la obligación de perseguirlo y hacer cumplir una ley en la que hasta la fecha ha creído sin contemplaciones. Vamos, como un podemita y un pepero enamorándose a través de encuentros sexuales de lo más bestia.

No es el único problema. El “jefe” de los Ricardianos, Richard, no ve con buenos ojos que Dominic, su amor de juventud, se entregue a lo que le parecen gustos perversos e impropios de un caballero. Para este borjamari, el que lo haga con alguien tan vulgar como este duro librero lo pone todavía peor. La incomprensión de su mejor amigo ha hecho sufrir a Dominic durante años. Sólo a través de Silas empezará a verse como alguien aceptable, que hace lo que le va porque no hace mal a nadie.

Esta novela me encantó, no pude parar de leer. Todo encajó. Por un lado, los personajes están tan bien descritos, sus palabras y sus actos y sus pensamientos son tan coherentes y tan personales que sientes que, de verdad, tuvieron que existir. Son reales como la vida misma.

Luego la parte sexual es explícita y descarnada. Tanto que podría entrar sin pestañear en la categoría de novela erótica si no fuera porque además, te habla de otras cosas. No apto para menores ni todos los gustos, lo advierto, sobre todo porque sigue un desarrollo diferente a lo que es habitual en romántica: aquí la relación sexual existe desde el principio, ergo tensión sexual nula. Lo que existe es la incertidumbre emocional, cómo estos dos hombres tan diferentes van a ser capaces de hacer hueco en su corazón para otro, sin renunciar a ser ellos mismos. No me interesa el masoquismo, pero esta es una de esas escasas novelas en las que entiendes el punto de vista del que quiere vivir una parodia de violación, que agradece que le agarren fuerte, que le dejen marcas, incluso quedar desvalido y a merced de un extraño que tiene todas las razones del mundo para odiarte. La relación de Lord Crane y el mago Stephen en la serie A Charm of Magpies tenía algo de esto, pero no me acabó de convencer, era más una fantasía de dominación, una especie de juego. Aquí, en cambio, ves que forma parte sobre todo de Dominic, una necesidad vital más bien suya, perfectamente creíble. En Silas es… conformismo: si esto es lo que te va, OK, me encanta ser agresivo con la clase dominante, pero que de la misma manera podría tener una relación de otro tipo.

Finalmente, la ambientación histórica es fantástica. Sientes que de verdad la vida debió ser así en aquella época. Los problemas sociales y políticos son descritos de una manera muy cercana, a veces, con ecos actuales. Te levanta el velo pintado de bailes a la luz de la Luna de la Regencia, para que veas la realidad de una sociedad desigual, inhumana y cruel, donde el pensar diferente se castigaba de manera tremenda, el viejo rey era un loco y el Príncipe Regente, otro privilegiado parásito más, y no el personajillo extravagante pero benévolo de tantas novelitas al uso.

Eso sí, leer este tipo de libro puede despertar en ti una conciencia política que te haga intragable ningún otro libro de esa Regencia idealizada que sobreabunda en el género. Porque al fin y al cabo, lo que esta autora británica deja claro es que la riqueza, lo bello y armonioso de la vida de gente como los Bridgerton y compañía, que con entusiasmo merecedor de mejor causa describen tantas escritoras estadounidenses y australianas (y, tengo entendido, también alguna española), ese mundo tan “ideal” se alzaba sobre un mar de sangre, pobreza, injusticia y opresión.

Disfruté de la primera de la serie, pero no me interesó demasiado la vida de aquellos dandis y sus chalecos. Esta segunda entrega, sin embargo, me tuvo apasionadamente interesada en las cuitas de sus personajes.
Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: lectores sin prejuicios que gusten de sexo explícito y una buena dosis de realidad histórica. Abstenerse despistados que crean que esto es una “novela de la Regencia”.

Otras críticas de la novela:

For What it’s Worth quedó encantada, otra que señala que a ella no le gusta leer este tipo de relaciones y sin embargo está tan bien escrito… 

En All About Romance le dieron -ya lo he comentado-, una DIK A+


Sally, en Sinfully Gay Romance Book Reviews, de forma nada sorprendente, le da también 5/5.

¿Inked Rainbow Reads? Otras 5 estrellas.

lunes, 2 de mayo de 2016

Crítica: “A Fashionable Indulgence”, de KJ Charles


Novela romántica sobre dos dandis de la Regencia que se enamoran en mitad de unos tiempos turbulentos.
Leída en Kindle


DATOS GENERALES

Título original: A Fashionable Indulgence
Subgénero: histórica / 1819

Fecha de publicación original en inglés: agosto 2015

Parte de una serie: A Society of Gentlemen  #1

SINOPSIS (tomada de la página web de la autora)

Cuando descubre que puede heredar una fortuna inesperada, Harry Vane rechaza su pasado como un radical que luchaba por la reforma del gobierno y se prepara para cortejar a su encantador primo. Pero en lugar de ello, su corazón se inclina hacia el hombre más bello y chic que nunca conoció: el dandi al que han encargado instruirlo en las maneras y el estilo de la alta sociedad. La nueva posición de Harry exige conformidad—justo cuando lo que él desea es saborear los labios equivocados.

Después de ser testigo de primera mano los horrores de Waterloo, Julius Norreys buscó refugio detrás de la lujosa fachada de la flor y nata de la sociedad. Ahora, sólo le preocupan el corte de su abrigo o la calidad de sus botas. Aún así, su protegido es tan ajeno al cinismo, que le inspira el primer ramalazo de auténtico deseo que Julius ha sentido en años. No puede proteger a Harry de los peores excesos de la sociedad. Pero juntos pueden pagar el alto precio de la pasión.

2.º Clasificado en los Rainbow Awards 2015, categoría Gay Historical Romance.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?
Sí, aunque es un libro reciente, ya ha llamado la atención. Estaría en torno al puesto 500. En All About Romance consiguió una puntuación de DIK (“libro que te llevarías a una isla desierta”) A. Alexis Hall la incluyó en su lista de ‘Queer romances’ que él ama y lo describe así: “Mariconadas*, política y fabulosos chalecos: el romance m/m de la Regencia que siempre quisiste”. Luego dos reseñadores, BJ Jansen y Melanie lo escogieron entre lo mejor del año 2015.
(*) Traduzco “Queerness” (lit., rareza, extrañeza) como “mariconada” porque más bien Alexis Hall estaba pensando en el mundo queer, y no en algo extraño.


CRÍTICA

Esta es la primera novela larga de la serie “Sociedad de caballeros”, una trilogía que se desarrolla entre otoño de 1819 y primavera de 1820. La lei hace meses y fue mi elección para el TBR Challenge del mes de noviembre, y esta crítica mía será básicamente la traducción de aquella review.

Se suponía que el tema de ese mes era algo así como “el libro o autor del que todo el mundo habla”. Estaba en mi montón de libros pendientes para leer, puesto que desde que descubrí a KJ Charles con Think of England, estoy intentando leer todo lo que ha escrito. Después de terminar su serie “A Charm of Magpies”, seguí con esta historia ambientada en la Regencia.

Esta es la primera novela de una nueva serie puramente histórica, aquí no hay nada paranormal. Así que hay muchos personajes secundarios que sabes que son sólo un anticipo de las secuelas. Pero no hay que preocuparse, aquí no hay ningún cliff-hanger que te haga pensar que tienes que comprar el libro siguiente.

Estos caballeros pertenecen a un grupo, los Ricardianos, jóvenes privilegiados protegidos por Richard, quien ha descubierto recientemente que tiene un primo, Harry Vane. Harry es el producto de un casamiento inconveniente entre un hombre de buena familia y una mujer políticamente radical. Tuvieron que huir de Inglaterra cuando Harry tenía doce años de edad, y luego él volvió solo, para vivir con Silas, un amigo de sus padres, otro radical que escribe e imprime panfletos subversivos.

Harry puede ser el heredero de una fortuna. Abandona aquel medio radical en el que se ha educado. Para ser aceptado, tiene que aprender a comportarse, a vestirse, y no sólo eso, sino que también tiene que casarse con una chica adecuada.

Julius Norreys, un veterano de Waterloo que es un auténtico dandi, el perfecto caballero maravillosamente vestido con chalecos alucinantes, toma a Harry bajo su protección e intenta enseñarle todo lo que necesita saber.

Harry se siente atraído por Julius tan pronto como lo ve. Ha tenido experiencias con hombres antes, así que este es un tema en el que Harry puede enseñar a Julius. Julius sufrió una pérdida terrible hace cuatro años y su corazón está como congelado. Rechaza la auténtica intimidad y está acostumbrado a tener sólo relaciones casuales. Su única aspiración en este mundo parece ser cómo encontrar los chalecos más extravagantes en la Inglaterra de la Regencia.

Descubren su atracción mutual, y pronto se convierten en amantes. Se sobreentiende que, tan pronto como Harry se comprometa con una mujer, su lío terminará.

A Harry no le gusto la pobreza, así que parece que no le importa si tiene que convertirse en un dandi de sociedad y casarse y cerrar el pico sobre su pasado radical para convertirse en un hombre rico.

Julius, por otro lado, se enamora de Harry y se permite sentirse vivo de nuevo. Harry le enseña cómo ser feliz. Sabe lo que es mejor para Harry, pero, ¿tundra la fortaleza de ignorar sus propios sentimientos?

Todo esto sucede en medio de uno de los más oscuros episodios de la historia social de Inglaterra: la masacre de Peterloo, en la que la caballería cargó contra una multitud de pacíficos manifestantes que se reunían para exigir la reforma de la representación parlamentaria, de manera que la ciudad de Manchester pudiera tener un diputado en el Parlamento. Y ahí es cuando Harry se da cuenta de que tiene una conciencia política, después de todo.


No puedo sentarme en salones escuchando a hombres ricos hablar sobre lo valiente que fue la caballería pisoteando a mujeres desarmadas para evitar que Manchester tenga un miembro en el Parlamento.


Un poco más sobre estos problemas del sufragio en tiempos de la Regencia se puede leer en Sweet Disorder, de Rose Lerner.

Esto es, precisamente, lo que más me gusto del libro: la ambientación histórica. Te da una idea más realista de la lo que fue la época de la Regencia que tu típica novela romántica.


La gente muriendo de hambre por las calles. Sin trabajo, sin pan, sin una voz. Y nos dicen que así son las cosas, que no hay necesidad de reforma porque el país funciona mejor con el viejo orden.


Como KJ Charles dice en su página web: ‘Sociedad de caballeros se ambienta en una época de increíble privilegio para unos pocos y agitación social para la mayoría. La Inglaterra de la Regencia se ve dividida por la guerra, la pobreza y la inquietud social, gobernada por un gobierno draconiano. La gente se moría de hambre, había disturbios y rebeliones. Pero los aristócratas siguen danzando, en una brillante existencia de bailes, juego, seda y escándalo…’ Justo el tipo de novela histórica que amo, una en la que el romance no le impide al autor describir aquella ápoca en términos realistas.

Aparte de esa ambientación tan interesante, tiene ese estilo tan maravilloso de KJ Charles que mantiene mis ojos pegados a la página. No podía dejar de leer hasta que lo terminé. Las escenas de sexo eran explícitas, lo que hace de este libro uno sólo apto para adultos. Y hacen avanzar la historia, principalmente en lo que se refiere al desarrollo del personaje de Julius.

¿Por qué no merece la máxima puntuación? No estoy segura. Creo que se debe a los personajes protagonistas. No los amé, no me sentí emocionalmente implicada en sus idas y venidas, no creo que me interesara conocerlos en absoluto. Quizá... ¿demasiadas menciones a chalecos y bordados?

De todas formas, muchas gracias, Sra. Charles, por escribir estos libros. Todavía no he encontrado un solo libro suyo que no me haya gustado.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: aficionados a la novela romántica histórica con toques de realismo social y político.

Otras críticas de la novela:

Para All About Romance, ya lo he dicho, es libro merecedor de DIK A. Just Love: Romance Novels Reviews la puntuó con 5/5 estrellas y Joyfully Jay, con 4.75 estrellas