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viernes, 6 de noviembre de 2020

Crítica: “Her best laid plans”, de Cara McKenna


Fantasía sobre unas vacaciones irlandesas


 

DATOS GENERALES

 

Título original: Her Best Laid Plans

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2014

Páginas: 85


NOVELA NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

 ¡Experimenta Irlanda… la belleza espectacular, la cálida hospitalidad… y los super sexis chicos locales!

 Imagínate que están tomándote una pinta en un auténtico y acogedor pub rural, lejos del urbano pulso de Cork. Llegar hasta allí te ha llevado tomar un avión, el autobús, un taxi y…, bueno, bicicleta. Pero justo cuando te estás resignando a beber junto a granjeros canosos, lo ves a él, un hombre con toda la pinta y el encanto que necesita una chica de corazón roto.

Es tu camarero. Tu muy muy espectacular camarero.

Para la estadounidense Jamie Webb, recientemente abandonada y que cuida una casa ajena durante dos semanas, Connor Kelleher es como un menú de seis platos después de pasar 23 años a dieta. Pero tiene que ser casual. Justo acaba de redirigir su vida después de un desvío de tres años por un hombre. Aún así, un revolcón sexi (¡o veinte!) con el Sexi McCamarero?

Pero, ¡qué pasa si los planes tan pensados de Jamie sobre un futuro sin hombres empiezan a cambiar?


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No es de esas que tú considerarías entre las mil mejores, ni las cinco mil, sino allá por las diez mil, gracias a que ha tenido buenas críticas, como 5 estrellas en I Love Romance Fiction (una de esas páginas que ya no están activas) o A en Smart Bitches Trashy Books; fue además finalista en los premios RITA 2015 en la categoría romance novella.


CRÍTICA

Este es un cuento romántico que no llega a las cien páginas. Contemporánea y sexi, es una de esas perfectas lecturas de verano, y como tal me la ventilé allá por el mes de agosto. Qué rápido pasa el tiempo. Entonces hasta pude viajar y ahora... otra vez, confinamiento municipal. En fin, que toca publicar esta crítica ahora...

La autora explica que siendo joven viajó por Irlanda, y parece lamentar no haber podido enrollarse con nadie porque en aquel momento tenía novio. Así que para compensar, le dio a la imaginación y rindió su particular homenaje a los atractivos muchachos de la verde Erín.

Es tu fantasía hecha realidad.

La estadounidense Jamie ha viajado a la República de Irlanda para pasar dos semanas de vacaciones en la casa de una amistad. Como puede esperarse, es una casa en mitad de ninguna parte, la Irlanda rural, todo verde y lluvioso, y cuando se va al único centro de entretenimiento local, que es el pub, lo que se encuentra es que está lleno de jubilados.

Pero en determinado momento entra a trabajar Connor, un atractivo muchachote irlandés de lo más sexi, con el que empieza a tontear un poco por juego.

Se caen bien, se sienten atraídos el uno por el otro y, como la estancia de Jamie es tan breve, no queda otra que acelerar las cosas. Los dos se embarcan en un rollo de vacaciones, sabiendo que, como cada uno vive a un lado del Atlántico, lo suyo tiene fecha de caducidad.

Esto es Romancelandia. Lo de «Solo sexo» jamás de queda en solo eso. A ambos les gustaría que lo suyo fuera a algo más, porque realmente conectaron, se gustan, pero…

Jamie dejó de lado sus estudios para ir a vivir con su novio en la costa Oeste, y trabajar para mantenerse los dos, mientras él estudiaba. Es lógico que recele de esta pasión por un chico al que acaba de conocer, no puede cometer el error de poner de nuevo su vida al servicio de su relación romántica con un tipo.

Por su lado, Connor también ha visto desviada su vida académica por unos años dedicados a cosas menos respetables. Ahora se ha enderezado un poco, trabaja y piensa también retomar sus estudios.

Así que el conflicto o el problema con el que se pueden encontrar es bastante real.

Es una historia cortita, narrada con esa naturalidad tan estupenda de Cara McKenna, con diálogos que suenan reales como la vida misma y los momentos sexis, contados de manera muy explícita.

Y no puedo contar más, porque la historia no da más de sí. Dentro de su formato breve es una gozada leer algo así.

También reconozco que a los dos días, se te olvida de qué iba. Por eso, es de esas novelitas que, si las coges, vas a pasar un buen rato, que está fenomenal en cuanto a los personajes y el desarrollo romántico y erótico, pero que se te queda al final en muy poquita cosa. 

Si le das una oportunidad la disfrutas y si no lo haces, tampoco te pierdes la novela del siglo.

Valoración personal: buena, 3

 Se la recomendaría a: contemporáneas breves y sexis

 Otras críticas de la novela:

 No he encontrado ninguna crítica en español, así que si alguien conoce de alguna, siéntase libre de contármelo más abajo.

Smart Bitches, Trashy Books, una A

Harlequin Junkie, 4 ½ estrellas

Ramblings of a day dreamer, 4 estrellas

Fiction Fare, 4 estrellas

Under the covers, 3 estrellas

Dear author, C+. 

jueves, 25 de julio de 2019

Crítica: “Driving her wild”, de Meg Maguire


Wilinski #3: Una luchadora y un carpintero
(especialmente recomendado para aquellos que piensan que la romántica va de princesas y millonarios)

DATOS GENERALES

Título original: Driving Her Wild
Subgénero: contemporánea
Parte de una serie: Wilinski #3 / HBZ-773
Fecha de publicación: noviembre de 2013
Título alternativo: Takedown (reedición 2014)

NOVELA NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction Data Base)
Ganar está bien. Sucumbir aún mejor…
Evasión.
La recientemente retirada luchadora de artes marciales mixtas Steph Healy está cansada de líos con tipos sexis de clase trabajadora. Desafortunadamente, la Academia de Lucha Wilinski ha contratado a un electricista con un cuerpo de muerte. Resistirse a un contacto íntimo requerirá todo el autocontrol de Steph.
Forcejeo.
El carpintero convertido en electricista Patrick Doherty es condenadamente con sus manos. Vale, no es lo que Steph busca… aún. Pero va a demostrarle que ha subestimado seriamente a su oponente…
Sumisión.
En el momento en que Patrick la tiene deliciosamente sujeta, Steph sabe que está en problemas. Porque este carpintero aparentemente tranquilo tiene la destreza de darle exactamente lo que ella necesita… y este es un derribo que está deseando sufrir.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Estaría como mucho entre las diez mil mejores, gracias a que en The Badass le dieron una calificación de A.

CRÍTICA
Un fin de semana en que tendría que estar dedicada a otras cosas,… y entro en bucle con las novelas Wilinski’s, que me ha zampado una detrás de otra... Eso ocurrió a finales de marzo y ya veis cuándo publico las críticas.
Steph ha sido luchadora profesional en un deporte que se llama artes marciales mixtas. Ahora cumple treinta años y siente que quiere otra cosa, que la vida en la carretera, de combate en combate, ya no es lo suyo. Ha aceptado convertirse en entrenadora para la Academia de Lucha Wilinski’s de Boston.
Ahora desea estabilidad, un poco de seguridad económica. Así que, para ella, se acabaron los líos intrascendentes y el ligoteo con hombres poco recomendables. No quiere nada de inseguridades financieras como las que su familia ha padecido toda su vida. Buscará a hombres profesionales, de esos que les sienta bien un traje, tienen empleo fijo y saben de vinos, con un toque cosmopolita…
O sea, lo más opuesto que te puedas imaginar a un sexy electricista con el que choca en el gimnasio. Es un poco torpón. Buena gente, pero simple: lo que ves es lo que hay. Un tipo trabajador, buenazo y tremendamente atractivo pero que, ¡una pena!, lucha por sobrevivir a la pesada carga de una enorme hipoteca, pues el divorcio le ha dejado temblando.
Patrick, un irlandesón idéntico a muchos otros con los que ella salió en el pasado. De esos con los que acabaría en casa en chándal, viendo deporte en la tele y bebiendo cerveza.
Conoce de sobra ese tipo de tío y, definitivamente, no es eso lo que quiere para sentar la cabeza.
Recurrirá a Spark, la firma casamentera de Jenna y Lindsey, las protagonistas de las novelas anteriores, para que le encuentren un tipo en la línea que ella busca.
Y sí, lo encuentra. Le proporcionan citas con hombres asentados, atractivos, educados, etc. etc… pero, ¿le harán sentir lo mismo que Patrick?
McKenna es original en sus ambientaciones. Escoge protagonistas de la clase trabajadora. Creo que en ninguna otra novela he visto más claro que aquí esa inseguridad económica y cómo puede carcomerte no saber cómo vas a salir adelante. Se ve el rastro de la tremenda crisis de 2008 en adelante.
Patrick era un carpintero que se ganaba bien la vida, que se podía permitir el lujo de rechazar trabajos,… y vino la crisis y empezó a pluriemplearse, en lo que salía, ahora de electricista, aunque no es precisamente muy hábil… Su matrimonio se fue al garete y le dejó económicamente en una situación un poco difícil, de la que está intentando salir.
Es un tipo franco, muy sincero en lo que quiere. Reconoce sus sentimientos y dice abiertamente lo que quiere: una compañera en su vida. Steph le gusta y aceptará relacionarse con ella en los términos que ella decida.
Creo que Steph se lleva la palma a la protagonista de romántica con el trabajo más original. Luchadora, y de artes marciales mixtas. O sea, si es ya un deporte minoritario, y lo practicas en femenino, es de apaga y vámonos. Hace falta ser una mujer con las ideas muy claras y gran coraje para combatir en un ring. Curiosamente, se nota más respeto entre otros luchadores hacia ella que por el público en general, que suele hacer preguntas bastante estúpidas.
Es uno de esos Harlequin Blaze que Cara McKenna escribió con el nombre de Meg Maguire. Es como sus novelas eróticas, pero sin tanto sexo. Lo hay, claro, y bien explícito, y aquí hasta ligeramente raruno, porque Steph agradece un poco de sumisión, para luchar y ser fuerte ya tiene el ring…
Me leí esta novela de un tirón, en un fin de semana en que empalmé una detrás de otra estas novelitas Wilinski’s. Son harlequines de en torno a las doscientas páginas, o sea que se leen rápido.
Los protagonistas son interesantes, la ambientación original, los diálogos muy auténticos y no diría chispeantes sino más bien,… resultones.
Cuando te gusta una autora, te gusta. En comparación con otras novelas suyas, esta la dejo en buena. Pero le da cien vueltas a la mayor parte de contemporáneas que hay por ahí.
A veces me pregunto por qué intento cosas nuevas, cuando aún no he terminado de leerme todas las historias de autoras que sé que conmigo, van a funcionar sin esfuerzo alguno.
Si te gustan las historias con personajes auténticos como la vida misma, con problemas reales y soluciones románticas, esta novela seguramente te guste. Si esperas un mundo ideal en el que todo sale bien por arte de magia, o porque te gustan las de amor y lujo con millonarios,… pues no, esta novela no es para ti.
Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de contemporáneas reales como la vida misma.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado ninguna crítica en español, así que si alguien conoce de alguna, siéntase libre de contármelo más abajo.
Crítica de B en Dear Author
Reading with Analysis no puntúa, pero recomienda la novela. 
Harlequin Junkie le da 3 estrellas
A Ana Coqui (Immersed in books) también le gustó. 
Crítica positiva, también, es la de Fresh Fiction
Por cambiar el tono, dejo el enlace a un Cover snark de Smart Bitches Trashy Books: «Cover Snark: Please, Ma’am. Not on the Exercise Mats», en que ponen a parir varias portadas de romántica, entre ellas esta de Driving her wild

viernes, 19 de julio de 2019

Crítica: “Taking him down”, de Meg Maguire


Un luchador y una casamentera en el mundo 
de las artes marciales mixtas

DATOS GENERALES

Título original: Taking Him Down
Subgénero: contemporánea
Parte de una serie: Wilinski #2 / HBZ-762
Fecha de publicación: julio de 2013
Título alternativo: Going the distance (reedición 2014)

NOVELA NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction Data Base)
Reglas del ring…
Nada de conducta poco deportiva
La casamentera Lindsey Tuttle siempre pensó que Rich Estrada era demasiado sexy. ¿Cómo podía no desearlo? Es un luchador de artes marciales mixtas de una belleza asombrosa, y que coquetea constantemente. Cuando se encuentran calentando un poco el ambiente después de darse el lote de forma inesperada y superintensa,… Linsey está preparada para lo que sea,… hasta que Rich corta sin explicaciones.
Tres asaltos…
Casi un año más tarde, Rich se ha roto el pie, lo que implica una frustrante recuperación de vuelta a Boston antes de su próxima pelea. Pero podría ser el momento perfecto para volver a conectar con una sexy casamentera…
¡Y ropas, las justas!
No puede negarse la química entre ellos. Es una atracción de contacto total, sin guardarse nada, y solo uno puede estar en lo más alto.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Estaría como mucho entre las diez mil mejores, gracias a que en The Badass le dieron una calificación de A.

CRÍTICA
Que por marzo era por marzo cuando leí este libro
y mira cuándo publico la crítica
en fin

Como me gustó bastante Making him sweat y ya te presentaban allí a Lindsey y Rich, me lancé a leer una a continuación de otra.
Allí ya se veía que estos dos flirteaban y se vacilaban bastante el uno al otro. Lindsey tiene novio, una de esas relaciones que cortan y se reconcilian cada dos por tres. Rich, con su cuerpo perfecto, su cara milagrosamente intacta y una sonrisa irresistible, despierta un deseo intenso en Lindsey. Pero ella asume que la ve solo como una chica mona, él va lanzado al estrellato en su deporte y no tiene nada que hacer.
Y mucho menos cuando él se va de Boston a seguir la antedicha carrera profesional. Eso no impide que sienta un desusado interés por este deporte, siguiendo todo lo que se publica o se ve en internet, sobre Rich.
Así que, aunque parece indiferente y lejana, lo cierto es que no puede dejar de pensar en él.
Le sorprendería averiguar que Rich también piensa mucho en ella durante todo ese tiempo que están separados.
La cosa es que él regresa a casa debido a una inoportuna lesión, para recuperarse. Eso le lleva de nuevo a la Academia Wilinski, un gimnasio de luchas varias que está pegadita al negocio casamentero en el que trabaja Lindsey.
Eso, y otros detallitos, hace que Rich y Lindsey se relacionen más. Si el interés ya estaba latente entre ellos, ya lo del roce constante hace que ese deseo estalle, irremediablemente.
Aquí el conflicto radica en que ella es una mujer muy asentada en su trabajo y él una estrella del deporte, y se irá una vez que se recupere, a llevar esa vida glamurosa llena de peleas, sí, pero también de otras cosas que a ella le son ajenas.
Rich, por su parte, tiene muy limitada su vida sentimental. Tiene que luchar mejor que nadie, porque el deporte es su única salida profesional, lo que se le da bien, para mantener a las dos personas que abarcan todo su mundo sentimental… Aparentemente: su madre y su hermana. No tiene espacio en su corazón ni en su vida para nadie más.
Hay una subtrama relacionada con la hermana de Lindsey, una adolescente problemática, muy superficial, a la que también le vendrá bien el roce con el gimnasio.
Si la primera de la serie me gustó, pero la leí un poco a medio gas, esta, en cambio, me la leí de un tirón, totalmente absorta en la relación entre Rich y Lindsey, en su flirteo y su alejamiento, en su atracción y en los obstáculos que ellos mismos se ponen.
Sus diálogos son de esos resultones…
—Mejor que te busques una chica tradicional para casarte.
—Eso de verdad que agradaría a mi madre —su sonrisa se suavizó—. Aunque personalmente prefiero encontrar a una feminista mordaz con la que para revolcarse en mis sábanas.
Luego está el entorno familiar. Por un lado, la situación de Lindsey y su hermana Maya, y por otro, el de Rich, hijo de inmigrantes colombianos, que vuelve a casa con su madre y su hermana, que comparten veladas, buenas comidas y una relación muy estrecha que, hasta cierto punto, sorprende a Lindsey.
Es curioso, cuando en un romance estadounidense hay familias que se llevan bien, generaciones que viven juntas y se come comida de verdad,… siempre son inmigrantes: italianos, hindúes, o, como en este caso, lo que ellos llaman latinos (y, en realidad, quieren decir iberoamericanos).
De nuevo, un entorno muy peculiar. Un gimnasio. Un barrio, Chinatown, que no debe ser lo mejor de Boston. Luchadores, boxeadores, casamenteras,… Aquí se ve más intensamente en qué consiste ese deporte de las artes marciales mixtas, lo que significa ser estrella de este deporte, qué ingresos se tiene, cómo debe cuidar la alimentación para poder estar en el peso correcto, etc.
Tiene eso tan bueno de McKenna de hacer que sus romances las protagonicen personas de clase trabajadora, que resultan reales como la vida misma.
Sigue siendo un Harlequin Blaze lo que significa que la longitud de la historia son unas doscientas páginas, y sexo explícito sobre la página, aunque sin llegar a ser erótica.
Rich es el personaje que impulsa toda la acción, y con quien más te quedas. Lindsey, en ese sentido, es más pasiva, más arraigada a un lugar, a su trabajo, y un poco al albur de las necesidades, idas y venidas de Rich.
Como dije al hablar de Making him sweat, a Rich yo me lo imaginaba con el físico de Jason Momoa, así que entendía perfectamente esa obsesión de Lindsey por el cuerpo de este hombre tan mazáo. Luego ya, además del flirteo, son capaces de tener conversaciones más profundas, aunque en eso también acaba siendo todo un poco unidireccional: lo que Rich necesita, siente o piensa, y menos lo que a Lindsey le importa.
Esa fue mi impresión, al menos, claro que McKenna sabe de sobra que lo suyo son los héroes y los crea de una manera muy atractiva. No sé cómo consigue captar tan bien la voz masculina, incluso esa simpleza emocional, ese no acabar de entender del todo qué es lo que les está ocurriendo…
Esta novela y la anterior de la serie las compré en una edición conjunta. Ahora solo me queda adquirir la tercera, que está protagonizada por una luchadora que trabaja como entrenadora en el gimnasio Wilinski’s.
Merece mucho la pena, no, de verdad. Si te gustan historias cortitas, con su dosis de sexo y de tensión nerviosa, un poco de diálogo ingenioso y atracción sexual explícita y bien resuelta,… Este puede hacerte pasar una buena tarde.
Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de contemporáneas reales como la vida misma.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado ninguna crítica en español, así que si alguien conoce de alguna, siéntase libre de contármelo más abajo.
Crítica de B y recommended read en Dear Author
Harlequin Junkie le da 4 corazones
Love in the Margins la calificó con una C porque no le gusta cómo se trata la parte de depresión (el padre de Rich la padeció, y él teme caer en ese pozo) 
3.69 tiene de puntuación en Good Reads
3.7 es la puntuación en Amazon.com, basada solo en siete críticas. 

jueves, 11 de julio de 2019

Crítica: “Making him sweat”, de Meg Maguire


Un harlequín sombrío y sexy

DATOS GENERALES

Título original: Making Him Sweat
Subgénero: contemporánea
Parte de una serie: Wilinski #1 / HBZ-740
Fecha de publicación: marzo de 2013
Título alternativo: All or Nothing (reedición 2014)

NOVELA NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Ella da golpes bajos…
1er asalto
En su rincón tenemos a Jenna Wilinski, romántica confesa, que ha heredado un gimnasio de boxeo bastante sórdido de un padre con el que nunca se relacionó. Con él, podrá realizar su sueño de lanzar un negocio casamentero de alto nivel… siempre que pueda enfrentarse con el muy intimidante, y perversamente atractivo, boxeador que se le pone por en medio.
2.º asalto
En el rincón del fondo, el anterior boxeador profesional Mercer Rowley. Es el único que puede proteger su «hogar», aunque esté un poco descascarillado, de esta decidida y enérgica pequeña oponente. Pero, chico, una vez que se quitan los guantes, sus manos solo quieren tocarla. Por todas partes.
3er asalto
Este enfrentamiento se parece demasiado a un empate. Pero no importa quien de los contendientes acabe ganando. Lo que es seguro es que el otro va a disfrutar cada minuto de él…

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Estaría como mucho entre las diez mil mejores, gracias a que en The Badass le dieron una calificación de A.

CRÍTICA
Si lo he entendido bien, Cara McKenna empezó escribiendo novelas eróticas, más o menos cortas. Luego pasó a la línea Blaze de Harlequin, que es (o era, creo que ya terminó) la más explícita sexualmente de las líneas harlequineras bajo el nombre de Meg Maguire. Luego novelas más largas eróticas y ha acabado con cosas entre contemporáneas y eróticas,… ¿contemporáneas subidas de tono, podría decirse? No sé, porque voy poco a poco leyendo su bibliografía.
Esta novela Making him sweat («Haciéndole sudar») es un Harlequin Blaze ambientada en Wilinski’s, un gimnasio bostoniano, una academia de lucha. La lei el pasado mes de marzo y no había tenido tiempo de publicar la crítica hasta hoy.
La protagonista, Jenna, ha vivido desde niña en la costa Oeste de los EE. UU. Ha trabajado los últimos años en cruceros, organizando cosas y haciendo un poco de casamentera. Cuando su padre, que vivía en Boston y con el que no se relacionaba, muere, le deja un edificio.
Entonces ella decide montar negocio propio. Eso de unir sentimentalmente a la gente se le da bien, así que se hace con una franquicia de servicios de emparejamiento de alta calidad en ese nuevo inmueble en su poder.
¿El problema?
En ese inmueble, en uno de los locales, hay un gimnasio dedicado a entrenar a la lucha, el boxeo, artes marciales, y no tiene demasiada buena fama. Por un lado, por cosas que le ocurrieron a su padre, y luego, porque no os creáis que es uno de esos gimnasios fashion modernos en los que parece que ni siquiera se suda.
No, esto más bien es como un antro en plan El club de la lucha. Se forman y entrenan tipos corrientes que quieren una buena pelea de vez en cuando, pero también gente encaminada a tener una carrera profesional. Para ello, el difunto padre de Jenna ha llegado a enviar, de su bolsillo, a alumnos de la academia a otros países como por ejemplo Tailandia, para que se formaran y mejorasen técnicas.
Gracias a este libro he conocido la existencia de un deporte de lucha, MMA, o sea artes marciales mixtas.
Jenna casi no se relacionó con su padre. Pero este sí que tuvo una especie de hijo postizo, Mercer. Uno de esos alumnos luchadores al que luego ha tenido como mánager del gimnasio, entrenador y un poco hombre para todo. De hecho, en el último año, antes de morir, era Mercer quien llevaba a este señor al hospital y vivía con él cuidándole.
Jenna y Mercer chocan porque ella quiere montar el negocio de su vida, pero para ello, el gimnasio debe desaparecer. Según el testamento, al parecer tiene que permitir que el gimnasio siga unos meses más, pero luego ella tendría que echarle el cierre.
Y ahí está el conflicto: la incompatibilidad entre el sueño profesional de Jenna y el «hogar» de Mercer.
Luego cada uno ve al difunto padre de Jenna de manera diferente. Ella tiene una opinión muy mala mientras que, para él, ha sido una auténtica figura paterna.
Lo bueno es que ambos son adultos y no se enfrentan con groserías o malos modos, no. Ninguno fuerza las cosas, porque es consciente más bien de los límites que la vida nos pone.
Eso no quita para que haya diálogos sexis entre estos dos, que flirtean, alardean, se oponen…
Añádele que se sienten profundamente atraídos el uno por el otro. Jenna es una romántica que sí, cree que alguna vez encontrará a su media naranja, mientras ella se dedica a emparejar a otros. Mercer, por su parte, es anti-compromiso; lo asume y va con la verdad por delante. Y si hubiera alguna duda, Rich, uno de los luchadores del gimnasio, se lo dice claramente a Jenna.
Se lo advierten, lo saben, que lo suyo no tiene futuro
Pero esto es Romancelandia. Para tener su final feliz tendrán que pasar más de un momento difícil, porque es posible que reconciliar sus sentimientos y sus intereses no esté ya ni siquiera en sus manos.
El entorno como veis es muy particular. Un gimnasio. Un barrio, Chinatown, que no debe ser lo mejor de Boston. Luchadores, boxeadores, casamenteras,…
Ya he comentado más de una vez que McKenna me parece la reina del erotismo Ikea. Aquí, como es un Harlequin, la parte sexy está moderada, es muy explícita pero no es una erótica. Así que se ve mejor esa parte de McKenna de crear personajes y situaciones reales como la vida misma.
En Goodreads dicen que sus historias… «han sido aclamadas por su voz moderna e inteligente, y el desafío a las convenciones». Sí. Diría que es justo eso. Pone a sus personajes enamorándose en entornos un poco crudos, hablan como personas auténticas y sus héroes, ¡puf! No sé, es una forma de captar la voz masculina que no he visto en muchas autoras de romántica.
Esta novela me gustó, pero no me llegó a enganchar. Me duró varios días, cosa que en mí es raro porque estamos con una historia que ocupa poco más de 200 páginas. Eso sí, cada vez que cogía el Kindle, disfrutaba de todo lo que me estaban contando, cómo lo relataban, los personajes,… con ese puntín de inquietud de que como es real como la vida misma, te suena que igual no todo sale a la perfección.
En esta novela te presentan a Lindsey, una ayudante de Jenna, y Rich, uno de los luchadores del gimnasio que pueden acabar siendo profesionales de lo bueno que es. Y que está como un pan. Francamente, yo me lo estaba imaginando como Jason Momoa. Protagonizan la segunda entrega de los Wilinski y como compré las dos novelas juntas … por supuesto, acabé leyendo un libro detrás del otro.
Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de contemporáneas reales como la vida misma.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado ninguna crítica en español, así que si alguien conoce de alguna, siéntase libre de contármelo más abajo.
Book Binge le pone 4.25 sobre 5. 
4 estrellas merece para (un)conventional book worms
3.5 le dan en Pure TextualityPR
En Dear Author la calificaron con una C+  más que nada porque la segunda parte decayó mucho su interés.
Brevísima review en Instalove
3.61 tiene de puntuación en Good Reads

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Crítica: “Exposure”, de Cara McKenna


Lacito final para el regalo

DATOS GENERALES

Título original: Exposure
Subgénero: erótica
Parte de una serie: Curio #6 / Curio Vignettes #5
Fecha de publicación original en inglés: enero de 2013

NOVELA NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

Quinta y última viñeta de Didier y Caroly, el gabacho y la yanqui enamorándose en el Barrio latino de París.
Él se prostituye, ella trabaja en un museo.
Volvemos a la narración en primera persona desde la perspectiva de Didier, con lo cual gana un poco en interés.
Han conseguido salir de París, irse de viaje hasta el sur de Francia, en un paisaje propio de Cézanne. Ahí, en una casita rural aislada y remota, hablan de sus sentimientos, sus aspiraciones para el futuro, los planes.
Vivirán juntos, y quién sabe si con el tiempo vendrá el matrimonio y los hijos. Bueno, ellos lo saben.
Es cierto que él es agorafóbico y siempre tendrá esos ataques de ansiedad, de vez en cuando. No sé por qué no se les ocurre ir al médico, de verdad, que digo yo que igual algún tipo de tratamiento, médico o farmacéutico, igual le ayuda algo a Didier. A ver, que Francia no es Estados Unidos, que los señores gabachos sí que tienen una sanidad pública.
La cosa es que ves lo mucho que ha mejorado él, y lo atrevida que es ella, cómo se ha quitado complejos. Más que un himen, parecía que tenía una bola de preso.
Todo es muy tierno y cuqui entre ellos, aderezado con sexo, claro, porque si no, no sería erótica, en un paisaje ameno y muy atractivo.
Como ya comenté en la crítica anterior, estas tres últimas viñetas las leí en una noche de insomnio. No es una situación para disfrutar gran cosa de nada. Esta me interesó un poquito más que la otra, pero también acabé leyendo de través, y cuando acabé, me quedé como estaba.
El paisaje y la voz de Didier animan un poquito este relato y es por lo que no le pongo un 1, como hice con la viñeta anterior.Y bueno, a ver, que la puntúo comparando con otras de McKenna que me entusiasmaron más. La forma de escribir, como es habitual en la autora, es buena, emocionalmente intensa y sexualmente explícita.
Lo que pasa es algo subjetivo, al final, el señor gabacho y la torda se han convertido como alguien de la familia, ¿sabes? Y me dejaron ese sentimiento de «tío Pepe y tía Josefina», que son buena gente, que te alegras por ellos de corazón de lo mucho que se quieren y qué bien que tengan viva la llama del amor y del sexo, pero no me lo cuentes, de verdad, que me da un poco de grimilla.
Como el resto de la serie, no recomiendo leerla aislada sino por orden. Y si lo dejas en la segunda o la tercera viñeta, no te pierdes nada. Me pasó un poco como el dúo de Flynn y Laurel, que si te lees solo Willing victim y pasas de Brutal game, no te pierdes nada.

Valoración personal: mñé, 2
Otras críticas:

Como cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas, recomiendo otras críticas más entusiastas por el relato final de la Caro y el Didié.
Para Under the covers deja esta entrega en 4 estrellas. 
4.04 estrellas tiene de media este relato en Good Reads.
Maryse’s Book Blog escribió una entrada el 3 de agosto de 2014 titulada «The Ultimate“Cara McKenna Is Awesome!!” book list», para seguir leyendo sobre esta autora y sus libros, y obtener recomendaciones.