martes, 31 de marzo de 2026

Crítica: “Nothing but cowboy” de Justine Davis

 

Novelita con niño, se me hizo bola

 


Nothing but Cowboy

 

Por JUSTINE DAVIS Fecha: junio de 2021

 

Me gustan estas novelas de Justine Davis, una autora con solera. Son contemporáneas en tercera persona, con personajes adultos, que hablan de la vida real, con algún momento sexi, pero sin que ello tape el romance o los desafíos cotidianos de sus personajes.

Aquí, tenemos a Keller Rafferty (36), ranchero tejano que aún vive en la casa familiar y lo más lejos que ha ido en su vida es a la capital de Méjico. Vive con su madre y sus hermanos, estos, en diversos lugares de su inmensa finca. Ya sabéis que en Tejas todo es a lo grande, debe ser el sitio en que más se cree eso de go big or go home, que son hipereducados, hablan arrastrando las palabras pero donde la expresión don't mess with Texas es algo más que una pegatina en el coche.

Hace un tiempo que los Rafferty tienen acogido a un chiquillo huérfano, Lucas Brock, y Keller piensa que igual es hora de adoptarlo formalmente; total, ya es parte de la familia.

Justo entonces aparece Sydney Brock (30), quien dice ser prima del niño y que ha venido a buscarlo. Solo que Sydney no conoce personalmente al niño Lucas. Siempre pensó ella que no tenía más parientes que unos padres impresentables. El niño también desconocía su existencia… y todo el mundo. Si está con los Rafferty es porque los servicios sociales no encontraron ningún pariente que se hiciera cargo.

Así que, ¿cómo no va a sospechar Keller de esta muchacha tan resuelta, viajera y guapetona, a pesar de su pelo bicolor?

Habrá que comprobar quién es ella y qué quiere, qué pretende hacer con un chico que el pobre ya ha sufrido bastante.

Entre Keller y Sydney, pese a la desconfianza, va naciendo cierta admiración y atracción

No pueden ser más opuestos: él un tipo bien asentado en la tierra de sus antepasados, ella viajera impenitente por el mundo, que ya ha llenado las páginas de tres pasaportes.

No está mal el planteamiento, ni tampoco el estilo de Davis. Pero mira, justo en esta novela no me acabó de convencer. Llegó un punto en que leí bastante por encima: los diálogos y poco más, También en tercera persona se puede meter mucho relleno tedioso, no es solo el estilo NA el culpable.

Puede que mi aburrimiento viniera del hecho de que es novela con niño, que me interesan más bien poco. Y no es que el chaval no esté bien representado, que sí que lo está. Es que, simplemente, son cosas que no me llaman. A quien le gusten románticas con chavales, creo que sí puede disfrutarla. No es solo que él esté ahí, es que todo el conflicto gira en torno a él.

Y luego hay cosas que convierten la novela en lo que podríamos llamar «el jersey de la tita Juanita», que le tienes cariño porque te lo ha regalado alguien entrañable, pero pica un montón y no acabas de estar cómoda con él.

Me irritaba bastante que esta tía pensara que sería cosa de llegar ella, decir que es pariente y llevarse al niño... Sin tener muy claro qué hacer después con él. ¿Por qué demonios iba ningún servicio social (o juez de familia) a darle a ella la custodia? No se conocen de nada, no vive allí, y tiene una vida nómada. ¿Sólo porque es familia? No sé, igual hay que darle una vuelta y pensarlo un poco, a ver qué conviene a este chico en particular.

Luego hay algo que me incomoda un poco. Este pueblo de Tejas, Last Stand, está «lleno de historia», y todos están locos por ella, aquí todo el mundo se sabe la vida del pueblo, y la matriarca Rafferty, por ejemplo, lee libros al respecto. Pero para ellos, la historia eso empieza con la guerra de secesión respecto a México (o de independencia, para ellos), nada anterior a Samuel Houston.

Como aficionada a la historia que soy, no entiendo esa forma de ver las cosas. Tal como yo lo veo, si te interesa el sitio donde vives, te gusta desde el principio. Y el principio es el principio, o sea, del Paleolítico en adelante. Los anasazi o los indios pueblo, por ejemplo, me llamarían la atención si yo fuera tejana, y luego ya pues eso, las exploraciones en una tierra inmensa y salvaje, o las misiones y presidios.

Al final, lo que hace esta autora me suena a usar la historia como una manera de reforzar sus prejuicios, su propia cultura o su ideología actual. Y no es que sienta un genuino interés de saber cómo se vivió en aquellas tierras siglos (o milenios) atrás.

 

Mi experiencia: prescindible, 2 estrellas.

 

Print / eBook, 320 páginas

Tule Publishing Group, 6/2021

ISBN13: 9781954894006 (trade paperback)

Parte de una serie: The Raffertys of Last Stand #1

 

Reseña en Publishers Weekly

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, NI A NINGUNA OTRA LENGUA CIVILIZADA, QUE YO SEPA.

viernes, 27 de marzo de 2026

Crítica: “La calle del Teatro”, de Eva Ibbotson

  

Historias cuquis de otro tiempo


 

La calle del Teatro

A Glove Shop in Vienna and Other Stories

 

Por Eva Ibbotson Fecha: enero de 1984

 

Es mi intención leerme la bibliografía de Ibbotson que no sea estrictamente infantil o de fantasía. Son poquitos libros, pero buenos.

Aquí, en concreto, reúne relatos. Data de los primeros momentos de la carrera de Ibbotson. Como cualquier conjunto de cuentos, los hay mejores y peores, pero todos merecen la pena. Con ese aire algo de cuento de hadas, a veces sentimental y con toques de humor acá y allá.

En conjunto, un estilo encantador, ambientándolo en lugares diversos (Viena, Rusia, Reino Unido), y en tiempos diferentes (la época anterior a la PGM, y después, incluso alguno que suena muy de los setenta o de los ochenta).

Merece la pena si te gusta el estilo de la autora. A mí me encanta. Algunos relatos son más nostálgicos y otros son pequeñas historias románticas con final feliz. Es curioso cómo algunas cosas se veían con otra moralidad, más digamos centroeuropea, como el tema del adulterio.

Creo que de los que más me gustan es uno que se supone ambientado en época reciente, sobre un concurso de misses un poco loco («La ganadora de este año»). También disfruté un montón de «La pequeña condesa». Se ambienta en Rusia, con todos los personajes exageradamente trágicos, sufridores y exaltados, vistos por la perspectiva de una institutriz inglesa bastante sensata.

Me llama la atención que el título original se refiera al relato «Una tienda de guantes en Viena», mientras que en español, prefieren señalar otro, «La calle del Teatro», sobre ballet, Rusia, un romance intercultural,... sí, son cosas que aparecen en otras novelas largas de la autora.

Si le pongo «sólo» tres estrellas es porque hay cosas suyas que me han gustado más, y porque creo que en algún caso se nota que estaba todavía probándose como escritora. Ciertos temas, y ambientes, igual no suenan tan convincentes en ella. Pero, ¡ah!, ahí está el germen de muchas y muy buenas historias.

La he leído en español, en una traducción competente.

Si tenéis la oportunidad de leer esta novela, y os gustan las cosas con aire literario, yo creo que es un buen libro para probar el estilo de Ibbotson.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.


 

1.ª edición, 1/1984

Random House

Print / eBook

Páginas: 400 (tapa dura)

ISBN13: 9780712604673 (tapa dura)

 

En España:

ISBN 13: 978-84-9793-354-4

Traductora: Ana Quijada Vargas

7/2004, Debolsillo

Descripción: rúst., 288 págs.

Colección: Bestseller

 

Como es un clásico, existe página en la Wikipedia.

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Crítica: “False evidence”, de Rachel Grant

 

Cierre de serie OK


 

DATOS GENERALES

 

Título original: False evidence

Subgénero: suspense

1.ª publicación: Janus Publishing Company, 2024

Parte de una serie: Evidence #12

Páginas: 404

ISBN13: 9781944571900

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL


SINOPSIS (según Fiction DB

Las vacaciones pueden ser mortales.

Alexandra Vargas no ha hablado con JT Talon en siete años. Ha superado el desamor y ahora tiene el bebé —y la vida— que siempre quiso. Pero todo cambia una fría tarde de diciembre cuando una parada conduciendo sale terriblemente mal, y Alexandra se encuentra huyendo con un único lugar posible donde esconderse: la remota cabaña de montaña de JT, el mismo lugar donde, hace once años, rompió su compromiso una semana antes de la boda.

JT debe enfrentarse a su peor pesadilla al descubrir que no solo el amor de su vida es una fugitiva de la policía, sino que también debe intervenir y poner a salvo a una niña, cuando nunca quiso hijos.

El pasado y el presente chocan mientras JT y Alexandra luchan por reencontrarse y sanar la brecha que los ha separado durante tanto tiempo. Pero su pasado aún amenaza su futuro, y nadie está a salvo hasta que se revele la verdad detrás de cada engaño.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, está perdida en mi base de datos, por el puesto 20.000 y pico o más allá. Tiene el tópico de second chance.

 

CRÍTICA

Con este libro cerró Rachel Grant su serie de Evidence. Cuenta la autora en una nota al final que es la novela que le pidieron los lectores. Se ve que la historia de JT y Alex quedó un poco colgando en la primera de la serie, Concrete evidence. Esa la leí hace años y no recuerdo gran cosa. Esta False evidence sería como una continuación de Concrete evidence.

Alexandra Vargas (41) se ve metida en un lío, la busca la policía. No se le ocurre otra cosa que buscar refugio en el último lugar donde creen que podrían buscarla: la cabaña de su ex, Joseph Talon Jr. (47). Su ruptura fue muy pública y muy desagradable. No se han vuelto a ver en años, salvo en ocasiones esporádicas, por tener amigos comunes.

JT tiene sus propios planes para Navidad. Estos dos acabarán reencontrándose. La huida de Lex les da la oportunidad de hablar. JT conocerá así a Gemma, la nena de dos años de Lex, y cuidará de ella. Él, que nunca quiso tener hijos, se queda flipado con la bebita.

La novela tiene un par de cosas que me resultan atractivas: es una historia de segundas (o terceras) oportunidades y con personajes ya cuarentones. Estos dos se conocieron cuando ella tenía 25 años y él 31. Durante cinco años salieron juntos y se iban a casar, pero la cosa se torció: él no quería hijos y además tenía ambiciones políticas que ocultaba a su novia. Después de suspenderse aquella boda volvieron a estar juntos un tiempo, como pareja de amantes, amigos, cuando él pasaba por un mal momento y ella intentó ayudarlo pero… El fue bastante gilipollas y ella lo dejó. Se buscó la vida, lejos de él, realizó su deseo de ser madre, y no hubiera vuelto a tratarlo si no fuera por esta situación límite en la que se encuentra.

Ahora está ya en su madurez, han cambiado, y cumple bien el second chance: tenía lógica que rompieran en el pasado, también que no se volvieran a ver entremedias, y su final feliz es creíble.

Hay otras dos cosas en esta novela que me llaman bastante menos: es novela con niña (ya sabéis que soy un poco Herodes) y el suspense y el romance no me parece que se entrelacen muy bien. Parece seguir el esquema: suspense-romance-suspense.

Empieza con el misterio.

Luego toda la parte central se dedica al reencuentro romántico, con flashbacks, retazos de su historia anterior, y vuelta al hoy, con JT repitiendo cuánto lo siente. En el tiempo que no han estado juntos, él ha cambiado, ha ido a terapia, y ahora está todo el rato pidiendo perdón por su necedad. Incluso tiene momentos de llorar. Pero, ¿sabéis?, es como cuando lloran los tíos en las de Brockmann, no suena auténtico. No es como los protas de Tal Bauer, cuyo derrumbe emocional el lector nota y siente y comparte. Aquí queda un poco frío, forzado, como si lo sintiera necesario para que vieras que JT se ha deshecho de su masculinidad tóxica, o cosa semejante, y resulta poco convincente.

Como no han dejado de quererse, con facilidad vuelven a emparejarse. Entonces regresa el suspense a primer plano. Es como si la autora se acordara de que había dejado una trama de misterio bastantes páginas atrás y se le ocurriera ahora seguir.

Grant sigue soltando de vez en cuando algún mítin, no puede evitar ser preachy. A mi me sacaba de la historia, por ejemplo cuando Alexandra le pregunta a JT por qué no quiere tener hijos, e inmediatamente corrige algo que suena políticamente incorrecto ya que nadie pregunta al que quiere hijos su porqué. Es como si ofendiera a los que no quieren ser papás.

Yo no lo veo así. Las preguntas se hacen cuando hay algo que se sale de lo habitual, eso es lo que causa curiosidad. Nadie se pregunta por qué está mojado el suelo cuando llueve, pero sí cuando lo ve húmedo un día de sol. Claro que no tener hijos es una opción vital tan respetable como no tenerlos. Sin embargo, entra dentro de lo lógico que alguien pregunte por qué otro no quiere tenerlos, cuando al final, la mayoría de los seres humanos parece que acabamos queriendo hijos.

O sea, no le doy tantas vueltas. Más de una vez dice algo y parece como que la autora se estuviera autocorrigiendo. Le gusta Love Actually, aunque como es una peli no muy PC, ya tiene que decir que la ve aunque la mayoría de las historias no le gusten.

O que pasa algo de una mujer brillante y ya te suelta lo difícil que es la vida académica de las mujeres en STEM. Vale, OK, pero no me lo cuentes, show me!

Es que parece que se les olvida el ABC de contar una historia.

En fin, para mí es evidente, como ya dije al comentar Broken Falcon, que esta serie llegó al final por agotamiento, sin ideas, ni vitalidad, ni garra. 

Suelo decir que las series de televisión se van a garete cuando empiezan a sacar niños. No por el tema infantil, sino porque demuestra que a los guionistas se les han acabado las ideas. Pienso lo mismo de las sagas románticas.

Al final, es una novela de Rachel Grant, que suele ser muy competente. La recomiendo si la encuentras rebajada (como me pasó a mí, a 0,99 € la adquirí en Google Play, hay veces que hay cosas rebajadas ahí que no lo están en Amazon). Pasarás un buen rato.

Se lee bien, aunque no me parece de lo mejor de la autora, ni de lejos.

Valoración personal: buena, 3 estrellas

 

Se la recomendaría a: quienes gusten de novelas con bebés.

 

Otras críticas de la novela:

En español, no he encontrado nada.

En inglés.

All About Romance, B-.

Becky on Books… and Quilts, A- / 4 estrellas

En The Story Graph, comentarios para todos los gustos.

A Nikki’s Book Nook le gustó.

Y como no he encontrado más, os dejo con enlace a Goodreads, donde tiene 4.28 estrellas de media, con 532 ratings y 159 reviews