Aventuras
familiares en un entorno bastante rústico
DATOS
GENERALES
Título
original: Summer’s end
Subgénero:
contemporánea
1.ª
publicación: Harper Collins, 5/1999
Páginas: 432
ISBN13: 9780061013881 (mass market paperback)
NO
ESTÁ TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL FRANCÉS (Le
temps d’un été), ALEMÁN (Sommer am See) y al neerlandés (De
stilte van de zomer)
SINOPSIS
(según Fiction DB)
Asunto
de familia.
Para
sus respectivas familias, Jack Wells y Amy Legend son unos marginados.
Jack,
un hombre de espíritu libre y polifacético que vive la vida al máximo, es muy
diferente tanto de su madre, la siempre organizada viuda de un almirante, como
de su metódica hermana abogada.
Amy,
una atleta profesional de gusto exquisito y belleza radiante, tiene una carrera
glamurosa, un mundo aparte de sus hermanos mayores, más intelectuales, y de su
padre, profesor universitario.
Cuando
la madre de Jack se casa con el padre de Amy, los recién casados
invitan a todos los hijos a pasar el verano en la casa de campo de los Legend
en el norte de Minnesota. Si bien sus padres esperaban que se llevaran bien, no
contaban con lo bien que congeniarían Jack y Amy. El afecto surge
inesperadamente, convirtiéndose en una ardiente atracción que amenaza con
destruir lazos ya frágiles. Atrapados entre conflictos latentes y
personalidades que chocan, Jack y Amy deciden reprimir su deseo hasta que
terminen las vacaciones.
Pero
parece que cuanto más se resisten, más se enamoran. Con una pasión tan fuerte,
¿cómo van a poder esperar hasta el final del verano...?
¿Entra dentro
de “Lo mejor de la novela romántica”?
No, pero sí que la tengo en la parte superior de mi base de datos, en
torno al puesto 3800 más o menos. Tiene crítica de DIK A- en All About
Romance, fue un Top Pick! para Romantic Times, y The Romance Dish le dio 5 estrellas. También tiene un héroe tipo
beta estupendo.
CRÍTICA
Como las otras que he leído de
Seidel, la historia de amor está dentro de un argumento más amplio. Sí que hay romance,
a su ritmo: se conocen, se gustan, intentan resistirse, hay algún momento sexy,
se distancian por necesidades del guion, mas luego acaban juntos y felices.
Lo que ocurre es que el libro en
general dedica más espacio a las relaciones familiares.
La novela empieza con la primera
cita de Hal Legend y Gwen Wells, dos viudos cincuentones que deciden darle una
oportunidad a lo suyo. Gwen está nerviosa, por conocer a este profesor
universitario, ya que a su edad eso es lo que encuentras:
A los
cincuenta y ocho años ya no conoces a los guardamarinas y los estudiantes de posgrado;
conoces a los almirantes, los profesores, los hombres que se han convertido en
los Arturos y los Merlines, y los Salomones. Aquellos hombres, los que estaban
verdaderamente seguros de si mismo y como un rey, ya no estaban interesados en
chicas jóvenes, lo mismo que a ti no te interesan los chicos de cara brillantes.
Como no están para perder el tiempo,
pronto deciden casarse.
Haber tenido felices primeros
matrimonios les hace más propensos a tener una segunda oportunidad.
Gwen fue esposa
de un almirante de la Armada, algo que en sí mismo era una profesión. Una mujer
responsable, organiza las cosas en un pispás, desborda pragmatismo. Sabe siempre
estar, va de punta en blanco, resulta guapetona, agradable y considerada con la
gente… Una mujer positiva, vaya. Y así le salen los hijos.
Hal, por su parte, es un profesor,
un académico musicólogo. Su primera mujer fue una aristócrata británica con
mucha personalidad, y muy atractiva. La explicación que da la autora es la difunta:
… procedía
de un entorno aristocrático —trescientos años de hombres privilegiados
casándose con las chicas más guapas que podían encontrar.
Tanto Hal como Gwen tienen hijos
adultos. Algunos ya con su propia familia. No se les ocurre otra cosa que pasar
el verano juntos, con hijos y nietos, en unas cabañas junto a un lago, sin agua
corriente, algo muy, pero que muy rústico. Iban Hal y su familia todos los veranos, y cree
que es un buen lugar para que las dos familias se vayan conociendo.
Los hijos menores, Amy (26, por
parte de él) y Jack (28, por parte de ella) protagonizan el romance. Ahora, no
se encuentran físicamente hasta que ha pasado, más o menos, el primer tercio de
la novela.
Si lo que buscas es sólo el romance,
o el sexo, pues no, no es una novela romántica para ti. Pero si lo que quieres
es una historia cotidiana de gente tirando a normalita (a ver, Amy es campeona
olímpica, y Jack ha tenido sus negocios exitosos, pero ya me entendéis), que
intenta conocerse, y apreciarse, y superar sus traumas, pasar el duelo, mirar
al futuro, e incluso ver con otros ojos su propio presente, etc., es una opción
genial.
Me llamó la atención lo bien que la
autora dota de personalidad propia a cada uno de los personajes. Los
caracteriza a través de lo que hacen y lo que dicen, con pequeños destellos de
lo que piensan o sienten, al adoptarse el deep point of view de uno u
otro de los hijos de Hal y Gwen, no sólo de los protagonistas.
Así, Phoebe, la mayor de Hal, está
pasando por el duelo por la pérdida de su madre. No es que Gwen le caiga más,
pero no se siente a gusto con este segundo matrimonio, más que nada porque aún
está en duelo. Su marido, Giles, es un cielo, y sus hijos, muy majos, especialmente
la mayor. Buena gente que lo está pasando regulero.
La parte más negativa es la familia
de Ian, el hijo de Hal, dedicado a conservar idiomas a punto de desaparecer. Su
mujer resulta bastante antipática, y la hija, la típica adolescente
insoportable. También un par de churumbeles más pequeños que son parte del
decorado.
Amy es la chiquitina, y a pesar de
ser la más rica y famosa, la aprecian poco. No es académica como el resto de
sus parientes. Ninguno de ellos ha entendido nunca que sea atlética, ni su
pasión por el patinaje artístico. No la hacen ni caso.
Por su parte, Gwen tuvo dos hijos
con el difunto almirante. Holly, abogada de éxito que también le gustan las
cosas elegantes y bonitas, y en seguida se hace amiga de Amy.
Y el otro es Jack, un tipo
estupendo, nada complicado, un manitas que se dedica a arreglar todo lo que
encuentra. Si monta un negocio, tiene éxito, pero luego quiere cambiar y de
dedicarse a otra cosa.
Ves que Gwen y el almirante criaron
a unos hijos positivos y alegres, mientras que Hal y su mujer la británica les
hizo cada uno muy a su manera, pero algo infelices. A Jack y a Holly les
sorprende cómo estos necesitan ir a un sitio tan remoto como el lago para
sentirse familia.
Añádele otro chaval, Nick, pariente
de Gwen, Holly y Jack. Parece adolescente problemático, pero tiene mucho mejor
fondo. Tiene su retranca el chaval cuando dice cosas como la siguiente:
Acuérdate,
crecí viendo Barrio Sésamo. Mi generación se pone el cinturón de
seguridad. Tomamos drogas y nos suicidamos, pero nos ponemos el cinturón.
Relacionarse los unos con los otros
les ayuda a comprenderse mejor a sí mismos, y a ser más felices.
Todos estos personajes aparecen
perfectamente caracterizados, pero, además, te lo cuentan en una historia muy
bien trabada: cómo se conocen, se organiza eso de ir al lago, reparten las cabañas,
salen en canoa… La autora no pierde en ningún momento el hilo de la narración.
Todo el rato van pasando cosas, que te tienen enganchada y te impulsa a seguir
leyendo.
El encontrarse en plena naturaleza,
a veces superándose en un entorno tan aislado de todo, les ayuda a ser más
ellos mismos.
Una novela muy bien escrita, así da
gusto.
Valoración personal: buena, 4 estrellas
Se la recomendaría a: quienes
gusten de historias familiares con un romance por en medio..
Otras críticas de la novela:
En
español, no he encontrado críticas. Y en inglés, solo un par de ellas, aunque
en dos páginas web de referencia de romántica.
The Romance Dish, cinco estrellas.
All About Romance, DIK A-.
Y
como no he encontrado más, os dejo enlace al libro en Goodreads, donde tiene
puntuación media de 3.86, con 406 valoraciones y 44 críticas.