miércoles, 6 de mayo de 2026

Crítica: “Sweet talk” de Julie Garwood

 

Suspense romántico ligero, con algo especial


 

Sweet Talk

 

Por JULIE GARWOOD Fecha: 1/2012 [en otro sitio pone agosto]

 

Dentro de lo que es suspense ligero, y hasta amable, Julie Garwood me parece una opción estupenda. Mira que se me atragantan sus pseudohistóricas por las que, sin embargo, se hizo famosa. Pero en suspense romántico, es de lo más resultona.

No hay argumentos enrevesados, pero sí suficiente misterio y momentos de peligro como para cumplir sobradamente como suspense.

El libro empieza con una presentación de cuatro amigas que son unas crías y viven en un hospital porque siguen un tratamiento experimental para su cáncer. Me encantó como forma de presentar a los personajes. Luego la protagonista es solo una de ellas, Olivia Mackenzie. Pensé que Garwood habría escrito libros de las otras tres, pero al parecer, no.

Con los años, Olivia trabaja para el IRS, la Agencia tributaria estadounidense, algo que por lo visto da más miedo que el FBI. 

Mientras hace una entrevista para otro trabajo, se encuentra en una situación de peligro y así conocerá al agente del FBI Grayson Kincaid.

Lo de estos dos es inmediato y apasionado, aunque ella no quiere nada serio, el matrimonio y los niños no están en su futuro. 

Pero como Grayson la cala desde el principio, sabe cómo ir pasito a pasito hasta conseguir que ella se comprometa.

Ella es muy independiente, no quiere que ningún amor suyo pase por lo que vio sufrir a las familias de sus amigas. Por eso ha renunciado a relaciones estables. Y más cuando parece que su amiga Jane ha recaído en la enfermedad. Sería un recordatorio de por qué ninguna de ellas puede permitirse amar a nadie.

Grayson tiene detalles muy románticos. Por ejemplo, ella padece asma, pero es olvidadiza con el inhalador. Él se da cuenta, no dice nada, pero llevará uno en el bolsillo cuando esté con ella.

Cuando estaba en el hospital, de niña, su familia no fue a verla. Solo su tía Emma se trasladó a vivir a Washington DC para estar cerca. El impresentable del padre de Olivia se supone que es un inversor encantador, cuando en realidad es un estafador tipo Ponzi, solo que parece imposible pillarle. Olivia, que siente ternura por los desvalidos (también actúa como «abogada» de niños maltratados), quiere pararle los pies a su padre, y todo el libro está discurriendo a ver cómo puede ponerlo en evidencia, para que no siga engañando a la gente.

Grayson tiene investigaciones sobre otro tipo de criminales, traficantes y lavados de dinero que, en cierto punto, acaba entrecruzándose con lo que investiga Olivia.

Es novela con niño, un sobrino del que cuida Grayson. Solo que están por ahí el abuelo y un amo de llaves llamado Patrick que son perfectos para que Grayson pueda intimar con Olivia.

Sigue el esquema habitual de la autora: ellas en peligro, ellos protectores; con toques de humor y momentos sexis.

Dentro del formato (suspense ligero), ya digo, me parece convincente.Y esta es una de las novelas de la serie que tienen algo especial que engancha.

 

Mi experiencia: notable, 4 estrellas.

 

Hardcover (1.ª ed.) / eBook / audio, 368 páginas

8/2012, Dutton

Parte de una serie: Buchanan-Renard #10 [también la he visto como Buchanan / Renard / MacKenna]

ISBN13: 9780525952862

 

Crítica en The Good, the Bad and the Unread, una B

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, pero sí, como la anterior de la serie, a idiomas de Europa del Este: al búlgaro (Сладки приказки), al rumano (Vorbe dulci), húngaro (Szép szavak), así como al checo (Nemůžeš mě milovat). Curioso.

Top of Form

Bottom of Form

Top of Form

Bottom of Form

Top of Form

Bottom of Fo

lunes, 4 de mayo de 2026

Crítica: “My kind of guy” de Sarina Bowen

 

La que es buena, es buena, y enamora

 


 

My Kind of Guy

Por SARINA BOWEN Fecha: marzo de 2026

 

Me duran un suspiro las novelas de esta señora. Qué rebuena que es. Estoy un poco agotada ya del male/male romance de hockey sobre hielo. Pero las de Bowen las tengo que leer, sí o sí. Siempre cumple, además de poner sus libros a un precio razonable, que todo ayuda.

Aquí hay diferencia de edad entre los protagonistas. Seth Forrester (34) es un camarero bi, padre de familia, que después de una malísima experiencia, no está por más rollos de una noche... por mucho que este chico, joven, guapetón y atlético, le tire los tejos. 

Es Becker James (25), portero en horas bajas. Iba para estrella, pero se ha quedado estancado en el equipo B, con poca esperanza de subir a la NHL. 

Uno quiere lío y otro no, que no y que no.

Claro que el hombre propone y Romancelandia dispone,...

Los porteros de hockey tienen fama de ser un poco raritos.

«But all goalies are weirdos» (sueltan aquí). Entrenan diferente, su equipación es más cara, y están a varias cosas, no sólo defienden la portería, sino que están en situación para ver el juego, entenderlo, y gritar a sus compañeros lo que tienen que hacer. Necesitan un ego y una confianza en sí mismos tremenda. Eso es un poco lo que le falla a Beck, en este momento. Se supone que es superbueno... pero no le acompañan las estadísticas.

Lo que vienen a decir es que, parte de su trabajo ser raro. Ahora, la extravagancia marca propia son sus gustos musicales. Resulta que a este chico le van cosas como OMG, «Just can’t get enough» de Depeche Mode. Hay referencias aquí y allá al pop británico de los ochenta que claro, como una ya tiene unos años, es lo que suelo escuchar. Es extraño que los protagonistas lo vean como algo casi histórico.

Seth, el camarero mazáo, participa en un equipo de aficionados. Becker acaba echándoles una mano. Ese es justo el pequeño impulso que necesita para soltarse sus dudas. Tiene que aprender eso tan difícil que marca la diferencia en los deportistas profesionales, que es superar lo pasado, no pensar en ello, mirar adelante. Aquí se lo dicen claramente a Beck:

La única parada que importa es la próxima.

Si te quedas dándole vueltas tus errores te paralizas, pierdes confianza, te descentras y no das lo mejor de ti. Parte de la fortaleza mental de los grandes campeones radica en esto, en pensar en lo próximo, no en lo pasado.

No sé cómo lo hace, pero Bowen sabe usar la palabra adecuada, nunca se pierde en rumiaciones, a pesar de escribir NA (eso sí, muchas veces no sabes qué personaje está hablando en cada momento), y los diálogos son ágiles, todos con su chispa, su cosita. Lo dicho, qué rebuena.

Mi experiencia: buena, 4 estrellas.

 

Audio / eBook / Print, 307 páginas

Tuxbury Publishing LLC (3/2026)

Parte de una serie: Hockey Guys #4

ISBN13: 9781950155972 (del ebook)

 

Love Bytes Reviews, 4.75 corazones

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL