domingo, 26 de mayo de 2024

Crítica: “The governess game”, de Tessa Dare


Sencillo, resultón

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The governess game

Subgénero: histórica

1.ª publicación: Avon, 9/2018

Parte de una serie: Girl Meets Duke #2

Páginas: 384

ISBN13: 9780062672124

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL PORTUGUÉS (Um amor conveniente / Prometo não Te Seduzir), FRANCÉS (Le jeu de la préceptrice), ITALIANO (La perfetta istitutrice), CROATA (Guvernantina igra), HEBREO (משחק האומנת), RUMANO (Jocul de-a guvernanta), POLACO (Ich gwiazdy), ESTONIO (Guvernandi mäng), LITUANO (Ieškoma: guvernantė), SUECO (Alexandras utmaning), DANÉS (En uimodståelig udfordring) y TURCO (Kusursuz Mürebbiye),

SINOPSIS (según Fiction DBFiction DB

Ha sido un libertino muy malo, y hace falta una institutriz para darle una lección.

La institutriz accidental

Después de que su medio de vida se le escapa de las manos, Alexandra Mountbatten asume una tarea imposible: transformar a un par de huérfanas salvajes en jóvenes de verdad. Sin embargo, las chicas no necesitan disciplina, sino un hogar amoroso. Intenta decirle eso a su tutor, Chase Reynaud: un heredero de duque en la calle y un diablo entre las sábanas. Las damas de Londres han intentado (y fracasado) hacer que se calme. De alguna manera, Alexandra debe llegar a su corazón... sin arriesgar el suyo.

El infame calavera

Como cualquier libertino que se precie, Chase vive según una regla: sin apegos. Cuando una pequeña y obstinada institutriz intenta reformarlo, él decide darle una educación... con placer. Eso debería demostrar que no puede ser domesticado. Pero Alexandra es más de lo que esperaba: inteligente, perspicaz y apasionada. Ella se niega a verlo como una causa perdida. Pronto las paredes alrededor del corazón de Chase se desmoronan... y él corre el peligro de caer con fuerza.


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de mil mejores novelas románticas, versión de 2019, en el puesto 297. La escogieron entre lo mejor del año 2018 Ana Coqui, Carla de Guzmán, Caffeinated, Addicted to romance, Lana (de Dirty Girl Romance), y para Kaetrin, que escribe para Audiogals y Dear Author, estuvo entre los mejores audiolibros del año, en narración de Mary Jane Wells. Tuvo crítica positivas: cinco estrellas en About That Story, Becky, Dirty Girl, Gabrielle, Kimberly Faye Reads, Simply Book Reviews, The Bookish Sweet Tooth y The Jeep Diva. La calificaron con A en The Good the Bad and the Unread, Smart Bitches Trashy Books. Fue finalista en el premio readRchat.

 

CRÍTICA

Tenía esta novela de Tessa Dare en mi Kindle, y aunque aún me quedan por leer de Spindle Cove, me apetecía cambiar un poco de serie.

La historia la protagoniza Alexandra (Alex) Mountbatten, huérfana que se gana dinero poniendo en hora relojes, sí, así, tal cual. Lo suyo es la astronomía, y sueña con descubrir cuerpos celestes aún no encontrados. Más adelante, te enteras que una de sus ideas para ganar dinero es descubrir cometas y vender a algún aristócrata el derecho a darle el nombre.

La cosa es que, obviamente, necesita dinero. Por ello acepta trabajar de institutriz de dos chiquitinas, otras pobrecillas que carecen de padres y han sido pasadas de un pariente a otro.

Al final, han llegado a ser tuteladas por Charles (Chase) Reynaud, heredero del duque de Belvoir, muy reticente. Es de esos que no se cree merecedor de ningún amor y cariño, por lo que no lo espera de nadie, ni de sus pupilas.

Aunque claro, él tiene su corazoncito y de hecho las aprecia y no soportaría que les pasara nada. Pero no lo muestra.

En esta novela, Tessa Dare sigue su dinámica habitual en la autora: heroína Amanda Quick / héroe Lisa Kleypas. O sea, ella es intelectual, en este caso le gusta la astronomía y también es buena en cositas mecánicas como los relojes. Su forma de vida resulta algo extravagante para la Inglaterra de su época, la Regencia, ya que no tiene familia, sus relaciones más estrechas son con un par de amigas, una de ellas protagonizó la primera novela, The duchess deal, a la que di cuatro estrellas y definí así: «Matrimonio de conveniencia entre héroe torturado y pizpireta heroína que lo redime».

Es novela con niñas, bastante jovencitas. Cómo se esfuerza Alexandra para ganárselas tiene su mérito. Porque hasta que aparece ella en la puerta, han tenido toda una retahíla de institutrices que salen espantadas de las cosas que hacen estos diablillos.

Ardía de indignación. El libertino. ¿Cómo se atrevía a que sus amantes desfilaran directamente bajo la mirada de dos inocentes niñas? Bueno, quizás una niña inocente y una Rosamund.

Se ambienta en Londres, 1817. Y ya, con eso he dicho todo lo que necesitáis saber, ya que os podéis imaginar que es romance histórico ligerito, ambientado en la Regencia, sin mucha cosita más.

Es una de esas novelas que ante todo llamo competentes, o sea, de alguien que sabe hacer las cosas bien, en su estilo, y le sale bien.

Se lee fácil, con gracia en los diálogos y unas pocas escenas sexis. Experiencia satisfactoria que olvidas a los dos días.

La verdad es que estuve dudando si ponerle tres o cuatro estrellas, porque es bueno en su género, no tiene fallos evidentes y está muy bien escrita. Opté por las tres considerando que, en el fondo, no tiene nada especial y otras de Dare me gustaron mucho más, como por ejemplo la primera de esta serie, vaya.

Lo de que ella se apellide Mountbatten me sacaba todo el rato de la historia. Y os contaré un poco el por qué.

Se supone que Alexandra es hija de un estadounidense y una dama hispano-filipina. 

Porque él iba a ser un duque. Y las chicas como Alex–en parte estadounidense, en parte española, en parte nativa isleña, totalmente huérfana, bautizada como católica, y perteneciente a la clase trabajadora– no se convertían en duquesas.

No tiene el menor sentido que una persona con ese linaje se apellide Mountbatten. Esa es la traducción al inglés que hicieron con motivo de la Primera Guerra Mundial los royals británicos que se apellidaban Battenberg. Más abajo os cuento un poco la historia de los Battenberg.

Total, que cada vez que lo leía, estaba pensando en la cara serie de lord Mounbatten, el último virrey, y eso claro, me sacaba de la historia.

Valoración personal: notable, 3 estrellas

Se la recomendaría a: quienes gusten de históricas ligeras.

Otras críticas de la novela:

Empiezo con lo que he encontrado en español.

Pepa en Otro romance más, en Goodreads le puso 4 ½ estrellas. 

A la cama con… un libro, 3 Gandys. 

Paso al inglés.

Smart Bitches Trashy Books, una A

Dirty Girl romance, 5 estrellas

The Good, the Bad and the Unread, una A. 

All About Romance, B+.  

 

Battenberg / Mountbatten

Como suelo decir, este es mi blog y cuento lo que me da la gana. Así que allá va la historia que empieza con una joven polaca y un royal alemán en la corte del zar, que para eso una es monárquica y para eso me estudio el Gotha y el Sálvame de Luxe histórico de las casas reales europeas.

 

Os cuento de dónde viene esto de Mountbatten, porque es una historia romántica por sí misma. Resulta que un polaco trabajaba en el ejército de los zares y murió al servicio del zar. Este se hizo cargo de sus hijos, entre ellos una chica llamada Julia von Hauke.

Esta muchacha era dama de compañía de la zarevna, María Aleksándrovna, que era una princesa alemana, María de Hesse-Darmstadt. Eso es muy habitual en la historia de Rusia, buscaban esposas entre los muchos principados alemanes. Sin ir más lejos, Catalina la Grande era una princesa alemana.

Pues esta zarevna tenía varios hermanos, uno, Luis III, era el gran duque de Hesse-Darmstadt y el otro se llamaba Alejandro (de Hesse-Darmstadt), que se dedicaba también a la milicia a las órdenes del zar. Pues bien, este Alejandro se enamoró de Julia, la polaca.

El zar Nicolás I, suegro de María, no veía con buenos ojos que el futuro zar fuera cuñado de una chica así, y no aprobaba la relación. Alejandro de Hesse puso tierra de por medio. Pero no podía olvidarla, así que volvió a Rusia. Acabaron huyendo juntos, ella quedó embarazada y se casaron.

Claro, era un matrimonio desigual, así que era morganático. Los hijos de esas uniones no tenían derechos hereditarios al trono de Hesse, y llevaban el apellido de la madre. ¿Qué apellido, diréis, von Hauke?

Pues no, Battenberg. 

El hermano de Alejandro, el gran duque Luis III, rehabilitó un título medieval, condes de Battenberg, para su cuñada Julia. Y ese es el apellido que llevaron los hijos de esta unión.

De todos sus retoños, hablaré de dos.

Empiezo por uno de los pequeños, Enrique-Mauricio de Battenberg, que como no tenía mucho futuro, se dedicó igualmente a la milicia. Estuvo en el ejército prusiano. Por eso de que todos los royals se relacionaban, conoció y llamó la atención de Beatriz, la hija menor de la reina Victoria.

No sé si os acordáis de lo mucho que la reina Victoria amaba a su esposo, él mismo un príncipe alemán. Cuando Alberto murió, se quedó colgada de su hija Beatriz. No la dejaba irse, y mira que tuvo ofertas por la mano de la muchacha, y esta habría dicho que sí, pero su madre decía que no, que la niña tenía que quedarse con ella. Así que declinaba esas ofertas matrimoniales.

Cuando este Enrique-Mauricio de Battenberg le entró por el ojo a la Bea, la madre dijo que sí, que vale, pero solo si estos dos se quedaban a vivir con ella y hacerle compañía.

No problema. Se casaron en la isla de Wight, a él lo nacionalizaron británico, le subió el rango, y entró en el ejército de su nuevo país. Tuvieron hijos y al final Enrique consiguió que la reina lo dejara ir a la guerra Ashanti; contrajo malaria y murió frente a la costa de Sierra Leona. Su cuerpo lo llevaron a Canarias y de ahí, en el HMS Blonde, a Gran Bretaña. Lo enterraron en la Mildred’s Church, donde se casó, en la isla de Wight, en la que hoy llaman Capilla Battenberg.

Enrique y Beatriz tuvieron, entre sus retoños, a una nena preciosa nacida en Balmoral (ya digo que Beatriz tenía que estar todo el rato al lado de su mamá, y en aquel octubre de 1887, a la corte le tocaba estar en Escocia). Era Victoria-Eugenia de Battenberg, quien se casó con Alfonso XIII y fue madre de, entre otros, el infante don Juan de Borbón y Battenberg, el conde de Barcelona. A diferencia de sus otros parientes, ella no cambió el apellido de Battenberg a Mountbatten, porque ya no estaba en el Reino Unido y España fue neutral en aquella Gran Guerra.

Por la cuenta que les traía, claro. La reina madre era austríaca y la reina británica, así que podéis comprender que lo mejor para Alfonso XIII (y para el país) era mantener la neutralidad. Por cierto que el monarca español Hizo una grandísima labor humanitaria, muy admirable, en el Palacio, en favor de los prisioneros de guerra. ¡Ay, qué novela romántica saldría de aquella época!

Bueno, pues don Juan fue el padre de Juan-Carlos I, y este, el emérito, del actual rey de España, S. M. Felipe VI.

Así que aquellos enamorados de mediado el siglo XIX, una joven polaco-alemana y un príncipe alemán, son antepasados del actual rey de España.

Y no es el único monarca que los tiene entre sus ancestros.

Otro de los hijos de aquellos dos enamorados, la polaca y el alemán, fue Luis Alejandro de Battenberg. Si su hermano se casó con la hija pequeña de la reina Victoria, este se casó con una nieta de la reina Victoria, la princesa de Hesse-Darmstad, hija de la hija mayor, Alicia, casada con Luis IV, gran duque de Hesse-Darmstadt y primo tanto de Luis-Alejandro como de Enrique-Mauricio.

Luis-Alejandro se enroló en la Royal Navy muy joven, y se naturalizó británico. Hizo carrera en la marina, hasta que el sentimiento antialemán durante la Primera Guerra Mundial lo obligó a retirarse. La propia familia real tenía apellido alemán, Sajonia-Coburgo-Gotha (el apellido del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria). Es entonces cuando el rey Jorge V cambió su apellido por el de «Windsor». Y le dijo a su pariente Luis que renunciase también a sus títulos alemanes y cambiara el nombre. De esta manera, Battenberg pasó  a ser en inglés, «Mountbatten» (esto es, monte de Batten).

Su hijo menor fue Luis, I conde Mountbatten de Birmania, último virrey de la India y a quien todos conocimos como lord Mountbatten. La hija mayor, Alicia, se casó con el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca. Fueron los padres de un tal Felipe, príncipe por lo tanto danés y griego pero que en sí no tenía muchos recursos. Siguió la tradición familiar de la Royal Navy. Cuando era un cadete de dieciocho años conoció, en el Britannia Royal Naval College, a una joven princesa llamada Isabel, de solo trece años, y lo demás es historia.

Casi diez años después, en 1947, Felipe tuvo que renunciar a su religión (la ortodoxa griega) y a su título de príncipe de Grecia y Dinamarca, para poder casarse con Isabel. A cambio, lo hicieron duque de Edimburgo.

Su tío, lord Mountbatten, fue una figura muy cercana para el actual rey Carlos III del Reino Unido, casi como un padre. Uno de los momentos más tristes de la vida de Carlos III ha sido, sin duda, cuando a lord Mountbatten lo asesinaron los terroristas del IRA.

Yo era una cría cuando lo mataron, y mira que había terrorismo patrio en mi país, pero no sé por qué, aquel asesinato en particular se me quedó grabado.

Con ello comprenderéis cómo el que Tessa Dare le ponga ese apellido a una heroína suya no tiene el menor sentido y me sacaba de la historia. Porque yo siempre estaba pensando en aquel lord Mountbatten de mi infancia.

Los apellidos son artefactos históricos, a la mayoría no se les reconstruye su genealogía tan fácilmente, pero en el caso de Mountbatten tiene un origen claro y único. Carece de sentido que una muchacha hija de estadounidense y española lo llevara en 1817.

Enrique de Battenberg (1858-1896),
antepasado de S. M. Felipe VI 


 

 

Luis-Alejandro de Battenberg (1854-1921), luego
Mountbatten, antepasado de 
HRM Carlos III



 

 

 

 

Y aquí sus papás, el príncipe Alejandro de Hesse con su esposa Julia, condesa de Battenberg,
junto a su única hija, María de Battenberg (h. 1885)


viernes, 17 de mayo de 2024

Crítica: “Amor, acaríciame”, de Rebecca Brandewyne



Apasionada viejunez


DATOS GENERALES

 

Título original: Love, cherish me

Subgénero: histórica / Oeste

Fecha de publicación original en inglés: 1985

Editorial: Warner

Serie: Aguilar’s Fate #1

Páginas: 576

ISBN13: 9780446300391

 

En español

ISBN: 9501512770

Traductora: Edith Zilli

Buenos Aires, 1993

Páginas: 410

 

SINOPSIS (según la contraportada)

 

Storm era su nombre… y la tormenta su destino.

Había nacido en una noche de tormenta, iluminada solamente por la luz de los relámpagos, y cuando cumplió dieciséis años, la promesa de su nombre se transformó en el destino de su vida.

Nacida en la riqueza, sería luego ganada en una apuesta por un ranchero a su libertino tío. En su camino hacia Texas para casarse con Gabriel North, sería capturada y nuevamente ganada en una apuesta por un generoso cazador de ojos azules y piel oscura, llamado El Lobo.

Un hombre capaz de matar a sangre fría, y también de poseerla con pasión y ternura, mientras ella le susurraba: Amor, acaríciame…


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, versión de 2017, en el puesto 874; sin embargo, ya no pasa el corte. Es una novela que en Romantic Times consideraban una de esas favoritas de todos los tiempos. En el Top 1000 de Book Binge, aparecía la 5, nada menos, y en RomanceNovels.Me, la 112. Regan Walker la considera uno de los mejores Westerns históricos, mejores romances históricos bodice ripper y tiene uno de sus héroes favoritos, El Lobo (Wolf). En Romance Readers at Heart apareció, en el año 2005, como una favorita del lector. Y en Sweet Savage Flame, que se dedica a estas cosas antiguas, le dan cinco estrellas.


CRÍTICA

Novela histórica ambientada en la Texas de mediados del siglo XIX.

Empieza en 1866, con una escena de amorosa vida familiar, Storm con su marido y sus hijos, y cómo va al pueblo, y su mirada se cruza con la de otra señora. Se saludan, se respetan, aunque entre ellas no habrá nunca cariño.

Entonces la historia da un salto y regresa a tiempo atrás, cuando Storm es una jovencita de dieciséis años, en Nueva Orleans, enamorada de su primo André. Re cuentan entonces todo lo que ha pasado hasta llegar a ese punto.

A la hermosa criolla Storm Aimée Lesconflair (16) su tío la compromete con un rico ranchero tejano. Se siente traicionada por su familia, especialmente por su primo André, por los tiernos sentimientos de ella hacia él

Resignada, emprende el camino de su nuevo hogar. Va en una diligencia, con su Mami negra (sí, bueno, totalmente retratada en plan Hattie McDaniel en Lo que el viento se llevó), cuando los asaltan unos ladrones asesinos y... allá por la página 60 su camino se cruza con el de un pistolero letal al que llaman El Lobo y consideran mestizo. 

Los bandoleros no la tratan nada bien. Storm acaba pasando a manos de este pistolero quien, en realidad, no tiene el menor interés de llevarla consigo a ninguna parte.

Pero ella, sola, en mitad de ese mundo salvaje y desconocido, ¿Cómo se va a ganar la vida? ¿Cómo sobrevivir? La mejor opción es pegarse como una lapa a este tipo sombrío y callado. En aquella región tan salvaje, él puede conseguir que ella viva un día más, hasta salir adelante.

El Lobo es, en realidad, Rafael Bautista Delgados y Aguilar (27), hispano-tejano-mejicano-comanche de adopción. Tiene una historia trágica de pérdidas de sus padres, su herencia, la vida dura entre los comanches… La de desgracias que le pueden haber pasado en su corta vida. No es de extrañar que no quiera encargarse de una muchacha que sabe poco de la vida.

Esto es una histórica de las antiguas, de las de amor y aventuras. Son cuatrocientas páginas de idas y venidas por Tejas y otros sitios en los que a la pobrecita Storm la están intentando violar cada dos por tres.

Sí, de verdad, casi parece un chiste. Varón que le pone los ojos encima, varón que desea beneficiársela. No por nada estamos en pleno bodicerippismo. Storm se resiste heroicamente, no creáis, pues buena es ella,… salvo en el caso de El Lobo, claro. Ahí sí que se entrega alegremente a la cosa. Aunque es verdad que también él pasa bastante del tema consentimiento.

Ocurre aquí de todo, hay mucha violencia, tragedias que dejan al lector acongojado… Pasan tantas barbaridades que si la publicaran hoy, los trigger warnings ocuparían página y media. Por supuesto, hace cuarenta años no se les pasaba por la azotea advertir de nada.

Como escribí en otro sitio, se ve que los lectores de entonces éramos más recios. No hacía falta que nos advirtieran que en las novelas para adultos podían pasar cosas desagradables.

No es la primera vez que lo digo, ni será la última, que estas escritoras de antes me maravillan por el esfuerzo que hacían para dar una visión creíble del pasado, rica en detalles. ¡Qué bien escribían! Se nota incluso con una traducción tirando a ramplona, como la de este libro. Aquí Brandewyne pone la carne en el asador para reconstruir con realismo aquella forma de vida en la frontera, en particular la cultura comanche.

Las autoras de antes construían personajes con personalidad. No andaban rellenando casillas de identidades. Storm y El Lobo, como he dicho en otras ocasiones hablando de personajes de otras novelas de aquella época, no representaban nada más que seres humanos individuales, con sus defectos y sus virtudes, personas que suenan de verdad, de carne y hueso, de esas que tienes la impresión que pudieron existir, en alguna parte.

Es de esos libros que tienes que leer poco a poco, sabiendo que te van a contar una historia de amor ambientada en otro mundo, en otra época. Es lógico que hablen mucho de cómo eran las cosas antaño.

Por cierto que yo siempre pensé que esto del sexo oral lo empezaron a meter en las novelas románticas en los noventa. Va a ser que no. Esta es de 1983 y tanto El Lobo como Storm son de lo más desprejuiciados cuando se dedican a sus pasiones bajo el ardiente sol tejano.

Es un libro largo, ya digo, más de cuatrocientas páginas. La historia se divide en cinco libros, y abarca desde 1848 hasta 1866, centrándose sobre todo en Tejas, pero con un inicio en Nueva Orleans y una parte en San Francisco. Así que nada de leer deprisa, es cosa de ir poco a poco, empapándose de la historia.

Si admites que es ese tipo de romance histórico, del que se hacía de antes, entonces puedes disfrutar la novela, como me pasó a mí. Agradezco mucho que lectoras de mi blog me señalaran a Rebecca Brandewyne como una autora de las antiguas que merece la pena. Y sí, lo confirmo. Leer esta novela ha sido como leer una de las buenas de Woodiwiss o de Lindsey.

¿Es apta para lectores nacidos en el siglo XXI? Pues claramente no. A las fans de las portadas colorinchis (y no miro a nadie) les daría un soponcio en cada página e irían apuntando todas y cada una de las actitudes, palabras y representaciones políticamente incorrectas, analizarían cuestiones de raza, género, imperialismo, colonialismo, etc. y más que una review, les saldría un paper de universidad estadounidense.

Cada uno se amarga la vida como quiere. A mí me molestan otras cosas; solo que espero ser menos plasta que ellos. Ya pasará, pues todo pasa en esta vida.

Me ha parecido una novela bien trabajada. Me ha entretenido. Me temo que, a estas alturas, es el único tipo de novela romántica histórica que me queda por leer y que pueda disfrutar, la viejuna.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los aficionados a las historias clásicas.

Ya lo dije con La estación del arco iris, este es uno de esos libros a los que, mira, este es el warning que yo pondría:

Abstenerse, como siempre, ofendiditos anónimos. La vida fuera de vuestras burbujas es dura, así es hoy y más lo fue en el pasado. Y pese a todo, la gente conseguía ser feliz. Fíjate tú.



Otras críticas de la novela:

No es fácil encontrar críticas de cosas tan antiguas. Normalmente, lo que encuentro son muchas páginas en la que venden ejemplares de segunda mano, tanto en español como en inglés. Las críticas que he encontrado son pocas, pero agradecidas.

En español, crítica en El rincón de la novela romántica

Positiva también es la opinión de Romina Demicheli, en su blog Novelas Románticas

Y es gracioso, en ¡¡Ábrete libro!! solo hay un comentario, que leyó un poco y lo dejó porque está «en latino» (sic). 

En inglés también gusta:

Regan de Historical Romance Review, la recomienda. 

Sweet Savage Flame, 5 estrellas

Jacqueline Diaz Romance, 5 estrellas

miércoles, 15 de mayo de 2024

Crítica: “Bromantic puckboy”, de Eden Finley & Saxon James

 

Mira tú lo que hay detrás de los bromances...


 

BROMANTIC PUCKBOY

 

Por EDEN FINLEY & SAXON JAMES Fecha: abril de 2024

 

           

Aunque las últimas entregas de la serie me dejaron un poco tibia, y no le veía mucho sentido... no lo puedo evitar, me he leído esta sexta entrega poco después de salir.

Os lo recuerdo: esto es un male/male romance que se ambienta en la NHL, es decir, la liga profesional de hockey sobre hielo de los EE. UU.

Miles Jonathon Olsen (24) acaba de subir del equipo filial. Ya había sustituido al titular en el pasado, en algún partido aislado. Ahora pasa a salir como titular en el primer equipo. O sea, que su situación es la de un portero novato que está buscando su lugar con los mejores.

Cody Bilson (31), por su parte, es un delantero que ya lleva su carrera y ha estado en los playoffs pero no ha podido ganar la Stanley Cup. Acaba de dejar su equipo, en Seattle, y ha sido transferido a Nashville.

O sea, los dos acaban de llegar al equipo, pero están en momentos diferentes de su carrera. Esto no impide que se hagan los mejores amigos. ¡Todos hablan de su bromance! Hasta los medios y las redes sociales hablan de ello sin sospechar que... Llega un momento en que se enrollan. 

La manera en que lo plantean..., es admirable. Quiero decir, ¡mira que rebuscan los autores de romántica para que se enrollen tipos aparentemente heteros!

Como hasta la fecha estos dos sólo han estado con mujeres, la razón por la que se enrollan es algo peregrina, la verdad... Básicamente, para que Cody no vaya a por su quinto matrimonio.

Porque sí, Cody es uno de esos que no separa sexo y romance, y entonces, se casaba con cada muchacha que lo enamoraba. Claro, no las conocía bien y sus relaciones acababan mal. Así que como el hombre está palote y necesita sexo, pues su amigo Miles le echa una mano. Básicamente, «te ofrezco mi tuerca para tu tornillo, qué más da una cosa que otra, un bujero es un bujero».

No lo dice con esas palabras, claro, pero os hacéis a la idea. 

No puedo entrar en detalles porque esta no es una página nopor pero… a ver, los gustos sexuales de Miles tenían que haberle advertido que igual muy hetero no era, a la vista de lo que le gustaba que hicieran sus amantes femeninas. En fin, tampoco es que sea muy espabilado, el chiquillo. Piensa cosas como…

No tengo el menor problema en que me folle un tío, pero no puedo no ser hetero.

Es una novela que yo metería en la categoría de contemporánea ligerita. Tiene sus momentos sexis y diálogos que cumplen.

El estilo, como es inevitable en estos tiempos, es NA, primera persona dual. Esta novela me ha hecho preguntarme por qué a la gente le gusta tanto el NA. 

Esta historia en concreto, si la contaran en tercera persona, o primera persona pero desde el punto de vista de uno solo, ganaría mucha más tensión dramática e interés. 

La incertidumbre de no saber qué le pasa a un personaje por la cabeza es algo bueno para mí, hace que vuele tu imaginación. Por eso creo que, en parte, me gusta el suspense, por el misterio que tu cerebro quiere resolver.

Nos gusta el misterio y nos satisface tener una respuesta. Aunque, como te puede decir cualquier psicólogo, al cerebro le importa una mierda si la respuesta es correcta o ridícula, le basta con tener una.

Entiendo que no es eso lo que buscan otros lectores. ¿Tendrá que ver con redes sociales, con la cámara de eco que continuamente te refuerza en tus creencias? Eso hace que incomode cada vez más sentir dudas, oír a alguien que piensa distinto a ti. 

Algo que la gente de otras generaciones no tenemos tan marcado. 

Mi impresión es que los tiktokeros están ávidos por saber cada pensamiento, por muy irrelevante que sea, lo importante es el sentimiento, no la acción, lo subjetivo, no la realidad.

 Como yo soy todo lo opuesto, mi impresión es que se trata de una diferencia generacional.

Aunque vaya usted a saber.

 También me hace preguntarme, de nuevo, si no hay algo de gayxplotation en este tipo de romance, todo tan ideal, tan escrito por chicas para chicas. Como que es la fantasía erótica de las mujeres imaginándose como se lo montan dos tíos, o sea, nada más elevado que dos chicas enrollándose que gusta a tantos hombres heteros, con mujeres ideales (e irrerales). Pues lo mismo aquí, chicos «ideales» desde una perspectiva femenina estereotipada, muy suavecitos, romanticones, que charlan como si fuera tu mejor amiga o sea… nada (tradicionalmente) varonil.

¿Son así los hombres? Mi impresión es que, normalmente, no. Ahora, la romántica siempre ha sido fantasiosa, este subgénero no iba a ser una excepción.

En fin, que me voy por los cerros de Úbeda. Esta novela está bien, pero nada especial. De esas que, si no estuvieran en KU, no miraría dos veces.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Paperback/eBook/Audio, 274 páginas

Abril de 2024

Parte de una serie: Puckboys #6

 

Scattered Thoughts and Rogue Words, 3.25 estrellas

lunes, 13 de mayo de 2024

Crítica: “Raising Kane”, de Lorelei James


Muy entretenida, con sus momentos sexis

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Raising Kane

Subgénero: contemporánea

1.ª publicación: Samhain, 6/2010 (ebook)

Parte de una serie: Rough Riders #9

Páginas: 256

ISBN 9781609280956

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Fiction DB

Ella entregó las riendas. Ahora, él ha subido la apuesta.

Cuando un trozo de hielo tira a la abogada Ginger Paulson de cabeza por las escaleras con tacones altos, no tiene a nadie que cuide de su hijo pequeño y de su padre inválido... hasta que el letalmente sexy Kane McKay aparece en el hospital, decidido a para demostrar su caballerosidad vaquera. La experiencia pasada la ha vacunado contra los hombres que toman el mando, pero ni siquiera Ginger es inmune al encanto invasivo de Kane y a un cuerpo construido como un Ford Tough.

Durante dos años, el ranchero Kane McKay ha seguido la regla fundamental del programa de tutoría Little Buddies: a la mamá de Hayden, su little buddy, no se la toca. Pero una mirada al cuerpo magullado de Ginger y Kane ya está harto de ver a esta obstinada mujer cuidar de todos menos de ella misma. La pelirroja luchadora y con curvas necesita su ayuda, y él se la prestará, con sus propias manos, le guste o no.

Después de que Kane deseche las órdenes del médico y plantee sus propias exigencias (su total sumisión sexual), Ginger se da cuenta de que la naturaleza afectuosa de Kane se extiende más allá de simplemente satisfacer sus necesidades físicas.

¿Podrá este antiguo chico malo convencer a esta tímida madre soltera para que mire más allá de su pasado... hacia un futuro compartido?

Advertencia: Contiene un dulce y atractivo vaquero que utiliza todos los trucos sexuales del libro para dejar sin palabras a una abogada atrevido y que habla rápido y darle un nuevo sentido a la expresión «arbitraje vinculante».

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Como la mayor parte de las Rough Riders, la tengo bastante arriba en mi base de datos, en el puesto 2.212, gracias a muchas críticas positivas. Así, le pone una A The Good, the Bad and the Unread; cinco estrellas le ponen A Maldivian’s Passion for Romance, así como Simply Love Book Reviews, Under the Covers, y Brunette, a la que sigo en Goodreads. Es, además, un «favorito de todos los tiempos» para la página web romance.io.

 

CRÍTICA

Aprovechando que están en Kindle Unlimited, me voy leyendo estos Rough Riders. Intento racionar las entregas, para no cansarme y disfrutar plenamente de cada una. Tampoco quiero dejarlo mucho, no vaya a ser que Lorelei James las saque de esa suscripción.

Ya sabéis que es una serie de vaqueros modernos en Wyoming. La familia principal son los McKay, con sus primos, McKay y West. En entregas anteriores ya hemos visto la historia amorosa de los cinco alborotadores McKay y la hermana pequeña, Keeley, tan revoltosa como sus hermanos.

Ya antes hemos visto historias de sus primos, como Kade Mckay o Chassie West. Ahora le toda al mellizo de Kade, llamado Kane McKay (36). Por aquello de que los nombres eran muy parecidos, le dio un tiempo por pedir que le llamen «Buck».

Pero ese apodo no ha tenido mucho éxito entre familiares y amigos.

Aunque sí que le llaman «Buck» los niños del programa Big Buddies/Little Buddies, que empareja a chicos jóvenes con mentores masculinos locales.

Se trata de que niños sin padre, o con padre ausente, tengan una figura masculina con la que hacer «cosas de chicos», como deportes, actividades al aire libre, reuniones de otro tipo…

Suena muy cliché sexista. Pero, desde cierta perspectiva, no deja de tener mérito. Si son niños con madres muy ocupadas o sin interés por el montañismo, o la pesca, u otras actividades estereotípicamente masculinas, pues oye, que haya voluntarios para compartir su tiempo en este tipo de actividades no me parece tan mal.

Porque sí, es novela con niño, Hayden, hijo de la abogada Ginger Paulson (37), lo cual resta algo de interés para mí, que ya sabéis que soy un poco Herodes y las monerías de los cachorros me dejan fría.

Pero bueno, aquí Hayden tampoco molesta mucho, es un mero recurso argumental, de manera que desaparece de escena en los momentos oportunos.

Si Kane McKay ha aceptado devolver algo a la sociedad colaborando con este plan es porque él, que tuvo una juventud bastante desenfrenada, ahora mira con envidia la estabilidad familiar de su hermano Kade y sus primos los ubérrimos McKay.

El salvaje Kane McKay, uno de los infames chicos malos McKay, quienes en el pasado eran el terror de cuatro condados de Wyoming, con su alcohol, sus peleas, y sus nenas…

Este era de los que vivía en un antro de depravación con Kade, Colt, el malogrado Dag… Aquello les golpeó y empezaron a cambiar el rumbo. Kade se marchó un año a las montañas, Colt se rehabilitó y Kane, sin que el resto se fije mucho en ello, ha renunciado a esa vida tan loca.

De hecho, lleva dos años fijándose en la mamá de Hayden. Eso sí, aún no ha dado ningún paso por no tener la oportunidad, por no saber cómo planteárselo, ya que Ginger siempre parece ocupadísima.

Hay que entenderlo. Es abogada con despacho que lleva ella sola, es madre soltera y tiene un padre dependiente, en silla de ruedas. No tiene tiempo ni ganas ni fuerzas para relaciones románticas ni para rollos sexuales.

Se ve obligada a parar de manera violenta cuando, por caminar deprisa con zapatos inadecuados, acaba sufriendo un accidente y es ella la que necesita que la cuiden.

Kane se apunta a echarle una mano, quiera ella o no. Que bueno, aunque no la gusta sentirse impotente, no le queda otra.

Kane está encantado de ayudarla, en todos los sentidos, no solo con sus necesidades digamos físicas e inmediatas, sino también con la intendencia en casa, con su hijo, su padre… Lo que haga falta.

Ginger no tarda en reconocer lo mucho que se gustan, se ayudan el uno al otro, porque tienen una cierta amistad. Ahora, a Ginger no le resulta fácil aceptar ayuda. Cuando no es perfecta en todo, lo lleva mal.

—Soy la madre más horrible del planeta –las lágrimas recorrían sus mejillas—. ¿Dejar a un niño de ocho años que se defienda por sí mismo mientras yo estaba grogui en mi habitación? ¿Y si hubiera resultado herido? ¿Y si se hubiera quedado cerrado fuera? ¿Y si…?

—Para. Ven —Kane la abrazó—. Está bien. Es un chico listo.

—Oh, Dios, Kane, no seas majo conmigo, no lo merezco […]

—Ginger, cariño, no seas tan dura contigo misma. No puedes evitar estar enferma.

Lo uno lleva a lo otro y sus escenas son muy hot, como es propio de esta serie, que te venden como erótica y que lo es pero solo en cierto sentido.

Me explico, aquí no es que exploren su relación por vía del sexo. Ni tampoco hay en cada capítulo una escena sexual, a cual más atrevida.

No, esto sería más la modalidad, creo yo, de contemporánea muy subida de tono, con su tríada de sexo vaginal-anal-bucal, su bondage, toques de dominación porque estos McKay son unos manduquitas en el dormitorio. Algo que el personaje de Ginger agradece, tan agobiada de responsabilidades, porque le permite poner en otras manos todo lo referente a su satisfacción física.

—Vamos, pelirroja, lánzate al vacío y llévame contigo…

Tal como te lo plantean, la «agresividad sexual» de Kane le permite a Ginger explorar una parte de sí misma que hasta la fecha estaba cerrada, por tener demasiado cansancio y miedo como para abrirla.

Después de mucho sexo y algún disgusto, de hablar y aprender a compartir la vida, es bien natural que estos dos se confiesen lo mucho que se quieren y que les espera un buen futuro.

En resumen, otra estupenda entrega de esta serie de vaqueros en el Wyoming actual que me tiene enganchada.

Aproveché un momento que hay en esta novela que, no me digas por qué, Kane repasa a sus primos, y me sirvió para completar partes del árbol genealógico McKay-West que me faltaba, y las edades de cada uno de ellos.

También tiene capítulos que están un poco desconectados de esta historia, y están ahí para picarte con la historia de Brandt y Jessie, que es la siguiente larga.

Valoración personal: bueno, 3 estrellas

Se la recomendaría a: quienes gusten de contemporáneas hot.

Otras críticas de la novela:

En español, no he encontrado nada. Y en inglés, poco.

The Good, the Bad andt he Unread, una A+

Simply Love Book Reviews 5 estrellas

A MALDIVIAN'S PASSION FOR ROMANCE, outstanding read! 5 estrellas 

KD Did It Edits, 4 estrellas

Como no he encontrado más, os comento que, al escribir esta crítica, en Amazon tenía una puntuación de 4,6 estrellas, y en Goodreads 4,31.

Añado el enlace a una entrevista que le hicieron a la autora, unos años después de publicar esta historia, en Bookpushers.