miércoles, 25 de marzo de 2026

Crítica: “False evidence”, de Rachel Grant

 

Cierre de serie OK


 

DATOS GENERALES

 

Título original: False evidence

Subgénero: suspense

1.ª publicación: Janus Publishing Company, 2024

Parte de una serie: Evidence #12

Páginas: 404

ISBN13: 9781944571900

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL


SINOPSIS (según Fiction DB

Las vacaciones pueden ser mortales.

Alexandra Vargas no ha hablado con JT Talon en siete años. Ha superado el desamor y ahora tiene el bebé —y la vida— que siempre quiso. Pero todo cambia una fría tarde de diciembre cuando una parada conduciendo sale terriblemente mal, y Alexandra se encuentra huyendo con un único lugar posible donde esconderse: la remota cabaña de montaña de JT, el mismo lugar donde, hace once años, rompió su compromiso una semana antes de la boda.

JT debe enfrentarse a su peor pesadilla al descubrir que no solo el amor de su vida es una fugitiva de la policía, sino que también debe intervenir y poner a salvo a una niña, cuando nunca quiso hijos.

El pasado y el presente chocan mientras JT y Alexandra luchan por reencontrarse y sanar la brecha que los ha separado durante tanto tiempo. Pero su pasado aún amenaza su futuro, y nadie está a salvo hasta que se revele la verdad detrás de cada engaño.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, está perdida en mi base de datos, por el puesto 20.000 y pico o más allá. Tiene el tópico de second chance.

 

CRÍTICA

Con este libro cerró Rachel Grant su serie de Evidence. Cuenta la autora en una nota al final que es la novela que le pidieron los lectores. Se ve que la historia de JT y Alex quedó un poco colgando en la primera de la serie, Concrete evidence. Esa la leí hace años y no recuerdo gran cosa. Esta False evidence sería como una continuación de Concrete evidence.

Alexandra Vargas (41) se ve metida en un lío, la busca la policía. No se le ocurre otra cosa que buscar refugio en el último lugar donde creen que podrían buscarla: la cabaña de su ex, Joseph Talon Jr. (47). Su ruptura fue muy pública y muy desagradable. No se han vuelto a ver en años, salvo en ocasiones esporádicas, por tener amigos comunes.

JT tiene sus propios planes para Navidad. Estos dos acabarán reencontrándose. La huida de Lex les da la oportunidad de hablar. JT conocerá así a Gemma, la nena de dos años de Lex, y cuidará de ella. Él, que nunca quiso tener hijos, se queda flipado con la bebita.

La novela tiene un par de cosas que me resultan atractivas: es una historia de segundas (o terceras) oportunidades y con personajes ya cuarentones. Estos dos se conocieron cuando ella tenía 25 años y él 31. Durante cinco años salieron juntos y se iban a casar, pero la cosa se torció: él no quería hijos y además tenía ambiciones políticas que ocultaba a su novia. Después de suspenderse aquella boda volvieron a estar juntos un tiempo, como pareja de amantes, amigos, cuando él pasaba por un mal momento y ella intentó ayudarlo pero… El fue bastante gilipollas y ella lo dejó. Se buscó la vida, lejos de él, realizó su deseo de ser madre, y no hubiera vuelto a tratarlo si no fuera por esta situación límite en la que se encuentra.

Ahora está ya en su madurez, han cambiado, y cumple bien el second chance: tenía lógica que rompieran en el pasado, también que no se volvieran a ver entremedias, y su final feliz es creíble.

Hay otras dos cosas en esta novela que me llaman bastante menos: es novela con niña (ya sabéis que soy un poco Herodes) y el suspense y el romance no me parece que se entrelacen muy bien. Parece seguir el esquema: suspense-romance-suspense.

Empieza con el misterio.

Luego toda la parte central se dedica al reencuentro romántico, con flashbacks, retazos de su historia anterior, y vuelta al hoy, con JT repitiendo cuánto lo siente. En el tiempo que no han estado juntos, él ha cambiado, ha ido a terapia, y ahora está todo el rato pidiendo perdón por su necedad. Incluso tiene momentos de llorar. Pero, ¿sabéis?, es como cuando lloran los tíos en las de Brockmann, no suena auténtico. No es como los protas de Tal Bauer, cuyo derrumbe emocional el lector nota y siente y comparte. Aquí queda un poco frío, forzado, como si lo sintiera necesario para que vieras que JT se ha deshecho de su masculinidad tóxica, o cosa semejante, y resulta poco convincente.

Como no han dejado de quererse, con facilidad vuelven a emparejarse. Entonces regresa el suspense a primer plano. Es como si la autora se acordara de que había dejado una trama de misterio bastantes páginas atrás y se le ocurriera ahora seguir.

Grant sigue soltando de vez en cuando algún mítin, no puede evitar ser preachy. A mi me sacaba de la historia, por ejemplo cuando Alexandra le pregunta a JT por qué no quiere tener hijos, e inmediatamente corrige algo que suena políticamente incorrecto ya que nadie pregunta al que quiere hijos su porqué. Es como si ofendiera a los que no quieren ser papás.

Yo no lo veo así. Las preguntas se hacen cuando hay algo que se sale de lo habitual, eso es lo que causa curiosidad. Nadie se pregunta por qué está mojado el suelo cuando llueve, pero sí cuando lo ve húmedo un día de sol. Claro que no tener hijos es una opción vital tan respetable como no tenerlos. Sin embargo, entra dentro de lo lógico que alguien pregunte por qué otro no quiere tenerlos, cuando al final, la mayoría de los seres humanos parece que acabamos queriendo hijos.

O sea, no le doy tantas vueltas. Más de una vez dice algo y parece como que la autora se estuviera autocorrigiendo. Le gusta Love Actually, aunque como es una peli no muy PC, ya tiene que decir que la ve aunque la mayoría de las historias no le gusten.

O que pasa algo de una mujer brillante y ya te suelta lo difícil que es la vida académica de las mujeres en STEM. Vale, OK, pero no me lo cuentes, show me!

Es que parece que se les olvida el ABC de contar una historia.

En fin, para mí es evidente, como ya dije al comentar Broken Falcon, que esta serie llegó al final por agotamiento, sin ideas, ni vitalidad, ni garra. 

Suelo decir que las series de televisión se van a garete cuando empiezan a sacar niños. No por el tema infantil, sino porque demuestra que a los guionistas se les han acabado las ideas. Pienso lo mismo de las sagas románticas.

Al final, es una novela de Rachel Grant, que suele ser muy competente. La recomiendo si la encuentras rebajada (como me pasó a mí, a 0,99 € la adquirí en Google Play, hay veces que hay cosas rebajadas ahí que no lo están en Amazon). Pasarás un buen rato.

Se lee bien, aunque no me parece de lo mejor de la autora, ni de lejos.

Valoración personal: buena, 3 estrellas

 

Se la recomendaría a: quienes gusten de novelas con bebés.

 

Otras críticas de la novela:

En español, no he encontrado nada.

En inglés.

All About Romance, B-.

Becky on Books… and Quilts, A- / 4 estrellas

En The Story Graph, comentarios para todos los gustos.

A Nikki’s Book Nook le gustó.

Y como no he encontrado más, os dejo con enlace a Goodreads, donde tiene 4.28 estrellas de media, con 532 ratings y 159 reviews 

lunes, 23 de marzo de 2026

Crítica: “El juego del matrimonio”, de Sara Desai

 

Empieza lento, soso, pero luego… va como un cohete

 


 

DATOS GENERALES

 

Título original: The marriage game

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2020

Editorial: Berkley

Páginas: 352

 

En España

Título: El juego del matrimonio

ISBN 13: 978-84-19131-36-2

Traductora: Mónica Campos Pons

1.ª ed.: 2024, Titania

Páginas: 352

Encuadernación: rúst.

Colección:      Titania fresh

 

SINOPSIS (tomada de La casa del libro

Una apuesta de alto riesgo enfrenta a una aspirante a empresaria contra un CEO despiadado en esta seductora comedia romántica.

Cuando su vida se desmorona laboral y sentimentalmente, la consultora Layla Patel regresa a casa de sus padres en San Francisco. Pero, a ojos de su padre, propietario de un restaurante de estrella Michelín, no hay nada que su pequeña pueda hacer mal, y haría cualquier cosa por volver a verla sonreír. Con sus mejores intenciones, le ofrece ocupar las oficinas ubicadas en la planta superior del local para empezar con su nuevo negocio y, a escondidas, le crea un perfil en una web para encontrar pareja. Layla no sospecha que su padre ha concertado varias citas a ciegas. hasta que el primer candidato llama a la puerta.

Como director de una empresa dedicada a los recortes de personal, Sam Mehta está más que acostumbrado a gestionar conflictos. Y en su búsqueda de una nueva oficina, encuentra el local perfecto justo encima de un restaurante hindú que le recuerda a su hogar. Pero, tras un malentendido, se ve obligado a compartir espacio con la preciosa (aunque exasperante) hija del propietario, su disparatada familia y un desfile de candidatos que amenazan con alterar su organizada vida.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sin estar entre las mil mejores, la tengo muy arriba en mi base de datos, en torno al puesto mil ochocientos. Tiene crítica GBU A en The Good the Bad and the Unread, y starred review en Publishers Weekly. La eligieron entre lo mejor del año 2020 Shannon (crítica de All About Romance) y The Oprah’s magazine. Además de eso, la he visto en dos listas: favorite funnies y enemies to lovers. Fue finalista en el premio Vivian, que sustituyó al RITA de la WRA. Estaba en la categoría de contemporánea: larga; le ganó False start, de Jessica Ruddick, que he leído y le puse tres estrellas. Yo creo que esta de Desai es mejor.

 

CRÍTICA

Descubrí esta novela por recomendación de una lectora de este blog. Me ha gustado tanto que repetiré con la autora. Tres estrellas suenan a poco. Es la valoración intermedia entre un principio que se me hizo muy cuesta arriba, y un final que leí totalmente enganchada.

Digamos que esta novela tendría forma de curva ascendente, de cero a cien.

Layla Patel (26) ha dejado a su novio (en un episodio viral llamado «Furia azul», su novio es un influencer y es el tipo de cosas que pasa ahora), la despidieron de su empleo en Nueva York y regresa entonces a casa, a San Francisco, algo derrotadilla.

Su idea es poner una agencia de colocación, para ayudar a la gente a encontrar trabajo. Su padre le ofrece la oficina que queda encima del restaurante familiar.

¿El problema? Pues que el padre ya se lo había alquilado antes a una empresa que se dedica a lo contrario que Layla: a despedir.

Royce & Mehta analizan empresas y las reestructuran, despidiendo a la gente que haga falta para que el negocio no se hunda. Sam Mehta (32) es especialista en eso que hacía George Clooney en aquella película, ¿cómo se llamaba? Up in the air (2009).

Sam tiene una hermana que sufrió a manos de su marido. Si consiguen cierto contrato, cree que podrá vengarse de ese impresentable.

Se ha apartado bastante de las tradiciones familiares. A su hermana la ve todas las semanas, aunque él apenas visita a sus padres. Viste a la occidental, sólo come comida anglosajona, nada de esos sabrosos platos hindúes de los que tan devota es Layla. 

Como tener el despacho en ese lugar es esencial para conseguir el contrato que quiere, ni de coña piensa irse y dejárselo a Layla. Él quiere que ella se vaya. Ella, que lo haga él. Chocan.

La cosa se complica cuando al despacho empiezan a llegar candidatos a la mano de Layla. Al parecer su padre le ha hecho un perfil en una red hindú de matrimonios concertados. Ha seleccionado a una serie de candidatos.

Sam, que desconfía de esta institución tan propia de su cultura, la acompañará a las citas, para ayudarla a encontrar a su hombre ideal y al tiempo protegerla. Si Layla se casa, le dejará el despacho a él.

O algo así se dicen. La cosa es que las chispas que saltan entre ellos no solo son de hostilidad, sino también de deseo y hasta algo de respeto mutuo. Lo último que querría Sam en este momento es liarse con nadie. Además, Layla forma parte de una cultura que, en parte, no le interesa.

… Pero no puede evitar quedarse colgado de sus curvas.

Las referencias a la cocina hindú son constantes, es de esas novelas que te hacen la boca agua. También se insiste en la red de parentesco, las tías, las costumbres, hasta el cine de Bollywood, y algunas de sus más destacadas películas y números musicales. Pasarán por aquí desde sus más conocidas estrellas (como Shahrukh Khan o Priyanka Chopra) a otros actores que no me suenan de nada.

Podéis haceros un poco a la idea viendo el vídeo de Dard e disco, de la peli Om Shanti Om (2007). Muy… picante. Abajo os lo dejo. Entre nosotras, acabé imaginándome a Sam más como Shahrukh que como George.


 

Una cosa que no me pareció muy realista es que Layla es muy fan de Bollywood, con un conocimiento que parece enciclopédico, y sin embargo, no la recuerdo viendo pelis. Los cinéfilos suelen estar viendo filmes con frecuencia, leyendo sobre autores, músicos, directores, guiones, historias, festivales,…. Aquí Layla sabe mucho, lo disfruta un montón… pero no la ves ni una sola vez disfrutando del cine. ¿Dónde quedó el Show don’t tell?

Las cosas entre Sam y Layla se pondrán sexis primero y románticas después, con la inevitable ruptura del tercer acto.

Reconozco que tardé en entrar en calor con esta novela. El principio me pareció anodino y tópico. Vamos, porque supongo que la autora es de ascendencia hindú, que si no me parecería hasta un poco burla en plan Apu el de los Simpson. También tenía toques algo juveniles. ¿Esta gente trabaja de verdad o son chicos de instituto? La forma de hablar con amigos, y de comportarse, era de lo más adolescente.

Además, Layla a veces tiene la mano suelta (tortazo, patadita), un nivel de agresividad física que, si la ejerciera Sam contra ella, resultaría intolerable. Como yo creo en la igualdad entre los sexos, no me gusta que las heroínas les peguen a héroes, o a cualquiera. La violencia física nunca es un juego.

Todo esto sería la parte «insuficiente», un 4 sobre 10.

Pero llegó un momento en que la cosa empezó a remontar y ya no pude parar de leer hasta el final. Tiene muchos momentos que son sexis (muy buena la tensión erótica entre estos dos, primero insatisfecha y luego, ¡viva la carne!), otros que resultan muy románticos (ay, ese Sam haciendo lo que no quiere, por ella) e instantes apasionados, de vivir la vida y lo que hacen, intensamente.

Fabuloso, simplemente fabuloso.

Serían los momentos de diez.

La historia de Sam & Layla me ha dejado un estupendo sabor de boca y estoy deseando leer más de la autora. Qué gustazo de contemporánea interesante en tercera persona, con humor, sensualidad y romance. Tiene un nivel mayor a lo que habitualmente encuentro hoy en contemporánea. Iba a ponerle cuatro estrellas, pero luego recordé el primer tercio y no pude: realmente, me costó superarlo.

Es una comedia romántica con protagonistas que son, parcialmente, de otra cultura, muy vívida. Alucino con que esto sea una primera novela; para ser lo primero que publica la autora, me parece rebuena.

La leí en español. Por una vez, encontré más barato el libro electrónico traducido que el original.

Gracias, lectoras, por recomendaciones tan buenas.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de comedias con toque especiado. 

Otras críticas de la novela:


Empiezo con lo que he encontrado en español.

Sueños de papel, 5 libros.

Anika entre libros, positiva. Curiosamente, ella encuentra el bajón al final. Así somos los lectores, vemos cosas distintas en el mismo libro.

Vorágine interna subraya lo bien llevados que están determinados clichés (el enemies to lovers, la proximidad forzada o el amor en la oficina). 

Paso a las opiniones en inglés.

The Good, the Bad and the Unread, una A.

All About Romance, una B.

Jen (de Star-crossed Book Blog) le pone 3,5 estrellas al audiolibro. Lo que pasa a partir del 75 % no le mola, pero luego el final le parece fabulous