sábado, 17 de octubre de 2026

Revisitando favoritos: «Jane juega y gana» de Rachel Gibson.


 




No sé si os lo había dicho, pero en este repaso que estoy haciendo de mi Olimpo romántico, sigo un orden cronológico.

Releo las novelas protagonizadas por los héroes y parejas favoritos atendiendo a la fecha en que se publicaron, no al año en que yo las descubrí. 

Hasta ahora, han pasado por esta sección libros del siglo XX. Toca hoy hablar por primera vez de una contemporánea del siglo XXI, ya con portátiles, correos electrónicos y teléfonos móviles (ojo, teléfonos-teléfonos, no ordenadores de bolsillo).

Comienza con un prólogo que, aunque contado desde la perspectiva de Jane Alcott (30), te la presenta a ella y al protagonista masculino, Luc Martineau (32), los Jane & Luc que forman una de mis parejas de romántica.


Jane es una periodista que escribe una columna tipo «Sexo en Nueva York» para el Seattle Times, titulado Single girl in the city, de bastante éxito entre el público femenino. Y también publica, anónimamente, relatos eróticos sobre una tal Honey Pie para Him, revista masculina. Hay que pagar las facturas.

Ahora le piden que sustituya a un compañero periodista masculino durante su baja. Tendrá que seguir al equipo de hockey sobre hielo de los Seattle Chinooks. No los conoce, no es fan ni seguidora del deporte o del equipo. De hecho, solo conoce a uno de los jugadores, con quien coincidió en un evento, el portero de los 33 millones de dólares, el francocanadiense Luc Martineau.

He’d stood in the middle of the room looking healthy and fit, like a king holding court. […] About five-eleven, but he was pure muscle. His dark blond hair covered his ears and the collar of his shirt, slightly windblown and finger-combed.

[…] Between the lapels of his subdued charcoal suit, he’d worn a silky red tie. A gold Rolex had circled his wrist, and an overblown blonde had been bonded to his side like a suction cup.

The man clearly liked to accessorize.

Jane and the goalie had exchanged hellos and a handshake. His blue eyes had hardly fallen on her before he’d moved on with the blonde. In less than a second, she’d been found lacking and dismissed. But she was used to it. Men like Luc usually didn’t pay much attention to women like Jane. Barely an inch over five feet, with dark brown hair, green eyes, and an A-cup. They didn’t stick around to hear if she had anything interesting to say.

Creo que siempre la he leído en inglés, no sé cómo estará la traducción. En su momento, porque en español no la encontré ni de segunda mano. Después, porque prefiero el inglés sobre todo en obras con humor, porque éste me parece algo muy difícil de traducir.

Así que os pongo como yo traduciría lo anterior:

Estaba de pie en medio de la sala, con aspecto saludable y atlético, como un rey presidiendo su corte. […] Medía alrededor de metro ochenta, pero era puro músculo. Su cabello rubio oscuro le cubría las orejas y el cuello de la camisa; estaba ligeramente alborotado, como si se lo hubiera peinado con los dedos.

[…] Entre las solapas de su apagado traje gris marengo lucía una corbata roja de seda. Un Rolex de oro le rodeaba la muñeca y una rubia exuberante permanecía pegada a su costado como una ventosa.

Quedaba claro que a aquel hombre le gustaba llevar accesorios.

Jane y el portero se habían saludado con un «hola» y un apretón de manos. Sus ojos azules apenas se posaron en ella antes de que él siguiera su camino con la rubia. En menos de un segundo, ella había sido juzgada insuficiente y descartada. Pero estaba acostumbrada. Los hombres como Luc no solían prestar mucha atención a las mujeres como Jane: metro cincuenta y cinco de estatura, cabello castaño oscuro, ojos verdes y talla A de sujetador. No se quedaban el tiempo suficiente para averiguar si tenía algo interesante que decir.


«See Jane score» es una novela de romance contemporáneo deportivo, tono ligero, que Avon publicó por primera vez en enero de 2003. Estuvo en todos los top 100 de AAR desde 2003 hasta 2013. En años posteriores desapareció de la lista final, aunque se mantuvo en alguna votación previa. Como empecé este blog leyendo (o releyendo) aquel top AAR de 2013, publiqué crítica en diciembre de 2014. 

Era una relectura y me gustó todavía más que la primera vez

El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí)  me hizo pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Y en ello estoy.

 



    Jane y Luc son una pareja que funcionan muy bien porque son opuestos que se atraen. 
    Luc no quiere que ella viaje con el equipo ni verla en el vestuario, y Jane no acepta tonterías ni actitudes machistas. 
     Resultado: saltan chispas. 
    Luc es el tipo de chico malo por el que Jane se pirra, aunque sabe que no se parece en nada a las llamativas mujeres con las que él suele salir, y sus posibilidades son mínimas. 
    Jane me parece una heroína fantástica: lista, desenvuelta, realista… 
    Lo bueno es que ambos van transformándose, los dos tienen un arco personal que les lleva a confluir para convertirse en una pareja inesperada.

En una relectura me sigue pareciendo muy entretenida, divertida y sexy, con su tensión sexual no resuelta y la gracia propia de la autora. Presten atención a: 

1) un tatuaje estratégico, 

2) juego de dardos, y 

3) el lema «A veces, Ken no elige a Barbie».

Aunque ya digo que la he leído siempre en inglés, esta vez me la he comprado en papel, que quieras que no, proporciona una experiencia lectora algo diferente. La foto de mi ejemplar os la dejo abajo del todo.

Es verdad que, desde que se publicó, ha habido tantísimas novelas románticas de hockey, que este libro suena a algo ya visto. Lo que pasa es que ésta es una novela de 2003; no recuerdo que entonces hubiera nada parecido.

En estas últimas dos décadas se han escrito montones de novelas de romance deportivo con hockey de por medio. Así que sí, ahora puedes encontrar novelas parecidas a ésta. Dentro del M/F romance, lo más parecido a los Chinooks de Rachel Gibson me parece que son las de Kate Meader, los Brooklyn Brusiers de Sarina Bowen o —mucho más trilladas y de usar y tirar—, las de Kat Mizera.

Quizá de antes era más tensión sexual no resuelta y luego dos o tres escenas de sexo explícito. Ahora ya no suelen ser así, hay mucho más roce. Si recuperan aquel tempo, lo llaman slow burn. Lo que a menudo echo a faltar en las actuales es un poco más de humor con retranca. Pero vamos, que sí que puedes encontrar novelas parecidas a ésta en la actualidad.

Sigo recomendándola porque me parece una novela muy disfrutona. Todo romance que aguanta el tipo después de varias relecturas, merece la pena.



jueves, 15 de octubre de 2026

Crítica: “And the crowd went wild”, de Susan Elizabeth Phillips


Una heroína típicamente SEP, con un cielo de hombre

 


DATOS GENERALES

 

Título original: And the crowd went wild

Subgénero: contemporánea

1.ª publicación: Avon, 2/2026

Páginas: 352

ISBN13: 9780063248625 (tapa dura)

Parte de una serie: Chicago Stars #11 

 

HASTA DONDE YO SÉ, NO ESTÁ TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL ALEMÁN (Für dich soll es Konfetti regnen) Y AL BÚLGARO (И тълпата полудя).


SINOPSIS (según Fiction DB)

Tras una humillación pública y bochornosa, Dancy Flynn busca desesperadamente refugio lejos de las multitudes. Pero ¿dónde puede esconderse un símbolo sexual en decadencia? ¿Qué tal presentarse por sorpresa en la apartada casa junto al lago de aquel novio dulce y sensible del instituto al que no ve desde hace casi veinte años?

Sin embargo, Clint Garrett, el quarterback de los Chicago Stars, ya no es el chico que Dancy recuerda. Ahora es un superhéroe del fútbol americano que sigue guardándole un profundo rencor por haberle roto el corazón en su adolescencia. Como no tiene sitio en su vida para complicaciones ni distracciones, destierra a Dancy a un antiguo vagón de cola reconvertido y escondido en el bosque... lejos de su vista.

El problema es que a Dancy no se le da bien pasar desapercibida. Sus intentos por relanzar su carrera chocan con la desesperación de Clint por recuperar la concentración; una situación que se complica aún más con la presencia de un perro rescatado, una vecina en apuros, una madre entrometida, un ex con segundas intenciones... y la chispa de unas emociones que resurgen con fuerza.

Mientras Dancy intenta encarrilar su vida y Clint trata de recuperar su ritmo, ¿podrán estos antiguos amantes superar sus turbulentos pasados ​​y su complicado presente para encontrarse a sí mismos... y el uno al otro?

Entre los tópicos se incluyen:

Romance de segundas oportunidades

De enemigos a amantes

Proximidad forzada

Novios del instituto

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, aunque la tengo en la parte superior de mi base de datos, para ser del año 2026, en torno al puesto 5100, gracias a las cinco estrellas que le puso Harlequin Junkie y la starred review de Booklist. Aparte de eso, tiene un par de tópicos de esos que gustan: segunda oportunidad en el amor y de enemigos a amantes.

 

CRÍTICA

Fresquita, de este mismo año, es esta And the crowd went wild, aún no traducida al español pero que me imagino que tarde o temprano pasarán a nuestro idioma, como el resto de las Chicago Stars.

Me ha parecido una novela estupenda.

En la actriz Dancy Flynn (35) tenemos la típica heroína SEP en momentos muy bajos, incluida una escena pública de vergüenza ajena. Rubia y de generosas curvas, está encasillada en papeles sexis, con deciros que el momento álgido de su carrera es cuando se convirtió en chica Bond…

Su marido la ha dejado, y luego le pasaron cosas aún peores… Acaba poniéndose dolorosamente en evidencia, y ya sabéis lo que eso significa en los tiempos de las redes sociales, un auténtico infierno.

En su alcohólico bochorno, a Dancy no se le ocurre otra cosa que refugiarse en casa de su ex del instituto, un tipo al que lleva casi dos décadas sin ver y con quien acabo mal. Se enamoraron cuando ella tenía diecisiete y él dieciséis, rompieron y él quedó con el corazón roto.

Así que ya tenéis el tópico second chance al canto. Muy bien llevado, porque ahora, casi veinte años después, son otras personas y realmente se enamoran de nuevo con alguien que en realidad es un desconocido. Ni es aquella persona del instituto, ni tampoco exactamente la imagen pública que dan.

Ahora, para llegar a ese happy ending, pasan un poco por todo. Y en una primera fase claro que son un poco enemies to lovers. Clint Garrett (34) no puede ni verla. Aquello le dolió tanto… Que, pese que a seguido su carrera de lejos, no quiere tenerla en su casa. Menos en su casa solitaria junto a un lago perdido de Wiscosin, que a mi se me antoja lo más remoto del mundo. Ahí es donde Clint pasa el verano, sin desear ver a nadie.

Así que cuando llega a su puerta esta ex algo enloquecida y alcoholizada, se niega a que entre en su casa. Se apiada de ella, es cierto, y le deja el caboose que tiene en la finca para disfrute de los niños de familiares y amigos.

¿Y qué es un caboose, diréis? Pues el furgón de cola que tenían los trenes de mercancías al final de todo, y en el que se resguardaba la tripulación.

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Esto le da pie también a homenajear una serie de libros infantiles que en Europa no son muy conocidos, Los niños del vagón de carga (The Boxcar Children), de Gertrude Chandler Warner, unos niños huérfanos muy pizpiretos, algo así como los Cinco, que vivían en un vagón precisamente.

Yo creo que SEP trabaja muy bien el enemies, suena muy real, porque hay un dolor auténtico detrás de su antagonismo y hostilidad, y lo sabe contar con gracia.

Se supone que tiene que mantener las distancias, y ella querría estar sola para lamerse las heridas, pero acaban pasando por su vida un montón de personas. Se involucra en la vida de tanta gente (y de un perro muy salado llamado Watch), que por momentos me recordó a la historia de hace tres novelas, Baila conmigo (Dance away with me, 2020). Pero afortunadamente, Dancy no es tan intrusiva y sentenciosa como la heroína de aquella, ni va diciéndole a todo el mundo lo que debe hacer, ¡bastante tiene con intentar arreglar su vida como para andar corrigiendo a los demás!

Su relación con Clint, quaterback en crisis, forma parte importante del libro, pero no es lo único. Bordea el women's fiction sin caer en él, porque hay chispa, gracia, humor, y sorpresas.

La autora sabe llevar muy bien al lector, primero hacia un lado, luego por otro, hasta hacerse imprevisible cómo va a reconstruirse Dancy. Me parece fantástico que te puedan sorprender así. Ves los diferentes caminos, más trillados, que la autora podría haber cogido y desarrollado; tú, como lectora de miles de novelas románticas, crees que va a pasar esto o lo otro, porque lo has visto tantas veces... Y no, no es así. La manera en que se desarrolla la historia es mejor que cualquiera de las posibilidades que se te han ocurrido.

Como el cuento se centra en Dancy, los problemas de Clint y cómo los soluciona es algo más secundario. El deporte tiene escasa relevancia en esta entrega.

Creo que SEP ha sabido leer el paisaje, que ahora un Dallas Beaudine (Una chica a la moda) sería inadmisible y un Dan Calebow (Tenías que ser tú)  incluso andaría ahí-ahí, en el límite.

Así que te pone a un héroe beta que incluso cuando Dancy es la persona que menos le gusta, la ayuda permitiéndole quedarse en su finca junto al lago, aunque sea en un furgón de cola. (Dando lugar a otro tópico de esta novela, la forced proximity).

A lo que voy, que Clint es su apoyo. Cuando él descubre cómo es Dancy en realidad, está a su lado al cien por cien. No me parece que a SEP se le den tan bien este tipo de héroes, no tienen la misma garra, pero funciona, cumple. No es un Ted (Llámame irresistible), aunque San Clint parece que te lo quiere recordar un poco. Si lo comparas con otros héroes de la autora, resulta más blandito, igual que Dancy te suena más feminista que otras heroínas.

Por eso digo que creo que SEP ha entendido bien qué tipo de protagonistas resultan aceptables hoy en día.

En resumen, una novela muy lograda, de la que me he leído hasta la última coma, sin la menor tentación de saltarme párrafos o leer de través. Cuando a veces pienso que le he perdido el gusto a la romántica, leo algo así y se me anima el corazón, descubro que simplemente hay un tipo de romántica que me hace tilín.

Me parece increíble que siga publicando nuevas entregas de sus Chicago Stars, más de treinta años después de la primera, y que lo haga aún con chispa.

Valoración personal: notable, 4 estrellas

 

Se la recomendaría a: quienes gusten de novelas que bordean lo sentimental, pero con gracia.

 

Otras críticas de la novela:

En español, no he encontrado críticas.

Paso al inglés:

Harlequin Junkie, 5 estrellas. 

Hooked by That Book, 5 corazones. 

Miss Bates Reads Romance, muy positiva.

All About Romance, B+. 

Books are the new black, 4 ½ estrellas. 

Smitten by Books, 4 estrellas.