Phoebe Somerville outraged everyone by bringing a French poodle and a Hungarian lover to her father’s funeral. She sat at the gravesite like a fifties movie queen with the small white poodle perched in her lap and a pair of rhinestone-studded cat’s-eye sunglasses shielding her eyes. […]
Phoebe’s ash blond hair, artfully streaked with platinum, swooped down over one eye like Marilyn Monroe’s in The Seven Year Itch. Her moist, full lips, painted a delicious shade of peony pink, were slightly parted …
María José Losada Rey y Rufina Moreno Ceballos, para Vergara, grupo Zeta, lo tradujeron así:
En el entierro de su padre, Phoebe Somerville se enfrentó a todos sin más apoyo que un caniche francés y un amante húngaro. Se sentó ante la tumba, regia como una actriz de una película de los años cincuenta, con una pequeña caniche blanca tendida en el regazo y unas gafas de sol con diamantes de imitación protegiéndole los ojos. […]
El cabello rubio ceniza con mechas platino caía sobre los ojos de Phoebe igual que a Marilyn Monroe en La tentación vive arriba. Sus labios húmedos, carnosos y pintados en un delicioso tono peonía rosa estaban ligeramente entreabiertos…
De esta manera presenta Susan Elizabeth Phillips a la protagonista de esta novela, Phoebe Somerville: como una rubia cañón vestida de forma inapropiada en el funeral de su padre. Me llama la atención que la traducción se aparte del original en un par de cosas… Por detalles así, la versión original es siempre más potente.
Obviamente, Phoebe, lo mismo que MM (ya que la citan como referencia cinematográfica), estaba muy lejos de ser el estereotipo de rubia tontita, aunque es un papel muy útil en según qué contextos, para poder salirte con la tuya frente a quienes menosprecian tu inteligencia.
«It had to be you» es una novela de romance contemporáneo deportivo, publicada por primera vez en agosto de 1994 (en otro lugar he visto que dicen que es de enero). Así que tiene la friolera de 32 años.
Siempre la había leído en español, desde que la adquirí a principios de este siglo. Como me propongo hacer con todas aquellas novelas que pueda, de esta revisitación de favoritos, me la he comprado en papel y en inglés. Y otra vez me ha pasado lo mismo que con las anteriores: ha sido como leer una novela nueva conteniendo una vieja historia. Siempre es mejor el original, más sexi, más crudo y auténtico. Con las traducciones, muchas veces, es como si difuminaran un poco la historia, lo entibian. En inglés todo me suena más descarnado.
En el caso de Susan Elizabeth Phillips, que destaca por esos toques de humor, a veces pura astracanada, resulta mucho más graciosa en inglés que en español. Los juegos de palabras, el timing de los diálogos (la longitud y ritmo de las frases), esa chispa, esa gracia con el idioma es muy difícil de traducir, a menos que los traductores sean igual de graciosos en su idioma como SEP lo es en el original, y eso es bastante raro de lograr.
Comenté la novela aquí en el año 2014, cuando estaba comentando todas las novelas del Top 100 AAR de 2013, desafío con el que empecé este blog.
El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí) me hizo pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Y en ello estoy.
Phoebe Somerville es la única mujer, fuera de las parejas, que incluyo en mi Olimpo de romántica. En esta primera novela de la serie Chicago Stars es la protagonista, pero aparece en el resto de las entregas, como dueña de este equipo de fútbol americano. Aparece robando escenas allá donde la veas.
Una mujer que interpreta un personaje, el de rubia tontita, que oculta un estupendo cerebro para los negocios, de lo más agarrada, implacable en las negociaciones.
No recordaba yo la complejidad de este personaje, que había sido víctima de una agresión sexual de jovencita. Ni tampoco que es una novela muy de los noventa. Phoebe está involucrada en la lucha contra el SIDA, con muchos amigos gais, para gran vergüenza de su padre.
Tampoco recordaba yo que Dan se pasa la mayor parte del libro con otras mujeres: se enrolla con su ex y corteja a una maestra de escuela que cree que será su pareja ideal.
Es una novela no sólo de acción, de lo que ocurre con el equipo (es una deportiva, después de todo, tiene que haber drama de equipo, resultados, victorias y derrotas), sino también de personajes. Es fantástico cómo van evolucionando Phoebe y Dan, no son los mismos al principio que al final. Es lo que tiene la novela romántica, frente a otras narraciones comerciales, que hay dos arcos de personaje y no solo uno.
Pero si la incluyo más a ella que a la pareja en mi Olimpo, es porque Dan podría ser feliz, o podrías imaginártelo, con otra mujer, o en otro tipo de historia, pero Phoebe es la protagonista estrella de cabo a rabo de esta novela.
Durante años ha sido, para mí, una novela de ⭐⭐⭐⭐⭐. Cuando la he vuelto a leer, en julio de 2026, me ha seguido encantando. Sigue siendo una novela de diez.
¿Se escriben novelas así hoy en día?
Creo que, quitando la narración en tercera persona (ahora meterían la primera persona dual), sí, podría haber novelas románticas deportivas más o menos parecidas a ésta.
Quizá ahora meterían personajes más diversos, y ciertamente no tan estereotipados. Suena raro que los Chicago Stars sea predominantemente blanco, cuando los equipos de fútbol americano ya en los noventa, tenían un montón de jugadores negros, quizá no el 70 % como ahora, pero desde luego sí mayoritarios.
Recomiendo totalmente esta novela, a cualquiera que guste de novela romántica contemporánea con humor y momentos tórridos. Si puedes, prueba en inglés, porque la traducción de Losada y Moreno no me parece muy brillante. Podéis comparar los dos fragmentos que he puesto más arriba, para ver que a veces se apartan literalmente de lo que se cuenta en el original.
A continuación, os pongo una foto de mis dos ejemplares. Como veis, dos libros de bolsillo, el español tapa blanda grandota y el inglés, pequeñito, de bolsillo.
No sé por qué, pensé que la portada impresentable era cosa de la edición española, y ya veo que no.






