viernes, 3 de julio de 2026

Crítica: “Tuyas serán todas mis palabras”, de Allegra Álos

 

Hay amor, sexo y misterio pero, sobre todo, una pandilla

 


 

DATOS GENERALES

ISBN 13: 9788411058742 (tapa blanda)

1.ª ed.: 1/2022 (electrónico); 9/2022 (tapa blanda)

Editorial: Harlequin Iberica, S. A.

Páginas: 512 / 498

Encuadernación: tapa blanda / electrónico

HQÑ 261


SINOPSIS (tomada de La casa del libro

¿Qué hago yo aquí, en un piso desconocido con un escritor desnudo que no quiere escribir?

Sara es ejecutiva en una editorial londinense y se siente mayor para hacer de niñera de un escritor díscolo. Pero, si quiere recuperar la vida que su jefe ha estropeado, debe conseguir que ese joven autor escriba la novela contratada y salve de la quiebra a la editorial a la que ella ha dedicado toda su vida.

Pero Bruno Maqueda, su gran esperanza, no es solo un escritor con talento, sino un hombre que se comporta como un adolescente y que vive atormentado por la desaparición de su novia, Rebeca, un año atrás. Sara no está dispuesta a marcharse sin su novela y tampoco sin respuestas, aunque para ello tenga que recurrir a un detective privado.

¿Querrá Sara volver a su vida después de conocer a Bruno y a toda su pandilla de pirados? ¿Conseguirá que Bruno vuelva a ejercer su magia y escriba otro bestseller? Y, sobre todo, ¿qué pasó con Rebeca? ¿Está desaparecida o muerta? Uno de sus amigos tuvo algo que ver y otro conoce el secreto. ¿Qué pasará si se descubre?

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Pues no, la tengo por ahí perdida en mi base de datos.

 

CRÍTICA

Muchas veces, los personajes de románticas contemporáneas made in USA me suenan adolescentes, aunque sean ejecutivos de Wall Street. ¿Esos grupos de amigos que se cuentan todo y esas familias entrañables? Más falsos que un duro de madera. La realidad estadounidense me suena más individualista, personas solitarias que pasan horas en su coche, de casa al trabajo.

No es como España, donde cada uno somos el centro de una constelación de relaciones. Aunque vivas fuera, tu cultura es el contacto humano, salir, andar por la calle, estar con otros, piel con piel.

 Entiendo que es lo que le pasa a la protagonista de esta novela Sara Martín (35), cuando entra en contacto con Bruno Maqueda (25). Necesita que Bruno le escriba una novela, ya, para salvar su editorial. 

A través de él, conoce a una pandilla de veinteañeros, de Carabanchel (no satánicos, el chiste se hace solo).

El libro va más del grupo que de la pareja protagonista aislada. La historia de amor está ahí, pero no es lo único. Aunque se cuenta en tercera persona, adopta el «punto de vista profundo» de los diferentes miembros del grupo. Entre todos construyen la historia.

Sara cae entre ellos no como una bomba, sino como una lluvia que les va calando. Es la nueva que altera las dinámicas a las que estaban acostumbrados, aunque les causasen infelicidad.

Son amigos de toda la vida y han llegado a ese momento en que sus caminos se van separando. Unos sienten que se quedan atrás, mientras otros avanzan en la vida y padecen como un lastre esas relaciones antiguas.

La sensata Sara ha vivido lo suyo y ha sabido reinventarse, cambiar rumbo cuando hizo falta. No necesita patear culos para ser una mujer fuerte. Ojalá aprendieran autoras como Sarah MacLean: no hace falta que la heroína sea violenta para demostrar lo «empoderada» que está.

Al personaje de Bruno lo he sentido algo distante, no acierto a saber quién es, más allá de un hombre enamorado y alicaído, … y un hijo que no le dice a su madre que cocina fatal. Me falta el plano corto de una emoción, aunque sea reprimida.

Es suspense romántico en el sentido de que hay una desaparición que desentrañar, la de la novia de Bruno: «¿Qué pasó con Rebeca?». El misterio queda como inquietante ruido de fondo, con eventos inexplicables, de aire paranormal. No tenía ni idea de por dónde van los tiros hasta poco antes de que la autora resolviera el enigma sobre la página.

Como toda historia romántica, tiene la inevitable ruptura del tercer acto. No tuve muy claro a qué obedecía. Las tontadas que hacemos los humanos, supongo.

Por cierto, que me encanta que la novela acabe con una boda gay, que no es de los protagonistas. Un detalle muy español.

Una novela que me parece bastante buena, muy bien escrita, con pocos errores y cero machismos.

Los personajes suenan muy auténticos. Destacaría lo bien que sabe reproducir la voz masculina, como La Nora o Sandra Brown. Algo en lo que fallan tantísimas autoras de romántica. Y cada vez más, ahora que construyen personajes masculinos como si fueran la mejor amiga de la protagonista.

Lo admito, a veces, decir de un libro «¡Qué bien escrito está!» es el equivalente «si a ti te gusta...» de una madre.

Suena a poco. Pues sí, a mí me gusta, sí, me hace feliz, aunque sepa que esta relación literaria no va a acabar bien.

Como toda novela escrita en español, siempre hay detalles que me parecen incorrectos. A diferencia del primer libro, la autora sí saca aquí la odiosa expresión «punto y final» (pos. 4.483, 67 % de mi Kindle). Y alguna errata: «alienación de planetas» (por alineación de planetas) o «avocada» (por abocada, que usa correctamente en otros lugares).

Pero vamos son detalles mínimos.

Esta pandilla de Carabanchel con la que he convivido unos días se ha quedado conmigo, como el cansancio después de una buena caminata. No estás segura de que te guste del todo, pero ha merecido la pena.

Sería un sólido cuatro estrellas si no fuera porque la primera mitad se me hizo bola. No acababa de entender de qué iba el libro. La segunda parte ya cogí carrerilla, una vez que acepté que esto no era solo la historia de Bruno y Sara, o de que no se trataba sólo de saber qué pasó con Rebeca.

No me acabó de sentar bien cierto estereotipo judío que para mí está a puntito de ser antisemitismo, y algo de incomprensión hacia la enfermedad mental, que no sé si es de la autora o de los personajes. Detalles jurídicos me sacaban un poco de la historia, y eso que la autora es licenciada en Derecho. Me sonaba como si no hubiera pisado un juzgado en su vida. De un personaje dice que es «secretaria judicial», algo que no existe desde 2015 (ahora se los llama «letrados de la Administración de Justicia»). Se supone que ésta LAJ trabaja desde hace menos de un año, ¡y ya está en Madrid! Ya me dirás cómo lo ha hecho. La llama «alta funcionario del sistema judicial» (¿me estás tomando el pelo, o es sarcasmo y no lo pillo?). Habla del juez con el que trabaja como «su» juez, o «el jefe». No, los magistrados no son jefes de nadie; el superior de un LAJ es otro LAJ. Ni se dedican a hacer llamadas urgentes a los LAJ ni a buscarlos por el edificio para nada, más bien con quienes tratan es con los funcionarios.

Cuando, tirando al final, habla de «un premio literario de prestigio, a la altura de un Planeta o un Goncourt», me pregunto de nuevo si no será una ironía que no capto.

Lo mío con la romántica en español es curioso.

Lo poco que he leído de ciertos grandes nombres de romántica en español me han dejado tan horrorizada que ni los comento en internet. Normalmente las encuentro machistas y su forma de usar el español me da dentera.

Las autoras que me enamoran en mi idioma rara vez son de las más populares. Me gustan por su forma de escribir, por el tipo de historias que cuentan (generalmente, ambientadas aquí), y con cero machismos. A los nombres de Marisa Sicilia, África Ruh y Elena Bargues puedo bien a gusto sumar, ahora, a esta Allegra Álos.

 

Valoración personal: buena, 3

 

Se la recomendaría a: quienes gusten de pandillas castizas

 

Otras críticas de la novela:

Ya me gustaría ponerlas, pero no he encontrado nada más que Goodreads. Y aún así, muy poquito: puntuación media de 3.38, con 13 valoraciones y 5 críticas. 

¿Qué demonios está haciendo la editorial que no le hace publicidad? Entiendo que la autora quiere conservar el anonimato, y lo respeto, pero se puede mover un libro sin necesidad de ponerle cara al autor, de verdad. Moverlo un poco por redes tampoco creo que les costase tanto, ¿no?

En general, me parece a mi que las novelas del sello o colección HQÑ no salen mucho en páginas y blogs de romántica. Será que están sobrados de público, y no les interesa que hablemos de ellas.

Como siempre que reseño un libro en español, me siento obligada a poner esto:

 

WARNING!

 

 Para que veáis cómo anda el patio, os enlazo una lista de 50 libros de romántica imprescindibles según Planeta, que encontré hace poco en Babelio. Mi opinión al verlo: Si eso no es ridículo que venga Dios y lo vea. Vaya tomadura de pelo. No las he leído, salvo excepciones, pero me suenan a bodrios, a juzgar por cosas que he ojeado de esas autoras. Si esa es la mejor romántica, está claro que yo leo otra cosa.

Por cierto, si la has leído y te preguntas sobre el palacete Casa-Asilo Goicoechea e Isusi, de la calle General Ricardos, si es real o no, te lo contesto: sí, existe. Ahí van enlaces a dos noticias, una en El Español, y otra en el diario El Mundo, este artículo del año 2023.

 

miércoles, 1 de julio de 2026

Crítica: “Fast track” de Julie Garwood

 

Se me hizo bola


 

Fast Track

 

Por JULIE GARWOOD Fecha: agosto de 2014

 

El que vive en la «vía rápida» del título es Aiden Hamilton Madison (le calculo unos 35), chico rico de familia, ocupadísimo en mil cosas. Sin saberlo él, resulta el Príncipe Azul de los sueños de Cordelia Kane (unos 24), una maestra amiga de su familia.

Cuando Cordelia se queda huérfana de padre, se da cuenta de que no quiere desperdiciar su vida esperando un amor que posiblemente nunca llegue. Como han pasado casi veinte años desde que conoció a Aiden, y él no ha dado la menor muestra de interés por Cordie como mujer, ésta ha decidido pasar página. Se marchará de Chicago para ir a vivir a Boston, a ver si así, no teniéndolo cerca, consigue olvidarlo.

Ahora bien su padre, antes de morir, le hace una revelación inesperada respecto a su madre, a quien perdió siendo ella un bebé. 

El secreto de su origen está, parece ser, en Australia. Hasta allí viajará Cordie, junto con Aiden, que es empresario hotelero y tiene uno de sus resorts en tierras australes. En el viaje estrechan lazos físicos, pero Aiden parece tan inalcanzable como siempre.

El punto de suspense o misterio lo ponen los ataques a la vida de Cordie —no de Aiden, como dice de manera incomprensible an alguna sinopsis en inglés (por ejemplo, en Goodreads, no en Fiction Data Base).

La ayudarán a averiguar qué hay detrás de esa amenaza tanto Aiden como los maridos de sus amigas, agentes del FBI que aparecieron en entregas anteriores. Entre eso, y que su nueva casa en Boston parece que no va a estar preparada a tiempo, Cordie tiene que seguir en Chicago, más protegida. 

Aiden es muy manduquita y la tiene prácticamente secuestrada y vigilada en su hotel de Chicago. Será para protegerla, y porque se supone que es un personaje hiperprotector con todo el mundo. Pero me puso muy nerviosa.

Aunque Aiden no desaprovecha las oportunidades que tiene de seguir intimando con ella —cuando sus muchas ocupaciones se lo permiten—, nunca deja entrever que él quiera algo más.

Es una novela que se me hizo larga

No sentí que hubiera chispa entre los personajes. 

Ni siquiera es de esas novelas en que tú notes que Aiden sienta nada por Cordie, aunque no se lo diga. Es como que está in albis

Romance, entonces, hay más bien poco. 

Se supone que es un friends to lovers; sí, bueno, en la modalidad de que ella está colada por él desde que lo conoció cuando ella tenía cinco años y él dieciséis, y él no se entera de nada. Cuando la empieza a mirar de otra manera es solo con interés sexual. 

 Sexo explícito sí, aquí y allí, pero poco inspirado.

Creo que en ningún momento ella llega a decirle que está enamorada de él toda la vida y que ya había perdido la esperanza… Ni él llega a decirle cuándo sus sentimientos por ella se han transformado en otra cosa. Es más «oye, que me he dado cuenta de que te quiero, nos casamos, ¿no?».

Es un suspense ligerito muy rutinario. Al ser la entrega n.º 12 de la serie me parece que la autora estaba ya muy a piñón fijo, y había llegado el punto en que la trama de misterio importaba bastante poco, y todo se vuelve una fantasía de millonarios, aquí con un toque de culebrón tipo Falcon Crest (parentescos inesperados, lucha por el dinero o la posición social, esas cosas).

En este punto, ya sólo me falta comentar aquí los dos últimos de la serie. Ya os contaré si remontaron o no. 

 

Mi experiencia: aburridilla, 2 estrellas.

 

Hardcover (1.ª ed.) / eBook / audio, 352 páginas

8/2014, Dutton

Parte de una serie: Buchanan-Renard #12 [también la he visto como Buchanan / Renard / MacKenna]

ISBN13: 9780525954453

 

En All About Romance veo dos críticas, una de Alexandra Anderson al libro que le puso una D+ (o sea, la disfrutó más o menos lo mismo que yo, poco) y otra de Shannon Dyer al audiolibro que valora en B-, correspondiendo una C+ a la narración y una B a la historia.

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, pero sí, como otras de la serie, a idiomas de Europa del Este. No veo en Goodreads que la tradujeran al búlgaro o al rumano, cosa que sí hicieron con novelas anteriores. Sí que siguen con traducción al húngaro (Teljes gázzal), al estonio (Elu nagu kiirteel) y al el checo (Rychlá jízda). Y como novedad, frente a otras novelas, aparece aquí, siempre según Goodreads, que tiene versiones en vietnamita (Cm By Tình Yêu) y en chino (Xia yi bu, ai Qing). 

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lunes, 29 de junio de 2026

Crítica: “Mr. Right Now” de Annabeth Albert


No me convence

 


 

Mr. Right Now

Por ANNABETH ALBERT Fecha: noviembre de 2019

 

La lectura de esta novela me aburrió tanto que no sabía si comentarla aquí o dejar reflejada mi decepción tan sólo en Goodreads. 

Al final decidí hacer aquí una pequeña reseña. No todos los que me leen están también en Goodreads. Además, sorprendentemente para mí, es una obra que tengo bastante arriba en mi base de datos, en torno al puesto 2500, siendo muy apreciada por unas cuantas lectoras a las que sigo.

Es una novela que leí a saltos. No me involucré ni con la historia ni con los personajes. Descubro aquí que se puede ser tedioso sin necesidad de adoptar el formato NA.

Esteban (39), un antiguo actor que ahora se dedica a organizar eventos, ayuda a su vecino Russ (29), exmarine, a arreglar la cena de Acción de Gracias, lo que deriva en una relación simulada (ya sabéis, fake relationship se llama este tópico) que acaba siendo de verdad. 

Los dos se miran con ojos golosos desde el minuto uno. No se lo dicen, claro, porque si no, no habría película. Mientras tanto, en el período que va entre Acción de Gracias y Navidad, se dedican a... diseño de cocinas, una organización de caridad y poco más; gatos, las Navidades, Portland, familiares que pululan por ahí. Nada que me guste particularmente.

Se supone que en algún momento deberían romper, y que lo suyo se quedara en una bonita amistad, pero resulta que no, que cada vez se cuelan más el uno por el otro.

Como Esteban es de origen salvadoreño, habla mucho de su mami y además él cocina como los ángeles. Lo típico de las escritoras anglosajonas: cuando meten a alguien de otra cultura, lo que más les llama la atención es que ¡cocinan!

Creo que solo había leído otro de esta autora, Featherbend, una historia cuqui ambientada en el mundo de True North. No me llamó demasiado. Concluyo que el estilo de esta escritora no es para mí.

A veces pienso que eso es lo que marca la diferencia. ¿Qué es lo que hace que un lector conecte con autor o no? Pues la forma que tiene de narrar la historia, y quizá no tanto el cuento en sí. Tal Bauer puede cascarse 800 páginas y no me pierdo una coma, y esto, que sólo tiene 100 páginas, me lo leo saltando cual canguro porque no me engancha y se me hacía eterno.

La típica pérdida de tiempo cuando estás en KU, que pruebas a ver por si suena la flauta y la inmensa mayoría de las veces resulta que no.

 

Mi experiencia: tediosa, 2 estrellas.

 

eBook, 100 páginas

Annabeth Albert (11/2019)

Parte de una serie: An Annabeth Albert Christmas

 

Para que veáis que en este mundo hay gente pa’tó, en All About Romance, una B, ¡y 5 estrellas en Xtreme delusions.

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, NI A NINGUNA OTRA LENGUA, QUE YO SEPA