viernes, 26 de junio de 2026

Crítica: “Todos sus besos”, de Laura Lee Guhrke

  

Un calavera al que sólo le cambia… ser padre


 

Todos sus besos

His every kiss

 

Por Laura Lee Guhrke Fecha: octubre de 2004

 

Dylan Moore (27) es guapo y rico, de buena familia etc... y un músico de éxito, aunque hace años que no compone. 

Tiene un problema de salud (un irritante tinnitus o acúfeno) y, en su desesperación, piensa hasta suicidarse.

En Grace Cheval (née Grace Anne Lawrence, 25) cree encontrar su musa, y como la quiere a su lado —por eso y porque desea acostarse con ella, la contrata de institutriz de su hija.

Porque sí, es «novela con niño», para quien guste de esas monerías.

Grace ya tuvo un marido artista y no quiere ser la musa de nadie, gracias. Sólo aspira a una vida tranquila, alejada de todo, en un cottage cuqui. Toca el violín, pero como de eso no se vive, acepta lo de ser institutriz de una niña muy resabiada. Si no, sus opciones laborales son más bien limitadas.

Vivir en el mismo casoplón londinense hace que se conozcan mejor, sin cambiar un ápice de actitud. 

Dylan es un juerguista, un vivalavirgen que intenta compensar sus problemas con todo tipo de excesos. No se le pasa por el magín dejar de ser un libertino, por mucho que la virtuosa Grace le muestre que se puede vivir de otra manera. 

Y Grace no está dispuesta a ceder al deseo. Ella, una chica responsable, ordenada, que ayudó a criar a sus hermanos menores en un rincón de Cornualles, enloqueció por amor y se fugó y no quiere que el amor y el deseo le hagan descarrilar de nuevo. No hay futuro en una relación con Dylan. Sólo le puede ofrecer su amistad, algo que Dylan no quiere.

Ser amiga de Dylan Moore era como hacerse amiga de un tigre. Puede que te haga compañía durante un rato, pero al final, acabará zampándote de cena.

La novela se deja leer bien, a ver cuándo estos dos acaban cayendo el uno por el otro,... El cambio de Dylan viene curiosamente no tanto por Grace sino por la paternidad.

Este romance histórico es tu típico tres estrellas: distrae sin tener nada especial. Si la coges, no te arrepientes, pero si pasas, no te pierdes nada.

La leí en inglés original, así que no sé qué tal estará la traducción.

Con una experiencia tan mñé no sabía yo si seguir o no leyendo la serie. Pero me he dado cuenta de que sólo me falta una por leer (tengo leídas la 1.ª y la 4.ª, además de esta), y como soy tan obsesiva con estas cosas, creo que acabará cayendo The marriage bed (la 3.ª).

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

1.ª edición, 10/2004

Avon

Print / eBook / Audio

Parte de una serie: Guilty #2

Páginas: 384

ISBN13: 9780060541750 (mass market paperback)

 

En España:

ISBN 13: 978-84-08-07099-3

Traductora: Anna Turró i Casanovas

2/2007, Editorial Planeta, S. A.

Descripción: rúst., 416 págs.

Colección: La romántica Booket


 

Esta novela estuvo en su momento incluida en mi lista de Las mil mejores, en el año 2017, en el puesto 584. Ahora ya no supera el listón, aunque me sigue pareciendo buena. 

Normalmente en novelas tan apreciadas me esfuerzo en hacer crítica larga, pero es que de esta tampoco tuve mucho que comentar. 

Para una reseña que le saca más punta a la historia, podéis leer la de All About Romance donde la calificaron con una B+

 

miércoles, 24 de junio de 2026

Crítica: “The billionaire’s wake-up-call girl” de Annika Martin

  

Muy sexi fantasía de millonario


 

 

The Billionaire’s Wake-up-call Girl

Por ANNIKA MARTIN Fecha: julio de 2018

 

 

Repasando las candidatas al top 100 AAR de 2026, me encontré con este libro de Annika Martin. Me encantó su serie de suspense, publicada con el pseudónimo de Carolyn Crane. Lo que he probado de ella en contemporánea... no me convence.

Pero como vi que esta novela estaba preseleccionada, me dije «venga, vamos a intentarlo...». Como suele pasarme más de una vez, lo decidí sin caer en la cuenta de que la tenía adquirida desde hacía mucho tiempo. Ahí estaba, en mi aplicación de Google Play Libros. La debí coger cuando estaba gratis o rebajada, y me olvidé, como tantas otras que tengo amontonadas entre el Kindle y diversas apps del móvil.

Las novelas contemporáneas de Annika Martin son novelas sexis, entretenidas, los diálogos tienen cierta gracia y no puede decirse que pierda el tiempo en excesivas rumiaciones a pesar del estilo NA. Al final, sin embargo, me resultan historias muy trilladas.

Aquí tenemos el típico romance de oficina entre Theo Drummond, el jefe (millonario, cachas, guapo y algo rarito por el tono gris e impersonal con el que impregna toda la empresa) y una chica que trabaja para el departamento de relaciones públicas (creo). Lizzie Cooper (27) está a prueba, y echa una mano en redes sociales, en la página web, instagram, es una especie de community manager.

Es difícil hacerlo, sin embargo, cuando la política de la empresa (emanada del propio Theo) es que no haya nada colorido, humano, o personal, etc.

En realidad, Lizzie es pastelera. Tenía su propio negocio, pero su ex le salió rana y ha quedado arruinada, e incluso amenazada por unos usureros que quieren cobrar miles de dólares (culpa del susodicho ex). Este trabajo promete un bonus que le permitirá quitarse de encima a estos rompepiernas.

La cosa es que le toca encargarse de contratar un servicio algo rarito, que yo no sabía ni que existía, una llamada despertador. Al parecer, Theo, el jefe extraño, prefiere que le despierten a las 4:30 a. m. con una llamada telefónica, en vez de tener una alarma, o un despertador como todo hijo de vecino. 

Cuando, desesperada, Lizzie no consigue contratar a nadie, decide llamar ella misma

Solo que Lizzie es algo bocas y no le trata con la veneración que Theo recibe de todo el mundo. Lo cual, lógicamente, le pica. La cosa rápidamente pasa al terreno del sexo telefónico.

Lo de wake-up-call es un doble sentido, porque se refiere también a que relacionarse con Lizzie provocará que Theo se replantee algunas cosas de su empresa. En él hay cierta evolución. En el personaje de Lizzie no tanto, salvo que decide confiar de nuevo en un hombre, después de que el anterior novio se la lió parda. Pero vamos, que sigue siendo un poco la pizpireta MPDG que pone algo patas arriba la vida y el trabajo de Theo.

Narrada en primera persona dual, afortunadamente no es de esos casos en los que confundas a los personajes.

El tono general es erótico, muy sensual. No es que haya escenas chorreantes en cada capítulo. Es, más bien, que la relación entre ellos dos se desarrolla en el marco de lo sexual, es a través del sexo que se conocen e intiman y empiezan a abrirse el uno al otro. Son escenas muy bien escritas, creo que es lo que mejor se le da a la autora. Pondría su dirty talking a la altura del de una Tessa Bailey.

Me pasó lo mismo con la primera de la serie, de la que hablé en el año 2023, Most eligible billionaire, que lo mejor, las escenas sexis

Estuve dudando entre las 3 y las 4 estrellas. Es muy sexi y está bien contado, no me ha durado ni veinticuatro horas de lo fácil que se lee, lo entretenida que te tiene, lo excitante que resulta. Sin embargo, al final, es el típico romance fantasía de millonario que no tiene otra cosa que hacer que seducir a la jovencita virtuosa que no le hace la pelota.

O sea, que —por un lado— está muy bien en su estilo, y hay momentos en que quieres justo este tipo de libro, un romance erótico que engancha y lees en un suspiro.

... Pero —por otro— al final quedas un poco estragada del tópico millonario con sus habituales gestos como la compra de un vestido de alta costura, el que usen jets privados, y resuelvan los problemas las cosas que les incomodan, a golpe de talonario. Entiendo la fantasía, pero no es la mía.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print / eBook / Audio, 328 págs.

Createspace, 7/2018

Parte de una serie: Billionaires of Manhattan #2

ISBN13: 9781722236830 (trade paperback)

All About Romance, B-. 

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL ITALIANO (Il miliardario e la ragazza sveglia), AL NEERLANDÉS (Meest begeerde CEO) Y AL FRANCÉS (Good Morning Billionaire: Billionaires of Manhattan - Tome 2)

lunes, 22 de junio de 2026

Crítica: “Hotshot” de Julie Garwood

 

Suspense romántico ligero


 

Hotshot

 

Por JULIE GARWOOD Fecha: 8/2013

 

La verdad es que puedo repetir lo mismo que en las anteriores de la serie. Julie Garwood me parece una opción estupenda si buscas suspense ligerito.

No hay argumentos enrevesados, pero sí el suficiente misterio y momentos de peligro como para cumplir sobradamente como suspense.

Esta sigue más o menos en el mismo estilo que las anteriores de la serie: 

👉 Chica decidida (y guapa, y rica de familia) en apuros, 

    👉 👉 ... salvada por machote del FBI.

Sólo que está vez la salvación viene desde el principio, cuando Peyton Lockhart es una nena y la rescata su vecino Finn MacBain, por entonces un adolescente problemático y revoltoso, siempre metiéndose en problemas con sus hermanos. Luego Finn endereza su vida, se hace estrella del deporte, estudia Derecho y acaba siendo del FBI.

Todos los años, en su cumpleaños, Peyton escribe a Finn y le agradece que le salvase la vida. Es el amistoso contacto que mantienen a lo largo de los años, sin llegar a ser del todo friends.

Se reencontrarán en persona años después, en la boda del hermano de Finn. Es todo un flechazo. Finn, que tiene un poco de PTSD, se resiste: el matrimonio y los niños no son lo suyo. Finn no la engaña al respecto:

—Tú y yo queremos cosas diferentes. Te saco ocho años, y nunca voy a querer casarme. Eso no va a cambiar —enfatizó él—. Pero tú eres joven y probablemente lo quieras todo. Un marido e hijos.

Peyton no va a andar rogándole su atención, bastante tiene con eludir a un exjefe acosador, poner en marcha un negocio que le deja su tío, sobrevivir a ataques contra su persona...

El pequeño misterio de quien anda tras Peyton más o menos está claro, es solo cosas de ver cómo lo descubren y neutralizan.

Lo cuenta la autora, además, con su ocasional humor suave, momentos sexis y otros románticos, cumple.

Ya digo que Garwood escribía un suspense más bien amable, como una juvenil de los Cinco, o los Hollister,... sabes que nada realmente terrible les va a pasar.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Hardcover (1.ª ed.) / eBook / audio, 368 páginas

8/2013, Dutton

Parte de una serie: Buchanan-Renard #11 [también la he visto como Buchanan / Renard / MacKenna]

ISBN: 0525953019

ISBN13: 9780525953012

 

Crítica en All About Romance, una B

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, pero sí, como otras de la serie, a idiomas de Europa del Este: al búlgaro (Сензацията), al rumano (Mostenire cu obligatii), húngaro (A nagymenő), así como al estonio (Tšempion) y el checo (Borec).

 

Top of Form

Bottom of Form

Top of Form

Bottom of Form

Top of Form

Bottom of Fo

viernes, 19 de junio de 2026

Revisitando favoritos: «Odio en el Paraíso» de Sandra Brown.

 




At first she wasn’t sure he was real.

[…] She thought he was a trick of her unfocused eyes or a product of late afternoon drowsiness and midsummer ennui.

[…] Like the pines, he was motionless. The trees stood as majestic and tall as sentinels.

[…] The unmoving form was undeniable male. So was the stance. Ah, yes, his stance was definitely, arrogantly masculine. One knee was bent, throwing his hip slightly off center.

It was intimidating to wake up from a nap and discover someone standing not twenty yards away watching you with the silence and patience of a predator. It was doubly disconcerting to find that that someone was a self-assured and cocky male who clearly saw you as the trespasser.

[…] “Get your nap out, pichouette?”

 

Así presenta Sandra Brown al protagonista masculino de esta novela, el cajún Cash Boudreaux. Schyler Crandall acaba de llegar a su casa de Luisiana, después de seis años de ausencia, y se duerme una siesta al aire libre. Se despierta con una figura masculina inquietante rondándola. Arrogante, sí, aunque también atractiva.

Dolors Udina, para la colección Cisne, tradujo esos mismos fragmentos de la forma que voy a decir a continuación aunque, para mí, no tiene la misma rotundidad que el original:

Al principio no estaba segura de que fuera real.

[…] Pensó que era un espejismo producido por la modorra de la tarde y el aburrimiento del verano.

[…] Como los pinos, que se erguían con majestuosidad cual centinelas, él permanecía inmóvil.

[…] Aquella forma inmóvil era sin lugar a dudas masculina, como su postura. ¡Ah! Sí, la postura era, definitiva y arrogantemente masculina. Tenía una rodilla doblada y la cadera ligeramente inclinada.

Era intimidante despertarse de una siesta y descubrir a alguien a menos de veinte metros mirándote con el silencio y la paciencia de un depredador. El desconcierto era aún mayor al ver que este alguien era un macho seguro de sí mismo y engreído que, por si fuera poco, miraba como si tú fueras el intruso.

[…] – ¿Ha terminado la siesta, pichouette?

 

«Slow heat in Heaven» es una novela de suspense romántico, publicada por primera vez en el año 1988, no sé si en enero o en mayo, porque he encontrado referencias a las dos fechas, para mi que debe ser mayo.

Creo que la leí primero en inglés, porque mi ejemplar tiene el sello de la Llibreteria Salas de Barcelona. Debí adquirir la traducción al español después. Así que calculo que la debí leer primero en inglés en 1996-1997, uno de esos años, y después en español.

No me gusta nada su portada en la edición española, que además cambia el color del pelo de los protagonistas. Se supone que Schyler es rubia de pelo largo y Cash más bien moreno, como cajún o acadio. O sea, justo lo contrario de lo que perpetraron en la edición de Cisne.

Comenté la novela aquí en el año 2017, cuando estaba repasando toda la bibliografía de Sandra Brown.

Es un noir sureño que he leído tropecientas veces, puro exceso de los ochenta, muy bigger than life. Una de esas novelas que cumple a la perfección lo que Billy Wilder dice de las películas: al público hay que agarrarle por el cuello en los primeros cinco minutos y no soltarle hasta el final.

El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí) me ha hecho pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Y en ello estoy.

Cash Boudreaux es un héroe de los de antes, recio y áspero como papel de lija. Un bastardo (literal) con resentimiento frente al mundo.

 

—No le gusto, ¿verdad?

Cash respondió con franqueza:

–No, supongo que no, pero no se lo tome como algo personal.

–Intentaré recordarlo –dijo ella secamente–. ¿Por qué no le gusto?

–No es que me disguste usted, sino lo que representa.

–¿Y qué represento?

–Una persona que está dentro de la sociedad.

No esperaba una respuesta tan sucinta y simple.

–Eso no es mucho.

–Lo es para uno que está fuera.

 



En inglés reconozco que suena más cortante.

 

“An insider”.

“That’s not so much”

“To an outsider it is”.

 

Durante años ha sido, para mí, una novela de ⭐⭐⭐⭐⭐. Cuando la he vuelto a leer, en junio de 2026, me ha seguido encantando

Me alucina cómo la autora crea a los personajes y los mete en un mundo propio, con sus sabores, olores, sonidos propios de la Luisiana de los bayous. Crear mundos con palabras es, para mí, lo que distingue al novelista de raza. Si la leyera ahora, seguiría siendo cinco estrellas.

 

¿Se escriben novelas así hoy en día?

Yo tengo la impresión de que no. Desde luego, si las hay, yo no las he encontrado en el género romántico.

Ahora no se intenta reconstruir toda una cultura, que es lo que se hace en Odio en el Paraíso. Brown te pone ante los ojos todo un mundo, un paisaje y un paisanaje, con detalle. Aquí tienes la Luisiana de los bayous, sus relaciones sociales, la economía del lugar, la forma en que se trabaja y comercia con la extracción de madera, los diferentes personajes interactuando, cada uno con sus propias intenciones y una personalidad muy definida. 

Suelo decir que las novelistas actuales dotan a los personajes de identidad, no de personalidad, y por eso acaban resultando incluso más cliché de lo habitual en un género tan dado al estereotipo. Por eso son todos perfectamente intercambiables y, leído uno, leídos todos. 

En cambio, quien leyó esta novela recuerda siempre a Cash Boudreaux, como se recuerda de Derek Craven o a Clayton Westmoreland. No porque fueran perfectos o ideales, no; al contrario, estos tres que menciono tenían defectos y cometían errores; algunos, hasta actos reprobables. Se les recuerda porque las novelistas sabían crean personajes que sonaban individuales, con unos actos y unas palabras propios de ellos y no de ningún otro.

No veo en las novelas actuales personajes principales, y mucho menos secundarios, tan perfectamente descritos. Gente tan distinta y compleja, con sus debilidades y pasiones, sus gustos y sus maquinaciones particulares. Secretos guardados durante años, planes que se tuercen, malvados que intrigan...

Tanta violencia, tanta intensidad. 

El malo es de los que da mucho miedo, y ya sabéis que el suspense funciona mejor cuanto mejor sea el malo.

Si sólo lees romántica de los últimos años, no te parecerá que esta novela pertenezca al mismo género que las de Henry o Hazelwood. Hay tantas cosas políticamente incorrectas en ella, y el héroe es tan controvertido… Desde luego, no se parece en nada a esos protagonistas actuales que a mí me suenan como si fueran la bestie de la protagonista femenina, y (lo digo y lo repito) perfectamente intercambiables con cualquier otro de otra novela, incluso de otra autora.

Cash es arrogante, brutal o sibilino, según las circunstancias.

No pide permiso ni tampoco perdón

Ahora, también es una persona que percibe la debilidad de los vulnerables e intenta ayudar siempre que puede, aunque al exterior sea, pues eso, ya digo, papel de lija.

Lo suyo con Schyler es pura atracción física, aunque luego, en la página, no haya más que unas pocas escenas explícitas. Pero el lector siente toda la intensidad de su deseo por Schyler, toda la pasión por ella y su cuerpo. Una atracción larvada desde hace años, cuando era cría y la sacó de una situación complicada sin que nunca se lo agradecieran. Tienes que leer entre líneas que Cash (pese a sus palabras y muchos de sus actos) está colado por ella desde el minuto uno. Realmente, no te lo pone negro sobre blanco. Eso es lo más delicioso, cuando parte de la historia la crea el espectador o el lector.

Decía Lubitsch (siempre según Wilder) que al público había que dejarle sumar dos y dos. Te querrán siempre.

Así son las novelas con solera, igual que las películas clásicas. No te lo dan todo mascado, tienes que sumar dos más dos.

Yo la recomiendo totalmente, salvo si tienes una sensibilidad muy woke o no eres capaz de suspender la incredulidad. Tampoco funcionará con lectores impacientes.

A continuación, os pongo una foto de mis dos ejemplares. Como veis, al libro en español yo le puse otra portada, inventándome una especie de collage en tono rojo pasión. ¡No me gusta nada de nada la portada original, ya os lo he dicho!