viernes, 2 de octubre de 2026

Crítica: “Cold fear” de Toni Anderson

 

Una de asesinatos en dos tiempos


 

 

Cold fear

Por TONI ANDERSON ‧ Fecha: mayo de 2015

 

Poco a poco me estoy leyendo (o releyendo) los libros de esta serie escrita por una de las autoras de suspense romántico más competentes a día de hoy.

Anderson a veces recurre al thriller y el espionaje, y otras la cosa va de serial killers.

El esquema viene a ser más o menos el mismo, con alguna excepción:

1)     fortachón agente del FBI + 2) damisela en apuros.

Aquí, él es Lincoln Frazer, a quien hemos visto en entregas anteriores como jefe del BAU, un tipo frío, controlado, muy recto (aunque él también tuvo que ceder, aceptó hacer algo no del todo legal cuando las circunstancias lo requerían).

Y ella, la médico Isadora Jane Campbell (34), que vive en una isla allá por el cabo Hatteras, Carolina del Norte. Yo creo que el título juega con el de aquella película de asesino que metía tanto miedo, Cape Fear (El cabo del terror, en origen con Robert Mitchum en 1962 y luego remake con Robert de Niro en el año 1991).

Esta novela trata de asesinos, uno de ahora y otro de hace años. El lector va descubriendo poco a poco cómo están relacionados pasado y presente.

Izzy tiene un secreto respecto a lo que ocurrió hace más de tres lustros. Cree que eso la llevará a la cárcel, pero no puede confesar porque cuida de una hermana pequeña y si ella se entrega, ¿qué pasará con esta joven?

A veces te cuentan las cosas desde la perspectiva del asesino y no es muy agradable, la verdad. Dan mucha pena las pobres víctimas; de nuevo, chicas jóvenes, secuestradas, violadas y asesinadas. Es algo que suele hacer Anderson, ponerte desde la perspectiva del malo, y eso no siempre resulta cómodo. Aunque narra siempre en tercera persona hace uso de ese deep point of view que caracteriza por ejemplo a las novelas de suspense militar de una Suzanne Brockmann.

El misterio está en que los personajes descubran cosas que el lector sabe desde hace tiempo. Ahora, no se sabe todo, porque el malo actual no te dicen quién es. Tú sospechas de uno (o de varios), pero creo que no es fácil identificar al asesino. A mí no me sorprendió, pues —aunque no era quien yo pensaba—, sí estaba entre los posibles candidatos.

El romance es una presencia constante, a dosis pequeñitas. Estos dos se sienten atraídos el uno por el otro desde el minuto uno, pero se resisten con uñas y dientes a ceder en la tentación, por buenas razones. Claro que... esto es Romancelandia, así que caer, caerán con todo el equipo.

De nuevo, todo pasa en pocos días y tienes que suspender mucho la incredulidad para que el enamoramiento te convenza. Ahora, Anderson tiene una capacidad para atraparte increíble y por eso la estrella adicional, porque prácticamente no pude parar de leer a ver qué pasaba.

Esta novela fue finalista en dos premios, el Daphne Du Maurier Award For Excellence In Mystery/Romantic Suspense y el Bookseller's Best Award finalist. No me extraña, porque ya lo he dicho más veces: Anderson me parece de lo mejor que hay en suspense romántico hoy en día.

Mi experiencia: notable, 4 estrellas.

 

Print / eBook / Audio, 400 páginas

Toni Anderson (6/2015)

Parte de una serie: Cold Justice #4

ISBN 9780993908972 (trade paperback)

 

A Maldivian Book Reviewer le dio 4.25 estrellas y calificó la novela como  awesome read!

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO COMO TONI ANDERSON ES ASÍ DE BUENA, SÍ QUE ESTÁ TRADUCIDA AL FRANCÉS (L’eau qui dort) Y AL ALEMÁN (Kalte Gerechtigkeit).

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Crítica: “The exception”, de Vi Keeland


Si la formula funciona, ¿para qué cambiar?

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The exception

Subgénero: contemporánea

1.ª publicación: C. Scott Publishing Corp, 2026

Páginas: 359

ISBN13: 9781966867111 (trade paperback)

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL


SINOPSIS (según Goodreads)

Él vive según un conjunto de reglas. Ella podría ser su única excepción.

Solo quería distraerme, algo para relajarme antes de enfrentarme a una boda que me aterraba. Así que, en el vuelo de regreso a Nueva York, me registré en una aplicación de citas. Bastante inofensivo, ¿verdad?

Error.

Resulta que no era una aplicación cualquiera: estaba dirigida a personas con gustos muy específicos. Cuando me di cuenta, ya estaba en mi cita.

Alto, seguro de sí mismo y tremendamente guapo, Jagger Langston parecía perfecto. La química entre nosotros fue instantánea, tan eléctrica que podría haber incendiado toda la ciudad. Sin embargo, las cosas dieron un giro inesperado cuando nos dimos cuenta de que había entendido mal quién debía unirse a la aplicación. Nos reímos, nos despedimos y cada uno siguió su camino.

O eso creía.

Hasta que el lunes por la mañana entré a mi nuevo trabajo de prácticas, lista para dejar atrás el fin de semana, y allí estaba él: mi jefe.

Ahora me encuentro atrapada entre las reglas por las que se rige y la tentación de hacerle romper todas y cada una de ellas.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No. Anda por ahí perdida en mi base de datos, la 13.400 más o menos, por una A que le dieron en The good, the bad and the unread y 5 smooches en Red Cheeks Reads.

 

CRÍTICA

Mi experiencia con este libro ha sido buena, 6/10. Para el tipo de historia que es, vale. Ahora, no te saca absolutamente de nada, y para mí tuvo tres cringes. 

Me acuerdo de las palabras de Kimberly en A la cama con... un libro comentando Egomaniac: 

Las novelas de esta escritora me parecen el día de la marmota literario, todas son iguales: maromazo muy palotista y de dirty talking, chica que se ve arrollada (y fornicada) por él, acontecimiento del pasado que traumatiza al maromo (puede haber bonus de trauma femenino, pero no es imprescindible), muchas ganas de trincarse vivos a las primeras de cambio y momentos en los que la fuerza de su amor será puesta a prueba.

Que me perdone la cita, pero es que clava la fórmula Keeland–Ward, juntas o por separado. Podría poner ese párrafo en todos los libros de estas autoras y no haría falta comentar más.

Maromazo — Jagger Langston (32), un chico que lo tiene todo: listo, millonario, ex militar, genio matemático, malote rehabilitado, de toma pan y moja, y a quien le va el sexo raruno. Esto último se supone, porque luego en la página no hay nada llamativo, no es sadomaso, por mucho que en GR la tengan en esa balda. De hecho, vi una crítica de esta novela que le ponían sólo dos ¿guindillas? ¿pimientos? ¿chiles? en cuanto al grado de spicyness.

Chica —Sutton Holland (24), virgen. Otra suposición, éstos tienen una idea muy clintoniana del sexo. Sí que tuvo sexo con su ex, sólo que no penetrativo. De hecho, tampoco es técnicamente virgen, pero bueno, ella se quiere definir así, esa es su identidad, así se percibe, aunque la realidad objetiva sea otra. Tenemos en Sutton también otra perfección: niña rica, guapa, también lista en esas cosas matemáticas y computacionales, un encanto con todo el mundo...

Acontecimiento traumático del pasado de él — Problemas familiares por salud mental, delincuencia juvenil, pérdida de sus hombres cuando estaba en el ejército...

Bonus de trauma femenino — Hace años, un tipo abusó de Sutton y aún no lo han atrapado.

Ganas de… — Desde el primer momento. Se conocen a través de una app para ligoteo que está especializada en gustos sexuales peculiares.

El amor está puesto a prueba — Because reasons, que si no, no hay novela. Tampoco os lo puedo contar todo.

Al final estas novelas son como harlequines con esteroides. Hay más sexo y más explícito que una novelita genérica habitual, pero los tópicos argumentales y el tipo de personaje son los mismos. Tiene esa cosa peculiar de él en la cama, que le va lo manduquita y algo de brusquedad, aunque luego con Sutton resulta mucho más dulce. Igual quiere dar a entender que con Sutton no necesita tanta extravagancia sexual, que es la excepción en ese sentido.

Es la fantasía de millonario, jet privado, ropa de diseño, viajes exóticos, joyones... «Los ricos también lloran», sí, materia de culebrón.

Te meten también unas niñas (las sobrinas de Jagger) por hacer bonito, como recurso argumental cuando se le acaban las ideas, por rellenar, o para que veas que él es tierno con más gente. No sé, por algo, no tengo claro qué, toda esa parte es un poco repollo con lazos (ya sabéis que soy un poco Herodes).

Con ellas me rechinaron algo los dientes, porque es como si las niñas solo quieren cositas de ropa, o hacerse una trenza guay, o pasadores para el pelo. Suena muy cursi, como el estereotipo de esas que quieren tener una hija «para poder hacerse la mani-pedi juntas». Cringe 1.

Contado en NA, la mayor parte en primera persona de ella, y alguna vez, flashbacks de él. Se le da un aire a Bossman. Ninguno de los personajes resultan particularmente gracioso o interesante, pero lo bueno es que tampoco hay rumiaciones inanes y aburridas. La novela sabe ser sexy cuando toca, tierna y romántica por momentos; en ese sentido, Keeland sabe lo que hace y la lectora pasa unas horas muy buenas con este libro. Para mí, es el típico comfort read que desengrasa las neuronas de cosas más complejas.

Ya digo que equivale a un harlequin con el trope «romance de oficina», de los de toda la vida, es igual de genérico, solo que con más sexo explícito. «En la cama con el jefe». Sí, aunque se encuentren en una app de contactos, luego resulta que él es el dueño de la empresa en la que ella hace unas prácticas. Eso da lugar a comportamientos que yo encontré algo irritantes, como que ella le intente dar celos con Jack, un compañero de trabajo, en un momento en que su relación con Jagger está tensa. Sutton le da cuerda al compañero, sabiendo que a Jack le gusta ella. Me pareció cruel, insensible. Cringe 2.

Ahora, aquí no encontrarás la escena habitual de Jagger y Sutton dándose el lote en el lugar de trabajo. Hay un amago, pero se ve interrumpido. Igual lo hacen, pero no se cuenta. En más de un momento me dio la impresión de que la autora iba a meter más cosas en la historia y luego no lo hizo, o lo puso y lo quitó.

Cringe 3. Lo menciono de pasada. El mejor amigo de Sutton es un chico gay de lo más estereotipado que te puedas imaginar. ¿Metido con calzador? Ahora, es majo, eso sí, y a veces pienso que me habría interesado más su historia de amor con Rodrigo, el actor en paro, que la de Sutton.

En fin, una de esas novelas que lees porque están en KU, que te hace pasar un buen rato, pero olvidas a los dos segundos de terminar. Yo no me gastaría los euros en ella salvo que sea justo esto lo que te pide el cuerpo. Sencilla, contemporánea, sexy, pura fantasía de millonario.

Iba a hacer una reseña corta, pero al final me ha salido así de larga. Hay que ver lo mucho que escribo sobre una novela que tampoco me parece que tenga gran cosa.

 

Valoración personal: buena, 3 estrellas

 

Se la recomendaría a: quienes gusten de contemporáneas un poquito sexis.

 

Otras críticas de la novela:

No encontré nada en español, así que todas mis referencias son a críticas en inglés. En general, ha gustado bastante, así que si queréis leer críticas más entusiastas que la mía, aquí van.

The Good, the Bad and the Unread, una A.

Red Cheeks Reads, 5 smooches.

The Mary Reader, 5 estrellas.

Life of a simple reader, 5 estrellas.

Ana’s Attic escuchó el audiolibro, y le da 4.75 estrellas al libro, 3.75 al heat y 5 a la narración. 

Por tener otra perspectiva, Nad’s Book Nook, 2 estrellas.