miércoles, 21 de octubre de 2026

Crítica: “Shooting for the stars” de Sarina Bowen

 

           

Esquiadores profesionales y sus dificultades

 


Shooting for the Stars

Por Sarina Bowen ‧ Fecha: marzo de 2015

 

Si no está equivocado Fiction Data Base, la primera novela de Bowen fue The year we fell down, alucinantemente buena. Ese mismo 2014 sacó otras cuatro novelas de los Yvy Years. En 2015, esta trilogía de esquiadores (Gravity). Es el mismo año de su dulogía que sacó como Nealy Wagner. Luego ya, su obra más popular, Him (Siempre él) con Elle Kennedy, que yo creo que fue su primer gran éxito, si no estoy equivocada.

Así que esta Shooting the stars se sitúa en la primera época de Sarina Bowen, de cuando todavía escribía en tercera persona.

Aún se estaba formando como escritora, pero ya tenía ese toque de insuflarle cierta vida a sus personajes. 

Es novela contemporánea deportiva, centrada en una pareja de esquiadores, en concreto snowboarders profesionales.

Aunque forma parte de una serie, se puede leer bien de manera individual. Stella Lazarus (27) y Bryan «Bear» Barry (29), de Vermont, se conocen de toda la vida, son amigos y están colados el uno por el otro, sin decírselo. Como Bear es el mejor amigo del hermano mayor de Stella, protagonista de la anterior de la serie, juntos se han formado como deportistas profesionales.

Esa relación es también la que determina por qué Bear se calla las ganas. La única vez que Stella le hizo ver su interés, él la rechazó, no porque no quisiera, sino por esas cosas del bro code. Además, está la diferencia de clase, ella es de familia rica y Bear es hijo de un pequeño empresario que trabaja para la familia de Stella.

Fue interesante ver cómo viven algunos esquiadores profesionales. También está el tema de plantearse qué hacer cuando tu vida como pro se acaba. La parte romántica-erótica está bien pero no para tirar cohetes porque realmente el conflicto es nimio.

Estos dos tendrían que haber estado juntos desde hace años. Stella lo intenta, porque es una chica lanzada a la que le gusta arriesgarse.

Es el aspecto que más me gusta, el de una mujer atleta profesional que no le teme a nada. Al final, todo depende de Bear, que pasa de manera repentina de decirse «que no y que no» a aceptar que tienen que estar juntos, casarse, etc. Además, es un cambio que ves off-camera, o sea el proceso mental por el que se desvanecen todos esos obstáculos que hay en la mente de Bear es algo que no te cuentan. Deduces que ha sido mientras ella estaba en lo alto de una montaña, decidiendo si bajarla o no.

Creo que Bowen estaba aún buscando su voz como narradora, de qué quería hablar, qué tipo de personajes quería usar, en qué paisaje colocarlos, etc. Se lee bien a gusto, pero si la dejas pasar, no importa: tu perfecto tres estrellas.

Como Sarina Bowen es la autora que más me convence en él romance contemporáneo actual, supongo que poco a poco, con el tiempo, sobre todo si lo encuentro a buen precio, me vaya leyendo las otras novelas de esta serie.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print / eBook / audio, 258 páginas

Createspace (3/2015)

Parte de una serie: Gravity #3

ISBN13: 9781508763475 (del trade paperback)

 

 

En Twimom (That’s what I’mTalking About) encuentro una crítica del audiolibro, narrado por Tanya Eby y Aiden Snow. Puntúa la historia con una B, a la narradora, una B+ y al narrador una C+.

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL ITALIANO (Puntando alle stelle).

lunes, 19 de octubre de 2026

Crítica: “The reluctant countess” de Eloisa James

  

Como es habitual con esta autora: bien, vale.

 


 

The Reluctant Countess

Por ELOISA JAMES ‧ Fecha: noviembre de 2022

 

Por alguna extraña razón, a veces me pasa, escribí una critica de esta novela y no debí guardarla. 

Así que cuando me tocó meterla en mi blog, meses después de leída, me llevé la sorpresa de que no tenía nada que contar. Y no podía rehacer la crítica porque no me acordaba nada de lo que iba esta novela o lo que pensé.

Así que no me queda otra que recuperar mi comentario inicial en Goodreads, con algún retoque.

Es un romance enemies to lovers, la segunda entrega de la serie Would-be Wallflowers, en cuya sinopsis se dicen cosas como lo siguiente: Giles Renwick, conde de Lilford, nunca ha hecho el tonto por ninguna mujer, hasta que conoce a lady Yasmin Régnier. Yasmin es de todo punto inadecuada, ni como esposa, ni como amante (es una dama, después de todo) ni siquiera como amiga, pues se tienen una manía que no pueden ni verse. A ella le encanta cotillear y reír.

Ella no es digna, ni educada, ni siquiera realmente británica, por su ascendencia francesa por parte de padre, que es lo que predomina, Y su madre fue amante de Napoleón, algo que ella no oculta.

A pesar de que no hay grandes acontecimientos, y cierto aire de desequilibrio, es una de esas novelas que no puedes dejar de leer por lo bien que te están contando las cosas.

Yasmin Régnier (25) es inglesa pero vivió (y tuvo sus problemas) en Francia. Ahora vive en Inglaterra, aceptando que será una solterona, y a mucha honra, ya que se quedó traumada por un engaño amoroso. Tiene para ello la cariñosa figura de su abuelo, un duque, que consigue que no la rechacen socialmente.

Sin saber por qué, Yasmin suele reservar el primer vals para el estirado Giles Renwick, conde de Linford (32). Soltero, dedicado a la política, no puede dejar de poner de manifiesto lo mucho que le disgusta Yasmin. Todo lo simpática, elegante, sensual y mundana que es ella, así de soso es él. Incluso cuando se enamora, le pone reparos a como trata a la gente, a como viste... Como ella dice, ¿por qué me enamoraré de alguien que me quiere, pero a quien no le gusto?

Tendrán que pasar cosas, hay momentos sexis algo inesperados (y poco creíbles para la época de la Regencia, la verdad). La que causa problemas es Lydia, la hermana de Giles, que no puede ni ver a Yasmin. ¡Qué malas son las cuñás!

Como siempre, James cumple con una buena romántica histórica, pero hay algo en el fondo... frío. Sí la lees, no te arrepientes porque notas la calidad y cierras el libro satisfecha. Ahora, si prescindes de ella, tampoco te pierdes gran cosa.

Dentro de las autoras del género, yo la pondría en histórica ligera, pero sin el toque sensual y elegante de Kleypas, ni la chispa de una Loretta Chase.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print / eBook / audio, 384 páginas

Avon (12/2022)

Parte de una serie: Would-Be Wallflowers #2

ISBN13: 9780063139572 (del mass market paperback)

 

All About Romance, B+. 

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL ITALIANO (Finalmente Contessa), AL FRANCÉS (La Mauvaise Réputation de Lady Régnier), AL SUECO (Yasmin) Y AL CHECO (Tajné zásnuby)

sábado, 17 de octubre de 2026

Revisitando favoritos: «Jane juega y gana» de Rachel Gibson.


 




No sé si os lo había dicho, pero en este repaso que estoy haciendo de mi Olimpo romántico, sigo un orden cronológico.

Releo las novelas protagonizadas por los héroes y parejas favoritos atendiendo a la fecha en que se publicaron, no al año en que yo las descubrí. 

Hasta ahora, han pasado por esta sección libros del siglo XX. Toca hoy hablar por primera vez de una contemporánea del siglo XXI, ya con portátiles, correos electrónicos y teléfonos móviles (ojo, teléfonos-teléfonos, no ordenadores de bolsillo).

Comienza con un prólogo que, aunque contado desde la perspectiva de Jane Alcott (30), te la presenta a ella y al protagonista masculino, Luc Martineau (32), los Jane & Luc que forman una de mis parejas de romántica.


Jane es una periodista que escribe una columna tipo «Sexo en Nueva York» para el Seattle Times, titulado Single girl in the city, de bastante éxito entre el público femenino. Y también publica, anónimamente, relatos eróticos sobre una tal Honey Pie para Him, revista masculina. Hay que pagar las facturas.

Ahora le piden que sustituya a un compañero periodista masculino durante su baja. Tendrá que seguir al equipo de hockey sobre hielo de los Seattle Chinooks. No los conoce, no es fan ni seguidora del deporte o del equipo. De hecho, solo conoce a uno de los jugadores, con quien coincidió en un evento, el portero de los 33 millones de dólares, el francocanadiense Luc Martineau.

He’d stood in the middle of the room looking healthy and fit, like a king holding court. […] About five-eleven, but he was pure muscle. His dark blond hair covered his ears and the collar of his shirt, slightly windblown and finger-combed.

[…] Between the lapels of his subdued charcoal suit, he’d worn a silky red tie. A gold Rolex had circled his wrist, and an overblown blonde had been bonded to his side like a suction cup.

The man clearly liked to accessorize.

Jane and the goalie had exchanged hellos and a handshake. His blue eyes had hardly fallen on her before he’d moved on with the blonde. In less than a second, she’d been found lacking and dismissed. But she was used to it. Men like Luc usually didn’t pay much attention to women like Jane. Barely an inch over five feet, with dark brown hair, green eyes, and an A-cup. They didn’t stick around to hear if she had anything interesting to say.

Creo que siempre la he leído en inglés, no sé cómo estará la traducción. En su momento, porque en español no la encontré ni de segunda mano. Después, porque prefiero el inglés sobre todo en obras con humor, porque éste me parece algo muy difícil de traducir.

Así que os pongo como yo traduciría lo anterior:

Estaba de pie en medio de la sala, con aspecto saludable y atlético, como un rey presidiendo su corte. […] Medía alrededor de metro ochenta, pero era puro músculo. Su cabello rubio oscuro le cubría las orejas y el cuello de la camisa; estaba ligeramente alborotado, como si se lo hubiera peinado con los dedos.

[…] Entre las solapas de su apagado traje gris marengo lucía una corbata roja de seda. Un Rolex de oro le rodeaba la muñeca y una rubia exuberante permanecía pegada a su costado como una ventosa.

Quedaba claro que a aquel hombre le gustaba llevar accesorios.

Jane y el portero se habían saludado con un «hola» y un apretón de manos. Sus ojos azules apenas se posaron en ella antes de que él siguiera su camino con la rubia. En menos de un segundo, ella había sido juzgada insuficiente y descartada. Pero estaba acostumbrada. Los hombres como Luc no solían prestar mucha atención a las mujeres como Jane: metro cincuenta y cinco de estatura, cabello castaño oscuro, ojos verdes y talla A de sujetador. No se quedaban el tiempo suficiente para averiguar si tenía algo interesante que decir.


«See Jane score» es una novela de romance contemporáneo deportivo, tono ligero, que Avon publicó por primera vez en enero de 2003. Estuvo en todos los top 100 de AAR desde 2003 hasta 2013. En años posteriores desapareció de la lista final, aunque se mantuvo en alguna votación previa. Como empecé este blog leyendo (o releyendo) aquel top AAR de 2013, publiqué crítica en diciembre de 2014. 

Era una relectura y me gustó todavía más que la primera vez

El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí)  me hizo pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Y en ello estoy.

 



    Jane y Luc son una pareja que funcionan muy bien porque son opuestos que se atraen. 
    Luc no quiere que ella viaje con el equipo ni verla en el vestuario, y Jane no acepta tonterías ni actitudes machistas. 
     Resultado: saltan chispas. 
    Luc es el tipo de chico malo por el que Jane se pirra, aunque sabe que no se parece en nada a las llamativas mujeres con las que él suele salir, y sus posibilidades son mínimas. 
    Jane me parece una heroína fantástica: lista, desenvuelta, realista… 
    Lo bueno es que ambos van transformándose, los dos tienen un arco personal que les lleva a confluir para convertirse en una pareja inesperada.

En una relectura me sigue pareciendo muy entretenida, divertida y sexy, con su tensión sexual no resuelta y la gracia propia de la autora. Presten atención a: 

1) un tatuaje estratégico, 

2) juego de dardos, y 

3) el lema «A veces, Ken no elige a Barbie».

Aunque ya digo que la he leído siempre en inglés, esta vez me la he comprado en papel, que quieras que no, proporciona una experiencia lectora algo diferente. La foto de mi ejemplar os la dejo abajo del todo.

Es verdad que, desde que se publicó, ha habido tantísimas novelas románticas de hockey, que este libro suena a algo ya visto. Lo que pasa es que ésta es una novela de 2003; no recuerdo que entonces hubiera nada parecido.

En estas últimas dos décadas se han escrito montones de novelas de romance deportivo con hockey de por medio. Así que sí, ahora puedes encontrar novelas parecidas a ésta. Dentro del M/F romance, lo más parecido a los Chinooks de Rachel Gibson me parece que son las de Kate Meader, los Brooklyn Brusiers de Sarina Bowen o —mucho más trilladas y de usar y tirar—, las de Kat Mizera.

Quizá de antes era más tensión sexual no resuelta y luego dos o tres escenas de sexo explícito. Ahora ya no suelen ser así, hay mucho más roce. Si recuperan aquel tempo, lo llaman slow burn. Lo que a menudo echo a faltar en las actuales es un poco más de humor con retranca. Pero vamos, que sí que puedes encontrar novelas parecidas a ésta en la actualidad.

Sigo recomendándola porque me parece una novela muy disfrutona. Todo romance que aguanta el tipo después de varias relecturas, merece la pena.