Un héroe
sufrido y luchador
DATOS
GENERALES
Título original: Conor’s
way
Subgénero:
histórica / 1871
Publicación
original: HarperCollins, 4/1996
Páginas:
416
1.ª
edición en español
Título: Un
lugar para Conor
ISBN 13: 978-84-08-07957-6
Traductora:
María Garín
Editorial
Planeta, S.A., 7/2008
Páginas:
448
Encuadernación: rúst.
Colección: La romántica Booket, 2/4
SINOPSIS (de La casa del libro)
Un hombre duro, un corazón tierno
Tras ver morir a toda su familia en Irlanda, Conor
Branigan juró que nunca volvería a amar a nadie. Emigra a los Estados
Unidos donde sobrevive luchando en combates de boxeo por los pueblos. Pero
cuando la hermosa y valiente Olivia Maitland lo recoge tras una paliza
especialmente fuerte y lo lleva a su casa, Conor se dará cuenta de que no es la
única persona en el mundo que ha sufrido y que merece la pena seguir luchando
por un gran amor.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela
romántica”?
Sí. Entró en las mil mejores novelas, edición
del año 2017, en el puesto 351, y sigue pasando el corte. Ganó el premio
RITA al mejor romance histórico largo. Aparece en el Top 1000 de Book Binge, la 512. En el blog de Jack Moreno la
incluyeron entre las 70 mejores novelas románticas. Y, en El rincón de la
novela romántica, está tanto en lo que llamaron «ajuar de la lectora
romántica», como entre las mejores o más valoradas, desde hace más de una
década. Ha tenido crítica de DIK A en All About Romance, Wendy the Librarian le
dio una A, y 5 estrellas Romance Parvenu, además de varias lectoras a las que
miro en Goodreads (Pepa, Sick, Ana María y Analía).
CRÍTICA
Este mes de abril se cumplen 30 años de la publicación de Conor’s
way, la segunda novela más
apreciada de Laura Lee Guhrke, después de And then he kissed her (Y entonces él la besó, 2007), la primera de la serie Las chicas de Little Russell.
Como estaba en Kindle Unlimited, en vez de comprarla, he cogido
una prueba gratuita.
El argumento en sí es relativamente sencillo. Tenemos a Conor
Branigan (36), un emigrante irlandés que se gana la vida boxeando por los EE.
UU. En un poblacho de Luisiana acaba apalizado, tirado en una cuneta.
Lo rescata Olivia Maitland (29), solterona que vive en una
plantación bastante maltrecha. Entre la guerra y otras calamidades, ha perdido
a toda su familia pero, a cambio, ha adoptado a tres niñas huérfanas.
Olivia le salva la vida. Conor quiere es ponerse fuerte cuanto
antes, para poder seguir con su vida independiente, de hombre sin familia, sin
amistades, sin lazos con nada que le pueda hacer sufrir.
El libro va de cómo estas dos personas tan diferentes se van
conociendo poco a poco, se aprecian y acaban enamorándose.
Sobre ellos planean,
eso sí, amenazas que hace que leas con cierto desasosiego.Por ejemplo, hay quien quiere comprar las tierras de Olivia a toda costa, y
ella está empeñada en no vender.
Además, sabes que no es conveniente que nadie sepa que Conor está
ahí, por lo mojigatos que son todos, una mujer soltera no puede tener a un
hombre viviendo en casa. Ese elemento de opresión social es también bastante horroroso.
Es una novela más de personajes que de trama. Ahí está su fuerte.
Sobre todo, en cómo se construye Conor, a quien la autora dedica más espacio. A través de flashbacks
conoces lo que le pasó en Irlanda. En sí, no son capítulos necesarios para que
avance el argumento, pero sirven para que el lector comprenda mejor al personaje, su
sufrimiento a manos de los ingleses. Me acordé en más de un momento de aquella
gilipollez que hizo Sarah MacLean en Explosiva, con una irlandesa que se
«liberaba» yendo a Londres, desenfocando totalmente la opresión de la
isla, ignorando además las brutalidades de cómo se las gastaba el gobierno de
Su Majestad en la isla, y el cómo y el porqué de las mismas. En cambio, la identidad
católica y gaélica de Conor están aquí muy presentes.
No, no es bonito leer sobre sufrimientos y
maldades. Sin embargo, es necesario para comprender el trauma de Conor y por
qué no quiere enamorarse de Olivia, ni coger cariño a las niñas, ni
establecerse fijo en ningún lugar. No puede vivir de otra manera, más que libre y desarraigado. Pensar en volver a tener lazos con alguien le abrasa el alma, por así
decirlo.
Creo que atina muy bien la autora cuando
describe las reacciones físicas de Conor, sus pesadillas, la angustia que
siente cuando se plantea la posibilidad de arraigar, de ser un padre para esas
niñas, un marido para Olivia. Es que lo pasa mal, sufre una especie de PTSD.
Es el personaje estrella de este libro. No hay, en cambio, escenas
del pasado de Olivia; sería un poco difícil añorar una forma de vida basada en
la esclavitud. Tampoco entra en detalles de lo ocurrido con las niñas. Por
cierto, que para ser novela con niños, no me molestaron para nada. Tienen papel
en la trama y la autora les proporciona una personalidad propia a Becky,
Carrie y Miranda, a través de lo que dicen y lo que hacen.
Las diferencias entre Conor y Olivia no son solo de origen social
y geográfico, sino también de temperamento. Ella es más tranquila, todo pudor y
religión, trabajo duro y cuidado de otros. Él boxea, se gana la vida con
apuestas, bebe alcohol y echa sapos y culebras por la boca. Por supuesto,
Olivia es una solterona con cero experiencia sexual, mientras que Conor ha
tenido sus historias.
Me gusta cómo transmite lo que siente y piensa Olivia
respecto al cuerpo masculino, y lo que va sintiendo: la sorpresa, los deseos
innominados, la incomodidad sobre ciertas cosas que desconoce, pero al mismo
tiempo, la curiosidad por lo sensual. No cae en esa fantasía romántica de otras
autoras cuando el personaje femenino no ha tenido un pensamiento erótico en su
vida y de repente se lanza a mil aventuras de sexo raruno, porque sí, por los
jajas, como si fuera lo más normal del mundo pasar de cero a cien en diez
segundos. No, aquí es todo más lógico dentro del contexto de la época, un poco
como hace Lavyrle Spencer.
Que, por cierto, me acordé de ella más de una vez, porque hay en
esta novela un cierto aire spenceriano.
La autora se toma su tiempo, su relación va poco a
poco, resulta muy orgánico, natural, con toques de humor y momentos tensos, las
pequeñas cosas de la vida… Aunque cambian un poco, siguen siendo ellos mismos,
con su carácter, al final del libro. El amor está bien, pero los mimitos no lo
curan todo por arte de magia.
En resumen, un romance histórico de sabor clásico, con un
personaje inolvidable (Conor), al que acompañan unas cuantas figuras femeninas
(Olivia, las niñas) deliciosamente bien retratadas.
No le doy cinco estrellas porque pasé más de un momento de malestar
leyendo. El sufrimiento de Conor, la amenaza sobre las tierras de Olivia (por
cierto, que me gusta cómo resuelve Guhrke esa cuestión, en cierto sentido
usando los prejuicios y miedos de los poderosos contra ellos mismos), esa comunidad
para mí bastante agobiante, con todo el mundo cotilleando sin poder vivir la
vida libre y a tu manera,… Acabé el libro con suspiro de alivio, con esa
sensación de «virgencita, que se queden como están».
Por cierto, que la he leído en inglés, así que no sé
qué tal estará la traducción al español.
Valoración personal: notable, 4 estrellas
Se la recomendaría a: quien guste de históricas con enjundia
Otras críticas de la novela:
En español:
A la cama con… un libro, 4
Gandys.
Dos críticas en El rincón romántico, una dice que es muy buena, la
otra la puntúa 4,5 sobre 5.
Excentriks no puntúa, pero le pareció genial.
Paso a las reseñas en inglés:
All About Romance, DIK A. Dice que es
el estándar de la novela romántica histórica estadounidense.
Wendy the Super Librarian, una A. dice
lo obvio, que este es uno de esos libros que van, sobre todo, del héroe. También me entero que Breathless
(1999) de Laura Lee Guhrke, era (hasta la fecha) su novela romántica favorita
de todos los tiempos. Me entró curiosidad y la leí después aprovechando que está en KU, caramba, sí, otra joyita de antaño.
Romantic parvenu, 5 estrellas.