De un tiempo a esta parte, no sé por qué motivo, han subido las visitas a un artículo que dediqué en el año 2022 a mi Olimpo romántico. Mencionaba en él a aquellos protagonistas de romántica que se te quedan en la cabeza, aquellos que recuerdas después de haber leído cientos, o miles de novelas románticas.
Para darle algo de vidilla, no puse cuáles eran sus libros, ni las autoras que los crearon. Ahora, pasados los años, pienso que igual hay nuevos lectores de romántica que no han leído nada anterior a… no sé, la pandemia. Y que no tienen ni idea de qué les estoy hablando.
Así que he decidido escribir este post para contar quiénes son aquéllos personajes que elevé a los altares de la romántica. Esta vez los pongo en orden cronológico de sus libros.
Personajes únicos
Cole Latimer, de Kathleen Woodiwiss. Cenizas al viento (Ashes in the Wind, 1979) fue la primera novela romántica que leí. Quedé enganchada del género para siempre. Como dije al hablar de este libro:
Durante mucho tiempo, Cole Latimer fue mi prototipo de héroe romántico, moreno de ojos azules, guapetón, rico, heroico, buena persona, apasionado, con fugaces momentos de humor… el referente con el que comparaba al resto y los demás siempre perdían en la comparación. Tardé mucho en encontrar otro protagonista así de atractivo, y ahí le pondría en mi Panteón particular, junto a Derek Craven, Cash Boudreaux y Rupert Carsington.
Cash Boudreaux, de Sandra Brown. Áspero como el papel de lija, en su noir sureño, Odio en el Paraíso (Slow heat in Heaven, 1988). Más ochentero que las hombreras, el Brit pop y los cardados de las haggards. No apto para sensibilidades actuales.
Ted Beaudine, de Susan Elizabeth Phillips. Con éste me pasó algo muy curioso. No fui capaz de apreciarlo en lo que vale hasta que me releí las novelas de la serie Wynette, Texas (Golfistas) en orden y comprendí toda la evolución de este personaje, desde niño hasta su enamoramiento de la mejor amiga de su ex, en «su» libro, Llámame irresistible (Call me irresistible, 2011). Ted es uno de esos héroes sin prisas que tanto me gustan. De las novelas anteriores en las que aparece o se le menciona, destacaría:
Una chica a la moda (Fancypants, 1989). Descubrimos a Ted como el hijo de la pareja protagonista. Y, luego, Amor o chantaje (Lady be good, 1999). Aparece un joven Ted, veinteañero relajado, que gusta a todo el mundo. Va a su aire, sonriente, con un palo de golf en la mano. Ha aguapado con los años, sigue siendo listo y un encanto para todos, incluidoa lady Emma.
Llegamos al Number one, of course, Derek Craven, de Lisa Kleypas. En el año 2014 hasta le dediqué un post a él solito. El típico que resiste con uñas y dientes a la atracción que siente, y que es capaz de los gestos más románticos. Ay, esas gafas.
Ya apareció como amigo de la protagonista en Cuando tú llegaste (Then came you, 1993), pero su historia con Sara Fielding te la cuentan en Sueño contigo (Dreaming of you, 1994). Son los libros 1 y 2 de la serie Jugadores del Craven (Gamblers of Craven’s) que cuenta además con otros dos relatos cortos, # 1.5 «Falsas promesas» (“Promises”, 1995) que yo leí en la antología Tres bodas y un beso y #2.5 «Escucha a tu corazón» (“Against the Odds”, 2003), leída en la antología ¿Dónde está mi héroe?, cuya protagonista, Lydia, es hija de Sara y Derek.
La única chica de la lista es Phoebe Somerville, de Susan Elizabeth Phillips. Su libro es Tenías que ser tú (It had to be you, 1994), pero como dueña de los Chicago Stars aparece en los demás de la serie, deslumbrando al personal y haciendo que el resto de los personajes queden en la sombra.
Rupert Carsington, de Loretta Chase. Es el Mr. Impossible que da título a Imposible (2005). Un héroe dotación básica, alegre y nada complicado, un Tom Jones de la vida, mocetón de familia noble, «bueno para nada». Es la segunda entrega de la serie dedicada a los hermanos Carsington.
Adrian Hawker, de Joanna Bourne. El maestro de espías cuya novela es The black hawk (2011), donde escribí:
Adrian.
Hawker. Hawkins. Hawk. Hurst. The Black Hawk («El halcón negro»). Sir Adrian Hawkhurst.
Un chiquillo asesino en The Forbidden Rose (2010).
Un atractivo espía herido en Desarmado por un baile.
Un ladrón, cómplice y amigo de la heroína en My Lord and Spymaster (2008).
Un joven aristócrata en Her Ladyship’s Companion (1983).
El hombre con más nombres que Pessoa y más caras que un icosaedro. Políglota, ladrón, asesino, y… hasta mayordomo en Rusia. El chaval vale para todo.
Adrian y sus cuchillitos... Su amor es una espía del bando contrario que, ejem, si tiene que pegarle un tiro, se lo pega. Eso sí que son enemies y lo demás son cuentos.
Sebastian Malheur, de Courtney Milan. Su libro es La conspiración de una condesa (The countess conspiracy, 2013) pero para llegar hasta allí le fue robando escenas al resto en los otros de los hermanos Siniestro. Parece el libertino desenfadado que escandaliza a la sociedad por sus trabajos científicos hasta que… ya no lo soporta más. Es una serie que hay que leer entera y por su orden, esta de los hermanos Siniestros, para comprender en toda su extensión al personajes.
La última adición fue, ya en el año 2022, Ilya Rozanov, creación de Rachel Reid (en ruso, Илья́’ Розанов, que en trasliteración al español sería Iliá Rózanov). Protagoniza dos novelas: Más que rivales (Heated rivalry, 2019) y The long game (2022), la Segunda y la sexta de los Game Changers. Pero sale como secundario en las otras de la serie, robando escenas con su capacidad casi sobrenatural de comprender a los demás personajes y ayudarles (a su manera) cuando lo necesitan. Os dejo aquí enlace al artículo que le dediqué a la serie en general, explicando qué es eso de Heated rivalry. Está anunciada una tercera historia de Iliá y Shane, Unrivaled, que sería la séptima de los Game changers, para junio de 2027.
Parejas espectaculares
Adam & Lilah, de Sandra Brown. Tentación (Adam’s fall, 1988), una novelita genérica enemies que demuestra que no hacen falta mil páginas para una historia de amor resultona.
Dain & Jessica, de Loretta Chase. Abandonada a tus caricias (Lord of scoundrels, 1995), la tercera de la serie Bribones (Scoundrels). El guante, la lluvia, París, un tiro malintencionado, esas cosas.
Alyssa & Sam, de Suzanne Brockmann. «Su» libro es Demasiado lejos (Gone too far, 2003), la sexta de los Troubleshooters, pero su historia empieza en los anteriores de la serie. En otros libros vemos cómo se conocen, cómo se caen fatal, chocan, después se sienten atraídos y pasión desaforada, está la escena del chocolate, la ruptura… Yo creo que Brockmann tendría que hacer un recopilatorio con sus escenas.
Jane & Luc, de Rachel Gibson. Jane juega y gana (See Jane score, 2003), la segunda de los Chinook, serie dedicada al hockey. Un tatuaje en forma de herradura.
Min & Cal, de Jennifer Crusie. Una apuesta peligrosa (Bet me, 2004). Humor con mala leche.
Rhys & Mina, de Meljean Brook. The iron duke (2010), una novela prácticamente perfecta en un género que no es de los habituales, el romance steampunk.
Christopher & Beatrix, de Lisa Kleypas. Amor en la tarde (Love in the afternoon, 2010). Novela epistolar. PTSD avant la lettre. Y un perro maleducado. El resto de novelas Hathaway me dejan más bien fría, pero no esta quinta entrega.
Charlotte & the T-Rex, de Nalini Singh. Lo sé, a la autora se la conoce por sus paranormales, pero a mi lo que me enamoraron fueron sus contemporáneas. Nueva Zelanda y los All Blacks. Y cómo hablar de la violencia de género sin sermonear. Rock hard (2015).
Dominic & Silas, de KJ Charles. Con A seditious affair subió el termostato un montón. Male/male romance histórico, la segunda de la serie A Society of Gentlemen; el resto son para mí prescindibles, pero ésta.... Cuando la leí en 2016, comenté: «esta novela es de lo mejor que se ha escrito en novela romántica nunca».
¿Añadiría hoy a alguien más?
¿Hay algún otro personaje a nivel de los mencionados? Alguno que parezca auténtico, que se te quede en la memoria, que brille incluso cuando está como secundario...
Jules Cassidy
No lo mencioné en aquel artículo. Es el mejor amigo de Alyssa, con el tiempo también de Sam. En él Suzanne Brockmann creó el primer personaje gay en romántica mainstream que no era un cliché, ni el toque trágico ni el cómico, sino un tipo de una pieza, real como la vida misma. Alyssa & Sam oscurecieron a todos los demás personajes de la serie Troubleshooters. Había unos cuantos más memorables, por ejemplo, a la autora le encanta Izzy, ¡lo mete en mil y una historias! Pero yo, con quien me quedo al final —dejando a un lado a Alyssa & Sam— es con Jules. A lo largo de los años me he acordado de este personaje una y otra vez. Nunca tuvo «su» libro, pero sus amoríos (con cierta debilidad por actores no siempre recomendables) fueron apareciendo en segundo plano en las otras novelas de los Troubleshooters. Por mencionar algunas:
Gone Too Far (Demasiado lejos), Hot Target (Pasiones cruzadas), Breaking Point (La hora de la verdad), Force of Nature (Fuerza de la naturaleza), All through the night, Hot Pursuit, Beginnings and Ends y Headed for Trouble.
Ahora, protagoniza la última de Brockmann: Jules Cassidy, P.I., computada como la n.º 20 de los Troubleshooters. Parece más misterio que romántica, pero será una gozada volver a ese mundo. Ya os contaré.
Me estoy dando cuenta de que, con esto, he resumido los últimos cincuenta años de este género en un puñado de novelas memorables. Especialmente, de los años noventa y los dos mil, para mí, la Edad de oro de romántica. Por si alguien no las ha leído aún,...







