lunes, 9 de marzo de 2026

Referencias de mi «Olimpo romántico»

 


 

De un tiempo a esta parte, no sé por qué motivo, han subido las visitas a un artículo que dediqué en el año 2022 a mi Olimpo romántico. Mencionaba en él a aquellos protagonistas de romántica que se te quedan en la cabeza, aquellos que recuerdas después de haber leído cientos, o miles de novelas románticas.

Para darle algo de vidilla, no puse cuáles eran sus libros, ni las autoras que los crearon. Ahora, pasados los años, pienso que igual hay nuevos lectores de romántica que no han leído nada anterior a… no sé, la pandemia. Y que no tienen ni idea de qué les estoy hablando.

Así que he decidido escribir este post para contar quiénes son aquéllos personajes que elevé a los altares de la romántica. Esta vez los pongo en orden cronológico de sus libros.

 

Personajes únicos

Cole Latimer, de Kathleen Woodiwiss. Cenizas al viento (Ashes in the Wind, 1979) fue la primera novela romántica que leí. Quedé enganchada del género para siempre. Como dije al hablar de este libro:

Durante mucho tiempo, Cole Latimer fue mi prototipo de héroe romántico, moreno de ojos azules, guapetón, rico, heroico, buena persona, apasionado, con fugaces momentos de humor… el referente con el que comparaba al resto y los demás siempre perdían en la comparación. Tardé mucho en encontrar otro protagonista así de atractivo, y ahí le pondría en mi Panteón particular, junto a Derek Craven, Cash Boudreaux y Rupert Carsington.

 

Cash Boudreaux, de Sandra Brown. Áspero como el papel de lija, en su noir sureño, Odio en el Paraíso (Slow heat in Heaven, 1988).  Más ochentero que las hombreras, el Brit pop y los cardados de las haggards. No apto para sensibilidades actuales.

 


Ted Beaudine, de Susan Elizabeth Phillips. Con éste me pasó algo muy curioso. No fui capaz de apreciarlo en lo que vale hasta que me releí las novelas de la serie Wynette, Texas (Golfistas) en orden y comprendí toda la evolución de este personaje, desde niño hasta su enamoramiento de la mejor amiga de su ex, en «su» libro, Llámame irresistible (Call me irresistible, 2011). Ted es uno de esos héroes sin prisas que tanto me gustan. De las novelas anteriores en las que aparece o se le menciona, destacaría:

Una chica a la moda (Fancypants, 1989). Descubrimos a Ted como el hijo de la pareja protagonista. Y, luego, Amor o chantaje (Lady be good, 1999). Aparece un joven Ted, veinteañero relajado, que gusta a todo el mundo. Va a su aire, sonriente, con un palo de golf en la mano. Ha aguapado con los años, sigue siendo listo y un encanto para todos, incluidoa lady Emma.

 

Llegamos al Number one, of course, Derek Craven, de Lisa Kleypas. En el año 2014 hasta le dediqué un post a él solito. El típico que resiste con uñas y dientes a la atracción que siente, y que es capaz de los gestos más románticos. Ay, esas gafas.

Ya apareció como amigo de la protagonista en Cuando tú llegaste (Then came you, 1993), pero su historia con Sara Fielding te la cuentan en Sueño contigo (Dreaming of you, 1994). Son los libros 1 y 2 de la serie Jugadores del Craven (Gamblers of Craven’s) que cuenta además con otros dos relatos cortos, # 1.5 «Falsas promesas» (“Promises”, 1995) que yo leí en la antología Tres bodas y un beso y #2.5 «Escucha a tu corazón» (“Against the Odds”, 2003), leída en la antología ¿Dónde está mi héroe?, cuya protagonista, Lydia, es hija de Sara y Derek. 

 

La única chica de la lista es Phoebe Somerville, de Susan Elizabeth Phillips. Su libro es Tenías que ser tú (It had to be you, 1994), pero como dueña de los Chicago Stars aparece en los demás de la serie, deslumbrando al personal y haciendo que el resto de los personajes queden en la sombra. 


Rupert Carsington, de Loretta Chase. Es el Mr. Impossible que da título a Imposible (2005). Un héroe dotación básica, alegre y nada complicado, un Tom Jones de la vida, mocetón de familia noble, «bueno para nada». Es la segunda entrega de la serie dedicada a los hermanos Carsington.

 


Adrian Hawker, de Joanna Bourne. El maestro de espías cuya novela es The black hawk (2011), donde escribí:

Adrian.

Hawker. Hawkins. Hawk. Hurst. The Black Hawk («El halcón negro»). Sir Adrian Hawkhurst.

Un chiquillo asesino en The Forbidden Rose (2010)

Un atractivo espía herido en Desarmado por un baile

Un ladrón, cómplice y amigo de la heroína en My Lord and Spymaster (2008)

Un joven aristócrata en Her Ladyship’s Companion (1983).

El hombre con más nombres que Pessoa y más caras que un icosaedro. Políglota, ladrón, asesino, y… hasta mayordomo en Rusia. El chaval vale para todo.

Adrian y sus cuchillitos... Su amor es una espía del bando contrario que, ejem, si tiene que pegarle un tiro, se lo pega. Eso sí que son enemies y lo demás son cuentos.

 

Sebastian Malheur, de Courtney Milan. Su libro es La conspiración de una condesa (The countess conspiracy, 2013)  pero para llegar hasta allí le fue robando escenas al resto en los otros de los hermanos Siniestro. Parece el libertino desenfadado que escandaliza a la sociedad por sus trabajos científicos hasta que… ya no lo soporta más. Es una serie que hay que leer entera y por su orden, esta de los hermanos Siniestros, para comprender en toda su extensión al personajes.

 

La última adición fue, ya en el año 2022, Ilya Rozanov, creación de Rachel Reid (en ruso, Илья́ Розанов, que en trasliteración al español sería Iliá Rózanov). Protagoniza dos novelas: Más que rivales (Heated rivalry, 2019) y The long game (2022), la Segunda y la sexta de los Game Changers. Pero sale como secundario en las otras de la serie, robando escenas con su capacidad casi sobrenatural de comprender a los demás personajes y ayudarles (a su manera) cuando lo necesitan. Os dejo aquí enlace al artículo que le dediqué a la serie en general, explicando qué es eso de Heated rivalry. Está anunciada una tercera historia de Iliá y Shane, Unrivaled, que sería la séptima de los Game changers, para junio de 2027.

 

 

Parejas espectaculares

 

Adam & Lilah, de Sandra Brown. Tentación (Adam’s fall, 1988), una novelita genérica enemies que demuestra que no hacen falta mil páginas para una historia de amor resultona. 

Dain & Jessica, de Loretta Chase. Abandonada a tus caricias (Lord of scoundrels, 1995), la tercera de la serie Bribones (Scoundrels). El guante, la lluvia, París, un tiro malintencionado, esas cosas.  

Alyssa & Sam, de Suzanne Brockmann. «Su» libro es Demasiado lejos (Gone too far, 2003), la sexta de los Troubleshooters, pero su historia empieza en los anteriores de la serie. En otros libros vemos cómo se conocen, cómo se caen fatal, chocan, después se sienten atraídos y pasión desaforada, está la escena del chocolate, la ruptura… Yo creo que Brockmann tendría que hacer un recopilatorio con sus escenas.


 

Jane & Luc, de Rachel Gibson. Jane juega y gana (See Jane score, 2003), la segunda de los Chinook, serie dedicada al hockey. Un tatuaje en forma de herradura. 

Min & Cal, de Jennifer Crusie. Una apuesta peligrosa (Bet me, 2004). Humor con mala leche. 

Rhys & Mina, de Meljean Brook. The iron duke (2010), una novela prácticamente perfecta en un género que no es de los habituales, el romance steampunk

Christopher & Beatrix, de Lisa Kleypas. Amor en la tarde (Love in the afternoon, 2010). Novela epistolar. PTSD avant la lettre. Y un perro maleducado. El resto de novelas Hathaway me dejan más bien fría, pero no esta quinta entrega.

Charlotte & the T-Rex, de Nalini Singh. Lo sé, a la autora se la conoce por sus paranormales, pero a mi lo que me enamoraron fueron sus contemporáneas. Nueva Zelanda y los All Blacks. Y cómo hablar de la violencia de género sin sermonear. Rock hard (2015). 

Dominic & Silas, de KJ Charles. Con A seditious affair subió el termostato un montón. Male/male romance histórico, la segunda de la serie A Society of Gentlemen; el resto son para mí prescindibles, pero ésta.... Cuando la leí en 2016, comenté: «esta novela es de lo mejor que se ha escrito en novela romántica nunca». 

 

¿Añadiría hoy a alguien más? 

¿Hay algún otro personaje a nivel de los mencionados? Alguno que parezca auténtico, que se te quede en la memoria, que brille incluso cuando está como secundario... 

Jules Cassidy

No lo mencioné en aquel artículo. Es el mejor amigo de Alyssa, con el tiempo también de Sam. En él Suzanne Brockmann creó el primer personaje gay en romántica mainstream que no era un cliché, ni el toque trágico ni el cómico, sino un tipo de una pieza, real como la vida misma. Alyssa & Sam oscurecieron a todos los demás personajes de la serie Troubleshooters. Había unos cuantos más memorables, por ejemplo, a la autora le encanta Izzy, ¡lo mete en mil y una historias! Pero yo, con quien me quedo al final —dejando a un lado a Alyssa & Sam— es con Jules. A lo largo de los años me he acordado de este personaje una y otra vez. Nunca tuvo «su» libro, pero sus amoríos (con cierta debilidad por actores no siempre recomendables) fueron apareciendo en segundo plano en las otras novelas de los Troubleshooters. Por mencionar algunas:

Gone Too Far (Demasiado lejos), Hot Target (Pasiones cruzadas), Breaking Point (La hora de la verdad), Force of Nature (Fuerza de la naturaleza), All through the night, Hot Pursuit, Beginnings and Ends y Headed for Trouble.

Ahora, protagoniza la última de Brockmann: Jules Cassidy, P.I., computada como la n.º 20 de los Troubleshooters. Parece más misterio que romántica, pero será una gozada volver a ese mundo. Ya os contaré.

 

Me estoy dando cuenta de que, con esto, he resumido los últimos cincuenta años de este género en un puñado de novelas memorables. Especialmente, de los años noventa y los dos mil, para mí, la Edad de oro de romántica. Por si alguien no las ha leído aún,...  

viernes, 6 de marzo de 2026

Crítica: “El despertar del amor”, de Robin Schone

  

Una primera novela bastante lograda


 

El despertar del amor

Awaken, my love

 

Por Robin Schone Fecha: julio de 1985

 

Compré esta novela en papel, en español, de segunda mano, porque me la recomendó una compañera de Romancelandia, creo que fue Pepa. 

Es una de esas novelas que me interesó sobre todo como muestra de arqueología romántica, cómo eran las cosas hace treinta años. Sigue siendo original en su planteamiento.

Hubo una época, allá por los años noventa, en que se pusieron de moda los romances con viaje en el tiempo. Igual que ahora me imagino que a cualquier novelista de romántica le piden romantasía, que es lo que se lleva (sea o no lo que quiere escribir), por aquel entonces todo quisque y su madre se dedicaba a los viajes en el tiempo. Hasta Linda Howard escribió una, Hijo de la mañana, muy peculiar pero muy intrigante. 

Así que no es de extrañar que esta primera novela de Robin Schone, de 1995, recurriera a ese tópico.

Elaine Metcliffe (39) es una informática que un día se despierta en pleno siglo XIX, por razones que ella desconoce, y en un cuerpo ajeno, el de una tal Morrigan, de veintiún años. Aunque ella ya tiene un marido en el siglo XX, bastante poco apasionado, pronto descubrirá que quien le atrae y puede hacer realidad sus fantasías sexuales es el marido este que tiene en el siglo XIX, Charles Mortimer, guapetón y rico, con conocimientos de las exóticas modas sexuales de la India (sí, aquí hay cierto «orientalismo»). 

Si dejas a un lado esa transmigración de Elaine a otro cuerpo y otra época histórica, lo que te encuentras es con un «matrimonio en crisis», por mucho que el «cuerpo» de la esposa sea de una y «la mente», por así decirlo, de otra. A través del sexo y del furioso interés que ahora tiene la esposa (Elaine en el cuerpo de Morrigan) por ese tema, conectan y se enamoran. Porque, aunque se hable poco de amor, y mucho de sexo, al final de lo que se trata es de eso, de que acaben enamorados, y no solo dándole al manubrio.

Estuve dudando si ponerle dos o tres estrellas. La forma que tiene de escribir Schone es estupenda. Lo sensual se le daba de fábula (utilizo el pasado porque creo que ya no publica).

Tiene su punto de interés que sea bastante naturalista en cuanto a los aspectos cotidianos en el siglo XIX. Aparecerán aquí con cierta crudeza los orinales y su contenido, malos olores corporales, escasa higiene, por supuesto piernas y axilas sin depilar, y los trapos que usaban para la menstruación, por no hablar de personajes muy desagradables con tal obsesión religiosa que agobian al lector más que a la protagonista. No es para estómagos delicados. Los trigger warnings, si se hubieran llevado hace treinta años, habrían ocupado hoja y media.

Hasta la propia ambigüedad de los protagonistas principales, que a veces te exasperan, y otras los comprendes, podría ser otro punto a favor.

Pero al final lo he dejado en dos estrellas, porque me tuve que saltar algunas partes aburridas, aparte de que las magufadas druídicas me dan cierta risa floja.

Ahora, como primera novela me parece que está muy lograda. Ya les gustaría a muchas autoras con solera escribir tan bien.

Mi experiencia: mejorable, 2 estrellas.

 


1.ª edición, 7/1995

Avon

Print / eBook

Páginas: 372

ISBN: 0380782308 (mass market paperback)

 

En España:

ISBN: 9788496787193

Traductora: Laura Ibáñez García

9/2008, Talismán

Descripción: tapa blanda, 424 págs.

 

 

Para que podáis leer otras opiniones, os dejo enlace a la crítica en Océano de Libros, 5 estrellas. En inglés, DIK A en All About Romance, donde me entero que en su momento fue algo polémica por una controvertida escena inicial, en la que la heroína se masturba en la cama, al lado de su marido que está roque.

miércoles, 4 de marzo de 2026

40 años de… “Los dulces años”, de LaVyrle Spencer

 

Novelón del Oeste a principios del siglo XX

 


 

DATOS GENERALES

 

Título original: Years

Subgénero: histórica / 1917-18

Publicación original: Jove, 3/1986

Páginas: 496

 

1.ª edición en español

Páginas: 447 pages, Paperback

Javier Vergara Editor, 2/1998

ISBN 9789501518238

 

SINOPSIS (de La casa del libro)

Cuando Linnea llega a Alamo, no imagina que el hombre irritado que la recibe en la estación de tren se convertirá en su gran amor. Con sólo dieciocho años, la vehemente y alegre Linnea es la nueva profesora y está decidida a conquistar un lugar en la familia que la acose, así como dentro de la comunidad. Theodore es un granjero de treinta y cuatro años que vive con su madre y su hijo de dieciséis años. Al igual que los demás granjeros, Teddy se ocupa fundamentalmente de la cosecha, y cuando Linnea llega a vivir a su casa, se siente invadido e irritado porque la joven no respeta las reglas tácitas de la comunidad. Lentamente, en medio de las tareas cotidianas, surge entre ellos un amor profundo. Atemorizado por la diferencia de edad entre ambos, Teddy intenta alejarse de Linnea. Pero ella está dispuesta a aceptar el desafío porque sabe que él es su destino.

 

 ¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, la de 2017, en el puesto 198, y todavía pasa el corte, ampliamente. Ha gustado mucho sobre todo en nuestro idioma. Ganó el premio El rincón de la novela romántica a la mejor reedición del 2009; en una lista que hicieron de cien mejores románticas, en el año 2010, estaba la 14, y la incluyeron en El ajuar de la lectora romántica. Ha estado sistemáticamente entre las novelas más apreciadas para esa página web en español. Aquella página web que se llamaba Autoras en la Sombra en 2012 tenía esta novela la n.º 17 de sus mejores románticas. Jack Moreno, en su blog, la incluyó dentro de las «70 mejores novelas románticas». También aparece valorada entre lo mejor en buzzle. En Dear Author la consideraron entre los mejores romances históricos no ambientados en la Regencia (Best of Non Regency Historicals). Romance.io la tiene entre sus favoritos de todos los tiempos. Los lectores también le dan lo máximo: 5 estrellas Aunt Rowena sez, Lucimar (GR) y Silviaentrelibros. No es de extrañar que cuando hacen encuestas, haya muchos lectores que se acuerden de ella, pasó hace ya un cuarto de siglo en The Romance Reader y también en alguna votación de All About Romance.

 

CRÍTICA

Este mes de marzo se cumplen 40 años de la publicación de Years, una de las novelas más apreciadas de LaVyrle Spencer. Sólo la supera Morning glory (o sea, Maravilla, de 1989), ese monumento al amor entre gente corriente.

Se ambienta en Dakota del Norte, uno de esos estados cuadraditos al este de las Rocosas, y arriba, pegadito a Canadá, de amplias llanuras barridas por vientos heladores, entre trigales y nieves.

En el verano de 1917, Linnea Brandonberg, una jovencita de dieciocho años, que acaba de salir de la escuela de maestras, llega a un pueblo de Dakota.

Todos esperaban a un maestro varón, pero que sea una chica no les causa problemas… salvo a Theodore Westgaard (34), precisamente el granjero que la va a recoger y en cuya casa va a vivir. No cree posible que una mujer, tan joven, y obviamente de ciudad, sea adecuada a una comunidad campesina donde la vida es tan dura.

Hace tres años que se viene desarrollando una guerra. En Europa estalló en el verano de 1914 tras el asesinato de archiduque Francisco Fernando en Saravejo. Pero EE. UU. no entró hasta el 2 de abril de 1917, después de que Alemania reanudase la guerra submarina sin restricciones, y con cierto telegrama a México como casus belli.

Aunque los sangrientos escenarios de la guerra, quedaban lejos, en Europa, para el esfuerzo de guerra era esencial que las grandes llanuras centrales siguieran produciendo cereal.

Los dulces años es un novelón que enmarca la historia de amor en ese entorno tan exigente, y aquel momento histórico.

Linnea llega con todo el entusiasmo del mundo, dispuesta a enseñar a los chiquillos en una escuela de pueblo. Un edificio algo aislado, que tiene que guardar carbón, y medios para sobrevivir si quedasen aislados por la nieve. Linnea alucina con esto, pero se agarra los machos y hará lo que haga falta por sus niños. Pronto descubre que no todos sus alumnos van a clase. A los mayores, los granjeros los tienen trabajando en los campos muchos meses. Linnea quiere vayan al cole todo el curso.

Uno de esos chicos que deberían estar allí, y no currando, es Kristian, de dieciséis años, hijo de Theodore. Otro motivo más por el que chocan Linnea y Theodore.

Porque sí, estos Linnea y Theodore se enfrentan desde el principio. Ni siquiera se encuentran particularmente atractivos. Ella lo ve como un viejo y él a ella, como una pipiola, marisabidilla, a la que desprecia un poco. 

Es el típico protagonista masculino a quien le fue mal con su mujer y desde entonces desconfía bastante de las hembras de la especie humana… 

Cuando se empiezan a gustar, Linnea lo acepta y se lanza a por ello, sin pensar mucho. Theodore, cual virgen victoriana, se resiste con uñas y dientes a la atracción que siente por Linnea. La diferencia de edad le parece insalvable; ella es una mujer de ciudad, ¡a saber si podrá aguantar los duros inviernos de Dakota del Norte!, y hay cosas que la hacen culturalmente diferente, más refinada, aparte de ser una mujer cultivada y él… digamos que no.

Es Linnea quien lo persigue, sin dejarse desalentar por la frialdad de este hombre tan gruñón. El arco argumental de Linnea es más amplio. Sin dejar de ser ella misma, crece, madura, se adapta. Quizá Teddy se queda más limitado, y puedes dudar si a ella no le tocará cargar con un tipo malhumorado el resto de sus vidas.

De esta novela, yo destacaría esa ambientación en un lugar y una época tan diferentes a la nuestra. Ella es de ascendencia noruega y sueca, pero va a dar a un lugar en que todos son emigrantes (o hijos de emigrantes) noruegos, con todas sus prácticas culturales, como eso de comer en silencio, modales bastante rudos, una forma de ser recia y estoica ante la dureza de la vida del granjero, con el trabajo constante.

Todo esto ocurre en un lugar inclemente, ardiente en verano y con frío intenso en invierno. Incluso cuando parece que llega la primavera, puede aparecer una nevisca que ponga en peligro a todos los ciudadanos de Alamo, a los niños, a la maestra, incluso a Theodore y su hermano soltero John.

A lo largo de un año, del verano de 1917 hasta finales de 1918 (cuando acaba la Gran Guerra) e incluso más allá, Linnea conocerá a esta sociedad tan distinta al ámbito urbano del que ella procede. Encontrará su lugar en ella, por mucho que le pese a Theodore, quien más de una vez preferiría que ella se marchase, o, si se empeña en seguir en Alamo, pase de él, lo ignore, no le imponga su amor...

La leí en español, en la edición B de Bolsillo de octubre de 2009, en una traducción que me parece bastante competente de Ana Silvia Mazía. Supongo que sea la misma que la primera edición en español, la argentina de Javier Vergara en 1998.

Una novela preciosa, en que lo importante no son sólo ellos dos, sino también todos los que le rodean. Me costó un poco arrancar, pero luego ya no pude parar. La diferencia de edad (18-34), eso sí, me sigue pareciendo mucha, porque Theodore podría ser su padre. De hecho, su hijo Kristian es solo un par de años menor que su maestra Linnea.

Una novela de esas que puedes prestar a quien crea que la romántica va de jovencitas enamorándose de príncipes y millonarios, amor y lujo a la luz de la luna.

Hace cuarenta años, se escribían novelas románticas así, muy largas, casi seiscientas páginas en mi edición Romántica / Zeta, en la que pasaban un montón de cosas, o sea, páginas llenas de acontecimientos, no de rumiaciones inanes de los protagonistas. Emplea toda esa extensión en reconstruir todo un mundo, con su paisaje y su paisanaje.

Valoración personal: notable, 4 estrellas

Se la recomendaría a: quien guste de históricas con chicha.

Otras críticas de la novela:


 

En español:

Seis críticas, en El rincón de la novela romántica, que le ponen lo máximo, un diez, 5/5, «una gran historia de amor con mayúsculas», etc.

Un viaje de papel, 5/5.

Doblando páginas, 4 estrellas

Reseñas en inglés:

Aunt Rowena sez, 5 estrellas.

Impressions of a reader, comenta juntas Morning glory y Years, y le pone una A a las dos. 

Cannonball read también hace crítica conjunta de dos novelas, en su caso, Vows y Years. Si queréis leer mi reseña de Vows (Promesas), aquí dejo el enlace.