viernes, 3 de abril de 2026

30 años de… “Un lugar para Conor”, de Laura Lee Guhrke

 

Un héroe sufrido y luchador


 

DATOS GENERALES

Título original: Conor’s way

Subgénero: histórica / 1871

Publicación original: HarperCollins, 4/1996

Páginas: 416

 

1.ª edición en español

Título: Un lugar para Conor

ISBN 13: 978-84-08-07957-6

Traductora: María Garín

Editorial Planeta, S.A., 7/2008

Páginas: 448

Encuadernación: rúst.

Colección: La romántica Booket, 2/4

 

SINOPSIS (de La casa del libro

Un hombre duro, un corazón tierno

Tras ver morir a toda su familia en Irlanda, Conor Branigan juró que nunca volvería a amar a nadie. Emigra a los Estados Unidos donde sobrevive luchando en combates de boxeo por los pueblos. Pero cuando la hermosa y valiente Olivia Maitland lo recoge tras una paliza especialmente fuerte y lo lleva a su casa, Conor se dará cuenta de que no es la única persona en el mundo que ha sufrido y que merece la pena seguir luchando por un gran amor.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. Entró en las mil mejores novelas, edición del año 2017, en el puesto 351, y sigue pasando el corte. Ganó el premio RITA al mejor romance histórico largo. Aparece en el Top 1000 de Book Binge, la 512. En el blog de Jack Moreno la incluyeron entre las 70 mejores novelas románticas. Y, en El rincón de la novela romántica, está tanto en lo que llamaron «ajuar de la lectora romántica», como entre las mejores o más valoradas, desde hace más de una década. Ha tenido crítica de DIK A en All About Romance, Wendy the Librarian le dio una A, y 5 estrellas Romance Parvenu, además de varias lectoras a las que miro en Goodreads (Pepa, Sick, Ana María y Analía).

 

CRÍTICA

Este mes de abril se cumplen 30 años de la publicación de Conor’s way, la segunda novela más apreciada de Laura Lee Guhrke, después de And then he kissed her (Y entonces él la besó, 2007), la primera de la serie Las chicas de Little Russell.

Como estaba en Kindle Unlimited, en vez de comprarla, he cogido una prueba gratuita.

El argumento en sí es relativamente sencillo. Tenemos a Conor Branigan (36), un emigrante irlandés que se gana la vida boxeando por los EE. UU. En un poblacho de Luisiana acaba apalizado, tirado en una cuneta.

Lo rescata Olivia Maitland (29), solterona que vive en una plantación bastante maltrecha. Entre la guerra y otras calamidades, ha perdido a toda su familia pero, a cambio, ha adoptado a tres niñas huérfanas.

Olivia le salva la vida. Conor quiere es ponerse fuerte cuanto antes, para poder seguir con su vida independiente, de hombre sin familia, sin amistades, sin lazos con nada que le pueda hacer sufrir.

El libro va de cómo estas dos personas tan diferentes se van conociendo poco a poco, se aprecian y acaban enamorándose. 

Sobre ellos planean, eso sí, amenazas que hace que leas con cierto desasosiego.Por ejemplo, hay quien quiere comprar las tierras de Olivia a toda costa, y ella está empeñada en no vender.

Además, sabes que no es conveniente que nadie sepa que Conor está ahí, por lo mojigatos que son todos, una mujer soltera no puede tener a un hombre viviendo en casa. Ese elemento de opresión social es también bastante horroroso.

Es una novela más de personajes que de trama. Ahí está su fuerte. Sobre todo, en cómo se construye Conor, a quien la autora dedica más espacio. A través de flashbacks conoces lo que le pasó en Irlanda. En sí, no son capítulos necesarios para que avance el argumento, pero sirven para que el lector comprenda mejor al personaje, su sufrimiento a manos de los ingleses. Me acordé en más de un momento de aquella gilipollez que hizo Sarah MacLean en Explosiva, con una irlandesa que se «liberaba» yendo a Londres, desenfocando totalmente la opresión de la isla, ignorando además las brutalidades de cómo se las gastaba el gobierno de Su Majestad en la isla, y el cómo y el porqué de las mismas. En cambio, la identidad católica y gaélica de Conor están aquí muy presentes.

No, no es bonito leer sobre sufrimientos y maldades. Sin embargo, es necesario para comprender el trauma de Conor y por qué no quiere enamorarse de Olivia, ni coger cariño a las niñas, ni establecerse fijo en ningún lugar. No puede vivir de otra manera, más que libre y desarraigado. Pensar en volver a tener lazos con alguien le abrasa el alma, por así decirlo.

Creo que atina muy bien la autora cuando describe las reacciones físicas de Conor, sus pesadillas, la angustia que siente cuando se plantea la posibilidad de arraigar, de ser un padre para esas niñas, un marido para Olivia. Es que lo pasa mal, sufre una especie de PTSD.

Es el personaje estrella de este libro. No hay, en cambio, escenas del pasado de Olivia; sería un poco difícil añorar una forma de vida basada en la esclavitud. Tampoco entra en detalles de lo ocurrido con las niñas. Por cierto, que para ser novela con niños, no me molestaron para nada. Tienen papel en la trama y la autora les proporciona una personalidad propia a Becky, Carrie y Miranda, a través de lo que dicen y lo que hacen.

Las diferencias entre Conor y Olivia no son solo de origen social y geográfico, sino también de temperamento. Ella es más tranquila, todo pudor y religión, trabajo duro y cuidado de otros. Él boxea, se gana la vida con apuestas, bebe alcohol y echa sapos y culebras por la boca. Por supuesto, Olivia es una solterona con cero experiencia sexual, mientras que Conor ha tenido sus historias. 

Me gusta cómo transmite lo que siente y piensa Olivia respecto al cuerpo masculino, y lo que va sintiendo: la sorpresa, los deseos innominados, la incomodidad sobre ciertas cosas que desconoce, pero al mismo tiempo, la curiosidad por lo sensual. No cae en esa fantasía romántica de otras autoras cuando el personaje femenino no ha tenido un pensamiento erótico en su vida y de repente se lanza a mil aventuras de sexo raruno, porque sí, por los jajas, como si fuera lo más normal del mundo pasar de cero a cien en diez segundos. No, aquí es todo más lógico dentro del contexto de la época, un poco como hace Lavyrle Spencer.

Que, por cierto, me acordé de ella más de una vez, porque hay en esta novela un cierto aire spenceriano.

La autora se toma su tiempo, su relación va poco a poco, resulta muy orgánico, natural, con toques de humor y momentos tensos, las pequeñas cosas de la vida… Aunque cambian un poco, siguen siendo ellos mismos, con su carácter, al final del libro. El amor está bien, pero los mimitos no lo curan todo por arte de magia.

En resumen, un romance histórico de sabor clásico, con un personaje inolvidable (Conor), al que acompañan unas cuantas figuras femeninas (Olivia, las niñas) deliciosamente bien retratadas.

No le doy cinco estrellas porque pasé más de un momento de malestar leyendo. El sufrimiento de Conor, la amenaza sobre las tierras de Olivia (por cierto, que me gusta cómo resuelve Guhrke esa cuestión, en cierto sentido usando los prejuicios y miedos de los poderosos contra ellos mismos), esa comunidad para mí bastante agobiante, con todo el mundo cotilleando sin poder vivir la vida libre y a tu manera,… Acabé el libro con suspiro de alivio, con esa sensación de «virgencita, que se queden como están».

Por cierto, que la he leído en inglés, así que no sé qué tal estará la traducción al español.


Valoración personal: notable, 4 estrellas

Se la recomendaría a: quien guste de históricas con enjundia

Otras críticas de la novela:


En español:

A la cama con… un libro, 4 Gandys.

Dos críticas en El rincón romántico, una dice que es muy buena, la otra la puntúa 4,5 sobre 5. 

Excentriks no puntúa, pero le pareció genial. 

Paso a las reseñas en inglés:

All About Romance, DIK A. Dice que es el estándar de la novela romántica histórica estadounidense.

Wendy the Super Librarian, una A. dice lo obvio, que este es uno de esos libros que van, sobre todo, del héroe. También me entero que Breathless (1999) de Laura Lee Guhrke, era (hasta la fecha) su novela romántica favorita de todos los tiempos. Me entró curiosidad y la leí después aprovechando que está en KU, caramba, sí, otra joyita de antaño. 

Romantic parvenu, 5 estrellas