domingo, 23 de noviembre de 2014

Crítica: "Lost in Kakadu", de Kendall Talbot



Este NO es un libro de la lista Top 100 AAR

Una novela diferente para lectores sin prejuicios que personalmente disfruté muchísimo.
Lost In Kakadu by Kendall Talbot
Ficha en FictionDB

DATOS GENERALES

Título original: Lost in Kakadu
Fecha de publicación original en inglés: 2013
Subgénero: contemporánea

SINOPSIS (según la página web de la autora)

Ganadora del Premio RUBY 2014 otorgado por los Escritores románticos de Australia (Libro romántico del año) a historias con elementos románticos.

Estrellarse en mitad de la jungla australiana es la peor pesadilla de la pretenciosa dama de sociedad Abigail Mulholland. Sobrevive al accidente con dos completos desconocidos, sin embargo las cosas van de mal en peor cuando los rescatadores nunca llegan. Mientras lucha por sobrevivir en un entorno que es tan brutal como bello, Abigail se encuentra también luchando contra su improbable atracción por Mackenzie, un hombre mucho más joven. Un hombre por el que ella está dispuesta a cambiar.

Mackenzie Steel está devastado por la muerte de su compañero en el accidente, la única persona con la que compartió su doloroso pasado. Ahora, cuando se está enfrentando a sus propios demonios, se encuentra con una nueva batalla entre manos: sus crecientes sentimientos por Abigail, una mujer que es tan frustrantemente inocente como divertida.

El destino los unió, pero necesitarán algo más que suerte para salir vivos de Kakadu. ¿Pueden las cartas de un hombre muerto ser la clave de su supervivencia?

CRÍTICA

Lost in Kakadu podría traducirse como Perdidos en el Kakadu. Y, ¿qué es el Kakadu? Un parque nacional situado en el norte de Australia, declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Formado básicamente por…
 
Árboles hasta donde alcanza la vista  

Con alguna catarata

Y simpáticos animalitos como los cocodrilos, tanto de agua salada como de agua dulce

La historia empieza desde la perspectiva de la protagonista, Abigail Mulholland. Su marido le es infiel, algo que no le importa demasiado mientras pueda mantener su nivel de vida. Tienen una hija de quince años, adolescentemente insufrible. Abigail ha conseguido que su esposo acceda a llevarla consigo a una excursión por el Kakadu. Ella no tiene el menor interés por la Naturaleza; más que nada lo hace por fastidiarle la aventura a su media naranja. El “amor” que se tienen es mutuo.

Una vez en el aeroplano, conoces a todo un muestrario de personajes a los que caracterizan en dos pinceladas, pero con tal realismo que en seguida les coges cariño. Lo cual es un error, porque como adelanta la sinopsis, el avión se estrella, y sólo sobreviven Abigail y otros dos pasajeros. Entre las víctimas están el marido de Abigail y el compañero de Mackenzie.

Abigail, digámoslo ya, en su bicho. Pero bicho-bicho. Es como tu peor pesadilla, en plan cuñada pija. Hay quien no pasa de las primeras páginas por culpa de esta insoportable. Para que nos hagamos una idea, un par de ejemplos. Nada más estrellarse el avión, el chico de la película, Mackenzie, le pregunta si tiene alguna otra herida, aparte de un pequeño corte, ella contesta:


“Me duele toda la espalda por esa tía estúpida”

Mackenzie la mira, y le dice: “Está muerta, sabes.”


A lo que la otra contesta:


“Bueno, debería haberse puesto el cinturón de seguridad en vez de andar cayéndose por ahí como una maldita muñeca de trapo”.


Desconsiderada hasta decir basta, ¿verdad? Comienza a parecer humana relacionándose con Mackenzie, diez años más joven, quien ha perdido a su compañero en el accidente. Mackenzie sí que quería a su pareja, no como ella y su difunto marido. Él sí que está pasando por el duelo de perder a su persona amada. Pues a pesar de eso, esta boba se atreve a decirle:


“¿Qué sabrás tú del amor? Eres gay”.


Mackenzie se queda estupefacto, y le pregunta si realmente quiere decir que es imposible el amor entre personas del mismo sexo. La descerebrada de Abigail contesta:


“Bueno, ¿cómo podríais? No puede ir a ningún sitio.”


Quiere decir, en su estrecha mentalidad, que no pueden casarse ni tener hijos, y que entonces no es amor de verdad.

Entonces Mackenzie, con más paciencia que un santo, le explica que:


“El amor no tiene ningún prejuicio. El amor sólo es. No me desperté un día y decidí enamorarme de un hombre. Sólo pasó”.


Mackenzie se esfuerza en sobrevivir y acaba superando el dolor, saliendo adelante. No, no es un Cocodrilo Dundee experto en supervivencia. Es sólo que tiene imaginación para arreglarse con lo que tiene a mano y se esfuerza por ver el lado positivo de las cosas. Este personaje no evoluciona a lo largo del libro, porque era un hombre de una pieza desde el principio. Ha superado cosas terribles en su vida, sobrevivió, encontró al amor, y se hizo un nombre y una vida propia: es quien es porque se ha esforzado a lo largo de los años por ser así. Y sí, es bisexual, porque si no ya me diréis cómo podría ser esta una novela con elementos románticos cuando Abi y Mackenzie son, prácticamente, los únicos personajes.

La que tiene que dar un giro de ciento ochenta grados es, evidentemente, Abigail. La mujer insoportable, superficial y egocéntrica del principio, la que echa la culpa de todo a su difunto marido, tiene que aceptar que ella tampoco ha sido perfecta. Poco a poco, se transforma y al final se convierte en una mujer generosa, más optimista y tolerante. Si al principio querrías ahogarla en la laguna más cercana, al final, no te importaría tenerla como amiga.

Estos dos personajes se tiran meses, más de un año, en el Kakadu, que se convierte, para mí, en un personaje más. Me enamoró sobre todo ese paisaje propio del clima tropical: densas junglas, ríos, lluvias repentinas e intensas, con cocodrilos, dingos y bichos variados a los que hincar el diente cuando el hambre aprieta. Nos pasamos prácticamente todo el libro metidos en esa naturaleza prácticamente virgen. Sólo un par de lugares evidencian la huella del ser humano: un abrigo rocoso con espléndidas pinturas aborígenes y un pueblo minero abandonado.

Tenía apuntado este libro en mi lista porque ganó el premio RUBY a la mejor novela con elementos románticos. Cuando vi que estaba en digital a un precio muy razonable (menos de tres euros), no lo dudé y me lo descargué. No me ha decepcionado, al contrario, me encantó. Es un libro diferente, refrescante.

Cosas que me gustan: se ambienta en Australia, la evolución psicológica de la heroína es muy creíble, un héroe bisexual, y luego está toda esa parte de sobrevivir en mitad de la jungla. Encender fuego, procurarse comida, agua, protegerse del calor, del frío y de la lluvia... Para mi gusto personal, inclinado a los entornos naturales más que los urbanos, esto es lo que le da el punto y hace que una novela “buena” se convierta en “muy buena”.

No se hace excelente porque fallan, a mi juicio, dos cositas: una, la parte central de la novela, que se me hizo algo plana, pesadota, sin especiales eventos; y dos, a veces la autora recurría a expresiones manidas un poquito cursis del tipo “sus corazones latieron violentamente como si fueran uno solo”.

No he encontrado dificultad con el inglés australiano. Sólo los nombres de plantas y animales, así que es asequible para cualquiera que lea romántica en inglés.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela contemporánea amantes de la Naturaleza, que deseen algo diferente.

Otras críticas de la novela:

No está traducida. Como es de Harlequin, es posible que en algún momento aparezca en español. No he encontrado otras críticas en nuestro idioma.

My Written Romance aplaude lo original que es Lost in Kakadu. Es la primera novela de Kendall Talbot y, dice quien hace la crítica: si hay más libros como este que Kendall va a publicar, ¡la instalará para siempre en su Kindle!


Delighted reader puntúa la novela con un 4,5/5

jueves, 20 de noviembre de 2014

Crítica: "Todo por un beso", de Loretta Chase



Una entretenida novela de Loretta Chase.
Todo por un beso (Loretta Chase)
Portada de la edición digital. Cisne

DATOS GENERALES

Título original: The Last Hellion
Fecha de publicación original en inglés: 1998
Subgénero: histórica – 1828 (reinando Jorge IV)
Puesto en la lista AAR 2013: 57

Traductora del inglés en la edición en castellano Debolsillo: Gemma Moral Bartolomé

Parte de una serie: 4.º de Scoundrels (Bribón)

SINOPSIS (de la editorial)

Lydia Grenville es la autora de un exitoso folletín de aventuras. Vere Mallory, el duque de Ainswood, hace honor a su estirpe y cultiva una fama de hombre disipado. Lydia ha iniciado una campaña en prensa contra el auge de la prostitución en Londres, y cuando Vere la conoce no puede evitar enamorarse perdidamente, aunque intente disfrazarlo de simple lujuria. Entre ambos nace una chispeante justa amorosa mientras a sus espaldas se cierne la amenaza de un enemigo secreto.

CRÍTICA

The Last Hellion tiene más sentido que el anodino título español. Alude al protagonista, “el último vándalo” o “demonio” (no sé cómo lo habrán traducido al español, porque la leí en inglés). En su familia siempre hay una oveja negra a quien consideran un hellion. A nadie le inquietaba particularmente Vere, porque era sólo el último varón de una familia con otros muchos más dignos en la línea sucesora al ducado de Ainswood. Sólo una ristra insoportable de muertes lo convierten en duque. Reconozco que el principio de la novela me dejó helada, con la muerte del último duque antes que él. Fue un poco difícil entrar después en un ánimo desenfadado.

Pero no hace honor al título, porque sigue con su vida de depravación. Chico guapo, alto (mide 1,93 m) y rico, se dedica a las actividades propias del calavera: mujeres, juego, carreras… Lo bueno es que la autora asume estos tópicos y más de una vez hace la gracieta de recurrir al “etcétera”:


“Y siendo él lo que era –odioso, engreído, sin conciencia, etcétera, etcétera –estaba obligado a entrar, si tenía que desmantelar sus defensas ladrillo a ladrillo”.

“…era imposiblemente arrogante y obstinada y se veía a sí misma como una igual respecto a cualquier hombre; era una marisabidilla, la más odiosa de las mujeres, etcétera, etcétera”

“…Aún así, era el último vándalo de los Mallory, disoluto, sin consciencia, etcétera, etcétera”

“…Muy bien, entonces. Era un desaprensivo – además de depravado y odioso y los otros etcéteras”


Es de los que piensan que las mujeres sólo sirven para una cosa. Ya apareció en Abandonada a tus caricias, borracho, atacando a Jessica. Cuando el libro empieza, sigue en la misma línea.

En una parte mala de Londres, se topa con una combativa amazona, otra “giganta” como él, pasa del metro ochenta: es Lydia, intentando evitar que secuestren a una jovencita para obligarla a prostituirse. Vere se entromete, acaba besando a Lydia y… recibiendo un golpe que lo deja tirado en el suelo.

Al principio, no se soportan. Básicamente, porque ninguno de ellos tiene alto concepto, en general, del sexo opuesto.

Vere queda con el orgullo ciertamente herido, pero también le intriga Lydia. Aunque la detesta, parece que no puede evitar espiarla, saber por dónde está, y toparse “casualmente” con ella por las calles de Londres, en medio de las actividades más peregrinas.

Los personajes son muy atractivos. De acuerdo, Vere es el ultra-visto duque disoluto de la post-Regencia (aquí el Príncipe Regente ya era rey), pero con cierta base personal para ello: la acumulación de fallecimientos en su familia, de personas muy cercanas a tu corazón, especialmente del niño que sale en el prólogo,… evidentemente te hacen no esperar nada bueno de la vida. A unos les lleva a cosas como la severidad religiosa. A otros, a vivir al límite como si no hubiera mañana.

Para mi gusto, Lydia es más atractiva y original que Vere. A sus veintiocho años, tiene su pasado bastante horrendo. Sabe pelear, actuar como una actriz, engañar y plantar cara a los abusones. Tiene un orgullo infinito, y no cede ni un ápice. Es una mujer con un propósito: dar voz a los débiles a través de artículos periodísticos. No tiene tiempo ni ganas de tontear con un duque sinvergüenza, por mucho que le gustara su beso.

Además, bajo seudónimo, publica “La rosa de Tebas”, un culebrón por capítulos estilo novela gótica y con gran éxito de público. Esto le sirve a la autora para una defensa de los géneros narrativos populares. La propia Lydia se cuestiona si no hará mal escribiéndolo, ya que su novelón…


“No tiene propósito útil,.. Todo lo que hace es entretener. Con moralejas simples. Los buenos acaban felices, los malos infelices. No tiene nada que ver con la vida real”.


Vere le recuerda que tenemos que vivir la vida real, y ella sabe mejor que nadie la clase de vida que lleva la mayoría de la humanidad. “Darles unas pocas horas de descanso es dar un gran regalo”.

No convence a Lydia, que añade otro argumento: la novela popular como género “socialmente irresponsable”, ya que los lectores se lo pueden tomar en serio y cometer locuras inspiradas por lo que leen… Vere responde irónicamente


“Me estás diciendo que los miembros de tu sexo son imbéciles que no pueden distinguir la realidad de la ficción”.


Vamos, clavadito a los argumentos típicos en pro y en contra de la novela romántica.

Loretta Chase es una novelista en la que siempre puedes confiar: estilo divertido, ligero, muy ameno. Saltan chispas en los diálogos entre los protagonistas. Vere se empeña en ponerle motes divertidos a Lydia; hay más de un chiste aludiendo a Beowulf y a Lydia como la monstruosa Grendel; tensión sexual creciente y mantenida; escenas de comedia en las que se burlan el uno del otro y se van seduciendo con las palabras... En cuanto a la ambientación, es de agradecer que se profundice un poco en esos bajos fondos londinenses de esos que otras novelas ignoran o mencionan sólo de pasada.

Todo era estupendo durante la mayor parte del libro, lo máximo, un diez, el no va más,… Pero luego, ¡zas! el último cuarto del libro se volvió bastante pesado. Ya no había conflicto entre Lydia y Vere, y la novela se alargó con cuestiones ajenas y menos interesantes, como una subtrama referida a dos pupilas de Vere, a una la madama que explota a prostitutas jóvenes, el pasado de Lydia, el romance entre Bertie Trent (el hermano de Jessica, la protagonista de Abandonada a tus caricias),… No sé, como si la novela tuviera que alcanzar “equis” páginas y la autora no supiera cómo rellenarlas una vez que Lydia y Vera están juntos y felices.

The Last Hellion estuvo incluida en la lista de las mejores novelas románticas del siglo XX que elaboró la extinta página The Romance Reader, en el puesto 51. Obtuvo el premio All About Romance a la heroína más “peleona” del año 1998. Los Romance Reader Anonymous le dieron el premio al mejor romance histórico de ese año. Su aparición en la lista Top 100 ha sido irregular, pues estuvo en la del año 2000 (n.º 78), y luego no volvió a aparecer hasta 2010 (n.º 66).

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los amantes de la novela romántica histórica, ligera y con sentido del humor.

Otras críticas de la novela:


En inglés, podemos leer crítica en All About Romance, Rakehell y en el Rosario's Reading Journal. Por otro lado, Dear Author le hace una crítica muy particular en forma de haiku.


Como es habitual, dejo el enlace a la ficha en FictionDB.

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 01. Loretta Chase – Lord of Scoundrels / Abandonada a tus caricias (1995) 
AAR 12. Loretta Chase – Mr. Impossible / Imposible (2005)
AAR 26. Loretta Chase – Lord Perfect / Perfecto (2006)

Ediciones en España:

-       Todo por un beso (2008) Debolsillo
-       Todo por un beso [Archivo de Internet] (2010) Debolsillo


martes, 18 de noviembre de 2014

Crítica: "Indigo", de Beverly Jenkins



Este NO es un libro de la lista Top 100 AAR
Indigo by Beverly Jenkins
Ficha en fdb

DATOS GENERALES

Título original: Indigo
Fecha de publicación original en inglés: 1996
Subgénero: histórica – 1858

SINOPSIS (según la página web de la autora)

De niña, Hester Wyatt escapó de la esclavitud, pero ahora esta belleza de piel oscura es un miembro entregado al “ferrocarril subterráneo” de Michigan, ofreciendo su casa como “estación” de paso a esclavos huidos. Cuando uno de sus compañeros en la tarea, le trae a un hombre herido, Hester no duda en acogerlo, incluso cuando le dicen el precio de su cabeza. El hombre en cuestión es un famoso “conductor” conocido como “Daniel el Negro”. Hester lo encuentra tan grosero y arrogante que empieza a dudar de si hizo bien al comprometerse ocultándolo.

Cuando el maltrecho Galen Vachon, conocido como Daniel el Negro, se despierta en el sótano de Hester, no está preparado para la joven que lo cuida. Como miembro de una de las familias negras libres más ricas en Nueva Orleans, Galen ha dado la espalda a una vida de lujos para proporcionar la libertad a los esclavos del Sur. Sin embargo, mientras se cura no puede darle la espalda a Hester Wyatt. Su inocencia lo llena como un soplo de aire fresco y está decidido a hacerla suya, pero hay que descubrir a los traidores, los cazadores de esclavos huidos tienen que ser alejados y el rechazo de Hester de confiar en su propio corazón tienen que ser superados antes de que ella y Galen puedan encontrar la libertad que sólo el amor puede traer.

CRÍTICA

De acuerdo, el planteamiento no es nada original. Chico rico que vulnera la ley por una buena causa. Resulta herido. Una joven buena y virtuosa lo cuida en su casa. El calavera queda seducido por la belleza de una muchacha sencilla, y conmovido por su sacrificio personal. La cubre de regalos. Busca amante y no esposa. Pero no puede olvidarla. Sexo. Matrimonio. Final feliz.

Sin embargo, la caracterización de los personajes y la recreación de una época terrible hacen que esta novela resulte muy atractiva. Galen es un negro libre y rico que opta por la aventura de ayudar a esclavos fugitivos, actuando como “conductor” de la red clandestina conocida como “ferrocarril subterráneo”. Lo de negro lo digo por decir, porque allí te clasificaban como tal, aunque sólo lo fuera tu tatarabuelo. Tiene sangre francesa, así que más bien sería mulato. Lo cual tiene relevancia en el contexto de la historia, ya que Hester resulta ser negra renegrida. Esto la coloca en otra categoría social dentro de “la raza” (expresión del libro, no mía). Al haber trabajado como esclava en una plantación de índigo, manos y pies se le quedaron teñidos de azul de por vida, lo que siempre delatará que fue esclava. Galen acepta esta “deformidad” de Hester, incluso la ama y parece orgulloso de ella. Pasa a ser uno de los rasgos más románticos de la historia.

El padre de Hester se vendió como esclavo para poder estar con el amor de su vida. De esta trágica historia, Hester saca la nada desdeñable enseñanza de que el amor provoca situaciones horribles. Por eso tiene un prometido al que no ama, pero que parece su pareja perfecta intelectual e ideológicamente.

Así que Hester no salta de alegría, precisamente, cuando aparece un tipo alto y guapo que despierta sentimientos totalmente desconocidos e inadecuados. Ello les lleva al sexo y a un matrimonio más o menos forzado por las circunstancias sociales. Las escenas amorosas son sexys, explícitas y abundantes, aunque -especialmente en la segunda parte-, no aportan nada a la historia.

Galen es detallista, dulce, paciente, un aventurero encantador (una vez que se recupera de su herida), con sentido del humor, que ha encontrado algo que le gusta y que va a conseguir sea como sea; como amante y, si no es posible, como esposa. O las dos cosas a la vez, que da más juego. Es tan adorable que podemos pasar por alto que la llame todo el rato “pequeña” (paternalista); o que entre subrepticiamente en su casa para verla dormir (inquietante); o que le compre todo un guardarropa nuevo (tópico millonetis de película). Sospecho que esto sólo molesta a quienes teñimos canas, los espíritus jóvenes pueden encontrarle su aquél a este tipo de escenas. Hester, por su parte, es una heroína de una pieza: decidida, valiente, firme en sus convicciones y a la que yo imagino con el físico de Kerry Washington.

En cuanto al estilo, se lee fácil. En mi opinión, desaprovecha las ocasiones para el suspense. La intriga de quién será el traidor que entrega esclavos huidos se resuelve por sí sola, sin que los protagonistas hagan nada al respecto. Muchos acontecimientos ocurren fuera de escena, y sólo lo sabes por lo que cuenta un personaje. Por no destripar el asunto, no digo nada de la guinda del pastel que aparece al final, surgiendo de la nada, salvo que me pareció un poco cursi.

Dos cositas que me gustaron. Primera, como novela histórica, funciona perfectamente, nada de fantasía pseudohistórica. El género romántico tiende con demasiada frecuencia a suavizar los aspectos más desagradables de la vida. Esto no ocurre aquí, donde todo suena (desgraciadamente) muy auténtico. Vamos, que aunque no sea Toni Morrison (Beloved me viene a la mente) es suficientemente realista como para descollar en un piélago de edulcoradas novelas románticas sobre el Sur de antes de la guerra.

Segunda, aparecen dos poemas que no sólo son conmovedores, sino que vienen muy a cuento: el Cantar de los cantares y, sobre todo, “Sepúltame en tierra libre”, de Frances Harper, cuyo comienzo traduzco a mi manera:


    Haz mi tumba donde quieras,
    En una humilde llanura, o en una colina elevada;
    Hazla entre las tumbas más modestas de la tierra,
    Pero no en una tierra en la que los hombres sean esclavos.

    No podría descansar si, alrededor de mi tumba,
    Oyese los pasos de un esclavo tembloroso;…


(Para una mejor traducción de este y otro par de poemas de Frances Harper, Centauro Cabalgante)

Nota sobre el nombre del héroe. Se supone que en realidad se llama Galeno, diciendo la novela que es un nombre español que significa “el ligero”. Primera noticia. Galeno era un médico griego, ¿no? Miré en el diccionario y, por lo visto, también se llama “galeno”, en el ámbito marinero, a un viento suave y apacible. Beverly Jenkins cuenta que encontraron este nombre mientras buscaban en repertorios onomásticos para el hijo de una amiga. Pues no sé qué libros mirarían porque el nombre no es de origen español sino griego, Γαληνός. Vale que “Galeno” es la forma en español del nombre, pero también lo es en vasco, gallego, italiano y portugués. Ya puestos, lo mismo podría haber dicho que era un nombre vasco. En fin, la típica tontería que me saca de la historia.

Tenía apuntado este libro en mi lista porque The Romance Reader lo escogió entre las mejores novelas románticas del siglo XX. Cuando me lo recomendaron por otra vía, me decidí a probar esta autora nueva para mí. Beverly Jenkins estará incluida, a partir de ahora, en la categoría “leer otras novelas de ella, siempre que vengan recomendadas”.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela romántica histórica.

Otras críticas de la novela:

No está traducida. No he encontrado otras críticas en español. Y la única en inglés, en el blog Guilty Pleasures.

En la página Smart Bitches Trashy Books fue uno de los libros para su club del libro. Beverly Jenkins dijo que quería que su libro fuera “Edutained”, o sea, que aprendas algo al tiempo que lees una historia entretenida. Prueba conseguida.