martes, 5 de mayo de 2015

Crítica: "Desarmado por un baile", de Joanna Bourne



El último añadido a mi lista de autoras favoritas. Con este entretenidísimo libro a pesar de su mala traducción y peor edición. Ejemplo de todo lo que una editorial NO debería hacer.

ViaMagna, 2009


DATOS GENERALES

Título original: The Spymaster’s Lady
Fecha de publicación original en inglés: 2008
Subgénero: histórica / 1802

Puesto en la lista AAR 2013: 11

Traductora del inglés en la edición en castellano ViaMagna 2004 S.L. Editorial ViaMagna: Aida González del Álamo © 2009.

Parte de una serie: 1.º de Spymasters

SINOPSIS (de la contraportada)

Nunca antes había conocido a un hombre al que no pudiera engañar…

Ella se había enfrentado al desafío de los campos de batalla. Había interceptado y robado mensajes delante de las narices de los jefes de estado. Había interpretado el papel de la experimentada cortesana, de la virgen inocente, de la dama británica de modales refinados e incluso se había disfrazado de chico gitano. Pero Annique Villiers, la escurridiza espía conocida como Joven Zorro, finalmente se encontró con el único hombre que era más inteligente que ella…

Hasta ahora.

El jefe de los espías británicos, Robert Grey, debe entrar en Francia para buscar a la brillante, hermosa y peligrosa espía Joven Zorro. Su deber es capturar a la joven y descubrir sus secretos para llevarlos a Inglaterra. Cuando estos dos enemigos naturales son encerrados juntos en una cárcel, se ven obligados a forjar una complicada alianza para poder escapar. Sin embargo, su pacto es temporal y la traición es inevitable. Huyen, perseguidos a cada paso del camino por las implacables autoridades, atrapados en una red de secretos y mentiras. Mientras el destino de sus países pende de un hilo, Grey y Annique luchan contra la pasión que surge entre ellos, pues es un sentimiento prohibido, imposible y completamente irresistible…

CRÍTICA

1802. Bonaparte todavía Primer Cónsul. El año del Tratado de Amiens en el que se logró una precaria paz entre Inglaterra y Francia. De paso, España recuperó Menorca, por la que los ingleses tenían tanta querencia. Eso sí, tuvo que aceptar la pérdida de Trinidad. Que la pérfida Albión nunca dio puntada sin hilo. Y, al César lo que es del César, se marcharon, pero en la isla nos dejaron la ginebra, y una maravillosa arquitectura dieciochesca.

Annique y Grey son espías que se conocen en una cárcel francesa. Él, un importante maestro de espías británico, y ella, una jovencita francesa. Desconfían el uno del otro, pero colaborarán para librarse, primero, de su prisión, y, después, de la persecución del Javert de turno, un tal Leblanc que cumple muy bien con su papel de villano sin paliativos, sádico y traidor.

Desarrollan un juego peligroso en el que Annique intenta librarse de Grey por las buenas o por las malas. Las mentiras, los fingimientos, la manipulación,… todo va implícito en la profesión de espía. Una en la que los dos son de lo mejorcito. Así que encontramos algo de humillación, un poco de violencia física, manipulación psicológica, indagación y descubrimiento de cómo es el otro a partir de elementos aislados que saben interpretar muy hábilmente. La atracción sexual complica esta guerra personal. Lo bueno es que han vivido mucho, son sólidos y adaptables a un tiempo, por lo que consiguen no destrozarse mutuamente antes de su final feliz.


– No voy a hacer nada con usted esta noche. En todo caso, no voy a atarla –Deslizó una última y enérgica caricia por su melena negra enredada. Era el primer paso en la seducción, dejar que se acostumbrase a ser tocada. Además, deseaba hacerlo-. ¿Cree que podrá esperar hasta después del desayuno antes de volver a intentar matarme?
– Tengo que descansar antes de volver a intentarlo. Resulta muy agotador pelear con usted.
Colocó una segunda colcha sobre aquella con la que ella se había envuelto. Se alegró de que ella no se pusiera boca arriba y lo mirase. Su excitación era extremadamente evidente. Quizás dejaría que mañana la vigilase Doyle, el imperturbable y felizmente casado William Doyle.
– Debería dormir. A menos que Vauban y los otros le hayan enseñado algún modo por el que pueda matarme con una almohada de plumas.
            – Lo hicieron …


Siempre me ha fascinado la gente inteligente. No me refiero a los cultos o muy leídos; eso sólo sirve para ganar con facilidad al Trivial, e incomodar a los que te rodean. No, me refiero a las personas que saben pensar out of the box, relacionar cosas diferentes y hallar soluciones a problemas que para el resto del mundo son imposibles. Que se adaptan al entorno, aprovechando las circunstancias y transformando los puntos débiles en ventajas. Gente lúcida que, por otro lado, despliegan un humor refinado y burlón.

Pues bien, los protagonistas de esta novela me parecieron así, inteligentes, listos, hábiles. Verlos interactuar ha sido una maravilla… aunque se pasen medio libro arriesgando tipo.

Porque esta es, después de todo, una novela de las de “amor y aventuras” de toda la vida. Hay peripecia, persecuciones, cambios de escenario, con sus buenos y sus malos, y secretos secretísimos de los que depende el futuro de la guerra.

Me ha gustado el estilo, hasta donde lo he podido captar en una traducción más bien mala. Diálogos rápidos, las descripciones justas y una ambientación creíble. Nada suena anacrónico.

Y aparecen personajes interesantísimos, como Doyle o Adrian, de los que se va sabiendo más en los siguientes libros.

Aunque lo parezca, no fue la primera novela de Joanna Bourne. Ese mérito se lo lleva Her Ladyship's Companion, un regencia tradicional que salió allá por 1983, con toque gótico a lo Victoria Holt. Después, nada. Un silencio de 25 años en los que trabajó para el gobierno en lugares, digamos que… llamativamente interesantes, como Nigeria, Irán y Arabia Saudí. Sólo hay que pensar en lo que tienen en común. Lo provechoso de semejante biografía es que ha vuelto a publicar en su madurez, como persona asentada que ha visto mundo, dedica a cada libro el tiempo que la historia necesita, con personajes que se comportan y hablan con madurez.

Porque lo que hace adulta una novela no es la cantidad de sexo explícito que haya, sino que los protagonistas no parezcan sacados de High School Musical. Y no miro a nadie.

The Spymaster’s Lady, aparte de tener críticas fantásticas, ganó varias distinciones en la encuesta anual de los lectores de All About Romance: al mejor romance del año 2008, mejor histórica ambientada en el Reino Unido, la mejor heroína romántica (Annique), la mejor pareja (Annique & Grey) y una mención honorable al mejor héroe romántico (Robert Grey). Estuvo ya en el anterior Top 100, el de 2010, en el puesto 20. Tuvo el cuarto puesto a la mejor novela romántica histórica ambientada en Eurasia en la mini-encuesta de 2008. Fue uno de los Top Picks del año 2008 en la página web Romance Reader at Heart.

¿Y en España? Pues no han vuelto a traducir a Bourne, así que tengo la impresión de pasó sin pena ni gloria. Puede que la culpa haya que achacársela a que lo publicó ViaMagna Ediciones, una editorial de escaso recorrido que desapareció del mapa allá por 2010.

¿Será que no ubicaron bien el libro en el mercado? ¿La pésima traducción, los reiterados errores de edición? En el caso de mi ejemplar, hasta había un par de capítulos cosidos al revés. ¿O quizá fuera ese título tan raro que le pusieron en español? ¿Tal vez esa poco afortunada portada? Véase la original:

Enero de 2008
Berkley
 O esta otra, más reciente...


No hay color.

No le doy la máxima puntuación porque le veo más de un fallo que no sé si es original o de la penosa versión española. Hay cosas que suceden muy rápido, como que les falta algo, aunque no descarto que esto sea algo perpetrado por la editorial española. Y, en fin, le encuentro un poco toque de culebrón en la parte final.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: todos los amantes de la novela romántica, especialmente si les va el tono adulto y la aventura.

Otras críticas de la novela:

El El Rincón de la Novela Romántica hay una primera crítica, de Irdala, que habla de la “mala traducción”, de un libro “plagado de errores” y de párrafos incomprensibles.

A la vista de las advertencias sobre la versión española, Mariam, del blog Sobre novela romántica, prefirió leerla en inglés, y le pareció una historia “maravillosa” y “original, más compleja de lo que a primera vista parece”.


As usual, la ficha en la FictionDB.

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 17. Joanna Bourne – The Black Hawk (2011)
AAR 59. Joanna Bourne – The Forbidden Rose (2010)

Ediciones en España:

-       Desarmado por un baile (2009) ViaMagna Ediciones, colección Valery

domingo, 3 de mayo de 2015

Mis favoritas: JENNIFER CRUSIE



Si el mes pasado hablé de Laura Kinsale, una autora de libros fabulosos y una persona que me parece poco interesante, este mes voy a hablar de Jennifer Crusie, una escritora cuyos libros disfruto y cuya persona e inteligencia admiro muchísimo. Es uno de esos cráneos privilegiados que piensa, analiza y reflexiona sobre el género romántico, sobre el arte de la escritura, sobre la cultura popular,… sobre tantas cosas que no sé cómo no le explota la cabeza.

 
Foto de su pág. web
Conocí a Jennifer Crusie (n. 1949) con una obra no traducida, Anyone But You, de la que había visto críticas fantásticas. Es una novelita genérica, corta, pero que como en una traca valenciana, va dinamitando tópico tras tópico de la novela romántica. 
¿Chica joven hombre mayor? ¡Bum!, él cumple 30 y ella acaba de hacer 40. 
¿Chica pobre niño rico? ¡Bum!, ella está en buena posición después de su divorcio con el tipo ideal y prototípico, y él es un residente de urgencias con diez años de préstamos que pagar. 
¿El final feliz incluye ascenso profesional, casoplón, niños, un epílogo dulzón? ¡Bum, bum, bum! Va a ser que no.  
Y para rematar, al reeditarla, paso de poner parejitas felices en la portada. Le pongo a un perro.

Aquí, el amigo Fred, protagonista absoluto de Anyone But You
Me atrapó de por vida. Crusie escribe justo el tipo de romántica contemporánea que me va, en cuanto a estilo, historia, planteamiento ideológico… Hay quien la incluye en la categoría chick lit, y sus portadas a veces lo insinúan. Pero se equivocan de parte a parte. Aquí la relación amorosa no es un añadido: es la historia. No va de una heroína que domina cada página, sino de dos personas que se conocen, se gustan (o no), tienen sexo (o no) pero que acaban juntos, sí o sí.

Es cita conocida de Toni Morrison que 'If there's a book that you want to read, but it hasn't been written yet, then you must write it'. Esto es, “Si hay un libro que quieres leer, pero no se ha escrito todavía, entonces debes escribirlo”.

Jennifer Crusie, que también nació en Ohio, el “estado del castaño” y el “corazón de todo”, se ató al dedo este consejo. En uno de sus esclarecedores artículos sobre el género, “Emotionally Speaking: Romance Fiction in the Twenty-First Century” (“Hablando emocionalmente: la ficción romántica en el siglo XXI”, 2003) advierte que, antes de ponerte a escribir una novela romántica, tienes que conocerlo y analizar qué elementos te gustan de él, y añade:


Luego cuando hayas descubierto aquellos aspectos de ese subgénero que quieres mantener, piensa en los aspectos que querrías y que no están allí, las cosas que quieres leer pero no puedes encontrar...


Más adelante, habla de autoras que le gustaban…


Amaba el romance, pero nadie estaba escribiendo las historias de amor feministas, enfadadas y atrevidas que yo quería leer.


Y luego dice esto, ¡atención, escritores!
justo esto es lo que es


La combinación de lo que tú amas en tus lecturas románticas y lo que no puedes encontrar en ellas define el romance que quieres escribir.


Pues eso, que ella no encontraba en la romántica lo que muchas buscamos, una historia de amor que no ofenda nuestro feminismo. Tipos súper sexys pero respetuosos, chicas algo bordes, una pizca de mala leche, y no ceder nunca, ni un ápice, al sistema patriarcal. Con humor, mucho humor. Si nada de esto te atrae, olvídate de ella, porque no la cogerás el gusto.

Cuenta que en el verano de 1991, estaba preparando la tesis doctoral sobre el impacto del género en las estrategias narrativas. Como parte de su investigación sobre las diferentes maneras en que hombres y mujeres narran historias, tuvo que leer cien novelas románticas. Pronto se encontró enganchada en el género y decidió que, en vez de seguir con su tesis, escribiría una novela de este tipo.

Yo dividiría su producción en tres épocas.

1.ª época: novelas genéricas

Si vas a dinamitar el género, qué mejor que empezar por donde tantas otras empezaron, lo más prototípico y hasta despreciado, las novelas genéricas tipo Harlequin. Crusie escribió para Harlequin y para Bantam, en la línea Loveswept. Son novelitas genéricas en las que, siguiendo aparentemente las líneas editoriales, las subvirtió desde su perspectiva totalmente iconoclasta.

Esta época va de su Mujer fatal (septiembre de 1993) a Trust Me On This (julio 1997). La lista de internet Romance Readers Anonymous le dio a Trust Me On This el premio a la mejor novela corta del año.

El ejemplo prototípico de esta primera fase sería ese Anyone But You (septiembre de 1996), el Harlequin Love & Laughter n.º 4, con el que yo conocí a esta autora. Nina acaba de cumplir cuarenta años. Felizmente divorciada, ha vendido por fin el casoplón del marido rico y se ha ido a un pisito más acorde a su personalidad. Y ha decidido buscar un cachorro alegre y estiloso que le haga compañía. Acaba rescatando de la perrera una “cosa”, medio basset, medio beagle, “de tamaño medio y deprimido, demasiado grande para su apartamento y demasiado melancólico para su estado mental”. Este peculiar animal, llamado Fred, acaba metiéndose, desorientado, en el apartamento de Alex, su sexy vecino, un joven médico de urgencias que, como Nina, ama las películas antiguas y no tiene especial interés en ser rico, famoso y con una mujer trofeo a su lado. Sólo quiere a Nina y que ella le quiera a él.


Los premios y reconocimientos a esta novela son muy diversos, y prefiero no alargar este artículo señalándolos. Cuando publique aquí la crítica de esta novela, entraré en detalles.

Siempre me ha llamado la atención que Harlequin Ibérica haya traducido el resto de novelas que la Crusie escribió para Harlequin, pero no ésta, justo la más valorada. ¿Demasiado rompedora para los gustos españoles? Lo siento, pues yo soy española, me encanta y creo que no soy especial.

Sí que tradujeron, en cambio, Extraños amantes (1994) cuyos protagonistas se sitúan en posiciones opuestas en el panorama político: una chica liberal y un chico conservador. Siendo Romancelandia un mundo tan aséptico normalmente en temas políticos, aquí se moja evidenciando que la ideología también forma parte de la caracterización de los personajes.

Con El peligro está en casa (1994) Crusie ganó el Premio RITA en la categoría de mejor romance genérico corto. Trata de cómo librarse de un ex de lo más pesado,… bueno, y también de qué manera nuestro cabello proclama al mundo nuestro estado de ánimo. Porque sabes que es comedia, que si no, resultaría demasiado inquietante. En 1997 los Romance Readers Anonymous la reconocieron como la mejor novela genérica clásica. Estuvo en la lista de las cien mejores novelas románticas del siglo XX que confeccionaron los lectores de The Romance Reader. Y ha aparecido en la encuesta de “favoritos divertidos” de All About Romance en el año 2007, puesto 20.

2.ª época: novelas contemporáneas

Luego se pasó a St. Martin’s Press, y empezó a escribir lo que a mí me parece mejor de su producción. Es la época que va de Miénteme (1998) a Una apuesta peligrosa (2004).

Son novelas románticas contemporáneas largas, con humor, enriquecidas con secundarios descacharrantes. La cumbre es indudablemente Una apuesta peligrosa (febrero 2004), una de las mejores novelas contemporáneas, que le hizo ganar un RITA. Sí, el óscar de este género, para entendernos.


Pero no podemos olvidarnos de otras novelas fantásticas, como Miénteme (1998), que RomanceNovels.Me sitúa como la 291 en su lista de las mejores mil novelas románticas, y que tiene un héroe beta de libro. O Tentación (2000) o Loco por ti (1999), una de esas historias de gente normal que se enamora sin más, una profesora de instituto y un mecánico que recita a Donne y Marvell. Para que luego digan que el género romántico va de príncipes azules y niñas monas. Tuvo críticas fantásticas, ganó el premio RT de 1999 a la mejor novela contemporánea, Romance Readers Anonymous le dio el premio al mejor romance Amor & Risa y RT Book Reviews la incluye entre sus “favoritos de todos los tiempos”. Estuvo en la encuesta All About Romance del año 2000, en el puesto 69. Loco por ti tuvo una “continuación” muy original, Crazy People (2012), lo último publicado por esta autora, que lleva como subtítulo “The Crazy For You Stories”. Mezcla relatos cortos sobre personajes de Loco por ti con reflexiones sobre el hecho de escribir y cómo crear la historia. Una obra un poco difícil de leer por motivos de edición, tienes que estar cambiando todo el rato de tamaño de letra en el kindle.

3.ª época: miscelánea

No sé exactamente qué le pasó después del gran éxito de Una apuesta peligrosa, RITA incluido. Se ve que llegó a la cumbre de este género y decidió emprender otros caminos: a escribir con otros autores, a publicar relatos cortos, obras de no ficción y alguna cosita paranormal.

Empezó en 2005 con un estudio sobre Orgullo y Prejuicio, al alimón con Glenn Yeffeth: Flirting with Pride and Prejudice: Fresh Perspectives on the Original Chick-Lit Masterpiece (“Flirteando con Orgullo y prejuicio: perspectivas novedosas sobre la obra maestra original del chick-lit”).

Con el autor Bob Mayer, ex-militar de las fuerzas especiales, escribió las novelas Don’t Look Down (2006), Agnes and the Hitman (2007) y Wild Ride (2010). La primera de ellas estuvo en la parte “Lo mejor del resto” del Top 100 AAR, en el puesto 186. Con Anne Stuart (y Eileen Dryer) publicó The Unfortunate Miss Fortunes (2007), y con esa misma autora (más Lani Diane Rich), Dogs and Goddesses (2009).
 

St. Martin's, 2008

También escribió dos relatos breves, “Hot Toy,” en la antología Santa, Baby (2006) y “Wild Night” (2010). “Hot Toy” fue valorada por los lectores de All About Romance como la mejor historia corta del año, aunque con empate.

En esta tercera parte de su carrera, sólo ha publicado una novela en solitario, Maybe This Time (2010), que tuvo críticas poco halagüeñas, aunque en Romance Readers at Heart la escogieron como uno de los Top Picks de 2010. Y después, salvo esas “Historias de Crazy For You” (2012) ya mencionadas, silencio editorial.

De semejante piélago de cosas tan diversas, yo rescataría Agnes and the Hitman. Como el título indica, el “héroe” de la historia es un asesino a sueldo, "Shane" (sin apellido), en una trama de dinero perdido, mafiosos, una boda que alguien quiere sabotear y un perro llamado Rhett. En una ambientación sureña. Un casoplón tipo Tara y cocina, mucha cocina,…

El resto es demasiado heterogéneo para distinguir su voz entre tanta colaboración. No acabo de ver por dónde quiere que vayan las cosas. Por lo que la leo en su blog, la novela romántica es algo que ha dejado atrás, pero no me aclaro qué es lo que sí quiere escribir.

Para unas breves críticas de sus libros publicados hasta 2005, aquí las Lightning Reviews (en inglés, obviamente) que le hizo Candy, de Smart Bitches Trashy Books.

Lo que me gusta de esta autora es, indudablemente, su humor y su ideología, sus protagonistas sencillos, normales, humanos, las heroínas no son guapísimas, en su peso ideal y súper glamurosas, pero sí son listas y un punto viperinas. Me encanta su estilo ágil y sin alharacas, pero con cada detalle cuidadosamente puesto ahí. ¿Un ejemplo? El ensayo que Laura Vivanco escribió sobre las connotaciones de la lencería de las heroínas (“Jennifer Crusie’s Literary Lingerie”). 

Escribir sobre el amor y la pareja no tiene que ser un ejercicio de tradicionalismo. Su originalidad surge de dar muy pocas cosas por sentadas en este género. Tiene que haber una historia de amor, un conflicto creíble, y un final emocionalmente satisfactorio. Pero el resto de lo que creas que “debe haber”, o el tono en que creas que se “deben relatar” estas historias, la purple-prose, etcétera… no son más que prejuicios, caminos trillados que el escritor romántico de hoy no tiene por qué seguir. Son corsés de los que todo escritor de romántica debería liberarse y esforzarse en escribir algo nuevo, algo distinto, lo que aún no está ahí.

A la hora de hacer un Top 10 de sus mejores obras, me fío no sólo de mi gusto, sino también de las críticas y los premios. Así que si no conocéis a esta autora, podéis empezar leyendo las que, de más a menos, me parecen sus diez novelas más destacadas.

1.                 Bet Me (Una apuesta peligrosa, febrero 2004) St. Martin’s Press; en España, Punto de Lectura, 2007
2.                 Anyone But You (septiembre 1996) Harlequin Love & Laughter #4
3.                 Welcome to Temptation (Tentación, marzo 2000) St. Martin’s Press; en España, Debolsillo, 2007
4.                 Tell Me Lies (Miénteme, marzo 1998) St. Martin’s Press; en España, Debolsillo, 2008
5.                 Manhunting (Mujer fatal, septiembre 1993) Harlequin Temptation #463; en España, Harlequín Ibérica, S.A., 1994
6.                 (con Bob Mayer) Agnes and the Hitman (agosto 2007) St. Martin’s Press
7.                 Getting Rid of Bradley (El peligro está en casa, febrero 1994) Harlequin Temptation #480; en España, Harlequín Ibérica, S.A., 1994
8.                 Crazy for You (Loco por tí, marzo 1999) St. Martin’s Press; en España, Debolsillo, 2008, 2013
9.                 Fast Women (Mujeres audaces, mayo 2001) St. Martin’s Press
10.             Strange Bedpersons (Extraños amantes, diciembre 1994) Harlequin Temptation #520; en España, Harlequín Ibérica, S.A. (1995, 2011)

Mención de honor merece su página web, que es mi favorita de entre todas las páginas de escritoras de romántica. ¡Y eso que va más dirigida a escritores que a lectores! Si eres escritor de novela romántica, te convendría echarle un vistazo.

Jennifer Crusie es generosa. En su blog, comparte análisis sobre determinadas narrativas, que lo mismo puede ser una novela romántica que una serie de televisión. Puedes encontrarte que un día te habla sobre cómo darle nombre a tus personajes y al siguiente de lo que es una escena de sexo. Para mí, inolvidable: “El sexo es lo que los personajes hacen, pero no es de lo que va la escena”.

Luego, en la parte de sus libros, incluye sus diversos artículos sobre el género, la relación escritor-editorial (parafraseando un viejo lema feminista, escribió por ejemplo un artículo titulado ‘A Writer Without A Publisher Is Like A Fish Without a Bicycle: Writer’s Liberation and You’ = “Un escritor sin editorial es como un pez sin una bicicleta: la liberación del escritor y tú”), la ficción popular y unas cuantas cosas más.

Oh, dioses, me encantaría traducir todos y cada uno de sus ensayos para darle un buen meneo a los escritores patrios. No sé si la forma en que Jennifer Crusie lleva su carrera es la más inteligente si quieres vivir de esto, pero encuentro sus reflexiones las más lúcidas e idóneas para ser buen escritor. En fin, ahí se ve su sólida formación universitaria.

No he visto ninguna autora contemporánea que se le parezca. A veces, Rachel Gibson se le acerca en la mala leche. Susan Elizabeth Phillips tiene un algo de su humor extravagante. Pero esa parte ideológica de romper moldes establecidos en el género, explorando perspectivas más feministas y comprometidas, no la veo en ninguna autora de contemporánea. Sí, en cambio, en autoras de la que yo llamo “novísima escuela de romántica histórica” (como Courtney Milan o Cecilia Grant).


Su ficha en Fiction Data Base.

Una última nota sobre ediciones en español. Siento mucho que, en papel y en español, sea una autora tan difícil de encontrar. De segunda mano, los precios son disparatados. Por ejemplo, Mujeres audaces en tapa blanda estaba a 34,95 euros la última vez que lo miré. Sólo un fan muy fan paga eso y no se siente estafado.

Cabe la esperanza de que, tarde o temprano, Harlequin Ibérica o Debolsillo reediten sus novelas… O que Jennifer Crusie recupere los derechos internacionales de sus obras, se busque traductor y al modo de Courtney Milan, se autopublique en español... Mientras tanto, yo la leo en digital y en inglés, donde la encuentras por precios razonables.

Y un último consejo: jamás, digo bien jamás, os fiéis de sus portadas. Lo que parecen estos libros y lo que son,... son cosas muy diferentes.