lunes, 16 de febrero de 2026

Crítica: “En exclusiva”, de Nora Roberts

 

Muy buena… para el formato que es

 

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Second nature

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 12/1985

Editorial: Silhouette

Páginas: 252

Parte de una serie: Celebrity Magazine #1 / Language of Love #30 / MBSE y SSE-288

ISBN13: 9780373092888

 

En España

Título: En exclusiva

ISBN 13: 978-84-671-2304-3

Traductora: Catalina Freire Hernández

1.ª ed.: 10/2004, Harlequin Ibérica

Descripción: rúst., 256 págs.

Colección: Nora Roberts, 9

 

SINOPSIS (tomada de La Casa del Libro

Conseguir una exclusiva con el famoso autor de novelas de terror Hunter Brown fue un éxito inesperado para Lee Radcliffe, redactora de la revista Celebrity. Pero, cuando el misterioso escritor la reta a entrevistarlo durante una excursión por un paraje perdido en las montañas, Lee descubre que aquello es algo más que una simple entrevista, que él es algo más que un simple escritor de novelas de terror. Y que es al propio Hunter al que quiere... en exclusiva.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, ni la tenía mencionada en mi base de datos, más allá de ser una de Nora Roberts. Solo la leí porque la tenía por casa, en un libro que recoge la dulogía Celebrity: Summer Pleasures.

 

 CRÍTICA

Toda gran autora tiene un pasado, y el de La Nora, como tantas otras grandes damas de romántica (Sandra Brown, Jayne Ann Krentz, Linda Howard et companie) es, en los ochenta, romances genéricos tipo harlequín.

En un suspiro me he leído esta novelita. Viene a ser novela rosa tradicional, o sea un harlequín de los de toda la vida. Este, en concreto, lo publicó Silhouette. Me maravilla la capacidad de contar algo tan bien en un formato breve.

Lenora «Lee» Radcliffe (unos 27 años, le calculo yo) trabaja como reportera para la revista Celebrity. Quiere hacer un artículo sobre Hunter Brown (36), un escritor misterioso (lo suyo son los superventas de horror, algo así como Stephen King). Para ello, acudirá a un taller para escritores, fingiendo ser una de ellos. Se supone que él va a hacer una de sus pocas apariciones públicas, dando una conferencia. Lo conocerá a poco de llegar, sin saber ella que él es el escritor a quien busca.

Hay una tensión fantástica (y bastante humor) en toda esa parte inicial en que ella no sabe con quién está hablando. Luego, para conseguir su entrevista, y averiguar los secretos del autor, tendrá que aceptar hacer excursionismo con él.

Se nota que es de los ochenta en que, por ejemplo, él fuma (aunque ella le dice que es un mal hábito) o dice algo machista (… e inmediatamente, él reconoce que es un comentario sexista). También en que él la besa y la toca sin permiso, incluso cuando ella dice que no quiere que la toque así (que él interpreta como «no quiero querer que me toques así, pero lo quiero»), no hay teléfonos móviles ni internet que acabarían con dudas y confusiones en un pispás.

Pero también se nota en lo bien escrita que está. Narrada en tercera persona, con cero rumiaciones, cada palabra y cada frase es relevante para la historia.

Me deja impresionada lo eficaz que era ya entonces la escritura de Nora Roberts. Para ser simplemente un producto con destino a una vida efímera en las baldas de kioscos y supermercados, está rebién:

·        los personajes son atractivos y se caracterizan a través de sus actos y sus palabras,

·        la ambientación es la justa para trasladarte a otra vida, sin perderse en demasiadas contemplaciones.

Lo que yo destacaría son los diálogos, no hay en ellos nada anodino o prescindible; cada palabra contribuye en algo al avance de la novela o al retrato de los personajes.

Para mí, Roberts y Sandra Brown, son de las mejores escritoras de romántica que saben presentar la voz masculina. Los MMC hablan y piensan como tíos, y no la bestie de la MFC.

Siempre he dicho que el formato corto tipo harlequín es fantástico para aprender a contar una historia. Estas autoras (lo repito, como JAK, Linda Howard, o Brockmann…) lo cultivaron durante años antes de pasarse a novela larga. Para entonces, ya habían aprendido de sobra a contar una historia con exposición-nudo-desenlace, caracterizar personajes, construir diálogos de película… A enganchar al lector, en suma, con los recursos propios de todo cuentacuentos.

No hará mucho me comentaba mi churri, respecto a las artes plásticas (en realidad, yo lo aplicaría a cualquier creación), puede ser que ahora les falte 

☝ 1) curiosidad para 

    ☝ 2) observar la vida más allá de su ombligo, y 

        ☝ 3) oficio.

Hay elementos básicos de todo arte que se tienen que conocer. Para ir más allá, tienes que dominar lo de más acá, lo básico, lo de toda la vida.

Otro ejemplo. Creo que fue a Torres Dulce a quien le escuché decir, no hará mucho, que había notado un descenso en la capacidad para narrar historias, que se produce tanto en abogados que están aprendiendo el oficio (y se les hace un mundo redactar ordenadamente los hechos de una demandada o de una querella) como en guionistas (que se supone que tienen que saber escribir los diálogos de una película).

Añado otra opinión de estas que escucho y al final no sé dónde, esta se iba a lo político. Sostenía que, tal cual se está enseñando la escritura creativa en las universidades estadounidenses, se está acabando con saber hacer bien las cosas. Porque no enseñan a contar historias, sino que velan por que los libros tengan un gran tema (políticamente hablando, y siempre desde la perspectiva woke), que recojan experiencias diversas (siempre desde las own voices), y curatelando con sensitivity readers (para que nada incomode, ofenda o moleste a nadie). Más que a pulir aspectos estilísticos, se centran en quitar todo lo que pudiera ser mínimamente polémico, aunque ello anule lo que pueda tener de artísticamente interesante. Es posible que aquí esté el origen de tantas obras de escasa garra, muy convencionales y parecidas unas a otras. La narración de historias, sea comercial o sea literaria, se habría convertido, así, en otra víctima de las políticas DEI mal entendidas y peor aplicadas.

No lo sé, pero podría ser una explicación de que ahora cojas algo de los ochenta y sí, podrá ser todo lo políticamente incorrecto que quieras, pero te engancha y lo lees en un santiamén. Así, esta novela, que sería un tres estrellas de base (porque el formato no da para más), acaba subiendo a cuatro por:

a)     vida en el exterior, acampando junto a un río, en un cañón de Arizona.

b)     la capacidad de enganche (algo que la Roberts más reciente no siempre logran).

c)     reflexiones sobre la escritura, aprovechando que Hunter es escritor. Podría compartir muchas citas, pero me gustó particularmente una:

Como escritor obsesivo que creía que los propios personajes eran el argumento de cualquier libro, Hunter siempre buscaba lo único y lo individual.

Una sola frase que explica, a mi modo de ver, la diferencia entre personalidad e identidad de un personaje. Esto puede determinar que la novela tenga garra o sea algo anodino y tópico, cuando la autora se limita a ir tachando casillas de identidades, en vez de crear personajes interesantes e irrepetibles.

Que digo yo, ¿no hay nadie que coja lo mejor de ambos mundos, el saber hacer del pasado con la conciencia social del presente? 

La he leído en inglés, dentro de la antología Summer pleasures que unía las dos novelas de la serie Celebrity. Así que no sé cómo estará la traducción al español que hicieron años después.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de harlequines vintage

Otras críticas de la novela:


 

Como esto es del año de Maricastaña, muy poquito he encontrado.

En español solo he encontrado crítica en El rincón de la novela romántica, donde Sandrayruth le ponen 5 sobre 5, o sea, lo más. 

En inglés, Life of this City Girl hace una doble crítica, de esta y la siguiente de la serie, y no le gustó nada, le pone un 4 sobre 10.

Comentarios de las dos Summer pleasures, con una puntuación media de 3.54 en The StoryGraph

Os dejo enlace a Goodreads, donde tiene 3.95 estrellas, con 6.659 valoraciones y 288 críticas.

Como esto me parece escaso, os dejo enlace a una milenial escribiendo su experienciacon Nora Roberts. Me picó una frase que aparece muy al principio: 

No sabía quién la compraba, pero nadie lee, realmente, a Nora Roberts – desde luego, ni yo ni mis compañeras milenials. NR era para viejas que probablemente no podían aceptar que los ochenta se habían terminado. Pero entonces algo raro ocurrió.

Es... interesante, ver ciertas cosas con perspectiva. Parece que nosotras tragábamos con mucho machismo, ahora, también te digo que las lectoras actuales tragan con mucha mala calidad literaria, con libros que, simplemente, están mál escritos. Mucha romántica de los ochenta será todo lo petarda que tú quieras pero, en cuanto al estilo, es de Premio Nobel frente a muchos bodrios actuales. El tiempo, sin embargo, pone a todo el mundo en su sitio.

sábado, 14 de febrero de 2026

Crítica: “El castillo del lago”, de Eva Ibbotson

 

 


Precioso cuento de hadas para adultos

 

  


                                                                            

DATOS GENERALES

 

Título original: Magic flutes / The reluctant heiress

Subgénero: histórica / Austria, 1922

Fecha de publicación original en inglés: 1982

Editorial: St. Martin’s

Páginas: 368

 

En España

Título: El castillo del lago

ISBN 13: 978-84-01-32995-1

Traductora: Ersi-Marina Samará Spiliotopulu

1.ª ed.: 2003, Plaza & Janés

Páginas: 301

Encuadernación: cart.

 

SINOPSIS (de la contraportada)

Guy fue abandonado de niño en el puerto de Newcastle. Adoptado y criado por una mujer humilde, estudió y trabajó con ahínco hasta convertirse en uno de los empresarios más poderosos de Inglaterra.

Tessa es una princesa austríaca, la heredera de una gran familia, ahora arruinada. Solamente le queda su pasión por la música y un destartalado castillo junto a un lago.

Ese mismo castillo que Guy ha decidido regalar a su altiva novia y donde piensa dar una representación de ópera para celebrar el compromiso. La magia de la música unirá los destinos de Tessa y Guy, y nada podrá ser ya como antes.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. Entró en mi lista de mil mejores, en el año 2017, como la 727. Ahora no pasa el corte, pero queda cerca, la mil doscientos y pico. Ganó el premio 1983 RoNA a la novela romántica del año; es un premio con solera, de la asociación de narradoras románticas británicas. En el Top 1000 de novelas románticas que hizo RomanceNovels.Me estaba la 32. Y en otra de cien mejores románticas de Dear Author, la 55. En otra de esa misma página (Dear Author), la incluyeron entre las mejores novelas románticas históricas no ambientadas en la Regencia. Tiene crítica de DIK A en All About Romance. Le ha puesto cinco estrellas una de las lectoras a la que sigo, Becky on Books… and Quilts. Por lo demás, la puedes encontrar en listas con dos de los tópicos que a mi me gustan bastante: favorite funnies (graciosas favoritas) y cross-dressing & disguise (travestismo y disfraz).

 

CRÍTICA

Eva Ibbotson (Maria Charlotte Michelle Wiesner) fue conocida sobre todo por sus novelas infantiles de fantasía (a ella fue a quien se le ocurrió eso del andén para cruzar a un mundo mágico). Decidió, allá en los ochenta, escribir romances para adultos. Éste es el segundo, después de El destino de una condesa.

Más, tarde, se relanzaron a principios de este siglo XXI como romance juvenil. A varias de sus novelas le cambiaron el título original. Esta Magic flutes («Flautas mágicas») se convirtió en The reluctant heiress («La heredera reticente»). En España, como no nos complicamos la vida y vamos de por libre, se tituló El castillo del lago.

Los tres títulos reflejan elementos de la historia, aunque no tengo claro si toda la historia.

👉 Magic flutes 🎵 La flauta mágica 🎵 de Mozart es relevante en la historia. Guy Farne (30) es un expósito que triunfa en la vida y se hace millonario. Conoció a Nerine, su prometida, hace años, en la ópera de Viena, escuchándo precisamente Die Zauberflöte. Y Guy quiere recrear aquel momento. Para eso contratará a una compañía de ópera no muy distinguida, pero competente.

👉 👉  🏰 Castillo del lago 🏰 Guy quiere comprar uno, el de Pfaffestein, en Austria para su prometida Nerine. Esta muchacha, ya viuda pese a su juventud, en realidad solo aspira a dinero y posición social.

👉 👉  👉 💍 Heredera a su pesar 💍Su Alteza la princesa Theresa Maria de Pfaffenstein, princesa de Breganzer, duquesa de Unterthur, condesa de Malk, de Zeeberg y de Freischule, Tessa (19) para los amigos.

Trabaja (es un decir, porque pagar no le pagan) para la compañía de ópera. Se supone que es ayudante de vestuario pero es más bien una factótum. Resuelve cualquier problema, grande o pequeño, que se les plantee. Lo de la pompa no va con ella, ahora Austria es una república y Tessa se confiesa decididamente republicana.

Esto de la identidad oculta es un tema recurrente en las obras de Ibbotson. Aquí, los miembros de la compañía ignoran que Tessa es en realidad una princesa, lo mismo que Guy, que cuando la conoce, primero la toma por un golfillo y luego está muy lejos de suponer que sea la heredera del castillo que quiere comprar.

Esto es básicamente un cuento de hadas para adultos, ¡qué lindura! Para mi, una gozada. Son personajes arquetípicos: Tessa, la chica bella, dulce y buena, abnegada, que nunca tiene una mala palabra; Guy, el héroe fuerte y decidido, con más experiencia (y guapo y con dinero, etc.); la bruja mala (sería Nerine, aunque en realidad no puede evitar ser como es, debido a su educación), la anciana entrañable (Martha Hodges, madre adoptiva de Guy)…

Trata temas de mayores, como toda la situación de posguerra, en la primera república austriaca, que en ese momento estaba luchando por estabilizar su moneda y mejorar la situación económica.

Entiendo que lo vendieran como romance juvenil porque, aunque es obvio que varios personajes tienen relaciones sexuales (incluso hay un embarazo no deseado), nada de eso aparece en la página. También tiene algo de bildungsroman, o novela de aprendizaje, de encontrar su lugar en la vida una chica bien jovencita, otro tema recurrente de sus historias.

Para mi gusto, este libro no solo tiene una historia que contar, y unos personajes con personalidad propia, ¡me encantan los secundarios!, cómo los retrata con solo un par de frases o de gestos.

Es que, además, escribe con estilazo. Estamos ante una de esas cuentacuentos que sabe cómo contar las cosas. En más de una crítica la comparan con Georgette Heyer. Se le puede dar un aire en el sentido del humor, que no hay sexo en la página y los personajes están muy bien caracterizados. 

Ahora, construyen mundos literarios son bastante diferentes: muy británica Heyer y su regencia, de corazón centroeuropeo Ibbotson con sus dos guerras y otras tantas posguerras.

Te pone las descripciones justas para ponerte en situación, los diálogos que caracterizan a los personajes y mueven la acción. Está lo que se dice pero también, ¡ay!, lo que se calla. Esto deja campo libre al lector para imaginar. Es eso tan delicioso de que no te den todo rumiado. Aquí la lectora supone, imagina, cree, confía...

Lo de aristócratas venidos a menos y adaptándose a la nueva realidad es algo que también tocó Ibbotson en otros libros, como justo el anterior a este, El destino de la condesa.

De la misma manera que no es nuevo el hablar de una situación de posguerra (Austria, años 20) con grandes dificultades económicas.

Lo que, en mi opinión, enriquece sus obras, es esa textura especial que le dan las menciones de pasada de cuestiones culturales, históricas o artísticas. Le sale con naturalidad hablar de un Peleas y Melisande, o de La flauta mágica, de Mozart y Beethoven lo mismo que Schönberg o Freud. 

Ibbotson es incluso capaz de imaginarse toda una ópera dodecafónica y proletaria, con escenarios constructivistas y todo, ¡alucinante! Vaya humor.

En manos de alguien con menos talento, todo sería azucarado, tópico, relamido y hasta cursi (ahí es nada, ¡cuatro adjetivos seguidos, parezco una novelista española…!) pero hay algo en ella que tiene un trasfondo auténtico, como si fuera un vals nostálgico, tipo «Sangre vienesa» o «Cuentos de los bosques de Viena».

Un ejemplo de ese tono agridulce, que se queda grabado en la memoria de quien lo lee, es algo que ocurre avanzada la novela. Guy busca a a Tessa al Cementerio Central de Viena, donde ha ido a «visitar a frau Richter». La encuentra junto a la lápida de Bertha Richter, fallecida en 1896 a los 75 años.

—Cuando las cosas se ponen feas —dijo ella—, me acuerdo de frau Richter, que vivió tanto tiempo después de la muerte de sus hijos. ¡Llegó a cumplir los setenta y cinco! Piensa en cuántas Bertha Richter hay aquí… su coraje rezuma la tierra que las cubre. —Se dio la vuelta y lo condujo lentamente al banco—. A esta gente busco cuando estoy triste, no a Schubert ni a Beethoven. Las grandes figuras son para los buenos tiempos, cuando uno se alegra de estar vivo.

Si le pongo cuatro estrellas, a pesar de lo mucho que me ha gustado, es porque hubo un par de novelas suyas, posteriores en el tiempo, que me parecen más redondas y que me gustaron todavía más.

Pero vamos, que ésta es una novela genial, que me he leído en un suspiro.

A mí, desde luego, me da el gustazo con el estilo y los temas.

Ahora, es de esas autoras que he preferido leer en español y en papel, aunque sean libros de segunda mano que me cuestan un poco más.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de cuentos de hadas para adultos.

Otras críticas de la novela:


 A la derecha, la portada de la edición de 1986 de Grand Central Pub. Una de esas ochenteras lindas.


Como es un clásico, tiene página propia en la Wikipedia

Crítica de Mipeti, en El rincón de la novela romántica, la considera predecible pero muy buena. 

Bosque de papel le pone un 7 (3 estrellas).

Pasajes Literarios lo deja en un 5 raspado. Cree que tenía todos los ingredientes para ser perfecta pero… para ella, de entretenida no pasa. 

Paso a las opiniones en inglés.

All About Romance, DIK A.

Sue le pone 4.5 stars en The Book Bag.

Dear Author, una B