martes, 26 de marzo de 2019

Cosas feas que pasan por ahí (3) #RitaSoWhite


El lío padre.

La blogosfera romántica anda revuelta a cuenta de los finalistas de los premios RITA.

La polémica, este año, viene por un retroceso en el número de finalistas con autores «de color». Y, de rondón por la escasa diversidad, la falta de orientaciones sexuales no heteros.

Romance Novels for Feminists ha hecho un post analizando las estadísticas.  Por un lado dice que el porcentaje de gente color en los finalistas es del 3 %, mientras que según el censo, suponen el 40,9 % de la población. Es una diferencia muy grande, ¿verdad?

Enseguida se ha liado en Twitter diciendo que son unos racistas. No mejoró las cosas que una autora dijera que era un problema de calidad, que lo que tienen que hacer estas autoras es escribir mejores novelas. Y otra que hablara de linchamiento.

El hastag #RitaSoWhite corre por la red. Luego se han producido bloqueos. No conozco lo suficientemente bien a las personas implicadas para saber quién bloquea a quién. Pero, al parecer, hay alguna autora que ha bloqueado a autoras de color y escritorxs queer que nunca han hablado con ella, por haber usado ese hastag.

Y hay quien, ante el follón, ha retirado su libro de las finalistas. Luego lo menciono.

La cosa es que el patio anda muy alterado. Y eso me da lugar a una de mis elucubraciones.

Racismo.

A mí esa lista de finalistas me canta La Traviata, sinceramente. Cuando hay un sesgo tan marcado de etnicidad, la discriminación se presume. Si no es por racismo, que den una explicación razonable. O una explicación, al menos.

Si algo suena racista/sexista/homófobo… probablemente lo sea, así que, convénceme de que no es así.

En honor a la verdad, creo que el análisis estadístico de Horne no es del todo preciso, aunque eso no quita el problema del racismo de en medio, todo lo más lo hace un poco más sibilino.

Hasta donde yo sé, y corregidme si me equivoco, se trata de un premio que da la asociación entre sus socias y solo si han presentado su libro como candidato, para lo cual hay que pagar una pasta: 50 dólares para la primera, 75 $ la segunda y 100 $ la tercera.

Por lo tanto, en mi opinión, sería interesante saber cuántas autoras de color hay en la RWA, y cuántos libros escritos por autoras de color se sometieron al concurso. ¿Es posible que no haya muchas autoras de color como miembros de la RWA? ¿El 41 % de las asociadas a la RWA son de color o no?

Quizá el problema está en otro sitio, que habiendo diversidad de origen, no la haya, en cambio, en la presentación de sus libros a concurso. ¿El 41 % de los libros sometidos fueron escritos por autoras de color o no? Aquí podría estar el meollo del asunto. Al parecer para ser juez hay que pagar y votar, de manera que siempre parece que hay minoría de personas de color.

Aunque eso tampoco me lo aclara mucho, porque sería tanto como decir que si eres «de color» no puedes disfrutar de una novela escrita por un «blanco-rosado» y a la inversa.

Ojo, hay que tener en cuenta que en los EE. UU., con esa obsesión por el Pantone de la piel humana, consideran como «de color» a todo el que no sea blanco leche o rosita (supongo que el naranja de su presidente cuenta también como blanco). Y ello incluye el censo, lo cual es de un racismo institucional que te mueres. Según oí a un español residente allí, al parecer los españoles podemos poner Caucasic o Hispanic. Lo que te demuestra el «rigor» (y la gilipollez) del asunto. Yo soy hispana, no tengo nada que ver con el Cáucaso, pero posiblemente mi piel sea más blanca que la de muchos estadounidenses anglos... en invierno, claro, en verano la cosa ya se broncea bastante más.

(Resumo mi opinión: todo esto no tiene la menor lógica desde el punto de vista biológico. Lo he dicho otras veces: no existen las razas, solo una, la humana; el concepto de raza lo han inventado precisamente los racistas).

Pero vamos a entrar en el juego y suponer que existe algo así, llamado «raza», para ellos es «de color» todo el resto del mundo: los de origen asiático, los iberoamericanos, los remotamente africanos… Lo cual me causa risa porque, al fin y al cabo, todos los seres humanos tenemos ancestros africanos, hasta el nórdico más nórdico, es solo que retrocedas suficiente en el tiempo…

Como digo, acepto pulpo como animal de compañía. Vamos a suponer que el censo USA tiene algún fundamento racional. Para ellos, si no eres blanco leche, debes ser de color.

¿Han ganado alguna vez el RITA autoras de color? Pues al parecer solo si eres de la parte «clarita» del Pantone, o sea Courtney Milan, Sherry Thomas o Alexis Daria, moreno pero no mucho… Pero si tu piel es marronácea o más bien tirando a negro zumbón, pues va a ser que no, que lo del RITA mejor lo olvides. Como mucho, te pueden dar uno de esos Premios Nora Roberts a toda una carrera, como le ha ocurrido a Beverly Jenkins.

El 24 de marzo Bronwen Fleetwood @bronniesway escribió un hilo en Twitter analizando datos y concluye que escritores identificados como hombres han ganado más RITA que mujeres negras, Gracias, @AuthorCharish por señalar que la RWA ¡fue fundada por una mujer negra!

Y Carmen Cook @CarmenCook ha sacado un gráfico en que es más probable que ganes el RITA si te llamas Bárbara o Susanne (o una de sus variantes) que si eres APOC (POC o BILOC o cualquiera otra de esas abreviaturas al uso).

Que, por cierto, usar esos términos igual lo desenfoca un poco. Tengo la impresión (y admito que puedo estar equivocada) que a regañadientes, les resulta más fácil aceptar a las escritoras asiático-americanas o a lo que llaman latinos, o de ascendencia del subcontinente indio, que poco a poco se pueden hacer un hueco sin que les moleste demasiado. Nunca las ven como iguales pero más o menos las toleran.

No, el problema gordo –me parece a mí– parece que lo tienen con autoras marrón subido/negras, afroamericanas o como quieras denominarlo. 




No es un problema de calidad.

Hay quien dice que, bueno, son novelas malas. Que las autoras de color tienen que escribir mejor. Vale, de acuerdo. Voy a mirar mi base de datos a ver si es verdad, a ver si entre las mejores novelas del año pasado hay o no novelas de autoras con un color de piel no lechoso.

Ahí van las diez mejores novelas de 2018 de mi lista, que se basa no en mi gusto personal sino en datos objetivos: las escogidas como favoritas del año por muchos blogueros y las que obtuvieron críticas excelentes.

Helen Hoang: The Kiss Quotient / La ecuación del amor (contemporánea)
Alyssa Cole: A Princess in Theory (contemporánea)
Meredith Duran: The Sins of Lord Lockwood (histórica)
KJ Charles: Band Sinister (histórica/LGTB)
Alyssa Cole: A Duke by Default (contemporánea)
Roni Loren: The Ones Who Got Away (contemporánea)
Sherry Thomas: The Hollow of Fear (misterio histórico)
(F) J. T. Geissinger: Melt For You (contemporánea) finalista RITA
Tessa Dare: The governess game (histórica/Regencia)
(F) Kate Clayborn: Luck of the Draw (contemporánea) finalista RITA

Uy, fíjate qué casualidad. Entre ellas hay una novela LGBT, lo que coincide con la estadística que calcula en un 10 % más o menos la población gay de cualquier colectivo. Y hay cuatro novelas escritas por personas que allí consideran «de color»: Hoang, Cole y Thomas; de nuevo, clavan la estadística, oye, que la gente «de color» son un 40 % del censo. Ni haciéndolo adrede cuadra mejor.

Me da a mí que no va a ser cosa de baja calidad, fíjate tú.

Hasta el NY Times se ha hecho eco de que la cara del romance está cambiando. Hay diversidad en novelas muy populares. Sin forzar nada, sin cuotas, solo atendiendo al mercado.

Mis finalistas.

De todas las finalistas del RITA este año, muy poquitas son novelas realmente apreciadas. De entre las casi 80 más valoradas, según mi base de datos, solo serían dignas finalistas, además de Melt for you y Luck of the draw, las siguientes:

A duke in the night, de Kelly Bowen.
Consumed, de J. R. Ward.
Best of luck, de Kate Clayborn.
Bellewether, de Susanne Kearsley (que ha retirado la novela, por cierto)
A wicked kind of husband, de Mia Vincy.
Dearest Ivie, de J. R. Ward.

El resto, queridas juezas de RWA, si me he de fiar de lo que dicen otros blogueros y páginas de romántica, sobran. Me parece a mí (es solo una opinión) que no dan la talla para ser finalistas del RITA. Es verdad que mi base de datos tienen un poco de sesgo de origen. No sigo a nadie a quien le dé por las novelas cristianas, por ejemplo.

Ya os oigo decir que una cosa es que las novelas sean populares y otras que estén bien escritas o constituyan la excelencia en el género. A ver cómo os lo digo sin ofender,... Esto es ficción comercial, no literatura. No estáis juzgando el Nobel. El hecho de que a mucha gente le guste una novela es ya, de por sí, un punto a su favor de que cumple con la finalidad propia de una novela romántica.

Así que he decidido hacer la lista paralela, la de las finalistas que debieron ser, y no las que escogieron los jueces o juezas del RITA:
Best First Book
The Kiss quotient, de Helen Hoang.
The duke I tempted, de Scarlett Peckham
The wedding date, de Jasmine Guillory
The wolf at the door, de Charlie Adhara
A Wicked Kind of Husband, de Mia Vincy

Como veis, sin forzar, me salen una gay y dos de autoras de color.

Contemporary Romance: Long / Mid-Length / Short

Aquí, como no me voy a poner a mirar el número de páginas o palabras de cada una de las novelas, junto tres categorías en una sola, y lanzo acá todas las 27 mejores contemporáneas del año pasado.

Helen Hoang: The Kiss Quotient / La ecuación del amor
Alyssa Cole: A Princess in Theory
Alyssa Cole: A Duke by Default
Roni Loren: The Ones Who Got Away
(F) J. T. Geissinger: Melt For You
(F) Kate Clayborn: Luck of the Draw
Christina Lauren: Josh + Hazel’s guide to not dating
Talia Hibbert: A Girl Like Her
Jenny Holiday: One and Only
(F) Kate Clayborn: Best of luck
Jackie Lau: Mr. Hotshot CEO
Jasmine Guillory: The Proposal
Suleikha Snyder: Tikka Chance on Me
Rebekah Weatherspoon: Rafe
Roni Loren: The One You Can't Forget
Kristen Callihan: Fall
Julie Anne Long: First Time at Firelight Falls
(F) Katee Robert: The Bastard's Bargain (también vale como suspense)
Talia Hibbert: Wanna Bet?
Emma Chase: Getting schooled
Mia Hopkins: Thirsty
Roan Parrish: Riven
Alexa Martin: Intercepted
Jasmine Guillory: The Wedding Date
Shelly Laurenston: Hot and badgered
Colleen Hoover: All Your Perfects
Penny Reid: Dr. Strange Beard

No conozco los intríngulis del censo estadounidense, pero a juzgar por las fotos, calculo que, de estas 27 novelas, al menos diez son escritas por autoras no blanquitas… O sea,… Vaya, otra vez el 40 %... Fíjate tú. ¡Coincide con el porcentaje de AOC en el censo…! Tengo la impresión de que las autoras de color, al menos contemporánea saben escribir…

Erotic Romance

Aquí, lamentablemente, no tengo datos suficientes. Las únicas eróticas que he encontrado con alguna buena puntuación, de 2018, son The chateau de Tiffany Reisz y Her claim de Rebecca Grace Allen. Creo que ninguna es «de color», pero tampoco aparecen entre las finalistas, así que,… Bueno, Reisz sí pero con otra novela.

Historical Romance: Long & Short


De nuevo, como no me voy a poner a contar palabras, aquí dejo las diez novelas históricas que mejor puntuación tienen en mi base de datos.

Meredith Duran: The Sins of Lord Lockwood
KJ Charles: Band Sinister
Tessa Dare: The governess game
Lisa Kleypas: Hello, stranger / Como dos extraños
(F) Kelly Bowen: A duke in the night
Beverly Jenkins: Tempest
Scarlett Peckham: The duke I tempted
KJ Charles: The Henchmen of Zenda
Sarah MacLean: Wicked and the Wallflower
Kerrigan Byrne: The Duke with the Dragon Tattoo

De acuerdo, aquí solo hay una autora de color, que yo sepa, Beverly Jenkins. Baja la estadística hasta el 10 %. Vale, pero es que con protas LGTB tenemos dos… Y, por otro lado, novelas sobresalientes de autoras consolidadas como Duran, Dare, Kleypas o MacLean, tampoco han entrado.  Lo cual me hace preguntarme,… de verdad, ¿tienen estos jueces idea de lo que es una buena novela histórica romántica…? ¿Tanta divergencia hay entre lo que ellos consideran "bueno" y lo que es popular? 
¿A los lectores de romántica nos van, precisamente, las novelas bodrios mal escritas...? 
😕Me pregunto. 
Porque realmente solo una de las finalistas ha sido apreciada, A duke in the night, de Bowen.

Mainstream Fiction with a Central Romance

Aqui tengo mis dudas porque no tengo claro el tipo de libro que metería. Es posible que sea la categoría adecuada para Sherry Thomas y su obra The Hollow of Fear (misterio histórico), así como Lauren Willig y The English Wife (ficción histórica). Aquí sí estaba como finalista una de las mejores del año, Bellewether, de Susanna Kearsley. De estas tres novelas, ya se ve, una autora sí que es «de color».

Paranormal Romance

Suponiendo que en esta categoría entre también la fantasia, la urban fantasy y esas cosas, las mejores son las siguientes:

Grace Draven: Phoenix unbound (paranormal)
Ilona Andrews: Magic triumphs (urban fantasy)
Lee Welch: Salt Magic, Skin Magic (fantasía/LGBT)
Ilona Andrews: Diamond Fire (urban fantasy)
Simone St. James: The Broken Girls (paranormal)
Ilona Andrews: Iron and Magic (fantasía)
Naomi Novik: Spinning Silver (fantasía)

No sé cómo califica la oficina del censo estadounidense a gente de ascendencia judía lituana como Novik o una rusa como la mitad femenina de Ilona Andrews. Por otro lado, Lee Welsh es neozelandesa, y no tengo ni idea de si tendrá algún antepasado maorí… De ser así, ¿entraría o no en la sección «de color»?

De nuevo al menos una obra es gay y en cuanto al resto, depende de cómo se tomen, si el anglo medio considera a eslavos o judíos como sus iguales, o también para ellos hay racismo, como en los tiempos nazis.

Romance Novella

Esta es una categoría de la que no tengo datos recopilados, sorry, así que quitando Tikka chance on me de Suleikha Snyder, que sé que es más bien cortita, no sabría muy bien decir qué otros cuentos deberían estar incluidos.

Romance with Religious or Spiritual Elements

Otra categoría en la que no sé cuales son las mejores del año, ya que los blogs y páginas que yo consulto no suelen dedicarse a este subgénero. (No lo echo en falta, la verdad).
Aún así, en mi base de datos encuentro cuatro novelas cristianas de 2018 destacadas:

Karen Witemeyer: More Than Meets the Eye
Elizabeth Camden: A Daring Venture
Sarah E. Ladd: The Weaver's Daughter
(F) Carla Laureano: The Saturday night supper club

Aquí olvidaos de encontrar diversidad. La única duda que tengo es con Carla Laureano, porque con ese apellido, y nacida en Colorado, puede perfectamente ser una persona de origen hispano, de cuando Colorado era mejicano. Pero vamos, que no tengo ni idea.

Romantic Suspense


(F) Katee Robert: The Bastard's Bargain
(F) J. R. Ward: Consumed
Charlie Adhara: The Wolf at the Door
(F) Susanna Kearsley: Bellewether
Dal Maclean: Object of Desire
Charlie Adhara: The Wolf at Bay
Cordelia Kingsbridge: One-Eyed Royals

Esta sería (teóricamente) la categoría más atinada a la hora de identificar las mejores de suspense de 2018. De siete, tres sí que están nominadas, aunque el de Bellewether más que como misterio histórico, estaba en la categoría mainstream con elementos románticos. Y digo «estaba» porque, a la vista de la zapatiesta, Susanna Kearsley ha decidido retirarse de los premios.
En fin, de esas siete novelas de suspense o misterio histórico, en tema diversidad llama la atención que tres son de suspense gay.
Así que no habría aquí diversidad étnica, pero sí de orientación sexual de los protagonistas del libro. Menos es nada.

Young Adult Romance

Ninguna de las tres finalistas juveniles han tenido críticas destacadas, al menos de las que yo consulto. ¿Cuáles serían las tres juveniles, de verdad, que –en mi opinión y según mis datos– deberían estar ahí…?

Justina Ireland: Dread Nation
Mackenzi Lee: The Lady's Guide to Petticoats and Piracy
Sandhya Menon: From Twinkle, with Love

Sí, según las fotos, dos personas de color y una blanquita
Acabo aquí con mi lista alternativa a los RITA de las mejores novelas románticas del año pasado.

Declaración del consejo de la RWA.

Al final, el propio consejo que dirige la RWA ha hecho una declaración, diciendo que aunque están contentos por las finalistas, no pueden ignorar la falta de representatividad. Se disculpa ante sus «miembros de color y LGBTQ+» por ponerles en una situación en la que se sienten no queridos ni escuchados.

Luego dicen que no pueden deshacer el daño infligido este año, pero admiten que hay un serio problema con el sesgo lector al juzgar los RITA. Esto se debe, creen ellos, a la ronda preliminar.

Quieren cambiarlo para el año que viene, y aceptan sugerencias.

Conclusión.

Si comparo la lista de los finalistas RITA de este año con mi lista ideal, esa que resulta de leerme cientos de críticas concluyo que no, no en todas las categorías hay siempre gente diversa. Y sí, también se han olvidado de buenas novelas escritas por personas tirando a blancas. Muchas de estas obras posiblemente no se han sometido al juicio de los RITA.

Vale.

Pero con todas esas advertencias y demás caveats, aun así, esta lista mía, que ha cogido más o menos los 80 libros que el año pasado tuvieron mejores críticas, es mucho más diversa que la verdadera. Hay más obras gais (ninguna lesbi, es cierto) y unas cuantas de autoras cuya piel no es blanco nuclear. ¿El 40 %? A veces sí, o igual en total se queda en «solo» un tercio de la lista. Pero si se tiene en cuenta que la lista verdadera tiene un 3 %, la verdad es que quedarse en el 33 % supone diez veces más representatividad.

Yo no soy de las que lee diverso solo por la diversidad. No me leo algo simplemente porque tenga trama gay o el autor sea «de color», además pido que sea bueno para invertir mi tiempo y mi dinero. A veces hago esfuerzos, pero lo dejo al cabo de un tiempo si no hay chicha que me retenga (es lo que me está pasando con las novelas lesbis). Hay novelas diversas que no me gustan nada, otras que no me interesan por su tufillo conservador y a incienso de iglesia... 

Pero, ¿sabéis qué? La cosa es que también hay novelas diversas buenas, sobresalientes, y el problema que tiene esta gente, a mi modo de ver, es que no son capaces de encontrarlas, no son capaces de verlas, tienen una ceguera al mérito que no veas.

El problema no es que las mujeres «de color» escriban novelas malas (que las habrá, el 90 % seguro que son pestiños,... como el 90 % de cualquier otro género escrito por cualquier otro autor, sea el color de su piel el que sea, la ley de Sturgeon y tal). El problema es de un sistema de jurado que es incapaz de encontrar el 10 % bueno.

Mi conclusión, después de analizar qué novelas son finalistas, en comparación con las novelas verdaderamente valoradas el año pasado es que, efectivamente, hay un racismo estructural, si quieres, automático, que los europeos por ejemplo, no solemos tener. Como suelo decir, tan ajena nos resulta una «blanca» de Wisconsin que una «negra» del Bronx. Ojo, que Europa no es Jauja y aquí también tenemos nuestros ultraderechistas, pero lo que se da más bien es la xenofobia. No un racismo tan institucionalizado como en los EE. UU., que hasta te lo encuentras en el censo.


Oye, si hay otra explicación y mi análisis es totalmente sesgado, me lo decís. Con confianza. Al fin y al cabo estoy hablando de una realidad de otro país cuyos matices se me escapan por completo.


Aunque,... ¿de verdad nos es tan ajeno? No inflemos el pecho practicando el deporte favorito de los europeos, que es sentirse moral y culturalmente superiores a los estadounidenses. No. En España sí se puede encontrar racismo, por ejemplo, con los gitanos. ¿Sabéis cuántos hay en España? 

Unos 750.000,... menos del 2 % de la población. Si un 40 % de la población fuera gitana, ¡anda que no seríamos racistas...! Creo que serían millones los que apoyaran el uso de arma de fuego «para defendernos» y votarían más conservador. Así que no nos creamos superiores ni pensemos que no tenemos un problema. Lo tenemos, cada cual, en nuestro contexto.

Tiene que servirnos para reflexionar y ver cómo puede apreciarse o valorarse el mérito objetivamente, en cualquier aspecto de la vida. Porque si vives en una cultura racista/machista/homófoba, tus comportamientos automáticos van a serlo también, tu actuación por defecto, y es algo con lo que tienes que luchar conscientemente, cada día, contra los macro y micromachismos, racismos, etc. de la vida cotidiana. Lo peor es intentar negarlo. Es entonces cuando la discriminación ya ha ganado.

Un cordial saludo a tod@s.

P.D.: Para saber más, The Guardian ha publicado este artículo.

lunes, 25 de marzo de 2019

Las mil mejores novelas románticas: Actualización 2019 (12)




A lo largo del año 2017 publiqué la lista de las mil mejores novelas románticas. Ya advertía que era solo «una» lista, y que variaban con el tiempo. Sigo con la duodécima entrega de los libros que no entraron en aquella lista y que hoy sí que estarían incluidas entre las mil mejores.



954 Shadowdance

Kristen Callihan, 2013, Darkest London #4, urban fantasy.

Mary Chase ha dado sentido a su vida con la Sociedad para la Supresión de los Sobrenaturales. Cuando investiga unos macabros asesinatos, le llegará la ayuda más inesperada. Jack Talent jamás pensó que la voluntariosa Mary Chase le fuera a ayudar en su caso. Su vieja rivalidad alcanza nuevas alturas, incluso cuando su deseo llega a un nivel febril.

Crítica, en Smart Bitches Trashy Books (en inglés). 



955 Hard time

Cara McKenna, 2014, contemporánea.

Annie Goodhouse trabaja como bibliotecaria externa para el establecimiento penitenciario de Cousins. Nada la había preparado para el preso Eric Collier. No pretende ser inocente, haría lo que hiciera falta para mantener a su familia a salvo. Cuando Eric empieza a cortejar a Annie a través de cartas, se embarcan en un romance secreto e imprudente.

Crítica, aquí. 



956 Enredos

Tangled, Emma Chase, 2013, Kate and Drew [Tangled] (Enredados) #1, contemporánea.

Atractivo y arrogante, Drew Evans está acostumbrado a cerrar negocios multimillonarios y triunfar también con las mujeres, a las que conquista con una simple sonrisa. Cuando una atractiva morena lo rechaza, queda perplejo. Se trata de Kate Brooks, la nueva asesora contratada por su padre. Se desatará una divertida guerra de lujuria y rivalidad que sacudirá los cimientos de su mundo.

Crítica, en Entre Metáforas



957 Amanecer

Breaking dawn, Stephenie Meyer, 2008, Twilight (Crepúsculo) #4, paranormal.

Novela con la que se cierra una de las sagas más famosas de lo paranormal juvenil. La sinopsis editorial va así: «No tengas miedo», le susurré. «Somos como una sola persona». De pronto me abrumó la realidad de mis palabras. Ese momento era tan perfecto, tan auténtico. No dejaba lugar a la duda. Me rodeó con los brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia. «Para siempre» concluyó.




958 Tikka chance on me

Suleikha Snyder, 2018, contemporánea.

Trucker Carrigan es un motero chico malo. Pinky Grover, la chica buena que trabaja en el restaurante hindú de sus padres. Aparentemente, nada sobre la inmediata e incendiaria atracción entre ellos tiene sentido. Pero cuando retiran las capas y los prejuicios —y sus ropas—, todo encaja. La necesidad. El deseo. La luz. La risa. Tienen más en común que lo que nunca habrían imaginado.

Crítica, aquí



959 Rafe

Rebekah Weatherspoon, 2018, Loose Ends #1, contemporánea.

Todo lo que quería la doctora Sloan Copeland era alguien que le cuidara a las niñas. Lo que se encontró fue al hombre de sus sueños… Rafe Whitcomb. De buen carácter, con mano en la cocina y, además, barbudo y con tatuajes. Pronto esta madre trabajadora se preguntará si Rafe podrá cubrir todas sus necesidades…

Crítica, en Love in Panels (en inglés). 



960 It takes two to tumble

Cat Sebastian, 2017, Seducing the Sedgwicks #1, histórica/LGBT.

Ben Sedgwick está satisfecho con la vida tranquila y predecible de un vicario rural. Acepta con renuencia cuidar a los traviesos hijos del ausente capitán Phillip Dacre. Cuando éste vuelve a Inglaterra, está deseando volver a su barco,… hasta que el alegre y adorable vicario da un vuelco a su vida.

Crítica, aquí



961 Fire inside

Kristen Ashley, 2013, Chaos #2, contemporánea.

Lanie Heron no busca el amor, algo razonable cuando su última relación seria casi la lleva al cementerio. Así que cuando le hace una proposición a Hop Kincaid, solo quiere una noche salvaje con el motero tremendamente sexy que patrulla con el Club Motero Chaos. Para Hop, Lanie ha sido siempre intocable, pero cuando le mira con ojos golosos, no le dice que no. Es lo mejor que le ha pasado en su vida. Solo tiene que convencerla de ello.

Crítica, en Natasha is a Book Junkie (en inglés). 



962 Kaleidoscope

Kristen Ashley, 2014, Colorado Mountain #6, contemporánea.

Sexy y leal, PI Jacob Decker siempre ha atraído a Emmanuelle Holmes, pero como estaba relacionado con su mejor amiga, se mantuvo a distancia. Ahora que un caso lo ha llevado a Gnaw Bone, Colorado, es la oportunidad de explorar algo más caliente y profundo de lo que Emme soñó jamás. No es fácil pillar a Deck con la guardia baja, pero eso es justo lo que hace Emme cuando vuelve a su vida después de nueve largos años.

Crítica, en TBQ’s Book Palace (en inglés). 



963 «Promised land»

En la antología Hamilton’s Battalion: A Trio of Romances, Rose Lerner, 2017, histórica.

Disfrazada de hombre, Rachel lucha contra los británicos, pero la vida se venga de ella en el asedio de Yorktown, cuando arresta a un antiguo amor como espía realista. Al principio cree que Nathan Mendelson no ha cambiado en nada: sigue disgustándola, habla demasiado, mete su preciosa nariz donde no le llaman, y se indigna tan solo porque Rachel puede que fingiera su propia muerte.

Crítica de toda la antología, en TBQ’s Book Palace (en inglés). 



964 The bastard’s bargain

Katee Robert, 2018, O’Malleys #6, contemporánea.

Cuando Keira O’Malley era niña, solía imaginarse su boda perfecta. Las flores. El vestido. Su esposo. Pero nada podía prepararla para decir «sí, quiero» a Dmitri Romanov—frío, dominante y siempre un paso por delante de los demás en los cambiantes poderes de la ciudad de Nueva York.

Crítica, en All About Romance (en inglés). 



965 Bellewether

Susanna Kearsley, 2018, women’s fiction/misterio histórico.

A mediados del siglo XVIII, oficiales franceses fueron llevados como prisioneros de guerra a casas de comerciantes neoyorquinos. Así conocerá Lydia Wilde al franco-canadiense Jean-Philippe de Sabran. Su amor se convierte en una leyenda local que, siglos después, llamará la atención de Charley Van Hoek la nueva curadora del Museo de Wilde House.

Crítica, en All About Romance (en inglés). 



966 To catch a rogue

Bec McMaster, 2018, The Blue Blood Conspiracy #4, steampunk.

Nada hay que guste más a Charlie Todd que un desafío. Para lograr una misión imposible, Charlie necesita un equipo, incluyendo a Lark, la ladrona que una vez lo superó. Él le rompió el corazón, pero ahora ella lo arriesgará todo por salvarle la vida. Lark ha pasado años intentando olvidar su pasado, pero lo que no puede ignorar es que una sonrisa de Charlie aún le enciende el corazón.

Crítica, en All About Romance (en inglés). 



967 Making it last

Ruthie Knox, 2013, Camelot #4, contemporánea.

Un sexy desconocido. Una noche de pasión. Hay una parte de Amber Mazzara que quiere esas cosas, pero con un lío de casa, marido, niños y carreras, no va a pasar. Luego el azar le ofrece una carta y una sorprendente vacaciones a solas en la playa. Pero su sueño de relajarse tranquilamente se desbarata cuando conoce a un atractivo hombre le invita a una copa.

Crítica, en All About Romance (en inglés). 



968 The kiss

Sophia Nash, 2008, Widows Club #2, histórica/Regencia.

Le ha querido en secreto desde siempre, pero Georgiana Wilde hace tiempo que no ve a Quinn Fortesque desde el día que él se casó con otra y le rompió el corazón. Entonces interviene el destino y lleva a su casa a ese hombre con el que siempre soñó, ahora viudo y un tanto alicaído.

Crítica, en All About Romance (en inglés). 



970 Trial by desire

Courtney Milan, 2010, Carhart #2, histórica.

En los tres años que han pasado desde que su esposo la abandonó, Lady Kate Carhart ha conseguido forjarse una vida plena. Pero cuando Ned Carhart regresa inesperadamente, termina su tranquilidad, y sus secretos más profundos están amenazados. Aunque no tiene la menor intención de caer rendida ante los encantos de Ned, Kate no puede negar más el deseo que aún arde en su corazón.

Crítica, aquí



971 El mejor de los mundos posibles

The best of all possible worlds, Karen Lord, 2013, ficción especulativa.

La humanidad se ha extendido y diversificado por el universo creando sociedades diferenciadas que recelan entre ellas. Un ataque por sorpresa destruye un planeta, cuyos supervivientes no tienen más remedio que entrar en contacto con la cultura del mundo que los ha acogido y con la que están lejanamente emparentados.

Crítica, en La nave invisible



972 Enemy within

Marcella Burnard, 2010, Enemy #1, ciencia ficción.

La capitana Ari Rose se pregunta por qué se ha molestado en sobrevivir a la prisión. Privada del mando, en una expedición científica que no le interesa, acabará otra vez prisionera, esta vez de los piratas. Su líder, Cullin, se interesa por el pasado de Ari. No puede permitirse el deseo que ella despierta; no se detendrá ante nada, incluido el destruirla, para descubrir la verdad.

Crítica, en Errant Dreams (en inglés). 


973 Spider’s revenge

Jennifer Estep, 2011, Elemental Assassin #5, urban fantasy.

En un mundo ficticio, lleno de humanos, vampiros, gigantes y otras criaturas, más la magia de las fuerzas naturales, tierra, aire, fuego y agua… se ha desarrollado la historia de amor entre la mortal asesina Gin Blanco y el guapo y rico Owen Grayson. Gin está decidida a acabar con quien asesinó a su familia cuando ella tenía solo trece años.

Crítica, en Smart Bitches Trashy Books (en inglés). 



974 Regreso al pasado

A mother’s homecoming, Tanya Michaels, 2011, HAR-1368, contemporánea.

Para Pamela Jo Wilson, regresar a su pueblo natal en Misisipi significaba enfrentarse a su pasado. A los diecisiete años, abrumada por la responsabilidad del matrimonio y de la familia, había huido de Mimosa. Trece años más tarde esperaba poder enmendar sus errores con su exmarido, Nick Shepard, y con la hija a la que apenas conocía.

Crítica, en The Good, the Bad and the Unread (en inglés). 



Para que suban veinte novelas a la lista de las mil mejores, tienen que bajar otras veinte.

👎Estas son las novelas que han salido del Top 1.000👎

[Ant. 619] Érika Gael: Noche de Mardi Gras (2013)
[Ant. 623] Kinley MacGregor: Master of desire (Dueño del deseo, 2001)
[Ant. 624] Karen Robards: Tiger’s eye (El ojo del tigre, 1989)
[Ant. 625] Julia London: The devil’s love (El diablo enamorado, 1998)
[Ant. 626] Kathryn Smith: Still in my heart (Aún te llevo en el corazón, 2005)
[Ant. 627] Laurie McBain: Moonstruck madness (Al rayo de la Luna, 1977)
[Ant. 628] Susan Johnson: Blaze (1986)
[Ant. 631] Johanna Lindsey: Angel (Ángel, 1992)
[Ant. 632] Johanna Lindsey: Love me forever (Amor eterno, 1995)
[Ant. 858] Sherrilyn Kenyon: Styxx (Styxx, 2013)
[Ant. 867] Catherine Anderson: Comanche heart (Corazón comanche, 1991)
[Ant. 878] Lynsay Sands: Single white vampire (Vampiro blanco soltero busca…, 2003)
[Ant. 888] Kresley Cole: Pleasure of a dark prince (El príncipe de la oscuridad, 2010)
[Ant. 890] J. D. Robb: Divided in death (2004)
[Ant. 891] Eloisa James: Desperate duchesses (2007)
[Ant. 896] J. D. Robb: Indulgence in death (2010)
[Ant. 897] Loretta Chase: «The mad Earl’s bride» en Three weddings and a kiss (Tres bodas y un beso, 1995)
[Ant. 899] Laura Kinsale: Lessons in French (El profesor de francés, 2010)
[Ant. 904] Maggie Osborne: Silver lining (2000)
[Ant. 923] Christina Lauren: Beautiful bastard (Un tipo odioso, 2013)

Así como una «romántica a su manera», El pájaro espino (1977) de Colleen McCullough.


Por si alguien siente irreprimibles ganas de compartir algo:

¿Habéis leído alguna, todas, ninguna?
¿Está vuestra novela favorita en este tramo de la lista?
¿Y una que no os gustase nada?
¿Creéis que alguno de estos títulos no debería estar aquí porque no os parece novela romántica?

De las que ahora ya no están entre las mil mejores, ¿pensáis que sí que merecería seguir en la lista?

… O cualquier otro comentario que queráis hacer, claro.

Como siempre si hay algún error, agradezco que se indique.