sábado, 14 de diciembre de 2019

Crítica: “Tempting the bride”, de Sherry Thomas


Sherry Thomas tratando el tópico de la amnesia
Berkley, 10/2012

DATOS GENERALES

Título original: Tempting the Bride
Subgénero: histórica / victoriana
Fecha de publicación original en inglés: 2012
Parte de una serie: 3.º de Fitzhugh
Páginas: 304

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Helena Fitzhugh entiende perfectamente que quedaría arruinada si se descubriera su lío amoroso secreto. Así que cuando un encuentro va mal y están a punto de pillarla, con gran renuencia acepta la ayuda de David Hillsborough, vizconde de Hastings, y se fuga con él para salvar su reputación.
Helena ha despreciado a David desde que eran niños: el tristemente célebre canalla que la ha atormentado toda su vida. David, por su parte, siempre ha amado a Helena, pero su orgullo nunca le permitió admitir los secretos de su corazón.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, apareció en mi lista de Las mil mejores novelas románticas en el puesto 282. Estuvo en la encuesta Top 100 de All About Romance de 2013, entre «lo mejor del resto», como la n.º 161. Ganó el premio RT al romance histórico innovador del año. En esa misma página, le dieron el RT Seal of Excellence el mes en que se publicó y la consideraron un Top Pick! Tuvo más críticas destacadas, como DIK A- en All About Romance y A- en Smart Bitches Trashy Books, además de las starred review de Publishers Weekly o en Library Journal. Por último, trata varios tópicos atractivos: best enemies, friends to lovers y amnesia.

CRÍTICA

Este mes de diciembre acaba el Reto Rita 3, y no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer un poco más pequeña mi montaña de libros pendientes de leer. Así que me decido por una autora opcional, Sherry Thomas, una de mis favoritas y de la que aún me quedan novelas que leer.
Esta es una novela de best enemies porque los protagonistas, Helena y David, no hacen más que enfrentarse una y otra vez. Se ambienta en el Londres victoriano, fines del XIX, rayando ya con el XX, Helena es una mujer moderna de la época, ha estudiado en la universidad y tiene su propia empresa editorial. Está enamorada de un escritor, Andrew Martin quien, lamentablemente, está casado. Eso no evita que su relación cada vez sea más apasionada y corra el riesgo de ser descubierta.
David, amigo de la familia Fitzhugh, es testigo de esto, e intenta advertirla. Pero no puede decirse que Helena se lleve bien con él. Al contrario, chocan verbalmente de continuo. Ella le desprecia porque, ciertamente, él no ha hecho más que chincharla, incluyendo comentarios despreciativos, desde siempre.
Tal hostilidad encubre que David, simplemente, ha estado colado por Helena toda la vida (desde antes de que le crecieran los pechos, dice en un momento, ¡ay, que grima da eso…!), y como no puede conseguir atraerla de otro modo, se dedica a hacerle y sobre todo decirle perrerías.
Extraña forma de intentar que ella se enamore de ti, siendo un impresentable. No sorprende que ella lo odie con todas sus fuerzas.
La familia intenta evitar la ruina de Helena, alejándola de Londres, y luego sometiéndola a vigilancia. David incluso le llega a decir que, llegado el caso, él irá al rescate si ella lo necesita.
Pero que si quieres arroz, Catalina. Una mujer enamorada es lo que tiene, que no ve más allá de su amado. La cosa se lía a partir de aquí, y no voy a entrar en detalles, porque lo mejor de esta novela, de cualquiera, creo yo, es descubrirla por ti misma.
Baste decir que habrá un período de tiempo bastante largo en que Helena está amnésica y entonces David se permite a sí mismo un nuevo comienzo, en el que él expresa todos sus sentimientos por ella, es cortés, educado, agradable, el mejor amigo del mundo para Helena, a la que hace sentirse mejor en su recuperación. Es la fase friends to lovers de la novela.
Lo bueno de Sherry Thomas es que siempre te vas a encontrar una novela bien escrita y eso, al menos para mi gusto, es tener el camino medio andado. Luego te pone en escena a unos personajes muy atractivos. Ella va más de frente: ha luchado por tener su independencia económica, reclama su derecho a amar a quien ella quiera, aunque es también consciente de los convencionalismos de la época y de qué forma pueden afectar a su vida.
David tiene más capas que una cebolla: es el impertinente, pero también el amoroso y leal, es apasionado al mismo tiempo que ve lucidez y se contiene si hace falta, amante padre, artista soñador, capaz lo mismo de escribirte un libro para niños que una novela erótica de la época.
¡Qué bien se mantiene la tensión amorosa y erótica! Sabe aprovechar las ventajas de los distintos tópicos que utiliza. De los enemigos, saca punta a cómo esas batallas verbales encubren un profundo amor y deseo de él hacia ella. De la parte de amnesia, la intriga de saber qué ocurrirá cuando ella recupere la memoria. Al haber una parte en que estos enemigos se convierten en amigos, el ansia de ver cómo consigue que estos dos acaben dándole alegría al cuerpo, Macarena, en escena sensuales bien intensas.
Por cierto, que hay algunas escenas de un libro erótico que se supone que ha escrito David. Es The bride of Larkspear (11/2012), 98 páginas, Fitzhugh #3.5; está disponible también en digital. Confío en leerlo algún día, porque las escenas eróticas que incluye aquí son realmente de alto voltaje.
Thomas es una autora que se mueve entre la excelencia y el notable, sin bajar nunca el nivel, Maribel. Como de costumbre, «solo» le doy 4 estrellas porque yo califico un libro comparándola con otros libros de la misma autora. La obra maestra de Sherry Thomas es, para mi gusto, Not quite a husband. Esta novela no llegó a producirme la misma resaca.
Sí, otro libro más que tacho de la lista «pendientes de Sherry Thomas». Cada vez quedan menos; y cuando termine, será triste, porque como ya dije en otra ocasión, tengo la impresión de que la autora no va a volver a este tipo de historias.
Entonces tocará empezar a releer, por orden, las novelas. Creo que Hastings y Helena ya aparecían en libros anteriores pero, o bien no los he leído, o no lo recuerdo, así que será una buena preparación para una relectura.
Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los aficionados al best enemies con toque amnésico.

Otras críticas de la novela:
En español, he encontrado un par de comentarios en un foro de ¡Ábrete libro! 
Paso al inglés.
All About Romance, DIK A-. 
B+ en Dear author. 
Al audiolibro, narrado por Jenny Sterlin, le dieron en AudioGals una B+ a la narración y una A- al contenido. 
Starred review en Publishers Weekly

jueves, 12 de diciembre de 2019

Crítica: “Rey”, de Meghan March


Una erótica no apta para todos los gustos



DATOS GENERALES

Título original: Ruthless king
Subgénero: erótica
Fecha de publicación original en inglés: 2017
Parte de una serie: Mount Trilogy (Trilogía Mount) #1
Páginas: 252

Edición en español: 2019, Vergara
Traductoras: María del Mar Rodríguez Barrena; Ana Isabel Domínguez Palomo
Páginas: 256


SINOPSIS (según la Casa del Libro)


Nueva Orleans me pertenece. No conoces mi nombre pero controlo todo lo que ves y algunas cosas que no ves. Mi poder no conoce límites y logro todo lo que me propongo. Estás en deuda conmigo, todavía no lo sabes pero ha llegado el momento de cobrármela. Keira Kilgore, ahora eres propiedad de Lachlan Mount.



¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, si acaso, estaría en torno al puesto 4.000 en mi lista de novelas. Se beneficia de que le dieron lo máximo, cinco estrellas, en tres blogs que sigo: Dirty Girl, Harlequin Junkie y Scandalicious (bueno, este último blog me suena que ya no está operativo).


CRÍTICA

Suelo ir al trabajo escuchando Sinfonía de Mañana. No es que Martín Llade me caiga del todo bien, porque me suena algo lumio pero, sobre todo (el pobre no tiene la culpa) su forma de hablar me recuerda a un compañero mío de trabajo que no es precisamente santo de mi devoción.

Hace unos días, hablando con el «radiotresero» José Manuel Sebastián, Martín Llade dijo lo siguiente:

A ver, si yo que cuando la gente me habla que si Pink Floyd que si Deep Purple… digo… es que no tengo nada contra ellos porque seguro que son maravillosos, pero es que el día solo tiene 24 horas y hay tantas cosas de las que empaparse.

Me he acordado de esta frase justo al terminar este libro que he inhalado en veinticuatro horas. Os cuento.

Keira dirige el negocio familiar, una destilería de whisky en Nueva Orleans. No es muy boyante económicamente, pero cuando parece que la época de los números rojos queda atrás, ¡zasca! lo puede perder todo si no paga una deuda de su difunto marido.

El acreedor es Lachlan, el rey de los bajos fondos, de esos que controla, supervisa o dirige el tráfico de drogas, los delitos violentos, etc. al menos por lo que cuentan de él. Básicamente le dice que si no tiene dinero, que le pague con su cuerpo serrano. En caso de no hacerlo así, directamente amenaza con hacer daño a sus seres queridos. Le deja regalitos inquietantes como, por ejemplo, una foto de sus padres jugando al golf en Florida.

Keira, ¡cráneo privilegiado!, en vez de irse a un abogado o a la policía, prefiere hablar con su mejor amiga, una alcahueta que se forra explotando sexualmente a otras mujeres. Que le dice que nena, claro, con lo espectacular que tú eres… Y Keira, in albis: ¿Guapa, yo?

Oh, sí, es la típica heroína totalmente inconsciente de su atractivo, algo que cada vez me chirría más.

En mi experiencia, cuando alguien es guapo de verdad se te van los ojos, y es imposible que esa gente no se dé cuenta. Las pocas personas con cierto atractivo que conozco, lo saben perfectamente, lo asumen y hasta se lo tienen un poco creído.

Lo de la «heroína despampanante sin darse cuenta de que lo es» me resulta un tópico nada creíble.

Así que el planteamiento inicial es… una mujer de pocas luces, una proxeneta y un delincuente violento,… Esto debe ser lo que llaman Dark romance, me dije yo para mí. Y, efectivamente, así lo comentaban en críticas que leí por ahí. Es un tipo de historia, al parecer, sobre la parte desagradable de la vida con protagonistas moral (y legalmente) reprobables. No de gente común y corriente que se enamora y tiene una vida sexual de lo más apasionada, que eso sí me gusta.

La cosa es que Keira se somete a los deseos de Lachlan, porque ¿qué va a hacer cuando la amenazan con pérdidas económicas e incluso la integridad de sus seres queridos? Eso da pie a unas cuantas escenas eróticas donde todo se humedece, fluye, gotea y chorrea, antes, durante y después, y te lo cuentan con exquisito detalle. ¡Qué capacidad para la licuefacción!

Me ha sorprendido leer en más de una crítica que Keira actúa voluntariamente. Mi concepto de consentimiento debe ser diferente. A ver, consentir es decir que sí cuando puedes decir que no sin que por ello te pase nada malo.

Someterse (porque las circunstancias no te permiten otra salida menos mala) no es consentir.

Esta novela no resiste una mirada con las gafas violetas. Vale, es solo una fantasía erótica; todo el mundo tiene derecho a excitarse con lo que le dé la gana, siempre que no se haga daño a nadie. Al final, esto es solo un libro. Dudo que en realidad nadie quiera convertirse en la obsesión de un malote que controla, te vigila, te priva de libertad, te da caña y te obliga a tener relaciones sexuales bajo coacción.

Me incomoda, la verdad, la imagen que da de la mujer y de las relaciones. No es muy diferente de la que pueda expresar un machirulo de esos que dejan sus excreciones mentales en sitios como ForoCoches o Twitter.

Mi experiencia con esta historia: los personajes me resultaron desagradables, sus acciones reprobables, y encima, para rematar la jugada, aquí no te cuentan una historia de amor con final feliz, sino que te dejan en un cliffhanger para que te compres los otros dos libros.

O sea, no es novela romántica autoconclusiva.

Me sienta fatal, lo reconozco, que me anuncien algo como romántico y no haya un final feliz al acabar la novela.

¿Qué tiene de bueno el libro? La autora sabe contar las cosas con una buena tensión, escribe con gran fluidez, es fácil de leer, y las escenas eróticas –aunque muy machistonas–, están bien escritas, resultan excitantes y con eso cumple la regla número uno de la novela erótica. A eso hay que añadir que sabe incluir un par de giros «inesperados» al final: uno era bastante previsible, pero el otro no lo vi venir.

La leí en original, en inglés, así que no sé cómo estará la traducción. Me temo que resulte de lo más grosera, porque no veo yo forma civilizada de traducir ciertas cosas.

Con lo cual vuelvo al principio. ¡Ah, que esto es Dark romance? Pues bueno, pues vale, si a ti te gusta, bien por ti, al fin y al cabo, medio mundo adoró a Los Soprano y no hay psicópata sin su club de fans.

Pero yo ya no tengo edad para estas historias. Ni estómago. Literal: se me revolvió.

Así que lo dicho: no tengo nada contra el dark romance, seguro que es maravilloso, pero es que el día solo tiene veinticuatro horas y creo que prefiero empaparme de cosas que chorreen menos.

Valoración personal: allá tú, 2

Se la recomendaría a: quienes disfruten de fantasías de sometimiento.

Otras críticas de la novela:

En español, Grandes libros para jóvenes lectores puntúa con cuatro estrellas. 

La Estantería de Helena lo deja en 3 sobre 5. 

La opinión en el Rincón de la Novela Romántica, es también positiva. 


En inglés, 5 estrellas y Top Pick! para Harlequin Junkie

Lana, en Dirty Girl, la califica con otras 5 estrellas

4 estrellas merece, según Marieke’s Books


❄❄❄❃❃✥✤✥❃❃❄❄❄

Y con esto acabo el Reto Íntimo propuesto por Patricia Marín. Ha sido una experiencia... irregular. Ha incluido mi favorita de Kleypas, El amante de Lady Sophia, y otras que me han parecido buenas y las he disfrutado: Lo quiero todo, de Katee Robert; Instante, de Patricia Marín y Enmendar a un granuja, de Suzanne Enoch. Pero, en general no me ha descubierto a ninguna autora espectacular de esas que dices «¡Voy a leerme todo lo suyo!»

No digo que sean novelas malas, es solo que cada lector somos un mundo. Lo que a uno le gusta a otro no, y viceversa.

No es ni mejor ni peor, es solo que cada uno tenemos nuestros gustos.

Y con esto me reafirmo en mi decisión: se acabaron los retos durante una temporada. La vida es muy corta para forzarme a leer libros que no me apetecen, solo porque este mes toca.

martes, 10 de diciembre de 2019

Crítica: “The older woman”, de Cheryl Reavis


Después del puente de la Inmaculada Constitución, retomo mis críticas, empezando por un libro que cuenta:

Amor cotidiano entre personas auténticas
 
Silhouette, 1/2002
DATOS GENERALES

Subgénero: contemporánea
Fecha de publicación: 2002
Series: No Guts, No Glory #3 / Silhouette Special Edition #1445
Páginas: 251

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction Data Base)
Sin agallas no hay gloria
O eso creía el paracaidista capitán Cal Doyle. Pero ¿seducir a la dura enfermera Katherine Meehan, quien lo ha cuidado tras su accidente de helicóptero? ¡Imposible! Es verdad que ahora son vecinos de puerta, y aún así los años los separan. Y mientras que Kate ha sobrevivido a un cáncer de mama, Cal a duras penas ha superado el infierno…
Así que solo porque Cal pille a Kate llorando en la lluvia… y su mimado felino se arrebuje contra él… y las señoras de la parroquia empiecen a emparejarlos… y Kate de repente parezca tan malditamente deseable… ¿son razones suficientes para que un guerrero herido corteje a una mujer de más edad y que no está por la labor? Además, entre las obstinadas defensas de Kate y el terco machismo de Cal, ¿podrán estos dos supervivientes… sobrevivirse el uno al otro?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, entró en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, en el puesto 482. Críticas buenas fueron la de The Romance Reader (Five Hearts Keeper), de Avidreader (una A) y Dear author (A-). Aparte de eso, ganó dos premios: el de la mejor novela genérica del año, tanto en la encuesta anual que hacía All About Romance entre sus lectores como en la lista de internet Romance Readers Anonymous. Hay quien la tiene entre sus favoritas, como Pat (que escribía para AAR). Y tiene un héroe beta de esos que tanto nos gustan a algunas.

CRÍTICA

No entiendo por qué motivo en la sinopsis de Fiction Data Base hablan del «machismo» de Cal, porque no es un protagonista de los que se impongan, se dejen llevar por sus cabreos o quebranten los límites de la heroína. Al contrario, es un soldado callado, adorable, que sabe ser amigo de la heroína y que la ama tal cual es, sin tonterías, dispuesto a aceptar lo que ella pueda darle. Por eso no es de extrañar que esté en la lista de novelas con héroes beta que, además, resulta inolvidable para muchos.
Tampoco os fiéis de la portada, que no va, creo yo, con el tono de la historia.
La novela te la cuentan desde la perspectiva de Cal Doyle, un paracaidista que todavía está recuperándose de un tremendo accidente ocurrido en otra novela anterior de la autora, The long way home. No es frecuente una novela relatada toda ella desde el punto de vista del varón, y solo por eso, merece la pena darle una oportunidad.
Cal tiene alquilado un apartamento a una señora, justo al lado de la casa de una enfermera que lo cuidó en el hospital, la nada complaciente Katherine Meehan.
Una tarde, su casera y él observan cómo Katie se queda llorando bajo la lluvia, al parecer tras discutir con su novio y, muy a su pesar, Cal se siente obligado a actuar como caballero al rescate de la damisela y, cojeando y con su bastón, consigue llegar a ella y protegerla con un paraguas.
Cal acaba de ir a una boda. La de la chica que le gustaba con otro tipo que no es él (la pareja del ya mencionado libro anterior). Así que de muy buen humor no está. Pero hace de tripas corazón porque parece que Katie se encuentra peor que él.
Los dos andan, pues, «de rebote», frustrados en sus amores, y tienen que seguir adelante. Cal observa cómo Kate ayuda a su familia (tres hermanas y un sobrino), cumple con su trabajo de enfermera, se preocupa por todos, incluso por su gato. Una mujer a la que siempre vio como una profesional competente y nada más, de repente se vuelve atractiva físicamente a los ojos de Cal.
En todos sus años en el ejército, Cal nunca se había acostumbrado a la forma en que algunas mujeres lo lograban –aparentaban ser de una manera todo el rato, hasta el punto de que olvidabas incluso que eran mujeres–, y luego hacen lo que sea que hagan y terminan luciendo así.
Meehan llevaba un vestido. Nunca la había visto con un vestido.
Poco a poco Cal y Kate comparten tiempo, él le echa una mano en lo que puede, aunque está muy dolorido por sus lesiones. Llegará un momento en que intimen y él se dé cuenta de que la ama, pero no lo dice.
Como digo, tú ves toda la historia desde la perspectiva de él. Lo que ella piense o sienta es algo que entrevés, no que te lo digan claro en el papel, lo cual para mí es una de las cosas más deliciosas de romántica, cuando tienes que sospechar, o imaginar, que Katie no es tan indiferente a Cal como pudiera parecer.
Ella le opone una tibia argumentación: que si es mayor que él (tiene cuarenta y él treinta y pocos), pero también está el hecho de que ella tiene sus propias cicatrices, historias de supervivencia, personas en las que confió y no supieron estar a su lado en los momentos difíciles… Es lógico que desconfíe de Cal, pero a terco no le gana nadie. Puede aceptar que ella no lo quiera, pero no que piense que la edad es un obstáculo o que él es como los demás cretinos de su vida.
En esa cotidianidad hay momentos para el humor, y sí, hay un gato, hay un niño, un ex con el que Cal sabe tratar de manera muy suave, y unas señoras cotillas que van a la iglesia… Todos estos detalles enriquecen las páginas, simplemente con algunos brochazos.
Me gusta leer estas novelas genéricas que solo estaban pensadas para estar quince días en la balda del kiosco y que, sin embargo, se quedan en la memoria de los lectores.
Tienen algo especial y, normalmente, ves por qué destacan de entre tantos harlequines anodinos y olvidables. Hay autoras que son grandes en esto, como Cheryl Reavis o Ruth Wind (Barbara Samuel) o Kathleen Korbel.
Creo que su talento radica en saber contarte una historia de amor, en doscientas páginas, realista, entre personas de carne y hueso, con problemas como los que podemos tener tú o yo. Que hablan y se tratan como adultos, sin tontos malentendidos, aunque no siempre acierten a la hora de comportarse. La novela tiene momentos poéticos, de ensimismamiento, oyendo caer la lluvia, respirando junto al cuerpo de la persona amada, o esas miradas que dicen lo que la boca calla…
No sé explicarlo muy bien, pero cuando una novela genérica tiene algo distintivo, merece la pena darle una oportunidad. Y, como se ve por lo dicho hasta ahora, tiene varias cosas especiales: historia relatada desde el punto de vista masculino, heroína mayor que el héroe y ambos son adultos que hablan como tales y simplemente se enamoran en el contexto de una vida con sus problemas y sus traumas.
Otras que leí de Reavis me gustaron también, la «contemporánea medio amish» A crime of the heart (1988, ⭐⭐⭐), y la histórica The bride fair (2002  ⭐⭐⭐).
Así que creo que le daré más oportunidades a historias escritas por ella, si vienen recomendadas. Desde luego, me he quedado con las ganas de leer la novela anterior a esta, y conocer a Cal y la enfermera Meehan en otro contexto, antes de enamorarse.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de héroes firmes pero sin avasallar.

Otras críticas de la novela:
Solo he encontrado críticas en inglés.
Como dije arriba, una A obtuvo en Avidbookreader.
En Dear author, una A-. 
Para All About Romance, una B
Y como no encuentro más, enlazo a Amazon.com, donde alcanza 4.6 estrellas de media y a Good Reads, donde tiene 3.83 estrellas

jueves, 5 de diciembre de 2019

Crítica: “The Duke I tempted”, de Scarlett Peckham


Una histórica georgiana bastante hot

NYLA (eBook Kindle) 2018
DATOS GENERALES

Título original: The Duke I tempted
Subgénero: histórica / erótica
Fecha de publicación: 2018
Parte de una serie: Secrets of Charlotte Street #1

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Es un hombre controlado. Meticuloso. Inmaculado. Nadie esperaría que el muy correcto duque de Westmead sea miembro del más ilícito club secreto de Londres. ¿Quién menos lo sospecha? Su futura esposa.
Habiendo superado la ruina financiera y redimido el apellido familiar para convertirse en el más legendario inversor en Londres, el duque de Westmead necesita asegurar su patrimonio produciendo un heredero. Lo que significa que debe encontrar una esposa que no descubra su secreta ansia de pasar las noches arrodillado –o que exija nada a su corazón, lleno de cicatrices desde hace mucho tiempo.
Poppy Cavendish no es esa clase de mujer. Una ambiciosa botánica autodidacta que va a diseñar la decoración del salón de baile en el que Westmead planea cortejar a una novia, Poppy ha luchado contra las convenciones toda su vida para asegurarse una bien ganada independencia. Quiere el capital para expandir su vivero de plantas exóticas, no un esposo.
Pero hay algo tan atractivo en Westmead, con su porte almidonado y sus ojos increíblemente amables, que cuando un escándalo accidental hace que el matrimonio con el duque sea el único medio para salvar a su vivero, Poppy se preocupa de que ella quiera más que el título que él le ofrece. El acuerdo está destinado a ser solo negocios. Un invernadero a cambio de un heredero. Pero Poppy anhela desentrañar los secretos de su esposo y tentar al duque para que arriesgue su corazón.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?
Entró en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, edición de 2019, claro, en el puesto 563. Ganó el Golden Heart (ya sabéis el RITA de las novelas inéditas) en la categoría de romance histórico, como el título de The duke. Tuvo crítica de DIK A en All About Romance, y hubo unas cuantas personas que lo escogieron como sus favoritas del año: Haley y Em (de All About Romance), Sarah MacLean, y Romance Novels For Feminists. Fue finalista en el premio #readRchat, aunque no lo ganó. 

CRÍTICA

Una novela que parece solo una histórica más y, sin embargo, se te queda en el magín como algo especial.

Ambientada en la época georgiana, dentro de los círculos aristocráticos, la historia discurre principalmente en casoplones, en el campo y en la ciudad.

El reservado y serio Archer, duque de Westmead, se ocupa sobre todo de sus negocios. No tiene el menor interés por arriesgar su corazón en ninguna relación. Pero como debe producir un heredero, tendrá que casarse.

Su entrometida hermana Constance le organiza un baile al que invitará a jovencitas de buena familia. Solo tendrá que elegir la que más rabia le dé. Constance quiere una decoración grandiosa, y para ello contactará con Poppy. ¿Y quién es Poppy, diréis? Pues una botánica autodidacta que ha luchado por ser independiente económicamente. Su único interés es su negocio. Así queda claro que no es el prototipo de mujer de la época.

Cuando Poppy y Archer se conocen, empiezan a hablar y a gustarse. Pero Archer está decidido a casarse sin amor, con alguien que no le pueda romper el corazón y que le deje mantener sus secretos. Y Poppy rechaza totalmente los derechos que, como «solterona» independiente, disfruta, en favor de un marido que podrá controlar su vida y su dinero.

Sin embargo, por circunstancias, acaban contrayendo un matrimonio de conveniencia, a lo que se dedicará la segunda mitad del libro.

Sobre este marco bastante convencional actúan unos personajes de lo más interesante, que le dan un giro un poco raruno, diría tenebroso, por el sufrimiento de Archer. Es uno de esos héroes torturados por algo que le ocurrió de joven, que le hace rechazar esa intimidad emocional y, además de eso, le hace asiduo de un club de flagelación.

Porque sí, a Archer le gusta que le den caña. A este tipo tan controlador y exigente en la vida cotidiana, le va que le flagelen.

Este aspecto tan personal no revela a nadie. Hasta él mismo lo ve como una perversión vergonzosa, solo que no puede librarse de sus propias inclinaciones. Incluso cuando empieza a intimar con Poppy, y lo suyo es carnalmente apasionado, no puede mostrarle a ella qué es lo que le va.

La novela mantiene tu interés de forma muy competente. Como todo «matrimonio de conveniencia», quieres ver cuándo se reconocerán enamorados el uno del otro. Y luego está ver cómo va a descubrir Poppy los gustos de Archer, y cómo lo superarán o lo incluirán en su vida sexual.

Para mí, el mayor atractivo de la novela es ese héroe torturado, Archer, que ha sufrido muchísimo, que sigue emocionalmente dolorido y que se castiga con esa oscura vía de escape. Para mí, es el perfecto héroe romántico. Exteriormente ves que es inteligente, preparado, controla perfectamente los negocios y sabe ser contenido, cortés en sus relaciones sociales, paciente con Poppy, intenta ser comprensivo y justo con todo el mundo. Por dentro, está dañado emocionalmente y lo sobrelleva con sus rarezas sexuales.

Me desconcertó más el personaje de Poppy. No acababa yo de ver qué sentía en cada momento, o qué esperaba lograr con cada una de sus actitudes: ahora apasionada, luego te castigo con el látigo de mi indiferencia, me importa mucho mi negocio o paso de pensar en ello o de escuchar los sensatos consejos de un empresario de éxito… No me pareció un personaje muy coherente, y reconozco que el no saber a qué atenerme con ella me impacientó.

Además del atractivo Archer, tenemos una parte sexual muy bien escrita y con ese punto morboso que siempre es de agradecer cuando se cuenta tan bien, de una forma perfectamente entrelazada con la línea general de la historia. La he visto calificada a veces como novela erótica. Pero no es porque te pongan una escena erótica en cada capítulo. No. Si te pones a contar, igual tiene el mismo número de escenas explícitas que una de Kleypas, por ejemplo. Es más bien lo enfermizo, el sadomaso de esas escenas, en las que corre la sangre, lo que metería esta novela en el ámbito de lo erótico.

No sería lo que yo considero erótica, porque no son personas que exploren su relación a través del sexo.

Me parece una primera novela increíblemente buena. No me extraña que ganara el Golden Heart como «The Duke of Charlotte Street» la mencioné aquí. 

Ciertamente, podría haberse estrujado las meninges un poco más en algunas cosas. ¿Por qué recurrir al tópico de que uno de los personajes resulte lesionado, o el baile, o que sea un duque o que todo se ambiente en casoplones? El ejemplo es lo del duque, ponen de protas a duques por pura pereza, o truco publicitario, porque de verdad que la novela no cambiaba un ápice si el señor fuera simplemente un industrial de buena familia, o un lord cualquiera. También me parece algo muy visto que, para incluir algo subido de tono, recurras al sadomaso; me parece ir a lo fácil. Puede ser que a mí no me hace mucho tilín ese tipo de erotismo. Al menos, se va a algo menos frecuentado, como es que el sufriente es el caballero y no la dama.

Me resultó muy entretenida, me la leí prácticamente de un tirón y la recomiendo por completo si quieres una histórica con un toque más atrevido. No es que me vaya corriendo a leer otras novelas de esta autora, ni siquiera a seguir con la serie –en principio–, pero merece la pena darle una oportunidad.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes quieran una histórica muy subida de tono.

Otras críticas de la novela:

Pepa, en Otro romance más, publica la única crítica en español que he encontrado. 

Paso al inglés.


5 estrellas le da Natasha is a Book Junkie

Otras 5 estrellas en Book Ink Reviews

Más de 5 estrellas, en Romantic Parvenu

Smexy Books, una B-. 

martes, 3 de diciembre de 2019

Crítica: “La fuerza de la pasión”, de Nora Roberts


Noir sureño, truculento y brillante


DATOS GENERALES

Título original: Carnal Innocence
Subgénero: suspense
Fecha de publicación original en inglés: 12/1991

Edición en España:
Título:  La fuerza de la pasión
Traductora: Kira Bermúdez
Fecha Edición: 2/1997
Publicación: Plaza & Janés
Colección: Cisne, 28/1

SINOPSIS (en La Casa del Libro)
La paz de un pequeño pueblo se ve alterada por dos brutales asesinatos. Caroline Weverly, una famosa violinista que se había refugiado allí huyendo del mundanal ruido, comprueba que ni el lugar más remoto y apacible está libre de tensiones. Pero en medio del pánico provocado por los violentos crímenes queda espacio para el amor. Caroline conoce a Tucker, un atractivo vecino, y no puede resistirse a sus encantos, ni siquiera cuando él se perfila como el principal sospechoso de los horrendos asesinatos.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, ya visteis que estaba en el número 452 de mi lista de Las mil mejores novelas románticas. Cuando a finales del siglo pasado, The Romance Reader hizo una encuesta entre sus lectores para escoger las cien mejores novelas románticas, estaba en el puesto 68. También tiene una crítica de DIK A- en All About Romance, A- en Dear author y 5 estrellas le dieron en Romance around the corner. Es novela recomendada por Lady Marian. No es de extrañar que sea la favorita de más de un lector.

CRÍTICA
Bajo un título anodino y una portada de juzgado de guardia se esconde una de más destacadas novelas de suspense romántico de Nora Roberts, que es tanto como decir de las mejores del género.
La compré en el Fnac L’illa en el año 1997, cuando tuve que vivir en Barcelona. Ya ha llovido desde entonces. No me extraña que no recordara ni el argumento.
La famosa violinista Caroline se toma un tiempo muerto acudiendo a una casa que ha heredado de su abuela, en Innocence, en pleno delta del Misisipi.
Su vecino resulta ser Tucker, un ligón sureño, como uno de esos vermús suavecitos y dulces, que entran fácil y te dejan una pegada de fondo. Interpreta un poco el papel de patán perezoso, sensual y despreocupado.
En realidad es más bien un tipo tranquilo, trabajador, leal, y muy protector de todos aquellos que le preocupan… Que suele ser la mayor parte de los habitantes del lugar.
Tucker no tarda en sentirse atraído por su elegante vecina yanqui, aunque ella no quiere ni oír hablar de nada semejante.
El libro está densamente poblado de secundarios muy interesantes, toda una panoplia de personajes que enriquecen el paisaje, tejiendo una tela que va envolviendo a Caroline y a Tucker, haciendo que sus vidas se impliquen en los problemas y las tensiones del lugar.
Estos no faltan en el pegajoso calor del verano, especialmente cuando los cadáveres de mujeres empiezan a aparecer, despiadadamente atacadas con un arma blanca, degolladas y desfiguradas... La última de ellas, una exnovia del propio Tucker, con quien había discutido justo el día antes de su desaparición.
En este típico pueblito donde todos se conocen, nadie piensa en serio que el facilón Tucker haya sido capaz de semejante salvajada. Sin embargo, un estirado agente del FBI lo pone como primer sospechoso de su lista.
Esta es una novela estupenda, que te engancha desde el primer momento. Creo que es porque equilibra muy bien el desarrollo de la tensión romántica-erótica con el misterio y el entorno en que se desarrolla la historia.
La autora no tiene prisa en contárnoslo, pero tampoco se detiene en fruslerías. Cada escena es un pasito más en el sentido en el que ella quiere llevarte, con sus meandros y distracciones que tienen (casi todas) al final sentido.
Al principio, Tucker es solo un ligón que se mosquea por que esta atractiva extraña se resista a sus avances, sin parpadear; pero poco a poco van conociéndose mejor y sintiendo cosas que no esperaban.
Se enamoran a pesar de que ninguno de ellos estaba por la labor de buscar a alguien definitivo en ese momento de su vida. Tucker vive muy bien a su aire y Caroline tiene que recomponerse, sanar y decidir qué quiere hacer con su vida.
En Innocence, ella no sólo encontrará un futuro inesperado. Quería estar sola, lamerse las heridas, y descubrirá a toda una comunidad en cuyas vidas se implica.
Y es que el libro te transmite una descripción muy vívida de cómo es ese lugar y las personas que lo habitan. No siempre es agradable. Hay racismo, aunque no cabe duda de con quién está la autora, qué es lo correcto: el respeto a todo el mundo, vivir y dejar vivir al diferente. Un poquito más incómodo es, desde la perspectiva actual, ese honrar a sus antepasados secesionistas; quiero creer que más por respeto a los ancestros que porque realmente esta gente blanca del Sur creyera que la esclavitud o desmembrar un país a la fuerza estuviera bien... en una época en que ya se sabía que aquello era una barbaridad.
Es una representación soberbia del microcosmos de esa sociedad, y cómo lo vas descubriendo, esa forma de hablar, de relacionarse, de no decir las cosas deprisa y corriendo sino haciendo primero un poco de sociedad, hablando del tiempo o lo que sea, antes de entrar en materia. O cómo cuentan todo el rato anécdotas de cosas que igual pasaron (o no) hace cien años.
La parte de suspense creo que está realmente bien. Te puedes estar devanando los sesos para saber quién es culpable de esos horrendos crímenes, y es posible que no lo averigües ni de lejos. Lamentablemente, justo eso es lo único que se me quedó grabado de este libro, de cuando lo leí hace veinte años; desde el principio me dije ya verás, va a ser así,… y no me equivoqué. No me parece que tenga mucho sentido, la verdad, pero bueno, sorprendente sí que es.
La leí en español, en una traducción aceptable, ya digo, la de la colección Cisne del año de la polka.
Si te gusta el suspense romántico, y más con un ambiente pegajoso y lento como el Misisipí, no lo dudes, esta es una novela que está casi a la altura de los mejores ejemplos del noir sureño de una Sandra Brown o Linda Howard, en las que la ambientación, el paisaje y el paisanaje, son un elemento más de la trama.
No sé por qué no le doy lo máximo, supongo que porque no me dejó resacosa, o porque recordaba la resolución del misterio, o… Quizá sea que hubo esos momentos de incomodidad cuando aparecían banderas confederadas… O por pura manía personal mía ya que, aunque admiro mucho a la Roberts escritora, no me cae del todo bien como persona…
En cualquier caso, pienso sinceramente que así es como hay que escribir suspense romántico. No me extraña que esta novela, a pesar de que ya casi tiene treinta años, se pueda seguir leyendo con interés hoy en día. Una de las mejores de su autora.
La convirtieron en peli para la tele. Os dejo el tráiler.

Aunque no vaya a pasar a la historia del séptimo arte, sería una mejora respecto a los infumables tostones germánicos con los que nos «amenizan» las sobremesas.
Valoración personal: notable, 4


Se la recomendaría a: los aficionados al negro sureño.

Otras críticas de la novela:

En español, tenemos dos críticas en El rincón de la novela romántica, muy positivas ambas. 
En mil batallas reconoce que la tuvo enganchada de principio a fin, y con más de una sorpresa en el camino. 
Un 9 le puso la norarobertsiana de pro Lady Marian, que resume su valoración diciendo:
¡Un libro buenísimo! ¡Súper recomendable! Nora Roberts da una nueva clase magistral sobre suspenso romántico.

Vamos a por las críticas en inglés.
En All About Romance hay crítica de A- hecha para la reedición de 1999. 
Aquí, la de 5 en Romance around the corner
En Dear author, una A-