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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Revisitando favoritos: «Abandonada a tus caricias» de Loretta Chase.

 




 

La primera frase de este libro, de un dilatado prólogo, una de las lectoras de mi blog la calificó de brutal:

En la primavera de 1792, Dominick Edward Guy de Ath Ballister, tercer marqués de Dain, conde de Blackmoor, vizconde de Launcells, barón de Ballister y Launcells, perdió a su esposa y a sus cuatro hijos, víctimas del tifus.

Sí, estamos ante un prólogo desolador. 

Contrasta con el resto de la novela, que es ingeniosa y seductora. Pero es necesario para comprender por qué Dain es como es.

En mi Olimpo de romántica, diferenciaba entre protagonistas inolvidables y parejas. Los primeros son muy particulares, pero te los puedes imaginar con otros partenaires. Las parejas que escogí son las que me parece a mí que tienen la mejor química junto, y quizá no funcionarían tan bien con otro tipo de compañero.

Jessica & Dain forman una de esas parejas especiales. La primera vez que se encuentran, en una tienda de París, Dain, lord Belcebú, queda tan impactado que sufre una auténtica reacción física cuando ella dirige unas palabras poco amables al necio de su hermano Bertie.

“That, Bertie, is a consequence of the feminine brain having reached a more advanced state of development,” said the female without looking up. “She recognizes that the selection of a gift requires the balancing of a profoundly complicated moral, psychological, aesthetic, and sentimental equation. I should not recommend that a mere male attempt to involve himself in the delicate process of balancing it, especially by the primitive method of counting.”

For one unsettling moment, it seemed to Lord Dain that someone had just shoved his head into a privy. His heart began to pound, and his skin broke out in clammy gooseflesh, much as it had on one unforgettable day at Eton five and twenty years ago.

He told himself that his breakfast had not agreed with him. The butter must have been rancid.

It was utterly unthinkable that the contemptuous feminine retort had overset him. He could not possibly be disconcerted by the discovery that this sharp-tongued female was not, as he’d assumed, a trollop Bertie had attached himself to the previous night.

 

Zoe Costa de la Rica, quien —al parecer— no tiene ninguna otra traducción, lo pasó a nuestro idioma de la siguiente manera:

—Eso es consecuencia de que el cerebro femenino ha llegado a un estado de desarrollo más avanzado, Bertie — dijo la mujer sin alzar la mirada—. Reconoce que la elección de un regalo requiere el equilibro de una ecuación moral, psicológica, estética y sentimental sumamente compleja. Yo no recomendaría que un simple hombre intentara participar en el delicado proceso de equilibrarla, sobre todo con el primitivo método de hacer cuentas.

Durante unos momentos lord Dain tuvo la incómoda sensación de que alguien le había metido la cabeza en un retrete. El corazón le latía con fuerza y rompió a sudar, con la carne de gallina, como aquel día inolvidable en Eton hacía veinticinco años.

Se dijo que no le había sentado bien el desayuno. La mantequilla debía de estar rancia.

Era absolutamente impensable que aquella despectiva réplica femenina le hubiera afectado tanto. No podía desconcertarle de aquella manera que aquella mujer de lengua afilada no era, como había supuesto, una mujerzuela a la que se había pegado Bertie la noche anterior.

 

En general, la traducción me parece bastante buena, para lo que es habitual en romántica, lejos de tantas perpetradoras que le escupen a Cervantes casi en cada frase.

«Lord of Scoundrels» es una novela de romance histórico de la Regencia, que Avon Books publicó por primera vez en enero de 1995. El año pasado cumplió los 30, le dediqué un artículo. Antes, ya había comentado la novela aquí en el año 2014, cuando estaba comentando todas las novelas del Top 100 AAR de 2013, desafío con el que empecé este blog.

Aproveché para leerla en inglés, en electrónico. Este verano, y como me propongo hacer con todas las novelas que pueda, me la he comprado en papel y en inglés para revisitar estos favoritos.

En esta enésima relectura compruebo que continúa siendo chispeante, con elegancia y humor. Me sigue encantando. La química entre Jessica y Dain, a nivel físico, mental y emocional, sigue tan fresca como el primer día.

Es curioso, pero sigo descubriendo cosas que quizá me pasaron desapercibidas la primera vez. 

Cuando la releí en 2025, me fijé más en lo muy traumatizado que está Dain, cuán profundamente siente todo. No recordaba yo (o quizá nunca lo vi) lo sutil y hábil que es Jess, cómo sabe plantear las cosas de una determinada manera para que él pueda salvar la cara, cómo conseguir que él vaya aceptando poco a poco. 

Eso es por algo en lo que me he fijado más esta última vez: que a Jessica, como pariente pobre, la tuvieron criando a los niños de la familia. Por eso sabe cómo tratar a un hombretón como Dain, porque lo entiende.

El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí me hizo pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Y en ello estoy.

 



Durante años ha sido, para mí, una novela de ⭐⭐⭐⭐⭐. Desde que la leí por primera vez hace tantos años… Y sigue pareciéndome una novela de ❿. No me extraña que la tenga la número 1 de mi base de datos. Aunque sigo detestando el título en español.


        En mi experiencia, este tipo de histórica que ya se ve muy poco: reúne gracia, sensualidad sutil y ligereza.

Se siguen escribiendo novelas románticas históricas, sí, pero las autoras, o las editoriales, están a otras cosas. A mí las actuales me suenan más estiradas, empeñadas en que aparezca algún Gran Tema. No presentan personajes con personalidad propia y carácter, no, son meros recortables de los que pegan una identidad, sin más. Yo creo que se cortan tanto, para no enfadar a nadie, que les falta desparpajo.

En esta novela hay cosas que podrían sonar hoy políticamente incorrectas y no pasa nada.

No sé por qué la histórica ligera ya no la cultiva nadie más que algunas clásicas como Tessa Dare o la propia Chase. Hasta Kleypas, que iba en la misma línea, parece que va a dirigirse más a otro tipo de ficción histórica. 

No veo que consigan ser sensuales sin necesidad de poner tropecientas escenas explícitas de las que nunca recuerdas ninguna en particular. Todas las lectoras de Lord of scoundrels recordamos el momento del guante o ese beso bajo la lluvia: nunca quitar un guante fue más erótico y jamás un beso bajo la lluvia resultó tan apasionado… 

De las actuales que he leído últimamente, sólo se me ocurre alguien como Mia Vincy, por ejemplo. Pero suenan tan juveniles, en comparación con Chase…

Recomiendo totalmente esta novela, a cualquiera que guste de novela romántica histórica con humor y sensualidad. El único problema, y así lo he señalado más de una vez, es el de todas las novelas que te ponen por las nubes, que la leas y luego te digas «está bien, pero no era para tanto». Porque sí, lo admito, no hay novelas perfectas, y esta tampoco lo es. Pero se le acerca mucho.

La puedes leer tanto en inglés como en español, aunque en inglés suena más graciosa y un poco más sexy. Pero ya digo que la traducción sí que me parece bastante digna. 


Una curiosidad. En el año 2014 me pregunté qué diría en realidad el original cuando la traductora mencionaba esa expresión tan almodovariana de «la flor de mi secreto» en el capítulo 12:

 

Notó el cuerpo de Jessica tenso, pero mantuvo su boca cautiva, distrayéndola con un beso lento, tierno, mientras movía los dedos por su muslo, apretando, acariciando, aproximándose a la flor de su secreto.

Bueno, pues en el original no se habla de ninguna flor ni secreto:

 

He felt her body tense, but he held her mouth captive, distracting her with a slow, tender kiss, and all the while his fingers were moving over her thigh, stroking, caressing, stealing toward her innocence.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

20 años de…“A reason to live”, de Maureen McKade

 

Vaya peliculón, casi como una clásica del Oeste

 


 

DATOS GENERALES

 

Título original: A reason to live

Subgénero: histórica/1865

Fecha de publicación: 9/2006

Parte de una serie: Forrester Brothers #1

Editorial: Berkley Sensation

Páginas: 281

ISBN 9780425212202 (Mass Market Paperback)

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (de Fiction Data Base)

¿Cómo podía negarme al deseo de un hombre moribundo?

30 de mayo de 1865: durante la guerra, cuidé de demasiados jóvenes en el hospital; los consolaba mientras clamaban por sus seres queridos y me susurraban sus últimas palabras. Llevar un registro de sus nombres, familias y mensajes finales me parecía un pequeño homenaje a su sacrificio... hasta que la guerra terminó y encontré una nueva misión en la vida.

Visitaría a los seres queridos de aquellos pobres soldados y les entregaría sus mensajes, para que pudieran hallar algo de consuelo incluso en medio del dolor...

Pero Laurel Covey jamás esperó encontrar a un hombre como Creede Forrester: un antiguo pistolero que había cabalgado desde Texas hasta Virginia con la esperanza de encontrar a su hijo, y que terminó salvándola de una banda de rufianes. Le causa un profundo dolor tener que comunicarle la muerte del muchacho; cree que, en el fondo, Creede se culpa a sí mismo por haber alejado a su hijo. Sin embargo, hay algo más en este hombre de aspecto rudo y cansado. Algo que atrae a Laurel hacia él... algo a lo que no puede resistirse...

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. Entró en mi primera lista de las mil mejores novelas románticas, en el puesto 223, y aún pasa el corte. Tuvo críticas máximas en dos páginas de referencia, The Romance Reader (un Five hearts Keeper) y All About Romance (Desert Island Keeper). Wendy the Superlibrarian le puso una A (la incluye en su Top de históricas del Oeste), ganó el premio RT 2006 en la categoría Romance histórico ambientado en Estados Unidos; en esa página también fue un Top Pick! En la encuesta que hacían en All About Romance entre sus lectores, ganó en la categoría de mejor romance de histórica estadounidense o de Frontera (empatada con otra). En la miniencuesta que hicieron en 2014 de novelas ambientadas en el Oeste o la Frontera, estuvo la 12. Fue escogida entre las favoritas de una de sus críticas (Pat). También en 2006 fue elegida entre las mejores del año por Romance Readers at Heart.

 

CRÍTICA

Esta es la novela más apreciada de una autora para mí desconocida. La compré en papel, en inglés, y me encantó. Quise leerla poco a poco, degustando cada palabra, pero me atrapó la historia y acabé leyendo casi de un tirón.

Estupenda, de esas que sigues pensando en los personajes tiempo después de haberla acabado.

El planteamiento es bien original. En Laurel Monteille Covey (27) tenemos a una norteña de Massachusetts que, por haberse casado con un oficial sureño, pasó la guerra de Secesión como enfermera del ejército confederado.

Los doctores confían en ella para hacer el triaje, o sea, decidir a qué soldados se puede razonablemente salvar y a quienes no. Acompaña a los desahuciados en sus últimos momentos, apunta sus nombres y, en algún caso, los mensajes que quieren enviar a sus seres queridos, quizá algún objeto personal.

Laurel, con fidelidad casi notarial, todo lo apunta y lo recoge.

Acabada la guerra, ya viuda, esto le pasa factura en algo que ahora reconocemos como PTSD, pero que en la época no tenía ese nombre ni se entendía bien. Realmente solo después de la guerra de Vietnam se aceptó esto del estrés postraumático. Me recordó a otra novela sobre enfermera con este padecimiento, A soldier’s heart (1994), de Kathleen Korbel, otro cinco estrellas. 

Hay una creencia generalizada en que los traumas se olvidan, algo muy freudiano. Pero la experiencia real es más bien la contraria: no te lo quitas de la cabeza, vuelve una y otra vez. A veces, en casos extremos, lo hace con tal realismo que no es que lo recuerdes, es que lo revives otra vez.

Es lo que le pasa a Laurel. Además de las pesadillas y los dolores de cabeza, a veces lo que la rodea desaparece y se encuentra de nuevo en ese hospital de campaña, rodeada de olores repulsivos y soldados moribundos, muchos unos auténticos críos.

Cree que se está volviendo loca. Pero tiene una última misión que cumplir, antes de enajenarse por completo: llevar esos mensajes a las familias. Está ya en la recta final de su viaje cuando se encuentra con el chico de la película.

¿Y quién es él?

Pues Creede Forrester (38), otro viudo, que la busca para saber de su hijo, quien se marchó de casa a la guerra. Laurel le informa de que su hijo murió pero, ay, de él no tiene ningún recuerdo ni últimas palabras.

Creede, vistos los peligros a los que se enfrenta Laurel y sabiendo que el final de su periplo es Texas, decide acompañarla y protegerla, sin saber muy bien por qué.

Al principio, Laurel lo rechaza. Luego se da cuenta de que eso es un enfurruñamiento algo infantil, y decide aceptar su compañía y ayuda. Juntos, irán recorriendo el sur posterior a la guerra, hablando con las familias, encontrando diferentes situaciones, unos lo llevan mejor, otros peor.

Encuentran paisanos muy particulares, como un dueño de hotel gay que Creede trata con fría distancia. Laurel lo acepta, como acepta todo:

—Después de lo que vi durante la guerra, he aprendido que una persona tiene que encontrar la felicidad donde pueda. No soy quien para juzgar.

Estar con Creede le hace preguntarse si no estará haciendo más mal que bien reabriendo la herida de aquellas familias. Ninguno de los dos es muy abierto con sus pasados; poco a poco se irán conociendo. La atracción física entre ellos está ahí presente, desde el primer momento, cosa que afrontan como adultos, hablándolo.

—Quiero más, Creede. Te quiero a ti.

—Sí, ahora sí, pero mañana lo lamentarías.

Sí, los mimitos están bien, pero no arreglan los problemas de fondo, o incluso los complican demasiado.

La compasiva Laurel ha sufrido, ha perdido demasiado y carece de esperanzas respecto a su futuro. Por eso, cierra su corazón y pretende distanciarse de todo.

Claro que peor es lo de Creede, que perdió a su mujer y a su hijo.

Me encanta que en Creede encontramos cero mansplaining. Respeta el conocimiento de Laurel, la apoya en lo que puede, sin pretender saber más de ella respecto a su ámbito de experiencia. Aunque, a veces, le frustra que Laurel se arriesgue tanto por desconocidos.

Conmovedora, durilla a veces, ¡no te extrañe si mojas la pestaña! Aunque también tiene momentos sexis y ciertos toques de humor, que parecen imposibles en un entorno tan tremendo.

Por eso creo yo que es fácil de leer, por la humanidad de los personajes, por esos diálogos entre personas adultas, que se plantean cosas serias, lo mismo que, a veces, se vacilan un poco.

Tiene de bueno que no romantiza el conflicto independentista llamado guerra de Secesión, ni la situación de los antiguos esclavos. Claro que el principal mensaje no es, creo yo, sobre el sufrimiento en sí de la guerra, o los motivos que llevaron a ella, sino que hace reflexionar a los personajes (y al lector con ellos) sobre eso que dice el título: «una razón para vivir» cuando has perdido a tus seres queridos.

¿Por qué se tomaba la molestia? ¿Quién era Laurel para él, aparte de alguien a quien acompañar hasta Texas? Sí, ella había estado con su hijo en sus últimos momentos, pero no tenía nada que ofrecerle a él —ninguna de esas preciosas palabras que regalaba a otras familias. Si tuviera una pizca de cerebro, se montaría en su caballo y se alejaría, dejándola a su suerte.

Entonces, ¿por qué no lo hacía? Porque ella atraería a todos los rufianes en un radio de ochenta kilómetros a la redonda. Porque, maldita sea, Laurel Covey era demasiado compasiva para su propio bien. Porque contra todo sentido común, estaba enamorándose de esta mujer tan frustrante, exasperante y hermosa.

Por cierto que hay un giro final que ves venir de lejos, pero no cómo lo resuelve. Muy hábil, sorprende y quieres abrazar a Creede y Laurel como peluchitos.

En mi experiencia, ha sido toda una joyita. No me extraña en absoluto que gustara a alguien tan exigente como Wendy the Superlibrarian, o que tenga crítica de DIK A en All About Romance, o ganara un premio RT, o las lectoras de AAR la escogieran entre lo mejor del año.

A ver si leo alguna cosa más de esta autora. Claro que esta manía mía de empezar a leer a un autor por lo más apreciado de su producción significa que el resto posiblemente no las disfrute tanto.

Valoración personal: sobresaliente, 5

Se la recomendaría a: quienes gusten de históricas bien escritas y mejor ambientadas.

Otras críticas de la novela:

En español no he encontrado nada. Paso al inglés:

All About Romance, DIK A

Wendy the Superlibrarian le dedica crítica de A, en un artículo titulado «Dead, my ass» (2006), considera que el western no está muerto, solo descuidado, en hibernación. ¿Ahora seguirá pensando lo mismo?

En The Good, the Bad and the Unread comentan este libro (y lo recomiendan) entre otros referents al romance del Oeste: «Recs: A Little Less Talk & A Lot More Western». 

The Passionate Reader incluyó esta novela entre las que ella calificó como A+, y si vas repasando, es una lista impresionante con un montón de novelas muy conocidas y populares.

Si quieres saber algo más sobre Maureen McKade, aquí está su entrada en Writer’s Space.

Enlace a Goodreads, donde tiene una valoración media discreta, 3.98 estrellas, con 344 ratings y 30 reviews