Unas enaguas muy poquito inspiradas
DATOS GENERALES
Título original: The stolen
princess
Subgénero: histórica
Fecha de publicación
original en inglés: 2008
Parte de una serie:
Devil Riders (Jinetes oscuros) #1
Páginas: 368
Edición en España
Traductora: Eva Acosta
Rodríguez
Edición: 1/2011, Editorial
Planeta, S.A.
432 páginas
Colección: La romántica
Booket
SINOPSIS (según La casa del libro)
El hijo más joven del conde Renfrew, Gabriel,
es un aguerrido soldado que, tras regresar de las campañas militares en las que
ha estado los últimos ocho años, trata de ahogar su desazón y aburrimiento como
puede. Una noche, mientras cabalga a toda velocidad por el filo de un
acantilado, tropieza con una bella mujer varada bajo una tormenta que necesita
su ayuda. Una joven en apuros es exactamente el aliciente que Gabe buscaba para
volver a sentirse vivo.
Después de ser objeto de innumerables atentados, Callie, una princesa prófuga disfrazada como una plebeya, y su
hijo, el Príncipe sucesor, necesita ser protegida de aquellos que intentan
usurparle el trono. No tiene ninguna otra opción que confiar en el atractivo ex
- oficial que acaba de conocer, incluso cuando él insiste en que lo único que
puede mantenerla a salvo es un matrimonio de conveniencia.
¿Podrá Gabe protegerlos de los asesinos? ¿Será capaz Callie de no rendirse
a los encantos de su nuevo marido?
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
En su momento, año 2017, entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, en el puesto 865. Luego ya no entró en la lista de 2019 y ahora está más abajo, en torno al puesto 5.000. Ha gustado sobre todo en España. El rincón de la novela romántica la incluyó en el ajuar de la lectora romántica y apareció repetidamente entre las mejores para esa página, en los años 2012-2014. Creo que sigue en el Top 100 de esa página.
CRÍTICA
De Anne Gracie había leído yo hasta la fecha un par de relatos cortos: «Mistletoe
Kisses» me gustó bastante le puse cuatro estrellas, y «The Mistletoe Bride» se
llevó tres. Esto me animó a comprar una novela suya en papel, baratita. Eran
unos libros pequeñitos, de letra minúscula, con flores en la portada yo creo
que se llamaba Colección Flora, o algo así.
He tenido esta novela en mis baldas durante años. Aprovechando que tuve que
estar en casa un tiempo, fui leyendo cosas, a ver si rebajaba mi monstruosa
montaña de libros pendientes de leer. O sea, libros comprados y pendientes de leer.
Le hinqué el diente a esta novela. Tardé en leerla bastantes días. Como no me
enganchaba, a mitad de camino la dejé y me pasé a una contemporánea, Just this once, de Rosalind James.
Cuando la terminé, volví a esta Princesa
furtiva, a ver si le acababa de una vez.
El planteamiento es el siguiente. En la costa inglesa desembarca una mujer con
su hijo. Han tenido que salir por patas de su país, ya que la vida del niño está
amenazada.
La princesa Callie de Zindaria confía en encontrar refugio en casa de su
antigua institutriz. Pero en realidad acaba en mitad de la noche, perdida en la
playa. Ahí la encontrará el mozo de la historia.
Que no es otro que Gabriel, un antiguo soldado al que le pone eso de galopar
en plan salvaje por el borde de los acantilados en mitad de la noche.
Hijo menor de un conde, Gabriel no es heredero al título ni nada. Lo pasó
bien en la guerra, lo cual es extraño hoy en día en novelas de la Regencia, donde
tantos soldados de las guerras napoleónicas acaban con PTSD avant la lettre. Ahora que la guerra
acabado para él, anda el muchacho un poco perdido, sin propósito definido en la
vida.
Al rescatar a Callie, y defenderla de los peligros que la rondan, Gabe despliega
todo su potencial protector. Se entiende particularmente bien con el niño, el
príncipe Nicolás.
No me hacen tilín las novelas con niño y esta no es una excepción. No hay
solo uno, sino dos, porque al príncipe Nikolai se le suma un rapaz pobretón, Jim.
Admito que ni Nick ni Jim resultan pesados. Ambos intervienen en la
trama. A Nick se le ve que preparado para la monarquía, es un chaval
responsable, muy serio, que mide bien sus palabras y sus actos a pesar de su
corta edad.
La cosa es que Callie quiere librarse de Gabe y él no la deja. La protegerá
aunque ella no quiera. Acabarán enamorándose e intimando aunque, ojo, no hay
demasiado sexo, para lo que es la romántica histórica que se escribe hoy
en día.
Creo que este planteamiento, en manos de otra escritora, podría haber sido una
historia de amor bonita, quizá no muy original, pero sí agradable.
Cuando no conectas con algo, no siempre es fácil saber por qué. Mi
impresión es que en este caso se debe a que los personajes no me resultaron muy
simpáticos.
A Gabe no se le ocurre más que estar todo el rato con insinuaciones
sexuales, toqueteos y besos sin el menor consentimiento por medio, a pesar
de ser consciente de que Callie está en situación vulnerable.
Es de esas novelas en las que encuentras esa idea espantosa de «tu boca
dice no, pero tu cuerpo dice que sí». Y yo no hago caso de lo que me dices.
Por su parte, Callie me resultó… una petarda, con momentos de heroína TSTL. Entiendo perfectamente que sea una
madre preocupada por su hijo, y con motivo, porque de verdad alguien lo
amenaza. Pero no me pareció en absoluto una mujer sensata. Sus planes eran
bastante idiotas.
No están muy elaborados. La pretensión de esconder a un príncipe heredero
en un rincón de Inglaterra no parece realista.
Su idea es… Bueno, me voy a llevar al
niño y me voy a esconder en una casita en la costa inglesa y ya dentro de unos
años cuando el niño crezca ya volvemos al país a reclamar el trono.
Me llama la atención lo desconectada que está Callie respecto a la política
de Zindaria. ¿Cómo es posible que no se currara a ningún aliado a lo largo de
los años que se supone que ha estado como princesa heredera? No se esforzó en tejer
su propia red de defensores a los cuales recurrir en tiempos de necesidad.
Por otro lado, parece que no es consciente de las implicaciones políticas
de coger al príncipe heredero de un país y llevarlo a otro.
Callie y Nick no dejan de ser miembros de una familia real. Lo mínimo sería
contactar con el gobierno británico, más que nada, por los problemas
internacionales que se pueden plantear.
Las cosas no funcionan así, ni hoy ni en el siglo XIX. Si estaba tan
aterrada que huyó sin pensar nada de todo esto, la impresión con la que te quedas
es que no es una mujer muy lista.
Así que me costó le costó bastante leer esta novela. Además de interrumpir
la lectura para dedicarme a otra que me apetecía más, acabé esta novela leyendo
de través. O sea, me fijaba en los diálogos y poco más.
La parte erótica consiste, mayormente, en besitos no siempre consentidos.
Cuando llega la parte de la exploración sexual, poquita y al final, estaba yo
tan aburrida que hasta me salté esas escenas.
Cuando ni siquiera me llama la atención la parte de sexo explícito, apaga y
vámonos. No lo puedo recomendar. Esta ha sido mi frustrante experiencia. Y no
me ha dejado con ganas de probar más de esta autora.
Valoración personal: mñé, 2
Se la recomendaría a: quienes disfruten de enaguas no muy exigentes.
Otras críticas de la novela:
Como siempre que un libro no me gusta, recomiendo particularmente leer
otras críticas de gente que sí ha conectado con él, para tener una visión más
amplia.
Empiezo con las reseñas en español.
Para Irdala, que firma la crítica en El rincón de la novela romántica, es una novela agradable.
También la disfrutó Almudena, y nos lo cuenta en Críticas, reseñas y opiniones de libros.
Acabo con Pasajes románticas, a quien le gustó pero echó algo a faltar.
Paso al inglés.
4/5 le dan en Boxes of paper, en una reseña cortita.
The Good, the Bad and the Unread, una B+.
All About Romance, C+.




