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viernes, 15 de septiembre de 2023

Crítica: “Falsa identidad”, de Mary Jo Putney

 

Viaje íntimo al mundo pictórico de la Regencia


 

DATOS GENERALES

Título original: River of fire

Subgénero: histórica

Fecha de publicación original en inglés: 1996

Parte de una serie: Fallen Angels (Ángeles caídos) #6

Páginas: 384

 

1.ª ed. En España

Traductora: Amelia Brito

Edición: 5/1999, Urano

Páginas: 368

ISBN 13: 978-84-7953-299-4

 

Sinopsis (de La casa del libro)

Empujado por unas difíciles circunstancias, al regreso de la guerra Kenneth Wilding acepta investigar una muerte sospechosa. Para llevar a cabo su misión debe introducirse bajo nombre supuesto en el exquisito mundo artístico de la Inglaterra de principios del siglo XIX... pero se enamora de Rebeca, una hermosa y temperamental pintora de talento relacionada con un espantoso crimen.

 EL HOMBRE DE LAS DOS CARAS

 Kenneth Wilding -rebelde, soldado, héroe y espía- nunca había conocido la derrota. Pero a su regreso de la guerra se encuentra con una herencia despilfarrada y una finca totalmente arruinada... hasta que un extraño le propone un negocio diabólico: la salvación económica a cambio de sus servicios. Reacio, Kenneth entra en la residencia del artista más conocido de Inglaterra para desenmascarar un terrible crimen, pero descubre algo infinitamente más peligroso: una nueva y tentadora forma de vida y una mujer irresistible. Todo lo que él siempre había deseado y nunca había podido tener.

PASIONES PELIGROSAS

 Después de que un escándalo destruyera su honor y su reputación, la tempestuosa Rebeca Seaton se recluye en su buhardilla para entregarse a su trabajo... hasta que entra en su vida Kenneth Wilding, seduciéndola con su cara de pirata y su alma de poeta. Entre los dos nace un amor apasionado, pero la misión secreta de Kenneth se interpone entre ellos y desencadena un duelo de pasiones que llegará a amenazar la vida de Rebeca

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, edición de 2017, en el puesto 201, y sigue entre esas mil mejores. Estuvo en la lista de cien mejores románticas de The Romance Reader, la 51, y en un Top 1000, el de Book Binge, la 411. En la encuesta anual que hacía All About Romance entre sus lectores (¡ay, qué tiempos aquellos, y yo llegué a conocerlos…!)  tuvo menciones honoríficas en las categorías de héroe más torturado y héroe favorito, Kenneth Wilding, of course. Romance Reader Anonymous, que era una lista de internet para hablar de novelas románticas allá en los años noventa del siglo pasado, logró premio dos años seguidos: en 1996 fue considerado el mejor romance de la Regencia y, en 1997, el mejor romance histórico de todos los tiempos. En Paperback Swap estuvo entre las más apreciadas, puesto 52, y ha tenido buenas críticas en lectores como Rosario, que le dio una A-, y Sin libros no soy nada, que le puso un siete (lo máximo, en ese blog). Tiene un tópico muy atractivo la serie en su conjunto, que es la amistad entre personas del mismo sexo, pues los Ángeles caídos que le dan nombre son cuatro amigos que se conocieron en el colegio y, a falta de familias nutricias, se convirtieron cada uno en apoyo del otro. Otro tópico es el elemento de «travestismo o disfraz», en este caso disfraz.

 

Crítica

Verano de 2023. Harta de decepciones con la histórica actual, nuestra heroína (o sea, yo) ha vuelto la vista a lo viejuno, que es lo que en realidad le va.

Como Mary Jo Putney es una de las Word Wenches más competentes, le dio un repaso a la serie Ángeles caídos, releyendo las ya vistas y comprando y leyendo las pendientes.

Esta Falsa identidad es la última que me quedaba sin leer.

El protagonista no es en rigor uno de los Ángeles Caídos, sino un personaje que apareció en Arco iris roto: Kenneth Wilding (33), oficial británico que comparte vivienda con Catherine y Amy en Bruselas. Ahí ves que dibuja de fábula y se ha dedicado al espionaje, durante las guerras napoleónicas.

Aquí vemos cómo su padre rechazó su inclinación por el arte. Acabó en el ejército. A pesar de ser un aristócrata —ahora, vizconde Kimball—, empezó desde abajo.

Acabada la guerra, se encuentra con que el patrimonio familiar está hecho un cisco. Por eso acepta utilizar sus dotes de espía para un trabajo detectivesco. Tendrá que averiguar si la muerte de una dama fue un accidente o no.

Para ello, se introduce en el hogar del viudo, sir Anthony Seaton, un pintor de éxito que me recordó a Reynolds o Gainsborough. Con él vive su hija Rebeca Seaton (27), que se «arruino» hace años y solo quiere que la dejen tranquila, con su arte. Sí, ella también le da a los pinceles.

A diferencia de otros libros de la serie, llenas de peripecia externa, esta es más íntima. En su mayor parte, se desarrolla en la casa londinense de sir Anthony.

Eso la convierte en una novela no tanto de argumento sino de personajes. Pero, ¡qué intensidad, qué madurez, qué forma de crear personas de ficción que suenan tan reales…!

El contacto cotidiano con sir Anthony y Rebeca influye en Kenneth. Mientras investiga, hace preguntas, reevalúa su capacidad artística, y se enamora de Rebeca, pero, ¡ay, el remordimiento…!

Se ha metido en esa casa con subterfugios, les ha engañado sobre su identidad y el propósito que tiene, ¿y si sir Anthony fuera un asesino…? ¿Cómo va a reaccionar Rebeca si su madre murió violentamente y si el culpable fuera su padre…?

Esta novela tiene esa característica tan de Putney —y, en general, de las autoras de la vieja escuela—, de: 

👉1) crear personajes auténticos, 

👉 👉 2) narrar sin prisa pero sin pausa, 

👉 👉 👉 3) intentar escribir algo bueno y perdurable. No, no es el chute romántico que lees en veinticuatro horas y olvidas en cinco minutos.

Lo que distingue esta novela es esa ambientación en el mundo del arte. Ves lo que se consideraba pintar a la «gran manera» o un estilo sublime, con grandeza (o grandilocuencia, como lo mires).

En la Academia categorizaban los géneros, unos se consideraban más «valiosos» que otros. Lo más grande, la pintura de historia. Retratos, bodegones o paisajes tenían menos valor.

Esto se ve por ejemplo, en cómo sir Anthony lamenta que los retratos a la aristocracia le distraen de su «gran obra», en ese momento, una serie de cuadros de gran formato dedicados a Waterloo.

Y que tú te imaginas tan pulidos y fríos como cualquiera de Jacques-Louis David, cuando los retratos son algo mucho más próximos a nuestra sensibilidad actual.

Rebeca y Kenneth, que son ya de otra generación, sienten la «tormenta y el ímpetu» que estaba en la raíz del Romanticismo. Un mayor realismo en los retratos, transmisión de sentimientos, aunque estos sean negativos, dolorosos... Óleos de Rebeca –en particular un retrato que le hace a Kenneth—, me recordaban a la sensualidad y dramatismo de un Delacroix o Géricault.

Hay un momento en que te describen un cuadro de Kenneth («Navarra, 5 de noviembre de 1811») y te das cuenta de que Putney ha tomado como modelo Los fusilamientos del tres de mayo, de Goya.

Esto es porque Kenneth estuvo en la guerra de independencia española, formando parte del ejército británico. Era un agente que se relacionaba con guerrilleros españoles. Algunos de sus mayores traumas de guerra vienen de ahí.

También te hacen ver las exigencias de las diferentes técnicas: no es lo mismo el dibujo al carboncillo que la acuarela o el óleo.

Te queda como poso la lucha para que el arte se respetara como algo diferente a la sencilla artesanía. La sociedad no veía bien a los artistas, los consideraban gente de mala vida. Hay pintores (que aquí representaría el ennoblecido sir Anthony) que reclaman la dignidad y hasta la nobleza de esta actividad.

El arte como vocación, algo que absorbe al artista, la creación como algo febril, intenso, inevitable. Sacrificando, lo dice Rebeca, lo que haga falta en el altar del arte:

Como mi padre dice, un artista debe hacer lo que un artista debe hacer.

Ahora, algunas de estas pasiones por el arte pueden en realidad encubrir prejuicios y pasiones negativas. Esto también aparece: que la pasión auténtica de algunos no es realmente el arte, «sino imponer sus ideas al mundo».

Para ser una novela tan limitada en los espacios, tan recogida, estás todo el rato en tensión. Mientras ves cómo Kenneth y Rebeca se enamoran, te preguntas cómo se enterarán Rebeca y su padre de que Kenneth los espía, y qué pasará entonces… Luego está el misterio respecto a la muerte de la madre de Rebeca y esposa de sir Anthony: ¿fue un accidente, suicidio, homicidio…? Y si la mató alguien intencionadamente, ¿quién…?

Lo que nunca entenderé, y mira que me gusta esta autora, es por qué mete toques magufos. Entiendo la espiritualidad, o la religiosidad de los personajes, eso es propio de la época. Ahora, intervenciones sobrenaturales,… ¿qué necesidad habrá?

Habrá lectores que lo agradezcan, pero a mí me lo chafa todo un poco. Un momento de peligro, que estaría fenomenal que resolvieran los protagonistas por sus medios y capacidades, aparece la «magia» para echarles una mano…

La he leído en inglés, así que no sé cómo estará la traducción.

Valoración: notable, 4 estrellas

La recomendaría a: aficionadas a las novelas históricas de toda la vida con gusto por la pintura decimonónica.

Otras críticas de la novela

Pocas encuentro, al ser algo tan antiguo. Una pena, porque me parece una novela muy sólida, dentro de lo que son las históricas clásicas.

Tres críticas en El rincón de la novela romántica, dos positivas y otra que le pone 2/5. 

Sin libro no soy nada le da un 7, lo máximo, de esos que considera que es precioso y debe ser leído. 



Paso a las que he encontrado en inglés, tampoco mucho.

Pequeña reseña en Publishers Weekly. 

Resumen y estudio en AllReaders

Rosario’s Reading Journal, una A-

Goodreads, 4.04 stars

Amazon, 4.5 stars

Ahora que he acabado la serie Fallen Angels, os pongo un enlace a las críticas que he dedicado a las diferentes novelas, por si queréis repasar alguna. En mi opinión, de las mejores series de romántica histórica que te puedes encontrar y ojalá las reeditaran en español en digital.

1          Thunder and Roses / Tormenta de pasiones (5/1993) Nicholas y Clare ⭐⭐⭐    Ambientación en un pueblecito minero de Gales. 

2          Petals in the Storm / Pétalos en la tormenta (12/1993) Rafe y Maggie. ⭐⭐⭐ En Goodreads aparece como la 3, y Un baile con el diablo sería la 2, por cronología interna. En el París de los juegos diplomáticos y el espionaje.           

3          Dancing on the Wind / Un baile con el diablo (10/1994) Lucien y Emmie ⭐⭐⭐ Más de espías y una heroína muy dada al disfraz.             

4          Angel Rogue /Ángel o bribón (4/1995) Robin y Máxima ⭐⭐⭐  Una road movie con heroína en parte india de Norteamérica.              

5          Shattered Rainbows / Arco iris roto (2/1996) Michael & Catherine  Mi favorita, pasión, espionaje, recuerdos de guerra, la tensa espera en Bruselas a ver qué hace Napoleón, y una fenomenal recreación de Waterloo                 

6          River of Fire / Falsa identidad (11/1996) Kenneth y Rebeca  ⭐⭐⭐  Esta, más íntima, en el mundo pictórico de la Regencia, entre el neoclasicismo y el romanticismo                   

         One Perfect Rose / Una rosa perfecta (6/1997) Stephen y Rosalind ⭐⭐⭐ El mundo teatral de una troupe de provincias, mucho Shakespeare y momentos emotivos

viernes, 18 de agosto de 2023

Crítica: “Ángel o bribón”, de Mary Jo Putney

 

Una road movie encantadora

 


DATOS GENERALES

Título original: Angel rogue

Subgénero: histórica

Fecha de publicación original en inglés: 1995

Parte de una serie: Fallen Angels (Ángeles caídos) #4 / Regency Trilogy #3

Páginas: 384

Reescritura de The rogue and the runaway (1990)

 

En España:

Traductora: Amelia Brito

Edición: 10/2000, Urano

Páginas: 388

 

Sinopsis (de La casa del libro)

No era empresa fácil, en elsiglo XIX, andar los caminos de la vieja Inglaterra rural desde los páramos de Durham hasta Londres; cinco días de aventura, de aldea en aldea, por bosques cerrados y llanos desiertos, pendiente siempre el viajero de salteadores, de la traición que se escondía en el lugar inesperado. Y menos fácil debía de resultar para una mujer. Aunque fuera joven y vistiera como muchacho; aunque supiera defenderse y fuera ágil como un gamo; aunque por las venas de su cuerpo mestizo corriera sangre mohawk y se llamara Kanawiosta, el agua que fluye.

  ¿Y DESPUÉS DE LA GUERRA?

Waterloo ha quedado atrás; también, las difíciles negociaciones en el continente para restablecer una frágil paz. Pero a lord Robert Andreville el retorno al hogar de Wolverhampton, a la vida regalada y ociosa tras los días de dolor y privaciones, no consigue serenarle el ánimo. Echa de menos el recurso a la aventura y el peligro para acallar la inquietud interior que lo atormenta. Quizá por esa razón, cuando aquella joven pequeña y morena, hermosa como luna llena, tropieza con él en el camino, decide acompañarla hasta Londres, para protegerla, quizá para seducirla...

UNA AMERICANA EN LONDRES

Maxima Collins es su nombre; suena a rancia estirpe, a noble terrateniente inglés. También la llaman Kanawiosta, entre los mohawks, allá, en América. Aquí y allí tiene familia; la de allí, a la que perteneció su madre; la de aquí, la de su padre. Ella murió hace tiempo; él, hace pocos días, y en extrañas circunstancias. Maxima se siente más sola que nunca, rechazada como nunca. Pero no es esa la única razón de su huida: ha oído hablar del reparto de una herencia, de que querían deshacerse de la intrusa. La casa de su tío, lord Collingwood, ya no es segura para ella.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, edición de 2017, en el puesto 156, y sigue entre esas mil mejores. Estuvo en la lista de cien mejores románticas de The Romance Reader, la 68, y en dos Top 100 de All About Romance, en el año 2000 la 91 y en el 2004 la 96. Tiene crítica de DIK A en All About Romance, y estaba entre las más apreciadas de Paperbackswap una vez que miré, la 108. No es de extrañar que sea de las favoritas de tantos lectores. Tiene varios tópicos atractivos. Por ejemplo, amistad entre personas del mismo sexo, travestismo y disfraz y, además, es intercultural (él es inglés y ella medio mohawk).

 

Crítica

Este verano me estoy dedicando a la serie Ángeles caídos de Mary Jo Putney. Las que ya he leído, las releo con placer. Y aprovecho para comprar y conocer las que me quedaban pendientes.

Esta es una de las nuevas para mí.

El protagonista no es en rigor uno de los Ángeles Caídos. Lord Robert Andreville (32), «Robin», aparecía en Pétalos en la tormenta, como amigo y antiguo amante de la protagonista. Un tipo muy inteligente y hábil, que durante los años de guerras napoleónicas ha trabajado como espía.

Ahora ha vuelto a su Inglaterra natal, a la casa solariega, regida por su hermano mayor, Giles, marqués de Wolverton. La tranquilidad del campo inglés, sin embargo, no serena a Robin. Lleva tantos años viviendo al filo de la navaja que ahora, cuando por fin puede relajarse, todo se le viene encima.

La chica de la película es Maxima Collins (25), «Maxie», estadounidense hija de inglés y mohawk. De ahí que también se la conozca como Kanawiosta. Maxie es... ella misma, positiva y aventurera, sin encajar en ningún sitio en particular. Ese andar entre mundos muy diferentes le otorga una flexibilidad mental que le permite ver cosas que a otros les pasan desapercibidas.

Cuando muere su padre, se siente un poco perdida. Se queda en casa de su tío, donde no se siente apreciada.

Se le mete en la cabeza que hay algo turbio en la muerte de su padre.

Así que toma la iniciativa de ir a Londres a investigar qué le están ocultando. Caminará, disfrazada de muchacho, hasta la capital. Allí tiene otra parienta, Desdemona, lady Ross, a la que nunca ha visto pero con la que se ha carteado.

La decidida Maxie se echa al camino, como ha hecho todo homínido que se precie. Los seres humanos hemos evolucionado a cuerpos fenomenales para recorrer largas distancias. Ahora, quizá irse desde Durham hasta Londres sea un poco demasiado aventurado, ¿no?

En ruta al sur, se tropezará, literalmente, con Robin. Este no desaprovecha la oportunidad de sacudirse el tedio lanzándose a esta aventura en compañía de una muchacha tan interesante –y atractiva. En su mayor parte, el libro se dedica a estos dos andando por esos caminos del señor, y las peripecias que les ocurren.

La historia se complica por un tipo que persigue a Maxie, con el objetivo de evitar que llegue a Londres. Y aún hay más: Giles, el hermano de Robin, sale al camino. Lo mismo hace, desde Londres, Desdemona, la parienta de Maxie.

Giles y Desdemona se encontrarán en medio de sus pesquisas. Chocan inmediatamente, desconfían el uno del otro y tienen la peor opinión del mundo respecto al pariente del otro, lo cual da lugar a más de un momento de humor.

Giles, cerca de los cuarenta, un modelo de sobriedad, de comportamiento responsable… preferiría no tener que tener que llevar a cabo un viaje tan incómodo, horas en un carruaje bamboleante, sábanas húmedas, malas comidas en los tugurios por el camino, sin un criado en condiciones que le ayude…

Y además de todas estas incomodidades rutinarias, se iba a sentir como un auténtico idiota persiguiendo por el campo a una fulana estadounidense, un espía retirado, y una feroz reformadora.

Y mientras tomaba todas estas cuestiones en consideración, el marqués de Wolverton se dio cuenta de que estaba sonriendo.

Ambos son viudos, y sus matrimonios no les dejaron con ganas de repetir. Ni que decir tiene que acabarán formando una pareja secundaria inolvidable.

Me gustó mucho esta novela. Es de las que leo poco a poco. Las de Putney son así, no tengo prisa por acabarlas. Las disfruto más así.

¿Qué tiene de bueno? Sobre todo, los personajes, cada uno con su propia personalidad, bien marcada. Son gentes inteligentes, hábiles en lo suyo, peleones y resistentes, con toques de humor…

Es gracioso cómo Robin, antiguo espía, se defiende en cualquier situación, los distintos papeles que sabe asumir, de manera que Maxie no sabe qué parte es verdad y cuál es fingida. Es todo un maestro del engaño, hasta el punto de que Maxie le pregunta:

—Robin, ¿alguna vez cuentas la verdad?

Él le lanzó una mirada ofendida.

—Cualquier bobo puede decir la verdad. Hace falta verdadero talento para ser un buen mentiroso.

Maxie acaba pensando que Robin miente siempre, no se cree nada. Lo curioso es que, a ella precisamente, Robin no suele mentirle.

Esta novela histórica larga es una revisión que Putney hizo en 1995 de un regencia tradicional, The Rogue and the Runaway, publicada un lustro antes. De 254 páginas pasó a 384, así que obviamente es mucho más larga. Alguna vez me gustaría leer los relatos originales, a ver qué cambiaba. Como mínimo, le mete la parte más sexualmente explícita.

Tengo la duda de si es mejor leer Ángel o bribón antes o después de Pétalos en la tormenta. Creo que es mejor después, porque si no, pierde tensión el personaje de Robin en aquella otra, donde lo es tan hábil e inteligente que hasta sospechas que pueda ser uno de los malos.

Si no le doy lo máximo es porque mete un toque un poco magufo en algún momento, con premoniciones y visiones que medio explican con la cultura mohawk de Maxie.

Mis sentimientos respecto al misterio detrás de la muerte del padre de Maxie son ambivalentes. Puede que al final decepcione, que esperes algo complejo. En realidad, es todo bastante humano, comprensible, lo cual le da más valor. Nada de melodramas baratos.

¡Qué descanso leer algo bien escrito y con personajes con personalidad, no muñequitos de papel a los que las autoras prenden identidades como máscaras y creen que con eso ya cumplen!

Al principio de Shattered rainbows (Arco iris roto en español), la siguiente de la serie, hay un comentario de Old Book Barn Gazette que creo que la clava al decir lo que me gusta de esta autora:

La Sra. Putney me hace sentir orgullosa de ser una lectora de romance. Escribe bellas historias sobre personas maduras con emociones y vidas complicadas que te enganchan y no te dejan irte.

Valoración: notable, 4 estrellas

La recomendaría a: aficionadas al amor y aventuras por la carretera al estilo clásico.

Otras críticas de la novela



Pocas encuentro, al ser algo tan antiguo. Una pena, porque me parece una novela muy sólida, dentro de lo que son las históricas clásicas.

Katon firma la de El rincón de la novela romántica. Le encantó. 

Sin libros no soy nada le da un 6 sobre 7, casi perfecto. 

Paso a las que he encontrado en inglés, tampoco mucho.

All About Romance, DIK A. Me entero aquí de que Robin es el personaje preferido de Putney. No me extraña, tiene esa mezcla de héroe muy bueno en lo suyo, gracioso, sensual y al tiempo, atormentado, la vida le pasa factura...

Smart Bitches Trashy Books, B-. 

Resumen y estudio en AllReaders

viernes, 2 de noviembre de 2018

RETO RITA 2.0: MARY JO PUTNEY


Este mes, en el Reto Rita 2.0, toca Mary Jo Putney, una escritora de esas clásicas de novela romántica histórica que me gusta mucho.




De hecho, alguna de sus mejores obras ya han pasado por aquí, como Arco iris roto o Pecado y virtud
Es una de las wordwenches, blog que suelo seguir, y de vez en cuando te cuentan cosas interesantes.
Escogí Un baile con el diablo porque era una de los Ángeles caídos que aún no había leído. Pensé que era la tercera de la serie, porque así aparece por ejemplo en El rincón de la novela romántica, y también en Fiction Data Base, pero en su página web leo que no, que en realidad es la segunda de los Fallen Angels.
Yo creo que debieron estar desordenados, que este fue el 3.º cuando se publicó en los años noventa y que luego, al revisarlo en los dos mil, la pusieron como la 2.ª, que es la que corresponde, creo yo, por orden cronológico.


DATOS GENERALES

Título original: Dancing on the Wind
Subgénero: histórica/Regencia
Fecha de publicación original en inglés: 1994
Parte de una serie: Fallen Angels (Ángeles caídos)  #2 (en la pág web de la autora) o #3 (FDB y RNR)

Edición en España:
Título: Un baile con el diablo
Traductora: M. Cristina Martín Sanz
Fecha: 03/2000


La imagen que Lucien Fairchild ofrece ante la Cámara de los Lores o en los bailes de sociedad, no deja entrever su otro yo: ese lado oscuro y misterioso al que pocos tienen acceso. En ocasiones, el apodo que sus compañeros y amigos le pusieran en Eton, Lucifer, le hace más justicia que el título de Conde de Strathmore.

Ha finalizado la guerra, Napoleón se ha retirado pero las intrigas y traiciones continúan al acecho. Lejos del campo de batalla, en un momento en que los derrotados y vencedores caminan lado a lado, Lucien sigue trabajando para el servicio de inteligencia. Sigue el rastro de un espía inglés, el Fantasma, que durante la guerra actuó como espía para los franceses. Las pesquisas le conducen hasta el Club de los Demonios, un selecto y depravado grupo de Lores que han resucitado el llamado Club de Fuego del Infierno.
En su mayoría lo componen hombres que gozan de buena posición social, estatus y reconocimiento por sus títulos, pero dentro de él hay un grupo más reducido, al que sólo acceden pocos, los llamados Discípulos. Son hombres peligrosos, crueles, capaces de todo para saciar sus más bajos y sucios instintos, llegando a extremos inimaginables.
En una de las reuniones del Club de los Demonios, Lucien topa accidentalmente con Emmie, una tímida doncella a la que salva de ser violada por un de los Demonios. Lucien, un hombre que durante los últimos años ha vivido casi en celibato, para el que el sexo está lejos de ser placentero por la desazón y angustia que sufre posteriormente, siente que algo despierta al conocer a esa tímida doncella.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, de hecho entró en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, en el puesto 315. Ha estado en dos Top 100 de All About Romance, el del año 2000 (n.º 84) y el de 2004 (n.º 98). También la incluyeron en el Top 100 de ScandaLISTious y en el ajuar de la novela romántica. Ganó el premio RITA al mejor romance largo de 1995 y, como en toda esta serie, tiene ese punto de la amistad entre personas del mismo sexo, gracias a que los Fallen Angels son como hermanos los unos para los otros.

CRÍTICA

Esta serie de los Ángeles Caídos trata de un grupo de amigos que se conocieron en Eton y desde entonces son inseparables. Las guerras napoleónicas afectarán a sus vidas, a cada uno a su manera.

Lucien, el protagonista de esta historia, es hermoso como el ángel caído cuyo nombre –Lucifer– lleva como apodo. Rubiales y angelical, parece el típico dandi inofensivo, pero las apariencias, ya lo sabemos todos, engañan bastante.

(En realidad, trabaja como espía para la Corona. Sí, no, de verdad, con tanto espía de la Regencia, estos de Putney, alguno de Brockway, por supuesto los de Bourne,… de verdad que en este universo paralelo que es Romancelandia no sé cómo Napoleón no cayó antes…).

Aunque Napoleón está recluido en Elba, los británicos están con la mosca detrás de la oreja. Por si acaso, Lucien tiene que averiguar la identidad de un espía llamado el Fantasma. Para ello tendrá que rondar a un grupo de esos caballeros depravados que se dedican a orgías varias. Si logra que lo acepten, podrá saber si alguno de ellos es el espía que tanto busca.

Lo que no sabe es que hay otra persona que quiere saber los secretos de este grupo, Kit. Una joven con más habilidad para el disfraz que Mortadelo, y que se hace pasar bueno, por mil cosas, no voy a entrar en detalle.

Normalmente sabes que es ella, pero el resto de personajes no, excepto en una situación. Hay un momento en que te quedas tan perplejo como Lucien, ¿es ella, no es ella,….? Y te lo cuentan muy bien, sientes la misma incertidumbre que el personaje protagonista y le das vueltas a la cabeza a ver si es esto o aquello…

Kit es una heroína llena de recursos, atrevida, muy competente en según qué cosas, y decidida a cumplir su misión, aunque ello la lleve, una y otra vez, por caminos dudosamente legales

Con lo cual Lucien se mosquea bastante, porque una y otra vez se la cruza en su camino.

No voy a destripar más del argumento, porque es una de esas novelas con mucha peripecia, más de un giro en la trama, y conviene que te vayas sorprendiendo conforme lees. A mí, al menos, lo que más me gusta es que la autora me ponga cosas inesperadas.

... Lo cual también me impide detallar mucho sobre los personajes. Baste decir que los dos son atractivos, valientes, decididos, inteligentes… Se van encontrando en diversas situaciones, algunas muy peligrosas, y saben salir del paso con habilidad.

La ambientación es tu Regencia rutinaria estándar: un poquito de campo, un muchito de Londres y sus bailecitos y tal,… nada especial.

Lo único que me llamó es cuando en más de una ocasión habla gente del teatro y mencionan esta o aquella obra, o citan a Shakespeare, y eso sí, es muy atractivo. La última de la serie, la de Stephen Kenyon, Una rosa perfecta, también tiene eso y resulta una delicia.

El estilo cumple, es muy efectivo, con su desarrollo romántico y erótico satisfactorios. Hay una gran química entre estos dos personajes. Me parece que Putney, en este libro, sube un montón el termostato, hay bastante sexo explícito en comparación con lo que yo siempre he pensado de esta autora. Todo muy sensual. Veo que tiene dos fechas el copyright, una de 1994 y otra más reciente, y no lo sé, igual es que la versión moderna (que es la que he leído yo) sea más calentita que la antigua.

Me estaba encantando, aunque bajó un poco mi aprecio con un par de magufadas que para mi no venían a cuento: una «conexión psíquica» que acababa siendo telepatía y un episodio de radiestesia que me sacaron totalmente del libro.

Suelo hablar de Putney comparándola con dos de sus compañeras Word wenches, y que me acaba pareciendo un punto intermedio entre el desenfado de la difunta Beverley y la intensidad emocional de una Balogh.

Y no hay más que decir al respecto, solo que seguiré leyendo las otras suyas que me faltan de esta serie, por decir que la he acabado.

Me quedarían la n.º 4 (Angel Rogue / Ángel o bribón, 1995) y la 6.ª (River of Fire / Falsa identidad, 1996)…  Pero qué desordenadas que las he leído.

La he leído en digital, en inglés, así que no sé qué tal estará la traducción. El título original, Dancing on the wind, se refiere a que los ahorcados «bailan al viento», como una metáfora de lo que puede ocurrir con Kit si persiste en sus comportamientos algo delictivos. El título en español va por otro lado, como que Kit baila con Luce, al que se considera un diablo.

Es una novela totalmente recomendable, que si viniera de una autora desconocida, nos dejaría deslumbradas. Como procede de una pluma muy competente, de las mejores de novela romántica histórica, creo yo que no la apreciamos tanto. Bueno, o al menos eso me parece que me pasa a mi.
Valoración personal: buena, 3.

Se la recomendaría a: quien guste de la novela romántica de la Regencia con intriga.

Otras críticas de la novela:
Tenemos un par de críticas en El rincón de la novela romántica (que destripan más que yo el argumento).
Neus, en Sin libros no soy nada, le da un 6.
A Mundo de Letras le parece una novela maravillosa.
Paso a críticas en inglés, empezando por la crítica que All About Romance le hizo en 2006 a la versión revisada. Le dieron una DIK A-
Muy breve, la reseña de Historical Novels Society.
Audiogals le hacen review al audiolibro y califican con una D- a la narración de William Kirkby, que se dedica más a leer que a interpretar; y una B- en cuanto al contenido del libro.

martes, 23 de enero de 2018

Crítica: “Pétalos en la tormenta”, de Mary Jo Putney

Otro episodio más de esta estupenda serie de la Regencia.


DATOS GENERALES

Título original: Petals in the storm
Subgénero: histórica / Regencia
Fecha de publicación original en inglés: 1993
Parte de una serie: 3.º 2.ª de Fallen Angels (Ángeles caídos)

1.ª edición en español:
Urano, 9/1999
Traductora: Amelia Brito

SINOPSIS (de la contraportada)

Tras la derrota de Napoleón en Waterloo, la paz aún está en peligro; el riesgo de una guerra que devastaría Europa es cada vez más real. Por ello es imprescindible que María Bergen, la condesa Janos, siga utilizando sus encantos e informe de sus descubrimientos a Londres.
Pero en realidad, ¿es una condesa húngara, una lady inglesa o una princesa italiana? Lo cierto es que ni siquiera sus superiores en el Foreign Office lo saben. Como tampoco saben si ha decidido abandonar su misión por “cansancio” o porque forma parte de la conjura y es una traidora.

¿Entra dentro de «Lo mejor de la novela romántica»?
No está entre las mil ni dos mil mejores, pero sí que está, como la mayoría de la serie Ángeles caídos, dentro de las cuatro mil o cinco mil mejores novelas de romántica.
Tiene un par de tópicos de esos que son frecuentes en la novela romántica y que hay algunos que apreciamos mucho. En primer lugar, la «amistad entre personas del mismo sexo», en este caso los Ángeles caídos del título, pues son un grupo de amigos que se conocieron en el colegio y siguieron juntos ya de mayores. En segundo lugar, aquí tenemos una «amistad platónica» de lo más interesante entre la protagonista y Robin, un atractivo miembro de la legación británica.

CRÍTICA

La tercera segunda entrega de los Ángeles caídos lo protagoniza Rafael («Rafe» para sus amigos) Whitbourne, duque de Candover. Un duque noble, un ligón que gusta de las mujeres casadas, que no le exigen nada. Y que se entretiene ayudando como espía aficionado a su amigo Lucien.
Después de los Cien días de Napoleón y la batalla de Waterloo, las potencias europeas se reúnen en París, para continuar los tratos diplomáticos posteriores al Congreso de Viena.
Lo que ocurre es que las negociaciones de paz serán puestas en peligro si triunfa una conspiración para asesinar a alguien.
No se sabe quién quiere matar a quién, sólo que existe esto. Para fraseando a Gila… 
Alguien va a matar a alguien…
Lucien encarga a su amigo Rafe que haga averiguaciones sobre una mujer que, con el apodo de «Maggie» ha estado trabajando para los ingleses durante años. Es la misteriosa María Bergen, la condesa húngara Janos. Sólo que igual no es húngara ni condesa, ya que el monárquico francés está seguro de que es francesa, el prusiano dice que es berlinesa, y el italiano está dispuesto a jurar por la tumba de su santa madre que es de Florencia.
Maggie quiere retirarse y abandonar París. Será misión de Rafe persuadirla para que cambie de opinión y siga al menos hasta la conferencia diplomática termine. No puede recurrir a la delegación británica, porque resulta que hay un topo que filtra información.
Así que aquí tenemos ya tres misiones para Rafe en París, sobre las cuales girará la trama:
1) quién es la condesa Janos y convencerla para que siga con su trabajo;
2) la conspiración para matar a alguien poniendo en peligro la paz;
3) quién es el traidor a los servicios secretos británicos.
El secreto de la condesa Janos se desvela bien pronto en la novela, en cuanto Rafe la encuentra en París y le recuerda a otra persona que él conoció. La besa, y sus dudas se desvanecen. Esta es una historia de esas de reencuentros y segundas oportunidades que tanto me gustan a mí.
Ya se sabe que funcionan siempre que los motivos por los que se separaron los amantes fueran serios y ahora, en la segunda oportunidad, dichos obstáculos se venzan de manera creíble.
Lo que tiene de especial esta novela es que son dos personas ya fogueados por la vida, maduros a sus treinta y pocos años, han aprendido de sus errores y logran su final feliz después de mucha peripecia y aventura.
Como es propio de la época, tiene contadas escenas sensuales, pero que encajan perfectamente en la historia, porque son un episodio más que sirve para hacer avanzar el argumento.
Esta es una novela entretenida, yo creo que sobre todo por el suspense. Estás todo el rato preguntándote quién es el traidor que está con los franceses. Sospechas sobre todo de dos protagonistas secundarios. Andas dudando todo el rato, ¿será éste, aquel, o una tercera persona en la que no he pensado? Y lo mismo respecto al intento de asesinato, ¿a quién quieren matar, y quién será el responsable, un francés, un prusiano, quién?
Ha aguantado bien una relectura, y tiene ese puntito especial de que los protagonistas no son un par de jovencitos inexpertos, sino dos personas adultas, con sus experiencias vitales, sentimentales y sexuales también.
Te explicas un poco cómo es Rafe, tu típico aristócrata inglés, frío y arrogante, pero muy amigo de sus amigos.
Para mí, quien sobresale es Maggie. Creo que en esto no soy especialmente original, porque nadie que lea la novela se olvida de ella. Estamos ante una mujer fuerte, que ha pasado por episodios terribles en su vida y ha sabido rehacerse. Tiene una preciosa amistad con Robin, que fue su amante, y ahora su cómplice, se ayudan el uno al otro de todas las formas posibles. Me parece fantástico que aparezca que un hombre y una mujer puedan ser amigos. Creo que me gustará mucho leer su historia, que sé que es uno de los libros de la serie.
Mary Jo Putney es una escritora muy competente, que sabe llevar muy bien la intriga y además presenta protagonistas completamente humanos, con sus virtudes y sus defectos, de intensos sentimientos que no siempre se pueden confesar.
Me ha gustado la recreación del mundillo diplomático, de cómo quienes estaban configurando la Europa del siglo XIX para que no volviera a repetirse una guerra tan extensa que devastara todo el continente. Hablaban, negociaban, pero también se dedicaban a sus bailes, ligoteos y paseos.
Por cierto que consiguieron arreglar el continente –a gusto de los británicos, sí, pero sin demasiado disgusto de los demás–, hasta el punto de que no hubo grandes conflagraciones durante un siglo, hasta la Primera Guerra Mundial.
Una novela bastante buena que merece la pena si quieres algo histórico, entretenido, con personajes maduros y que tienen cosas serias por las que preocuparse, al tiempo que valoran si se dan o no otra nueva oportunidad.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a las novelas históricas con algo de chicha.

Otras críticas de la novela:
En español, tenemos críticas en El rincón de la novela romántica, una breve opinión en Ciao!  y para Mundo de letras es una de las que más hondo me han calado por el pasado de ambos.
Paso a lo que se ve en inglés.
En Dear Author la calificaron con una C- destaca que Maggie es una mujer fuerte, con un pasado, que es lo mejor de la novela, a lo que se ve.
Myrna le dio cuatro estrellas.
Para Romancing Myself es merecedora de cuatro estrellas, y aquí me entero de que esta también es una historia de las que escribió como Regencia tradicional y después reescribió para hacer una novela romántica histórica larga:
En 1989 Mary Jo publicó «The Controversial Countess», en 1993 el título lo cambió a «Petals in the Storm». Me encantaría coger el título original. Quizá un día lo encontraré. Aunque sólo sea por tener las dos. También quiero ver lo que cambió.
Era un Signet Regency Romance (SRR), y no es la única novelita que reescribió más adelante. Aprovecho y os traduzco la sinopsis que en Fiction Data Base hacen de aquel Regencia tradicional, para que veáis que sí, que es la misma historia:
Ella tenía París a sus pies – y un guapo Lord que la sigue el rastro
La deslumbradoramente hermosa condesa Magda Janos era la estrella de París y el centro de todo un séquito de pretendientes. ¿Pero quién es esta espléndida criatura?Dos hombres sabían la verdad sobre ella. El atractivo y encantador Robert Anderson, la oveja negra de sangre azul, era su aliado íntimo en su vida de engaño cegador. El otro era el devastadoramente guapo duque de Candover, quien llega desde el Londres de la Regencia para exigir que la controvertida condesa se haga pasar por su amante en un peligroso juego de intriga. Lo que presenta a esta misteriosa dama con un par de peligros, pues se arriesga a ser desenmascarada por el dominante duque, y también a que el amor acabe con ella.
O sea, la misma historia pero enfocada de otra forma, ¿no? Casi que también a mí me dan ganas de hacerme con ella, pero está de segunda mano por 26 euros. 
Vaya, tengo curiosidad pero no tanta.