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viernes, 4 de marzo de 2022

Crítica: “Abrazos de seda”, de Mary Jo Putney


Otras aventuras exóticas, esta vez por la India

 


 

DATOS GENERALES

 

Título original: Veils of silk

Subgénero: histórica

Fecha de publicación original en inglés: 12/1992

Parte de una serie: The Silk Trilogy (Seda) #3

 

En España:

Traductora: Sonia Tapia.

Editorial: Cisne

Año: 2005

 

Sinopsis (en La casa del libro

Después de haber sido liberado de su horrible cautiverio en Asia Central, el comandante Ian Cameron regresa a la India soñando con recuperar su vida. Sin embargo, no tarda en averiguar que lo dieron por muerto y que lo ha perdido casi todo. Una herencia inesperada le ofrece la oportunidad de volver a Escocia, su país natal, y empezar una nueva vida, pero primero quiere satisfacer el último deseo de un oficial ruso que conoció durante el cautiverio: llevarle a su sobrina, Laura Stephenson, que fue adoptada por un buen hombre inglés, su diario.

Laura es hermosa y sensual, la promesa de un futuro mejor, algo que para Ian parecía imposible, de manera que se apresurará a proponerle matrimonio. Sin embargo, antes de regresar a Escocia han de emprender un peligroso viaje para que la joven recupere las posesiones de su tío, en el que descubrirán que su amor es más profundo y apasionado de lo que jamás se habrían atrevido a soñar.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No entra en las mil mejores, pero es de las apreciadas. Actualmente la tengo en torno al puesto cuatro mil. En una miniencuesta que se hizo en el año 2008 en All About Romance sobre históricas ambientadas en Eurasia, esta salió la n.º 5. Estuvo en el Top 1000 de Book Binge, la 573. Finalmente, tiene un tópico atractivo, que es la interculturalidad, porque el protagonista, Ian, es escocés, y la heroína, Laura, rusa de origen aunque luego ha tenido un padre adoptivo inglés.

 

Crítica

La trilogía Seda acaba con una novela estupenda, de amor y aventuras. Esta vez, por la India, a mediados del siglo XIX. Ojo, que lo que voy a contar destripa un poco lo ocurrido en la novela anterior. Aunque, mira, es de 1992, así que ya habéis tenido tiempo de leerla.

El protagonista, Ian Cameron, es un oficial del ejército inglés en la India que sufrió un espantoso cautiverio en Asia Central. De Bujará salió maltrecho, sin un ojo y con más de un padecimiento que no ha confesado a nadie.

Tenía una novia, pero esta, después de creerlo muerto, se ha buscado la vida, así que... otro palo que le da la vida a Ian.

Decide dejar el ejército y volver a su Escocia natal. Pero antes tiene una misión que cumplir. Con él estuvo preso un ruso, y tiene que llevarle su biblia-diario a la sobrina, Lara que luego en realidad es Laura, muchacha que vive con su padrastro inglés en el mismo subcontinente.

Ian y Laura, nada más conocerse, se caen bien, se gustan, aunque están muy dañados por cosas de su pasado. Tampoco voy a entrar en detalles porque parte del gusto en esta historia es encontrar qué es lo que le pasa a Ian, y a Laura, qué son esos secretos dolores y padecimientos que les causa infelicidad. Y les deja tristes y un poquito pesimistas, aunque con ánimo de seguir adelante.

Por cosas que pasan, Ian y Laura deciden casarse, en un matrimonio de conveniencia en el que no piensan que pueda haber pasión. Habrá cariño, compañía, serán marido y mujer en todos los sentidos, menos en uno. Ya os podéis imaginar cual.

Aunque están decididos a volver a la isla de la Gran Bretaña, se quedarán un poquito más por allí, debido a algunos problemillas de rebeliones contra el dominio de la Compañía en la India. Creo que te muestra bastante bien cómo era la India en aquella época en la que la India era algo semiprivado, regido por la Compañía de las Indias Orientales, más que por el gobierno británico.

Me encanta leer este tipo de novelas, tan diferentes a las que se hacen ahora, porque intenta reproducir una época, los distintos personajes, las relaciones sociales, los paisajes y las historias diferentes. Había un cierto esfuerzo por documentarse y colocar a sus personajes en una realidad histórica, unos acontecimientos más o menos verosímiles. Podrá dulcificarse la apariencia general, porque al fin y al cabo sigue siendo novela rosa, pero al menos intentaban poner un marco sólido en el que colocar a sus personajes.

Luego Putney tiene eso de que sus personajes suenan muy auténticos. Vale, tienen sus comeduras de tarro, porque si no, no habría historia, pero sí que son gente madura, críticos con ellos mismos, deseosos de mejorar como personas, de superar sus miedos, al principio no, pero luego el relacionarse les hace crear más esperanzas al futuro. Creer que las cosas pueden mejorar, cuando pensaban que sus vidas serían de otra manera.

Son serios y adultos, no los ves como histéricos, o adolescentes inseguros, que se ponen de morros a la primera. No. Hay problemas y se enfrentan a ellos, y salen del paso como pueden.

Los secundarios son interesantes, como un marajá y su maharaní, o el hermano de Ian, el pequeño, que creí que tendría en algún momento su novela y resulta que no. 

Al parecer en FaceBook allá por 2015 Putney preguntó que con qué secundario querrían una novela corta navideña, y por lo visto salió este, David Cameron. El mensaje, de 5 de abril de 2015, es este (traduzco):

Gracias por todas las aportaciones sobre qué personaje secundario podría presentar si tengo tiempo de escribir una historia navideña este año! Parece que la elección mayoritaria es David Cameron de mi trilogía Seda. Es el hermano menor de Juliet Cameron (heroína de SECRETOS DE SEDA) e Ian Cameron (el héroe de ABRAZOS DE SEDA.) He querido escribir sobre él, así que lo único que tengo que hacer ahora es A) Imaginar una buena historia y romance para David, y B) encontrar tiempo para escribirlo. <sonrisa torcida>

Pero no he sido capaz de descubrir si en efecto acaba protagonizando alguna historia o no.

La historia navideña de 2015 fue, «In the bleak midwinter», en la antología The last chance Christmas ball, que comenté aquí. La historia de Putney la protagoniza otro. He repasado otras contribuciones suyas a otras antologías navideñas y no he encontrado rastro de David Cameron. Si sabéis algo diferente, ya me diréis.

Esta novela sí que me hizo torcer el morro cuando le salía el toque magufo, creyendo en magias y premoniciones, horóscopos y otras charlatanerías parecidas.

El ritmo es, como ya he dicho en otras ocasiones, lento, pausado, no de esas novelas que te esnifes en veinticuatro horas. Pero da gusto pasarse unos días caminando por las llanuras indostánicas.

Eso sí, respecto a la anterior para mi es un poco de bajón porque la ambientación en Asia Central reconozco que se me hace más atractiva que la India, así por decir un entorno, ¿vale? Y era algo más aventurera, porque se trataba de dar un golpe o hacer un rescate y todo se hilaba más en torno a eso. Aquí básicamente van de un sitio a otro, tienen un problema, lo solucionan, les sale otro lío, lo arreglan, se complica con una cosa más… Es más episódica, en una palabra. Eso puede hacer que la cosa parezca algo «alargada».

Esta la he leído en español, porque es uno de los raros casos en los que la traducción al español está más barata, en digital, que el original en inglés.

Me apetece seguir leyendo novelas de Putney. Es un remanso. Escribe libros sólidos, entre tantas cosas irregulares que leo cuando me pongo a probar autoras nuevas.



Valoración: buena, 3 estrellas

La recomendaría a: quienes gusten de novelas históricas que se toman su tiempo y con cuidada ambientación.

Otras críticas de la novela

Como es una novela de hace casi treinta años, no es fácil encontrar críticas.

En español solo he encontrado las críticas de El rincón de la novela romántica, positivas. 

Paso al inglés.

AllReaders.com, sinopsis, análisis, etc. 

Historical Romance Review hace crítica conjunta de las tres novelas de la trilogía. 

En Amazon tiene actualmente una puntuación de 4,5 estrellas y en Good Reads, 3.98 estrellas.

sábado, 19 de febrero de 2022

Crítica: “Secretos de seda”, de Mary Jo Putney


Ay, qué aventuras, y qué enamoramientos tan contenidos…

 


 

DATOS GENERALES

 

Título original: Silk and secrets

Subgénero: histórica / 1841

Fecha de publicación original en inglés: 1992

Parte de una serie: The Silk Trilogy (Seda) #2

Páginas: 304

 

Edición en España

Traductor: Alberto Coscarelli Guaschino

Edición: 10/2005, Debolsillo

528 págs., rúst.

Colección: Biblioteca Mary Jo Putney, 7

 

SINOPSIS (según la Casa del libro

A los diecisiete, la fierecilla Juliet Cameron lo tenía todo. Era hermosa, tenía mundo, pues al ser hija de un diplomático, había viajado mucho, y se había casado con el gallardo aventurero lord Ross Carlisle. Pero la rígida moral de la sociedad victoriana y el temor de que su amor apasionado por Ross engulla todas las fuerzas de su espíritu, la obligan a escapar hacia su amada Persia, la tierra de su infancia.

Doce años más tarde, lord Ross Carlisle viaja a la tierra adoptiva de Juliet para cumplir una promesa. Allí se reencuentran y, al viajar juntos en una peligrosa misión de rescate, la pareja tendrá que enfrentarse a peligros desconocidos. Y, mientras la pasión se enciende bajo el impasible sol del desierto, es Juliet la que comienza a sentirse atrapada en un amor pospuesto demasiado tiempo...

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Entró en mi lista de las mil mejores novelas de romántica, en el año 2017, puesto 380. Ganó el premio RT de 1993 en la categoría historical romance sequel. En una mini-encuesta que hizo All About Romance sobre históricas ambientadas en Eursaia, quedó la n.º 3. Tiene crítica de DIK A- en All About Romance. Es la favorita de muchas lectoras, gracias a que tiene dos tópicos atractivos: cross-dressing & in disguise y second chance.

CRÍTICA

Hay novelas cuya lectura me resulta una delicia. No hace falta que sea una de estas que no puedes dejar de leer, unputdownable. No, puede que sea un viaje lento por una historia que, simplemente, me tiene enamorada.

Lo advierto porque, aunque a mí me ha encantado, es posible que para muchos lectores sea simplemente una histórica clásica más. Es algo de gusto puramente personal.

Es una novela «de amor y aventuras», que se ambienta sobre todo en Persia y en los desiertos de Asia Central, con el grueso de la historia desarrollándose en el viaje a Bujará y en este último lugar.

Transmite una ambientación muy romántica de la Ruta de la Seda, con sus caravasares y ciudades de cúpulas azules, tormentas de arena y merodeadores turcomanos que pueden degollarte a las primeras de cambio.

Creo que lo que me ha enamorado ha sido sobre todo ese entorno de viaje. Soy muy fan de las historias de viajeras del XIX, como Rosita Forbes o Alexandra David-Néel, aunque son de una generación posterior. Aquí la referencia es más bien lady Hester Stanhope.

Con esto ya te haces a la idea de que esta novela tiene poco que ver con lo que se publica ahora en romántica. No son enaguas ligeras, aunque tampoco haya grandes tragedias. Muertes, torturas, amenazas, violaciones, son más bien referencias, no cosas que veas en la página. La puedes leer con la tranquilidad de que, como es romántica clásica, todo va a acabar bien, sin melodramas.

En Ross Carlisle tenemos un aristócrata inglés segundón. Esto le ha permitido estudiar en la universidad y viajar por el extranjero. De repente, se encuentra que es heredero de un título y sus tiempos aventureros han de acabar.

También tendrá que tener un heredero, ¿no? Pues no parece posible, porque está casado, pero no ve a su mujer desde hace más de una década. No es su intención divorciarse de ella, ni tampoco buscarla. Una de las cosas que más me gustan del libro es lo claro que él tiene que Juliet es la mujer de su vida, estén juntos o no. Es la única que puede entenderle, aunque estén separados. De la misma manera que él parece el único hombre posible para ella.

En un último viaje acabará yendo a Bujará, una de esas ciudades luminosas de la ruta de la seda. Allí gobierna un emir brutal, que odia a los extranjeros. Ross asume una misión casi imposible: recuperar a un prisionero cristiano de las garras de este impresentable y, si no está vivo, al menos sus huesos, para llevarlos de vuelta a casa.

Lo más probable es que él mismo no sobreviva. Ser un cristiano occidental en esas tierras islámicas puede significar una inmediata sentencia de muerte, desapareciendo entre las dunas (o una oscura mazmorra que llaman el Pozo Negro) sin que nadie vuelva a saber nada más de ti.

Ross lo asume como hace todo, con una enorme templanza. Recurrirá a todas sus habilidades sociales, así como sus conocimientos de lenguas y diplomáticos. Es maravilloso ver a alguien tan hábil, a veces tiene que disimular quién es y otras, por el contrario, exhibirse como extranjero; sabe qué decir a cada uno, qué contestar y cómo comportarse. También sabe cabalgar, pelear y pegar tiros, ¡eh? Solo que lo que destaca es lo otro, ese competence porn en forma de héroe tranquilo.

Debajo de todo ese autodominio, ese stiff upper lip, es decir, esa actitud tan tópicamente británica, firme y decidido frente a los problemas, late un corazón apasionadamente enamorado, aunque no lo pueda demostrar.

En el trayecto se reencontrará con su mujer Juliet, de quien lleva años separado. Hija de un diplomático que vivió en el extranjero, enamoró a Ross nada más conocerse. Se casaron muy jóvenes y ella acabó cometiendo errores. Ha buscado un rincón en el mundo en el que estar tranquila, la excéntrica extranjera que ayuda y protege. 

Cuenta con habilidades nada femeninas que, sin embargo, resultan muy útiles a Ross en su viaje. Alta, pasa por ser un muchacho tuareg, siempre velado con su tagelmust.

La dinámica entre Juliet y Ross me pareció fabulosa. No solo la atracción entre ellos y lo bien que encajan el uno con el otro sino también la capacidad de hacerse daño sin querer, sobre todo cuando recuerdan el pasado.

Sí, la separación fue culpa de Juliet, y no ha encontrado forma de volver a casa. Asume que Ross jamás le perdonará lo que hizo. No es una heroína perfecta, y más de un lector encontrará difícil aceptarla. De hecho, hay muchos que rechazan la novela por ella, porque no es la heroína virtuosa a la que las novelas de romántica nos tienen tan acostumbradas.

Como veis, es una novela con varias cosas que me hacen tilín: la ambientación aventurera en un entorno natural difícil como es el desierto, second chance, cross-dressing & in disguise...

En una historia de segundas oportunidades, aquello que los separó no debe ser una tontería, para que no asumas que son unos necios. Y luego lo tienen que superar de manera creíble cuando se reencuentran, porque si no, su final feliz no es creíble.

Lo que los separó fueron más bien cosas que pasaban en la cabeza de Juliet, pero parece serio, dado que eran jóvenes y que al casarse Juliet asumió una vida distinta a la que llevaba hasta entonces.

El reencuentro da lugar a que trabajen en asumir su pasado y superarlo. Sí, el final feliz me parece creíble. Sobre todo por Ross. Es un Gregory Peck de la vida, ese tipo de personaje, gallardo y valiente pero que destaca más todavía como intelectual, hombre reflexivo que se conoce a sí mismo, y a ella, y a la gente con la que se encuentra.

Sigo pensando en esta historia tiempo después de acabarla. Leeré la tercera de la serie, a ver si sigue con el mismo tono. La primera, Besos de seda, me gustó (⭐⭐⭐) pero ni de lejos tanto como esta.

La he leído en inglés, así que no sé cómo estará la traducción al español.



Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: quienes gusten de las aventuras.

Otras críticas de la novela:

En El rincón de la novela romántica tenemos dos críticas, positivas. 

Comentarios sobre la serie en Cazadoras del Romance

Y no he encontrado más en español. Paso al inglés.

DIK A- en All About Romance

Reseña en Publishers Weekly

Positiva es también Regan Walker, en Historical Romance Review

Y no he encontrado más referencias, algo lógico cuando hablamos de una novela que este año cumple 30 años. Añado que tiene en Amazon una media de 4,5 estrellas y en Good Reads, de 3,93 estrellas.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Reto Rita 5 – Mary Jo Putney: «Besos de seda»

 En el mes de diciembre, la autora del Reto RITA es… ¿Mary Jo Putney? ¡No!

Lisa Kleypas.

Lo que ocurre es que de Kleypas ya me he leído todas sus novelas, algunas varias veces. Es una de mis autoras favoritas, ya lo expliqué aquí.

Por cierto, que si alguien es de otro planeta y nunca ha leído nada de Kleypas y no sabe por dónde empezar, le pongo aquí referencia a las novelas de Kleypas favoritas del público de cada una de sus series principales, con enlace a mi crítica y la puntuación que yo le di:

-       Dreaming of you / Sueño contigo (1994, histórica) Jugadores #2  ⭐⭐⭐⭐⭐

-       Devil in winter / El diablo en invierno (2006, histórica) Las florero #3  ⭐⭐⭐⭐

-       Blue-Eyed Devil / El diablo tiene ojosazules (2008, contemporánea) Travis #2  ⭐⭐⭐

-       Love in the afternoon / Amor en la tarde (2010, histórica) Los Hathaway #5 ⭐⭐⭐⭐⭐

-       Lady Sophia’s lover / El amante de lady Sophia (2002, histórica) Bow Street #2, y mi favorito de Kleypas  ⭐⭐⭐⭐⭐

-       Marrying Winterborne / Casarse con él (2016, histórica) Los Ravenel #2  ⭐⭐⭐

Bueno, pues aunque este mes esté dedicado a Kleypas, no me apetecía justo ahora una relectura, así que miré las alternativas.

Entre las viejunas, me he inclinado por Mary Jo Putney. Es una autora que, sin ser de mis favoritas, siempre cumple. A veces confundo sus novelas con las de Mary Balogh. Las dos escriben ese tipo de novela histórica de la vieja escuela, con un cierto punto de reconstrucción histórica del pasado, solo que Putney pone más sexy times, Balogh es más sentimental e intensa emocionalmente.

Mary Jo Putney ya tuvo su mes en el Reto RITA 2.0, entonces hablé un poco de ella.

Putney tiene una serie estupenda, Ángeles caídos. Así que no es de extrañar que las novelas suyas favoritas del público pertenezcan mayormente a esta saga. Putney es de las que empezó con aquel subgénero que se llamaba Regencia tradicional. Luego cogió alguna de aquellas novelas y las reescribió como histórica largas y más sexis años más tarde.

-       The rake / Pecado y virtud (1998), reescritura de The Rake and the Reformer  (1989) Los Davenport #2 ⭐⭐⭐⭐⭐ 

-       Shattered rainbows / Arco iris roto (1996) Ángeles caídos #5 ⭐⭐⭐⭐⭐

-       One perfect rose / Una rosa perfecta (1997) Ángeles caídos #7 ⭐⭐⭐⭐

-       Thunder and roses / Tormenta de pasiones (1993) Ángeles caídos #1 ⭐⭐⭐

-       Angel rogue / Ángel o Bribón (1995) Ángeles caídos #4, reescritura de The Rogue and the Runaway (1990) Regency Trilogy #3

Para este Reto he escogido otra de sus novelas apreciadas, que no es de esta serie, sino de otra también querida por el público, Seda.

Besos de seda


Título original: Silk and shadows

Fecha: 12/1991

Páginas: 431

Parte de una serie: The Silk Trilogy (Seda) #1

 

Sinopsis (en La casa del libro

Se hacía llamar Peregrine y, como el halcón, era un hombre salvaje y libre, extremadamente atractivo, fabulosamente rico, y deslumbrantemente seductor que, procedente de Oriente Medio, se había abierto paso en la sociedad victoriana con decisión. Pero su único deseo era vengarse de Charles Weldon, un desalmado propietario de burdeles que, tiempo atrás, se había convertido en su enemigo.

Y el plan de Peregrine no puede ser más diabólico: primero, seducirá a Sarah, la prometida de Weldon y, después, acabará con él...Antes de lo que él cree se verá en una encrucijada: tendrá que escoger entre regir su vida con los principios de la venganza o del amor...

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Estuvo en mi lista de las mil mejores novelas románticas, versión de 2017, en el puesto 569. Luego ha ido bajando y actualmente no estaría ahí, sino la mil y pico. Creo que esto pone de manifiesto que fue una novela muy apreciada en su tiempo, pero que la gente ya no conecta tanto con ella. Eso se ve porque aparece sobre todo en listas. Cuando The Romance Reader hizo su Top 100 en el año 2000, entró en el puesto 95. También estuvo en un Top 100 de All About Romance, el del año 2004, la n.º 42. En una lista de PaperbackSwap estuvo la 41. En el Top 1000 de Book Binge, la 376. Tiene crítica de DIK A en All About Romance, y de 5 estrellas en The Romance Dish.

Crítica

Esta es una historia de venganza

Peregrine, príncipe de Kafiristán, llega a Inglaterra con una sola idea en mente: la revancha. Moreno de ojos verde luna, un tipazo rico y atractivo por el que la alta sociedad pierde el oremus. Es exótico, el no va más de la temporada, cosa que él utilizará para su plan secreto secretísimo.

Hay un malo remalo, Weldon, quien en el pasado hizo algo tremendo al pobre Peregrine, que entonces se llamaba de otra manera. Qué fue exactamente solo lo descubrirás avanzada la novela.

Lleva años planeando lo que va a hacer. Le quitará a Weldon cada una de las cosas que más aprecia: su riqueza, su posición social, hasta su deseo de un título nobiliario. 

Implacable, sin pensar a qué personas pueda herir en el camino. 

Su furia, su vendetta, lo domina todo. Ríete tú de Máximo Décimo.

Una de las cosas que quiere quitar a Weldon es su novia. Lady Sara St. James, muchacha de buena familia y una dote respetable. De un primer vistazo, Peregrine no le ve atractivo. Pero, cuando se fija más, queda encandilado.

Ella no ama a Weldon, pero le parece una buena opción para casarse y tener hijos. Lo que ocurre es que cuando conoce a Peregrine, se le revuelven todas las entretelas. No solo le resulta atractivo físicamente, y le cautiva el hecho de que venga de tierras lejanas… no, es que también él le presta atención y le ayuda a ampliar sus horizontes, algo de lo que no es muy consciente el propio Peregrine. Gracias a él, Sara recupera cosas que creía perdidas, como bailar o cabalgar.

Porque sí, lady Sara tuvo un accidente hace años. Todo el mundo pensó que no volvería a andar. Pero ella consiguió ponerse en pie. Aún cojea algo, y hay cosas que se ha negado a sí misma,... hasta que llega Peregrine. Entonces empiezan las dudas sobre si realmente debería casarse con Weldon, siendo así que su cabeza y su cuerpo encuentran tan atractivo a otro.

Todo ello, por supuesto, sin que ella sepa que en realidad es un peón más en el cuidadoso plan ideado por Peregrine.

Aunque, ¿es ella realmente solo un elemento más del escarmiento que quiere darle Peregrine a Weldon? ¿O se convierte en algo más para él?

Una de las cosas estupendas de Putney, por las que, creo yo, la asocio algo a Balogh, es lo reales que suenan sus personajes. Pueden parecer clichés: el buen salvaje y la dama inglesa. Sin embargo, resultan personas de carne y hueso, de esas que, te dices, deben existir, de verdad, en alguna parte. Sus pensamientos, acciones y emociones son reales, complejos, en una palabra: humanos. No son perfectos sino que tienen sus debilidades. Y cuando crees que van a reaccionar de una manera, ocultando sus sentimientos o montando un drama, luego resulta que no, que son sinceros y adultos, a veces con la tristeza de que la vida es como es y tiene sus cosas malas.

Por cierto, que si os preguntáis sobre si existe o no Kafiristán, sí, existe. Kafir es como llaman los musulmanes a los que no profesan su religión, así que significa «país de los infieles» (según la wiki, en persa, کافرستان‎). Esta región montañosa queda al noreste de Afganistán, en pleno Hindu Kush. Actualmente no se llama así, sino Nuristán.

Es una novela algo viejuna. Este mes de diciembre de 2021 cumple treinta años. Se le nota en algunas cosas. 

Una, el orientalismo, en el sentido, algo peyorativo, que le da Edward Said en su ensayo homónimo de 1978, una representación tópica, llena de prejuicios y algo anticuada sobre las culturas y pueblos de Oriente. A Peregrine te lo ponen como el buen salvaje, un hombre impetuoso, muy sensual, cruel en su venganza, vamos, poco civilizado.

Dos, como es propio de la novela romántica, se debieron decir «¿alguien moro-moro? No, quelle horreur». Así que este tipo de personajes suelen resultar como mínimo medio ingleses. No os digo lo que es Mikahl Peregrine por no destripar nada, pero veis por donde voy. Baste decir que, en el fondo, el foráneo nunca puede ser totalmente ajeno a la civilización inglesa («¿un héroe diverso cien por cien? ¡No, por favor! ¿Cómo se te ocurre?»). Ahora, afortunadamente, las cosas están cambiando algo. Quizás no suficientemente deprisa.

Tres, cuando en la romántica de los setenta a los noventa aparecía algún personaje homosexual, o escenas eróticas entre personas del mismo sexo siempre era o malo o trágico. Aquí lo homosexual aparece en un contexto negativo, nunca positivo. A ver, que puede haber gais malotes, evidentemente. Pero cuando la única representación de una orientación sexual es negativa, caes en el estereotipo. Afortunadamente, en esto el género se ha renovado creo que por completo y podemos disfrutar de historias de amor LGBT sin complejo alguno. Hasta yo diría que a veces hay algo de sexplotation.

Quitando esos detalles, es una de esas novelas que, en mi opinión, aún se pueden disfrutar.

Eso sí, es un slow reading. Exige una lectura detenida. Más abajo lo explico, para no meter en esta crítica más cosas que se salen del tema.

Me ha dejado con ganas de seguir con esta trilogía. Al menos, creo que leeré el segundo de la serie, el de Ross, un personaje bien majo que sale aquí, amigo de Peregrine y primo de Sara.

La he leído en inglés, así que no sé cómo estará la traducción.

Valoración: buena, 3 estrellas

La recomendaría a: quienes gusten de novelas históricas que se toman su tiempo.



Otras críticas de la novela

En español tenemos El rincón de la novela romántica, con tres críticas, para Lolailo es muy buena, Sigena la encuentra preciosa y Crishi, magnífica. 

A Pepa, de Otro romance más, le gustó, pero también señaló cosas que la convencieron menos. 

En Mil Batallas señala sobre todo que, sin ser tremendista, Putney no nos ahorra los aspectos duros de la historia. 

Paso al inglés.

All About Romance, DIK A. 

The Romance Dish, 5 estrellas

Historical Romance Review hace crítica conjunta de las tres novelas de la trilogía. 

 

Del slow reading, la digitalización en el cine y otras malas hierbas

Mirad, el otro día, escuchando un podcast de Antena Historia dedicado a la película Alejandro Magno, de Oliver Stone, contaban una cosa que, creo yo, se puede aplicar también a la narración romántica.

Habla de la digitalización a partir de la trilogía del Señor de los Anillos, de Peter Jackson. Cuenta lo bueno, pero también lo malo, que es que, a veces, se prescinde del guion y hasta de la interpretación, con un cine basado exclusivamente de efectos digitales. Para el que habla, forma parte de esa cultura del consumo inmediato: quiero una cosa, cojo el móvil, la compro y la quiero en tres horas en mi casa y si llega en tres horas y media, me frustro. Habla de un público que…

«A partir de cierto momento, quizá de 2010 o por ahí, no es capaz de ver un Alien y estar 40 minutos creando y recreando una atmósfera de una película para irte adentrando en ella y cuando empiece la acción de verdad sentirte tú dentro integrado dentro de esa película, no. Es gente que según se abre el telón tiene que caer una cabeza botando. Es más al estilo It, a la nueva versión de It. Necesito irme dando chutes de acción sobre la marcha. Y eso es lo que está pasando ahora con la digitalización. Estamos huyendo de la interpretación, huyendo del guion para saturar todo con esa imaginería, y con esa acción y esa verborrea visual que empobrece el cine. Se han hecho vagos los guionistas y se ha hecho igual de vago el espectador. Empobreciendo el cine en general (…) Todo por tener, por un lado, la exigencia de dámelo ya y, por otro lado, la incapacidad para generarte esa tensión a través de un buen guion o un buen escrito. Por eso cuando sale una película que rompe con eso ahora de la llaman sesuda cuando en realidad deberían llamarla una película normal».

Hasta cierto punto, creo que ha ocurrido en romántica. Ahora son novelas más breves, ágiles, que desde el principio tiene que tener chispa, acción, cosas que te enganchen, sexo y romance desde el minuto uno. Prescinden de argumentos bien trabados y perfilar los personajes psicológicamente, a través de sus acciones y reflexiones, todo son fuegos de artificio, diálogos ágiles y la narración limitada a las imprescindibles indicaciones escénicas, casi como una sitcom.

Pienso en históricas tipo Sarah MacLean, o en tantas novelistas de contemporánea que solucionan todo con una narración en primera persona que suenan todas iguales, sin distinción de voces narrativas.

Harlequines alargados, con escenas impactantes o chistosas o sexis pero que no añaden nada.

Cuando sale algo que va preparando poco a poco la dinámica sentimental, o sexual, lo llaman slow burn, cuando en realidad es el mismo planteamiento de estas novelas antiguas. De antes se iba creando poco a poco la atmósfera, el mundo en que se mueven los personajes, para pasar a un enamoramiento contado a su ritmo. El sexo, cuando llegaba, si es que llegaba, eran una o dos escenas y ya, sin más.

No eran harlequines alargados, no, porque cada escena contribuía en algo a la trama, o a la ambientación, o a que entendieras cómo eran los personajes.

Estas novelas de hace años son como un buen vino. Hay que beberlo despacio, dejando que despliegue sus aromas, que te vaya ganando poco a poco, lo consumes primero con la vista, luego con el olfato; lo del gusto y el retrogusto ya es solo una parte más.

Compara eso con beberte un refresco azucarado deprisa y corriendo.

Pues no hay color.

Esa es mi impresión, que, como el consumidor del cine, quien se haya aficionado a la romántica después de 2010, probablemente pida lo mismo: sexo y romance dámelo ya, engánchame desde el principio y llévame de impresión en impresión hasta el final aunque luego lo cierre y a los cinco minutos me olvide y ya esté pensando en el siguiente chute.

Ahora, ¿estoy en plan abuelo Cebolleta quejándome de esos jóvenes de ahora? ¿O tempora, o mores y tal?

¡Noooooo! Por favor, no lo entendáis así.

En esta cultura de lo inmediato nos vemos inmersos todos. Yo la primera. Este zeitgeist alcanza también a quienes teñimos canas.

Por ejemplo, algunas de mis autoras favoritas de suspense contemporáneo, Rachel Grant o Janie Crouch, son así, empiezan con un ¡bum! y ya no para el carrusel.

Hay una clara diferencia con la forma en que han contado las cosas a lo largo de los años Sandra Brown, Nora Roberts o Linda Howard.

Por no hablar de todas esas contemporáneas de usar y tirar, chute inmediato, mono con platillos que dicen la haggards, y que yo soy la primera en comprar y disfrutar.

Con lo cual, lo he de reconocer, hasta yo, lectora de más de cuatro décadas de antigüedad, también he acabado un poco haciéndome vaga.

Solo que a veces,… pues eso, que sé que mi cerebro pide otra cosa.