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miércoles, 10 de mayo de 2023

Crítica: “Extra credit: Three Ivy Years Novellas”, de Sarina Bowen

 

Un complemento estupendo

 


EXTRA CREDIT

 

Por SARINA BOWEN ‧ Fecha: marzo de 2019

 

Como complemento a la serie Ivy Years, Sarina Bowen sacó, en 2019, las tres novellas o novelas cortas de la serie. Merece la pena sobre todo la de «Yesterday», las otras dos están bien, pero no te sacan de nada y las olvidas a los dos minutos.

Yo me bajé el libro al Kindle, aprovechando que está en KU toda la serie, y las fui leyendo en el momento adecuado de la serie. Así, «Blonde date» (#2.5) entre The year we hid away y The understatement of the year, y «Studly period» (#5.5) después de la última, The fifteenth minute.

Hice una excepción con «Yesterday», protagonizada por Graham y Rikker, que leí después de su libro, The understatement of the year. Me parece mejor así, porque el relato completa realmente lo que se cuenta en la novela.

Aunque le doy tres estrellas a los dos primeros relatos y 4 al tercero, en conjunto, esta antología la puntuaría en 4 estrellas, porque me parece muy equilibrado, y da lo que esperan los fans de la serie. Además, el tono de los relatos es variado, la dinámica entre los protagonistas distinta…

Convence mucho, y muy bien.

Las dos primeras se pueden leer de manera independiente, sin necesidad de haber leído las novelas largas de la serie. La tercera, Yesterday, creo que no tiene sentido si no has leído (y disfrutado) The understatement of the year.

De las tres historias, la que he visto más apreciada es la primera, que se publicó de manera independiente en 2014. Kaetrin y The Badass Reviews le pusieron una A, Rosario (Rosario’s Reading Journal) una A-, Kimberly Faye Reads, 5 estrellas. Y es uno de los favoritos de Mrs. Julien Presents.

 

«Blonde date»

Julio de 2014

The Ivy Years #205

106 páginas

Katie Vickery es una de las Katies que viven con Scarlet, la novia de Bridger, protagonistas de The year we hid away, creo recordar. Es la típica chica de hermandad, siempre pulidita y por supuesto relacionándose solo con chicos de fraternidades.

El chico de la película, Andrew Baschnagel, es vecino, puerta con puerta, de Bridger. Juega al baloncesto, algo poco glamuroso a lo que se ve. Añádele que te lo ponen un poco friki, un nerd de esos a los que le va La guerra de las galaxias, ¿cómo no me va a parecer adorable? Ello da pie a que, claro, aparezcan citas inolvidables, «May the force be with you».

La cosa es que Bella rompe con su novio, un cretino que la pone en una situación bastante humillante. Entonces, esta chica mira alrededor y se da cuenta de que hay otros chicos que merecen más la pena que los futboleros (de fútbol americano) guais.

Entra así en escena Andrew, que está colado por ella desde que le echa el ojo en la clase que comparten, de historia del arte. Una que me recordó un poco a cuando yo estudié Historia del Arte en COU, algo muy básico y que no me parece como de nivel universitario.

Tiene un epílogo curioso, contado en tercera persona pero desde la perspectiva de Dash, el ex de Katie. Sí, el idiota que la puso en una situación imposible por una gilipollez de esas muy de fraternidad. Así, ves la historia de Kate y Andrew desde el punto de vista de un tercero. 

Ay, qué descanso frente a la primera persona dual tan NA de esta serie. 

Gracias, gracias, ¿no podría escribir todo así?

Es de esas historias que en cuanto cierras el libro no recuerdas nada. Solo te quedas con la sensación de que te ha gustado y ya.

Tres estrellas, ni te disgusta ni te deslumbra.

 

«Studly period»

Marzo de 2019

The Ivy Years #5.5

Si la historia anterior es tibia, esta es perfectamente olvidable. Cuando me pongo a escribir esta crítica no recuerdo ni de qué iba.

Voy un momento a repasar y os lo digo…

Ah, sí, esta es la historia de un jugador de hockey, tipo armario empotrado de esos que tanto me gustan a mí. Es Pepe Gerault, franco-canadiense.

Necesita ayuda en inglés y entonces recurre a unas clases especiales. Es su tutora en inglés Josephine, llamada «Josie» por todos.

Una chica algo introvertida, lo suyo es más las palabras escritas. Algo muy distante del bullicioso mundo del equipo de hockey de Harkness College. O de este sexy jugador, uno que tiene una novia, Marie, que es como el Guadiana, ahora están juntos, ahora no.

En uno de esos paréntesis, Pepe es uno de los que se enrolló con Bella, la ayudante del equipo de hockey. Son amigos. Es muy de agradecer cuando aparece esta muchacha. Y claro, que esté el equipo de hockey, da lugar a que ocupe bastante escena John Rikker, algo que me encanta.

En esta novela hay momentos deliciosos para gente como yo, una friki del lenguaje. Me encanta que me cuenten cosas como la siguiente…

The rule for adjective order in a sentence is: a) opinion b) size c) age d) shape e) color f) origin g) material h) purpose

Eso es lo que Josie explica a Pepe, el cual le responde:

I thank my a) cute b) Little c) Young d) slender e) brunette f) American g) English tutor for putting up with my bad writing.

Hay un momento en que Josie recibe una camiseta que dice:

The first rule of thesaurus club is we don’t speak, mention, jabber, natter, expound upon, discourse or declare thesaurus club

Ains… Lovely, lovely

La novela va de septiembre a enero, más un epílogo (L’epilogue) en el mes de marzo, siguiendo un poquito la temporada de hockey.

Ya digo que es fácil de olvidar, pero ahora que me he forzado a ver de qué iba, recuerdo que me gustó mucho cuando la leí.

Otra sólida novelita 3 estrellas.


«Yesterday»

Marzo de 2019

The Ivy Years #5.6

La tercera es la historia fuerte e inolvidable para mí.

Es continuación de la historia de Graham y Rikker. No me suelen interesar las historias en las que los protagonistas son ya pareja y se trata de ver cómo sigue su historia. Pero este caso es una excepción. Quería saber qué pasaría cuando Rikker volviera a ver a sus padres, ¿cambiaría algo las cosas…?

Llegan las Navidades y ambos regresan a su Michigan original. Se trata de pasar unos días con sus familias antes de dirigirse a Chicago, para la boda de Skippy, el ex de Rikker. Y después, tendrán que ver cómo seguir juntos ahora que el fin de sus días universitarios parce cercano…

Ahora que son pareja, salidos del armario, se trata de ver cómo reaccionan sus familias. Ambas son muy religiosas, y ya sabéis que eso significa, para ellos, rechazar la homosexualidad.

Claro, cuando sus hijos son gais les entra un conflicto tremendo. Cómo lo lleva la familia del uno y la del otro es el quid de esta historia.

Los padres de Graham lo tienen claro. Él es su hijo, le quieren, le tienen que apoyar en lo sea, aunque para ellos todo sea novedoso. Y si en la iglesia no lo entienden, pues nada, se cambian de parroquia a una más diversa y tolerante.

¿Y en el caso de John Rikker?

Bueno, si habéis leído su novela sabréis que lo echaron de casa y se a vivir con su abuela. Ahora, siete años después, vuelve a casa de sus padres, confiando en que las cosas sean algo diferentes. Son sus padres, ¿no? Lo tienen que querer y él es más maduro, no va a tener la piel tan fina y parece que podrá aguantar lo que le echen, porque su mundo, su felicidad, no está en ellos, sino en Graham y en el hockey.

Hay momentos duros en esta historia, pero también otros adorables y muy románticos.

No siempre me ha sido fácil decir lo que siento, porque no quiero que me rechacen. Pero allá voy. Te quiero, y nunca voy a dejar de hacerlo. Ni siquiera si el único trabajo que encuentro es en Alaska. Te quiero y quiero estar contigo, no importa lo complicado que sea. Y esperaré a que resuelvas tus problemas. Tanto como haga falta. ¿Alguna pregunta?

… No, solo, ¿cómo es que te has convertido tú en la persona más funcional de esta relación?

…

–Te quiero. Tantísimo…

–Yo también te quiero.

–Y no voy a dejar de hacerlo.

–De acuerdo.

Ay, qué chicos. Me encantan.

Es una de esas historias que te dejan perpleja de cómo es posible que unos padres rechacen a sus hijos por el hecho de ser gais. ¿Cómo es posible…? Para mí esa es la definición del fanatismo, cuando tus ideas (políticas, religiosas, lo que sea) están por encima de los naturales lazos del amor entre padres e hijos.

No obstante, admito que es fácil ser moralista con temas que tú compartes. Pero, ¿y si hacen algo que tú entiendes reprobable…?

No sé, es incómodo para los padres plantearse estos dilemas. ¿Hasta dónde llega el amor por nuestros hijos…?

Pero no entremos en profundidades, que esta es la historia de Rikker y Graham, sin más. Un complemento estupendo.

Un sólido notable, 4 estrellas.

 

Otras críticas

Caroline Russomano, en All About Romance, hizo una crítica de Extra Credit, dándole una A «Blonde Date» y una B a cada una de las otras dos.

Rowena, en Book Binge, le da una puntuación global a este libro de 4.25 sobre 5. Pero luego, individualmente, le pone 4 estrellas a «Blonde Date», 4.25 a «Studly Period» y 4.5 a «Yesterday». Comparto más esta apreciación que la de AAR. 

Breve reseña en Daydreaming Through Books. No le gustó tanto «Yesterday»., aunque la considera realista. 

Speed-Reading Book Nerd Reviews le da 4 estrellas al conjunto. Aquí habla de «Studly Period» y «Yesterday».  Anteriormente, había comentado «Blonde Date» junto con The year we hid away, y a las dos le da 4 estrellas.

Ya digo que de las tres, la que consiguió más críticas separadas fue la primera, «Blonde date». Kaetrin’s Musings, una A. 

Mrs. Julien Presents te comenta los cuatro primeros libros y esta novela en un artículo. La última, The fifteenth minute, piensa que es un error y mejor prescindir de ella. Pero «Blonde date» le encanta.

Rosario’s Reading Journal, una A-. Le encanta sobre todo el epílogo. Sí que es algo especial. 

lunes, 8 de mayo de 2023

Crítica: “The fifteenth minute”, de Sarina Bowen

 

De nuevo, entretenida y fácil de leer, sin más


 

THE FIFTEENTH MINUTE

 

Por SARINA BOWEN ‧ Fecha: octubre de 2015

 

Mirad, esta novela, la última de los Ivy Years es la menos valorada de la serie. ¿Por qué? Creo que a mucha gente le puede hacer sentir incómoda.

En la época del «hermana, yo sí te creo», plantear un protagonista masculino que se enfrenta a una denuncia falsa es revolucionario.

Creo que la autora más bien denuncia la forma tan poco garantista que tienen las universidades estadounidenses de investigar las violaciones. A mí me dejó perpleja porque, como jurista, no se me ocurre que los delitos tengan que investigarse en un sitio distinto a un juzgado. Las universidades no tienen que meterse en ello.

Este es el libro de Lianne Challice, la vecina de Bella. Es una actriz famosa que solo quiere vivir tranquila en la universidad. Pero para ello tiene que estar algo recluida, sin atreverse a hacer mucha vida social. Curiosamente hay alumnos de la universidad que se resienten de su presencia, no les gusta. Sorprendente.

Lianne quiere también dar un giro a su carrera y enfrentarse a papeles un poco más serios. Ahora, no entiendo muy bien por qué aspira a ser una lady Macbeth, personaje que a mí nunca se me ocurriría para una actriz tan joven.

El chico de la película es Daniel «DJ» Trevi, quien actúa como pinchadiscos en los partidos de hockey. Tiene que condensar en cortes de unos pocos segundos el estado de ánimo sobre el hielo. Eso quiere realmente talento.

El problema que tiene es que una compañera dice que él la ha violado. En lo que la universidad investiga, le ponen ciertos límites, sitios donde no puede ir y tal. No sabe si va a poder seguir estudiando o si lo expulsarán, por eso su relación con Lianne está un poco en el aire.

Su espada de Damocles es una acusación falsa de violación. Ves no solo cómo el sistema le condena sin oírle si quiera. Su lucha es que, por lo menos le oigan. Y también sus dudas, de no explicarse cómo esa chica con la que se enrolló le acusa, qué es lo que él no pilló, qué hizo para que esta chica lo denunciara. Intenta sinceramente entender por qué ha ocurrido esto.

Me gustó un poquito más que la anterior, pero sigue en la categoría de «buena», sin más. Mi principal interés es todo lo referente a la acusación falsa que Daniel padece, a ver cómo lo solucionaban.

Me dejó un poco así porque hay cierto deus ex machina. Se retira la acusación en el último momento pero no por nada que los protagonistas realmente hagan. Esto es algo decepcionante.

Es graciosa una referencia que hay en un momento dado, en que Lianne no se siente bien, y DJ le dice:

¡Oh, noooo! No llores. Es como tú dijiste. Esta no es una novela de John Green. No se muere nadie.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Print / eBook / Audio, 314 páginas

Rennie Road Books (octubre/2015)

Parte de una serie: The Ivy Years #5

ISBN13: 9781942444107

 

Book Binge, 4.25 estrellas. 

Como cosa curiosa, Kaetrin, en Dear Author, no es capaz de darle una puntuación. 

 😉😌💬💂💘💟💤💧💨👍👀💟😾🙉😥😭😕😤

Dado el tema de la novela, no me resisto a decir que, en mi experiencia como jurista, las denuncias falsas existen. Son muy minoritarias, pero no significa que no existan. No solo en los delitos sexuales, sino para otros muchos, desde las estafas y robos hasta las lesiones y casi cualquier clase de delito.

Por eso me parece fatal el que se haga depender la condena de una persona en la declaración sola de la víctima. Eso le mete una presión adicional a la víctima. Me parece terrible. Emocionalmente muchas víctimas no están en situación de declarar ni de enfrentarse a un juicio ni nada.

En mi opinión, lo que hay que hacer es investigar bien. Buscar pruebas adicionales (testigos, papeles, pruebas de ADN, posicionamiento de móviles, cámaras, actividad en redes sociales,… lo que sea y lo que se pueda). No siempre existen, pero muchas veces sí y no se mira. 

No puedes poner a la víctima en la tesitura de que, si al final al malo lo absuelven, pueda sentir que es «culpa» de ella, de que lo ha hecho mal.

sábado, 6 de mayo de 2023

Crítica: “The shameless hour”, de Sarina Bowen


Entretenida, pero…

 


DATOS GENERALES

Título original: The Shameless Hour

Subgénero: NA

Fecha de publicación original: mayo de 2015

Editorial: Createspace

Parte de una serie: The Ivy Years #4

Páginas: 334

ISBN13: 9781511976428


NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL PERO SÍ A OTROS IDIOMAS: Wenn wir vertrauen (alemán), Když jsme si věřili (checo), Sandhedens time (danés), L'Heure de Vérité (francés) y Het uur van de waarheid (neerlandés)

 

SINOPSIS (copiado de A la cama con… un libro) 

Para Bella, la dulce, dicharachera y libre estudiante y mánager del equipo masculino de hockey de Harkness, el sexo es un segundo lenguaje. Lo habla con fluidez mientras que otros tartamudean y lo que digan a su espalda no le suele importar. Por eso no puede entender por qué su macizo vecino tiene tantos problemas en ser su amigo tras su espontánea noche juntos. Sabe que no debe preocuparse pero hay algo en esos ojos color café que le hacen no dejar de darle vueltas.

Rafe está horrorizado consigo mismo por perder la virginidad con un rollo de una noche estando borracho. Su católica educación le enseñó que hay que amar al vecino... aunque no con una botella de vino y una caja de condones. Pero cuando Bella sufre una racha de mala suerte y una terrible experiencia en una fraternidad, es Rafe el que está a su lado para ayudarle.

Bella no necesita la ayuda de Rafe y ha decidido prescindir de los hombres, pero la innegable chispa que surge entre ellos no puede extinguirse...


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, pero está bastante arriba en mi base de datos. En concreto, en torno al dos mil quinientos. Romance Novels for Feminists lo escogió entre lo mejor de 2015. Ha tenido buenas críticas de gente o páginas que yo sigo: una A- en Dear Author y 5 estrellas tanto Jacob (en Goodreads) y Kimberly Faye Reads. Tiene un protagonista considerado héroe beta.

 

CRÍTICA

Tras el buen sabor de boca que me dejó The understatement of the year, ésta fue un poquito bajón. Entretenida, pero si no lees, no te pierdes nada.

Llegado este momento de la serie, el personaje de Bella resultaba muy atractivo. Una chica que trabaja de ayudante para el equipo de hockey de la universidad. Cómoda en el vestuario, se lleva bien con los jugadores.

Goza de una vida sexual activa y muy interesante. Yo me decía «vaya, qué bien, por fin, que esto de acostarse con amigos o conocidos se lleve así, sin problemas ni dramas». Me encanta su desparpajo a la hora de enrollarse con los chicos atractivos.

También me atrajo la idea de que no fuera estereotipada, nada de maquillaje y taconazo con todo apretado. Es una chica que va vestida normal, cómoda, con un aire deportivo. No tengo nada en contra de ir puesta, ¿eh? Pero esta bien que pongan a una mujer atractiva vestida casual.

El chico de la película es su vecino, Rafe. Un tipo de ascendencia dominicana, católico, así que esto del sexo recreativo en compañía no es lo suyo. No, lo que quiere es perder la virginidad con su novia, en una ocasión especial.

Los planes no le salen como él quería. Acaba tristón y algo bebido. Así le encuentra Bella que, como es alma caritativa, le echa una mano. Total que acaban con un rollo de una noche.

Algo que a ella le va bien, pero a él le hace sentirse un poco rarito, porque rompe con todo lo que hasta ese momento creía.

A partir de ahí, las cosas son entretenidas pero me quedé con la impresión de que Bella tiene una transformación no del todo bienvenida.

Pasa algo gordote, le hacen daño. Bella no tiene ganas de seguir trabajando con el equipo de hockey. Ni con nada, ni los estudios, solo quedarse en su cama, desconectada de todo.

Busca cómo vengarse de los que le han hecho daño y la forma en que lo hace, por un lado, tiene su gracia, pero por otro, me parece insuficiente. Igual es la jurista que hay en mí, que me parece que esta chica tendría que haberse buscado un abogado.

A su lado estará Rafe, y también la misteriosa vecina, Lianne.

Al final del libro, Bella acaba siendo una chica bastante diferente de cómo empezó. Y eso, en principio, está bien. Soy fan de los arcos de los personajes, que evolucionen, que no sean los mismos al final que lo que eran al principio.

Lo que pasa es que cuando el cambio es así, de una chica libre, con sexualidad interesante, que trabaja sin problemas en un entorno bastante masculino… a una más modosita, tradicional, alejada del equipo de hockey… no sé, me hace sentir un poquito incómoda.

Es como si tuviera que avergonzarse de haber sido libre. Ojo, es más mi sentimiento que la la intención de la autora. En un momento dado sale la siguiente reflexión:

La vergüenza es solo un constructo que tú mismo haces. Nadie puede hacerte sentir avergonzada.

Pero la impresión final que me quedó es que, si eres una chica sexualmente activa te pueden pasar cosas malas. Así que mejor que te busques un novio guapetón, estable, muy familiar y tal, con el que sentar cabeza y dejarte de rollos de una noche.

De Rafe no puedo decir gran cosa. Es chico majo, algo conservador y religioso, por la forma en que ha sido criado. Recurre un poco al tópico del hispanoamericano en los EE. UU., es decir, familia, comida, religión católica y buen bailarín de ritmos latinos.

Como buen hispano, su deporte es el fútbol. Aunque, dada la escasa relevancia que esto tiene en el libro, lo mismo podría haberse dedicado a la petanca

No, no soy futbolera. Un deporte en el que 0-0 es un resultado aceptable (el único que yo sepa) me parece aburridísimo.

Lo que pasa es que si eso forma parte del personaje pues podría haberse desarrollado algo más.

Rafe es un chico muy protector y nutricio, que está ahí como amigo de Bella cuando ella más lo necesita. Alguien que la cuida, que le echa una mano, sin forzar. Por eso le consideran «héroe beta».

La ayuda por ejemplo a recuperarse un poco gracias a la actividad física. Cuando Bella se queja de que ella «no es una atleta», le dice:

Un atleta no es una clase especial de persona. Cualquiera puede ser un atleta. Solo hazlo, y entonces te puedes llamar así.

Para mí es la actitud perfecta que nos convendría a todos. Cualquiera puede llevar una vida físicamente activa. Es más, deberíamos. hacerlo, apuntarnos a lo que sea (sí, también al fútbol o a la petanca, si es lo que nos va). No tienes por qué ser deportista profesional, simplemente, actúa.

Que sí, que esto de ser body-positive está genial, pero mejor si el body lo cuidamos y lo mantenemos razonablemente sano.

Bella y Rafe son, sobre todo, amigos, que en algún momento quieren algo más.

El dilema que tienen es que ella es de relaciones breves y él no. ¿Quién de ellos cambia? Pues eso, ella.

Como pasa casi siempre que meten cosas en español, les patina la ortografía. ¿Cómo es posible que les pase esto a las autoras una y otra vez? ¿No conocen a nadie que sepa escribir bien en español?

La última vez que lo miré, más o menos casi uno de cada cinco estadounidenses habla español. Se supone que hay más de 40 millones de ciudadanos hispanohablantes en ese país. ¿No tienen a nadie que les eche una mano?

O, igual, es peor la cosa. Igual sí que tienen a alguien que habla español pero no lo sabe escribir.

En resumen, una novela que está bien, entretenida, que me duró poquito, la leí en un pispás, pero que fue un bajón si lo comparo con lo muchísimo que me gustó la anterior.

Me picó con el personaje de Lianne, al principio algo áspera y distante, y que luego resulta ser todo un apoyo a Bella. Te deja con ganas de leer su libro.

Valoración personal: entretenida, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de las venganzas universitarias.

Otras críticas de la novela:

En español, A la cama con… un libro, 2 Gandys. 

En portugués, Cinco Garotas Exemplares le da 4 estrellas en su repaso de la serie Ivy Years. 

Paso a comentarios en inglés.

Kim’s Reading Nook, 5 estrellas. 

Dear Author, Kaetrin le dio una A- y Janine, una B-. 

Book Binge, 4.25 estrellas. 

Smexy Books, B+.  

miércoles, 5 de abril de 2023

Crítica: “The understatement of the year”, de Sarina Bowen

 

Ay, estos hockey players, qué vicio tienen (en el buen sentido)

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The Understatement of the Year

Subgénero: NA

Fecha de publicación original en inglés: septiembre de 2014

Editorial: Rennie Road Books

Parte de una serie: The Ivy Years #3

Páginas: 308

ISBN13: 9780991068074

NO TRADUCIDO AL ESPAÑOL, PERO SÍ (SEGÚN GOODREADS) al alemán (SOLANGE WIR SCHWEIGEN), checo (KDYŽ JSME TO TAJILI), francés (L'HOMME DE L'ANNÉE), neerlandés (ZOLANG WE MAAR ZWIJGEN) y noruego (ÅRETS UNDERDRIVELSE). 

SINOPSIS (copiado de A la cama con… un libro) 

Hace cinco años, Michael Graham traicionó a la única persona que realmente lo conocía. Desde entonces, ha hecho todo un arte de esconder su sexualidad a todo el mundo, incluso a él mismo.

Por eso, es un shock cuando su pasado entra en el vestuario de la Universidad de Harkness llevando una mochila con material de hockey y la misma sonrisa que siempre dejaba a Graham sin defensas. Para él, solo hay una reacción posible: el total y absoluto pánico. Con una simple palabra, el nuevo ala izquierda del equipo puede destrozar la vida actual de Graham

John Rikker es, otra vez, el chico nuevo. Y esta vez es peor, ya que los medios de comunicación se han aferrado a la historia del único deportista que ha salido del armario en la Liga de Hockey Universitaria y mantienen sus unidades móviles cerca de la pista, algo que no gusta a sus compañeros. Sobre todo, uno de ellos parece especialmente enfermo cada vez que entra en el vestuario. Rikker no esperaba una cálida bienvenida por parte de Graham pero este ni siquiera le mira a los ojos. Todo indica que su antiguo mejor amigos/novio/lo que fuera no lo está pasando bien, ya que bebe demasiado y no se centra en los entrenamientos

O los dos jugadores más solitarios del equipo no soportarán las nuevas presiones en sus vidas o navegarán a través del dolor para encontrar un camino que les reúna. Decir que no será fácil es quedarse corto.


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No entró en ninguna edición de mis listas de las mil mejores novelas románticas, pero a día de hoy sí que estaría, en torno al novecientos. Romance Novels for Feminists lo escogió entre lo mejor de 2014. Es uno de los libros M/M que recomienda Ela. Ha tenido buenas críticas de gente o páginas que yo sigo: Amy Dickinson y Kimberly Faye le dan 5 estrellas, A Reader’s Diary le da un 9, Fiction Vixen y Smexy Books, sendas A. Tiene ese tópico que tanto nos gusta a muchas, el second chance at romance.

CRÍTICA

He comentado alguna vez que el hockey sobre hielo me parece el deporte de moda en la novela romántica. Lo cierto es que ha habido a lo largo de los años bastantes novelas y series en torno a este deporte. Un clásico: los Chinooks de Rachel Gibson.

Hay serie como esta de los Ivy Years que se dedican al hockey universitario, esos que llegan a la Frozen Four.

Este me parece el mejor de la serie, ¡me tuvo enganchadísima! Por eso le añado una estrella, que si no se quedaría en 4 estrellas y tan contentos.

Tengo cierta debilidad por el hockey sobre hielo y los romances gais ambientados en este deporte. Los Game Changers de Rachel Reid me han dejado muy tocada, lo reconozco.

Nada se acerca a ellos.

Pero puedes encontrar cosas buenas, dentro de lo que es el NA, y el hockey universitario.

La historia de Michael Graham y John Rikker no es fácil.

Estamos ante un romance second chance. Se conocieron de jovencitos, en un entorno bastante religioso. Recuerda mucho a una novela preciosa, también de Sarina Bowen, Goodbye Paradise. 

Eran amigos y algo más. En su inocencia juvenil, morreaban alegremente y eso no acabó bien.

¿Resultado? Que John Rikker tuvo que irse a vivir con su abuela. Graham, visto lo visto, decidió meterse tanto en el armario que tiene residencia permanente en Narnia.

Y de ahí no le sacas ni a tiros.

Rikker solo quiere jugar al hockey, no ser abanderado de nada. Pero cuando le hacen un outing a su pesar, no lo niega. Su universidad, muy católica ella, no lo quiere, así que consigue el traspaso a Harkness, un poco más inclusiva.

Allí se reencuentra con Graham. Si por un momento pensó que pudieran volver a ser algo, amigos o lo que sea, su gozo en un pozo. Porque Graham se esfuerza en ignorarle, con un empeño digno de mejor causa.

Esta novela resulta incluso durilla en más de un momento. Te ponen de manera un poco descarnada la homofobia en el deporte. Se ve mucho que son jóvenes y no profesionales. En los Game Changers también hay bastante de esto, pero se centra más en el coste emocional personal; no hacen que este sea todo el tema, quizá porque es todo más institucional. 

En los Game Changers hablan del deporte profesional y están más atentos a la imagen, los medios sociales, el negocio del hockey sobre hielo.

Aquí, como son jóvenes universitarios algo descerebrados, no piensan tanto en las burradas que dicen o hacen.

Este second chance at romance cumple bien con las exigencias del tópico. La separación de jovencitos tiene su lógica: eran menores y dependían de lo que dispusieran sus familias.

No se han relacionado en años sobre todo porque Graham no tenía el menor interés de contactar con Rikker, aterrado como anda.

Y el final feliz, pues sí, una vez que ya pasa todo y tal, me parece creíble.

Rikker me pareció el protagonista más atractivo. Cómodo en su piel, dispuesto a enfrentarse a lo que le echen,… aunque preferiría no tener que pasar por nada de todo esto. Aparte del físico, está su devoción al deporte (es lo único que quiere, jugar al hockey), su sentido del humor, el cariño por su abuela…

Graham es más difícil, viviendo en esa negativa constante, engañándose a él y a las chicas con las que se acuesta, obligándose a dar una imagen que no es real. Lo entiendes, sobre todo viendo lo que sufre Rikker, pero no es fácil que te guste.

A su alrededor, brillan un montonazo de secundarios.

Así, Bella, que podría ser un bicho y acaba siendo amiga de los dos.

O Skippy, el ex de Rikker, que me hizo sonreír más de una vez. Cuando descubre que Graham es «el tío de Michigan», alucina y se enoja por su amigo:

–No te puedes liar con un tipo que te jodió cuando tenías tres costillas rotas y hemorragia interna.

O la abuela de Rikker:

–Y tened el cuidado habitual: no a las drogas y a beber y conducir, sí a los cinturones de seguridad y los condones.

Me encantan las románticas de deportes y, entre ellas, creo que las que más me gustan son las de hockey y rugby. A ver, son de esos deportes que me gustan, junto con la montaña, el tenis, la escalada… lo que pasa es que de estas últimas actividades, pues hay poquitas novelas y no siempre de las mejores.

Es verdad que para apreciar este tipo de historia, te tienen que gustar un poquito el deporte en cuestión. O, al menos, saber algo para entender interacciones como, por ejemplo, los face-off sobre la pista de hielo.

Creo que esta novela me gusta más que las anteriores de la serie porque la parte deportiva tiene más relevancia. Aunque sea deporte universitario, cuando a mí me van más los profesionales.

Pero pese a ello, que sea NA, por la edad, y el estilo de primera persona dual, pues mira, que lo pasé muy bien.

Dice la autora en su página web que nunca más en su vida, volverá a escribir 95.000 palabras con más facilidad. Creo que algo de esa fluidez a la hora de escribir se nota en la naturalidad con que le salió la historia.

Es fácil de leer y más aún de disfrutarla.

Sería un libro de 9/10, 4 ½ estrellas, que redondeo a cinco por lo atrapada que me tuvo y el buen sabor de boca que me ha dejado. Fijaos que me gusta más que Siempre él (Him), una suya escrita junto a Elle Kennedy, parecida. Aquí, en The understatement... yo creo que la autora fue más concisa, supo meter bien otros temas, y no fue tan repetitiva en el tema sexual, ni todo es tan divino y resultón.

Valoración personal: sobresaliente, 5

Se la recomendaría a: quienes gusten del male/male romance en el ámbito deportivo.

Otras críticas de la novela:

En español, A la cama con… un libro, 4 Gandys. 

En portugués, Cinco Garotas Exemplares dedica una entrada a todas las novelas y relatos cortos. A esta le da 5 estrellas. 

No he visto críticas en español. Si las encontráis, me haríais un favor poniendo enlace en los comentarios.

Smexy Books, una A. 

The Escapist Book Blog, 4 ½ estrellas. 

Book Binge, 4.25 estrellas. Dice que le hizo reír y le hizo llorar. 

My Tiny Obsessions, 4 estrellas.