miércoles, 21 de enero de 2026

Crítica: “Freedom” de Riley Edwards

 

Remate de la serie, cumple


 

Freedom

 

Por RILEY EDWARDS Fecha: marzo de 2018

 

Tardé unos cuantos días en acabarme esta novela, prácticamente un mes, porque no me enganchó demasiado. Es la última de una serie que gira sobre un grupo de operaciones encubiertas. 

Son del ejército pero no lo son, o sea, los usa el gobierno cuando necesitan a alguien hábil para ciertos temas arriesgados, pero, si les pillan, puedan desentenderse oficialmente.

La protagonista, Reagan, es la hermana de la difunta pareja de otro de los muchachos de este grupo. Se supone que está de paso por Georgia de camino a un nuevo trabajo en Florida.

Conoce a Nolan Clark, que es el más serio de los componentes del grupo. Y todos se sorprenden al verlo reír y sonreír con las cosas de ella. Es una charlatana, algo bufona. Al principio empieza un poco como una chica activa, que hace yoga o se sube a un ring, luego todo eso desaparece y es simplemente una chica enamorada sin esperanzas.

Porque Clark se lo dice desde el principio, que es de los que solo tiene rollos fugaces, because reasons: «El amor y el matrimonio no son para mi, lo intenté en el pasado, y me dejó roto,… no puedo ofrecerte más que unas pocas semanas... soy diez años mayor que tú...», esas cosas.

Es una novela con sexo explícito. Se supone que, hasta la fecha, Reagan no ha disfrutado de un orgasmo.

Como las otras de la serie, tiende a leerse más como una contemporánea en que hay un poco de acción y suspense justo en la parte final. Antes de eso meten una historia que parece un poco forzada, metida con calzador, en que aparecen la ex de Clark, y también un niño.

Luego ya las cosas se complican y el crimen toma el primer plano. Eso sí, es un asunto bastante siniestro y durillo. Llegará el momento, muy típico del suspense romántico, en que la chica de la película está en peligro y el héroe corre al rescate. Pero, en este caso, es algo realmente desagradable.

Cuando ya está todo el pescado vendido, la autora remata la novela con un epílogo lleno de niños

A lo largo de toda la novela ya te van presentando los hijos y los embarazos de personajes diversos (ya conocéis la insultante fertilidad de Romancelandia). Pero es que en el epílogo es ya la reoca. Salen hijos y niños y más niños, y todo es porque te anticipa la siguiente serie, dedicada a la próxima generación. Se llama así, precisamente, Next Generation.

Con esta novela termino el box set de la serie 707 Freedom. Me deja buen sabor de boca, en general. Vale, no es nada especial, y la primera persona dual sigo sin verla para el género del suspense. No obstante, para lo que pagué por ella (poco o nada) pues me vale. Cumple. A su precio real, posiblemente no la comprara.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Trade Paperback/ eBook / Audio, 312 páginas

Createspace, 3/2018

Parte de una serie: Black OPs / 707 Freedom #4

 

Reseña en Closet Romance Reader, a quien le gustó. 

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, aunque sí al alemán (Nolans Zwiespalt).

lunes, 19 de enero de 2026

Crítica: “Power play” de Avon Gale

                    

Male / male romance

Grumpy / sunshine 

... hockey de tercera, resultón

 

 


Power Play

Por AVON GALE Fecha: mayo de 2016

 

El tópico de este romance gay es grumpy / sunshine que, en teoría, se tendrían que llevar mal. El grumpy, el ruso Mijaíl («Misha») Samarin, intervino en una jugada que acabó con la carrera del sunshine (Max Ashford) en la NHL. Max era un pipiolo, y Misha, un veterano camino de ganar la Stanley Cup.

Cualquiera lo pensaría, ¿no? La víctima de semejante lance tendría que guardarle rencor a su supuesto victimario. 

Pero no es así. Claro que Misha no puede evitar sentirse algo culpable.

Misha (40) trabaja como entrenador principal de los Spitfires, un desastre de equipo; y contratan a Max (29) como asistente. Es una especie de apuesta que hace Belsey, el dueño del equipo, a ver si saltan chispas y el morbo hace que más gente vaya al estadio.

Lo que realmente tenía era un equipo de inadaptados capitaneado por un portero con problemas para controlar la ira y un piercing en la cara, entrenado por el hombre que acabó con la carrera profesional de hockey de Max, y propiedad de un imbécil sórdido que iba a usar eso como publicidad.

Porque sí, amigas, el mundo de Avon Gale no es el de la millonaria NHL, ni siquiera de los equipos de segunda que son filiales de la NHL y les sirve de granja de jugadores, esa es la AHL. 

No, queridas mías, aquí estamos en lo que sería la tercera regional, la ECHL. Olvidaos de contratos millonarios, jets privados y miles de aficionados animando. Esto es todo más cutre y limitado. No deben tener ni puck bunnies.

Y no, el dueño del club no consigue lo que quiere, eso de que la enemistad entre Max y Misha le llene el estadio.

Max no odia a Misha. Es más, nada más darse la mano y cambiar un par de palabras, está como quien dice deseando ponerse de rodillas delante de él, ya sabéis a lo que me refiero. 

O sea, está muy muy muy lejos de odiarlo. Claro que a ver quién se atreve a decirle nada a Misha.

Lo primero es que el equipo se enderece un poco, que logre dejar el último lugar y pueda encaminarse a los playoffs de la copa Kelly.

El clic se produce cuando Misha les dice que no piensen en el siguiente partido, ni siquiera el tiempo siguiente, sino este momento, el ahora, qué hacer ahora con el disco. Con semejante mindfulness deportivo algo pedestre empiezan a cambiar el chip.

Misha es un padentrista de antología. Aparte de que padece migrañas, el pobre.

—Soy ruso —dijo Misha con un leve atisbo de sonrisa— Nosotros nos angustiamos.

—Ya veo. Bueno, yo soy estadounidense. Les imponemos a otros las cosas que creemos que necesitan. Como la democracia. Y la música pop.

Max es un libro abierto, lo sabes todo de él. Un tipo alegre que acepta sin remilgos su bisexualidad y lo que le eche la vida.

En cambio, Misha es bastante cerrado. Intuyes que su pasado ha debido ser durillo. No habla de ello. No está dispuesto a que Max lo descubra. Cuanto más significa Max para él, menos posibilidades de que diga nada. No quiere perderlo por cosas del pasado remoto.

Hay toques de humor con las referencias al existencialismo de la literatura rusa, el angst y la culpabilidad. Algo bastante ajeno a Max, un feliz ignorante de la más básica Geografía,… bueno, y de historia, literatura, o cualquier cosa que pueda ser un poco complicada. 

Tampoco controla mucho lo del sexo entre varones, pero suple ignorancia con entusiasmo de sobra.

No es que sea un zote total: sí que sabe de hockey, y de cómo tratar a las personas.  

Entretenida, aunque me gustó más la otra que leí de la autora, Empty net, que es la siguiente a esta. Por eso había cosas que ya sabía cómo iban a pasar. Sería mejor leer la serie en orden.

De todas formas, si te gusta el romance gay deportivo, esta es una muy buena opción. Además, tiene como punto positivo, para mí, que se narra en tercera persona, aunque con el deep point of view, con diálogos ágiles y cierta gracia, incluso aunque toque temas algo difíciles, como la homofobia.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Audio / eBook / Print, 200 páginas

Dreamspinner Press (5/2016)

Parte de una serie: Scoring Chances #3

ISBN13: 9781634772433 (del trade paperback)

 

Joyfully Jay, 5 estrellas

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

viernes, 16 de enero de 2026

Crítica: “Una canción para el verano”, de Eva Ibbotson

 

Qué buena y qué personal,

aunque el romance se te puede quedar escaso


 

Una canción para el verano

A song for summer

 

Por Eva Ibbotson Fecha: septiembre de 1997

 

Me voy racionando los libros de Eva Ibbotson porque tiene tan poquitos para adultos… Me encantan, pero no quiero tragármelos todos en un mes, quiero que siempre quede la esperanza de descubrir otra preciosidad más.

Esta novela, en concreto, empieza más bien lento, a su ritmo. Y entre los protagonistas tú ves que hay atracción, pero muy perdida en momentos puntuales, porque en realidad te está hablando de otra cosa.

Ahora, cuando estás en la última parte todo se acelera, y… casi llego tarde al trabajo por estar leyéndolo.

La protagonista es Ellen Carr (23), una muchacha inglesa educada por sufragistas que, sin embargo, asume un rol muy estereotípicamente femenino, le gusta cuidar del hogar, de la casa, de la gente, cocinar, la gente, los animalitos… 

Entrará a trabajar como gobernanta en una escuela austriaca muy liberal, un internado para niños que hoy llamaríamos pijoprogres, muy izquierdosos, en los años treinta. Están en plena naturaleza, entre montañas, junto a un lago, y pronto Ellen pondrá algo de lógica, equilibrio y mucha ternura en sus algo desordenadas vidas.

Allí conocerá a un montón de niños, y chicos, y adultos muy interesantes, y a Marek Tarnowsky (29), chico para todo, muy manitas, que está de incógnito, porque es un músico famoso, persona non grata en Alemania. 

Ahora no ejerce como tal porque tiene su propia misión encubierta que cumplir. Algo que le hace arriesgarse. Ha tenido sus líos, y está claro que le gusta Ellen, pero tiene Cosas Muy Importantes que hacer y no sería compatible con una relación con esta encantadora muchacha inglesa.

Me ha encantado, la he disfrutado a cada momento. Me resulta difícil clasificar un libro de Ibbotson.

Esto es una novela romántica porque tiene su historia de amor con final feliz, aunque ocupe poco espacio en la página. Muy poco, de verdad, lo que quizá lo lastre, te puede parecer muy escaso; aunque, por otro lado, el que no te den todo mascadito permite que vuele la imaginación.

Pero también es novela histórica que recrea muy bien una determinada época (Austria en los tiempos inmediatamente anteriores al Anschluss y luego, brevemente, la Segunda Guerra Mundial, con un epílogo en la posguerra). El típico libro que no te podría escribir una autora anglosajona, aunque quisiera. Sí, ya sé que Ibbotson era británica, pero nació en Viena, en una familia judía laica, sólo alguien así podría escribir una novela como esta.

Tiene un aire de cuento de hadas (con su cocinera-princesa, su músico/manitas-príncipe, personajes que podrías figurarte que son magos, villanos o brujas), con cierta irrealidad, aunque en algunos momentos resulta terriblemente auténtico...

Encontrarás ironías sobre ciertos libertarios de los años treinta, algunas alusiones muy tópicas a la Guerra Civil española, referencias culturales (en particular musicales) a tutiplén...

Por un momento alzó la vista al cielo buscando la inspiración, no de Dios, cuyos gustos musicales no estaban documentados, sino de su antiguo representante en la tierra, el Kapellenmeister de Leipzig.

¿Cómo no voy a adorar a alguien que escribía frases así?

En fin, una de Ibbotson, un cuento de hadas para adultos.

Si le pongo «sólo» cuatro estrellas, es porque hay otras de Ibbotson que me gustaron aún más. Si esto lo publicase hoy cualquier otra, sería lo máximo. Ibbotson tenía 72 años cuando salió (1997, nació en 1925), lo cual me abruma. Ser capaz de escribir tan bien en la recta final de su vida. ¡Qué joya!

La he leído en español, en traducción masculina algo pedestre. No descarto que, con el tiempo, me las compre y las relea en inglés.

Mi experiencia: notable, 4 estrellas.

 


1.ª edición, 9/1997

Random House (UK)

Print / eBook / Audio

Páginas: 416

ISBN13: 9780099258629 (tapa dura)

Portada de la primera edición, en tapa dura, St. martin's, septiembre de 1998. 

  

En España:

ISBN 13: 978-84-253-3352-1

Traductor: José Antonio Soriano Marco

Edición: 1/2000, Grijalbo

Descripción: 348 págs, cart.

Colección: Bestseller oro

 

Crítica en El rincón de la novela romántica, donde Anasy entiende que es «bueno».