lunes, 31 de agosto de 2015

Cambio de foto: “Tristán e Isolda (La muerte)”, de Egusquiza


Cambio la foto que puse en la pestaña M&MB, Manolas en el palco, de Pradilla es sustituida por Tristán e Isolda (La muerte), de mi paisano Egusquiza. Paisano por lo de ser cántabros los dos, porque nacer, lo que se dice nacer, él era de la capital y yo, más bien, del valle del Besaya.

Este año, en concreto el 10 de febrero, se ha cumplido el centenario de la muerte de Rogelio de Egusquiza y Barrena (1845-1915). Pintor academicista, se le conoce sobre todo como “pintor wagneriano”.

Ahora es difícil de imaginar, pero las ideas estéticas de Richard Wagner, con su concepción de la obra de arte total, y su vinculación a la filosofía alemana del XIX, trascendía a lo meramente operístico. Tuvo un fuerte impacto no sólo en la historia de la música, sino también en otras artes e incluso entre los intelectuales de la época. Egusquiza se dedicaba a la pintura de historia, las escenas de género y los retratos... hasta que descubrió la inmensa música de Wagner. Fue a Bayreuth a conocerlo personalmente. Intercambiaron correspondencia y se encontraron en diversas ocasiones.

A partir de ese momento, se dedicó a hacer pinturas de temática wagneriana, especialmente el grial, Parsifal, Kundry y toda la peña. Aunque vivía en París, se pasaba de vez en cuando por la capital de España, por el restaurante Lhardy donde se reunían todos los wagnerianos de pro.

Pongo aquí la escena de muerte de Tristán e Isolda, que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, con lo cual mato dos pájaros de un tiro y aprovecho para recomendar este museo. Que sí, que el Guggenheim está muy bien por fuera y hay que verlo. Pero que el que tiene una colección de verdad escogida, es el de Bellas Artes. Podéis compatibilizar la visita a los dos.

Cuando estalló la primera guerra mundial, Egusquiza se volvió a Madrid, y murió al año siguiente, 10 de febrero de 1915.  

sábado, 29 de agosto de 2015

Crítica: "Un auténtico príncipe", de Suzanne Brockmann




Harlequines cortitos con intriga, contemporáneos y sexis. La serie Altos oscuros y peligrosos de Suzanne Brockmann es ideal en su género, así que intentaré comentarlos aquí, comenzando por el principio. 


Portada original, Silhouette, 6/1996
Silhouette Intimate Moments – 720
El primero de esta serie, Prince Joe (“Príncipe Joe”) se publicó en junio de 1996. Es el n.º 720 de Silhouette Intimate Moments. En España, Harlequin Ibérica la publicó como el n.º 64 de la colección “Grandes Autoras” y luego como el n.º 9 del coleccionable 30 Aniversario.

Joe Catalanotto es un Navy Seal que, durante la operación Tormenta del Desierto a principios de los noventa tiene que infiltrarse en Bagdad con su equipo, el pelotón Alfa (en Harlequin Ibérica traducen squad como “escuadrón” y también como “brigada”, depende del libro) del Equipo Diez para rescatar a un príncipe. El tipo resulta ser un cretino y por su culpa acaban hiriendo gravemente a uno de los Navy Seal, Frisco. Pero se da la curiosa circunstancia de que el príncipe es clavadito a Joe.

Cuando este royal impresentable resulta ser objetivo terrorista, Joe se tiene que hacer pasar por él durante una gira por Estados Unidos. Haciendo de cebo podrán atrapar a los malos malotes. Lo que ocurre es que Joe es de Nueva Jersey, tiene un atroz acento neoyorquino y parece cualquier cosa salvo un príncipe relamido. Aquí es donde entra Veronica St. John, una relaciones públicas que además, conoce al príncipe y tiene sólo dos días para prepararle para la tarea. 
 

Portada Harlequin Ibérica, 2007
Joe parece despreocupado, nada interesado en lo que Veronica le quiere enseñar, para desesperación de la joven. Más bien, él intenta seducirla por todos los medios. La fuerte atracción física que sienten el uno por el otro no parece lo más conveniente en ese momento. ¿Tarea imposible? No, Joe se guarda más de un as en la manga.

Es una novela con cierto suspense, por el tema de ver si se detendrá o no a los terroristas. La parte romántica gira en torno a lo diferentes que son Veronica y Joe. Él es un tipo normalito de clase más bien baja y Veronica, una pija con acento británico. No es que sea mi tópico favorito, pero en este caso funciona.

Cuenta Suzanne Brockmann en su página web que el éxito de esta novela fue ayudado por el azar de un descarrilamiento. Por lo visto, los silhouette/harlequines que distribuían en la mitad Oeste de EE. UU. viajaban por tren, dos veces al mes. Su novela iba en la segunda remesa. Pues bien, el tren de la primera remesa a principios de mes descarriló y hubo una quincena sin libros al Oeste del Misisipí. Así que cuando llegó la segunda, la compraron todos aquellos clientes que se habían quedado sin sus SuperRomances y sus Special Editions. 

Es interesante visitar esa página porque Suzanne Brockmann tiene colgada una escena que tuvo que quitar para que la historia no se alargase demasiado. En el baile de la embajada, a Joe se le acerca una supermodelo que por lo visto ha tenido un rollo apasionado con el Príncipe. Sus insinuaciones son oídas por Verónica desde la furgoneta en la que está escuchando.
Valoración

Este tipo de novelas las valoro en relación con tu harlequin estándar. Y desde luego, esta es notable: 4. En principio iba a ser un simple 3, está bien, pero hay una escena en particular que consiguió emocionarme de verdad, hasta las lágrimas. Sí, lo sé, es la típica manipulación con niño de por medio. Pero fue tan… tan… auténtica, que no lo pude evitar.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, estaría entre las mil mejores novelas románticas, en torno al trescientos cincuenta.
En All About Romance le dieron una crítica DIK A (libro que te llevarías a una isla desierta), está considerada un favorito “de todos los tiempos” por RT Book Reviews. Apareció en la lista Top 100 de All About Romance del año 2000 en el puesto 30, y en la lista de 2004 en el puesto 64. Después ya no volvió al Top 100 AAR.