miércoles, 5 de agosto de 2015

Crítica: “Her Ladyship’s Companion”, de Joanna Bourne




Pura arqueología, sólo apta para fans.

DATOS GENERALES
Avon, 1983 (FictionDB)
  
Título original: Her Ladyship’s Companion
Subgénero: Regencia tradicional / Gótico

Fecha de publicación original en inglés: 1983
Editorial: Avon
Páginas: 224

¿Forma parte de una serie? Yo diría que no, pero por alguna razón, la FictionDB incluye este libro dentro de la serie Spymaster, como el núm. 5 (en la cronología de la historia, pero no en el orden en que fueron escritas, porque esta es la primera novela de Joanna Bourne, publicada como Joanna Watkins Bourne). Creo que se debe a que aquí se encuentra, en un papel secundario, a Adrian Hawkhurst, el héroe de The Black Hawk.

No traducida al español

SINOPSIS (según FictionDB)

Cornualles, 1818

Amor y el peligro en los acantilados de Cornualles

La bella Melissa Rivenwood ha dejado el Seminario de la Sra. Brody para las Hijas de Caballeros en pos de una nueva vida. Pero cuando aceptó el cargo de acompañante de la formidable Lady Dorothy, la vivaz Melissa no podía saber que pronto se vería atrapada en una red de pasión e intriga en la hermosa y remota Vinton Manor.

Giles Tarsin, su orgulloso empleador, es enloquecedoramente distante, e irresistiblemente atractivo. El oscuramente atractivo Sir Adrian Hawkhurst la admira sin rebozo con, sospecha Melissa, las intenciones menos honestas del mundo. Harold Bosworth, otro conocido de la familia, parece ser todo un caballero. Pero, ¿por qué está tan aterrorizado Robbie, un niño de siete años, huérfano como Melissa y futuro conde de Keptford? Antes de que pase mucho tiempo, Melissa está luchando por desentrañar los secretos familiares que llevarán a centrar sus sospechas en sólo un hombre, ¡el hombre al que ella ama!

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Francamente, no. La leí por aquello de leerme todo lo de Joanna Bourne. Pero si no has echado los dientes con los libros de Victoria Holt y similares, seguro que no le encuentras el gusto.

CRÍTICA

Este año participo en el TBR Challenge. Se trata de escribir una crítica al mes, para ir bajando el montón de libros todavía sin leer. Se sugiere un tema, aunque en realidad puedes hacerlo de cualquiera que tengas pendiente.

El mes de mayo se dedicó a la Kickin' It Old School (Copyright date is 10 years or older), vamos, que cogieras un libro de la Vieja Escuela, publicado hace más de diez años.

Old School, a veces Old Skool, es como se conoce en el mundillo anglosajón la novela romántica, generalmente histórica, que se escribía en los años setenta y ochenta. Los novelones de gente como Woodiwiss, los de Johanna Lindsey o Laura Kinsale de la época.

Escogí este Her Ladyship’s Companion (“La acompañante de Su Señoría”, no confundir con El acompañante de Evangeline Collins que en inglés tiene el mismo título) y ahora traduzco más o menos la crítica que ya hice en inglés.

Estaba en mis libros pendientes de leer porque, después de haber leído varios de los libros de Bourne para mi Desafío AAR, y gustarme tanto, hice lo que todo lector, ir corriendo a ver qué cosas había escrito antes, para leerme todo lo suyo. Cuál no sería mi sorpresa cuando mí que su bibliografía anterior se reducía a un solo libro, esta “cosa” que es un “regencia tradicional gótico”.


He arreglado con el señor Biddle dejar Londres el jueves. Después de escaparme para verlo, me pilló Brody y me abofeteó delante de las niñas.

Extracto del diario de Melissa Rivenwood.
27 de mayo de 1818.

El Muy Selecto Seminario de la señora Brody para las Hijas de Caballeros estaba en una calle trasera, que ni estaba a la moda ni era tranquila, seis bloques al norte de la plaza Chadwick.


La arqueología es una ciencia que siempre me ha fascinado. Ayuda a reconstruir el pasado no con las historias escritas de nuestros antepasados, sino con los objetos cotidianos que inadvertidamente dejaron detrás. Muchas veces, nos cuentan una historia diferente de las violentas crónicas escritas por mano masculina de la clase alta.

Cuento esto para explicar que, cuando me encuentro con una historia de hace más de dos décadas, puede ser de 1983 lo mismo que del siglo V a. C., no puedo dejar de verla como un “artefacto” arqueológico. Me interesa la historia, los personajes y el estilo literario, sí. Pero al mismo tiempo me pregunto también por el tipo de sociedad que lo produjo, la clase de personas que eran lectores de estas historias en aquella época.

¿El año 1983 es Historia? Al menos, a mí sí que me suena como Historia. Entonces era una adolescente, pero me parece un mundo totalmente diferente. Las novelas románticas, desde luego, no eran como las que se publican hoy en día. Así que ya sabía lo que esperar: un Regencia tradicional con toque gótico à la Victoria Holt.

Una heroína virginal abriéndose paso en el mundo. Un macho alfa arrogante y atractivo un poco mayor que ella. En cierta forma, él representa un peligro que amenaza a la heroína. Un toque de misterio en una mansión junto al mar. ¿Sexo? Poco o nada.

La heroína, Melissa Rivenwood, cumple los requisitos. Es una huérfana que debe buscarse la vida trabajando como acompañante de una vieja dama. Con tal fin, viaja a Cornualles. Conoce a su empleador, Giles Tarsin, en una típica situación de damisela en peligro. Por supuesto, el atractivo y arrogante aristócrata la rescata.

En una península de la costa de Cornualles se alza una mansión ligeramente siniestra. Allí conocerá no solo a la formidable Lady Dorothy, sino también a Adrian Hawkhurst. ¡Oh, sí, es él! No importa que no tenga un papel muy importante en la trama. Él simplemente está ahí, el propio Black Hawk en persona.

...Y aquí, Melissa se encuentra también con un niño de siete años cuya vida puede estar en peligro. Pasan cosas y la vívida imaginación de Melissa encuentra varias explicaciones sobre la sombra que recorre la mansión.

Desde fuera, se ve que Melissa y Giles se gustan. La condesa viuda nos dice bien pronto en la historia que en su familia no se casan por dinero. Por lo tanto, ser una huérfana sin dote no sería algo que preocupara a Giles. Si la ama.

La historia se cuenta sobre todo desde el punto de vista de Melissa. Una joven que teme que algo terrible ocurra en esta casa aislada. Y Giles podría ser el culpable. Así que, aunque no puede evitar sus sentimientos hacia él, el amor no parece que sea su prioridad número uno. Es más novela gótica que romántica. Por lo tanto, la sensualidad es muy baja, sólo besos y algún abrazo. Melissa los disfruta, aunque le gustaría que no fuera así. Y sí, aquí encuentras expresiones anticuadas tan en boga por entonces como “su cuerpo la traicionaba”. O cuando ella protesta “¡No, no me seducirás!”… ahí sale el macho alfa diciendo: “Tu opinión no cuenta en ese asunto”.

Disfruté especialmente de dos cosas. Primero, la facilidad con la que esta autora menciona cosas como el Gran Tour, las Corn laws o la familia real hanoveriana, las referencias literarias a las Moiras, Cloto y Átropos, o a las brujas de Macbeth. Es una manera fantástica de recrear la mentalidad y la cultura de la gente de esta clase del siglo XIX.

El segundo rasgo que aprecié fue el humor. A veces, es un poco tonto, por ejemplo durante una fiesta de cumpleaños, Melissa ve a un caballero vestido de forma bastante ridícula en verde con un prominente chaleco de color crema, y ella piensa que parece “una rana gigante”. Pero él es amable con ella, así que se corrige a sí misma y piensa que él “parecía una muy distinguida rana”.

A veces, me recordó el ingenio de Georgette Heyer.


- No habléis de traición en la comida.- le riñó Lady Dorothy-. Espera hasta que traigan el té.


Pero hubo momentos en que el humor es a costa del propio género. Por ejemplo, al principio Melissa habla con una amiga de este puesto que va a aceptar, y bromean diciendo que, al final, ella acabará casándose con el conde. Porque, bueno


Todos los libros coinciden en este punto. Tan pronto como una chica pobre pero honesta entra en la casa de cualquier noble, él inmediatamente se casa con ella.


Esta novela me devolvió al pasado. Me hizo preguntarme qué clase de lectores éramos entonces, que amábamos estas heroínas virginales que seducían al héroe alfa bastante mayor que ellas. Un hombre atractivo pero que, al mismo tiempo, suscita las sospechas de la heroína de que ha podido hacer cosas terribles.

El “gran y ancho mundo” era un lugar desolador y lleno de peligros, y, escribe Melissa, “mucho más complicado de lo que había imaginado” para estas damas que luchan por tener éxito por si solas. Si eran valientes y honestas, serían recompensadas con el amor de un hombre bueno, guapo y rico.
2014, © Courtney Milan (Amazon)

Aunque no escriben ya cosas aquí, aún las puedes disfrutar. Yo aún descubro libros deliciosos de autoras como Georgette Heyer o Mary Stewart. Me gustó la trama, la sutileza con la que se desarrolla la historia, los personajes que parecen ser una cosa y al final resultan ser otra distinta. No son libros de los que te atrapen, no. Exigen una lectura lenta. Así que puedes cogerlos y dejarlos sin problemas.

¿Lo recomendaría? Sí, pero solo si sabes lo que te espera, porque necesita un lector que deje fluir la historia, alguien que no esté ansiando acabar de leerlo para pasar inmediatamente al siguiente.

Es un bello artefacto vintage que nos cuenta cómo éramos entonces. Gracias, señora Bourne, por volver a publicarlo para todos los que disfrutamos de sus libros.

La he leído en inglés (no está traducida) y en digital, a precio asequible.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a la arqueología romántica y fans de Victoria Holt.

Otras críticas de la novela:

Al ser una obra tan antigua, no he encontrado muchas críticas fuera de las habituales de Amazon y Good reads que por costumbre no pongo aquí, porque son fácilmente localizables para cualquiera que tenga interés.  

En All About Romance encontraron una copia en papel a precio razonable antes de que, en 2014, Joanna Bourne se autoeditara en digital, en la crítica le dieron una B-, y dijeron:


Her Ladyship’s Companion muestra muy claramente cómo algunos romances envejecen, y también demuestra cómo el talento de un autor puede resplandecer incluso en una imperfecta primera novela”  


Hibiscus sinensis le dedicó una de sus críticas retro.

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