sábado, 1 de marzo de 2014

Crítica: "Devil's Cub", de Georgette Heyer



Portada de la edición Arrow Books en 2004
Por primera vez, nos encontramos aquí con Georgette Heyer, una autora clásica con novelas llenas de ingenio y humor.

DATOS GENERALES

Título original: Devil’s Cub
Fecha de publicación original en inglés: 1932
Subgénero: histórica – Época Georgiana
Puesto en la lista AAR 2013: 38

SINOPSIS

Los excesos de Dominic Alistair, el joven marqués de Vidal, son aún mayores que los de su padre. No es casualidad que llamen “cachorro del diablo” a este temerario duelista y jugador. Pero como, además, es guapo, rico y heredero de un ducado, resulta un buen partido en el mercado matrimonial. Cuando se ve obligado a abandonar el país, planea raptar a la bella y poco inteligente Sophia Challoner. La hermana mayor de la joven, Mary, descubre estos planes y se atreve a hacerse pasar por Sophia, para salvarla de una ruina más que segura.

Poco se imaginaba Mary que Vidal la haría cumplir su parte del trato. Y sólo él puede rescatarla de su comprometida situación. Pero, ¿cómo puede ella confiar en este hombre?

CRÍTICA

“Devil’s Cub” (título que se podría traducir como “El cachorro del diablo”) se publicó en 1932. No se ambienta en la Regencia sino en el año 1780, en plena era georgiana. Se trata de una secuela de "Esas viejas sombras", novela que no ha entrado en este Top 100 y se desarrollaba en 1756. Los protagonistas de aquella novela eran Justin Alastair, el duque de Avon al que apodaban “Satanás”, y francesa Léonie. El hijo de esa pareja, Dominic Alastair, noble de 24 años, protagoniza “Devil’s Cub”.

Para que nos hagamos una idea: aún hay monarquía en Francia, faltan nueve años para que estalle la Revolución. ¿La moda? Cabellos empolvados, mucho lazo, raso, bordados y maquillajes nada discretos, tanto para hombre como para mujer. Hombres que se abanican, pelucas inmensas e incluso rellenos para disimular que el maromo de turno carece de unas buenas pantorrillas, como se explica en una escena bastante cómica.

Esta novela de los años treinta contribuyó a crear el modelo de tantos calaveras que vinieron después. Rara vez ves a ninguno de esos canallas posteriores hacer nada realmente perverso. No es ese el caso de Dominic, el padre de todos los libertinos.

Primer capítulo: su carruaje se ve asaltado por un bandolero. Sin pestañear, le pega un tiro, y se marcha, indiferente, a una reunión social. Cuando le hacen ver que no es muy correcto dejar allí el cuerpo, envía a otro a que arregle el tema,… sobre todo, para que las damas no lo vean con los sesos fuera.

He aquí un verdadero noble, despreocupado e irresponsable, dedicado a: juego, alcohol, duelo y bailarinas de ópera.

Pero el colmo de la depravación es ronda a una bourgeoise. Así, en francés. Y esto no está bien. ¿Por qué? Porque una muchacha burguesa no puede tenerla ni como amante ni como esposa, ¡sería una mésalliance!

Capítulo tres: nos presentan a las Challoner. Una viuda burguesa que se casó con un noble, y tiene dos hijas, a las que espera casar bien. La más pequeña, Sophia, bella y tontita, es objeto de la libidinosa atención del marqués de Vidal. Aunque pronto aprendemos que: a) Sophia y Vidal no se quieren en absoluto; b) él no pretende casarse; c) Sophia la sabe, por lo que trama engañarlo para atraparlo; d) la madre, una señora Bennet de medio pelo, está encantada con los planes de su hija menor.

La mayor, Mary, menos agraciada físicamente, ha obtenido una cierta educación gracias a los parientes paternos. Estamos ante una especie de Elizabeth Bennet, con menos ingenio y más gravedad. Más parecida a una heroína de Gaskell que de Austen.

Una noche, Dominic, borracho, anda buscando pelea y la encuentra. Acaba pegando un tiro a quien no debe. En vez de un digno duelo al amanecer con cierta solemnidad, es una pelea de taberna –o de club de caballeros- que acaba de mala manera. Su padre le obliga a poner tierra de por medio. Claro que si tiens que irte al Continente, no te aburras, llévate compañía femenina.

¿Bailarinas de ópera? Ni hablar. Y mucho menos sentar la cabeza, como le sugiere su madre. No, planea fugarse con la burguesa. Pero quien se entera de esos planes no es Sophia, la belleza de los pájaros en la cabeza, sino la no tan hermosa pero bastante más sensata Mary. Se le ocurre entonces sustituir a su hermana, para chasquear al marqués y quitarle las ganas de seguir persiguiendo a Sophia.

Pero al marqués en realidad, le da lo mismo una “mujer perdida” que otra, y se lleva a Mary a la fuerza. Como dice Mary en un momento dado: no es un gentleman but a nobleman. O sea, no es un caballero sino un noble, de los del Antiguo Régimen. Aunque también ellos tienen sus límites, y entre ellos está que “a ese tipo de mujeres” no se las arruina.

En cuanto Mary demuestra, de forma algo violenta, que ella no es una cualquiera sino una muchacha virgen, las cosas cambian. A partir de ahí se enamoran poco a poco, se juntan, se separan,… Y la cosa acabará bien, después de darle muchas vueltas al asunto y con una estupenda añada de vino de borgoña camino de Inglaterra.

Todo en el estilo elegante de Georgette Heyer: diálogos ingeniosos y ciertos momentos de típico humor inglés. Es una delicia leer este tipo de novela, siempre que no te lo tomes muy en serio.

Porque si lo haces, algunas cosas son preocupantes. Todo gira en torno a la “virtud” de la mujer, entendida exclusivamente como mantener la virginidad. O mejor dicho, algo todavía más limitado: la apariencia de virginidad. Mary es, desde el principio, mejor persona, más noble, buena y sensata que el desenfrenado Dominic, y sin embargo todos (incluida ella misma) la ven muy inferior a él, simplemente por la clase social en la que nacieron.

Eso es lo determinante: la clase social. Ejemplo uno: No importa que Vidal mate a un vulgar ladrón, y le resulta indiferente haber terminado con una vida humana. Ahora, si pega un tiro a un caballero borracho en una riña de jugadores, entonces sí que es grave y tiene que irse del país. Ejemplo dos: cuando cree que Mary es una “perdida”, no tiene reparos en agarrarla y forzarla físicamente a acompañarlo. Pero en el momento en que se da cuenta de que esta joven es una señorita virgen, entonces ya no puede ni estar con ella un día a solas sin sentirse obligado a proponerle matrimonio. Ojo al dato: no es que no fuerce a mujeres. Es que no lo hace con las de cierta clase social. Se ve que el resto son presa fácil.

Parece que “Devil’s Cub” es la novela más apreciada de Georgette Heyer. Estaba en la lista de las mejores románticas del siglo XX que hizo The Romance Reader a finales de los noventa. Le han dado las máximas puntuaciones All About Romance y también las Smart Bitches Trashy Books. 
En 1995, los Romance Readers Anonymous la escogieron como el mejor clásico de la Regencia aunque, como ya he dicho, no se ambienta en la Regencia inglesa, sino en la época georgiana. ¿Qué más? Creo que ha aparecido en todas las listas de AAR: ocupó sucesivamente los puestos 86, 68, 70, 86, 70 y, en 2013, dio el salto al 38. El aprecio por Georgette Heyer se mantiene e incrementa con los años.

Infinidad de novelas románticas continuaron este prototipo. Aunque en el original no hay sexo. Como es propio de Heyer, se trata de una novela romántica “blanca”. En realidad la trama no gira en torno a la auténtica “virtud” de Mary, o sea, su virginidad, sino la “apariencia de virtud”.

En resumen: está muy bien, merece la pena. Me la leí prácticamente de un tirón. Quizá me guste menos que otras novelas de Heyer por razones personales. Cuesta entrar en calor con Dominic. Es difícil hacerlo cuando lo primero que ves de él es matar a alguien a sangre fría. Mary es una muchacha decente y leal para con las personas a las que ama, pero no con demasiado humor. Otras heroínas posteriores de Heyer son más suavemente burlonas, no se toman al héroe tan en serio.

Aunque hay diálogos ingeniosos, y más de un momento de alta comedia, le encuentro con menos sutil humor inglés que en otras obras suyas, en las que se le ve más suelta y hasta más desenfrenada en su estilo screwball comedy.

Finalmente, no me pareció una trama que te lleve veloz de una cosa a otra. Y la aparición de cierto caballero inglés al final es un poco deus ex machina, demasiado casual, un lazo demasiado perfecto para rematar el regalo.

Valoración personal: bastante buena, 3

Se la recomendaría a: a todos los aficionados al género romántico, especialmente a quienes adoren a escritoras con un estilo literario y tono más bien ligero.

Otras críticas de la novela:

No está traducida al español, y no he encontrado críticas en este idioma. Sí que tiene, como es una novela clásica, artículo en la wikipedia.
Añado un estudio titulado "Refining the Rake as Hero", un artículo de Mari Ness sobre la construcción del libertino como héroe. 
Finalmente, la ficha en fictiondb con los datos esenciales.

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 70. Georgette Heyer – Frederica (1965)
AAR 98. Georgette Heyer - The Grand Sophy / La indomable Sophia (1950)
AAR 100. Georgette Heyer – Sylvester or the Wicked Uncle / El tío Sylvester (1957)

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