miércoles, 13 de abril de 2016

Crítica: “Forbidden”, de Charlotte Stein



Una erótica de la que esperaba más. Se me quedó en muy poquita cosa, tal vez por el formato de “novela corta”. Sólo para mayores de edad.

DATOS GENERALES

Título original: Forbidden
Subgénero: erótica

Fecha de publicación original en inglés: febrero 2015
Parte de una serie: Under the Skin #2

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS
Dicen que necesito ayuda. Otro exorcismo. Esto no es cosa nueva. Es mi vida. Hoy, espero sufrir a manos de un hombre tan retorcido por la superstición y el temor como mi madre. Un hombre que me torturará para salvarme de cosas que no existen.
Pero el hombre que, de hecho, viene a mí, es diferente.
Killian es bueno y decente, y ve lo que es bueno y decente en mí. Y no pretendía que pasara, pero cada vez que me mira, su mirada me prende fuego. Me lleva a la luz, me devuelve la vida. Por vez primera, veo un futuro para mí.
Un futuro con él.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Cuando se trata de una novela tan reciente, es difícil de saber si perdurará o no, si se quedará o no en la memoria de la gente. De momento, está situada en el mil trescientos y pico de mi lista, gracias a una crítica de All About Romance, que le dieron un DIK A-, o sea, la consideraron una de esas novelas que te llevarías a una isla desierta; después, Heather la incluyó en su selección de "lo mejor del año 2015".

CRÍTICA
El subgénero erótico no es habitual en mí. Pero si vienen bien recomendadas, como esta, le doy una oportunidad. Esperaba más de esta historia.
La cuenta, en primera persona, Dorothy. Una joven a la que su madre, una católica muy conservadora, trata bastante mal porque está convencida de que la posee el demonio. Cuando empieza la novela, tiene a Dorothy atada a la cama, a la espera de un cura que la exorcice.
Lo que aparece por la puerta es Killian, un macizo seminarista irlandés. Rápidamente la libera y decide llevársela a Boston, a una residencia de monjas, donde pueda recuperarse de su trauma.
En el viaje, descubren su mutua atracción. El conflicto es evidente. Está el detallito de que él cantará misa en unas semanas, de ahí el título: “Forbidden”, o sea, “Prohibido”. Killian, el “pájaro espino” de esta historia, recela de los sentimientos amorosos de Dorothy, ya que sospecha que son sólo agradecimiento al héroe que la ha rescatado.
Luego pasan cosas, y, unas cuantas escenas de sexo explícito más allá, tienen su final feliz.
El argumento no da mucho más de sí. Los personajes son pelín simples. Killian es el prototipo de chico sexy, al tiempo que bondadoso, tolerante y muy comprensivo. Poco más se sabe de él: que es irlandés y estudia en un seminario. Para mí fue un misterio por qué quería hacerse cura, por qué en otro país, qué encuentra de especial en esta chica para que ahorque el hábito.
Dorothy resulta aún más nebulosa. A pesar de que es ella quien te cuenta la historia, lo único que acabas sabiendo de ella es que su madre la trató fatal y que ahora desea intensamente follar con Killian. No aparecen otras relaciones, amistades, inquietudes personales, políticas, sociales,… no sé, algo. Se recupera de años de abusos sin pestañear. Lo suyo por Killian parece una obsesión, ni por un momento se plantea respetar la decisión de él de ser cura. Es como si estuviera cegada por su cuerpo serrano.
No conseguí saber nada de ellos, como si no importara quiénes son estas personas fuera de esa relación sexual totalmente inadecuada.
Reconozco que no es el tipo de erótica que me gusta. Aparte de escenas subidas de tono, quiero que haya una relación emocional, unos personajes complejos, una exploración de su relación a través del sexo, una evolución psicológica, fantasías quizá distintas, no sé, algo. Oye, puede que lo hubiera y es sólo que yo no lo supe encontrar.
No me entendáis mal. La parte sexual cumple muy bien, resulta excitante. Es uno de esos libros que, en expresión de una reseñadora, “has de leer con tu marido a mano”. Pero, ¡ojo! Que no encontraréis aquí nada del otro mundo, cosas que te sorprendan, lo cual es lógico porque ninguno de los personajes es experimentado. Si alguien piensa que el estar ambientado en una residencia de monjas o el haber sido atada a la cama puede dar lugar a alguna escena perturbadora,… ya puede olvidarse. Aquí todo es muy convencional, salvo que, a estas alturas, alguien encuentre “rarito” el sexo oral.
En resumen. Que para lo bien recomendada que venía, no me pareció que fuera para tirar cohetes. Puede que, viniendo de una cultura católica, no me cuadra un proto-cura como héroe romántico. Igual por eso no le vi la química.
Después de leer este libro estuve pensando en un comentario que leí en NPR, cuando publicaron su lista de cien mejores romances (Happy Ever After: 100 Swoon-Worthy Romances). Lo dejó la escritora Victoria Dahl, para defender que la novela romántica no es porno para mamás:


Como escritora de romance que también disfruta del porno, tengo mis propias definiciones personales de romance (incluso el más caliente y erótico de los romances) y el porno. Las novelas románticas son historias con una evolución de los personajes, trama, motivación, antecedentes, y un final feliz emocionalmente satisfactorio, que puede ser tanto un “felices para siempre” (FPS) como un “felices por ahora” (FPA). La historia PUEDE ser sexualmente excitante, pero una gran parte de la excitación se debe a que el lector está implicado con los personajes y los sentimientos que tienen el uno por el otro.
El porno solo tiene el desarrollo imprescindible de los personajes (él es un fontanero con una gran llave inglesa) y la trama (a ella se le ha roto un grifo durante una fiesta de pijamas) para facilitar la escena sexual. No hay desarrollo personal, antecedentes, emoción intensa o verdadera intimidad, y aunque siempre hay un final feliz, sólo es un final feliz en el sentido coloquial, puramente físico. A nadie le importa lo que el futuro depare al fontanero y sus nuevas amigas.

Lo traigo a colación para explicar por qué no conecto con algunas historias eróticas. Acaban pareciéndome demasiado cercanas al porno: sin desarrollo personal, sin verdadera emoción, sin que te importe saber qué pasa después con los protagonistas. Es lo que me pasó con esta historia, con estos personajes tan esquemáticos (un seminarista, una joven supuestamente endemoniada): me importaba bastante poco lo qué ocurriría después.
Valoración personal: esperaba más, 2

Se la recomendaría a: los que quieran erótica sin complicaciones.

Otras críticas de la novela:
Sólo encontré críticas en inglés.
All About Romance, ya digo, la consideran DIK y le ponen un A-,  describen esto como “una historia breve con un alto impacto emocional”. Para RT Book Reviews, 4 estrellas, y la misma puntuación le dio Ana Coqui. Para Wendy The Superlibrarian, fue cosa de un B. En Heroes and Heartbreakers les gustó. Finalmente, Tres cafés le dieron en Caffeinated Book Reviewer, quien entendió que necesitaba más desarrollo en la relación.

4 comentarios:

  1. Thank you for linking my review. I enjoyed your thoughts and agree.

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    1. Thank you for coming here and add a comment.

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  2. Me encanta el commentario de Victoria Dahl; yo no termine de leer los comentarios en la lista de NPR, porque habian demasiados misoginos, y francamente, se me acabo la paciencia.

    Yo tambien marco la diferencia entre romance y porno como dependiente del desarrollo de la intimidad emocional entre los protagonistas. Evidentemement, es una linea muy fina, y muy personal, la que separa lo que para una lectora es romance erotico/muy caliente (como decimos en Mexico), o simplemente un historia pornografica con elementos romanticos.

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    1. Sí, hubo muchos comentarios desagradables en ese post, como suele pasar cuando sale a relucir la novela romántica en medios fuera de la blogosfera romántica. Pero este comentario de Victoria Dahl me pareció tan acertado, que me quedé con él.

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