viernes, 13 de enero de 2017

Crítica: “Te esperaré sólo a ti”, de Kristan Higgins



Contemporánea con humor y lágrimas. De las que te lees de un tirón.
Leído en Kindle

DATOS GENERALES

Título original: Waiting on You
Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2014

Publicación en español: Te esperaré solo a ti
Fecha: junio 2016 (digital) / noviembre (papel)
Editorial: Libros de Seda, S.L.
Traductora: Ana-Isabel Domínguez Paloma & María del Mar Rodríguez Barrena

Parte de una serie: #3 Blue Heron

SINOPSIS (según la página web RNR)

Colleen O’Rourke está enamorada del amor… pero no cuando tiene que ver con ella. La mayoría de las noches las pasa tras la barra del bar de Manningsport, Nueva York, un negocio del que es propietaria junto a su hermano mellizo, dando consejos sobre el amor a los corazones dolientes, preparando martinis y siguiendo soltera y feliz, más o menos. Y es que, hace diez años, Lucas Campbell, su primer amor, le rompió el corazón… Desde entonces, vive feliz picando aquí y allá, y jugando a hacer de casamentera con sus amigos.
Pero una emergencia familiar ha hecho que Lucas regrese a la ciudad. Está tan guapo como siempre y todavía sigue siendo el único hombre capaz de echar abajo sus defensas. Para conseguirlo, Colleen tendrá que bajar la guardia o arriesgarse a perder por segunda vez al único hombre al que ha amado de veras.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No. Sólo quizá entre las diez mil mejores, si se tiene en cuenta que toda esta serie Blue Heron fue incluida entre las cien mejores novelas/series románticas de todos los tiempos que se eligieron por encuesta que NPR organizó en 2015.

CRÍTICA

Colleen, una amiga de la familia Holland, lleva la taberna del pueblo con su hermano mellizo Connor.
Es la casamentera oficiosa del pueblo. Ha unido a decenas de parejas, pero ella permanece soltera. Después de su gran primer amor, sólo ha tenido relaciones fugaces que hacen que la consideren algo golfa.
A través de flashbacks nos cuenta su historia con Lucas Campbell. Era un chaval de la zona sur de Chicago (para entendernos, el lado pobre y mafiosillo) que por circunstancias, vivía con su tío Joe, su primo Bryce y la muy bicho esposa de Joe, Didi.
Colleen y Lucas se conocen en el instituto. Amor a primera vista. Lograron mantener su relación cuando se fueron a la universidad. Pero entonces pasó algo, ella se enfurece, rompen y no volvieron a hacer las paces.
Después, Lucas se casó con una chica rica y se quedó a trabajar en Chicago.
La cosa es que el tío Joe está muriéndose y llama a Lucas. Quiere que vuelva al pueblo y arregle algunas cosillas antes de que él tenga que irse para Chacaritas.
Y para allá que va Lucas, reencontrándose con Colleen.
Sí, es una de esas de reencuentros y segundas oportunidades que tanto me gustan.
Chocan. Ella aún siente resquemor por lo que ocurrió, aunque la que rompió fue ella, y no él. Se sorprende al saber que Lucas está ahora divorciado. Pero eso tampoco significa nada: él vive en Chicago y, para ella, Manningsport es su vida. No sólo tiene el negocio, es que conoce a todo el mundo, ejerce de Emma, flirtea con los parroquianos,…
Aunque la historia no da mucho de sí, la autora sabe mantener la emoción romántico-erótica estupendamente.
Una historia secundaria pone el contrapunto a veces gracioso, a veces de vergüenza ajena. Colleen intenta emparejar a Bryce (el primo de Lucas, un poco vago y sin mucha iniciativa) con Paullie (una chica atlética y de familia con dinero).
Cogí el libro con ganas, y no me decepcionó. Es te esos que lees y no eres capaz de parar, robándole tiempo al sueño y a otras tareas caseras más urgentes como, ejem, ¿la plancha?
Es contemporánea, te entretiene, ríes y lloras, y al final cierras el libro con una sonrisa.
Algunas cositas menores enfriaron algo mi entusiasmo y por eso mi experiencia al final es “sólo” de 3 estrellas:
1.- La cosa se resuelve (sexual y sentimentalmente) de manera algo flojita.
2.- Contiene declaración pública de amor, típica escena que no me gusta nada.
3.- Colleen apoda a Lucas, cariñosamente, Spaniard (o sea, español de España), cuando resulta que procede de Chicago. Sí, su madre era portorriqueña pero eso, ¿qué tiene que ver? (A) Igual no diferencia entre países, o (B) piensa en el retatarabuelo de Lucas, que debió ser español de España, o (C) igual pertenece a ese grupo minoritario de portorriqueños pro anexión a España… En realidad lo dice en plan “pirata español” pero en serio, ¿piratas-piratas? Será que ha averiguado que somos el país número 1 del pirateo, porque históricamente,… no tanto.
4.- Expresiones pelín racistas. Describen a Lucas como moreno de ojos negros y piel olivácea. De eso que yo llamo “andaluces de Jaén / aceituneros altivos”. Tan tópico… Me quedé “patitiesa y ojoplática” cuando dicen que es “no white”. ¡Choque cultural al canto! Será que tengo muy metido en el magín que eso del tono de la piel es tan irrelevante como la altura o el color de los ojos.
[Nota: de cualquier forma, veo en la wikipedia que la estimación “racial” (me rechinan los dientes por escribirlo) para 2007 (igual que por ejemplo en 1950) era de un 79.7% de blancos y un 20.3% de no-blancos en la isla de Puerto Rico. Así que lo más probable (estadísticamente) es que la mamá de Lucas fuera lo que ellos entienden por “blanca”.]
5.- En español, en el original, repiten “mía” todo el rato. Lo cual suena de lo más posesivo. Si quería que Lucas llamara algo cariñoso a Colleen, ¿por qué no las palabras tontunas que solemos decir en nuestro idioma, como corazón, cuchicuchi, vida, cari, chiqui, cielo, tesoro, cariño mío, mi amor, churri, chati,…? Mi vida, eso sonaría mejor.
6.- La comida. Será que últimamente estoy muy concienciada con el tema pero la verdad es que comen fatal. Como cuando leí Tirando del anzuelo, me quedé con la impresión de que Manningsport, como Gideon’s Cove, debe estar lleno de gente obesa. Ensaladas, frutas o legumbres brillan por su ausencia.
6.1.- Se me subía el colesterol sólo con leer que Colleen se zampa unas Oreos. Si las galletas son -en general- un alimento poco sano, ya las Oreo son tal “atrocidad” (Lucía Martínez dixit) que yo les pondría un aviso parecido a los de las cajetillas de tabaco.
[Un inciso, un estudio concluyó que son tan adictivas como la cocaína, al menos en ratas (hablan de ello aquí)]
6.2.- Sale una niña obesa, Savannah. Colleen se pasa por el forro la dieta de la niña y le da nachos y cosas que son justo lo contrario a lo que le conviene. Lo cuenta como una gracieta, pero yo sólo veía a una persona (a) menoscabando la autoridad de una madre y (b) pulverizando una dieta necesaria por motivos de salud, no estéticos. Más adelante en el libro lo medio arreglan, pero me dejó mal sabor de boca.
6.3.- A pesar de llevar una taberna, Colleen no sabe cocinar. En un momento dado, piensa algo así como que antes nevará en el infierno que aprenda a cocinar. Incomprensible: si sabes cocinar, puede que comas bien o no; pero si no sabes, entonces es casi seguro que comerás mal: precocinados y productos hiperprocesados. La cosa es que, con total incoherencia, Colleen se empeña en cocinar una cena algo complicada para su churri. Las posibilidades de que algo así salga bien, ¿cuáles creéis que son?
Pero vamos, que eso son manías mías. En conjunto es totalmente recomendable.
Al final no me la compré en español sino en inglés, que tenía mejor precio. Así que no sé qué tal estará la traducción.
Aunque forma parte de una serie, entiendo que se puede leer perfectamente de forma independiente.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de historias de amor sencillas, con humor y sentimentalismo.

Otras críticas de la novela:

En español: Entre metáforas hace crítica positiva. Abajo de todo pone un enlace a una entrevista con Kristan Higgins. (Por cierto que la escritora parece muy maja aunque, reconozco que mientras la veía, yo no dejaba de pensar en factores de riesgo cardiovascular).
Encontramos una breve reseña en Moonmates.
Memorias de una ansiosa, también le gustó.

Vamos a por las reviews en inglés: (un)conventional book views le da 4 estrellas.
Para Smexy Books fue una novela de C+.  Y prácticamente lo mismo en Dear Author, C-.

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