sábado, 3 de marzo de 2018

Crítica: “Como dos extraños”, de Lisa Kleypas


Ravenel #4: momentos románticos muy intensos entre personajes inolvidables
 
Avon, 2018
DATOS GENERALES

Título original: Hello Stranger
Subgénero: histórica / Victoriana

Fecha de publicación original en inglés: 27 de febrero de 2018
Parte de una serie: #4 Los Ravenel

NO TRADUCIDA (AÚN) AL ESPAÑOL; PREVISTO PARA MAYO.

SINOPSIS (según Fiction DB)

Una mujer adelantada a su tiempo
La Dra. Garrett Gibson, la única mujer médico en Inglaterra es tan osada e independiente como cualquier hombre –¿por qué no disfrutar del placer como ellos hacen? Aun así, nunca se vio tentada de embarcarse en una aventura, hasta ahora. Ethan Ransom, un antiguo detective de Scotland Yard, es tan galante como reservado, de quien se rumorea que es un asesino y cuyas verdaderas lealtades son un misterio. Durante una excitante noche, ceden a su poderosa atracción antes de volverse extraños otra vez.
Un hombre que rompe todas las reglas
Como Ravenel bastardo, rechazado por su padre biológico, Ethan tiene poco interés en la sociedad educada, sin embargo, queda cautivado por la audaz y hermosa Garrett. A pesar de su promesa de resistirse el uno al otro después de esa noche sublime, ella pronto se ve atraída por su misión más peligrosa. Cuando la misión sale mal, se necesitarán todas las habilidades y el coraje de Garrett para salvarlo. Mientras enfrentan la amenaza de una trama traidora, Ethan está dispuesto a arriesgarse por el amor de la mujer más extraordinaria que haya conocido.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Es muy pronto para decirlo. ¡Acaba de salir! Pero yo creo que es de las que pueden gustar bastante... salvo que le hinchen la bola y le monten un Kleypasgate.

CRÍTICA

Hello stranger apareció mágicamente en mi kindle el 27 de febrero. Lo había comprado en preventa hace meses. Me lancé ansiosa a leer la muy esperada historia de la doctora Garrett y del misterioso Ethan Ransom, un tipo peligroso y con su puntín de misterio que le tiene un odio casi africano a los Ravenel.
Y no me ha defraudado.
Es una gozada que una autora de romántica histórica intente apartarse un poco de tanto ligoteo entre aristócratas y escoja como protagonistas a gente del común, aunque no sean corrientes sino tan excepcionales como Garrett y Ethan.
¡Bien por la Kleypas!

Garrett estudió Medicina en Francia porque en Inglaterra las mujeres no podían. Trabaja más horas que las que tiene el día, con poco espacio para las relaciones personales. Asume que su apasionada vocación nunca será aceptada por un hombre. Se ha resignado a no conocer varón.
Se mueve con soltura por Londres y es más que capaz de defenderse por sí misma, pero eso no quita que le venga bien la ayudita de un sexy mocetón como Ethan cuando los milites gloriosi de turno deciden violarla.

Ethan se ha sentido atraído por Garrett desde que la conoció. Lleva mucho tiempo intentando mantenerse a distancia. A pesar de los sentimientos que Garrett despierta en él, considera que no puede haber nada entre ellos.
Este espía al servicio de una parte de lo más turbia del gobierno teme que, si se descubriera su interés por Garrett, la pondría a ella en peligro, y él mismo empezaría a tener problemas en su trabajo.
Por eso es una de esas parejas que tienen negro su futuro. Hay razones bastante creíbles para que no puedan estar juntos, como se demostrará más tarde, cuando se hagan realidad sus temores.

Claro que esto es Romancelandia, y cuanto más se esfuerza Ethan en que «esta es la última vez que estamos juntos», más sabes tú que se encontrarán una y otra vez, cediendo en algún momento a esa fabulosa química que hay entre ellos.

De este libro destacaría sobre todo los personajes de Garrett y Ethan: especiales, con una madurez impropia de sus veintitantos años, tan vehementes en sus emociones, que te enamoras de ellos y disfrutas de su compañía en cada una de las páginas.

La tensión erótico-amorosa se mantiene sobre todo en la primera parte, y es tan intensa que por momentos me recordaba a Derek Craven y su decisión de no enamorarse de Sara Fielding, de mantener las distancias, de resistirse con uñas y dientes a eso que le está pasando.

Y en otros instantes, este misterioso espía, con su agudeza mental, su habilidad para la lucha, me pareció como un personaje digno de Joanna Bourne. Y eso son, para mí, palabras mayores porque considero a Bourne una de las mejores novelistas del género.

Para que todo sea casi perfecto, añádele al cóctel el planteamiento –tan atractivo– de dos personas que no pueden estar juntos ni pueden dejar de desearse, de pensar el uno en el otro e incluso soñar con la posibilidad de tener una relación.

No obstante, hay un momento en que Kleypas baja un poquito el listón. Digamos que no remata la faena de manera deslumbrante. Sería más o menos el último tercio de la novela, el que hablando en términos taurinos sería «de muerte», y digamos que Kleypas no entra a matar de una manera muy resuelta.

Para entonces, la relación entre los protagonistas no tiene mucho más recorrido y se centra en una trama de suspense y espionaje que le falla un poco, porque Kleypas no la hace muy intrigante.

Durante los dos primeros tercios, sin embargo, yo estaba encantadísima, no podía dejar de leer, todo me gustaba: los personajes, la forma de ir desarrollándose su historia, las cosas tan terriblemente románticas que Ethan le dice a Garrett, en un acentazo irlandés que es lo que a ella la pone… ¡Ah, qué sofocos, mein Gott!

Resumiendo: una espléndida novela que iba camino de las cinco estrellas, de convertirse en inolvidable, que luego decayó un poquito.

No doy medias estrellas, pero si las diera, mi valoración de esta novela sería exactamente la que aparece en RT Book Reviews,4 ½ estrellas y Top Pick!

O sea, algo que es prácticamente, casi perfecto, que no te arrepientes de su lectura, por lo que toda aficionada a la novela romántica debería leerla porque es uno de los momentos álgidos del año, cuando Kleypas saca novedad.

Pero como no doy medias estrellas, estuve debatiendo conmigo misma si merecía cinco estrellas o cuatro. No, de verdad, le di vueltas a la cabeza, porque no me convencía ni lo uno ni lo otro.

4 estrellas le di a la anterior, El diablo en primavera, y esta me gusto bastante más.

Sin embargo,… no es uno de mis «Kleypas cinco estrellas» como El amante de lady Sophia o Sueño contigo o Amor en la tarde.

Así que recurrí al criterio resacoso. ¿Me dejó resacosa, incapacitada para leer nada más en las horas o días siguientes? No. ¿Deseé que aparecieran mágicamente más páginas? Tampoco. ¿Esta gente me sonó tan real que sentí que de verdad esta gente existe en algún lugar o tiempo? Pues sí, mira, eso sí.

Por eliminación, he optado por ponerle cuatro estrellas, más por lo que no me hizo sentir que por lo que sí.

Si Kleypas hubiera mantenido el nivel a lo largo de toda la novela, o si hubiera sido un poco más hábil en cuanto a la trama gubernamental de traidores que amenaza a estos amantes (y a la seguridad nacional), entonces habría sido francamente inolvidable.
La he leído en inglés. Veo que Vergara (Ediciones B) la va a sacar traducida el 24 de mayo de 2018. Por eso he podido ponerle el título en español ya a la crítica.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: todos los aficionados a la novela romántica histórica.

Otras críticas de la novela:

De momento, sólo las he encontrado en inglés y hay de todo un poco.
Lo máximo, 5 estrellas le dan en Under the covers book blog.
B+ merece para Smexy Books y también para Limecello.
En All About Romance, la califican con una B.
Mrs. Giggles le da unos satisfactorios 3 googles, que siendo como es esta mujer, que no pone lo máximo más que de ciento en viento, es para darse con un canto en los dientes.
Así que ya veis, en general ha gustado aunque no parezca haber entusiasmado.

Claro que luego hay gente a la que se le va la olla con lo políticamente correcto
Elyse, en Smart Bitches Trashy Books, le casca una F porque aunque en general le gusto el estilo, el planteamiento, los personajes, etc. no pudo con «The Bullshit». ¿Y qué es eso? Pues una página en la que Ethan cuenta, básicamente, que ha aprendido a follar en condiciones gracias a una anónima mujer de la India. Quien escribe la crítica (y más de uno en los comentarios está de acuerdo) empieza con que es un estereotipo, imperialismo puro, racismo, orientalismo, etc. y acaba con que esta es la ideología que subyace en la cultura de la violación de las mujeres «de color».

Cuando leí ese pasaje en la novela me pareció una chorrada, un recurso facilón para explicar por qué Ethan no es un puritano victoriano sino que sabe cómo satisfacer a una mujer. Ni me cabreó ni me supuso ningún problema.
Pero eso de que te den una F en Smart Bitches, con la influencia que tienen, le ha parecido tan fuerte a Lisa Kleypas que inmediatamente se ha puesto a achicar agua. Control de daños, creo que lo llaman. Le mandó una nota, que la web ha publicado, diciendo que corregirá de forma inmediata el libro para que sea culturalmente consciente.
No sé qué me parece más gilipollez, si la reacción exagerada de Elyse ante un pasaje de lo más tonto, o la autocensura que está dispuesta a hacer la Kleypas. De verdad, un estereotipo es también que la gente del sur de Europa, los latinos en general, somos apasionados. Si en vez de ser una anónima mujer hindú la que educa a Ethan en el placer sexual hubiera sido una gitana trianera de rompe y rasga, una Carmen de España o la de Merimée, me habría descojonado por el tópico y habría seguido leyendo encantada de la vida.
(Vale, igual no, igual me habría amargado también el libro, ¿quién sabe? Cuando Sarah Morgan se prodiga en tópicos sobre gentes de otras culturas, bien que me subo a la lámpara).
Pero visto con objetividad, no me parece justo machacar así un libro de 384 páginas por una sola que puede considerarse –como mucho– desafortunada. Porque nadie en su sano juicio que haya leído a Kleypas puede creer ni por un momento que ella sea políticamente racista, así que como mucho será un error inconsciente que está dispuesta a corregir.
Sí, es verdad que a veces, cuando menciona otras culturas diferentes a la suya, la Kleypas tiende al tópico. Aún recuerdo aquel embajador español en Londres que aparecía en Cuando tú llegaste y que me dio para un par de artículos sobre el verdadero embajador en Londres en aquel momento histórico («El embajador que no era» y «El embajador que tampoco era») . O el fantasioso tratamiento de los gitanos y su cultura en Los Hathaway, que mencioné al hablar de Tuya a medianoche. O incluso sus referencias a lo vasco y lo galés en torno a Winterborne en Un seductor sin corazón
Así que sí, qué sorpresa, Kleypas (como la inmensa mayoría de autoras anglosajonas de romántica) recurre al estereotipo cuando habla de personas de otras culturas, pero lo hace –entiendo yo– por ignorancia y por cierta pereza práctica, no va a perder el tiempo con detalles que el noventa y nueve por ciento de sus lectoras va a ignorar. No le veo maldad ni verdadero racismo político, incluso a veces lo hace en plan benévolo o positivo, atribuyendo cualidades fantasiosas a personas de otros lugares.
Yo también he jugado muchas veces a los juegos de «El único…» y «¿Dónde está Wally?»
Cómo, ¡¿que no sabéis lo que son?!
Pues chicas, sirve tanto para valorar productos de ficción como imágenes de la vida real.
En mi caso suele ser «El único personaje… español/latino/mediterráneo» de la historia es… Y sí, suele ser un cliché.
Puedes jugar a «¿Dónde está Wally?» buscando a la mujer en imágenes diversas, desde una cumbre del G-7 hasta los Premios Nobel, los candidatos a presidente del gobierno o la cúpula judicial. Allí donde haya poder, Wally (o sea, una mujer) generalmente estará ausente o infrarrepresentada.
Así que sí, que la única persona de otra cultura sea una anónima mujer india con la que Ethan tiene sexo es un tópico. ¿Y qué? Es sólo una página en un libro, más páginas ocupa la fantasía que Kleypas le echa al irlandesismo de Ethan, algo muy habitual en romántica y de eso no dicen ni mú. Como nos cabreemos cada vez que aparece el tópico del escocés o el irlandés como el sumun del romanticismo, acabamos con el género.
Vaya, que –en mi humilde opinión– se han pasado tres pueblos con la F. Y me niego a sentirme culpable por haber disfrutado como una enana de un libro que a otros les parece tan problemático por-una-puta-página entre casi cuatrocientas.
 Como sigan con el temita esto acabará en un Kleypasgate, lo veo.

19 comentarios:

  1. Hola!!
    Tengo muchas ganas de leerlo. Esta serie me está pareciendo flojilla para ser de la gran kleypas, pero también creo que cada libro mejora al anterior.
    Disfruto mucho más la lectura en castellano y sabiendo que sale en mayo, me espero. Espero no quedarme sin uñas
    Un besote y gracias por la reseña

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    1. Sí, coincido contigo en que no ha vuelto a alcanzar los niveles de antes de pasarse por la contemporánea, pero a mi estas dos últimas, la 3 y la 4, son las que hasta la fecha más me han gustado.

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  2. Hola Bona:
    al igual que Pepa esperaré a mayo.
    Con respecto al tema de la "maestra" india de Ethan, coincido que es un estereotipo de la fantasía que, en realidad, esconde otra cosa: los hombres occidentales de esos tiempos no tenían ni idea del placer femenino (¿de esos tiempos?). En general digo. of course.
    Ese es el punto del que pocas autoras hablan, ya que todos los héroes de nuestras novelas son magníficos amantes a pesar de provenir de una cultura marcada por la represión sexual. Así que cuando una autora hace referencia a otra cultura, aparentemente más exploradora de la sensualidad (recordar el kamasutra aunque supongo que sería privilegio de unos pocos), realmente lo que quiere decir es que los británicos eran (habrían sido?) bastante torpes, sexualmente hablando.
    Personalmente me encantan las novelas en las que el hombre no es del todo hábil, mejorando después ja ja (La guerra de la duquesa y Tus malas costumbres, por ej.)
    Muy interesante tu recopilación de los embajadores españoles. Buenísima. Quizá las autoras de romántica no deberían "picar" tan alto en la elección de los cargos de los personajes, elegir un secretario o adjunto a la embajada.
    En histórica argentina, autoras como Bonelli o Casañas, suelen elegir personajes históricos importantes como secundarios. Personalmente me choca un poco porque no siempre podemos llegar a conocer cómo fue la vida privada de ellos. Sí tenemos casos conocidos, como el presidente Sarmiento que anotaba detalladamente en sus gastos el valor de las orgías, o de Alvear que tenía un secretario que se ocupaba de sus amantes a pesar de haber vivido un intenso romance de película con su esposa Regina.
    En fin, me fui de tema.
    Esperaré mayo.

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    1. Pues sí, la verdad es que para mi el tema no da más de si, un escritor recurriendo a estereotipos cuando no habla de su grupo,... Lo de los embajadores es que me picó la curiosidad y gracias a internet descubrí que la realidad daría mucho más juego, como los casos de los personajes históricos que tú citas, que desconocía y suenan más literarios que la literatura misma.
      Es que yo no sé para qué se meten en charcos semejantes.

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  3. De nuevo yo.

    Un comentario nomás respecto al título en español. Me genera cierta tristeza porque es el título de un tango que trata sobre el fin del amor. Les dejo la letra:

    Como dos extraños

    Me acobardó la soledad
    y el miedo enorme de morir lejos de ti
    Que ganas tuve de llorar, sintiendo junto a mi
    la burla de la realidad

    Y el corazón me suplicó
    que te buscara y que le diera tu querer
    Me lo pedía el corazón y entonces te busqué
    creyéndote que mi salvación

    Y ahora que estoy frente a ti
    parecemos, ya ves, dos extraños
    Lección que por fin aprendí
    cómo cambian las cosas los años

    Angustia de saber, muerta ya
    la ilusión y la fe
    Perdón si me ves lagrimear
    Los recuerdos me han hecho mal

    Palideció la luz del sol
    al escucharte fríamente conversar
    Fue tan distinto nuestro amor y duele comprobar
    que todo, todo terminó

    Que gran error volverte a ver
    para llevarme destrozado el corazón
    Son mil fantasmas al volver, burlándose de mí
    Las horas de ese muerto ayer

    Y ahora que estoy frente a ti
    parecemos, ya ves, dos extraños
    Lección que por fin aprendí
    cómo cambian las cosas los años

    Angustia de saber, muerta ya
    la ilusión y la fe
    Perdón si me ves lagrimear
    los recuerdos me han hecho mal

    Composición: José María Contursí / Pedro Laurenz (1940)

    Si quieren ver y escuchar una versión, por Julia Zenko:

    https://www.youtube.com/watch?v=JnP4r1UpKno

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    1. Ahora mismo lo escucho, a ver si es tan bonito como su letra. El libro, la verdad, es que no tiene nada que ver con el fin del amor, sino el de dos extraño que se conocen, quizá? No sé, me gusta mucho más cómo suena Hello stranger.

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  4. Bueno, que me ha dado mucho que pensar tu comentario (o destripe?) de la pagina que causo la reaccion tan sentida que, a su vez, trajo la declaracion de la autora.

    Mira que no he leido este libro, pero lei Someone To Love de Mary Balogh, y tuve la misma reaccion sobre el hombre 'Oriental' que le ensena artes marciales al protagonista--es decir, aunque me gusto el personaje de Avary, resenti que toda su caracterizacion dependiera del equivalente del Kwai Chang Caine (declarando my edad aqui con la referencia) que cayo del cielo para resolverle la vida.

    Por un lado, disfrute mucho Someone To Love pero si me quedo el reconcomio, y me da coraje la frecuencia con la que escritoras anglo sajonas usan culturas a las que no pertenecen para crear toda una historia/justificar a sus protagonistas.

    Perdona la perorate, pero me puso a pensar.

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    1. No, te lo agradezco, cuanta más gente pueda opinar, mejor. De que usan estereotipos culturales no hay la menor duda. Hay que señalarlo en las críticas. Y reconocer que eso te puede amargar la lectura.
      No he leído Someone To Love, pero entiendo lo que quieres decir. No te preocupes, no estás sola en el batallón de las que aún recordamos a David Carradine y al pequeño saltamontes.;-)
      Es algo que pasa en toda ficción comercial (Dan Brown, por ejemplo, es el rey del cliché, y en las pelis el genio informático era, antes, el judío, y hoy el hindú). Pero no es solo cosa de anglosajones, me acuerdo de A las ocho, en el Thyssen, en la que Nieves Hidalgo, madrileña que es ella, reunía un par de estereotipos regionales de España: los vascos eran cocineros y la sevillana daba clases de flamenco. Pero los madrileños que salían no eran más chulos que un ocho, mira.
      Me parece a mi que estereotipos los tenemos todos. Conviene alertar sobre ellos, cuando los veamos, pero que nadie se crea por encima del error. Recuerdo que Sarah Wendell se ofendió mucho por la caracterización muy tópica de un judío en Grand Sophy (La indomable Sofía) de Georgette Heyer y ni mencionó la igualmente estereotipada aristócrata española que aparecía en la novela.
      He llegado a la conclusión de que nos ofendemos rápido por tópicos sobre el grupo con el que nos identificamos, o sobre el que estamos más alertas aunque no pertenezcamos estrictamente a él (yo me fijo mucho en cómo retratan a europeos, mediterráneos e hispanoamericanos, aunque no sean españoles), pero somos ciegos al estereotipo ajeno (me la trae más al pairo cómo representan a orientales o africanos). Me molestan más los errores culturales, como hablar de Irán o Turquía sin darse cuenta de que en su mayoría son países musulmanes pero no árabes, o de africanos que viven en la selva, cuando en su mayor parte residen en ciudades que cada vez son más enormes, megaciudades las llaman, como Lagos o Johannesburgo... O anacronismos históricos (por poner un par de ejemplos que me ha pasado: Rousseau como francés siendo como era ginebrino, o medievales hablando de centímetros) o mentalidades de otras épocas. Por eso no me impresionan demasiado autoras como Julia Quinn o Julie Garwood cuyos personajes son totalmente anacrónicos, y me alucinan en cambio otras como Kinsale o Bourne que sí que captan perfectamente como podían ser estas personas de otras épocas.
      Pero habrá muchísimas cosas que a mí se me escapen y sin embargo a otros lectores les llame muchísimo la atención y les ofenda.
      Como son detalles, objetivamente, menores, en libros de cientos de páginas, la conclusión a la que he llegado es que los estereotipos están ahí, pero como todo en la vida, es más inteligente reírse de ellos que cabrearnos como si nos hubieran mentado a la madre.
      Porque, al fin y al cabo, con esto lo único que demuestran las autoras es su ignorancia. Lisa Kleypas no deja de ser una señora cincuentona sureña bienintencionada con escaso conocimiento del mundo. No es ninguna malvada racista. Lo que sí sabe hacer, y muy bien, es escribir novelas.

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    2. Mira que lo has articulado perfectamente aqui: "He llegado a la conclusión de que nos ofendemos rápido por tópicos sobre el grupo con el que nos identificamos, o sobre el que estamos más alertas aunque no pertenezcamos estrictamente a él (...), pero somos ciegos al estereotipo ajeno (...)."

      Yo creo que es importante, como bien dices, senalar en nuestras criticas, cuando notamos los estereotypos, porque es cierto que representacion negative, constante por siglos, causa dano--el mismo hecho de que ni siquiera la notamos, de que es parte de nuestro subconsciente, como la misoginia pues, nos dice como puede ser danina--pero mantener cierta perspectiva es importante.

      No hay nada--arte, entretenimiento, realidades--que no sean problematicas a un nivel u otro, y es importante aprender a reconocer lo negativo sin que nos arruine por completo la vida. Como bien dices al final, y es la conclusion que tuve con Mary Balogh, muchas (la mayor parte de las) veces no hay intencion de causar dano o de apropriacion cultural; es simple y pura ignorancia.

      Aqui, voy a decir que aunque me parece bien que Kleypas haya prestado atencion a la critica de misoginia, colonizacion, apropriacion cultura, etc. que le hicieron, va a resultar practicamente imposible eliminar esa pagina, con todo el trasfondo que aparentemente corre como un hilo en la caracterizacion del protagonista, sin caer en alguno otro agujero, o re-escribir la novela completa. No es un plumazo, despues de todo, no?

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    3. Gracias por tu comentario. Me ha hecho pensar eso que dices de que «no hay nada que no sea problemático en algún nivel», y que de lo que se trata es de ver que no pretenden causar daño, sino que es solo ignorancia. Y yo creo que esa es la clave, preguntarse si un determinado autor realmente tiene malas intenciones o no.
      Desde que leí la nota de Lisa Kleypas me pregunté lo mismo: cómo lo iba a hacer. La verdad es que no me parece fácil, aunque como ella es una escritora excelente, algo se le ocurrirá.
      ¿Le dará un nombre, se inventará un primer enamoramiento del protagonista, la convertirá en anglo-india...? ¿O quizá simplemente quitarlo porque total no aporta nada, no se le ve nunca hacer nada remotamente parecido al Kamasutra? Esto último sería lo que haría yo, porque realmente no le aporta nada a la historia.
      No sé, pero yo creo que cuando ha dicho lo de que cambiará en futuras ediciones, tendrá que ser porque ya tiene algo en mente. Si no, no va a comprometerse.

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  5. Vuelvo a insistir en que hay que analizar el porqué de la inclusión de dichos personajes. Muchas veces no es ofensa al estereotipo sino, justamente, para marcar una falencia del personaje anglosajón: es la otra cultura la que viene a enseñarle una nueva cualidad. En este caso es positiva. En muchas novelas se usa a la hindú (o dicho más correctamente India) o a la francesa para enseñar al prota masculino las herramientas para dar placer a una mujer: el estereotipo de que dichas culturas saben más de eso. Será así? No será así? Habrá que investigar. Pero lo que quieren decir las distintas autoras es que los "masculinos anglosajones" saben poco del tema y alguien les tiene que enseñar. En otros libros, son las cortesanas (aún anglosajonas) la que enseñas los secretos del placer femenino cuando, seguramente, tendrían que soportar más "rapiditos" que otra cosa.
    Obviamente, con respecto a estereotipos negativos para señalar defectos que usan determinadas culturas, queda feo, sobre todo si son las nuestras.
    Soy Argentina, de esas que se suicidan tirándose de su ego. Seré así?
    Besos

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    1. Coincido contigo en todo, es simplemente una forma breve y poco elaborada de contar cómo aprenden los protagonistas masculinos ciertos refinamientos eróticos.
      Hay estereotipos negativos y positivos. Los que ofenden, claro, son los negativos. Pero en realidad, hay tanto de mentira en uno u otro.
      Y lo que dices lo he visto en más comentarios, en que cuando el héroe aprende con una cortesana (eufemismo donde los haya) blanca y pobre, ningún lector se queja y es tan explotación como lo otro.
      «Suicidarse tirándose del ego», nunca había oído esa expresión, es graciosa.

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    2. Ja Ja, es un chiste de nuestros hermanos latinoamericanos (o de nosotros mismos quizá). "Cómo se suicida un argentino: arrojándose de su ego"
      No entienden que somos los mejores del mundo, ja ja ja (no, eh?)

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    3. Lo importante es si Ethan aprendió bien las lecciones.

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  6. Hola! Soy Vero, consulta, alguien sabe en que fecha de Mayo sale y si ya va a estar en Argentina?? me estoy muriendo por este libro aunque en realidad me muero por uno de Cassandra... con mi hermana somos gemelas y ella vendria a ser un poco como Pandora y yo un poco mas parecida a Cassandra por lo que me muero por su libro! alguna idea de la fecha de publicación? gracias!

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    1. En Amazon.es aparece que sale el 24 de mayo de 2018. Supongo que eso es en España. En Argentina no lo sé, lo siento. Es en Vergara (Ediciones B), por si te sirve de ayuda.

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  7. Yo me pregunto; ¿Se escandaliza de igual forma cuando hablan que las cortesanas o mujeres del placer en casi todos los libros de romance histórico son francesas? No lo creo. Además, no veo el escándalo. La India es una tierra aún mística y no olvidemos que el sólo hablar del kamasutra aún en esta época provoca alguna que otra curiosidad. Me da la impresiónn que esta persona quería calificar mal la historia y se agarró de ese detalle para darle duro, lo que es una pena. Soy colombiana y cada día veo el prejuicio en muchos paises cuando se muestra a una chica de mi pais; Operada, en negocios de droga, vestida de manera extra sensual y con acento paisa. (Cómo si todas fueramos iguales) y he leído en algunos libros ese tipo de referencia. ¿Me ofende? No, ¿Me escandaliza? Tampoco, es la manera en que en el exterior nos ven y en vez de caerle a la autora y criticarla, me gusta pensar que podría enseñarle otra versión de la mujer colombiana. La crítica debió hacer eso, en vez de criticar a Lisa, debió mostrarle su punto de vista, de una manera más respetuosa y menos conflictiva.

    Gracias por tu reseña. Desde Colombia con cariño.

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    1. ¡Gracias a ti por pasarte a comentar...! Tienes toda la razón en lo que dices. Todos somos víctimas de los estereotipos, y lo que me parece es que los autores que los usan son bastante perezosos.
      Y nunca lo había pensado, pero posiblemente sea más práctico lo que tú dices: explicar a la gente que hay otra realidad más allá del tópico, en lugar de enfadarse.

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  8. Bueno, la he leído y me ha decepcionado un poco.
    Quizá tenía demasiadas expectativas. Está bien, mejor que las dos primeras es, pero me pareció que pasaban pocas cosas. Él ya estaba enamorado, enseguida se supo lo del complot, al final se resolvió en un pif paf. Pensé que iba a tener más importancia la dificultad de una mujer en desarrollarse profesionalmente, no sé.
    Ethan, un amor.
    Ahora, Kleypas ¿no está abusando del recurso de herir al héroe y que la protagonista lo cuide/cure?
    Ya lo ví en esta serie y también en las floreros.
    Saludos

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