viernes, 9 de enero de 2015

Mis favoritas: SANDRA BROWN



He decidido presentaros, en cómodos fascículos mensuales, cuáles son mis novelistas favoritas dentro del género romántico. Empiezo con mi más constante y longeva relación: la autora de suspense romántico Sandra Brown. La cosa fue así...
Contraportada de Chill Factor
Edición en tapa dura
Fotógrafo: Andrew Eccles

En aquella temporada, allá por los noventa, yo vivía en Barcelona. Desde hacía años, mi relación con las novelas románticas era intermitente. Me daba por épocas. Quería distraerme y me leía unas cuantas… hasta que las tramas se confundían y era incapaz de recordar el nombre de ningún personaje. Entonces lo dejaba.

Entré en una librería de segunda mano. Y me intrigó la contraportada de una novela de autora para mi desconocida. Era Shadows of yesterday, la reedición de 1992 de Relentless Desire (1983). Fue el comienzo de una larga amistad.

En 1981 Sandra Brown comenzó a publicar novelas románticas “genéricas”, o sea, novelas rosa -harlequines, para entendernos, aunque ella trabajó para otras editoriales-. Relatos cortos, con pautas muy marcadas y centradas exclusivamente en una historia amorosa. Por entonces escribió también cuatro novelas largas: tres históricas del Oeste (Anhelos ocultos, Un largo atardecer, Un nuevo amanecer) y una contemporánea (The Silken Web). En esta época usó varios seudónimos: Laura Jordan, Rachel Ryan y Erin St. Claire.

Para hacernos a la idea, un ejemplo de un Loveswept original:
El retorno de Sunny (marzo 1987), edición original en Loveswept n.º 185, A Bantam Book.
Después, ya en los noventa, se pasó al suspense romántico. Poco a poco el elemento amoroso se ha ido difuminando hasta el punto de que sus libros puedes no encontrarlos en la sección de romántica sino en thrillers-suspense-novela negra, como ficción general. Lo que atrapa al lector es más la intriga que las relaciones amorosas de los protagonistas, con muchos giros inesperados, y finales abruptos.
Chill Factor, Simon & Schuster, 2005.

Los héroes de Sandra Brown son tipos duros, más dados a soltar un taco que una palabra sentimental. Pueden estar enamorados hasta las cachas, pero sólo lo demuestran con intensas miradas y apasionados actos amorosos.

Las heroínas visten bien, incluso con recursos económicos limitados. No hay en ellas desaliño ni pelos alborotados. Pero no nos confundamos: no son jet-setters glamurosas dedicadas a coleccionar maridos ricos. Mantienen las distancias y reservan su ternura para la familia o los más débiles. Incluso en mitad de los líos más espantosos, no tienen ataques de nervios, ni permiten que los héroes las usen como un felpudo.

Suele ambientar sus historias en estados sureños (Luisiana, Texas), y ciudades como Nueva Orleans, con alguna muy rara (y poco afortunada) incursión en otros países.

A veces he oído hablar de sus libros como puro crazysauce, es decir, algo confuso y alocado, pero siempre excitante. Lo que pasa es que muchos de sus personajes son bigger than life, y las tramas –en las novelas de suspense- retorcidas hasta decir basta.

¿Por qué me gusta Sandra Brown? Para mi fue un soplo de aire fresco descubrir historias románticas contemporáneas con personajes que hablaban como gente normal. Personalmente, agradezco que no incluya elementos paranormales o ingenuidades Nueva Era. Me gusta que sus heroínas compatibilicen trabajo y maternidad aunque para mi gusto recurrió demasiado al tópico del “embarazo no deseado”, con heroínas que pocas veces se plantean el aborto. Sus hombres son un sólido apoyo, no malcriados ricos dedicados sólo al ligoteo. Si hay millonarios, normalmente se han hecho a sí mismos
Texas! Chase, Bantam Books (1991)

Para mi gusto particular, es un punto positivo que no escriba series. Cada libro te descubre un universo nuevo. Sí ha escrito “dípticos”, es decir, parejas de libros con personajes relacionados. La única serie propiamente dicha es la trilogía Texas! De principios de los noventa, dedicada a los hermanos Tyler: Texas! Lucky, Texas! Chase y Texas! Sage. Creo que la autora tiene la idea de que si no se entretiene ella escribiendo, el lector tampoco lo hará leyendo. Y escribir series tiene pinta de ser muy aburrido.

El paso de los años ha decantado cuáles son las novelas favoritas del público, que merece la pena releer aunque fueran escritas hace veinte años: Un largo atardecer (1985), Odio en el paraíso (1988) e Imagen en el espejo (1990).

Sunset Embrace (Un largo atardecer), novela romántica de época, se ambienta en una caravana que se dirige a Texas. Forma parte del dúo “Coleman” y representa el Oeste con más realismo que lo habitual en la novela romántica.

Mirror Image (Imagen en el espejo), novela de suspense romántico, parte de un tópico muy atractivo: la suplantación de personalidad. Una periodista se hace pasar por la esposa de un millonario candidato político. Te mantiene en vilo hasta el explosivo final, con uno de esos giros inesperados tan propios de la autora.
Imagen en el espejo (1990), portada de Ediciones B, 1997.


Pero mi favorita es Slow Heat in Heaven (Odio en el paraíso). Esta novela romántica contemporánea marca un cambio en su producción. Volvía a la novela larga, introduciendo elementos de intriga y subtramas llenas de personajes inolvidables, unos crueles y otros entrañables. Por el mundo húmedo y cálido de los bayous y plantaciones de Luisiana pululan retorcidos personajes que amenazan a la heroína,… y Cash Boudreaux, un prototípico machote browniano, un atractivo cajún. Me gusta tanto que la tengo en español y en inglés. Por no poner la bochornosa portada de la colección Cisne, incluyo una edición rústica en inglés:
Odio en el paraíso (1988), portada de Warner Books, 1991.

También gustan mucho Another Dawn (Un nuevo amanecer, 1985) la continuación, veinte años después, de Un largo atardecer; y The Alibi (La coartada imposible, 1999) thriller con uno de esos giros inolvidables al final en el que el asesino es quien menos te lo esperas.

De las novelitas cortas románticas de hace años, me quedo con Adam’s Fall (Tentación, 1988) y la trilogía Texas! Los protagonistas de Tentación se conocieron en otra anterior, Fanta C (Fantasía, 1987), y fue “enemistad a primera vista”, con diálogos chispeantes que expresaban su mutuo desprecio. Cuando el atractivo Adam se encuentra a merced de la decidida Lilah, estallan irresistibles fuegos artificiales. De la trilogía Texas!, con atractivos y tozudos texanos que encuentran el amor cuando menos se lo esperan, destacaría Texas! Lucky (1990) y Texas! Sage (1991).

Dentro de los thrillers sobresalen: Breath of Scandal (El sabor del escándalo, 1991), una historia de venganza en la que sufres por la heroína hasta que ella demuestra ser más lista que todos los malos; The Witness (Testigo, 1995) mantiene la tensión, a pesar de incluir un hombre herido y un bebé, y Envy (2001) tiene uno de esos finales en que, cuando todo parece perdido, da un giro y deseas aplaudir gritando “¡Bravo!”.
Rainwater (2009), portada de Pocket Books, 2010.

Una novela totalmente diferente es Rainwater (2009) ambientada en la Texas de la Gran Depresión, que ni es un thriller romántico ni hay sexo explícito, sino más bien en una línea “entrañable y conmovedora” pero en un medio bastante duro.

Hasta aquí, las novelas más apreciadas por el público. En mi lista de favoritos estrictamente personal y que, por lo tanto, podrían no ser del gusto de todos, merecen un 10: French Silk (Sedas de Francia, 1992), Where There's Smoke (Cuando el río suena…, 1993), Exclusive (La exclusiva, 1996) y Lethal (2011), posiblemente la mejor Sandra Brown.

Fue la primera escritora de novela romántica de la que decidí leer todo. Sí, ha tenido patinazos; muchas de sus novelitas ochenteras son “sólo aptas para fans”. Pero si no hubiera novelas malas, ¿cómo podríamos saber que otra es realmente buena? Y cuando Sandra Brown acierta, es magnífica.

Resumiendo, el top ten de Sandra Brown podría muy bien ser el siguiente:

  1. Mirror Image / Imagen en el espejo (1990, suspense)
  2. Slow Heat in Heaven / Odio en el paraíso (1988, suspense)
  3. Lethal (2011, suspense)
  4. Sunset Embrace / Un largo atardecer (1985, histórica/Oeste)
  5. Texas! Chase (1991, genérica/contemporánea)
  6. A Whole New Light (1989, genérica/contemporánea)
  7. Rainwater (2009, histórica/1930)
  8. Another Dawn / Un nuevo amanecer (1985, histórica/Oeste)
  9. French Silk / Sedas de Francia (1992, suspense)
  10. Hidden Fires / Anhelos ocultos (1982, histórica/Oeste)

Os añado enlace a su página web y a su ficha en Fiction Data Base, más que nada para que veáis, en orden cronológico, sus distintas novelas.

martes, 6 de enero de 2015

Crítica: "Se abre la veda", de Linda Howard



Una de las reinas del suspense romántico, siempre cumplidora.

Open Season by Linda Howard
Pocket, 2002
DATOS GENERALES

Título original: Open Season
Fecha de publicación original en inglés: 2001
Subgénero: suspense romántico
Puesto en la lista AAR 2013: 72

Traductora para la versión española: M. Cristina Martín Sanz

SINOPSIS 

Ten cuidado con lo que deseas…

El día que cumple treinta y cuatro años, Daisy Minor decide rehacer toda su vida. Esta bibliotecaria de una pequeña ciudad ya se ha hartado de su ropa aburrida, un aspecto corriente y casi una década sin una cita en condiciones. Es hora de tener una vida, incluida una vida sexual. Daisy, la sempiterna niña buena, se transforma en una fiestera extraordinaria, bailando en clubes nocturnos y flirteando si reparos. Se ha abierto la veda para la caza de hombres.

Pero su despreocupada diversión se vuelve peligrosa cuando ve algo que no debería haber visto, y de esa manera se convierte en el objetivo de un asesino. Ahora, antes de encontrar a un hombre para compartir su vida con él, tendrá que encontrar uno que la salve.

El jefe de policía Jack Russo parece ideal para el papel, ¡lástima que no sea del tipo de Daisy!

CRÍTICA

¿Sabéis estos programas de televisión que te remodelan por completo? Sí, de esos que dicen a la protagonista que no tiene ni idea de cómo vestir ni cómo peinarse, que tire toda su ropa, incluida la lencería y que rehaga su fondo de armario a partir de diez básicos Bueno, pues un makeover semejante es lo que pretende Daisy al cumplir los treinta y cuatro años.

Es tu prototípica chica sencilla del Sur estadounidense. Viste de manera conservadora y aburrida, jamás pronuncia una mala palabra y nunca le han puesto ni una multa de aparcamiento. Es chapada a la antigua hasta en las palabras cursis con las que define algunas cosas. El cliché incluye trabajar de bibliotecaria e ir a la iglesia los domingos.

Afortunadamente, hay en la ciudad un tipo al que considera gay y que la ayuda a peinarse, comprar ropa, etc. Porque sí, a falta de un Tim Gunn, bueno es un Todd pseudogay. Con pelo teñido de rubio y vestida estilosa (cualquier cosa lo parecería en un mar de tops apretados y vaqueros aún más ceñidos) se lanza a bailar y flirtear por esos tugurios de Dios. A ver si así conoce al hombre de su vida. Nada de rollos de una noche, no vayáis a pensar. Porque Daisy lo tiene claro. De lo que se trata es de encontrar un tipo del que enamorarse, casarse y tener hijos. Esta chica es totalmente convencional.

Tiene ideas muy originales como por ejemplo ir a comprar condones a la tienda del pueblo para que se corra la voz de que la aburrida Daisy está disponible y así se le acerque algún soltero con buenas intenciones.

Cosas suyas. En fin, el problema que tiene es que todo no acaba de salir exactamente como ella pretende, ya que en su camino se cruza el grosero Jack Russo. Jefe de policía, yanqui que no sabe respetar ni las buenas formas sureñas ni siquiera el espacio personal de cada uno. Además está divorciado y el matrimonio es lo último que se le pasa por la cabeza.

Como esto es suspense romántico, hay una trama criminal. En este caso, la trata de blancas. La verdad es que el prólogo describe un desgraciado “cargamento” de muchachas con las que se trafica con ese fin. El tono inicial me resultó tan sombrío, que me pregunté si podría realmente interesarme este libro.

Pero a partir del primer capítulo, la historia se centra en Daisy y su cambio radical, sus intentos de ligar y la relación con Jack Russo. Es verdad que hay una tensión subyacente, porque por detrás de todas esas digresiones sobre cómo intenta maquillarse o si adopta una mascota, sabes que hay un grupo de gente muy siniestra traficando con mujeres. Que están dispuestos a matar para que no queden cabos sueltos. Que es en lo que se convierte Daisy, un detalle a eliminar.

Afortunadamente, no es de esas novelas que te tienen con el alma en vilo en plan ahora los malos van a hacer algo terrible con lo que ninguno de los protagonistas cuentan. Daisy tiene muy buen sentido y nunca incurre en esos comportamientos de damisela en peligro “demasiado estúpida para vivir”.

Los personajes son prototípicos Linda Howard. ¿El héroe? Un macho alfa estándar: policía que ha trabajado de SWAT, fuerte como un toro, no repara en nada con tal de salirse con la suya, invade el espacio personal de Daisy, y cuando decide ir a por ella, controla dónde está, qué hace y se entromete, como en el asunto de los condones. Muy machote. ¿Romanticismo? El justo. Su pensamiento pasa más o menos por estas fases: 1. Quiero sexo contigo y lo voy a tener; 2. Eres divertida y me caes bien. 3. Me siento muy protector, no quiero que te pase nada. 4. Debe ser amor. 5. ¿Quieres casarte conmigo?

Nada más sutil ni declaraciones floridas a la luz de la Luna.

La chica, aunque muy tradicional, cae bien y tiene su chispa hablando. Aunque se tiña de rubio y vista más sexy, toda su aspiración en la vida es convertirse en esposa y madre. Cuando se imagina a sus niños, por supuesto es al chaval jugando a un deporte con su padre y la niña, como si lo viera, en plan mona. ¡Ojalá la niña le saliera líder de la liga juvenil de béisbol! Todos los roles masculinos/femeninos están muy marcados y son muy pero que muy convencionales, como el que un hombre no sabe lo que es el color malva o el castaño. A menos que sea gay.

Una novela muy entretenida que te hace pasar un buen rato. Dentro de lo que es el suspense romántico, no es de las que te hace sufrir, centrándose más en la remodelación de Daisy y su relación con Jack Russo, el cachas jefe de policía. Sexo explícito y bien dosificado.

La parte que menos me convence es lo convencional que resulta todo en esta novela en cuanto a los roles de género y la ambientación en una pequeña localidad sureña. A pesar de ello, la autora no nos engaña: advierte que está lleno de cotillas que se entrometen en la vida de los demás, y unos cuantos gusanos pervertidos, como en todas partes.

Obtuvo el Premio de la lista de Internet Romance Readers Anonymous a la mejor novela de suspense/misterio/aventura del año 2001. Además, en la encuesta anual de All About Romance tuvo una mención honorable como “contemporáneo favorito”. Cuando se hizo la miniencuesta de suspense romántico en 2007 obtuvo el puesto 14. Apareció en las listas Top 100 a partir de 2007 (puesto 92) y 2010 (82).

Como El hombre perfecto, que apareció por aquí el mes pasado, es una de esas novelas que he leído en inglés, en digital, de manera que no puede opinar sobre qué tal está la traducción. Recuerdo, de nuevo, que la traductora habitual de Linda Howard lo suele hacer bastante bien.

Valoración personal: bueno, un 3

Se la recomendaría a: todos los aficionados al suspense romántico.

Otras críticas de la novela:


En inglés, está la crítica de RT Book Reviews y All About Romance

Ohiko per bezala, la ficha en FictionDB
 


Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:



Ediciones en España

-       Se abre la veda (2002) Titania; col. Titania contemporánea

sábado, 3 de enero de 2015

Crítica: "Del odio al amor", de Connie Brockway



Comenzamos el Año Nuevo con una novela un poquito frustrante, para mi gusto.
My Dearest Enemy by Connie Brockway
Dell (1998)

DATOS GENERALES

Título original: My Dearest Enemy
Fecha de publicación original en inglés: 1998
Subgénero: histórica - Victoriana
Puesto en la lista AAR 2013: 74
Traductora del inglés en la edición en castellano Debolsillo: María Aránzazu Sumalla de Benito

SINOPSIS

El muy conservador Horatio Algernon Thorne hizo testamento para dar una lección a su sobrino Avery Thorne, quien aspiraba a convertirse en dueño de Mill House, el único hogar verdadero que conocía. Horatio estableció que la finca la tuviera Lillian Bede, una sufragista, durante cinco años; si lograba hacerla productiva, se la quedaría definitivamente. Si no, la heredaría Avery. Avery dedica esos años a una vida aventurera por todo el mundo, intercambiando correspondencia con su cordial enemiga, Lily.

Querido señor Thorne,

Se lo advierto. Pretendo hacer todo lo posible para cumplir el testamento de su difunto tío y quedarme con Mill House. Aunque sé que él nunca ha pensado que yo triunfe, y por razones desconocidas me usa para avergonzarle a usted, acepto su desafío. Durante los próximos cinco años, lograré beneficios de esta finca. Le enviaré su asignación y demostraré que las mujeres son tan capaces como los hombres. Y al final, aceptaré Mill House como recompensa.

Sinceramente,
Lillian Bede


Mi muy querida señorita Bede,

Perdone que no tiemble. Por favor, haga lo que demonios quiera, pueda, o deba. Estoy deseando conocerla en el despacho de mi abogado dentro de cinco años, cuando tome posesión de Mill House.

Avery Thorne


CRÍTICA

Del odio al amor comienza con uno de esos descabellados testamentos que tanto abundan en la novela romántica. No, aquí no hay nadie que tenga que estar casado dentro de un plazo para heredar. No. Se trata de un viejo bastante malévolo que quiere dar una lección a dos personas. Por un lado, a su sobrino Avery, al que desprecia por haber tenido una salud frágil de niño y adolescente. Sabe que él ansía hacerse con Mill House, el único lugar del mundo que él considera un hogar.

Por otro lado, a Lillian Bede, sufragista convencida de que una mujer vale tanto como un hombre. Quiere demostrar que no va a ser capaz de administrar la propiedad tan bien como un hombre. Si quiere tener asegurada una pensión vitalicia después del previsible fracaso como administradora, tendrá que retractarse públicamente de sus creencias feministas.

Así que Lily tiene cinco años para que la finca rinda. En ese tiempo, debe mantener a Avery con una asignación. Avery no se lo toma muy bien, y decide abandonar Inglaterra. De profesión: aventurero. Desde África hasta la India o Groenlandia, parece una huida hacia delante, un poco vacilando a Lily, desafiándola a encontrarle y hacerle llegar su asignación. Lo curioso es que si su tío pensaba que él no iba a ser capaz de salir adelante, se engaña, porque con lo que gana de sus aventuras por el globo, Avery vive holgadamente. En realidad quiere Mill House por razones sentimentales.

En esos cinco años estos enemigos intercambian cartas que son, para mi gusto, lo mejor de la novela. Ingeniosos, burlones, pero siempre con cierto respeto cordial hacia el enemigo. De una de esas cartas proviene el título en inglés, My Dearest Enemy (“Mi más querido enemigo”), lo que, a mi entender, transmite mejor la idea de la novela: son enemigos, o más apropiadamente, rivales por la posesión de Mill House. Pero realmente no hay odio entre ellos, nunca. Ni siquiera resentimiento.

La parte epistolar no dura mucho. Pronto el escenario será exclusivamente el casoplón de la novela. El plazo de cinco años está a punto de cumplirse y Avery decide adelantar su regreso a Inglaterra y conocer en persona a su muy estimada enemiga.

Ambos se sorprenden en cuanto se echan la vista encima. Porque el otro resulta ser,… muy atractivo. Claro que su hostilidad les impide de momento ponerse a ello.

Con lo que me gustó Amarte es mi destino, esperé algo igualmente especial para esta novela. O al menos parecido. El planteamiento me pareció muy atractivo. El tópico “enemigos a amantes” normalmente me atrae bastante, porque da lugar a chispeantes encuentros y combates verbales, ingenios, trampas, burlas,… que si se hace elegante te mantiene con una sonrisa todo el tiempo. Además tiene algunos aspectos interesantes, como el que lo protagonice una sufragista, y se hable algo, no mucho, de los grupos que luchaban en aquella época por los derechos de la mujer. O que Lily acoja en su casa a tanta mujer embarazada que de otra forma iba a tener un futuro muy negro.

Esas son las cosas que me gustaron. El principio, desde luego, me atrapó. Pero, a partir del momento en que Avery regresa a Inglaterra, me aburrí bastante. Los personajes eran más atractivos en la teoría que en la práctica. Lily parece fría y competente, sin auténtica pasión por nada, ni siquiera sus convicciones feministas. Avery es un tipo como descolocado, ¿es un caballero, un aventurero, un pobre niño rico al que no han querido de verdad? Salvo que se enamoró de Lily, y que quiere esa casa no aprendí de verdad nada más de él. Los secundarios parecen existir sólo para comentar la jugada. La única tensión de la trama es saber quién se quedará con la casa. Ni romance ni sensualidad ni ternura, no le encuentro sentimiento. ¿Ambientación? Una mansión solariega en la campiña inglesa durante la época victoriana. En fin, una novela más bien pche, ni fu ni fa.

Pero bueno, eso es mi experiencia personal, que en este punto ha sido bastante distinta al de la mayoría de los lectores. Estamos ante una novela que ganó el premio RITA al mejor romance histórico de ese año. Y eso son palabras mayores. En la encuesta anual de All About Romance consiguió menciones honorables en las categorías heroína más batalladora (o pizpireta, no sé muy bien cómo traducir Feistiest) y romance histórico ambientado en Europa. Además, RT Book Reviews la incluye entre sus “favoritos de todos los tiempos”. Ha aparecido en todas las listas Top 100 de All About Romance: puesto 67 (año 2000), 31 (2004), 84 (2007) y 86 (2010), y en la página web RomanceNovels.Me aparece en el puesto 207 de las mil mejores novelas románticas.

Por lo tanto, soy yo, que no conecté demasiado con el asunto. Sin ser una mala experiencia, tampoco fue para tirar cohetes.

No sé cómo estará la traducción. Es uno de esos libros considerablemente más asequibles en inglés/digital que en español/papel.

Valoración personal: podría haber sido mucho mejor, 2

Se la recomendaría a: aficionados a la novela romántica histórica de ambientación victoriana.

Otras críticas de la novela:

Otros le sacaron más jugo a la historia. Para ver otras perspectivas sobre el tema, se puede leer el blog de Lady Marian, Alea jacta est y El rincón de la novela romántica.

En inglés, All About Romance y Rosario's Reading Journal hacen crítica de esta novela.

Como es habitual, ficha en la FictionDB


Otra novela de la autora en el Desafío AAR:

AAR 51. Connie Brockway – As You Desire / Amarte es mi destino (1997) 

Ediciones en España:

-       Del odio al amor (2009) Debolsillo; col. Cisne, 68/6 - Biblioteca Connie Brockway, 6