viernes, 6 de febrero de 2015

Crítica: "Marcado por tus caricias", de Meredith Duran



Definitivamente, Meredith Duran es una de esas autoras de la Novísima Escuela de novela romántica histórica que me interesa. Por sus personajes y su actitud hacia el pasado. Seguiré leyéndola.


DATOS GENERALES

Título original: Bound By Your Touch
Fecha de publicación original en inglés: 2009
Subgénero: histórica –finales s. XIX, Victoriana
Puesto en la lista AAR 2013: 68

Traductora del inglés en la edición en castellano: Patricia Nunes Martínez

SINOPSIS (de la editorial)

Después de un horrible desengaño amoroso, Lydia decide dedicar todos sus esfuerzos en gestionar el trabajo de su padre, un famoso egiptólogo, y en defender su honor, pues se le acusa de haber enviado algunas falsificaciones desde Egipto.

James Durham, el frívolo vizconde de Sanburne, ha recibido una de esas piezas y está convencido de que ella lo sabía de antemano. Gracias a James, Lydia se entera de que se ha urdido un complot para arruinar a su familia, pero ella no necesita la ayuda de uno de los hombres más deseados de Londres, y, desde luego, no tiene ningún interés en que él la conquiste.

El guapo vizconde le sorprenderá y Lydia se verá envuelta en un peligroso juego de seducción en el que aprenderá que el mayor peligro se halla en las secretas motivaciones que Sanburne guarda en su corazón.

CRÍTICA

Esta es una historia ambientada a finales del siglo XIX, en la Inglaterra victoriana. La protagonista, Lydia, es una solterona de veintimuchos años que prefiere cultivar su cerebro a andar a la caza de marido. Tuvo un pretendiente que la interesó, pero que, desgraciadamente, prefirió a una de sus hermanas menores.

Desde entonces, Lydia ayuda a su padre, un arqueólogo que remite piezas desde Egipto a Inglaterra para coleccionistas. Ella misma es bastante experta en este tipo de cosas, aunque prefiere los estudios que hoy en día consideraríamos de antropología. Hay una conversación en la novela, en el curso de una reunión social, en que se expresan los diferentes puntos de vista de la época sobre la evolución cultural, las civilizaciones versus las culturas primitivas, y es fascinante ver de qué manera las creencias religiosas distorsionaban un análisis objetivo de estos temas.

James, por su parte, además de vizconde, desempeña las actividades típicas del noble un poco libertino. Coleccionista diletante, ha adquirido una estela egipcia que Lydia denuncia como falsa. James, que se comporta de una manera bastante superficial y desenfadada, busca ante todo mortificar a su padre. El aristócrata se queda un poco intrigado por esta mujer que lo ha puesto en evidencia. Sospecha que pudiera estar compinchada con su padre (de él) para darle una lección. Y más tarde, que está conchabada con su padre (de ella) para vender antigüedades fraudulentas.

Las sospechas recíprocas ponen en evidencia que estamos ante uno de esos libros “de enemigos a amantes”. Es decir, tras un encontronazo inicial, siguen en contacto, irritándose e intrigándose mutuamente a partes iguales. Los dos personajes son interesantes, dentro de su categoría de: A) muchacha cerebral y correcta, devota y leal a su familia aunque no siempre sus miembros lo han sido con ella; y B) caballero noble y rico, heredero que dedica su vida a las mujeres, la bebida y demás entretenimientos propios de su clase. Ambos tienen su trastienda, y deberán superar sus puntos débiles para poder ser, al final del libro, personas diferentes de las que eran al principio.

Es una novela más de personajes que de argumento y peripecia. Tanto en Lydia como en James encuentro un puntito de complejidad. Especialmente inolvidable me resulta James Durham, vizconde Sanburne, tipo calavera, empeñado en llevar a cabo toda actividad que pueda ofender, humillar o amargarle la vida a su padre. Esa es la razón por la que alude de forma despreocupada a diversas cuestiones candentes de la época en las que supone que adopta la postura radical:


Estoy de acuerdo con la autonomía de Irlanda. Simpatizo con los sindicatos obreros. Me impaciento con los engaños en Sudán, las imposiciones a Egipto. Admito que la India me resulta un tanto incomprensible y que Australia está demasiado lejos para importarme. Pero creo que Rusia puede tener algo de razón en lo referente a Kabul, y… bueno, ¿le he dicho que adoro a las sufragistas? Están encantadoras cuando sus ideas preconcebidas no terminan de cuadrar.


Por debajo de esa imagen tan liviana, James tiene sus propios fantasmas que lo torturan.

James y Lydia formarán una improbable pareja y acabarán planeando una luna de miel en Canadá. Que te dirás, ¿y eso…? Pues tiene su porqué en el contexto de la historia.

La trama está muy bien llevada, y se nota una novela bien escrita y trabajada, investigando algunos hechos del dominio colonial del Reino Unido sobre Egipto. En Egiptopia.com puedes averiguar más sobre esta ocupación británica de Egipto. La trama se sitúa justo después de que los británicos bombardeasen Alejandría en 1882, haciéndose después con el control del canal de Suez, punto estratégico que no querían dejar en manos de ninguna otra potencia colonial y, mucho menos, de los propios interesados, los egipcios, ¡dónde vamos a parar! Nuevamente me encanta la escasa complacencia de Meredith Duran con el imperialismo. No es que haga novelas de tesis, pero se aleja de esa visión idealizada del Imperio que transmiten, por lo general, las novelas románticas.

La parte sexy, justa, y apropiada a cada momento de la historia.

Es una de esas raras novelas que ganan al releerlas. O, como mínimo, se siguen disfrutando. En su momento dije que la valoraría en 8/10 si la hubiera leído en inglés, pero que en español se me quedaba en un 7 por la descuidada traducción. Después he leído a Meredith Duran en inglés (The Duke of Shadows). Cuando la he leído por segunda vez para este Desafío AAR, me reafirmo en mi opinión. No es de esas traducciones desastrosas en cada página, pero sí es de esas corrientitas, como que cubren el expediente, y no se toman la molestia de traducir palabras como “Burma” (es el nombre inglés de Birmania) y “khedive” (en español, “jedive”: está en el DRAE).

He visto que este libro, sin formar exactamente una saga o serie, sí que está relacionado con otros, de los cuales dos están traducidos (Escrito en tu piel, 2009, y Pérfido corazón, 2012) y un tercero sin traducir a día de hoy That Scandalous Summer (“Aquel escandaloso verano”, 2013).

Con las dos novelas de Meredith Duran que han aparecido aquí creo que ya tengo otra escritora de la que empezar a leer todas sus novelas. Tiene algo especial.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: todos los amantes de la novela romántica histórica con algo de chicha; más de personajes que de argumento.

Otras críticas de la novela:



Como de costume, la ficha en la FictionDB

Otras novelas de la autora en el Desafío AAR:

AAR 65. Meredith Duran – The Duke of Shadows / El duque de las sombras (2008) 

Ediciones en España:

-       Armas de mujer. Marcado por tus caricias (2011) Editorial Planeta, S.A.
-       Armas de mujer. Marcado por tus caricias (2012) [digital] Esencia, Editorial Planeta, S.A.

4 comentarios:

  1. Adoré El duque de las sombras, fue toda una sorpresa y creí haber encontrado una nueva autora a tener en cuenta pero lo cierto es que las siguientes tres novelas que he leído de ella no me han gustado nada de nada. Esta fue una de las que menos, para mi gusto sosa a más no poder y falta de interés para mantenerme enganchada.
    El principio de su nueva serie con Pérfido corazón no ha sido nada destacable, a ver como está el siguiente.

    Un saludo!

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    1. Pues qué pena. Sobre todo El duque de las sombras me encantó. Esta me gustó menos, pero pensé que era principalmente por la traducción. Conviene estar advertida de que el resto de la producción no está a la altura.

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  2. Pues es una de mis novelas preferidas. Me encantaron los diálogos y la profundidad de los personajes. Estoy de acuerdo con "Pérfido corazón" y "Aquel verano" me gustó más o menos.

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    1. Esta novela ganó en una relectura, y se te queda en la memoria, no es "una más" del montón.

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