sábado, 18 de abril de 2015

Mis favoritas: LAURA KINSALE



Este mes me toca hablar de una de las escritoras que más respeto y admiración me merece. Puntillosa, con héroes torturados y una intensidad emocional a flor de piel, no es novelista apta para espíritus endebles y corazones ligeros. Lo más literario que puede producir este género.

Una de las cosas por las que se recordará siempre a Laura Kinsale en la historia de este género es la siguiente…

Fuente: FictionDB
Sí, bueno, no le veis nada especial. Ni siquiera es un libro que ahora guste mucho (véase reciente crítica en A la cama con… un libro). Pero fijaos en la portada. En los ochenta, todas las portadas tenían al chico y la chica. Sólo hay que recordar cualquier romance Vergara de la época, que conservaba las de la edición en inglés original. En posturas forzadísimas. Ellas súper guapas y mostrando algo más que el canalillo. Kinsale decidió que no, que en realidad tetas y bellezas irreales es algo que a la lectora se la trae al pairo. Que es el héroe el que carga con el peso del libro. Como objeto de deseo, sí, pero también como personaje con el que el lector se identifica.

Así que hizo algo revolucionario, puso al héroe él solito en la portada. No es fácil saber si fue la primera, pero desde luego sí que fue una de las primeras. Con Fabio Lanzoni, otra figura imprescindible en la historia de este género. De nuevo, a pesar de lo ridículo que puedan resultar algunas cosas.

uno de los clásicos indiscutibles del género
Conocía a esta autora con Flores en la tormenta (1992), con toda seguridad la más valorada de sus novelas y uno de los clásicos indiscutibles del género.

Me fascinó, me impresionó, me hizo exclamar, ¡ah, la romántica también puede ser “así”!

“Así” significa profundidad psicológica en los personajes, auténtica reconstrucción de una época sobre todo en la mentalidad, que es lo que me parece más difícil de lograr.  Y un estilo, a la hora de escribir, que yo calificaría como “literario”: cuidado, pulido, de ese en que no falta ni sobra una frase, todo medido con un rigor cuasi científico.

Es la novela en la que piensas cuando alguien que desconoce este género te dice que la novela romántica es toda igual, superficial, y que va de chicas pobres que encuentran a su príncipe azul. Bueno, sólo si el príncipe azul puede ser alguien que ha sufrido un ictus y que tiene serios problemas de comunicación y lectoescritura, a quien la sociedad considera loco,… Toda la parte del libro narrada desde la perspectiva de Christian me pareció fascinante, recordándome un poquito a Flores para Algernon, un clásico de la ciencia ficción, en el sentido de la fascinante exploración de una mente humana generalmente considerada “defectuosa”.

Sin duda, la novela que más me ha impresionado de esta autora, como novela histórica, más que como romántica, eso sí.
Ahí entré en contacto también con algo que es un lujazo en las ediciones españolas de romántica: portadas dignas (aquí presento unas cuantas), traducciones excelentes. Plaza & Janés respeta a Laura Kinsale, trata sus libros como lo que son, obras literarias que se merecen la mejor versión posible en español. Destacaría Por el corazón de mi dama (1993), a cuya traducción le di, en mi crítica, ovación y vuelta al ruedo. 

Estas dos novelas, Flores en la tormenta y Por el corazón de mi dama, son mis favoritas de esta autora. La primera, por los personajes. La segunda, por la increíble, asombrosa, maravillosa, alucinante… recreación de la desolada Europa occidental del siglo XIV. Una novela histórica fantástica.

Laura Kinsale escribe novelas románticas históricas. Destacaría la facilidad con la que te sientes en esos otros mundos con total credibilidad. No tienes la sensación de que haya anacronismos, las tramas tienen sentido en esa época. Si es la Edad Media, los sentimientos, creencias y supersticiones de los personajes son los propios de ese entonces.

¿Y cómo son sus protagonistas? Ellos, los héroes más oscuros, torturados, reprimidos, sufridores, hasta morbosos, que puedas imaginarte. Candy Tan, en Beyond Heaving Bosoms: The Smart Bitches' Guide to Romance Novels, de Sarah Wendell y Candy Tan (© Touchstone, 2009), señala un héroe de Kinsale entre sus favoritos, Sheridan Drake, de Una dulce llama, y comentando las características de este personaje, añade que “Dios sabe que nadie escribe atractivos protagonistas dañados mejor que Laura Kinsale”.

Ellas, mujeres muy de su época que, sin embargo, tienen convicciones propias. Aunque a veces quedan perplejas por las limitaciones de la sociedad, saben buscar su camino personal en entornos no siempre favorables. Ejemplifican muy bien diversos “tipos” de protagonistas femeninas, como se puede leer en la ya mencionada Beyond Heaving Bosoms. Así Folie de Una extraña locura o Leda de Sombra y estrella serían el modelo de “heroína simple y fuerte”; Merlin de Luna de agosto, la “antiheroína”; Melanthe, de Por el corazón de mi dama, la “heroína alfa, kick-ass”; Zenia, de Sueños del desierto o Leigh, de El señor de la medianoche, serían tu “paloma herida” estándar; y, por último, Olympia, de Una dulce llama, encarnaría a la nada llamativa “chica normalita” (simple Jane en inglés).

Folie, su protagonista, 
favorita de Kinsale
Preguntada sobre sus protagonistas preferidos, Laura Kinsale dijo, en una entrevista en All About Romance que su heroína favorita era Folie, de Una extraña locura, porque se enfrenta a la vida con un extravagante sentido del humor. En cambio, no fue capaz de elegir a un héroe como el mejor. En aquel momento, recién acabada Corazón en sombras, se sentía muy próxima a Allegreto, un personaje que le resultó “fascinante escribir”, y le costó más “dejar ir” a este personaje que a otros. 

“Allegreto es muchas cosas, y podría ser mi personaje más poderoso”.


El estilo de escritura es, ya lo he dicho, cuidado, medido. Kinsale tiene una formación científica, no de letras. Creo que de ahí le viene ese rigor y precisión tan poco habituales en la novela romántica. Su sutileza exige una lectura reposada, muy atenta a lo que se dice para poder leer entre líneas.

Ella misma lo reconoce, en esa misma entrevista a la que me referí antes, cuando habla de que no le pone las cosas claras a los lectores, que prefiere que los personajes muestren lo que ocurre, más que andar ella explicándolo detalladamente. Considera que esto “intensifica la experiencia para los lectores acercándoles más a las percepciones de los personajes. Un lector tiene que prestar atención a las pequeñas cosas, y puede que por eso la gente a menudo dice que sacan más de mis libros en una segunda lectura”.

No, no son novelitas ligeras, ágiles y rápidas de leer.

No, lo suyo no son las tramas complejas o intrigantes, sino los personajes.

No, tampoco es el humor, sino la intensidad emocional.

Merlin, la antiheroína
El primer libro que vendió, según contó en Dear Author fue El corazón escondido, quizá la más flojita de sus historias. Pensé que sería Una dulce llama, pero no, por lo visto fue este otro. Cuenta que ella escribía varios capítulos de una historia y luego se cansaba. Y eso era lo que mandaba a las editoriales. Que sistemáticamente la rechazaban. Hasta que una le dijo que vale, que podría interesarles, que enviara el resto de la historia… algo que todavía no había existía más que en su imaginación. En vez de mandarla de paseo por lo que podría considerarse escasa seriedad, la editorial le propuso que escribiera una escena sensual, a ver qué tal se le daba. Lo hizo y les pareció aceptable, así que eso le impulsó a terminar el libro. Dice que fue la única vez que pudo escribir una escena con anticipación. Creo entender que es de las que trabaja en riguroso orden cronológico.

Otra de las cosas que me gustan de su producción es que no escriba series, sino libros individuales, con historias cerradas que empiezan y acaban en sí mismas. Los personajes secundarios no son “carne de secuela” sino que desempeñan un papel dentro de la historia. Sólo tiene un par de “dípticos”: “Corazones victorianos”, formada por El corazón escondido (1986) y Sombra y estrella (1991) y “Corazones medievales”, que relaciona Por el corazón de mi dama (1993) y Corazón en sombras (2004).

Una de las mejores de Kinsale
Y de las pocas que está relacionada 
con otro libro anterior de la autora
El elevado nivel de auto-exigencia de esta autora hace que no tenga una gran producción. Doce novelas publicadas 1985 y 2010, o sea, en veinticinco años de actividad profesional. Y con un lapso, del 1997 al 2004, en que no publicó nada nuevo. ¿El resultado? Ninguna de sus novelas es mediocre o irrelevante. Las hay excelentes, unas cuantas buenas y, alguna, menos buena. Pero en todas puedes encontrar algo especial. Es de las poquitas autoras de romántica que tiene traducida al español toda su obra.



“Ahora escribo porque quiero escribir, no simplemente para vender. He descubierto que es la única manera en que puedo seguir haciéndolo. Naturalmente, las editoriales tienen una perspectiva totalmente diferente”.


Quien nunca haya leído nada de Laura Kinsale, puede empezar por cualquiera de las tres que aparecen en el Top 100 de All About Romance de 2013 y cuyas críticas ya han aparecido aquí: Sombra y estrella (1991), Flores en la tormenta (1992) o Por el corazón de mi dama (1993). Yo añadiría Una extraña locura (1997), con una primera parte de delicioso romance epistolar. Cualquiera de ellas entra dentro de la categoría de excelente y servirá para saber si el estilo de esta autora te va o no te va. Quizá la más accesible, o menos desafiante para el gusto medio, sea Sombra y estrella.

Iba a poner el top ten de Laura Kinsale, pero teniendo sólo doce novelas, voy a hacer una lista completa, por el orden que (creo yo) es de más apreciadas a menos. He aquí el

Top Twelve:

  1. Flowers From The Storm / Flores en la tormenta (1992)
  2. The Shadow and The Star / Sombra y estrella (1991)
  3. For My Lady’s Heart / Por el corazón de mi dama (1993)
  4. Shadowheart / Corazón en sombras (2004) Premio RITA al mejor romance histórico del año

  1. The Prince of midnight / El señor de la medianoche (1990) Premio RITA al mejor romance del año
  2. Uncertain Magic / Magia dudosa (1987)
  3. Seize the Fire / Una dulce llama (1985)
  4. My Sweet Folly / Una extraña locura (1997)

  1. Midsummer Moon / Luna de agosto (1987)
  2. Lessons in French / El profesor de francés (2010)
  3. The Dream Hunter / Sueños del desierto (1994)
  4. The Hidden Heart / El corazón escondido (1986), quizá la obra que menos entusiasmo despierta.

Para los que quieran intentar Audiobook, destaco que sus novelas tienen en inglés un narrador (Nicholas Boulton) de esos que cuentan con una voz que abriga más que una manta zamorana.

Aquí, un clip de You Tube con Laura y Nick charlando en el estudio de grabación. Cuando le preguntan por uno de los diez libros de Kinsale que hasta entonces llevaba grabados, destaca la dificultad de Por el corazón de mi dama, por aquello de los acentos y el inglés antiguo.
  
¿Queréis oír algo más de Nick? Al final de este artículo, hay un ejemplo de The Prince of Midnight.

Lo último, hasta la fecha, de Laura Kinsale
Sus opiniones sobre el género me parecen fascinantes, aunque no estoy segura de entenderla totalmente. El suyo es uno de los artículos que más me gustó en el ensayo Dangerous Men and Adventurous Women, editada por Jayne Ann Krentz (© University of Pennsylvania Press, 1992). Se titula “The Androgynous Reader” (“El lector andrógino”). Viene a decir que una cosa es identificarse con un personaje y otra colocarse en su lugar. En su opinión, las lectoras no nos identificamos con la heroína, que muchas veces es tontuna, irritante y ni de lejos el tipo de mujer que somos o querríamos ser (pone de ejemplo a la irritante prota de Shanna). “Estar en su lugar” es otra cosa diferente.

Aquí, portada de Shanna,
de Kathleen Woodiwiss
Ejemplo de heroína insoportable
Luego te habla del punto de vista, de cómo durante años los editores se negaron a que la novela abandonase el punto de vista de la heroína. Fue todo un triunfo que a finales de los ochenta se empezara a incluir el punto de vista masculino y, puntualiza Kinsale con cierto recochineo, nadie ha vuelto a quejarse ni a exigir “más punto de vista femenino”.

Su conclusión, hasta donde llego a entenderla, es que el lector de romance (estadísticamente más lectoras que lectores) se implica más a menudo con el héroe que con la heroína, y que lo más satisfactorio en un romance es cuando espontáneamente te identificas con los dos personajes. Porque ni el héroe ni la heroína son personas de verdad, sino ficciones literarias. Construcciones internas dentro del lector, puesto que toda la aventura literaria es interior. El final feliz del género sería, así, una dramatización de la integración del yo íntimo, explorando y reconciliando los elementos “masculinos” dentro del lector femenino. Esta teoría de identificación con el héroe es algo que a Lisa Kleypas, por ejemplo, no la convence, según leo en el ensayo ya mencionado de Wendell y Tan. Yo creo que el problema es de que confundimos identificar con identificar en el deseo o amor del héroe por la heroína, y no es eso, me parece más bien que es implicación emocional en la peripecia del héroe.

Por eso, paradójicamente, gustan tanto los “héroes torturados”. Otros autores han interpretado esto incluso en clave feminista en plan el poder de la mujer para dominar al macho, el hombre herido es más fácil de domar… Quizá, dice Kinsale. Pero nos pregunta si esto es verdaderamente así, cuando recuerda ciertos momentos climáticos que ya han pasado a la historia…


Cuando Rhett dice a Escarlata,  “Francamente, querida…”; cuando Ruark Beauchamp de Shanna lanza “un grito inhumano y furioso… desde la carreta acompañado por repetidos golpes contra la pesada puerta de madera”; cuando Clayton Westmoreland rompe el vaso de brandy con la mano en Tú eres mi amor de Judith McNaught; cuando Slade en A Matter of Choice de Nora Roberts gruñe, “Te quiero, maldita sea. Y me gustaría estrangularte por ello” -¿quién, pregunto yo, es el lector en ese momento?
No la heroína, disfrutando a tope de su femenina venganza o de ese triunfo que los va a unir.
Oh, no. Ella es el héroe.


Ahí queda eso.

Sí que comparto, sin duda alguna, la mayor parte de las cosas que ella dice, siempre en un contexto de romance heterosexual:

a)      El peso del libro lo lleva el héroe. Una novela romántica funciona o no por el héroe, no por la heroína. Matizaría que, en subgéneros como la women’s fiction o el chick lit el énfasis es otro, pero si el chico de la película no es lo que debe ser un héroe de romántica, podrá funcionar como novela, pero no como romance. En Beyond Heaving Bosoms Tan y Wendell insisten en esta idea: “Si la heroína es demasiado estúpida para vivir, decepcionante, de cartón piedra o le pones cualquier otra objeción, un gran héroe puede mantener al lector interesado en el libro”.

b)      El héroe importa como algo más que fantasía sexual. Nos gusta como personaje, sin más, y nos entusiasman sus comportamientos, de la misma manera –pienso yo- que nos puede entusiasmar la inteligencia o habilidad de un Poirot o un Montalbano o un James Bond o… Máximo Décimo Meridio. No tiene nada que ver ni con roles de género, ni con sexualidad sino a mi modo de ver, con esa parte épica que tenemos todos dentro y que en el caso de la mujer, se ha reprimido dentro del rol tradicional, más lírico, por así decirlo. Preguntada al respecto para Beyond Heaving Bosoms, Kinsale se explica: “es una forma para las mujeres de explorar los elementos que hay en el interior de ellas mismas y que, tradicionalmente, se han considerado masculinos en nuestra cultura”.

c)      La lectora no se “identifica” con la heroína, sino que mentalmente “se pone en su lugar”. Para vivir experiencias ficticias como una forma de catarsis, añado yo. Algo tan viejuno que se remonta a Aristóteles. No, de verdad, ningún hombre ni mujer quiere realmente ser espía de Su Majestad y que el futuro de la civilización occidental dependa de lo que uno haga o deje de hacer; pero es entretenidísimo leer sobre eso y vivir esta experiencia sabiendo que al final el héroe sobrevive y lo ha arreglado todo… épicamente.

Finalizo. Que me dejo llevar por el entusiasmo y acabo enrollándome como una persiana.

No soy demasiado fan, es decir, no suelo idealizar a las personas cuya obra admiro. No tengo mayor interés en conocerlas, ni saber qué es de su vida personal. Esto es particularmente cierto en el caso de Kinsale. Por cosas como la siguiente. Aunque algunas veces admite que sus lectores pueden ver en sus novelas algo con lo que ella no contaba, otras ha “corregido” al lector que ve su libro de una manera que ella no comparte. Así, en la reseña en Dear Author de El profesor de francés se metió para criticar a quienes habían encontrado el libro algo melancólico, diciendo que no, que no lo era…. En mi opinión, una vez que el libro está ahí afuera, cada lector puede encontrar en él lo que quiera o pueda. Si a alguien le resultó sombrío, ésa es su experiencia personal y real, aunque no fuera intención del autor.

Por eso digo que, si tuviera que elegir una autora de romántica con la que irme de blancos, Kinsale no estaría entre mis primeras opciones... Aunque si tuviera que elegir un libro de romántica que me encantaría haber escrito, entre las decenas de miles que hay en este género, sería Por el corazón de mi dama.

Esta es una de las fotos que se suelen encontrar de esta autora, tomada de la solapa interior de Sombra y estrella, ed. Plaza & Janés.
De su primera comunión. Si entráis en el enlace YouTube veréis que su aspecto reciente es otro.

Su página webes bastante sosa y con poquito contenido.


10 comentarios:

  1. Es una autora que me gusta pero no que me apasione. Flores en la tormenta es uno de los mejores libros del género sin lugar a dudas y para mí el mejor de la autora, pero claro, sólo he leído tres.
    El profesor de francés me encantó, sencillo con algunas escenas divertidas que me hicieron el libro muy entretenido y encantador.
    Y hace poco me leí Corazón en sombras y me gustó bastante, sobre todo él tengo que decirlo. El típico protagonista que me encanta.
    Tengo Magia dudosa, Sueños del desierto, Luna de Agosto, Una extraña locura y Por el corazón de mi dama pendiente de leer. Después de leerte, creo que este último caerá pronto.

    Me encantan las entradas de este tipo!

    Un beso

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    1. Me alegro mucho que te gusten este tipo de entradas. Son trabajosas, pero la verdad es que disfruto mucho escribiéndolas. Me permite descubrir cosas como ese enlace de YouTube a una escena entre el sexy Nick Boulton y la autora. Qué voz la de este hombre.
      A mí Por el corazón de mi dama sobre todo me gustó como novela histórica, más que el romance, que me pareció lo de menos, bueno, no hay más que ver la crítica que le hice.
      Lo que no sé es cómo será leerla después de haber leído el Corazón en sombras, porque uno de los puntos es el morbo y la incertidumbre sobre qué o quién o cómo es Allegreto. Sí que admito que tienes que estar en modo "lectura lenta" para disfrutar de Kinsale. Y tampoco es para un día en que estés de ánimo alicaído.

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  2. Hola, me ha encantado esta entrada, es completísima. Me apasiona Laura Kinsale y es una de mis autoras favoritas de romance histórico. En mi opinión es una autora muy particular y yo diría que única en su género. Nunca una de sus novelas deja indiferente, nunca sabes lo que te vas a encontrar en una de sus historias, confieso que a veces incluso la temo :D. Nunca se si le va a gustar a otra persona porque despierta en cada lector emociones tan intensas como opuestas, tal vez sea porque como mencionas " la aventura literaria es interior"
    Calidad, estilo, sensibilidad, originalidad, riesgo, excelente ambientación histórica... todas estas cosas la definen. Adereza sus novelas con una pizca de humor, de locura, de excentricidad. Desde luego sus personajes no son de cartón piedra, son complejos y diferentes al resto de héroes y heroínas. Destacan sus hombres, sus héroes o anti héroes, que los hay, protagonistas masculinos fascinantes e inolvidables que enamoran, desarrollados por la autora con profundidad, de dentro hacia fuera. Ellos no son solo apuestos y buenos amantes y ellas no solo buscan un buen matrimonio con amor. Sus protagonistas femeninas son igualmente complejas y originales, mujeres que se desmarcan de los cánones de sus épocas, con sueños y aspiraciones que van más allá del típico romance. Con ellas me pasa que a veces no justifico sus comportamientos porque no las termino de entender... si se enfada doña Laura, lo siento, jajaja pero es la verdad: ellos me apasionan y a alguna de ellas a veces la ahogaría. Es una percepción muy personal pero no dejo de reconocer el mérito a eso también, sus personajes son fieles a sí mismos hasta las últimas consecuencias y no actúan siempre como una quiere. Las virtudes de ellos compensan las ofuscaciones de ellas jajaja.
    Sus novelas me han gustado todas en general. Mis favoritas son Flores en la Tormenta, que es simplemente perfecta, y Una dulce LLama, y sus protagonistas masculinos son también mis preferidos junto con Lord Winter, de Sueños del Desierto, aunque me gustan todos.
    Estoy de acuerdo contigo en que Por el Corazón de mi Dama es un libro especial y quizá una de sus mejores novelas.
    Me daré una vuelta por el blog, seguro que encuentro reseñas interesantes ;)
    Un saludo

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    1. Gracias por tu comentario en mi blog, me encanta encontrar a alguien más que disfruta de los libros de Laura Kinsale. Tienes razón, es punto y aparte, algo distinto dentro del género. ¡Ah, y espero volver a verte por aquí!

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    2. Gracias a ti, me paso por tus favoritas :D

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  3. Hola, buen día, en primer lugar quería felicitar a Bona por el esfuerzo y esmero dedicado a este artículo.
    Quería decir que de esta autora, hasta ahora, solo he leído dos libros: “Flores en la tormenta” y “El señor de la medianoche”. De los 2 considero que como obra literaria, está mejor escrita “Flores en la tormenta”, ya que se cuidan más los detalles que en el “Señor de la medianoche”. Sin embargo, en mi opinión, las dos son muy buenas, tienen un contenido emocional bastante fuerte que me encantaron.
    Aunque no es de mi agrado el tipo de personajes masculinos, antihéroes, que desarrolla la autora; me encanta como escribe como lleva la trama de una forma tal que pareciera que estuvieras allí, viviendo cada una de sus escenas; igualmente el contenido emocional que va surgiendo poco a poco, a través de la sucesión de hechos que va narrando; sin decirte con palabras lo que está sucediendo, sino que el lector lo deduce de la descripción o narración que va haciendo la autora.
    Es cierto, no es fácil leerle, requiere de 2 y 3 relecturas, para poder captar la escena o el contenido total de la obra. Requiere mucha concentración y a veces un diccionario para las palabras típicas de la época que usa y que a veces son poco conocidas; pero para mí vale la pena el esfuerzo.
    En varios comentarios leídos en diferentes webs sobre la obra de la autora, he visto que cuestionan mucho el comportamiento de las protagonistas. Aunque me gustaría en verdad que fueran menos agresivas con sus galanes, pienso que su comportamiento está justificado; no hay que olvidar que estas mujeres viven en una época que el comportamiento de la mujer está regido por ciertas reglas estrictas, teniendo ellas que luchar por lograr sus objetivos y serles fiel a sus principios, lo que implica muchas veces, entrar en conflicto con los esquemas impuestos o establecidos por la sociedad, mas aún en un tiempo en que las opiniones o comentarios de la gente (“el qué dirán”, como decimos aquí), tenían un peso muy grande en la sociedad.
    Tenemos así que en “Flores en la tormenta”, a mi parecer, el hecho que Mady Tims, haya nacido y se haya criado dentro de las normativas y cánones de la sociedad de amigos (recordemos que es una quáckera), influyen mucho en su personalidad y su comportamiento ante la vida; llegado el momento la hace librar una batalla interior entre sus ideales y principios y los sentimientos que le despierta el protagonista (Chrystian) y no sabía que pudieran existir.
    Mientras que en el “Señor de la medianoche”, el comportamiento de Leigh se ve marcado por la tragedia personal que vivió y el objetivo que se trazó a raíz de esta. Entrando su objetivo en conflicto, con las emociones que empieza a sentir por el protagonista. Ya que estas la hacen darse cuenta que mas allá de su tragedia, mas allá de su venganza, hay muchas otras cosas bonitas que valen la pena vivir, pero a la vez también ponen en peligro su objetivo (vengar a su familia y por añadidura neutralizar los efectos nocivos del villano), quitándole las fuerzas para seguir en esta lucha. Es así como se siente traicionando a su familia por permitirse sentir las emociones que le despierta ST, y lucha por anularlas y erradicarlas de su vida. De ahí su comportamiento. Claro es mi opinión, lo que percibo de sus obras.
    Por lo pronto, creo que el próximo libro que leeré de esta autora será el “Profesor de francés”.
    Un saludo.

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    1. Pues muchas gracias por tu felicitación. Este tipo de artículos llevan su tiempo, pero me dedico a ello por puro placer de hablar de libros y de autores a los que admiro.
      Kinsale tiene este tipo de héroes tan intensos, un poco turbios y torturados que o te chiflan o no los soportas.
      Quizá El profesor de francés sea, de sus novelas, la que tiene un tono más ligero,... entendiendo esto siempre entre comillas, claro. A ver si te sigue gustando.

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  4. Lindo artículo. Leí poco de Laura.
    Solo "El profesor de francés" que me gustó y "Una dulce llama". Esta última me resultó muy pesada, me costó terminarla y no creo que la pueda releer. Tal vez debiera hacerlo para encontrarle matices pero, logró que cuando veo otro libro de ella siento.... miedito.

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  5. Respuestas
    1. Los puedes comprar, en digital o en papel, en cualquier librería en línea, desde Amazon hasta la Casa del Libro, o la Fnac si vives en España.
      Si te estás refiriendo a descargas ilegales, me temo que has venido al lugar equivocado. Aquí se respetan los derechos de autor. La piratería es delito.

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