lunes, 12 de octubre de 2015

Crítica: “Caballo de fuego. París”, de Florencia Bonelli



Una especie de John LeCarré, si a éste le diera por la novela romántica. Una historia estupenda que ninguna autora anglosajona podría contar jamás. Así que por una vez lo hago al revés: si alguna editorial extranjera quisiera traducir al inglés una romántica en español, podría empezar por esta trilogía.
Edición Debols!llo, 2015

DATOS GENERALES

Subgénero: suspense romántico
Publicación original: 2011

Parte de una serie: #1 Caballo de Fuego

SINOPSIS (de la contraportada)

Él es un señor de la guerra.
Ella, una luchadora por la paz.

Eliah Al-Saud es un hombre excéntrico y poderoso, emparentado con la familia reinante en Arabia Saudí. Vive en Paría y dirige una empresa de seguridad que, en realidad, oculta actividades de defensa y espionaje ofrecidas al mejor postor.

Matilde Martínez, una mujer de aspecto frágil y con una larga cabellera rubia, es una pediatra argentina que sueña con curar a niños desfavorecidos y trabajar para una ONG en África. Sus caminos se cruzan en un avión con destino a París, y es en la ciudad del amor donde inician un idilio lleno de anhelo y pasión. Sin embargo, los secretos que ambos guardan pondrán en peligro no sólo su relación sino sus vidas.

En el marco del siempre latente conflicto palestino-israelí y con una amenaza atómica como telón de fondo, Matilde y Eliah vivirán una aventura que los llevará a recorrer el mundo y los enfrentará a los peligros que acechan a quienes se atreven a desafiar a los imperios dominantes.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Esta novela en solitario, NO, porque no es una novela romántica: los protagonistas no acaban juntos. No destripo nada al decir eso, ya que todos sabemos que hay otras dos novelas más.

Pero la trilogía en su conjunto, considerada como “novela romántica en tres partes”, sí que estaría dentro de lo mejor de la novela romántica.

Mi base de datos tiene a esta novela por el puesto seis mil y pico, gracias a que Florencia Bonelli logró el Premio Dama 2012 a la mejor autora internacional del año. En mi opinión, sin embargo, estaría a la altura de obras como El jinete de bronce, de Paullina Simmons, o de lo mejor de Pamela Clare, es decir, entre las… digamos trescientas mejores novelas románticas de todos los tiempos.

Esta afirmación, claro, no la apoyo en estudios estadísticos. Cuando se trata de novelas escritas en español, ¡ay! no encuentro (ojo, que el problema puedo ser yo que no sé buscar) blogueros ni páginas web ni premios fiables, que aporten datos para saber discriminar entre las novelas buenas y las malas. Nuestros escritores siempre publican libros diviiiiiiinos, preciosos e imperdibles, con historias de amor apasionadas y bonitas, personajes tiernos y entrañables, etc. 

CRÍTICA

Esta novela tiene mucho de thriller político. Me atrapó por completo y no pude parar de leer. Y eso que tiene más de quinientas páginas en letra diminuta.

Hay varias líneas argumentales:

1) la investigación del accidente de un avión de El Al que provoca, con el tiempo, extrañas enfermedades. Eso hace que un periodista (y más gente) sospeche que en realidad cargaba armas químicas ilegales para Israel.

2) un científico está ideando una centrifugadora para enriquecer uranio más rápido y a menor coste, algo muy goloso para gente como Sadam Husein (estamos en 1998).

3) en la primera parte, hay una convención sobre el Estado binacional, a celebrar en París, como una solución al problema palestino-israelí, algo que no gusta a nadie, salvo a los organizadores.

En este esquema, ¿dónde aparecen Eliah y Matilde?

Un poco por todas partes, en una red prodigiosa de coincidencias, relaciones y amenazas que la autora entreteje muy hábilmente. A veces con su toque de culebrón, de amores contrariados y odios entre hermanos.

Eliah es hijo de un príncipe saudí y una italo-argentina. Amigos de su infancia fueron unos hermanos palestinos y otros hebreos. Los palestinos crecieron para convertirse uno en premio Nobel (que participa en la conferencia) y el otro en terrorista. Los hebreos, por su parte, acabaron siendo un millonario con negocio periodístico y aspiraciones políticas (también acude a la conferencia) y un científico, genio del mal torturado por la enfermedad (que ansía hacerse con la centrifugadora).

Eliah fue aviador militar y pasó por una de esas agencias supersecretas de operaciones de comandos. Pero como es un Caballo de Fuego (cosas zodiacales, no me preguntéis, allá cada uno con sus creencias, mientras no haga daño a nadie) bastante reacio a seguir órdenes, se convierte en socio fundador de una empresa de “seguridad privada” dedicada a… de todo un poco.

Matilde es una pediatra de familia pija. No es la heroína virginal por aquello de que está (mal)casada, pero se le acerca bastante. Bajita y rubia, parece una adolescente, algo frágil,… a veces la describen como “un hada” o “un ángel”. Buena hasta decir basta, a veces parece demasiado blandita.

Su intención es trabajar en África en una ONG. Pero antes tiene que pasarse por París para prepararse para ir a una zona de guerra y aprender idiomas. En el viaje a la capital francesa, conoce a Eliah. Se gustan a la primera.

Mientras Eliah investiga por cuenta de las aseguradoras el accidente del avión, y se encarga de la seguridad de la conferencia internacional, no se puede quitar de la cabeza a esta muchacha. Necesita verla y estar con ella con una intensidad terriblemente romántica. Y a Mat le pasa lo mismo: piensa constantemente en él.

Hay una parte de mucha tensión sexual no resuelta y después, un montón de sexo explícito fantásticamente bien contado. Aunque –advierto- queda un poco (bastante) cursi el planteamiento “era frígida y tú me has curado” con tu magic wand. Eliah como el “tío de la vara” (mágica). Pensé que estas cosas ya no se escribían. Po zí.

La parte emocional también tiene su evolución. Ambos sienten dudas, ¡se conocen desde hace tan poco…! Mat está casada, ¿no sentirá sólo un encaprichamiento por el hombre que la hace sentir viva? Y Eliah siempre ha ido de por libre, ¿no será un vanidoso al que atrae sólo la mujer que se le resiste?

En cierto sentido, es un planteamiento harlequinero: joven muchacha virtuosa y jeque millonario con sus Breitling y sus Rólex. O, dicho de otro modo: macho alfa celoso y avasallador, y jovencita que está a esto (una miajita na más) de ser el perfecto felpudo.

Pero la historia no es tan convencional: personajes multidimensionales en un entorno cosmopolita; el mundo es enorme, variado y complejo.

Todos los personajes son creíbles, muy de carne y hueso. Como todo el mundo, me enamoré de Juana, la amiga de Matilde, ella sí que es atómica. Aporta un sentido del humor y una vitalidad a prueba de bomba (espero). Tan auténtica que tiene que existir de verdad en alguna parte.

Sin embargo, para mí no acabó de ser una novela de diez, por la irritante “vocación de diccionario” de la autora. Te aclara, explica o define cosas como un AK-47 o el KGB. En frases así:

…, esta borsch –se refería a la sopa de remolacha, típica de los Balcanes-…
… practicaron con la catana –sable japonés de filo único y curvado, de un metro de longitud aproximadamente- y…
…tenía previsto dirigirlos hacia la parte montañosa de la isla y enseñarles la técnica de rappelling, que se emplea en el descenso de montañas muy empinadas o de edificios, con el uso de una cuerda, para lo cual se toma impulso con las piernas y se controla la caída libre con los pies y con la cuerda.

(Aquí por cierto, tardé un segundo en entender que se refería al rápel, algo que hasta una dominguera como yo ha hecho alguna vez).

Me resultó cansino, gratuito y un poco insultante. Aunque haya algún lector que ignore lo que es una catana, lo deduce del contexto. Tanta explicación corta el rollo.

Otro ejemplo. Describe a la abuela de Matilde como “la versión cordobesa de la señorita Rottenmeier, la malvada de la serie Heidi”. Si conoces al personaje, sabes de sobra quién era; y si no, te quedas como estabas. ¿No sería más fácil haber escrito, verbigracia, “la versión cordobesa de la malvada señorita Rottenmeier”?

Comprendí entonces lo buena que es Jennifer Crusie con sus referencias cinematográficas. Arriesgado, pero bueno. Si has visto la película, lo pillas y si no, no. No pierde el tiempo explicando quién es Íñigo Montoya para hacer un chiste de venganzas.

Ese fue mi único problema con este libro, que eché en falta un editor que hubiera tachado con boli rojo: redundante,… esto no se entiende bien,… esto se entiende de sobra,… no aporta nada,… ¡Me habría pasado el libro haciéndolo yo misma!

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de amores apasionados e intensos y los thrillers políticos de intriga internacional.

Otras críticas de la novela:

Empiezo no con una crítica, sino con una entrevista que le hicieron a Florencia Bonelli a raíz de la publicación de esta novela. La crítica de El Rincón de la Novela Romántica advierte que contiene spoilers.

En el Blog de Lujo leemos que


Leer Caballo de Fuego - París es como cuando entras en una sala de cine con una bolsa grande de palomitas y Coca Cola a ver el estreno del año. Sólo resta sentarse y esperar.


Y añade:  


o la adoras o te deja indiferente.


¿Para mí? Me ha gustado. La adoraría si: a) la parte sexual no fuera en plan “era frígida y vos me habés curado” y b) no estuviera todo el rato demostrando que ella es más lista que yo. Un escritor no necesita hacer eso: por principio, ya sabe más que el lector en relación con esa historia. Por eso se le llama narrador omnisciente. De lo que se trata es de que el lector descubra cosas nuevas que encajen con lo que él ya sabía. Una novela no es un examen para ver lo bien que un autor se ha estudiado el tema: demasiado infodump. Tiemblo pensando en si los dos próximos libros tendré que leerlos apartando la hojarasca de todo lo que se habrá documentado sobre el Congo y Gaza.

Dicho eso, a mi me ha encantado porque me van los thrillers, la novela negra, el suspense. Parte de esta historia lo hubiera podido escribir (con otro aire y en un universo alternativo) un Tom Clancy o John LeCarré.

Incluso en un tuit no hace mucho vi que la comparaban con Dan Brown, pero supongo que es por el estilo, nada más; ya quisiera Dan Brown escribir personajes tan de carne y hueso, e intrigas internacionales tan realistas como esta.

Pero si a ti no te va eso de la política internacional, la intriga y demás, y sólo buscas lo romántico, sí, se te puede hacer pesada.

Sigo con la lista de críticas, que se me va la olla. Libros de romántica, y Criaturas nocturnas.

Por último, dejo un par de enlaces que hablan de toda la trilogía, así que si no la has empezado a leer, mejor lo miras después, por aquello de que los libros posteriores te destripoan los anteriores, creo yo:

Muero por los libros dedica toda una parte a describirte a los personajes de estas historias.

Y Sweet Addiction Book Club te pone unas cuantas foticas de París, de lugares que aparecen en esta historia.

6 comentarios:

  1. Tengo muchísimas ganas de leerlo desde hace siglos, tengo reservada la trilogía para Navidad. Me alegro de que te haya gustado, así me animas más:)
    Besotes!

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    1. Ya nos contarás, a mi de momento lo que voy leyendo de ella me gusta... Pero ya lo dice Lujo, de Blog de Lujo: o la adoras o te deja indiferente.

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  2. Tengo pendiente el primero y el segundo de esta serie. Y fuera de ella tengo por casa como tres libros de la autora aún sin leer, no sé porqué pero no terminó de animarme.
    Ahora tras tu reseña lo cierto es que me ha entrado el gusanillo. La comparación con Clare o El jinete de bronce me ha dejado pasmada ( otra serie que tengo pendiente por cierto).
    Intentaré leerlo lo antes posible.

    Un beso

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    1. A ver qué te parece, ya ves que sobre Bonelli hay opiniones encontradas. Es posibles que si no te acabó de animar es que realmente no sea un libro que conecte contigo.

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  3. Creo que este es el primer libro en el que no coincido para nada contigo. Yo lo traté de leer y lo odié. Bah, algunas cosas me gustaron mucho: el "scope" del mundo y Juana, básicamente. Pero Matilde me pareció casi peor que Anastasia Steele, y Eliah es exactamente el tipo de alphahole que no me va en lo más mínimo. Si hubiera sido un thriller, sin romance, hubiera seguido leyendo, pero con estos dos, decidí abandonar.

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    1. Muchas gracia por tu mensaje, así enriqueces mi blog con una visión diferente del mismo libro. Con opiniones diferentes, la gente pueda tener una idea más completa de la novela y qué aspectos de la misma pueden gustarle y qué partes resultarle problemáticas.
      No he leído las Cincuenta sombras... (ni ganas que tengo) así que no sé hasta qué punto pueden parecerse las heroínas. A mi, personalmente, toda esa visión amplia del mundo que ofrece Caballo de fuego. París, toda la parte de thriller político,... me compensó de sobra de lo que es un esquema puramente harlequinero de muchachita cuasivirginal y maromo avasallador. No es sólo que me compensara, es que me pareció fabuloso y poco frecuente en la novela romántica, y me he lanzado a seguir leyendo la trilogía.
      Creo que con Bonelli la definición de Lujo le va como anillo al dedo, pero yo diría más bien que es cosa de que o la amas o la odias. En mi caso, lo que voy leyendo de ella, me gusta. Pero entiendo perfectamente que haya quien no soporte esta historia por los personajes centrales. Y no, sus cositas adolescentes sobre signos del Zodiaco ni las he leído ni intención que tengo.

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