viernes, 4 de diciembre de 2015

Crítica: “Caballo de fuego. Gaza”, de Florencia Bonelli



Terminé la trilogía con un libro que me atrapó igual que los anteriores, aunque me gustó un poco menos. En conjunto, merece la pena darle una oportunidad, la autora tiene un estilo que engancha.
DEBOLS!LLO, noviembre/2015

DATOS GENERALES

Subgénero: suspense romántico
Publicación original: 2012

Parte de una serie: #3 Caballo de Fuego

SINOPSIS (de la contraportada)

Una historia de amor llena de anhelo y
peligro. La única salida: sobrevivir.

Matilde y Eliah han vuelto a separarse. En el Congo, las esperanzas de una vida juntos se desvanecieron a medida que aumentaban la desconfianza y los celos.

Por su parte, Matilde se refugia en su pasión: la labor humanitaria que lleva a cabo como pediatra en la organización Manos Que Curan. En esta ocasión es destinada a un hospital en la Franja de Gaza, uno de los territorios más densamente poblados del mundo, donde la consigna diaria es sobrevivir. Eliah Al-Saud, en cambio, no ha podido olvidarla y estás dispuesto a recuperarla sea como sea…

No obstante, antes de poder estar juntos de nuevo deben superar una última prueba de fuego: Eliah tiene que ir a Bagdad en una peligrosa misión para frustrar el plan de Sadam Husein de convertir Irak en una potencia nuclear. En esta carrera hacia la guerra, Matilde y Eliah deben emplearse a fondo no sólo para evitar una catástrofe mundial, sino también para salvar su propia vida.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. Ya he dicho que yo, de manera bastante subjetiva, la pondría (a la trilogía en su conjunto) entre las trescientas mejores novelas románticas de todos los tiempos. Afirmo esto sin apoyarme en mis estudios estadísticos sobre la novela romántica. Porque (ya lo he dicho y me repito, lo sé) cuando se trata de novelas escritas en español, no tengo blogueros, páginas web ni premios de referencia, para poder diferenciar entre las novelas buenas y las malas.

Aquí, el video tráiler de Suma de Letras para Argentina.

CRÍTICA

Los protagonistas, Matilde y Eliah, rompieron de nuevo en el libro anterior. Matilde es destinada a un hospital de la Franja de Gaza. Comparte el difícil día a día de los palestinos, los jóvenes sin esperanza, las mujeres que sacan adelante a sus familias y, sin embargo, se ven tratadas como ciudadanas de segunda. Conoce en persona a Sabir, el escritor a quien tanto admira y que es, además, amigo de la infancia de Eliah.

Aquí encontramos una de las mejores cosas que puede proporcionarte un libro: te hace pensar. Te traslada a otro tiempo y lugar y te preguntas qué harías tú en esas circunstancias. ¿Cómo reaccionarías? Qué sentirías, qué pensarías, cómo actuarías… No es fácil que, dentro de la literatura de género, sean capaces de conseguir las tres cosas: entretener, informar y hacerte reflexionar.

Por su parte, Eliah se reencuentra con una exnovia embarazada. Profesionalmente, sigue protegiendo una mina en el Congo, pero ya no en persona. Además, ha ofrecido una recompensa para saber el paradero de Jérôme, a quien considera su hijo. En escenas aisladas vemos cómo sobrevive esta criatura, lo que permite saber un poquito más de los niños soldados en África.

De Palestina le llegan nuevos contratos: proteger a la familia de Arafat y, además, adiestrar a Fuerza 17, el ejército de Al-Fatah.

Aparte se entera del plan de Sadam Husein de fabricar bombas atómicas y tirarlas sobre Tel Aviv y Riad.

Todo esto le lleva a Oriente Próximo, a Palestina, Israel, Irak, Arabia Saudí… Como podéis imaginar, hay más de una escena de violencia, odio, humillaciones,… No apto para espíritus angélicos que crean que viven en el mejor de los mundos posibles.

Cuando Eliah y Matilde se reencuentran y se reconcilian, más o menos mediado el libro, la cosa se pone… ¿cómo decirlo finamente? Erótica, espectacular y ruidosa, al menos por las quejas de quienes tienen que oír sus acrobacias sexuales.

Parte de mi frustración con esta novela procede de las historias de amor secundarias, que no me gustaron nada. Me sonaron grotescamente sexistas. El planteamiento viene a ser “no soy mujer, no sé cómo ser mujer”. Y la solución es que la feminidad consiste en: a) makeover = maquillaje y trapos y b) estar sexy para que el tío de la vara (mágica) quiera follar contigo y te enseñe de qué va el sexo porque tú jamás has sentido el menor deseo erótico en tu vida. No sé si querían “sentirse” mujeres o drag queens.

¿La historia de la monja y el mercenario? Sacarinosa. La otra, la del machote ex Spetsnaz y la chica bosnia violada en el pasado por los serbios, me pareció especialmente insensible. Tengo reciente la lectura de Skin Deep de Pamela Clare, en que se trata con bastante tacto el tema de intentar tener una vida sexual tras haber sido víctima de agresiones. Debe ser dificilísimo y en este punto, me parece a mí que Bonelli naufraga por completo, porque la manera en que lo afrontan quienes la rodean es ridícula, infantil, impaciente y casi culpándola a ella por no ser “normal”.

Lo que, dicho sea de paso, no desentona con el tono High School Musical de muchas relaciones de esta serie.

El único personaje que se muestra realmente adulto desde el punto de vista romántico, es la maravillosa Juana Folicuré. Para ella, tonterías las justas. Cuando su novio la ignora de mala manera, se planta en su casa y le viene a decir que menos chorradas de que no pueden estar juntos “porque algún día ella querrá tener bebés y él ha decidido no tener hijos biológicos”. Y añade, básicamente: te amo a ti, me importa un pito el tema hijos y si algún día los quiero, puedo adoptar. Entre paréntesis, me parece raro que, médico como es, Juana no caiga en que, si en el futuro quiere pasar por la maternidad, es más fácil recurrir, como muchas parejas en las que hay problema de infertilidad masculina, a la inseminación artificial con donante anónimo. Menos complicado que la adopción. Cierro paréntesis.

Por desgracia, Juana tiene esta vez muy poco tiempo en la cancha.

Con todo lo que pasan los protas de esta novela (¡y mira que sufren…!), al final me siguen pareciendo dos críos jugando a las casitas. Con toda la pasta del mundo, eso sí, y su ración de sexo, pero con la madurez emocional de un chico de instituto. Son, y seguirán siendo, una de esas parejas que estarán de morros el uno con el otro día sí día también por cualquier bobada real o imaginaria.

Porque, en mi opinión, lo que hace adulta una historia de amor no es la cantidad o variedad de sexo (vaginal, anal o bucal) que aparezca, sino la capacidad de responsabilizarse de sus acciones, ser franco y paciente, reconocer los errores y asumir las consecuencias, respetar a la persona a la que supones que amas, y no dejarse dominar por la ira, la rabia o los celos. Hablar con cortesía y callar con prudencia. Compartir lo bueno y lo malo y confiar en el otro como persona autónoma. Y de eso, por desgracia, poco he visto en los protagonistas de esta novela, que se chinan a la primera de cambio.

Pero todo el thriller y el suspense (que es la mayor parte de la novela) me encantaron. Quedé atrapada por las páginas de este libro. ¡Hasta estuve a punto de llegar tarde al trabajo porque no podía dejar de leer! Me pareció fantástico cómo va trabando toda la investigación, el espionaje encubierto, y de qué manera los distintos personajes se mueven en un complejo tablero político.

Por esto, más las esporádicas apariciones del personaje de Juana y las imágenes de la vida cotidiana en Gaza e Israel, merece la pena leer este libro. El marco de la historia, y cómo lo cuenta la autora, son de diez.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de thrillers políticos de intriga internacional. Abstenerse aquellos que vean el mundo en blanco y negro.

Otras críticas de la novela:

Como hice en las críticas de las otras dos novelas Caballo de fuego, pongo un par de enlaces que hablan de los tres libros en conjunto:

Muero por los libros. Tiene toda una parte dedicada a describirte a los personajes de estas historias.

Sweet Addiction Book Club también habla de la trilogía.

Y luego, hablando en concreto de Caballo de fuego. Gaza, tenemos:

En El rincón de la novela romántica hay dos, a ambas les gustó mucho pero una de ellas explica por qué ha llegado casi a odiar a la empalagosa de Matilde. Y no me resisto a transcribir parte del comentario de Crishi, que –a mi juicio- la clava cuando dice:  

“En mi opinión, Matilde es el resultado de la mezcla entre la madre Teresa de Calcuta y una Mary poppins pasada de tuerca, me ha sobrecargado es afán de la autora por presentar una protagonista rodeada de un halo tan irreal”.


Leyendo Ando a la hora de calificarla le da “5 estrellas y un poco más!”

Para Claudia, de “Libros de Romántica”, es una historia que no olvidará jamás esta historia, “una historia que se quedará por toda la eternidad en mi corazón...” y para ella Matilde sí que logra un cambio en Eliah.

A Xia Wife le gustó tanto que se quedó, dice ella, sin palabras, pero le dedica unas cuantas a contar las excelencias de la obra, y la frustración por la historia de La Diana.

Anexo I: el conflicto árabe-israelí

Sí, trata del conflicto árabe-israelí. Soy consciente de que es un tema difícil. Todo el mundo tiene una opinión al respecto, una opinión incluso apasionada, feroz y violenta. Pero hasta la fecha no he visto que nadie proponga una solución realista. O, por decirlo con más exactitud, una solución que no implique la expulsión o el exterminio del otro.

Bonelli, en boca del palestino Sabir y el israelí Shiloah, propone una que pasa por el perdón mutuo y la reconciliación. Muy buenrollista, pero no veo cómo se puede poner en práctica en una zona del mundo donde eso tan católico como el “perdón de los pecados y pelillos a la mar, aquí no ha pasado nada” no entra en el esquema mental de la mayoría de la población. Tampoco veo cómo se lo podrían permitir, ni palestinos ni israelíes. Se jugarían con ello su propia existencia como pueblo. Ya se sabe que los terroristas pueden fracasar mil veces: les basta acertar una, mientras que las autoridades de los estados no pueden permitirse fallar nunca.

Pero bueno, esto es novela romántica, tampoco vamos a pedir que este género nuestro deslíe la madeja que otros más sabios llevan décadas (o siglos) sin resolver.

Anexo II: el peso de la protagonista

Si os habéis fijado, a lo largo de toda la trilogía se hacen referencia a lo aniñada, etérea y angelical que es la protagonista. Junto al hecho de que usa colonia de bebé, luce aspecto adolescente y carece de vello público, queda muy “raruno”, por mucho que haya razones médicas que lo expliquen. Pero lo que me mueve a escribir este añadido no son los sospechosos gustos de los varones que caen cual moscas rendidos a los pies de esta virginal moza, sino algo que yo pensé que la novela romántica estaba intentando superar y que aquí resurge en toda su preocupante verdad matemática: la heroína sílfide.

En este libro te dan los datos de peso y altura de Matilde, con lo que por curiosidad le calculé el índice de masa corporal: 17.0 kg/m². Infrapeso. Y eso después de pasar por Gaza y que la sabrosa comida palestina le rellenara el culo y el pecho. Podría tenerse la creencia de que “eso” es normal. Y no lo es. Un peso excesivamente bajo puede causar complicaciones médicas. Midiendo 1,59 m, Matilde debería estar entre 50 y 63 kilos. Que nadie tome a esta “heroína” como modelo o inconscientemente asuma que sólo las mujeres de menos de 45 kilos se merecen una historia de amor.

Es una de las cosas que me hizo poner los ojos en blanco con este libro, junto con la insistencia en la blancura de su piel, y el plateado de sus ojos, y la feminidad entendida básicamente como maquillaje y trapos.

2 comentarios:

  1. Leyendo tus reseñas, me da cierta tentación leer estos libros. Creo que si no fueran romance (o si Juana fuera la protagonista, por lo que vi de ella en el primer libro!), probaría de nuevo, pero Matilde es exactamente el tipo de heroína romántica que no soporto :(

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    1. Sí, reconozco que es una de las heroínas que se hace cuesta arriba. Y él es bastante alphahole. Mejor si te la prestan o la encuentras barata de segunda mano. A mí reconozco que me puede toda la parte política y de thriller, que me encantó y compensó los defectos de la pareja protagonista.

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