viernes, 9 de septiembre de 2016

Crítica: “Komarr”, de Lois McMaster Bujold



Aventuras espaciales, esta vez, la investigación de un accidente espacial llevará a Miles a conocer a gente interesante.


DATOS GENERALES

Título original: Komarr
Subgénero: ciencia ficción

Fecha de publicación original en inglés: octubre de 1998

Parte de una serie: #11 de la Saga Miles Vorkosigan (por fecha de publicación) #11 cronología interna (en la Fiction DB ponen esta novela como #14)

Edición en español: Komarr
Traductor: Rafael Marín Trechera
Edición: 1.ª edición, 1.ª imp. 05/2001
Publicación: B (Ediciones B)
Colección: Nova

Sinopsis (de la contraportada)

Envían a Miles Vorkosigan a Komarr, un planeta que podría ser un jardín con mil años más de terraformación, o un baldío inhabitable, si el proyecto de terraformación fracasa. El espejo solar, vital para estos fines, ha sido dañado por una nave espacial que se ha estrellado contra él, y envían a Miles para descubrir si fue accidente o sabotaje. Pero una vez que está allí, descubre una trama que podría alejarlo de Barrayar para siempre –y descubre un aliado inesperado, uno que tiene heridas tan profundas y un honor tan atormentado como el suyo propio.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No, porque NO es novela romántica. Pero a este libro, como el resto de la serie, he llegado a través de las páginas web de novela romántica. Así, All About Romance considera que toda la serie en su conjunto es merecedora de ser considerada DIK A, es decir, libros que te llevarías a una isla desierta.
Además, aquí vemos a Miles de nuevo en fase de enamoramiento.
Finalmente, Komarr logró Starred Reviews en Booklist y en Publishers Weekly.


CRÍTICA

El título de este libro se refiere al planeta en el que se desarrolla. Komarr es una conquista de Barrayar. Era necesario, desde el punto de vista estratégico, ya que es el único acceso a un agujero de gusano que permite viajar hacia y salir de Barrayar.

Komarr aún está en terraformación. Sus habitantes viven bajo unas cúpulas. Su estrella es demasiado débil, así que ha sido preciso construir un sol espejo, que consiga la suficiente energía para que sea un planeta habitable.

Una nave se estrella contra ese solete artificial, lo cual pone en peligro la supervivencia del planeta. El emperador Gregor envía entonces a Komarr a dos de sus auditores, para investigar si fue un mero accidente o un sabotaje deliberado.

Uno es Miles, Lord Vorkosigan, quien aporta sus conocimientos galácticos, militares y políticos a este tipo de investigación. El otro, el profesor Vorthys, se encarga más de la parte técnica.

La trama es, principalmente, esa investigación. Les dirige hacia los proyectos de terraformación, y acaban descubriendo… más cosas. De la saga Vorkosigan, este es el tipo de novela que me gusta más: una historia de suspense, en vez de aventuras galácticas paramilitares. Sigues a los personajes en su investigación y vas averiguando las cosas al mismo tiempo que ellos. No me pareció que diera muchas pistas para que supiéramos por dónde iban a ir los tiros. Al menos, yo no tenía ni idea.

Por otro lado, hay algo que me gusta de la forma de organizar la investigación, frente a tanto Sam Spade solitario. Primero, si fuera fácil o al menos relativamente sencilla, no harían falta auditores imperiales. O sea, reservo los mejores cerebros para las cosas de verdad complicadas. Y, segundo, es un trabajo en equipo. Unos piensan (los auditores) y los demás ejecutan, sin perjuicio de que alguna vez puedan aportar ideas interesantes. La parte rutinaria de la investigación se delega en otras personas, y quienes la dirigen son los que hacen el trabajo de pensamiento profundo. Sé que suena un poco elitista, pero en realidad es la forma eficiente de trabajar: a cada cual lo que mejor se le da. No contratas a un ingeniero superior para que se dedique a hacer las fotocopias. O no deberías. Porque eso sería malgastar recursos, aunque suene muy igualitario.

Miles y su compañero se alojan en casa de una sobrina de éste, una inteligente joven Vor bastante anulada en su matrimonio, Ekaterin Vorsoison. Como es alta, morena de ojos claro y más bien listilla, en seguida Miles le echa el ojo. Pero, claro, en fin, está casada y tiene un niño pequeño, así que por mucho que le atraiga, de momento se dedican a ser amigos.

Otras críticas se centrarán más en el significado político de la presencia de Miles en un planeta que aún recuerda a su padre como “el carnicero de Komarr”. Pero yo me fijo más en otras cosas, como el que gran parte del libro esté narrado desde la perspectiva de Ekaterin. Me llamó la atención cómo vive su deber de Vor hacia su esposo. Casi al principio hay una escena de “felicidad conyugal”, por ejemplo, que te da un poco el tono de esa relación. El está de mal humor y ella prueba a tener sexo con él, por tener la fiesta en paz. Pero demasiado tarde se acuerda de que él espera que ella también disfrute, así que Ekaterin  tiene que recurrir a sus fantasías sexuales para lograr el placer y así él se quede tranquilo. O sea, el “orgasmo por sentido del deber” en plan “quieres follarme, vale, a mi me apetece una mierda, ¿por qué no vas a lo tuyo y me dejas a mi pensar en mis cosas, en vez de empeñarte en que yo, además, lo pase bien?”.

A pesar de ser una mujer tan doméstica, cuando le toca lidiar con la más fea, en este caso los malos de turno, se descubre como una hembra poderosa, con una fuerza que deja a Miles ya totalmente colado. Como ella dice, “Bueno, es que soy una Vor”. Lo que resume todo, al parecer.

El honor Vor, el deber Vor. Creo que por eso le han buscado a Ekaterin como pareja de Miles. Porque representa eso que explican en un momento anterior en la novela: que un gran poder conlleva gran responsabilidad y que, ante todo, un Vor tiene que estar dispuesto al sacrificio.

Suena muy bien, claro… Pero también un poco fascistoide, la verdad. Y un poco hipócrita, porque siempre me ha parecido que Miles (o, al menos, al Miles anterior) ha tendido más a sacrificar a los otros para conseguir sus propios objetivos. Es una de las razones por las que no acaba de encantarme del todo, como parece que les ocurre a muchos seguidores de la serie. Junto a su histrionismo. Sí, bueno, y también porque es bajito y cabezón. Así de superficial soy. Aunque yo misma sea tamaño bonsái.

La he leído en inglés, en un libro ómnibus titulado Miles in Love y que además de esta, tiene A civil campaign y el relato corto “Winterfair Gifts”. Estaba a un precio muy razonable y así me los leo todos de una tacada. He mirado en español y los libros de segunda mano están a precios disparatados de cuatrocientos euros para arriba. No me lo puedo creer, de verdad, ¿quién pagaría ese dinero? Así que para leer esta historia, habrá que esperar a que la editorial española la vuelva a publicar o se decida a sacarla en digital.

La investigación de suspense, y el que se dediquen largos pasajes a contar la historia desde el punto de vista de Ekaterin, hacen que este libro fuera para mí de los que he leído con entusiasmo, y con ganas de meterme de hoz y coz en el siguiente. Así que me gustó un poco más que los anteriores.


Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: todos los aficionados a la ciencia ficción.

Otras críticas de la novela:

Como es un clásico, Komarr, tiene página en la wikipedia, referida tanto al planeta como a la novela.

Me ha costado encontrar críticas de esta novela en páginas de ciencia ficción española. La primera que encontré fue la de Rescepto indablog que profundiza un poco en el significado político y estratégico de Komarr. Aparte de eso, me quedo con esta reflexión que hace: 


“…es harto improbable que haga cambiar a nadie de opinión con respecto a ella [se refiere a la serie Vorkosigan]… El que la disfrute a tope seguirá haciendolo, el que la encuentre insustancial ídem de lo mismo y al que encuentre un pasatiempo aceptable (como es mi caso)… pues eso encuentra.”


En El posalibros hacen una crítica extensa que creo yo que sólo conviene después de leer la novela, porque te la destripa prácticamente entera.
.
En inglés, enlazo con esta de Tor.com, que me gusta particularmente por analizar el punto de vista femenino en la historia.

¿Y qué nota le da Rosario (Rosario's Reading Journal), una de mis blogueras favoritas, a esta novela? Una B+.

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