domingo, 27 de agosto de 2017

Crítica: “Dos extraños”, de Sandra Brown

Tópico harlequinero: los opuestos se atraen o de enemigos a amantes.
Harlequin Iberica S.A. (3 de marzo de 2008)

DATOS GENERALES

Título original: Two Alone
Subgénero: contemporánea/Genérica
Fecha de publicación original en inglés: noviembre de 1987
Serie: Silhouette Intimate Moments (SIM) – 213 / Silhouette Sensation (SEN) - 59
Pseudónimo: Erin St. Clare

1.ª ed. en España:

Título: Dos extraños
Traductor: María del Carmen Perea Peña
Fecha: 03/2008
Editorial: Harlequin Ibérica
Colección: Top novel, 57


SINOPSIS

Perdidos y en peligro – sólo se tenían el uno al otro…
Rusty Carlson estaba herida, aterrorizada y sola con un hombre en quien no confía. Pero una cosa era segura: después del accidente de avión que los dejó perdidos en el remoto norte, ella moriría sin él.
Cooper Landry tenía un profundo resentimiento contra las mujeres hermosas como Rusty Carlson. La experiencia pasada le ha enseñado que eran tomadoras. Pero ha sobrevivido a peores peligros y esta vez maldito sea si le permite arriesgar su oportunidad de sobrevivir.
Hay depredadores en los espesos bosques, tanto animales como humanos, y las posibilidades están contra ellos. Pueden manejar eso, pero no estaban preparados para descubrir que un hombre y una mujer necesitan más que la habilidad de sobrevivir. Se necesitan el uno al otro.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Estaría por así decirlo entre las diez mil mejores, pero bien abajo, sólo porque alguna vez algún lector consideró que era su novela favorita.

CRÍTICA

Esta es la anteúltima novela que Sandra Brown escribió con el alias de “Erin St. Claire” para Silhouette. En este caso es una de aventuras por los bosques norteños. Empezamos con Rusty Carlson, una chica joven, guapa y elegantemente vestida, que entra en un avión después de despedirse cariñosamente de un señor mayor que se queda en un establecimiento para cazadores perdido entre las montañas salvajes.
Todos los pasajeros son varones y es bastante incómodo recorrer el pasillo para acabar sentándose en la cola del avión. Al otro lado del pasillo, uno de esos hombres la taladra con su mirada despreciativa, sin que ella sepa a ver qué ha hecho para disgustarle.
Poco después, el avión se estrella en las montañas y sólo quedan vivos esa joven y el hostil pasajero del otro lado.
Ella es Rusty Carlson, una californiana que trabaja en la empresa de su papi, urbanita a tope y que por lo tanto no tiene ni idea de cómo sobrevivir en un entorno tan hostil.
Lo bueno es que él, Cooper Landry, sí que es un tipo de esos de vivir en plena naturaleza, incluso fue prisionero de guerra en Vietnam y logró escapar. Así que está bien dotado para luchar contra lo que sea.
Ella,… va a ser que no. Está totalmente fuera de su ambiente, y encima herida seriamente en una pierna.
La novela plantea el desafío de sobrevivir en medio de las montañas, la nieve, alejados cientos de kilómetros de cualquier lugar civilizado. A la incapacidad de Rusty para saber cómo actuar en una situación así se añade la franca animadversión de Cooper.
Y a pesar de ello, desde el minuto uno se sienten apasionadamente interesados el uno por el otro.
Es una novela que tiene elementos que normalmente me gustan: las montañas, los enemigos que acaban convirtiéndose en amantes, el elemento de pez fuera del agua (Rusty) junto con el competence porn (de Cooper) al saber cómo buscarse la vida en plena naturaleza.
Todos esos elementos están ahí y esa parte la disfruté, tanto cuando lo leí la primera vez como ahora. Y la parte sensual es muy sexy, en la pequeña medida en que se puede dar lugar a ello en este tipo de novelitas genéricas.
Por no hablar de cierto toque de suspense que pone pasada la mitad del libro, del que tampoco voy a decir mucho, pero ¡qué bien escribe Sandra Brown la tensión, la angustia, eso de que sabes que las cosas van a ir mal pero no puedes dejar de mirar…!
Sin embargo, al releerla, no he podido con la parte “romántica”. Y la culpa en este caso es del chico de la película. No de la mujer, ya que Rusty es “chica de ciudad”, así que no tiene por qué saber hacer nada en particular, aparte de que está herida, y a pesar de todo se esfuerza, no se queja, procura hacer su parte,… Tengo una amiga que es así (urbanita, sofisticada, impecable en su vestuario y maquillaje, encantadora, por cierto) y estoy segura que en plena naturaleza actuaría así, totalmente perdida pero esforzándose en la medida de sus escasas habilidades. Quizá porque este personaje me recordaba a mi amiga, le cogí cariño.
Sin embargo, él es un machista insoportable.
Vale que tiene que ser un tipo duro que las ha pasado canutas en la vida y cuando la vida de dos personas depende de ello, no puede ponerse a templar gaitas. Eso lo entiendo.
Vale que el héroe que ha salido escaldado de una relación anterior y ya desconfía de las mujeres per saecula saeculorum es un personaje habitual en estas novelas y aunque sea antipático, eso solo no significa demasiado. Los hay muy bien descritos.
No, el problema es que resulta brutal y ofensivo en su desprecio por Rusty.
Primero, pensando lo peor de ella sólo por ser joven, guapa e ir bien vestida. Al fin y al cabo, con quien ella estaba era su padre, ¿por qué presume que era la amante de un viejo ricachón sólo interesada por el dinero? Le pierden sus prejuicios.
Segundo, llega un momento en que Rusty es casi víctima de un delito y él le echa la culpa a ella. Vamos, el típico “vas provocando”, pues eso. Un tipejo que piensa eso y lo verbaliza una y otra vez es para darle un guantazo y decir ahí te pudras, cretino, tú no te mereces un final feliz.
Tercero, una de las grandes ofensas de su vida es que una novia suya abortó. ¿Y? O sea, exactamente, ¿cuál es tu problema, tío? Ojoplática me quedé.
Finalmente, el remate de la historia es abrupto y, por supuesto, pasa porque Rusty se adapte a él, y renuncie a buena parte de su vida. Ya no me meto en que ni siquiera lo resuelva en el libro en sí, sino contado retrospectivamente en un epílogo; eso es opción estilística interesante, aunque arriesgada.
Demasiado machista para ser un héroe en condiciones, así que la cosa se me queda en un pche, allá tú. Y eso a pesar de tener esos aspectos que tanto me gustan y que anteriormente he señalado. Me habría encantado este libro, con tal de que Cooper se hubiera quedado calladito en vez de soltar tanta chorradita.
No sé muy bien por qué, pero este lo tradujo Harlequin Ibérica al español en 2008.
Valoración personal: allá tú, 2.
Nov-1987

Se la recomendaría a: quienes gusten de la supervivencia y las montañas heladas.

Otras críticas de la novela:
Como esto de la novela romántica es siempre cuestión de gustos, Shani, en El rincón de la novela romántica, entiende que es una de las mejores novelas que ha leído de Sandra Brown.
En Mil Batallas le ha parecido que flojeaba, especialmente al final. 
Y también hay crítica en Kiss at Midnight by Steffanie que, a pesar de su título, es un blog en español.

En Good Reads le dan una puntuación media de 3.64.
Y luego tenemos la habitual crítica/sinopsis detallada en Allreaders.

Como de costumbre, si alguien conoce alguna otra crítica de la novela, en inglés o español, siéntase libre de enlazar abajo.

2 comentarios:

  1. A mi tampoco me gustó mucho y comparto tu opinión sobre el zoquete del " héroe". Pasable fue lo mejor que dije de ella cuando la leí. Faltaba la chispa de Sandra Brown que encuentro en otras de sus novelas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que coincidamos en esta. Un héroe zoquete te amarga toda la historia.

      Eliminar