viernes, 4 de agosto de 2017

Crítica: “Lealtades enfrentadas”, de Patricia Gaffney

El principio, espectacular. Luego la cosa fue decayendo hasta hundirse en un mar de beatería.
 
Cisne, 2012
DATOS GENERALES

Título original: To Love & to Cherish
Subgénero: histórica/victoriana
Fecha de publicación original en inglés: 1995
Parte de una serie: Wyckerley #1

1.ª edición en español: Plaza & Janés, 2000
Traductora: Susana Camps Perarnau
Colección: Cisne, 20/1 - Biblioteca de Patricia Gaffney, 1

SINOPSIS
Anne vive atormentada por un matrimonio infeliz. Su esposo, Geoffrey, es un rico aristócrata más interesado en el juego, las mujeres y las campañas militares que en las obligaciones domésticas.
Ante tal situación, Anne busca consuelo en Christian, el atractivo párroco de Wyckerley. Este siente por ella un gran afecto, pero dada su posición tan solo puede ofrecerle amistad. Pero ni la voluntad más férrea resiste cuando el amor y el deseo se desbordan.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, en mi lista de “Las mil mejores novelas románticas” ha aparecido en el puesto 155. Cuando The Romance Reader escogió las cien mejores novelas románticas del siglo XX, estuvo en el puesto 68. Cuando RomanceNovelsMe escogió sus mil mejores romances, este libro aparece como el 96. Ha estado en un par de Top 100 de All About Romance, el del año 2000 (n.º 27) y el de 2004 (n.º 57). En All About Romance ha merecido crítica de DIK A, y también aparece en los “favoritos de todos los tiempos” de sus lectores. Más de un lector, evidentemente, la cuenta entre sus favoritos, y por citar un ejemplo, así lo escogió Lynn (critica de AAR). Por último, aquí tenemos a un “héroe beta” prototípico: respetuoso, contenido, amigo de la heroína, de esos que la convierten en mejor persona.

CRÍTICA

De la trilogía Wyckerley hice crítica del segundo, La mujer cautiva, incluido en mi “Desafío AAR”. Quería leer el tercero así que me dije “nena, mejor empiezas por el primero, ¿no?”.
Empieza la novela con un noble moribundo. En una habitación bastante austera. Un tipo muy dominante y algo cruel, al que sólo llorará su ama de llaves.
A su lado, el nuevo párroco, Christian. Guapo a rabiar, apreciado por ser el hijo del vicario anterior. Como fue amigo de la infancia de Geoffrey, hijo del noble, que se largó de casa, no se tienen mucha simpatía. Pero se esfuerza en rezar por él.
El hijo pródigo regresará para asumir el título de Lord D’Aubrey. Viene con su esposa. Anne Verlaine mira con cierta distancia todo lo que la rodea, pues ha crecido principalmente fuera de las islas Británicas y siente que no tiene nada en común con las gentes del pueblo de Wyckerley, en el corazón de Devonshire.
Anne apoda al vicario, burlonamente, el “Arcángel”, por su bondad, su fuerza interior, su belleza dorada así todo con el pelo rubito y sus ojos azules… Un cielo de hombre. Así que no nos engañemos, estos se hacen tilín al primer vistazo.
Toda esta primera parte me encantó. Iba yo leyendo y me decía “qué gozada cuando una romántica está bien escrita”. Tenía algo de novela decimonónica inglesa, con sus gentes peculiares, cierta dureza en el ambiente de los mineros, esa forma tan sobria de sentir la religiosidad…
Incluye toda una parte muy bien llevada de tensión sexual-amorosa no resuelta. Claro, ella está casada y él es un hombre de la iglesia. Se echan el ojo, se desean, hasta se quieren, pero no pueden ser el uno para el otro. Y eso que Christy sabe que ella es profundamente infeliz en su matrimonio aunque no sepa muy bien por qué. Intentarán ser amigos, luchando contra sus sentimientos y sus deseos más fuertes.
Luego, llegará el momento en que el marido Geoffrey desaparezca de escena (allá por la mitad del libro), y las cosas se precipitan… Un poco. Ya pueden confesarse sus sentimientos y tal, pero te dices a ver qué más va a pasar, porque todavía faltan bastantes páginas para el final y todo esto no puede ser tan edulcorado y feliz.
Y sí, pasan cosas, pero no para bien, ya que a partir de ahí el libro fue cuesta abajo. Cada vez más sentimental, más cursi, hasta el punto de que me daban un poquito de vergüenza ajena. Durante buena parte de la novela, Anne conservaba esa distancia irónica, reconociendo por ejemplo, lo malos que son los poemas de su enamorado. Pero llega un momento en que, al final, ella también sucumbe al medio y acaba siendo una más, arrodillada y rezando, cuando al principio de la novela es perfectamente atea.
Para los que no somos religiosos, estas cosas nos suenan raras. Para mí, los ateos conversos son criaturas míticas, como la chica de la curva o los vegetarianos que comen carne a escondidas: todo el mundo dice que existen, pero yo no he visto ninguno.
Que yo me digo, tía, después de haber vivido en Francia e Italia, de convertirte a algo, ¿por qué no al catolicismo, que es mucho más rumboso y tiene un arte que ya quisieran los anglicanos? Tienes romerías en las que conoces a un montón de gente, procesiones que son todo un espectáculo, música alucinante, el cielo asegurado siempre que te arrepientas a tiempo (y basta que sea un minuto antes de morir), y todo un elenco de santos a tu disposición, especializados por materias.
Soy maniática, lo sé. Intento ser objetiva, pero este es mi blog y aquí cuento yo cómo vivo mis lecturas de romántica. Mi reacción a este libro tampoco es algo que yo pueda controlar. Me encantó el principio, luego decayó y ya al final, *spoiler* cuando ví a Anne rezando de rodillas con todos los mineros, mientras su churri andaba bajo tierra cantando himnos religiosos a un minero atrapado *fin de spoiler*,… me pareció ridículo. Un final hollywoodiense para una película de Dreyer.
No tengo problemas con personajes y argumentos espirituales o religiosos, sino con las versiones ñoñas de esos temas.
Otra manía: no me gustan los hipocorísticos. Christian baja muchos puntos porque le llaman Christy todo el rato. Puede estar bien cuando eres un crío pero no para un hombre hecho y derecho. Además, en mi cabeza es nombre de chica (por Christy Turlington, supongo) y cada vez que lo leía, no me venía la imagen de un angélico párroco, sino de una supermodelo.
No ayuda la traducción, que es de las que revelan escasa cultura del perpetrador, al dejar sin traducir nombres: Burma en vez de Birmania o Euryalus por Euríalo. O, al final, cuando la pareja está en Rávena, “San Apollinaire”, en referencia a la basílica de San Apolinar. Si todavía conservara el nombre original en italiano Sant’Apollinare, vale, pero no, por razones que se me escapan, lo deja en francés. ¿Será cosa de la autora?
Esa es otra: estos dos en una envidiable luna de miel por Italia y acaban ansiando volver a la lluviosa Inglaterra. Sonaba un poquito,… paleto, como esos turistas que da lo mismo que vean el Louvre, la Acrópolis o la Isla de los Museos, en el fondo, están deseando volver para soltar lo de “Como en casa, en ningún sitio”.
No quiero engañaros. Esta es sólo mi experiencia personal. Esta novela gusta muchísimo, la aplauden desde hace años. Probablemente, la inmensa mayoría de lectores disfruten como enanos de un libro que está muy bien escrito, con personajes interesantes y una ambientación bien lograda.
Como comprenderéis, lo de leerme el tercero,… lo voy a dejar por ahora. Lo leeré porque está en mi Kindle. Espero que sea un poco menos sensiblero, y redima la trilogía. Por favor, por favor, que sea más como el 2.º de la serie que como este 1.º

Valoración personal: irregular, 2

Se la recomendaría a: las románticas religiosas que disfruten de una buena conversión al anglicanismo.

Otras críticas de la novela:
Con estos libros tan estupendos que, por la razón que sea, conmigo no han funcionado, recomiendo especialmente leer otras críticas más entusiastas.
En español, El rincón de la novela romántica tiene dos críticas, en que la califican de dura, hermosísima, muy buena,… 
En el blog Lectura Adictiva le da 9,5/10, y el único pero que le pone es que el final le parece un poco peliculero.
Brevísima opinión en el blog Sharpedon, que lo recomienda.
En inglés, ya dije que la crítica de All About Romance es de DIK (libro que te llevarías a una isla desierta) A.
The Hope Chest Reviews, 4,5 estrellas.

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