domingo, 8 de abril de 2018

Crítica: “Intuición”, de Sandra Brown


Noir urbano sureño

DATOS GENERALES
Título original: Ricochet
Subgénero: suspense
Fecha de publicación original en inglés: agosto de 2006

Edición en España
Fecha: 04/2008
B (Ediciones B)
Traductor: Eduardo Iriarte

SINOPSIS (según la Casa del Libro)

El detective Duncan Hatcher es llamado en plena noche para que acuda a una peculiar escena del crimen: la casa del juez Cato Laird. El caso parece claro: Elise, la joven esposa del juez, ha sorprendido a un ladrón en plena faena y lo ha matado en defensa propia. Duncan no cree en la inocencia de Elise e intuye que su actuación es sólo parte de la historia… Elise se encuentra en privado con el detective para hacerle una revelación increíble, y Duncan interpreta que se trata de la mentira de una mujer culpable. Pero ¿y si estuviera diciéndole la verdad? En esas circunstancias Elise desaparece.
Un thriller absorbente en el que se demuestra que el peor enemigo de un policía honrado es su propia conciencia.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Estaría entre las novelas románticas buenas, de esas que merece la pena darle una oportunidad. No entre las mil ni entre las cinco mil mejores, como mucho entre las diez mil. En la página web The Good, the Bad and the Unread le dieron lo máximo, una calificación de A+.

CRÍTICA
La novela de suspense de Sandra Brown, en el año 2006, fue esta Intuición con el que volvía a un ambiente de una ciudad sureña.
Tiene elementos que me recordaron a otras dos novelas suyas, la irregular Fat Tuesday, por aquello que tiene como heroína a una joven preciosa casada con un tipo más bien negativo; y la muy tensa La coartada imposible, con un policía y una sospechosa que le atrae.
Nos presentan a Duncan, un policía muy recto y honrado, obsesionado por acabar con Savich, un señor de las drogas, con más de un asesinato a sus espaldas. Cuando cree que ya lo tiene, resulta que el juez, por lo que podría llamarse un tecnicismo en la selección de jurado, le libra de su crimen. Esto le cabrea tanto que acaba desacatando al juez y pasando un par de días en arresto.
(La verdad es que, entre nosotros, creo que te lo ponen para que veas qué maloso es el juez, que deja irse a un asesino. Pero ¿visto lo que tenían contra él, que eran solo sospechas y ninguna evidencia? No me extraña que se librase de esa. Aquí –normalmente, siempre hay excepciones interesadas– no se va ni a juicio con tan endebles indicios. Montar un jurado por cosa semejante, ¡menudo desperdicio de recursos…!)
La cosa es que cuando sale de su arresto, este policía se va a una fiesta porque a su compañera DeeDee le dan un premio. Y ahí le echa el ojo a una mujer joven, preciosa, con un traje estiloso, elegante, pero con su punto sexy. Decide que le ha alcanzado el rayo del amor. Es lujuria a primera vista.
Qué pena que su compañera le desengañe: precisamente, es la esposa del juez Cato.
Duncan no se lía con las mujeres casadas, por mucho que lo hayan impresionado.
Poco se imagina él que pronto volverá a verla, cuando acude con su compañera a una llamada por una muerte violenta. En casa del juez Cato se ha producido una muerte. Al parecer Elise, la mujer del juez, ha matado a un ladrón que ha entrado en su casa. Todo indica defensa propia. Pero Duncan tiene la impresión de que ella miente, hay cosas que no cuadran.
Él, y su compañera DeeDee, investigan el asunto. Se siente intensamente atraído por Elise. Pero no, que él es un tipo correcto, honrado, y desconfía de ella desde el minuto 1 de partido hasta el 44 de la segunda parte.
Es una novela básicamente de suspense, en la que te estás preguntando todo el rato sobre aquella muerte, sobre lo que oculta Elise. La lei hace años, y no me acordaba de nada, así que ha sido como leerla de nuevo.
Me atrapó, no podía dejar de leer a ver qué misterios guardaba esta mujer, y cómo se iba a solucionar la increíble química que surge entre ella y el policía que investiga el caso.
Podéis imaginar que hubo mucha tensión sexual no resuelta pero escenas sexis muy poquitas, creo que solo un par de ellas. Me pareció estupendamente llevada, no hasta el punto de la histeria de Hammond en La coartada imposible, porque allí él sabía que ella era inocente, aquí no sabes realmente qué hay detrás de todo. Duncan es un policía de una pieza, riguroso, con una conciencia que le perturba a cuenta del deseo que siente por la sospechosa y las cosas que va ocultando a los otros policías. Con Elise se mantiene distante, desconfiado, procurando que ella no se dé cuenta de,… las cosas que sí se da cuenta y que ella, angustiada, intentará usar en su beneficio.
Elise me recordó a esas mujeres fatales del cine negro, a una Barbara Stanwyck que lía al protagonista en su red de intereses propios, seducción medida, y tal,… pero sin frialdad, con una desesperación tremenda por estar convencida de que su vida corre peligro.
Y tú te preguntas todo el rato si será verdad lo que ella dice. Quieres creerla porque, al fin y al cabo, es la protagonista, de la que el héroe se enamora, no puede ser mala. Pero al mismo tiempo ves que entra en contacto con Savich, el asesino que se ha librado hasta la fecha.
Elise es la típica heroína browniana que no importa de dónde provenga o que haya tenido un pasado un poco vulgar, no, ella sabrá siempre vestir estilosa, elegante, y comportarse como toda una señora, incluso cuando se revuelca entre las sábanas con un hombre estando casada con otro, porque sí, ella suelta el sofisma de que está casada con el juez Cato, pero que no es su esposa. Átame esa mosca con el rabo.
Duncan es prototipo browniano 2, o sea, hombre de la ley honrado que quiere acabar con los criminales y a quien el sistema no siempre apoya.
La ambientación es lo que yo llamo noir sureño urbano, en concreto la ciudad de Savannah, aunque reconozco que, como me pasó con La coartada imposible, no me transmite mucho sobre esa ciudad, podría haber sido cualquier otra y me quedaría igual. Aquí ni el paisaje ni el paisanaje me parecieron especiales. Con una excepción: el río Savannah y su puente, ahí sí que sentí que estaba en un lugar húmedo y me dio la sensación, curiosamente, de frío, como si estuviera en una novela negra escandinava. Cosas del cerebro.
En resumen, una novela de suspense romántico muy bien llevado, de las que te atrapa y no puedes dejar de leer y con sus escasos momentos eróticos. Aunque hay más de una sorpresa a lo largo de esta historia, no hay aquí ninguno de esos sorprendentes giros finales que de vez en cuando consigue Sandra Brown y que tan epatada me dejan.
La leí en inglés así que no sé cómo estará la traducción al español.
Valoración personal: notable, 4.
 
Simon & Schuster, 8/2006
Se la recomendaría a: aficionados al noir sureño.

Otras críticas de la novela:

En español tenemos las dos críticas que hay en El rincón de la novela romántica, una de Linda y otra de Katon. 
Lo que quiera leer hoy hace una reseña en la que contiene esta frase, que resumen muy bien el libro: «Intuición es un thriller ágil, sencillo e interesante. Cuenta con una breve dosis de romance, pero el principal ingrediente de la historia es el suspense». 

En inglés tenemos la crítica de The Good the Bad and the Unread, donde obtiene lo máximo, una A+.
Este es un libro de 4 ½ estrellas y Top Pick! para RT Book Reviews.
Para la bloguera de Geeky Mythology, mereció 4 estrellas y lo considera uno de sus libros favoritos.
Añado la reseña que le hicieron en Kirkus Reviews.

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