viernes, 20 de abril de 2018

Crítica: “The Devil’s submission”, de Nicola Davidson


Fantasía pseudohistórica más o menos erótica
en la que el sumiso,
por una vez, es él
 
Entangled Publishing
DATOS GENERALES

Título original: The Devil’s Submission
Subgénero: erótica/histórica

Fecha de publicación original en inglés: 2017
Parte de una serie: Fallen #2

NO TRADUCIDO AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction DB)

Desheredado por sus padres y alejado de su esposa, el copropietario del club de placer Fallen, Lord Grayson 'Devil' Deveraux aprendió hace mucho tiempo en confiar sólo en los libros de contabilidad, y no en las personas. Pero su helada reserva esconde una verdad escandalosa: es un hombre que ansía el dolor con su placer, y una dama amorosa que le dé órdenes.
Desterrada al campo cuando su precipitado matrimonio entró en crisis, Lady Eliza Deveraux nunca supo por qué Grayson dejó de estar enamorado de ella, se esforzó tanto en aplacar su fiero carácter y convertirse en una esposa obediente y formal. Pero cuando Eliza se ve obligada a regresar a Londres y de nuevo al intoxicante mundo de Grayson, las pasiones encubiertas se vuelven a encender. ¿Puede un matrimonio construirse sobre secretos y engaños de verdad tener una segunda oportunidad?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No entra ni en las mil ni las dos mil mejores, entraría entre las diez mil o así. Y eso gracias a que en Smart Bitches Trashy Books gustó mucho y le dieron una calificación de A.

CRÍTICA

Eliza vive separada de su marido, ella en el campo y él en la ciudad. No sabe muy bien qué fue mal en su matrimonio. Su madre, que lleva una academia para jovencitas, la instruyó bien en que una esposa debe ser sumisa, tranquila, apacible, y someterse en todo a la voluntad de su marido.
Eliza se dejó llevar durante su noviazgo, en una ocasión, por su naturaleza apasionada y dominante, y acabaron en una situación comprometida. Así tuvieron que casarse de manera apresurada. Después, intentó convertirse en esa esposa perfecta que su madre le enseñó.
Pero, cuanto más se esforzaba ella, más se distanciaba su marido, hasta que le dijo algo así como «mira bonito, déjame en paz, que no me interesas gran cosa».
Y allá que se fue, al pueblo, de donde tiene que salir y regresar a Londres, porque sus padres necesitan dinero. Sólo se le ocurre pedírselo a su marido, del que está separada de hecho. No le hace mucha gracia, aunque no quiere ver a su familia en la ruina.
Grayson Deveraux es propietario, junto con dos amigos, de un club sexual que es clavadito a los que hoy en día puedan existir en nuestras ciudades modernas (o, al menos, en las novelas eróticas BDSM). Resulta imposible imaginárselo en tiempos de Jane Austen, la verdad. He aquí el tono de fantasía pseudohistórica que te obliga a suspender (muy mucho) el sentido crítico.
El anacronismo es tal que llega a la forma de portarse y hablar de todos los personajes.
Yo acabé imaginándome que la historia era una meta-parodia mezcla del Regencia tradicional y la erótica BDSM, o sea, como que en realidad los protagonistas son gente del siglo XXI que están disfrazadas como en época de la Regencia y que viven una fantasía erótica conjunta.
Si no, todo suena bastante ridículo. Como cuando alguien «traduce» la expresión contemporánea «esa es la pregunta del millón de dólares» como «esa es la pregunta de las mil libras».
O, por supuesto, los corsés de cuero y las fustas a tutiplén.
No es por pensar mal, pero la autora es neozelandesa (o al menos vive Down Under) y la impresión que da es eso, una pura fantasía, sin el menor sentido de la época. Parece maja, y es seguidora de los All Blacks, así que ya me cae bien solo con eso. Pero, la verdad, preferiría que hiciera como Jackie Ashenden, que se dedicara a erótica contemporánea ambientada en su propio país, que está mucho mejor.
Vamos, que si esto es la Inglaterra de la Regencia, yo soy monja carmelita.
Sigo un poco relatando de qué va la historia. Son poco más de cien páginas, así que tampoco puedo entrar en mucho detalle.
Grayson Deveraux, el propietario de ese club sexual, está alejado de su familia desde que su padre le dio una paliza casi de muerte al enterarse de que su hijo es masoquista.
Lo del dolor le pone sexualmente, qué se le va a hacer.
Le van las mujeres dominantes, que le ordenen lo que hacer.
Que le den caña, también.
Y cuando durante su noviazgo, entrevió que Eliza tenía un carácter tan fiero e indomable como su pelo rojizo, creyó haber dado con su alma gemela, la mujer que le iba a dar gusto, por fin.
Pero no, porque como ella se esforzó en ser sumisa y tranquila, el interés sexual de él acabó siendo inexistente. Para eso, mejor que se volviera al campo.
Por supuesto, sin decirle una palabra a Eliza de en qué ha «fallado» ella.
Cuando Eliza se ve obligada a volver junto a su marido, a ver si consigue dinero para salvar a sus padres, tienen una segunda oportunidad. Y la aprovecharán, como podéis imaginaros, para conseguir su final feliz.
Puedes tomártela como una histórica muy subida de tono o, como hago yo, como algo francamente erótico. Las escenas de este tipo son unas cuantas, bien gráficas y siguiendo paso a paso los rarunos gustos de Grayson, al que apodan «Devil» porque es frío y amenazador para todo hijo de vecino.
Muy bien escrito, se lee en poquitas horas y lo cierras confiando en que estos dos sigan profundizando en sus interesantes gustos.
Ya he dicho aquí que la erótica la leo con cuentagotas, porque me gusta que tenga algo más que la mera gimnasia sexual. Además, esa manía de meter masoquismo en todo (yo, que no soporto el dolor) me molesta un poquito. Y hasta incómodo, por aquello de que suelen ser caballeros golpeando a señoras; suena demasiado machista patriarcal.
Aquí le dan la vuelta a la tortilla. Hacen algo que no parece muy frecuente, que es que la dominatriz sea ella y el sumiso, él. Queda un poco hipócrita, lo sé, pero esta variación no me parece tan ofensiva como la otra.
No conocía nada de esta autora, a la que he descubierto por la estupenda crítica que le hicieron en Smart Bitches Trashy Books. A partir de los comentarios en la crítica, me enteré que aunque no es frecuente, sí que hay unas cuantas novelas que siguen ese planteamiento de héroe sumiso, y me apunté otras, como Unbound y Natural law, que ya he leído, y me encantó la primera y la segunda, no, ni de lejos, vaya bodrio. Algún día supongo que aparezcan por aquí las críticas
Y de la autora, pues nada, es de esas a las que leeré si viene alguna otra historia bien recomendada.
A pesar de lo muy anacrónico de todo, la verdad es que me gustó bastante la novela, y si quieres darle una oportunidad a este tipo de novela o al tópico del héroe sumiso, me parece una opción muy muy digna. Totalmente recomendable.
Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los aficionados a erótica histórica de gustos rarunos.

Otras críticas de la novela:

Ya dije que en Smart Bitches Trashy Books le dieron una A. Merece la pena leerla a ver si te puede gustar. Los comentarios al final me resultaron muy ilustrativos. 
Kaelan Rhywiol la puntúa lo máximo, 5/5
5 estrellas también merece para All things bookaholic.
Binge Worthy Books le da 4 ½ estrellas.
Breve reseña en Cannon Ball Read, que puntúa esta novella en 3 estrellas.
Como no hay novelas que gusten a todo el mundo, en The Book Gourmet le dieron un solo corazón (1 ) como puntuación por aquello que no le gustan las historias que se basan en malos entendidos por falta de comunicación, que es justo la premisa de esta historia. 

4 comentarios:

  1. Pues apuntadísima queda! Me voy a leer la reseña de Smart Bitches, que se me debió pasar.
    Besotes!

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    1. Sí, así te haces mejor a la idea de qué tipo de libro es. Además está muy bien la zona de comentarios, con un montón de sugerencias por parte de la gente.

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  2. Entonces supongo que también te dejará confundida la serie "House of pleasure" de Kate Pearce: 9 libros que transcurren en una casa de placer durante la regencia. Aunque en cada libro hay de todo. Muy buena en mi opinión. A ver si consigo este. Gracias

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    1. No, no he leido a Kate Pearce. La 2.ª, la 5.ª y la 6.ª de la serie que mencionas las tengo apuntadas en mi «lista virtual» porque he leído buenas críticas, pero de momento no tenía pensado hacerme con ellas. Efectivamente, el planteamiento de clubes y casas de placer y tal me he dado cuenta de que no me gustan demasiado.
      Lo bueno es darte cuenta de qué tipo de historia te gusta y cuál no. No es que sean mejores ni peores, es que no son tu «catnip». Tampoco hay que forzar, que el mundo de la romántica es tan inmenso, que siempre puedes encontrar lo que te gusta.
      A día de hoy, las autoras de erótica que me gustan más son McKenna, Ashenden y Megan Hart, y creo que es porque no suelen montar numeritos teatrales, puestas en escena complicadas con mucho utillaje, sino que incluyen el erotismo en situaciones de la vida cotidiana, con personajes muy normales y mucha intensidad emocional, eso sí, así que no son lecturas para todos los días.

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