lunes, 21 de marzo de 2022

Crítica: “Duke, actually”, de Jenny Holiday

 

Como una película Hallmark, navideña, plenamente consciente de ello



DATOS GENERALES

 

Título original: Duke, Actually

Subgénero: contemporánea

 

Fecha de publicación original en inglés: 11/2021

Parte de una serie: Royal Christmas #2

Páginas: 400

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Fiction DB)

Hay una boda real y las cosas están a punto de ponerse interesantes.

Conoce al caballero de honor

Maximillian von Hansburg, barón de Laudon y heredero del duque de Aquilla, no está pasando una Navidad feliz. Una princesa lo ha dejado, está desempleado y su dominante padre lo ha enviado a Nueva York para conocer a una posible novia que no le interesa. En la ciudad, conoce a Dani Martínez, una profesora inteligente (y hermosa) que está decidido a entablar amistad antes de que sus mejores amigos se casen en la boda eldoviana del siglo.

Conoce a la madrina

La recién soltera y sensata neoyorquina Dani está harta del amor, incluso tiene una lista titulada «cosas que nunca volveré a hacer por un hombre», razón por la cual se lleva bien con el notorio libertino Max. Es el compañero perfecto para crear ángeles de nieve en Central Park y conversaciones profundas sobre la inutilidad del amor.

Todo es diversión y juegos hasta que su amistad se convierte en atracción y, ups...

Enamorarse nunca fue parte del plan.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?

Estaría entre las mil quinientas mejores novelas, gracias a críticas estupendas: Elley the Book Otter, Ezrah (I Heart Romance), Harlequin Junkie y Smexy Books, entre otras, le dieron lo máximo. Y es un friends to lovers, qué más quieres, marinieves.


CRÍTICA

Jenny Holiday me suele gustar, aunque alguna novela suya se me ha hecho bola.

De esta había visto buenas críticas, así que, cuando en Book Bub descubrí que estaba rebajada, no me lo pensé, ¡a por ella!

Daniela Martínez, treinta y dos años, hija de mexicano y británica, trabaja de profesora en la universidad. Solo quiere divorciarse, no perder a su perro en el proceso y alejarse para siempre de relaciones malas.

Su mejor amigo, Leo, se va a casar con Marie, una princesa europea (debe ocurrir en el primero de la serie). Una princesa que estaba destinada al barón Maximilian von Hansburg, reconvertido en dama de honor, bueno caballero de honor, lo mismo que Dani será la madrina.

El padre de Max no ha conseguido emparejar a su hijo con la realeza. Pero no desespera, y le hace ir a Nueva York, para conocer a una posible novia, otra aristócrata europea.

Max, veintiocho años, aprovecha el viaje para llamar a Dani. Cuando se conocieron en Europa, ella le cayó bien. Así que, ¿qué hay de malo en salir, tomar algo… y lo que se tercie?

No, le dice Dani. No, no, y no. Será muy guapo y elegante, pero es un playboy, más joven que ella, un tipo sin oficio conocido, que se limita a sus placeres y tal… Pero Max es insistente, y encantador. A Dani se le ocurre cómo sacarle partido.

Se lo lleva de fiesta, para pasárselo por los morros a su ex, que lo ha dejado por una chica (mucho) más joven. Entendedlo, es un tipo que está de toma pan y moja. Por si tienes alguna duda, la escritora alude a un actor sueco de esa serie de vampiros, o sea, Alexander Skarsgård, pero sin nombrarlo. Aquí os dejo foto del galán.

 



Foto de Thierry Sollerot from Vernon (Eure, Alta Normandía), Francia [CC0, via Wikimedia Commons]

 

Así comienza una amistad medio a distancia. Comparten tiempo juntos en Nueva York, y también separado, cuando él regrese a su lado del Atlántico. Intercambian mensajes, llamadas… Dani se plantea ligar en Tinder,… Y Max va siguiendo paso a paso, aunque en la distancia, cómo le va en eso del ligoteo.

Se reencontrarán en Europa, con motivo de la boda real.

Me ha encantado la dinámica entre los personajes. Tienen momentos muy graciosos. Otros bien tiernos. Se van haciendo amigos, al mismo tiempo que cada uno siente un cierto interés romántico por el otro. Que se callan, por supuesto. Lo suyo es muy bonito tal cual. Además, cada uno tiene ciertas normas que al otro le sería imposible seguir. No habría futuro para ellos.

Es una de esas novelas en las que, aunque aparentemente son amigos, tú, acendrado lector de romántica, sabes leer entre líneas, lo que significa una mirada, o un silencio. Es delicioso que no te lo den todo mascado y que tengas campo para imaginar, sospechar, intuir, anticipar…

Esto se debe a la narración en tercera persona, por mucho que recurra a veces al punto de vista profundo del personaje. ¡Gracias, qué bien, por fin una contemporánea de ahora que no asume el formato NA!

No pude parar de leer. Hasta me llevé el Kindle al trabajo, para echarle una ojeada en el café.

Hay referencias cinematográficas muy pop, y bien traídas, de las que te hacen sonreír.

Luego los secundarios son adorables, como el hermano menor de Max, a quien ha tratado de proteger toda su vida y que tiene su propia historia de amor, contada, ¡ay!, con muy pocos trazos. Me dejó con ganas de saber más de ellos.

Sería todo muy cuqui si no fuera porque hay algunos temas más serios en la vida de Dani y, sobre todo, de Max. 

Max es honesto, sabe que es un privilegiado, y lo que quiere es ser útil de alguna manera con todo ese potencial, así que tampoco va llorando por las esquinas hablando de su desgraciada infancia. 

Por proteger a su hermano, se quedó en casa, no fue al colegio, y eso significa que a veces es muy franco, como un niño que descubre lo que es tener amigos y dice así, a corazón abierto, tú me gustas, quiero ser tu amigo. Algo inocentón.

¿Es una novela perfecta? Pues no. El comienzo me parece espectacular. Podéis coger en Amazon y echarle un vistazo a las primeras páginas, que son geniales. Luego esa chispa no se puede mantener a lo largo de cuatrocientas páginas, hay que asumirlo.

Hay algún descuido que no entendí, porque a veces se decía que Max había estudiado en Oxford y otras en Cambridge. Siendo historiador, suena más oxoniense.

Recurre un poco al tonto malentendido, porque desde que cada descubre que ama al otro, hasta que se lo dice,… pasa un tiempo.

Luego está la forma en que hablan de la monarquía, como si fuera solo cosa de celebrities. Que no, que la monarquía es una institución política, forman parte de las constituciones. No están ahí solo para hacer bonito.

En un momento dado, Dani objeta que en este ficticio reino en los Alpes la mayoría de la gente es blanca, como queriendo decir que no es un lugar apropiado para una hija de británica y mexicano. ¿De verdad? A ver, primero, una mexicano-británica nacida en los EE. UU. para mí, si me obligas a elegir color, la veo blanca. Y no creo que en Centroeuropa llamara la atención. La gran duquesa de Luxemburgo es una señora cubana, y la reina consorte de los Países Bajos, argentina. No digo que todo haya sido perfecto y fácil para ellas, pero demonios, está normalizado, hay hispanoamericanas entre los royals europeos.

Me pareció un comentario muy tonto, la verdad, de alguien que no ha leído el ¡Hola! en su vida.

No es que en Europa no haya racismo, no, pero la principal discriminación me parece más bien que es tema de clasismo y xenofobia. La obsesión biológica con el color de la piel, la creencia en que existen razas en la especie humana o esa manía por el ancestry de cada cual… es algo más bien estadounidense. Lo que yo llamo la obsesión Pantone. Tal como yo lo veo, el problema de Merkle no fue solo, ni siquiera principalmente, el color de su piel.

Pero vamos, quitando tonteriucas, me ha parecido excelente, lo he pasado de fábula y la recomiendo totalmente.

Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: quienes gusten de romántica contemporánea friends to lovers y los nobles actuales.

Otras críticas de la novela:

Sólo he visto críticas en inglés.

Harlequin Junkie, 5 estrellas

Smexy Books, A

Under the Covers, 4 ½ estrellas

All About Romance, B

Caffeinated Reviewer, 4 tazas

En AudioGals, al audiolibro narrado por Stacy Gonzalez, le dan: B (story grade), C (narration grade) y 5 (steam factor).

2 comentarios:

  1. Ups, un 5. Pues la sinopsis no me llamaba nada la atención. Para que tu veas, al final es siempre "como te lo cuenten".

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    1. Sí, efectivamente estoy contigo, al final muchas veces lo que marca la diferencia no es el argumento, sino el estilo, cómo te cuenten las cosas.

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