viernes, 24 de febrero de 2017

Crítica: “La hora de la verdad”, de Suzanne Brockmann



Noveno de los Troubleshooters. Cierra las historias Max & Gina y Molly & Jones de manera decepcionante.
BOOKS4POCKET, MARZO 2011
Imagen de la portada: Getty Images
Diseño de portada: Epica Prima


DATOS GENERALES
Título original: Breaking Point
Fecha de publicación original en inglés: 2005
Subgénero: suspense
Parte de una serie: Troubleshooters #9

Traductor al español: Alberto Magnet Ferrero
1ª ed., 1ª imp.: 02/2007
Publicación: Titania

SINOPSIS (según la contraportada, y con algún que otro error)
Max había logrado su objetivo: apartar a Gina de su vida. Después de todo, ¿qué futuro tenía con una mujer mucho más joven que él con la que cualquier conversación acababa siempre en la cama? Sin ella, volvía a ser un eficiente y ocupado agente especial y podía dedicar al FBI todo su tiempo y energía… eso sí, a costa de perder la alegría por la vida. Pero cuando recibe la noticia de que Gina ha sido víctima de un atentado terrorista, todo deja de importarle. Pronto descubre que la mujer a la que ama no ha muerto, sino que se enfrenta a un destino aún peor en manos de hombres despiadados. Gina y su amiga Molly han sido arrastradas al corazón de África [error de la sinopsis: es a Indonesia] y sus vidas corren peligro. Max, con ayuda de su subordinado Jules, intentará salvar a las dos mujeres… mientras ruega que el destino le permita una segunda oportunidad con la única persona a la que ha amado en su vida. [Hombre, no, Max ha amado a más gente, no es un desierto emocional tan árido]


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, estaría entre las… digamos dos mil mejores novelas románticas de todos los tiempos, en torno al puesto mil y pico. La verdad es que no es tanto por premios o buenas críticas (que no tuvo), sino por ciertas cualidades que hace que aparezcan en otro tipo de listas: las que reflejan algunos tópicos, temas o situaciones favoritos del lector. Por ejemplo, la gente recuerda este libro por amistad entre personas del mismo sexo: Molly y Gina son dos cooperantes que se han hecho amigas y se ayudan a lo largo de todo el libro. Y el dúo Molly & Jones, ella cuarentañera y él de treinta y tantos, es una de esas “parejas mayores” muy recordadas. Se beneficia además de que toda la serie Troubleshooters entró en el Top 100 de NPR.
Si vamos a premios/críticas/encuestas, hay que reconocerlo: este libro fue una decepción. Literalmente. En la encuesta anual de All About Romance logró un premio, sí, el de lectura más decepcionante del año 2005.


CRÍTICA
Recapitulemos.
En Over the Edge (#3) conocimos a Max Bhagat, agente del FBI, y Gina Vitagliano, una joven secuestrada en un avión. A lo largo de las novelas, su relación ha consistido, básicamente, con él en modo negación, y ella insistiendo incansable.
En Out of Control (#4) nos presentaron una historia secundaria de Molly, una cooperante-misionera cuarentañera y Jones, un treintañero de dudoso pasado que recordaba bastante a Harrison Ford.
Durante buena parte de La hora de la verdad, la autora va saltando de un tiempo y lugar a otro, siguiendo tres líneas argumentales diferentes, lo que puede ser un poco confuso.
Max fue herido en la novela precedente. Durante su recuperación, Gina no lo deja a sol ni a sombra. Pero Max sigue rechazándola: que si la diferencia de edad, que si no quiere perder a la gente que ama, que si ella no lo ama sino que es sólo una admiración irreal por el héroe que la ayudó en un momento terrible…
Estando en el hospital, Gina no consigue acercarse emocionalmente a él, aunque le ayuda en la fisioterapia con un poco de gimnasia horizontal.
Al final, Gina marcha a Kenia con una ONG. Intima con Molly, una señora bien maja que lleva años esperando a que reaparezca Jones, el hombre de su vida. El problema es que a Jones le busca todo el mundo, desde mafiosos indonesios hasta el gobierno de los EE. UU. y no precisamente para decirle “ojos negros tienes”.
Pero Jones no puede estar separado de su chica y se las ingenia para aparecer en Kenia. Por razones que no vienen al caso, Molly y Gina acaban en Hamburgo (Alemania), donde se produce un atentado terrorista y Gina está en la lista de víctimas. Luego aparecen secuestradas en Indonesia. Esto hace que Max y Jones unan (es un decir) fuerzas para rescatarlas. Con la inestimable ayuda de Jules. Así da paso a la parte final del libro, la más dinámica de la historia.
Y ese es, más o menos, el argumento.
¿Qué decir? Si mantienes una historia de amor desde la novela 3 hasta la 9 de una serie, creas expectativas durante años. Así que conviene que tengas pensado algo espectacular.
Evidentemente, Suzanne Brockmann no lo tenía.
Ha sido como ver una peli de tus actores favoritos con una mierda de guión. Casi esperaba que Max o Jones rompieran la cuarta pared y soltaran: “sí, ya sé que esa frase es cursi, y realmente yo no la diría ni muerto, pero qué le voy a hacer, hay huelga de guionistas”.
¡Qué desperdicio! Unos personajes tan potentes, con unas historias personales y amorosas tan complejas,… que acaben metidos en una novela primero confusa y luego anodina, y llena sobre todo en la primera parte de infodump
No encontré la menor tensión romántico-erótico-sexual entre los personajes: aquí todo el pescado está vendido desde el minuto uno.
¿El suspense? Nada, ni aventuras intrépidas ni inesperados giros de la trama.
Reconozco que en parte no conecté con la novela porque desde el principio todo sonaba falso
Me pareció absurdo que un par de tipos estadounidenses estuvieran investigando por su cuenta en Hamburgo, sacando sus plaquitas del FBI. ¿Hola, cooperación policial internacional, Europol, Interpol, la abuela fuma? Que yo no digo que se produzcan intercambios de información, y colaboración, a pesar de lo problemático que es ceder a un país no europeo datos que afectan directamente a la privacidad de los ciudadanos comunitarios, pero… No es creíble que las cosas se hagan como en el libro.
¿Jules en la escena de un crimen, un segurata guardándolo y le dejan pasar? ¿Max Bhagat pidiendo un historial clínico en un hospital así by the face? Y no se le ríen a la cara, ni le recuerdan la protección de datos personales ni le dicen que cometerían un delito si le dieran eso. No, lo mejor es que dicen que no se lo dan ¡¡porque hay mucha gente que se hace pasar por agente de la CIA o el FBI…!! ¿De veras, en Alemania? ¿Cientos de personas? ¿Todos los años? ¿Haciéndose pasar por agentes de la CIA o el FBI?
Me estaba imaginando yo a un sexy agente del FBI acercándose a un hospital en España exigiendo ver esto o aquello, “¿Qué me dice usted que es quien? ¿Del FBI? Pues no sé, mire a ver si en Consejería dicen algo…” Y de allí: “No, hable con la policía…” O con la Ertzaintza o con los Mossos d’Esquadra, o la Policía Municipal/Foral/Nacional que toque… Al final sería algo así como “Hable con el juez…” y éste echando balones fuera: hable con el fiscal o con el letrado de la administración de Justicia que entiende de estos temas de cooperación,… con el ministerio de asuntos exteriores, con santa Rita… Vamos, un “no me toques los cojones, que no es de mi competencia” que volvería loco hasta al curtido Max Bhagat.
¿Viajar de EE. UU. a Alemania para identificar un cadáver? Hola, FBI, ¿habéis oído hablar de las pruebas de ADN o las huellas dactilares? Es lo que, junto al DNI, usamos en España para identificar cadáveres; sería rarísimo hacerlo sólo por testigos. Cuando se produjo el accidente del A320, por ejemplo, las autoridades francesas colaboraron con expertos españoles y alemanes, e identificaron los cadáveres con ADN, huellas dactilares y datos odontológicos. Pero oye, que igual en Alemania es diferente. La cosa es que la escena de Max Bhagat yendo a identificar el cadáver de Gina, me resultó tan poco plausible que me sacó de la historia.
Afortunadamente, Brockmann prescinde de sus habituales historietas hollywoodienses sobre la SGM. 
Y Jules protagoniza alguno de los mejores momentos, por algo es uno de nuestros héroes favoritos.
Se puede disfrutar de esta novela. Pero de Suzanne Brockmann esperas mucho más: que te mantenga en vilo, que no puedas dejar de leer hasta el final. Yo eso no lo encontré.
La he leído en español, con traducción tirando a ramplona y el uso de palabras raras de vez en cuando como “trizado” por “hecho trizas”.
Valoración personal: prescindible, 2

Se la recomendaría a: quienes quieran leerse todos los Troubleshooters.

Otras críticas de la novela:
En El Rincón de la Novela Romántica tenemos una crítica, y otra en Cazadoras del romance, y parece que gustó. Lo que me llama la atención, porque en inglés decepcionó. Puede ser porque el hecho de no conocer lo potentes que eran estas parejas antes no les hace tener expectativas.
En All About Romance hicieron dos críticas, una de B- y otra de C+ (del audiobook).
Aquí, la crítica de Rosario’s Reading Journal, que calificó la novela con una B+.
Para saber más de las novelas de Suzanne Brockmann, y un análisis de sus muchos atractivos, recomiendo –como siempre- el artículo  “If You Like Suzanne Brockmann...” por Sarah Frantz (Dear Author, 28/07/ 2008).

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