viernes, 13 de noviembre de 2015

Crítica: “Caballo de fuego. Congo”, de Florencia Bonelli



Segundo novelón de Caballo de fuego.
Mientras leía este libro, veía todo el rato cosas que normalmente me harían lanzarlo contra la pared. Pero yo no sé cómo cuenta esta autora las cosas, que me atrapó y no pude parar de leer hasta el final....
A pesar de los problemas que pueden plantear muchos aspectos del libro, desde luego es una valiente que escribe lo que nunca encontrarás publicado en inglés.

Debols!llo, 2015

DATOS GENERALES

Subgénero: suspense romántico
Publicación original: 2011

Parte de una serie: #2 Caballo de Fuego

SINOPSIS (de la contraportada)

Sus mundos son muy distintos.
La pasión que los une, inolvidable.

La cirujana pediátrica Matilde Martínez viaja al Congo persiguiendo un sueño: aliviar el sufrimiento de los niños que han sido víctimas de la violencia y el hambre. Ha dejado atrás su relación con Eliah Al-Saud, una historia tan dulce y embriagadora como tormentosa.

Por su parte, Eliah se dirige al Congo para hacerse con una mina de coltán, el mineral más codiciado por los fabricantes de teléfonos móviles. Pero sobre todo quiere recuperar a Matilde el amor de su vida. Los traumas y secretos que los distanciaron en París siguen latentes y, rodeados de crueldades e injusticias, la reconciliación parece imposible.

Inmersos en la guerra del Coltán, y amenazados por los guerrilleros más poderosos de la zona, Matilde y Eliah intentarán con todas sus fuerzas que el amor triunfe sobre el ocio.

Acá, el book tráiler que hicieron los de Planeta Méjico.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Esta novela en solitario, NO, porque no es una novela romántica: los protagonistas no acaban juntos. No destripo nada al decir eso, ya que todos sabemos que hay una tercera novela.

Pero la trilogía en su conjunto, considerada como “novela romántica en tres partes”, sí que entra en lo mejor de la novela romántica.

Caballo de Fuego estaría, en mi opinión, a la altura de obras como El jinete de bronce, de Paullina Simmons, o de lo mejor de Pamela Clare, es decir, entre las… digamos trescientas mejores novelas románticas de todos los tiempos.

Como ya dije en mi crítica de Caballo de fuego. París, esta afirmación no la apoyo en estudios estadísticos. Cuando se trata de novelas escritas en español, no tengo blogueros, páginas web ni premios de referencia, para poder diferenciar entre las novelas buenas y las malas. Mi base de datos tiene a esta novela, como la anterior, por el puesto seis mil y pico, gracias a que Florencia Bonelli logró el Premio Dama 2012 a la mejor autora internacional del año.

CRÍTICA

Tras Caballo de fuego. París, me acerqué a esta novela para seguir con la historia, aun a sabiendas de que hay un tercero y el culebrón no se queda aquí.

ADVERTENCIA: No veo forma de hablar de este libro sin destripar un poquito el anterior.

Matilde viaja al Congo para, según dice, “curar a los niños pobres, olvidados y marginados”. Sí, encuentro mucho de paternalismo occidental en relación con los “pobres negritos” (“negros” y “nativos” son palabras usadas con frecuencia). Claro que luego se te olvida cuando te describen las circunstancias del país, hundido por la violencia y la corrupción. Además, queda claro que lo que les ocurre no es porque sean “primitivos e incivilizados”, no. Esto lo provocan desde el exterior para hacerse con el coltán. Describen un expolio del que los africanos sólo cogen las migajas, en lugar de quedarse con la parte del león, que sería lo justo ya que son los dueños de los recursos naturales. Sobre esto último no ahonda, salvo en un instante en que Al-Saud habla con Joseph Kabila, y Al-Saud se calla su opinión. Es lo de menos, pero me quedé con la duda de dónde se ubica este libro, ideológicamente.

En la primera mitad del libro tenemos a Matilde entregada a la medicina en una situación bastante horrenda (que luego empeorará, ojo: mucho sufrimiento humano) mientras…

1)    enamora a todo caballero con el que se cruza. Sí, es tan guapa, tan buena, tan hábil como cirujana, tan etérea, como si no fuera del todo de este mundo,… Les deja hacer. Por no molestar.
2)     encuentra a un niño al que quiere adoptar. Sí, la adopción de niños africanos por occidentales suscita controversia, ¿generosidad, moda, imperialismo, genocidio cultural?
3)     reza por las pobres víctimas de la violencia. Sí, hay una parte religiosa pro-católica en la novela, incluyendo una medalla milagrosa de la Virgen, aunque nada fanático. Aquí, en vez de sacarme de la novela, me pareció que encajaba con la historia. Puede ser porque he crecido en un país de un catolicismo tan acomodaticio como España. A alguien de otra cultura igual le canta la Traviata.
4)    piensa mucho en su chico.
Por su parte, Al-Saud anda como vaca sin cencerro, echando mucho de menos a “su mujer”, mientras se dedica a su bisnes de mercenario internacional. Tendrá que asegurar una mina de coltán para la empresa X (a la que el gobierno ha concedido su explotación) frente a la empresa Y (a quien se la han dado los rebeldes). Ejemplo de por qué se produjo una segunda guerra civil en el Congo.

Matilde se pregunta por qué la ONU no hace nada, y le explican:


Matilde, la ONU actúa de acuerdo con el mandato de los Estados Unidos. Si las principales multinacionales interesadas en la explotación del coltán son de origen europeo y norteamericano, entonces la ONU mirará hacia otro lado.



¿Veis por qué digo que esto no lo escribe una autora anglosajona ni “jarta” de vino, empastillada y fumada media Ketama?

Aparte del asunto entre la ingenua de Matilde (“¡Ay, Matilde! A veces me pregunto si sos o te hacés”, Juana dixit) y su Top Gun italo-franco-argentino-saudí, hay un poco de todo: terroristas, el Mossad cargándose a gente, y el padre de Matilde buscando uranio para que Sadam Husein lo enriquezca y tenga una bomba atómica que lanzar sobre Israel.

Cuando los amantes se reúnen, mediada la novela, saltan chispas: sexo explícito, pero menos que en el anterior. Y discutiendo todo el rato. Son como un volcán emocional adolescente, reconcomidos por los celos. Matilde, con todos los tipos que la rodean, tiene menos entereza que una ameba, dejando que la besen y la toquiteen, cuando esos contactos no le gustan nada y ama a otro. Matildita, más ñoñita que nunca. Eliah también se deja hacer cuando otra directamente le echa mano (y lo que no es la mano) a las joyas de la familia. Lo de la abstinencia no es para él, vale, pero si luego tu chica te pregunta “oye, ¿has estado con Fulanita?”, negarlo no te deja en buen lugar. Porque todo se sabe. Al final.

Pese a sus excesos, no pude apartar la mirada, fascinada, de esta historia. Todo lo que me contaban me resultaba interesantísimo, incluso la bobita de Mat y su desquiciado machote. Como si los de High School Musical aterrizaran en el peor infierno sobre la Tierra. Hay atractivas historias de amor secundarias que encajan perfectamente con las demás líneas argumentales.

Del estilo, ¿qué decir? Ahora entiendo por qué en un tuit la compararon con Dan Brown.

Igual que en el gótico internacional, que te hacían el mismo estilo de cuadro en Valencia que en Bohemia, en la literatura de género actual hay un “estilo best seller internacional” que puede publicarse en cualquier parte. En él escriben lo mismo Gómez Jurado que Ken Follett, y funciona espléndidamente: narración entrecortada, con mucho suspense y sus dosis de sexo y violencia para salpimentar la historia. Corta la trama en momentos álgidos, pasa rápido de un escenario a otro, hay muchos personajes entrelazados a veces por vericuetos inverosímiles, el lector conoce cosas que los personajes ignoran y andas en tensión a ver qué pasa cuándo Fulanita se entere de esto o cómo reaccionará Menganito cuando averigüe lo otro…

Ahí enmarcaría yo a Florencia Bonelli, aunque ella analiza más profundamente la psique de los personajes, y las relaciones interpersonales. Ese es el toque que aporta el género romántico. La pincelada autóctona te la proporcionan personajes como Juana: humana y humorada, y con más paciencia que el santo Job con las pavadas de su amiga santa Matilde (“¡Ay, Mat! ¿Sos Caperucita Roja o Blancanieves?”).

En este libro me pareció que la autora tenía menos “vocación de diccionario”, aunque siga explicando cosas como los Spetsnaz, lo que es un dingo o el origen del término free lance. No sé si es que ella se corrigió o yo me he acostumbrado.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de thrillers políticos de intriga internacional. Abstenerse aquellos a quienes les dé grima la enfermedad y la violencia.

Otras críticas de la novela:

Empiezo con los enlaces que hablan de toda la trilogía. Si no la has empezado a leer, mejor lo miras después, por aquello de que los libros posteriores son spoilers de los anteriores, creo yo:

Muero por los libros tiene toda una parte dedicada a describirte a los personajes de estas historias.

Sweet Addiction Book Club también habla de la trilogía.

El Rincón de la novela romántica, una crítica que le da 5/5

Leyendo ando la premió con cinco estrellas.

En Libros de romántica, también se entusiasmaron.

2 comentarios:

  1. Hola Bona, coincido con tu crítica. Con Florencia Bonelli me pasa como con un enamorado: Lo conozco y le disculpo los yerros. Cuando la leo siento como que "le veo las costuras" y, por momentos, me lleva muy rápido y no me deja paladear la situación, pero sigo y sigo y sigo leyendo. Siento que abre muchas líneas y las va entrelazando (con frecuencia tengo que releer) pero luego las cierra prolijamente.
    Tengo críticas entusiastas en mi blog (hechas sin dejar decantar la lectura) pero no me arrepiento de lo dicho. Muchas veces es más importante saber lo que genera una novela en un lector que una crítica "sesuda" y destripante. Por lo menos es lo que a mí me ocurre, por eso sonreí cuando decías que "a pesar de... no podías dejar de leer."
    Nos leemos ;)

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    1. Verdaderamente, hay algo en su estilo que te atrapa, te emociona y te lleva. Como en una montaña rusa, has escrito tú, y tienes razón. Y vas pasando por alto todas las cosas que no encajan, o que te hacen poner los ojos en blanco, porque hay un núcleo duro de narración espléndida que te agarra y no te suelta. Confío en haber expresado bien que es eso lo que he sentido con esta autora.
      Lo que pasa es que tras la emoción te viene la reflexión, y de eso muchos lectores no podemos prescindir. Por eso creo yo que conviene advertirlo, y que nadie se llame a engaño, porque hay muchas cosas en esta novela (y algunas más en la siguiente) que te dan ganas de tirarla por la ventana.
      Junto a la bobita de Mat y al gañán de Eliah.

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