viernes, 30 de abril de 2021

Crítica: “Just this once”, de Rosalind James

 

Romántico viaje a NZ

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Just This Once

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2013

Páginas: 341

Parte de una serie: Escape to New Zealand #1

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Todo el mundo necesita alguna vez ser rescatado. Esto es, todo el mundo salvo Hannah Montgomery. Sólo necesita unas vacaciones. Tres semanas en Nueva Zelanda para poner en orden su vida, averiguar qué es lo que quiere, parece perfecto. Oh, y para relajarse. Definitivamente, debería incluir eso en la agenda. Ciertamente, no está buscando un ligue de verano con un jugador de rugby profesional, sin importar lo muy atractivo que es. Hannah no hace cosas casuales. Pero quizá por una vez…

Drew Callahan está feliz ayudando a Hannah encontrar toda la diversión que le falta. Pero por mucho que comparte con ella, mantiene un gran secreto. Y descubrir la verdad, ahora que ella ha vuelto a casa, hace a Hannah más cautelosa que nunca. Drew sabe que ella es perfecta para él. ¿Cómo puede él convencerla para que baje la guardia lo suficiente como para explorar lo que podrían tener juntos?

 

NO TRADUCIDO AL ESPAÑOL


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, solo la compré porque se ambientaba en Nueza Zelanda y el protagonista era un All Black.


CRÍTICA

Como soy una gran fan de todo lo que transcurra da un Down Under, me apunté esta novela ambientada en la Nueva Zelanda actual.

Hannah Montgomery necesita unas vacaciones. Se coge tres semanas para ir a Nueva Zelanda.  El primer tercio del libro se dedica al turisteo. Es uno de esos libros que te permite viajar desde el salón de tu casa y a mí eso me ha encantado, porque las posibilidades que tengo de visitar algún día Nueva Zelanda son más bien remotas.

En la playa, bueno, más bien en el mar, conocerá a un mocetón impresionante, tipo armario empotrado, llamado Drew Callahan.

Conectan de manera inmediata. Hannah compartirá parte de sus vacaciones con este hombre.

Drew es jugador de rugby, capitán de su equipo, pero ahora se está relajando dedicado a la pesca. Los dos se dedicarán a actividades más bien tranquilas, ya digo, la playa, la montaña,… evitando un poquito a la gente.

Cuando se encuentran en un sitio público, la gente se acerca a Drew, pidiéndole autógrafos y fotografías. Porque este país de cuatro millones de habitantes vive del rugby, que es casi una religión, especialmente su selección nacional, los All Blacks.

Estos dos se llevan bien, van intimando. Los dos son muy responsables, y necesitan un momento Kit-Kat en su vida. Tienen personalidades afines que encajan de fábula.

En Hannah, Drew encuentra a alguien que no se deja impresionar por quién es él. De hecho, desconoce hasta qué punto es una estrella deportiva. Conoce a Drew, el hombre, que es de quien se enamora. Hannah es una mujer atlética con la que Drew puede compartir actividades al aire libre, algo que no le ha pasado con ninguna otra pareja.

Desde el principio, queda claro que ella le ha gustado, que es algo más que un ligue de verano. Al mismo tiempo, nota cómo Hannah se resiste a cualquier tipo de compromiso, recela de las relaciones interpersonales.

Hannah no deja que la gente la ayude con facilidad. Mantiene mucho las distancias. Se le hace muy cuesta arriba toda la parte celebrity de Drew, las exigencias que para él tiene su posición profesional.

Hannah encontrará en Drew un hombre paciente, que la ayuda a darse cuenta de lo que no funciona en su vida. La saca de su forma de confort para que tenga una vida más equilibrada.

No os cuento más, porque una de las cosas buenas de este libro es ver cómo estos dos van resolviendo los obstáculos que se les plantean. Me ha encantado la madurez de los personajes, la naturalidad de los diálogos. 

El desarrollo de la trama, tanto en la parte erótica con la parte sentimental es estupenda.

Para mí, tiene el plus añadido de ambientarse en Nueva Zelanda y encima en el rugby profesional, con lo que me dan gusto por partida doble. Si no eres aficionado a este deporte, no tengo claro si esa parte te va a interesar, o, al contrario, te aburre y te lo vas a saltar como a veces hago yo en novelas sobre el fútbol americano.

Ver un país extranjero a través de una turista, sirve para que lo conozcas mejor. Desde la distancia, Nueva Zelanda (como Australia) parece reunir lo mejor del Nuevo y del Viejo Mundo. Por un lado, desde una perspectiva que llamo socialdemócrata, te evidencian el compromiso de toda una sociedad del bienestar de cada uno de sus miembros. Pero, por otro lado, tienen eso tan liberal, tan del Nuevo Mundo, de responsabilidad individual, de creer en la iniciativa propia. Cada uno se tiene que buscar la vida, emprender, sin esperar que Papá Estado te lo arregle, tú vagueando y con la mano puesta a recibir una paguita.

No, tienes que buscarte un trabajo, o montar una empresa. Si no lo logras en tu país, pues te vas al extranjero. Aquí se habla mucho de la inmigración neozelandesa a, por ejemplo, Australia.

En su página web, la estadounidense James explica que, por motivos de trabajo, ha vivido en distintos lugares del mundo.

Comenta que se le ocurrió esta novela cuando, vio la final de la Copa del Mundo en un pub de Wellington, y quedó absolutamente abrumada por la intensidad de la fiebre All Black que dominaba toda la nación durante la Copa del Mundo, y la importancia de los propios jugadores en todo momento.

Viendo un documental sobre Richie McCaw, ex capitán de los All Blacks (La forja de la leyenda. Los All Blacks de Richie McCaw) comprendí la enorme presión que padece el capitán de los All Black: prácticamente todas las ilusiones de un país caían sobre sus hombros. Es difícil entenderlo desde otros países, pero James hace el esfuerzo de intentar explicarlo.

Me quedé con la impresión de que, físicamente, el Richi podría haber seguido jugando, pero mentalmente ya no podía más.

Cuando James comenta que nunca había visto nada remotamente parecido, creo que tiene razón. No es como, por ejemplo, España y el fútbol. Esperas que la selección gane, pero si luego no ganan pues tampoco pasa nada. El rugby neozelandés es otra cosa, cuestión de estado: los All Blacks tienen que ganar sí o sí cualquier cosa que no sea ganar es una trágica decepción nacional.

Me sorprende que sea una primera novela, pues es excelente. Si no le doy lo máximo es porque no me dejó resacosa ni quería que apareciera más páginas.

Veo en internet que la autora siguió escribiendo libros de esta serie; ya van ocho o nueve. Alguno caerá en mi kindle.

Por cierto, este es uno de esos libros que sé perfectamente el motivo por el cual me llamó la atención. Lo conocí gracias a un podcast de Smart Bitches, en el que Sarah Wendell lo alabó, gustándole especialmente la parte turística de visitar Nueva Zelanda, la parte romántica le gustó menos.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes disfruten de contemporáneas tranquilas y la exótica Nueva Zelanda.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado críticas en español y, en inglés, muy poquito.

Books for me, crítica positiva. 

Crítica al audiolibro en AudioGals, narrado por Claire Bocking. Le da C+ a la narración y B- al contenido del libro. 

El blog neozelandés Sewscrapmuse dedica una entrada a toda la serie, que valora en conjunto en 4 ½ estrellas

Aquí te señala que toda la serie está en Kindle Unlimited. Lo digo para quien tenga eso y quiera probar a ver.

Good Reads, 3.82 estrellas

Amazon.com, 4.3 estrellas

6 comentarios:

  1. Pues menos mal que la reseña es estupenda y pones los dientes largos, porque tiene justo un estilo de portada que asocio a libros blanditos que no aguanto tipo Kristan Higgins. Echaré un ojo a ver qué tal está de precio!
    Por cierto, yo también escucho podcast de romántica, el de Sarah MacLean sobre todo, y acabo apuntando libros, que debe ser que no tengo suficientes pendientes... XD
    Estupenda reseña, Bona!
    Besotes!

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    1. Sí, esta es de esas novelas que les puedes dar una oportunidad solo si están bien de precio. Yo no me gastaría más de 3 euros en ella, en digital. Objetivamente es una novela de tres estrellas, que para mí es de 4 por la ambientación neozelandesa y el rugby, por preferencias personales.
      Desconocía que Sarah MacLean tuviera un podcast, gracias por comentarlo. Lo buscaré, a ver.
      Si sabes de alguno en español que esté potable, me dices. Escuchaba yo La vena romántica, pero ha tenido muy poquitos.
      Hace años que le doy vueltas a hacer yo uno en español, pero no me da la vida.

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    2. Está a menos de un euro en Amazon (y en Kindle Unlimited), así que la compraré, a ver qué tal.
      El podcast de Sarah MacLean se llama Fated Mates y a mí me gusta bastante, sobre todo porque es muy ameno, es como una charla entre ella y Jen, su compañera. Cada dos semanas hablan sobre un libro (que anuncian antes, para que lo leas y puedes comentar). Justo esta semana han leído Whiteout de Adriana Anders, me acordé de ti. La verdad es que el formato podcast me gusta mucho y también pensé lo de hacerlo pero entre el trabajo que es, mi horrible voz y que tampoco tengo mucho que aportar... Si alguna vez te animas a hacer uno, aquí tienes una oyente.

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    3. Gracias por decírmelo, me apunto el podcast, suelo escucharlos cuando salgo a caminar todos los días, se me hace más llevadero. Seguro que la voz no la tienes tan mala como te piensas. Si alguna vez consigo animarme, organizarlo bien, etc, ya os diré.

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  2. Y aquí otra oyente.
    Los All Blacks, con su danza maorí antes de los partidos, son leyenda. Era uno de los deportes que siempre se veían en casa porque mi hermano jugaba. A mí no es que me entusiasme ver deportes, pero hay que reconocer que el rugby es vistoso.
    Si estuviese en castellano me la apuntaba, pero lo de mejorar mi inglés va lento.

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    1. Gracias por el apoyo. Bueno, con lo de tu hermano, entenderás bien mi afición rugbier. No te preocupes con lo del mejorar inglés, poco a poco se consigue.

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