martes, 27 de febrero de 2018

Crítica: “The switch”, de Sandra Brown


Intercambio de gemelas con un resultado trágico

DATOS GENERALES
Título original: The Switch
Subgénero: suspense
Fecha de publicación original en inglés: agosto de 2000

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS

Las gemelas idénticas Melina y Gillian Lloyd no habían pensado en hacerse pasar una por otra desde su infancia. Así que cuando Melina le propone a Gillian que toma su lugar como acompañante de medios para el astronauta coronel «Jefe» Hart, ella dice que no… al principio. A la mañana siguiente, Melina recibe una noticia terrible: su hermana ha sido brutalmente asesinada, y el Jefe, aunque inocente, es el principal sospechoso. Melina y él están decididos a encontrar al asesino, un megalomaníaco cuyos horrendos planos exigen que Gillian sea reemplazada, y nada mejor para ello que su melliza, Melina.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Nope. Es de las que compré y leí sólo por ser de Sandra Brown.

CRÍTICA
The Switch es la novela de suspense que Sandra Brown publicó en el año 2000, precedida, unos meses antes, por la breve Punto muerto
Aparecen tres elementos ya vistos en novelitas genéricas de Sandra Brown: mellizas que se hacen pasar la una por la otra, un astronauta y el chiflado religioso.
(¿Veis cómo los harlequines son una auténtica escuela?)
Primero, tenemos a las mellizas que intercambian lugares. Este tópico apareció en Thursday’s Child, y también con dos hermanas un tanto opuestas de carácter: una más reservada y otra más sexy y encantadora. En The Switch, Melina es una «acompañante de medios», ojalá supiera cómo se llama esta profesión en español. Su función es acompañar a la gente famosa de visita en la ciudad y facilitarles la vida: que lleguen a tiempo a sus eventos, proporcionarles lo que necesiten, comida, ropa, sacarles de problemas,… aunque con límites en cuanto al sexo y las drogas.
Su hermana Gillian es más contenida. Ha decidido ser madre por su cuenta, recurriendo a la inseminación artificial.
Al parecer, recomiendan que el día de la inseminación, la mujer tenga relaciones sexuales con su pareja, como una forma psicológica de unirla a todo este proceso; también porque siempre cabría la posibilidad de que el hijo fuera de él, si es varón. Pero la pareja de Gillian es estéril y la verdad es que tampoco le apetece estar con él. Melina le propone distraerse con algo mucho más sexy: acompañar a su cliente actual, un astronauta, haciéndose pasar por ella.
Segundo, sí, un astronauta apareció como protagonista en la novelita LongTime Coming. No encaja del todo en ninguno de los dos prototipos brownianos (vaquero / hombre de la ley). Como pertenece al ejército, se acerca al segundo: tiene autoridad, es persona seria, responsable, que al mismo tiempo es capaz de proteger a la heroína y cuya buena forma física se supone.
El coronel Hart recibe el apodo de «Jefe» porque es medio indio. Otro tópico ya visto, el buen salvaje, aunque aquí afortunadamente nos ahorra comentarios sobre él que suenan racistas.
Este es el famoso al que Melina debe acompañar. Gillian dice que no quiere hacer el intercambio. Luego tú ves que el astronauta y su acompañante se caen bien, empiezan a coquetear y acaban pasando buena parte de la noche juntos.
A la mañana siguiente, Melina aparece muerta y las ofensivas palabras que aparecen en la pared resulta que se refieren a un lío con el «mestizo», o sea, por el rollo con el astronauta.
La policía avisa a su hermana y cuál no será la sorpresa de todos cuando confiesa que la muerta no es Melina sino Gillian, que al final sí que se hizo pasar por su hermana. Así acabó enrollándose con el astronauta y muerta.
Está tan horrorizada, se siente tan culpable, que simplemente no puede creer que las cosas sean tan sencillas como pretende resolverlas la policía: un tipo de la clínica de fertilidad obsesionado por Gillian.
Hart tampoco puede sobreponerse al impacto de saber que la mujer que lo sedujo la noche anterior está muerta. Creyó haber encontrado por fin alguien con quien intentar algo estable, encantadora, sexy, totalmente adecuada para él.
Aunque el caso parece cerrarse rápido y fácil, hay detalles que no acaban de encajar. El FBI se interesa en el asunto, y justo cuando van a hablar con Melina, los acontecimientos se precipitan y,…
A partir de ahí, es todo una locura de idas y venidas, ataques, huidas, descubrimientos sorprendentes que los llevarán, a Hart y Melina, hasta el nido de águilas de un chiflado religioso.
Sí, tercer elemento del que ya vimos algo parecido en Sedas de Francia: el integrista religioso cristiano con mucha labia y pocos escrúpulos, en este caso además, con preocupantes delirios de grandeza.
Como es habitual, lo bueno es ir descubriendo uno mismo los giros de la trama. Como me ha ocurrido con otras novelas de Sandra Brown, al releerlas sabiendo el desenlace, me fijo más en los detalles, cómo ejecuta la idea, por si hay algún fallo, y no, todo es muy coherente. Me maravilla, de verdad, que una autora pueda sujetar con mano tan firme todos los hilos de la trama, trenzando y destrenzando, sin que se le escape nada. En esto es muchísimo más hábil que, por ejemplo, otra grande del suspense romántico como Suzanne Brockmann, a la que más de una vez se la ven las hechuras.
El romance es, en estas novelas, secundario. Aquí la parte erótico-romántica tiene su puntito de tensión. Hart acaba de encontrar a la que podría ser la mujer de su vida y la pierde trágicamente. Intima con la hermana de la difunta y descubre, desasosegado, que empieza a sentirse atraído por ella. Se siente culpable, lucha contra ello, porque le atrae, sí, pero no es la muerta.
Hay unos cuantos personajes secundarios muy interesantes, de los cuales sólo mencionaré uno: el agente del FBI Hank Tobias. ¡Me encantaría leer una novela protagonizada por él! Tiene como pareja al agente Patterson, que es justo lo opuesto, más bien básico frente al refinamiento de Tobias, lo que proporciona distracción con sus momentos de «extraña pareja». Pero con quien más química tiene Tobías es con Lucy Myrick, agente que se encuentra en Washington, D. C., y lleva la parte informática.
Lucy describe a los fugitivos cómo es el agente Tobias:
Black, six feet two inches tall, dynamite dresser. Gorgeous. A Denzel Washington type.
Negro, metro ochenta y siete, viste de fábula. Guapísimo. Tipo Denzel Washington
O sea, ¿quién no quiere ver la historia del muy atractivo Hank Tobias?
En fin, hija, ya puedes seguir soñando.
Poco más puedo decir para no destripar el asunto. Para mi es una de esas de suspense que merecen la pena, con una montaña rusa que no te deja parar, subidas y bajadas continuas. Los giros sorprendentes no están ahí simplemente por epatar, sino que tienen su sentido dentro del complejo tejido de la historia.
Valoración personal: buena, 3.

Se la recomendaría a: los amantes del suspense y el tema de identidades cambiadas.

Otras críticas de la novela:

En español, he encontrado la crítica que hizo Mariam para El rincón de la novela romántica.
En inglés, hay más reseñas: en Publishers Weekly,  All ReadersBook Reporter.
Reseña, con puntuación de 4 ½ estrellas le hicieron en RT Book Reviews.
Finalmente, en Good Reads tenía una puntuación media de 3.92 cuando miré la última vez.

domingo, 25 de febrero de 2018

Crítica: “Him”, de Sarina Bowen & Elle Kennedy



Una gay de amigos a amantes, todo muy romántico e ideal.
Rennie Road Books

DATOS GENERALES

Título original: Him
Subgénero: NA/ LGBT

Fecha de publicación original en inglés: agosto de 2015
Parte de una serie: Him #1

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Good Reads)

No juegan en el mismo equipo, ¿o sí?
Jamie Canning nunca ha conseguido saber cómo perdió a su mejor amigo. Hace cuatro años este ingenioso, tatuado y transgresor compañero de habitación cortó con él sin explicaciones. ¿Qué importa si las cosas se salieron de madre la última noche del campamento de hockey el verano en que tenían dieciocho años? Era sólo un poco de tontería alcohólica. Nadie murió.
Lo que más lamenta Ryan Wesley es haber convencido a su muy hetero amigo a que aceptara una apuesta que forzó los límites de su relación. Ahora, con los equipos universitarios enfrentados en el campeonato nacional, finalmente tendrá la oportunidad de disculparse. Pero basta una ojeada a este tipo del que lleva mucho tiempo enamorado, y el dolor es más fuerte que nunca.
Jamie ha esperado mucho tiempo para tener respuestas, pero se marcha sólo con más preguntas, ¿puede una noche de sexo arruinar una amistad? Si no, ¿qué tal otras seis semanas de ello? Cuando Wesley aparece para entrenar junto con Jamie durante otro cálido verano en el campamento, Jamie tiene unas cuantas cosas que descubrir sobre su viejo amigo,… y una bastante grande sobre él mismo.
Advertencia: contiene situaciones sexuales, baños en bolas, travesuras en un deportivo y la prueba de que salir del armario delante de tu familia en las redes sociales te coloca en una posición peligrosa.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?
En mi lista de Las mil mejores novelas está en el puesto 544. Ganó el premio RITA 2016 al mejor romance contemporáneo de longitud media. En la encuesta realizada entre los lectores de All About Romance, ganó en la categoría Mejor LGBTQ+, empatado con A Seditious Affair (que me gustó muchísimo más, dónde vamos a parar, no hay color). En Smexy Books tuvo una crítica de A. Para Bab’s, que escribe críticas en All About Romance, fue una de las mejores novelas del año 2015 y, finalmente, contiene el tópico que gusta a tantos de Friends-to-lovers.


CRÍTICA

Este libro es una mezcla, para mí, de tres géneros. Primero, narra una historia de amor gay, así que es «LGBT» (o LGBTQ+ que se dice ahora). Luego, se cuenta en primera persona, alternativamente, por Wes y Jamie, asumiendo el estilo narrativo propio del «NA» (New Adult). Por último, hay tantas escenas sexis y tan explícitas, que suena a novela erótica.

Ryan Wesley, conocido como Wes, ama dos cosas en este mundo: el hockey y a Jamie Canning. Pero como Jamie es claramente hetero, jamás le confesó sus sentimientos. En los veranos coincidían en un campamento de hockey sobre hielo, y luego seguían sus vidas en lugares separados del país, estudiando y esforzándose para convertirse en profesionales.

A los dieciocho años, en una noche de verano algo regada con alcohol, ocurre algo sexual entre ellos. Es el sueño de Wes, pero se horroriza ante la posibilidad de haber abusado de él, de haberle engañado en cierto sentido por conseguir tener sexo con él. Así que, a pesar de estar enamorado de Jamie, decide cortar por lo sano y no responder a sus mensajes ni volver a ese campamento.

Años después, se reencuentran en el campeonato nacional de hockey aficionado o universitario. En equipos contrarios. Es la oportunidad perfecta para que Wes se disculpe con Jamie y éste entienda por qué su mejor amigo lo dejó de lado.

Jamie es de los que disfruta de sus muchas follamigas. Californiano medio hippy, se lleva bien con todo el mundo, sin compromisos emocionales con nadie. Su familia, numerosa, es estupenda, y pasará al hockey profesional, pues como portero resulta estupendo, aunque sin que le vaya la vida en ello. Querría recuperar la amistad de Wes, porque siempre disfrutó de su compañía y simplemente no entiende por qué una noche de borrachera tuvo que acabar con esa amistad.

Wes va camino de ser una estrella del hockey profesional. Su familia es más bien fría e indiferente hacia él, así que toda su vida es el deporte. No niega que es gay, no finge ser lo que no es, pero tampoco va alardeando por ahí. Sus compañeros de equipo lo saben, y no le dan importancia. Lo importante es que el centro de su vida es, apasionadamente, el hockey.

Tiene numerosos rollos, pero no se compromete con nadie, porque para él solo hay un hombre: Jamie, su ex mejor amigo, a quien asume que no puede tener. Al reencontrarse con Jamie en el campeonato, se da cuenta de que sigue queriéndolo, como siempre, y decide pasar con él las últimas seis semanas antes de trasladarse a otro país a jugar al hockey profesional.

Resulta que Jamie ha seguido yendo al campamento veraniego de hockey, como entrenador. Y Wes decide acompañarlo este año, aceptando otro puesto de entrenador de futuras estrellas.

Wes pretende que la cosa sea puramente platónica. Amigos y nada más. No quiere que Jamie sepa que siempre ha estado enamorado de él. Y a Jamie le parece estupendo volver a pasar un verano divertido en Lake Placid junto al mejor amigo que ha tenido en su vida.

O sea, vamos a ser amigos, ¿no? Pues no, hijos, porque esto es romántica. Así que el grueso del libro son estos dos intimando más allá de la amistad. La evolución se da sobre todo en Jamie, un tipo que se creía perfectamente hetero, pero que descubre que también pueden excitarlo los hombres. Estrecha su relación con Wes, sin ser consciente de que éste lleva toda su vida enamorado de él. Jamie acabará dándose cuenta de que es sexualmente bi, pero emocionalmente sólo parece conectar con su amigo Wes. A veces suena un poco «gay por ti», un tópico del male/male romance que la verdad a mí no me gusta mucho,

Wes asume que Jamie sólo está experimentando, y que después volverá a sus chicas y acabará sentando la cabeza con alguna.

En este libro, debo confesarlo, todo es muy ideal. Es novela romántica pura y dura.

Los dos chicos, Ryan y Jamie, son guapos, cachas (atletas profesionales, nada menos), todo músculo, abdominales perfectos, bien dotados en todos los sentidos y con una energía sexual inagotable. A lo cual tienes que sumar que tienen su encanto, so divertidos,… o sea, la perfecta fantasía romántica.

El sexo es siempre fantástico, ya se sabe que en novela romántica el «mal sexo» no abunda. Las detalladas descripciones a veces acaban pareciendo un manual introductorio al sexo oral y anal. Ya digo que tiene tanto sexo como una novela erótica, sólo que aquí es más una exploración de los personajes, las escenas no son gratuitas, sino que tienen un sentido en la historia.

La tensión romántico-emocional viene de que el uno está enamorado del otro desde siempre, pero no se lo confiesa, mientras que el otro va descubriendo poco a poco sentimientos nuevos que también oculta.

Y aunque se topan con algún homófobo, en general todo el mundo los acepta tal como son. Cuentan las cosas como deberían ser, no como me temo que son para la mayoría de los gais.

Encontré la novela entretenida. Quizá se me hizo un poco larga la parte central, todas esas semanas en el campamento en Lake Placid, porque la relación evolucionaba a paso de caracol. Por eso –y por esa idealización a veces poco creíble- bajó mi calificación de 4 a 3 estrellas.

Aprovecho para decir que esa localización también es un elemento trascendente de la historia. Lake Placid fue ciudad olímpica de invierno, en 1932 y 1980. Se la recuerda sobre todo porque en esos últimos juegos, los estadounidenses, contra todo pronóstico, derrotaron al equipo de hockey de la URSS en semifinales.

Es la primera que leo de Sarina Bowen & Ellen Kennedy, y no será la última. No es para leerme todo lo que hayan escrito, pero sí las que vengan recomendadas.

Esta novela tiene una continuación, titulada Us, pero no me ha atraído mucho la sinopsis, así que no sé si llegaré a leerla.


Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: románticos sin prejuicios que gusten de mucho sexo y una historia de amigos a amantes.

Otras críticas de la novela:

Sabes que un libro es bueno cuando, a pesar de no haberse traducido, encuentras críticas en español.

En el blog Por los bigotes de Shakespare le da 5 estrellas y dice «¡lo amé!».

Así, tenemos crítica en El buhito lector. Le da 4 ½ buhitos y dice que le «encanta».

Isabel, en el blog Believe in Yourself que, a pesar del título, está en español, también disfrutó de la obra y dice que está deseando saber más de estos chicos, de los que se enamoró es lo bueno de la romántica gay, digo yo, que tienes dos héroes de los que enamorarte, y no sólo uno.

Pasemos a las críticas en inglés:

Ya dije que en Smexy Books le dieron una calificación máxima, A.

4.5 es la puntuación que alcanza en Joyfully Jay, mi página web favorita para romance LGBTQ+.

En All About Romance, BJ Jansen se queda con una B, por algunos reparos menores que le hace a, por ejemplo, la idealización física de los protagonistas.

miércoles, 21 de febrero de 2018

TBR Challenge: ‘HARD EVIDENCE’, by Pamela Clare

The topic of this month is Backlist Glom (author with multiple books in your TBR)
 
Berkley, Oct-2006
Published: 2006
Genre: suspense
Part of a series I-Team #2
My Rating: 3 stars


Glomming, or how to keep on buying books even if the ones you’ve got at home would last for two lives!

It looks like a universal weakness. There’s even a Japanese word for it –Tsundoku, which means exactly that — to buy more books than those you can read.

It’s nice to see that I’m not the only one with this little problem.

OK, but what book to read? I decided to decide scientifically. I took my kindle and made a list – yes, a list, making lists another of my problems–. And I discovered that I have several authors with more than one novel still unread in my kindle. Jeannie Lin, Rachel Gibson and KJ Charles have three each one of them!

But my biggest glomming is related to Pamela Clare. Seven novels of hers in my kindle! It looks like I wanted to read the I-Team series and I buy one each time they are a little bit cheaper, but I don’t find the moment to read them.

So it was the obvious thing to choose.

I have read at least three books in this series, but not following chronological order. I liked them. It’s good romantic suspense, even if her plots are not particularly twisted.

This book is about a journalist, Tessa Novak, who witnesses a murder, and decides to investigate on her own. That leads her towards a mysterious man that, at the very beginning, she thinks that can be the assassin. But of course, he’s not, he’s the hero of the story, and undercover federal agent who has got a very pessimistic point of view about human nature.

This man, Julian Darcangelo, is tall, dark & dangerous –and yes, very manly and sexy and everything we are used to expect in an undercover lawman. On the other hand, not very good material for a husband as he has accepted years ago that he is not one that is going to have a wife, children, and a nice home with white fences.

Dressed in low-slung jeans, a black cotton T-shirt stretched across his broad shoulders, his harness in place, he seemed to radiate raw masculinity.

Tessa’s childhood is only slightly better that his, but she still has hopes. She has made herself, has created this wonderful, intelligent and very feminine woman that is a journalist that specializes in crime and policemen. She hopes that sometime in her future, there will be children, a husband and the white picket fence.

At the beginning, it looks like they hate each other, they clash because of their different approaches to the crime, but it’s obvious that they are crazy to jump on each other’s bodies ASAP.

Clearly, her eggs hadn’t gotten the memo about how much she hated him. They liked him just fine. In fact, they liked him more than they’d liked any man she’d met so far.

They both investigate the crime, but not together, they don’t share information.

I have said more than once that there are two ways of creating suspense. The first one, when the reader and the characters don’t know what has happened and they discover things at the same time. Your garden-variety whodunit usually follows this line.

The second one is when the reader does know things that the character ignores. Therefore, the tension in the story comes from asking yourself when and how the character is going to discover this or that.

In this book I have discovered a third kind of suspense: one of the character knows part of the story that the other one does not.

Tessa thinks that the crime comes from gangs, and that’s the line of investigation she follows. But you, the reader, know, something that Julian does also know, that as a matter of fact, there’s organized crime behind this, a Russian Mafioso that Julian has been following for years.

He has lost co-workers because of this man, and does not want anything to jeopardize his investigation. Tessa is a stray bullet that can make that years of investigation get lost if everything appears on the front page of the newspaper.

Tessa thinks that the power of the press must be respected and that it is the most important freedom of them all. But for Julian journalists are nothing more than a nuisance. And do you know something? Although we are supposed to agree with her, as a matter of fact my personal opinion was completely on the side of Julian.

I just don’t understand why a criminal investigation has to be on the newspapers. A crime is news, the investigation doesn’t. When the culprits are detained, and taken to justice, then yes, I understand that’s news, too. But while the investigation is in progress, no, just no. My feelings are exactly the same as Julian’s.

It was a very entertaining book, and I read it in a couple of days. Nevertheless, some things in it made me uncomfortable.

First, that the general plot is more or less the same as the first book in the series –a journalist that puts herself in danger following a story, the bad people goes after her and the hero has got to go to the rescue.

The second thing is that insistence once and again at how girlish Tessa is, how petite, and blond and feminine. And the ‘other woman’ that appears, an old girlfriend of Julian’s is just the opposite, a kickass, tall, active, powerful. It’s a little bit clichéd.

And then Tessa is your topic heroine basically virgin, with not an erotic thought in her life, which believes that sex is overrated until the ‘man with the magic wand’ enters into her life and she discovers multiple orgasms. He kisses without asking for her permission, and even if she hates him, she melts completely.

It’s one of those things that I find in romance novels that disgust me because it makes your partner responsible for your orgasms, and not in yourself. If you don’t know how your body works, what things makes you happy, if you pretend that he is going to be a seer and takes you to blissful sexual joy,… well that’s the perfect road towards failure,

Anyway, this is a book I enjoyed and I will keep on reading this series.

martes, 20 de febrero de 2018

Cuatro años de blog

Mañana cumplo cuatro años con este blog dedicado a la novela romántica. 

Pero como es el miércoles del mes reservado al TBR Challenge, no me queda otra que hacer este artículo de cumpleblog (o blogiversario) hoy.

¿Qué he hecho este último año? Empleé todo el año 2017 haciendo mis artículos sobre Las mil mejores novelas románticas, seguí con la serie de Suzanne Brockmann y sus Troublehooters, y cuando terminé con la Saga Vorkosigan de ciencia ficción, me metí de hoz y coz con Maiden Lane, de Elizabeth Hoyt.

¿Planes para el futuro? 

Creo que seguiré leyendo novelas viejunas de Jo Beverley y Mary Jo Putney, así como la serie I-Team de suspense romántico de Pamela Clare.
He dejado un poco de lado el propósito de leer las que me quedan de Julie James, y mira que son poquitas y me gustaron,… pero se han metido en medio otras lecturas, qué se le va a hacer.

Sí me ilusiona que esta misma semana sale novela de la serie Ravenel, de Lisa Kleypas, la historia de la doctora Garrett, y me lanzaré como una leona sobre ella. También tengo apuntado este año los nuevos de Alisha Rai y de Cat Sebastian. Y en algún momento supongo que Courtney Milan publicará el siguiente de la saga Worth. Se suponía que salía hoy pero he mirado mi Kindle y,… no, no está, y en su página web ha desaparecido el día de hoy como el de lanzamiento de After the wedding, diciendo simplemente 2018.

Sigo, ¡cómo no!, con mi megaproyecto de leerme y hacer crítica de todas las novelas de Sandra Brown. De hecho, estoy ya en el tramo final y me queda una veintena de ellas,… o sea unos cinco meses más.

En 2017 terminé, ya lo he dicho, mi proyecto de las mil mejores novelas románticas. Pero como mis listas son fluidas y habrá libros que suban en aprecio, y otros que bajen,… me estoy planteando si hacer actualizaciones anuales diciendo qué novedades estarían dentro de «Las mil mejores» si hiciera la lista de nuevo y cuáles ya no estarían… Tengo que ir pensando un poco a ver qué formato le doy.

2017 también pasó sin nueva encuesta Top 100 de AAR. Parece que en este año 2018 ya por fin, va a haber una. Ya hablaré de ello, y quizá retome el Reto AAR si veo que hay novelas que aún no he leído y pueden merecer la pena,… Claro que si, como sospecho, le da a todo el mundo por poner a Gabaldon, casi que no.

Como novedad, este año 2018 me he apuntado a un nuevo reto, el Reto RITA 2.0, que me parece asequible. ¡Por fin puedo hacer un reto de un blog en español! Aparte de eso, sigo encantada con el TBR Challenge.

La verdad es que leo libros más rápido de lo que publico críticas. Hay novelas que leí el verano pasado que todavía no he tenido tiempo de comentar aquí. Siento que hay cierto desorden en todo ello, aunque espero que no parezca así de cara al lector del blog.

Leo tanto que no he podido publicar artículos sobre el género. Aunque también es verdad que no ha habido ningún tema que me haya llamado la atención.

En cuanto al número de visitas, con sus más y sus menos, creo que se han estabilizado en torno a las 20.000 mensuales, lo que para mí es simplemente alucinante. Y aunque predominen las visitas españolas, me encanta que haya tantísima gente que me lea en el otro lado del Atlántico, de verdad, no podéis imaginaros a felicidad que me da eso.

Lo único nuevo de este año, que me ha dejado perpleja, es que una autora que leo mucho pero con la que no he interactuado en Twitter para nada, me ha bloqueado en esa red social. ¿Es posible que te bloquee alguien que no te conoce? Pues a lo que se ve, sí. Y aunque no debería tener nada que ver, siento que ya no es lo mismo y no puedo disfrutar de sus libros igual que antes. Mira, quizá haya aquí tema para un artículo, «Cuando las cosas ya no son lo mismo,…»

En lo personal, bueno, bien, en fin, como se suele decir, «Virgencita, que me quede como estoy». Llegas a una edad en que la salud preocupa, la tuya y la de quienes te rodean. Las visitas a médicos varios es cada vez más frecuente, y aunque luego al final no haya nada grave, las salas de espera son lugares ideales para reflexionar sobre tu vida, lo que tienes y no quieres perder, así como lo que verdaderamente te hace feliz.

(Afortunadamente también, para darte cuenta de lo bueno que es el sistema sanitario español, y no tener que preguntarte de dónde vas a sacar dinero para esta prueba o aquella otra.)

Pero bueno, a lo que voy: lo que nos hace felices. ¿A mí? Leer mucho, escuchar música, de vez en cuando darle a las bolas de golf, que mi marío esté bien, ver crecer a mis hijos y, cuando tercia, irme a tomar el vermú con mis amigas.

Un trabajo con su estrés en el que ningún día es igual a otro y que me permite tener una buena vida, visitar otras ciudades, museos, ver pelis, subir montañas y relajarme en la playa.

Y no dejar que el miedo o la responsabilidad te impidan ser feliz llevando una vida así de tranquila.

Me siento afortunada con lo que tengo y lo que soy. Y si las cosas se tuercen, que me quiten lo bailao.


En fin, espero que los próximos doce meses vengan cargaditos de libros estupendos que nos dejen resacos@s a tod@s.


domingo, 18 de febrero de 2018

Crítica: “Punto muerto”, de Sandra Brown

Una breve historia de rehenes

DATOS GENERALES
Título original: Standoff
Subgénero: suspense
Fecha de publicación original en inglés: mayo de 2000

Edición en España
Fecha: 02/2007
Punto de Lectura
Traductora: Isabel Murillo Fort

SINOPSIS

La periodista Tiel McCoy suspende sus vacaciones cuando por la radio de su coche oye que un joven llamado Ronnie Davidson ha secuestrado a la adolescente Sabra Dendy, hija de uno de los hombres más ricos del país. Decidida a ocuparse del suceso, la casualidad quiere que se vea envuelta en un atraco con rehenes perpetrado por la pareja de adolescentes, cuya verdadera historia pone a prueba su objetividad periodística y sus más arraigadas creencias vitales.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No, es de las que leí por ser de Sandra Brown.

CRÍTICA
Para acabar el siglo XX, en el año 2000, Sandra Brown hizo algo no habitual en ella: publicar dos libros. En su cita habitual de agosto apareció el de suspense largo, The Switch. Pero justo tres meses antes, en mayo, lanzó esta novela cortita, de doscientas y pico páginas.
Aquí te cuentan la historia de una toma de rehenes, todo muy rápido, en unas pocas horas.
La heroína sigue un modelo que ya hemos visto en otras novelas brownianas: la periodista con su inevitable hombre mayor de mentor. En este caso Tiel necesitaba unas vacaciones y en lo que va por la carretera, oye la noticia de que un chico ha secuestrado a la hija de un millonario y decide dar media vuelta para encargarse de ello.
Desde una gasolinera llama a su jefe, el cual le dice que no se apresure, que mejor cubre las noticias desde allí, porque puede que el secuestrador aparezca justo por allí cerca.
No lo sabes tú bien.
Porque acaba en una situación en la que este «secuestrador» acaba cogiéndola a ella, junto con otros, como rehén.
El protagonista masculino es modelo Brown número 1, o sea, un vaquero. Un tipo que tiene su rancho, su sombrero Stetson y sus botas. Se echan el ojo el uno al otro nada más entrar en la gasolinera. Pero no se dicen nada, hasta que la toma de rehenes les obliga a estar juntos, a cooperar para que las cosas vayan lo mejor posible y la cosa no acabe a tiros.
Los dos saben contenerse, mantener la cabeza fría y actuar como se debe en cada ocasión.
La verdad es que tampoco puedo entrar en demasiado detalle, porque la historia es más bien cortita y es de esas que prefieres ir descubriendo poco a poco tú quién es ese misterioso vaquero, qué ha ocurrido de verdad con el secuestro, y cómo van a salir de este lío sin que muera nadie.
La primera vez que leí esta novela me resultó un poquito rara. Sentía que había algo extraño en ella, como si estuviera escrito por otro autor imitando a Sandra Brown. El lenguaje no me sonaba como ella.
Tampoco encontraba intriga alguna, aunque sí la lógica tensión de saber cómo va a acabar esta toma de rehenes. ¡Ah, bueno, y ahora que lo pienso…! Sí, también aquí hay un giro final inesperado.
Cuando la he releído ahora, no he tenido ese problema. Es entretenida, no te deja un momento de respiro. Tiene ese estilazo que te deja pegada a la página, que no puedes dejar de leer hasta ver cómo va a acabar todo.
Es verdad que las doscientas y pico páginas no dan más de sí, y al final es una novelita para pasar el rato, nada más.
O sea, a mí me gustó, pero si me dices que tú no le ves nada especial, no podría contradecirte, porque es verdad. De hecho, es de las peor valoradas de Sandra Brown.
Sin embargo, hasta las historias sencillas hay que saber escribirlas bien para retener la atención del lector y en eso me parece que Sandra Brown es magistral.
La leí en inglés así que no sé cómo estará la traducción al español.
Valoración personal: pues bueno, pues vale, 3.
 
Punto de Lectura, 2007
Se la recomendaría a: los que quieran una historia cortita y tensa con final feliz.

Otras críticas de la novela:

Hay crítica, en español, en El rincón de la novela romántica, pero advierto que más que crítica, te cuentan toda la historia, o sea te destripan hasta el final. Le da lo máximo, 5/5.
Lo que quiera leer hoy hace una reseña más ortodoxa.
Arantxa BL, en el blog Donde me dejes llevarte, la recomienda en su crítica.

En inglés, tenemos crítica en Publishers Weekly, reseña en Kirkus Reviews y  la habitual reseña/resumen largo y detallado en AllReaders.com.

viernes, 16 de febrero de 2018

Crítica: “Diabólica”, de Jo Beverley

Una delicia de novela.
La muy esperada historia de Rothgar.
 
Abril 2000, Signet
DATOS GENERALES
Título original: Devilish
Subgénero: histórica / Georgiana
Fecha de publicación original en inglés: 2000
Parte de una serie: 5.º de la serie Malloren

1.ª edición en español: Urano, 12/2010
Traductora: Rosa Arruti Illarramendi

Diana ha pedido al rey Jorge que le deje ocupar su sillón en el Parlamento como condesa de Arradale y participar junto con el resto de nobles en las decisiones de Estado. El rey no tiene nada en contra de la inteligente y testaruda condesa, pero está convencido de que la nobleza británica no verá con buenos ojos la presencia de una mujer en sus airados debates políticos. La mejor solución sería encontrarle un esposo. Pero ¿quién se atrevería a casarse con una mujer rebelde, altiva y, sobre todo, poderosa?
Bey Malloren, marqués de Rothgar, ha cargado con la responsabilidad de ser cabeza de familia y guardián de sus hermanos menores desde que era adolescente. Ahora que cada uno de ellos ha contraído matrimonio y se ha hecho cargo de sus tierras, todo parece indicar que le ha llegado el turno de disfrutar de su libertad y de fundar su propia familia. Sin embargo, Bey ha jurado que nunca contraerá matrimonio. Sabe que por sus venas corre sangre maldita y que nunca debe tener descendencia. Pero la fidelidad y obediencia a su rey le van a jugar una mala pasada.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Apareció en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, en el puesto 464. Estuvo también en una de las listas Top 100 de All About Romance, en concreto en la del año 1998, con el número 98. Tuvo una crítica de Five Hearts Keepers en la semidifunta página The Romance Reader. Ganó el premio RITA en el año 2001 al mejor romance histórico largo. RT Book Reviews la incluyó entre sus «favoritas de todos los tiempos» y, finalmente, siempre hay algún lector que la considera como su novela favorita.

CRÍTICA
En abril de 2013 me leí esta novela, en español, y publiqué crítica en El rincón de la novela romántica. Como estoy leyendo en orden la serie Malloren, he optado por releer esta. Para que me parezca nueva, la compré en inglés.
La crítica será más o menos la misma que la vez anterior, con algún retoque.
Esta es una de las mejores novelas de la autora, por la que ganó el premio RITA.
Es el quinto libro de la serie Malloren & Friends, que llegó al libro #14 en diciembre de 2013, Dare to Kiss. Aquí, sin embargo, se han quedado traduciendo en la 13, Seduction in Silk (Dulce seducción). El que sea parte de una serie no impide que se lea perfectamente de manera individual.
Desde que la autora empezó a publicar a los Malloren, sobresalía el hermano mayor como gran personaje. Beowulf Malloren (llamado «Bey»), marqués de Rothgar, un tipo muy controlador y con influencias, salvaba el pellejo a sus hermanos y como deus ex machina acababa arreglando lo que hiciera falta.
Aparecía como alguien más bien oscuro y misterioso, y lo bueno es que no se produce un cambio psicológico en esta novela, sigue siendo distante, retraído, controlado. No por nada le llaman marqués Siniestro y la éminence noire de Inglaterra.
Un personaje tan carismático crea muchas expectativas y existe el riesgo de decepcionar al lector. En el libro anterior de la serie, La dama del antifaz (1999) nos presentan a Diana, condesa de Arradale, y la tensión entre ellos ya anunciaba que posiblemente ella fuera su pareja.
1763, principios del reinado de Jorge III, sí, el que años más tarde perdió las colonias americanas, enloqueció y su hijo tuvo que actuar como Regente (de ahí la época de la Regencia que constituye un sub-género romántico por sí solo).
Cuando la novela empieza, sin embargo, el Príncipe de Gales es sólo un bebé de un añito y los reyes, un par de jóvenes enamorados que defienden el matrimonio y el papel de la mujer como esposa y madre.
Ni Rothgar ni Diana los complacen, pues los dos han renunciado al matrimonio. Él, porque es hijo de una madre loca e infanticida, y tiene miedo a transmitir la mala sangre a sus hijos. Ella, porque vive muy bien de manera independiente y libre; si se casa, todo su poder pasará a su marido.
Unas bodas familiares los vuelven a reunir, y es obvio que saltan chispas. Como los dos están emperrados en seguir solteros, procuran evitarse el uno al otro. Pero Diana empieza a pensar que, sin dejar de estar soltera, quizá podría darse alguna alegría al cuerpo. Un besito, por ejemplo, ¿qué problema hay?
Lo que pasa es que Diana le pide al rey ocupar el asiento de su condado en la Cámara de los Lores. Jorge III se queda horrorizado ante una petición que le parece antinatural.
Rothgar tendrá que llevar a Diana a la corte, a ver si le encuentran un marido que le quite esas ideas de la cabeza.
Si no lo escoge, lo hará el rey.
Si no cede, pueden encerrarla en un manicomio.
Bey y Diana van a Londres. Durante el viaje, tienen que eludir más de un peligro, pues Rothgar cuenta con enemigos poderosos. Además, él la enseñará cómo comportarse en la corte para regresar a Yorkshire soltera. Claro que el roce hace el cariño y se darán oportunidades de ceder a la tentación amorosa.
En esta novela, Beverley sabe crear personajes muy atractivos.
Rothgar es prototipo de héroe romántico: controlado, inteligente y audaz, en más de una ocasión irónico, pero de quien primero se burla es de él mismo. Aunque tiene una familia que lo quiere, en el fondo se encuentra solo y aislado. Para lograr su final feliz, debe superar el miedo a la locura.
A Diana le falta experiencia del mundo, pero le sobra decisión, valentía e inteligencia. Cuando se enamora, no duda en esforzarse por destruir el muro que Rothgar ha construido alrededor de su corazón. Ella, para lograr su final feliz, tendrá que confiar en Rothgar y que él no la va a despojar de su poder como condesa.
La ambientación me pareció logradísima, bastante alejada de las fantasías pseudo-históricas con personas del siglo XXI disfrazadas con guardarropía de teatro en un mundo de cartón-piedra.
Entre los interesantes detalles de la época, encontramos la pequeña historia de los autómatas, inquietantes muñecos con movimientos. Y la música, ah, sí, con el Bach de Londres.
Hay que entender que esta novela se publicó hace más de una década, así que no abunda en alegres encuentros sexuales. Esto ayuda a dar verosimilitud a la historia. Diana se arriesga mucho si tiene sexo fuera del matrimonio, y Rothgar tiene miedo de engendrar hijos con la tara de la locura. Por eso ha mantenido durante años una amante estéril.
Además Beverley sabe transmitir muy bien ese «carácter nacional británico» que bastantes escritoras estadounidenses, para mi gusto, no acaban de captar. La contención, aunque ardan por dentro, los ramalazos de humor sutil... Estaría fuera de lugar que Rothgar se pusiera en plan apasionado y fuera de sí. «El omnipotente, omnisciente, infinitamente controlado marqués de Rothgar» ha de seguir siendo él mismo, sólo que enamorado.
El amor y el deseo se reprimen bajo una civilizada capa de buenos modales, pero por debajo, como en una cacerola tapada, bulle el agua hirviente. Incluso recurriendo a la hipocresía, diciendo lo contrario que uno piensa para abrirse paso en la retorcida corte georgiana.
En esta relectura me llamó particularmente la atención esa parte atroz en la que Diana tiene que aguantar más de una diatriba con tópicos misóginos sobre cómo debe pensar, sentir y comportarse una mujer; tiene que morderse la lengua y actuar como Rothgar le ha aconsejado, para evitar escandalizar al rey y verse sometida a un matrimonio forzoso.
Una novela que alcanza gran nivel histórico y literario. Podría haber caído fácilmente en clichés de la novela romántica histórica y, sin embargo, no lo hace.
Valoración personal: muy buena, 4

Se la recomendaría a: ideal para las que quieran novela histórica con un poco de chicha y solidez narrativa.

Otras críticas de la novela:
Empiezo, como es habitual, con las críticas en español. Primero, las dos de El rincón de la novela romántica, una de ella la antepasada de esta. También hablan de esta novela en el blog Lecturas Aeterna. Y, por último, En Mil Batallas la escoge como la mejor de toda la serie. 
Paso a las críticas en inglés. Hay una reseña en Publishers Weekly, una crítica en Dear Author que le da una B y Heroes and Heartbreakers dedica un artículo a la escena de «Nuestro beso» entre Diana y Rothgar. Los que habéis leído la novela, sabéis a qué escena se refiere, ¿verdad?