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sábado, 14 de enero de 2023

Crítica: “Two nights with his bride”, de Kat Latham

 

La última que me quedaba de Latham, qué linda


 

TWO NIGHTS WITH HIS BRIDE

 

Por KAT LATHAM Fecha: junio de 2015

 

Esta es la última novela que me quedaba pendiente de Latham. En 2014-2015 publicó nueve novelas, y me quedaba esta, la segunda de las tres de la serie Montana Nights.

Nancylynn Pruitt, nativa de Marietta (montana) ha tenido éxito en un culebrón televisivo, con el nombre de Nancy Parsons. Se va a casar con Jared, actor y productor de éxito.

Su idea es celebrarlo en el rancho en que ella vivió de pequeña, cuando era una pobre y estaba enamoriscada del hijo de los dueños, Wyatt Wilder.

Por cierto, salseo: Wyatt es medio hermano de Gabriel Morales (protagonista de One night with her bachelor, la primera de la serie Montana Nights) y de Camila Morales (prota de Taming the legend, cuarta novela larga de los London Legends).

Nancylynn y Wyatt se conocen de toda la vida, se caían bien y él la cuidaba como si fuera su hermana. Llega un momento, cuando él tenía 21 años y ella 15, en que ella le tira los tejos.

Wyatt, por supuesto, rechazó enrollarse con una niña. Años después, sigue pensando que hizo lo correcto. Eso sí, entiende que no debió rechazarla de manera un tanto desabrida.

(No sé cómo será en EE. UU., pero en España, por si hay alguien despistado, lo digo: un tipo de 21 años que realiza actos de carácter sexual con una niña de 15 aunque ella consienta libremente, es reo de agresión sexual).

Con el tiempo, Nancy adquirió el rancho de los Wilder en una ejecución (hipotecaria o así, entiendo yo). Con los antiguos dueños las relaciones son buenas. Pero ella lleva quince años sin verse con Wyatt.

No hay razón alguna para que sus caminos se crucen, pues Wyatt la evita a ella y a todo lo que tiene que ver con su boda.

Pero resulta que las amigas de Nancy le montan una despedida de soltera original, bajando los rápidos del río Yellowstone. ¿Quién será su guía? Pues uno de los dueños de la empresa de aventuras, sí, justo él, Wyatt.

Se reencuentran, se siguen llevando bien y, ahora ya adultos los dos, sienten chispillas y mariposas en el estómago.

Ahora no hay problema de edad, ella tiene 29 años y él 35. Pero los separa algo obvio: que ella está comprometida para casarse con otro, Jared.

Éste resulta ser un cretino que sabe cebarse en las inseguridades de Nancy. A Wyatt no le gusta lo que ve. No le dice nada a Nancy que no le hayan dicho otras personas, como su familia y sus amigas. Pero verlo con los ojos de Wyatt le hace empezar a preguntarse cosas.

Me parece fenomenal lo bien que va gestionando todas las inseguridades de Nancy, y los problemas que puede tener, personales y económicos, si rompiera con Jared.

Lo bueno es que la autora no convierte a Wyatt en un caballero de brillante armadura que mágicamente le arregla sus problemas. No, Nancy asume que esta vez es ella la que tiene que resolver las cosas, con fuerza e independencia. Solo así podrá asumir una nueva relación con libertad e igualdad, sin deberle nada a Wyatt.

Una gozada de lectura. No es que me deje resacosa, pero me hace sentir muy cómoda con entornos como los que sacan aquí, las montañas de Montana, y con personajes así de realistas que suenan tan naturales.

La he leído de un tirón. Ya siento que no me quede nada sin leer de Kat Latham. Se ve que se le cerró el libro y ya desde hace siete años no publica. Una pena.

 

Mi experiencia: estupenda, 4 estrellas.

 

eBook, 165 páginas

Tule Publishing Group (junio / 2015)

Parte de dos series: Montana Nights #2 / Montana Born Brides #6

ISBN13: 9781942240723

 

Dos-eared daydreams, 5 estrellasAquí me entero que esta es la sexta y última de la serie multiautor Montana Born Brides, y que en entregas anteriores ya aparecía Nancy Parsons, y que estaban deseando que llegase «su» libro.

martes, 20 de diciembre de 2022

Crítica: “Unwrapping her perfect match”, de Kat Latham


Novelita navideña con un tipo armario empotrado

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Unwrapping Her Perfect Match

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2014

Parte de una serie: London Legends #3.5

 

SINOPSIS (según Fiction DB

Midiendo un metro ochenta y cinco, Gwen Chambers se ha sentido una giganta toda su vida. Es una enfermera capaz y calmada, que salva vidas en un ajetreado hospital londinense, pero los hombres sanos le provocan palpitaciones. Cuando el inmenso rugbista «Pequeño» John Sheldon la convence para que puje por él en una subasta de su equipo para recaudar fondos, ella descubre lo deliciosas que pueden llegar a ser las palpitaciones del corazón.

John ha deseado a Gwen desde la primera vez que la ve, pero cuando resulta lesionado en un partido justo antes de la Navidad, de repente también la necesita. Esta sexi enfermera puede ayudarle a recuperarse, y no solo eso, también puede ayudarla a cuidar a su hija, una tímida niña de diez años que solo habla francés.

Desde decorar el árbol de Navidad hasta patinar en la Torre de Londres, Gwen ayudará al padre y la hija a abrirse y formar lazos entre ellos, y al mismo tiempo ella se siente unida a ellos. Pero cuando el agente de John lo llama, con una oferta que le puede cambiarle la vida, Gwen tiene que decidir hasta dónde está dispuesta a ir por su pareja perfecta. ¿Será su primera Navidad también la última?


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, la tengo entre las diez mil mejores, allá por el puesto ocho mil y pico, gracias a que Jayne (de Dear Author) la escogió entre lo mejor del año y también las 5 estrellas que le dieron en Ramblings of a Day Dreamer.


CRÍTICA

Esta es la primera historia que leí de Kat Latham, allá por 2016, y me dije que no sería la última. Y tanto. A estas alturas, creo que ya me he leído todas las suyas…

Descubrí a Kat Latham cuando escribió un post en Dear Author sobre rugby union en 2015, durante la Copa Mundial de Rugby. Normalmente me gusta el romance deportivo, pero era la primera vez que veía uno que girase en torno a un equipo de rugby, así que me encantó darle una oportunidad.

Me gustan los romances deportivos, y el rugby, y lamento que no haya más series en torno a equipos del oval. Si conocéis alguno más que esté potable, me decís.

La leí para el TBR Challenge de 2016. Publiqué crítica en inglés y no la había traducido. Como he releído esta historia repasando la serie por su orden, traduzco ahora más o menos lo que dije entonces.

Este año estoy repasando sus novelas, por orden de publicación. Y al leer este relato en el lugar que le corresponde de la serie, me gusta aún más.

Quizá porque a Gwen Chambers (25) ya la vimos como afectuosa hermana de Tess, protagonista de Playing it close, que yo no había leído hasta este año. Así que comprendes un poco mejor al personaje.

Gwen trabaja de enfermera de urgencias, y ahí es una mujer seria y competente. Pero con los hombres tiene sus inseguridades.

John Sheldon (29) es un segunda línea de los London Legends, número 5, ya sabéis, los más fortachones del campo. Esos tipos enormes que serían como los enforcers en el hockey sobre hielo.

Aunque es un número 5, yo en mi cabeza lo imaginaba todo el rato como uno de mis jugadores favoritos, el sudafricano Eben Etzebeth, más que nada porque John mide 2,06. (Más abajo, más de Eben). El típico tiarrón que ya pueden intentar placarle que ni con cuatro lanzados a por él lo paran. Más sobre EE abajo.

En fin, que no es nada raro que estos dos se fijen el uno en el otro.

La altura de ella es lo primero que le llamó la atención. ¿Cómo podría ser de otra forma si la siguiente mujer en altura de toda la habitación no le llegaba a ella más allá de los hombros?

Gwen, con 1,85, por fin encuentra a un hombre que la haga sentir cómoda. Estos dos se conocen en una subasta de solteros tan típicas de Romancelandia, para recaudar fondos.

Pretende pujar por su cuñado, pues su hermana no quiere que nadie pase la tarde con su novio. Pero al final, acaba gastándose el dinero de su hermana en otro jugador, John Sheldon.

Él es todavía más grande que ella, y tan pronto como se conocen, se gustan. Pero pasan cosas, y de repente, John aparece en el hospital en el que trabaja Gwen, con un traumatismo en la cabeza.

Estamos cerca de la Navidad, la primera que la hija de John va a pasar en Inglaterra con él a solas. Él desea disfrutar de su tiempo con la niña. La cosa es que él tiene este problema físico y Gwen es una de las pocas personas que pueden ayudarlo.

Ellos (John, su hija de diez años que solo habla francés, y Gwen) pasan unos preciosos días navideños juntos, en Londres. Gwen lo ayuda con su lesión, pero también con su hija, y muy pronto ambos tienen esta impresión de que pueden enamorarse y ser una pareja ideal.

Tanto Gwen como John tienen sus problemitas, nada raro ni infrecuente, y los resuelven de una manera muy realista. Eso es lo que más me ha gustado de este libro, que tanto John como Gwen actúan y sienten y hablan como gente normal en sus vidas cotidianas. Me quedo con la impresión de que Gwen y John son personas reales que existen en algún sitio.

Encajan inmediatamente, en todos los aspectos, físico, de carácter, así se explica que se enamoren tan rápido en un relato corto navideño como este. Pero eso no les hace tomar decisiones precipitadas, sino darse una oportunidad, siendo realistas.

Fue esta una de las primeras historias románticas ambientadas en Londres que realmente me hacen creer que los personajes están en la auténtica ciudad que yo he visitado, y no ese Londres de cuentos de hadas lleno de duques de la Regencia donde todo el mundo vive en un mágico lugar llamado Mayfair que no tiene nada que ver con el Londres o Mayfair de la realidad. 

Me preguntaba yo hace años si no sería por el hecho de que era una contemporánea, y eso ayuda a que le veas la autenticidad a la ambientación.

Recuerdo especialmente un momento de la novela. John dice: «¿Qué tal si nos preparamos y tomamos un ferry de Canary Wharf a la Torre? Canary Wharf está a un paso de aquí en metro, y de esa manera Agnes puede ver algo de Londres desde el Támesis». 

Entonces se van juntos, con Agnes, la hija de él. Mientras Agnes y Gwen patinan sobre hielo, John descansa y era un momento cotidiano perfecto. Algo que cualquier pareja podría decir o hacer en la vida real.

Si no le puse más estrellas entonces es porque los niños y la atmósfera navideña no son algo que me vaya mucho, pero desde luego la trama, los personajes, y el mundo en el que viven son totalmente algo que sí que me gusta. Ahora estaría incluso más cerca de las cuatro estrellas. Conversación de padre e hija.

Agnes: Yo no fútbol. Rugby, yo.

John: Rugby tú, ¿eh? Primera regla del deporte, ángel mío, los futbolistas fingen estar lesionados. Los rugbistas fingen que no están lesionados.

Como el resto de las novelas de Kat Latham, aunque forme parte de una serie, se lee perfectamente de forma individual. Tampoco hace falta que sepas de rugby para disfrutarlo. Al principio te pone una nota en que te explica lo básico. Es una historia navideña, no un romance sobre una competición deportiva.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a las historias navideñas contemporáneas, con su toque sexi.

Otras críticas de la novela:

Solo he encontrado críticas en inglés.

Ramblings of a Daydreamer, 5 estrellas

Celebrity Readers, 4 estrellas

Jayne en Dear Author, le dio una B+

Dog-Eared Daydreams, 4 estrellas

The Book Review, 4 estrellas

EBook Obsessed, 3 ½ estrellas

NO ESTÁ TRADUCIDA AL ESPAÑOL.

Y como este es mi blog y mete lo que a mí me gusta, por si alguien quiere ver lo que es un segundo línea en acción, no tenéis más que buscar por You Tube algunos de los enfrentamientos de Etzebeth. Da miedo. 



Don’t mess with this giuy



You do NOT want to mess with Eben Etzebeth)

A veces es hasta gracioso, cuando se pone en plan primo de Zumosol con el peleón Faf de Klerk.

Os dejo aquí un par de enlaces.

Uno de los últimos follones, el que enfrentó a sudafricanos con australianos el 3 de septiembre pasado.



 Etzebeth no lo empezó, pero sin duda terminó con él.

 

Y ya digo que, siendo este mi blog, y como me va el salseo, aquí tenéis algo muy especial ocurrido este año 2022. Etzebeth jugó su partido núm. 100 y con tal ocasión, quien cantó el himno de Sudáfrica fue la cantante y actriz Anlia van Rensburg. Tengo entendido que se comprometieron esta primavera.


 «Springbok Test Centurion Eben Etsebet's fiancée singing the South African anthem»

La muchacha, monísima. Y el himno, como siempre, impresionante. Uno de mis himnos favoritos, junto con el de Rusia.

Veo que esta historia la publicó la autora en Wattpad.

No sé, igual esta serie era un poco fanficción inspirada por la entonces próxima Copa del Mundo de Rugby a celebrar en Inglaterra y Gales, y es posible que Latham fantaseara con un equipo inglés capaz de ganar la Copa en casa.

Luego las cosas fueron diferentes. Hicieron bastante el ridículo, pues no pasaron de la fase de grupos. No tuvieron rivales fáciles, pero si quieres ganar un torneo tienes que ganar a los importantes, a los buenos, a los mejores. No puedo decir que lo lamente. Lo confieso, cuando se juega Le Crunch preferiría que perdieran los dos.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Crítica: “Tempting the player”, de Kat Latham

 

Un friends to lovers bastante realista

 


TEMPTING THE PLAYER

 

Por KAT LATHAM Fecha: NOVIEMBRE de 2014

 

¡Cómo me gusta esta autora...! No, de verdad. Creo que esta es la única que me quedaba por leer de los London Legends y la he disfrutado como un mico... Ahora me tocará releer las siguientes.

Libby Hart (34) es seis años mayor que su amigo Matt Ogden (28), zaguero suplente de los London Legends. Sí, ese equipo de rugby sobre el cual gira la serie.

Viven en el mismo edificio y comparten perrito. Sus trabajos son exigentes, porque están media semana fuera de casa, así que eso de repartirse el cuidado del bicho les viene bien.

Ella ha estado colada por él desde hace tiempo, pero nunca ha intentado nada porque sabe que Matt no es un tipo para ella. Su sueño es ser madre, mantener su carrera profesional de piloto y que entonces sea el padre el que se quede en casa más que ella, para cuidar a los niños.

Matt es todo lo contrario. Estuvo casado, la cosa acabó mal. Está alejado de su propia familia. Ahora solo tiene relaciones fugaces.

Aunque empieza a verla con otros ojos, sabe que no puede darle a Libby lo que ella quiere en este momento de su vida. Se conocen perfectamente, no se lleva a engaños.

Ahora lo que tiene que hacer Matt es centrarse en salvar su carrera. Sale poco a la cancha, y las pocas veces que está en el campo no demuestra lo bueno que es. Además, tiene cierta fobia que lo incapacita un poco. Mentalmente hay cosas que lo tienen descompuesto, y liarse con Libby parece mucho riesgo.

Me encanta el estilo de Kat Latham. Romance deportivo contado en tercera persona, algo que ahora valoro más que nunca.

Me gusta cómo cuenta las cosas, lo naturales que suenan los protagonistas, cómo te cuenta lo que es un deporte profesional pero secundario, como es el rugby.

Expresa muy bien lo que es estar al borde de que la carrera termine abruptamente si no espabila.

Acabé la novela encantada, porque incluso en el epílogo tiene su puntillo de realismo algo amargo. 

La vida no siempre es perfecta.

Me quedé con ganas de Hardy y su hija Chloe tengan su propia novela, en que él consiga su second chance. Pero si alguna vez pensó en escribir ese libro, no lo publicó. Se quedó en 2015.

Mi experiencia: estupenda, 4 estrellas.

 

eBook / Audio, 228 páginas

Carina Press (noviembre / 2014)

Parte de una serie: London Legends #3

ISBN13: 9781426899218

 

TBQ’sBook Palace, 5 estrellas

lunes, 10 de octubre de 2022

Crítica: “Playing it close”, de Kat Latham


Encantada con mis rugbistas y sus chicas

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Playing it close

Subgénero: contemporánea

 

Fecha de publicación original en inglés: 2014

Parte de una serie: London Legends #2

Páginas: 230

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

¿A dónde vas para escapar de todo cuando eres uno de los jugadores de rugby más famosos del mundo?

Para Liam Callaghan, ese lugar es un albergue remoto en la costa caribeña de Venezuela. Perfecto, excepto que él no quiere exactamente estar solo con sus pensamientos. Entra Tess Chambers, la máxima distracción.

Todavía conmocionada por un desastre profesional que la ha dejado prácticamente sin empleo, Tess comprende el deseo de moverse por la vida como otra persona. Entonces, cuando Liam, reconocible al instante, usa un nombre falso, ella lo acepta y crea una nueva identidad temporal propia.

El tiempo que pasan juntos en el paraíso es idílico pero breve: después de una noche apasionada, Liam se despierta y descubre que Tess se ha ido. Al regresar a Londres, se sorprende al saber que ella trabaja para el nuevo patrocinador de su equipo. Como capitán de las Leyendas, no solo tendrá que averiguar cómo trabajar con la única mujer que lo dejó con ganas de más, sino también convencerla de que sus sentimientos en el presente significan más que cualquier mentira que hayan dicho en el pasado.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Pues no, solo la he leído porque me encantan las de Kat Latham. No sé por qué pasa tan desapercibida, porque es estupenda.


CRÍTICA

Me estoy releyendo las novelas de Kat Latham en orden de publicación. Lo cual me sirve para ver lo que me falta por leer. Esta novela por ahí perdida, en mi Kindle nuevo.

Liam Callaghan es el capitán de los London Legends y de Inglaterra. En un viaje conoce a Tess Chambers, aunque ninguno de los dos dice quién es en realidad. No se dicen los apellidos auténticos, ni a qué se dedican ni cuál es su situación familiar… Lo prefieren así.

Aunque claro, como Tess es una fan del rugby, sabe perfectamente quién es él. Solo que no se lo dice, respetando su intimidad y su necesidad de anonimato. Si eso además le da la oportunidad de pasar unos días con este hombre tan increíble…

Conectan, se caen bien y acaban teniendo un romance fugaz.

Poco después, los dos andan de vuelta en Inglaterra y se reencuentran. La forma en que Tess lo dejó en Venezuela hace que Liam sienta cierta hostilidad.

Pero vamos, esto de andar de morros les dura poco, porque se llevan bien, son ideales el uno para el otro, en este momento de su vida. Se comprenden, se desean, no pueden dejar de pensar el uno en el otro.

Liam comprende que está bien tener una relación con alguien que sepa de qué va el rugby y acepte, por lo tanto, las exigencias de este deporte, que sea algo que puedan compartir.

A Tess le gusta este hombre, pero también su rol de jugador, lo admira y respeta por ello. Aunque se da cuenta, como el lector, que al final las superestrellas son hombres como los demás y se enfrentan más o menos a los míos desafíos para tener una relación romántica.

Claro que, por temas laborales, no pueden tener una relación. Así que toca resistirse a la atracción,… o no, porque la verdad es que tienen dos dedos de frente y saben que no se puede luchar contra lo inevitable.

Así que empiezan a verse, solo que en secreto. Algo con lo que están más o menos a gusto,... hasta que empieza a incomodarlos. 

Especialmente a Liam, que no sabe mucho de los líos de Tess en su antiguo trabajo y sospecha que igual ella se avergüenza de él, o quizá no están los dos buscando lo mismo, que es una relación estable.

Una de las cosas que me gusta de esta historia es cómo le mete chicha a la historia tocando temas diversos y de interés.

Por ejemplo, la misoginia de la City, que Tess sufrió, comentó en un blog y ello le llevó a problemas en su anterior trabajo. Las perrerías que los compañeros de trabajo hacen a las mujeres que trabajan en temas financieros son de no creerlo. A ella la apodaron titless porque tiene poco pecho, algo que la acompleja y que aprende a aceptar un poco gracias a esta relación con Liam, que es muy body positive.

Como él dice, más que el tamaño de sus pechos, lo que a él le preocupa es el estado de sus arterias. Porque su padre murió joven en parte por malos hábitos (fumar, comer mal). Gracias a su relación con Liam, Tess empieza a comer en condiciones.

Es una de las cosas que me gustan de esta novela, lo claro que deja el hecho de que o sabes cocinar y te haces tú la comida, o es imposible comer saludable.

También pone en evidencia la necesidad de sponsors en el deporte profesional. El chiringuito no se paga solo con entradas.

Notas la presión sobre la gente famosa, que venga de la prensa, de internet, de todo el mundo… Liam duda de quién está con él por él mismo y quién por ser una estrella del rugby. Que Tess sea una forofa del rugby no ayuda.

Y siempre están las gracietas a cuenta de la eterna rivalidad rugby/fútbol. No solo lo teatreros que son los jugadores de fútbol, fingiendo lesiones cuando ni siquiera les han tocado.

Aquí te hacen ver que, como tantas otras cosas en Inglaterra, te da una indicación de clase:

La elección entre el fútbol y el rugby dice mucho sobre dónde ha crecido una persona y en qué circunstancias. Ella había crecido en una preciosa casa al norte de Londres. Sus padres tenían educación de postgrado y le dejaron claro que la universidad no era discutible. Era simplemente lo esperado, lo mismo que una carrera en que ella usara su cerebro.

Parte del argumento discurre en la Copa Mundial de rugby de Inglaterra y Gales. Sería una alternativa a la auténtica de 2015, en la que Inglaterra hizo bastante el ridículo no pasando de la fase de grupos. Como Kat Latham publicó esto en 2014, su wishful thinking fue fatal. En la novela, las cosas pasan diferentes a cómo ocurrieron en la realidad.

¡Cuánto me ha gustado esta novela, qué bien me lo pasé leyéndola…! Es de esas que casi llego tarde al trabajo porque no podía dejar de leer. La forma de escribir de Kat Latham tiene algo que me gusta especialmente.

Creo que es la manera tan natural con la que hablan los personajes, lo realista que suena todo, si hay drama o grandes cosas, se lo toman como nos lo tomaríamos cualquiera de nosotros. Y hasta de sus errores aprenden y evolucionan.

Estos dos tienen cosas que superar, y las van aceptando conforme se va desarrollando el romance. Todo, manteniendo el tono más ligero que melodramático.

Como es una novela publicada hace ocho años, es contemporánea narrada en tercera persona, lo cual agradezco muchísimo, porque mantiene un pelín de misterio.

Si no le doy lo máximo es porque, simplemente, no me dejó resacosa. Pero vamos, que es una novela estupenda.

Es de esos libros que disfrutas más si sabes algo del deporte. La autora te pone al principio unas palabrejas, te explica qué clases de jugadores hay… Sin embargo, no necesitas verte el Seis Naciones para enterarte de lo que pasa.

Valoración personal: estupenda, 4 estrellas.

Se la recomendaría a: quienes gusten de románticas contemporáneas con deporte y algo de chicha.

Otras críticas de la novela:

Solo he encontrado críticas en inglés, que son como yo, consistentes en ponerla sólidamente en el rango del notable.

Addicted to romance, 4 estrellas

All About Romance, una B

Delighted Reader, 4 corazones

Harlequin Junkie, 4 estrellas

Dog-eared daydreams, 4 estrellas

En Dear Author no se deciden, lo dejan en B-/C+.

martes, 8 de febrero de 2022

Crítica: “Knowing the score”, de Kat Latham

 

Cuánto me gustan las historias de esta mujer

 


KNOWING THE SCORE

 

Por KAT LATHAM Fecha: agosto de 2013

 

 

Caitlyn Sweeney es una trabajadora humanitaria estadounidense con sede en Londres. Un día, socorre a un anciano. Así conoce a su nieto, un tipo como armario de tres puertas, super sexi, que..., mira, casualidades de la vida, ocupa un enorme cartel de publicidad de ropa interior cerca de su domicilio.

Ella no lo sabe, porque es estadounidense, claro, y el rugby es algo que le resulta totalmente ajeno, pero es que este mocetón es el famoso rugbier Spencer Bailey.

Spencer tuvo un desagradable incidente cuando era jovencito. A sus diecinueve años se acostó con una chica de dieciséis, sin ser consciente de cuál es la edad del consentimiento en Australia. Se libró por los pelos, pero desde entonces ha aprendido que lo suyo es el deporte y para de contar.

A ver, no es que esté a palo seco. Pero no tiene problemas en reducir sus relaciones femeninas a unas pocas semanas al año, aquellas en las que descansa entre temporada y temporada. Ahora es justo uno de esos momentos. Y mira, le gusta lo que ve en Caitlyn.

Solo que hay un problema: Caitlyn es una de esas heroínas vírgenes a sus veintitantos. Por una vez, sin embargo, es plausible que ella aún no haya catado varón. Tuvo relaciones abusivas en el pasado que le impiden tener una vida sexual y sentimental normal. Es una tía dura, estar en mitad de una crisis humanitaria y que exploten bombas a su alrededor es algo que la deja imperturbable. Pero que alguien la bese,… le revuelve todo.

Así que estos dos se conocen y se gustan pero claro, todo tiene un plazo: hasta que él empiece su temporada, o ella se vaya a su próxima misión en cualquier rincón del planeta. Igual él no puede darle lo que Caitlyn necesita; y quizá tampoco quiera él un tipo de relación que ella no se ve capaz.

Me gusta muchísimo el estilo de esta autora. Son historias cotidianas, de deportistas famosos, pero que resultan creíbles, muy humanos. La historia tiene sus momentos sexis, claro, y otros románticos. No es que haya mucho de deporte, pero sí lo bastante para los fans del rugby. ¡Me encanta!

Veo que no ha publicado más que una decena de novelas, en tres años y luego ya cerró el kiosco, creo que más por temas personales que por una decisión consciente.

            Con esta historia, Latham inicia su serie de los London Legends, un supuesto club de rugby londinense sobre el que gira la serie con la que la descubrí. Es divertida la mirada estadounidense a una realidad deportiva europea. También hay chistes a cuenta de lo que significan determinadas palabras en uno y otro continente. No es el mismo inglés el que hablan en EE. UU. que el del Reino Unido.

Curioso ver cómo él le explica su deporte. No, el rugby no tienen nada que ver con el fútbol americano, salvo la forma de la pelota. Cuando le explica que el pase tiene que ser hacia atrás, cuando la línea de ensayo está delante, es algo que ella, simplemente no comprende.

Esta es la primera, y me parece alucinante lo buena que es. Me ha dado la idea de leer, o releer, todas sus novelas.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Parte de una serie: London Legends #1

Audio/eBook, 228 páginas

Carina Press (agosto/2013)

ISBN13: 9781426895920

 

TBQ’s Book Palace, 5 estrellas

jueves, 23 de diciembre de 2021

Crítica: “Three nights before Christmas”, de Kat Latham


Novela navideña, con buenos sentimientos pero sexi y algo de enemies to lovers

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Three Nights before Christmas

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2015

Parte de una serie: Wild Montana Nights #3

 

NO TRADUCIDO AL ESPAÑOL

SINOPSIS (según Fiction DB

Que tengas una pequeña Navidad ardiente…

Después de tres años en prisión, la ingeniera ferroviaria Lacey Gallagher no espera que esta Navidad sea muy alegre y brillante. Al menos talar árboles para la granja de árboles de Navidad de su hermano la ayudará a ahorrar dinero para volver a encarrilar su vida. Sin embargo, todos sus planes se descarrilan cuando su nuevo trabajo la coloca en un territorio patrullado por el hombre que acecha sus sueños: el guardabosque que la envió a prisión.

A Austin Wilder no le entusiasma que Lacey trabaje en su bosque, pero pronto se da cuenta de que necesita su ayuda. Su familia depende de él para restaurar un viejo tren de vapor para un espectacular evento navideño, y la experta en trenes Lacey es su única esperanza de terminar a tiempo.

Trabajar juntos desafía todas las suposiciones que Lacey y Austin tienen el uno del otro, y descubren un deseo lo suficientemente caliente como para derretir incluso la nieve más profunda de Montana. Pero, ¿será suficiente la temporada de segundas oportunidades para reparar el corazón roto más endurecido?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, es la más apreciada de la autora. La tengo ahora en el puesto dos mil ochocientos. Tuvo una crítica de A en The Good, the Bad and the Unread y de 5 estrellas en Harlequin Junkie. Miss Bates la escogió entre lo mejor del año 2015. Fue finalista RITA en la categoría romance contemporáneo corto. Le ganó Un cambio de planes, de Sarah M. Anderson, que entendí como un harlequin sorprendentemente original. 

CRÍTICA

Es propio de la época las novelas navideñas, y hoy traigo aquí una que, a diferencia de la mayoría, es sexi, no solo dulce y buenista.

Tenemos a Lacey, que sale de la cárcel, en libertad condicional, y se va a vivir con su hermano en una localidad de Montana. Fin de año, hace frío, él tiene una granja de árboles de Navidad. Le echa una mano en el negocio, intentando adaptarse a la vida en libertad, sin llamar la atención, sin hacer nada que haga que se le revoque la condicional.

Se topará con una figura bastante desagradable, el guardabosque o agente forestal Austin Wilder, una especie de policía de la naturaleza. Intervino en su detención y declaró contra ella en su juicio.

Ella era una joven ingeniera ferroviaria, entusiasta de la vida, con un buen trabajo, un futuro por delante, y resulta que la pillaron con drogas. Pero ella siempre ha jurado y perjurado que fue inocente, que es cosa de su novio, que la engañó.

Pero Austin no la creyó. En el juicio dijo algo que así como que, «o bien era una criminal o criminalmente estúpida». Y él no piensa que ella sea tonta así que, sí, sí que está convencido de su culpabilidad. Aquellas palabras que él dijo en el juicio se le quedaron en la cabeza de Lacey, y sigue rumiándolo, años después.

Así que empieza la cosa como enemies, y con buenas razones.

Además, después de años en el trullo, a Lacey lo de los uniformes y los agentes de la autoridad le da cierto repelús.

Lo extraño es que entre ello, además de esa hostilidad, hay cierta atracción física. Inesperada, que los dos rechazan. Al recto Austin le horroriza desear a esta convicta, y ella, ¿cómo va a gustarle un tipo que ayudó a meterla en la trena?

Será que lleva años en dique seco, y entonces cualquier cosa le parece sexi.

Molly y Gabriel (protagonistas de la primera de la serie) quieren recaudar dinero para su idea de un campamento para niños con discapacidad. Se les ocurre recuperar un antiguo tren minero como atracción navideña.

Hay un pequeño problema, y es que la locomotora no va. Austin intenta arreglarlo por su cuenta, con ayuda de aficionados a los trenes (debe ser que en EE. UU. hay mucho Sheldon Cooper).

La aparición de Lacey es, entonces, una buena oportunidad. Le pide, tragándose su orgullo, que le eche una mano y le ayude a arreglar la locomotora antes de Navidad.

Lacey acepta en parte porque le gusta y, por otro lado, porque no quiere problemas. Siente que no tiene derecho a decir que no a un agente de la autoridad sin no quiere líos.

Las cosas, evidentemente, no se pueden precipitar entre ellos. Hay desconfianza mutua, recelos que les impiden lanzarse el uno en los brazos del otro. Ella le echa una mirada y él nota que le gusta. Solo que ella no flirtea, sino que aparta la mirada.

Idiota. ¿Qué sucede contigo? Acaba de salir de la cárcel, por el amor de Dios, y tú la ayudaste a ponerla allí.

Pero, por alguna razón, eso no había impedido a Lacey recorrer con la mirada todo su cuerpo como si estuviera desnudo excepto por un gran lazo rojo atado alrededor de su polla y un par de cascabeles colgantes.

Ese es el tono. Ya veis que será historia navideña, pero dulce va a ser que no tanto. La cosa es que arreglar la locomotora hace que Lacey y Austin compartan ratos. La atracción entre ellos, entonces, no disminuye sino que se va intensificando hasta que sí, evidentemente, “caen”.

Escenas sexis muy bien contadas, por cierto.

Me llamó la atención que había cosas que complicaban la vida ya de por sí nada fácil de un persona que acaba de salir de la cárcel. Son pequeños vistazos a lo que una persona en libertad condicional no puede hacer, allí, en los USA. Por ejemplo, no puede beber alcohol. Y tampoco conducir porque le ha debido caducar el carné o algo así. Cada vez que entra en contacto con agente de la autoridad se lo tiene que decir al oficial de la condicional. No son cosas tremendas, pero sí que son chinitas en el camino de alguien que quiere rehacer su vida.

Cortita, rápida de leer, con tono ligero a pesar de tratar temas serios, y muy sexi.

A lo tonto, a lo tonto, con esta ya son cinco las novelas que he leído de Kat Latham. Me gusta mucho el estilo de esta autora. Contemporánea, sexi, con gente bastante normal y en entornos para mí atractivos. En esta serie, el frío de Montana y en la de los London Legends, un equipo de rugby londinense.

Ahora que me doy cuenta de que esta autora puede convertirse perfectamente en una de mis favoritas, resulta que dejó de publicar en 2015. Lo explica en su página web, que ha tenido problemas de salud y aunque volvió a escribir allá por 2019, no ha publicado nada.

Seguiré leyendo sus novelas, las que me quedan, que no sé si son cuatro o cinco. Y nada, si alguna vez vuelve a publicar algo, pues aquí estaré esperándola.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los aficionados a las historias navideñas contemporáneas, con su toque sexi.

Otras críticas de la novela:

Harlequin Junkie, 5 estrellas

The Good, the Bad and the Unread, una A. 

All About Romance, B

Smart Bitches Trashy Books le dio una B. 

Dear Author, B-. 

Book Bog World, 4 estrellas