Mostrando entradas con la etiqueta Regencia tradicional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Regencia tradicional. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2026

30 años de…“The lady’s companion”, de Carla Kelly



Una lindura de Regencia tradicional

 

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The Lady’s Companion

Subgénero: histórica

Fecha de publicación: 6/1996

Signet Regency Romance

Editorial: Signet

Páginas: 224

ISBN13: 9780451186843 (mass market paperback)

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, AUNQUE SÍ AL ITALIANO (Dama di compagnia) Y AL JAPONÉS (あなたの夢に染まる丘)

 

SINOPSIS (de Fiction Data Base)

Una situación comprometida

La señorita Susan Hampton era una dama de pura cepa. Jamás imaginó que tendría que valerse por sí misma. Pero eso fue antes de que su irresponsable padre dilapidara la fortuna familiar. Eso fue antes de que su odiosa tía la convirtiera en sirvienta sin paga. Ahora Susan había huido de esa tiranía, solo para preguntarse si había ido de Guatemala a Guatepeor.

En una remota mansión rural, Susan aceptó el puesto de dama de compañía de la condesa viuda, Lady Bushnell, cuyo temperamento fogoso hacía que un dragón pareciera dulce. Pero aún más peligroso era el apuesto y audaz administrador de la condesa, David Wiggins, de sangre roja, no azul, y que era todo lo que un hombre podía ser, excepto un caballero. Desesperada, Susan se repetía a sí misma que era totalmente inadecuado como pretendiente, incluso cuando este hombre, exasperantemente irresistible, despertaba su feminidad y la hacía olvidar que era una dama...


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, porque entró en mi primera lista de las mil mejores novelas románticas, en el puesto 492, y aún pasa el corte. Ganó el premio RITA al mejor romance de la Regencia. Tuvo crítica de DIK A en All About Romance. Wendy the Superlibrarian la tiene calificada con una A. Cinco estrellas le ha dado en Romantic Historical Reviews. Fue un Top Pick! para Romantic Times. Dentro de una mini-encuesta que hicieron en 1999 sobre romances Regencia traicional estuvo la 6. Para Wendy fue de las mejores lecturas de 2020. No es de extrañar que sea de las favoritas de más de un lector, y que esté considerada como uno de los mejores ejemplos de Regencia Tradicional.

 

CRÍTICA

Miss Susan Hampton (25) es una aristócrata sin fortuna, que tiene la desgracia de un padre manirroto que la ha dejado con pocas posibilidades de lograr lo que es habitual en una señorita de su edad y clase: casarse bien después de una temporada exitosa. No, no habrá temporadas para Susan.

Decide trabajar como dama de compañía de lady Bushnell, porque realmente no tiene muchas más opciones si quiere ser ella misma, y no una mera pariente pobre bajo la opresión de su tía.

La cosa es que su empleadora, lady Bushnell, no tiene la menor gana de tener una acompañante. Se la impone su nuera. La señora «siguió el tambor» (como dicen en inglés), por los campos de batalla napoleónicos, al lado de su marido. Se la considera toda una institución nacional.

De los asuntos de lady Bushnell se encarga David Wiggins (33), un administrador de la finca, galés bastardo, mentiroso y ladrón que encontró en la milicia y en la lealtad a la familia Bushnell una nueva vida... durante la guerra de la Independencia Española. 

(Lo que da lugar a que si hay algo escrito en español, o ambientado aquí, no es... digamos muy atinado, pero vamos, es algo tan habitual que ni merece la pena entrar en detalles).

Lo que no es David, seguro, es un sinvergüenza, crápula, libertino o canalla. No, eso no.

–Un bastardo, un mentiroso, un cazador furtivo y un ladrón, tal vez, pero no un sinvergüenza –dijo con un evidente sentido del humor.

–Quizás hablemos esta noche –dijo ella, sonriendo también ante lo absurdo de lo que realmente estaba diciendo–. Y no creo que seas un sinvergüenza –le aseguró–. Las circunstancias de tu nacimiento escaparon a tu control, y tal vez cazaste furtivamente y robaste, y eres uno de los mentirosos más consumados del reino, pero no eres un sinvergüenza.

En Wiggins encuentro al típico héroe beta, que es un apoyo para la heroína, está ahí para ayudarla a ser la mejor versión de sí misma, a encontrar un camino en el que ella se sienta mejor. Nunca avasalla. David no pretende imponerse o saber más que ella en ciertas cosas. En otras es evidente que él controla más, tiene mucha más experiencia y sabe superar las situaciones difíciles.

Es una de esas historias en las que tú intuyes los poderosos sentimientos por debajo de lo que aparentemente dicen y hacen. Lo que decía Wilder que aconsejaba Lubitsch, dejar que el espectador sume dos y dos. Muy romántico.

Este es un libro que pertenece al subgénero de la Regencia Tradicional, y de hecho uno de los mejores ejemplos por una de las autoras más destacadas.

Son libros que cuidan la ambientación, que intentan ser fieles más o menos a lo que era aquella época, siempre claro está sin dejar de lado que esto sigue siendo fantasía romántica. La crudeza de la guerra, con sus irreparables pérdidas, con sus episodios trágicos en que hay que tomar decisiones muy difíciles,… eso lo ves aquí, sí.

También resulta entrañable la situación de lady Bushnell, que ya tiene una edad, y que solo quiere vivir en paz, en su finca, con sus recuerdos, mientras que parece que su familia exige unos cuidados más intensos junto a ellos, al ver que decae su salud.

Este género de la regencia tradicional se caracteriza también por ser novelas blancas, sin sexo explícito en la página, normalmente. Claro que eso no significa que los protagonistas sean seres asexuales, no. Se asume que el ser humano es un individuo sexual, solo que sitúan los comportamientos sexuales dentro del ámbito del matrimonio.

Lady Bushnell, que pertenece a la generación anterior a Susan, una mujer de armas tomar, en cierto sentido reprocha el puritanismo de los jóvenes. Afirma que, con sus hermanas, solía escuchar a la puerta del dormitorio de sus padres cuando ellos pensaban que ellas estaban durmiendo. O sea, que lo que pasaba entre un hombre y una mujer no les era algo ajeno.

No se trata de que Susan y David no sientan deseo físico. Se nota que sí, que están interesados cada uno en el cuerpo del otro. Hay besos, y Susan se pregunta por los misterios del sexo, y de esas emociones y sensaciones corporales que la otra persona le provoca. Es sólo que la autora dedica poco espacio sobre la página a las relaciones sexuales en sí. Precisamente por ello, cuando hay un contacto, resulta más apasionado que páginas y páginas chorreantes.

Así que, sí, estas linduras de hace años son «todo el romance y nada de smut». Por smut entiendo la presencia constante del sexo sin sentido dentro de la historia, repetitivo y con escasa chispa.

Dejando eso a un lado, creo que lo que más me gusta de esta novela es la forma en que está escrita: me leo cada palabra, cada frase, sin desear saltarme nada. Y eso, estos días, es para mí marca de que la cosa está estupendamente bien escrita.

Merece la pena mencionar otro secundario, después de la formidable lady Bushnell: Joel, un personaje bien majo, amigo de David y que ayuda a Susan. En cierto sentido, es a quien se le ocurre que podrían encajar. También él ha estado en la guerra, y quedó con secuelas, lo que no le impide la afabilidad y salir adelante con lo que tiene, no con lo que perdió. Cuenta, esperanzado, que «vivimos en una nueva era, una época industrial, una en la que un judío puede dirigir una compañía sin miedo a que le rompan las ventanas, o que su negocio se arruine por un rumor o por la intolerancia». En muchos sentidos, esta novela es un canto a superar los prejuicios contra la gente de otras clases o grupos sociales, sin hacer mucha alharaca con ello, simplemente está ahí.

Susan y David son perfectos el uno para el otro, con independencia de que provengan de clases sociales tan diferentes.

Por todo ello esta novela es una de esas que yo llamo «delicia de libro». ¡Qué buena es Carla Kelly!

Este libro será de hace treinta años, pero, en mi opinión, se interna en la treintena con toda lozanía.

Valoración personal: notable, 4

 

Se la recomendaría a: quienes gusten de las históricas bien escritas.

 

Otras críticas de la novela:

 

En español no he encontrado nada. Paso a las críticas en inglés, que no son muchas, pero quien prueba a leerla, lo disfruta.

Wendy the Superlibrarian, una A.

All About Romance, DIK A.

Mrs. Julien Presents, positiva.

Willaful hizo una crítica positiva de esta novela en un TBR Challenge de 2014. Destaca que es más sensual que otros libros de Carla Kelly, con Susan preguntándose por el misterio del sexo.

Quince críticas en The Story Graph, con 3.94 estrellas de media.

Como no he encontrado ninguna otra reseña, os dejo con un artículo de Smart Bitches Trashy Books, que analiza por dónde empezar a leer a Carla Kelly. Esta novela es una de las cinco que recomiendan.

viernes, 17 de enero de 2025

Crítica: “Cotillion”, de Georgette Heyer

 Cotillion

 

Una delicia para paladares pacientes




DATOS GENERALES

Título original: Cotillion

Subgénero: Regencia tradicional (1816)

1.ª publicación: Ace, 1/1953

Páginas: 355

ISBN13: 9780441117710

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL ALEMÁN (Damenwahl) ESTONIO (Tants neljale paarile), ITALIANO (Cotillon), HÚNGARO (Francia négyes), FRANCÉS (Cotillon), de las que he podido distinguir en las 65 ediciones que aparecen en Goodreads.

 

SINOPSIS (según Goodreads) 

«Uno de vosotros la tendrá a ella y, además, mi fortuna».

Ésa fue la declaración caprichosa, algunos dirían escandalosa, del anciano señor Penicuik, a los tres de sus sobrinos nietos reunidos a su alrededor.

El futuro de su vivaz hijastra, la señorita Kitty Charing, estaba así asegurado, siempre que se casara con uno de los apuestos pretendientes que ahora buscaban su mano. Pero Kitty no tenía prisa por celebrar tal contrato. Por las buenas o por las malas, tenía la intención de ir a Londres, donde cualquier cosa podía pasar y muy a menudo sucedía...

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, en la versión de 2017, puesto 438, y sigue pasando el corte. En 1999 All About Romance hizo una votación entre sus lectores a ver cuáles eran sus romances tradicionales favoritos, y este acabó en el puesto 3. En el Top 1000 de Book Binge, está la 631. Es de las más apreciadas en Buzzle. Regan Walker la incluye entre los mejores romances ambientados en la época georgiana y la Regencia. Rike, que escribe (o escribía) para AAR, la tenía entre sus favoritas de todos los tiempos. En Romance Readers at Heart la escogieron entre los Top Picks en 2007. Tiene crítica de 5 estrellas en Curled up y de A en Dear Author. Además, la puedes encontrar en listas de tópicos, como favorite funnies o beta heroes.

 

CRÍTICA

Leer a Georgette Heyer siempre es una gozada, aunque tarde meses en acabar una novela suya. Es de las que me compro en papel, y tengo ahí, para cogerla de vez en cuando y sumergirme en ese mundo de la Regencia, con todas sus complejidades.

La leo poco a poco, ya que su inglés no es para todos los días. Mete muchas palabras con un significado específico en aquella época, y no lo encuentras en los diccionarios al uso. (Ya lo expliqué al hablar de los trads).

Pero a pesar de ir lentamente, al final cierro sus historias con una sonrisa.

Hace algo muy curioso. Os lo contaré con una metáfora. Suele dedicar páginas y páginas presentando los personajes, sus dinámicas, el ambiente... Cuidadosamente coloca una especie de red, tendiendo poco a poco líneas que se cruzan... Y luego, cuando te das cuenta, cierra la red, te tiene atrapada y ya no puedes dejar de leer hasta el final.

Eso me ha pasado con Cotillion: me tiré meses leyendo a ratos, luego la segunda parte la devoré rápidamente, en un par de días.

Y es que se tira buena parte del libro haciendo eso, presentándote personajes y las dinámicas entre ellos.

Catherine Charing, Kitty para todos, es huérfana. Su tutor, el rico pero malhumorado Sr. Penicuik, ha decidido hacerla su heredera. Ahora, con una condición, tiene que casarse con uno de sus sobrinos-nietos.

De estos tiene unos cuantos, y te los va presentando en una serie de escenas, primero a tres: uno que no puede ofrecer su mano porque está casado, otro que es un estirado pomposo y luego está Dolph que, el pobre, no cuece en el primer hervor, aunque tenga un título nobiliario.

Faltan un par de ellos, que aparecerán más tarde en la novela.

Kitty se pilla cierto rebote, y decide largarse, emprender una vida propia, fantasea con ganarse la vida ella sola… Hasta que digamos que en su primera parada se topa con uno de los sobrinos-nietos que no ha llegado a la reunión, Frederick «Freddy» Standen, muy elegante y amigable, pero no particularmente brillante.

Esto la hace recapacitar un poco. A Kitty no le disgusta del todo el plan, porque está enamoriscada de uno de los sobrinos-nietos, Jack Westruther, con todas las cualidades de un libertino regencil. Ya os lo imagináis, guapo, jugador, atrae a todas las mujeres. Solo que este pasa de proponerle matrimonio. Para pincharle un poco, Kitty decide fingir que se ha comprometido con Freddy.

Gracias a este «compromiso», la rústica Kitty consigue viajar a Londres, donde espera que Jack se de cuenta de la oportunidad que desaprovecha. El canalla encantador no aparece hasta bien avanzado el libro, y si esto fuera una romántica de ahora, sería el chico de la película.

A partir de ahí, se sucede lo que la propia autora consideró «un derroche de absurdo». Pero absurdo no significa descuidado, todo está bien medido y pulido.

Kitty aprende, y nosotros con ella, que en la vida no todo es lo que parece, y que lo auténticamente romántico son cosas diferentes a las que ella pensaba. Uno de los misterios de la novela es quién es y qué piensa o siente Jack, personaje al que vemos primero con los ojos de Kitty y luego el lector entrevé que igual no es exactamente como ella lo ve.

La auténtica estrella es Freddy. Parece simplemente un rico tontorrón, que solo se fija en la ropa de la gente, si llevan o no los colores que les favorecen. Sin embargo, descubrirá que hay vida más allá que un chaleco bien puesto. 

Un héroe beta que parece poca cosa y luego es quien acaba salvando el día en todo momento, de manera discreta. Incluso llega a callarse y espera que Kitty decida por sí, cuando todo el mundo desea gritarle, ¡¡díselo, grítale lo que sientes…!!

Un héroe tranquilo, que si alguna vez reacciona con ímpetu se sorprende a sí mismo y al lector. Tiene más de un momento de esos que yo encuentro tan románticos, cuando el héroe hace lo que menos le apetece, solo por consideración a ella.

Kitty y Freddy son de esos personajes majos, de los que caen bien, pero a los que falta una patatina para el kilo.

A veces, me preguntaba si esto iba en serio o era una grandísima broma de la autora.

Nadie espera nada especial de Kitty y Freddy, ni ellos mismos.

Y, sin embargo, al final, sobre todo en la segunda parte, una vez que la autora ya te ha planteado la historia y presentado a todos los personajes, sacarán a relucir cualidades sorprendentes.

Al final, te caen tan bien que te encanta cómo estos soletes acaban enamorados.

Te lo cuentan todo, además, con ese estilo de Heyer tan cuidado, con un montón de palabras muy típicas del lenguaje de la Regencia que cuesta entender, a menos que la tengas muy leída, diálogos ingeniosos, y un sentido del humor tan sutil, que no te puedes perder una palabra, ya que la ironía es su recurso favorito.

Si te fijas, hace cosas como crear una forma de hablar particular para Freddy, lo que resulta asombroso. Freddy y Dolph (el más tontorrón pero de buen corazón, con su propia historia de amor) hablan de una manera muy peculiar.

El título, Cotillion se refiere a un movimiento animado de la cuadrilla, danza que involucra a cuatro parejas. Además de Kitty y Freddy, tenemos otro asunto amoroso, el de lord Foster Dolphinton y Hannah, la modesta y poco agraciada hija de un comerciante, a quien la dominante madre de él jamás admitiría como nuera.

Y un tercero a cuenta de un primo francés de Kitty, Camille, jugador profesional, enamorado a primera vista de la bella Olivia Broughty, objeto de deseo del libertino Jack.

Hasta el irascible Sr. Penicuik encontrará a una improbable media naranja.

He leído varias críticas y en más de una dicen algo peculiar: que la disfrutan más en una relectura.

Una delicia, aunque hay que advertir que es de esas lecturas muy lentas.

Valoración personal: notable, 4 estrellas

Se la recomendaría a: quienes gusten del slow reading.

Otras críticas de la novela:

Como es un clásico, tiene página en la Wikipedia.

En español, tenemos crítica en El rincón de la novela romántica, donde Judith la pone como muy buena, pero no su favorita de la autora. Curiosamente, a ella Freddy se le queda corto, cuando en general todo el mundo dice que es uno de los mejores héroes de Heyer.

En inglés.

Dear Author, una A, donde señalan lo dudoso de la sexualidad de Freddy (he’s a Pink of the Ton and very much NOT “in the petticoat line”), but he makes an amazing hero because Heyer does such a wonderful job of showing what makes a true hero.

Mary Kingswood, 5 estrellas.

Fiction Fan Blog, 5 corazones.

Bookshelf Fantasies, 4 estrellas.

Jane Austen’s World la analiza, y le gusta lo que ve.