Una historia de
amor un poco diferente
DATOS GENERALES
Título original: Streets of fire
Subgénero: contemporánea
Fecha de publicación
original en inglés: 1990
Serie: Harlequin Super
Romance #407
Edición en España
Traductora: Asunción
Marín
Fecha Edición: 1/1991
Publicación: Harlequin
Ibérica
Colección:
Internacional n.º 52
SINOPSIS (en la página web Harlequineras)
La magnate de una
empresa de inversiones inmobiliarias de Calgary, Sydney Foster, tenía un secreto: de joven y con un nombre distinto,
se había visto obligada a vender su cuerpo al precio de su alma. Y de no ser
por la fe del policía antivicio Nick
Novak, aún estaría atrapada en el lado oscuro de la ciudad. Sydney había
resurgido de sus cenizas como el ave Fénix, pero nunca había olvidado a Nick,
que seguía luchando valientemente en calles de fuego.
Reunidos por la
tragedia y las circunstancias, Sydney y Nick debían enfrentarse a un amor
demasiado poderoso para olvidar y a un pasado demasiado doloroso para
recordar...
¿Entra dentro
de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, entró en mi lista de las mil mejores, versión de 2019, en el puesto 886. Tuvo crítica de DIK A en All About Romance. Ganó el
premio Romantic Times del año 1990 en
la categoría de Harlequin Super Romance. En esa misma revista fue considerada
como una de esas novelas «favoritas de todos los tiempos». Cuando en el año
2014 lo leyó The Hope Chest Reviews, destacó que, de entre sus lecturas de ese
año, Sydney Foster era el personaje más único o inusual y que también lo era el
lugar donde se ambienta la novela, Calgary (Alberta, Canadá). Además, es una
historia de reencuentros, una de las variables del second chance at love que tanto nos gusta a muchas.
CRÍTICA
Vale,
tú ves esa portada y te dices: seguro que los protas se pasan follando toda la
novela. No, nada más lejos de la realidad. Esta novela no es de esas.
La
autora de Calles de fuego, Judith
Duncan, canadiense, escribió sobre todo novelas genéricas para Harlequin, unas
diecinueve en total entre el año 1983 y 2001.
Era
novela contemporánea en el momento que se publicó. Hoy hay cosas muy viejunas. No
solo por los ordenadores que aparecen. Es que, nada más empezar, la
protagonista, Sydney, está en una comisaría porque pillaron a dos hombres
«robándole el estéreo del coche».
Allí
conocerá a una menor prostituida, y algo hace click dentro de ella. Decide apoyar a esta muchacha para que pueda
acudir a un refugio, pagando su rehabilitación o lo que haga falta para rescatarla
de su horrenda situación.
Sydney
fue violada de niña y también ella acabó en la calle, víctima de la prostitución.
Consiguió salir de aquello. Ahora es una empresaria de éxito en Calgary
(Canadá). De toda la pasta que gana, un buen pellizco se le va en obras digamos
de caridad como estas.
Entra
en escena el chico de la película, Nick Novak. Obviamente de ascendencia eslava
del sur, católico; con semejante nombre, yo estaba todo el rato imaginándomelo
como Djokovic. Cosas de la afición.
Nick
trabajaba de policía y le pegaron cuatro tiros, uno de ellos alcanzándole la cabeza.
Ha sufrido un importante daño cerebral. Pasó por un coma, luego ha tenido que hacer
rehabilitación muy dura, para aprender de nuevo a hablar, a comer, a andar,… Aún
sigue en ello. Padece graves limitaciones físicas, una discapacidad que frustra
enormemente a quien llevó una vida tan activa como él.
Cuando
descubre que su rehabilitación es pagada por Sydney, se cabrea bastante.
Porque
Sydney y Nick tuvieron una historia en el pasado. Se enamoraron hasta el punto
de llegar a vivir juntos, pero acabaron rompiendo. Eso fue hace quince años, y ambos
quedaron profundamente heridos.
Cuando
se reencuentran tres lustros después, vuelve aquella química que tuvieron. No es
un tema sexual, de pasión, sino de total cuelgue personal del uno por el otro.
La necesidad de estar juntos, de compartir los momentos,… el sexo es lo de
menos, y hasta plantea algún problemilla entre ellos.
El
tópico del reencuentro o «second chance at love», como he dicho otras veces,
exige dos cosas. Primero, que las razones por las que se separaron en el pasado
sean realmente comprensibles, para no parecer un par de necios. Segundo, que
cuando vuelven a conectar, el obstáculo no exista, o que lo superen de manera
solvente para que su final feliz te resulte creíble.
Aquí
la autora lo consigue brillantemente. Cuando Sydney y Nick conectan de nuevo,
los problemas del pasado resurgen. Porque no era un conflicto externo sino
interno, en las mentes y el comportamiento de los protagonistas. Como son más
maduros, pueden mirarlos con más sensatez, comprenderlos mejor e intentar
superarlo.
No
significa que sea fácil. Tampoco que tengan toda la razón del mundo en lo que
piensan o sienten. Acabas viendo que son personas como tú y como yo, con sus
errores, sus esperanzas, sus avances y sus retrocesos.
Sin
ser una novela que me dejara resacosa, sí que la disfruté. No es de las que
suelas ver ahora, o yo al menos no acabo de ver el equivalente. La historia se
va construyendo poco a poco, casi vas viendo sus sentimientos como zarcillos
que van creciendo y emparrándose. Es un placer salvo que estés en modo lectura
rápida, que entonces puede superarte y parecerte aburridísima.
Siempre
me asombran esas novelas que se escribían para estar una semana en el kiosco y
que, sin embargo, han perdurado en la memoria de las lectoras durante años. Por
poner un par de ejemplos de los que he hablado aquí, sería como A soldier’s heart de Kathleen Korbel (1994), un Silhouette Intimate Moments de 254 páginas con una enfermera que
stuvo en la guerra de Vietnam y padece síndrome de estrés postraumático; o A crime of the heart de Cheryl Reavis(1988), un Silhouette Special Edition de 250 páginas, sobre una mujer madre soltera que regresa a un entorno tan conservador como los amish.
Creo
es porque están muy bien escritas, los personajes parecen personas reales de
verdad, maduras, que se enfrentan a los desafíos de la vida cotidiana y luego
tienen algo original o diferente. En este caso, la historia de una mujer víctima
de delitos sexuales y un ex policía recuperándose (hasta donde puede) de un
severo daño cerebral.
Nada
más abrir la novela, te encuentras con una página de agradecimientos de la
escritora a quienes le ayudaron a documentarse, profesionales del ramo que le
enseñaron sobre la rehabilitación del daño cerebral o el trasfondo psicológico
de los niños abusados sexualmente, así como quienes compartieron sus historias
personales con ella. Impresionante trabajo para un puto harlequín que estaría
destinado a leerse y olvidarse.
No
encuentro nada semejante en la inmensa mayoría de las novelas españolas
contemporáneas, de cualquier género. Ni
he visto representaciones tan compasivas y realistas de cosas tan terribles
como el daño cerebral o los abusos sexuales en la infancia y los efectos
psicológicos a largo plazo.
Creo
que si algunas novelas de pura ficción comercial siguen gustando años después,
es porque las escritoras, simplemente, se las tomaron en serio. La novela
romántica no debe ser mi pobrecito libro
que he ido escribiendo a ratos, no seas cruel con él que es mi bebé, he
hecho lo que he podido… No, esto es obra de una escritora profesional que te habla de cosas tremendas dentro del formato
endulzado de una novela romántica.
Pero
no por ello lo que te cuenta es menos auténtico.
La
he leído en inglés, en papel. No sé si alguien tendrá algún ejemplar de la
traducción española perdida en algún desván. Es un ejemplo notable de los
Harlequin Super Romance, novelas con extensión más o menos el doble que un
harlequín normal, con más chicha y que vendía historias de mujeres
contemporáneas.
Valoración personal: notable, 4
Se la recomendaría a: quienes deseen una historia realista
con el sabor del pasado.
Otras críticas de la novela:
Debido a lo antiguo de
esta novela, no es fácil encontrar páginas que hablen de ellas. En Cazadoras
del Romance la encuentro simplemente incluida en esta lista de novelas con protagonistas enfermos.
En inglés, tenemos la
crítica de DIK A en All About Romance.
Cuatro estrellas le dieron en The Hope Chest Reviews.
En Good Reads, 4.03 estrellas.
5 estrellas le dan en la única crítica que le hacen en
Amazon.com.

