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martes, 15 de noviembre de 2022

Crítica: “Sass”, de Jay Hogan


La familia (que no siempre es la de sangre) va de estar ahí cuando te necesiten


 

DATOS GENERALES

Título original: Sass

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2022

Parte de una serie: Style #3

Páginas: 359

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Durante dos años he mantenido a Leon Steadman a una distancia segura, desde la noche en que me rechazó de manera radical y con almibarada desaprobación. Peor para él. El mundo está lleno de hombres sexis. «Un rollo y ya» es simplemente un uso eficiente de mi tiempo. O lo sería si no hubiera estado deseando, desde entonces, a este hombre grande como una montaña, irritante, crítico y hermoso.

Cuanto menos vea a Leon, mejor. Ya es bastante malo es que su negocio de tatuajes esté al lado de Flare, la tienda de moda que dirijo, y que sea amigo de mi jefe. Pero ahora también vive en un apartamento encima de la tienda. Cada vez que me doy la vuelta, Leon está ahí. En mi tienda. En mi espacio. Jugando con mi cabeza. Ser todo agradable y encantador y actúa como si no fuera el idiota más grande del mundo, después de todo.

Bueno, no quiero ni necesito las disculpas de Leon. Pero, si pudiera tenerlo, aunque solo sea una vez, podría poner fin a este hambre ridículo hambre que se enciende cada vez que lo veo.

Sí, ya te hablaré de cómo va esto.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Acaba de salir, como quien dice, así que no sé cómo la van a valorar.

CRÍTICA

Me gusta Jay Hogan, y estando en Kindle Unlimited, no puedo perder la oportunidad de cerrar la serie Style.

Aquí vemos la historia de Christopher (26), que trabaja para Rhys en Flare, su tienda y marca de moda entre los gais con estilo. Se ha visto que es un tipo de lo más sassy, es decir, con una lengua viperina y más púas que un erizo.

Todo el mundo le llama Kip. ¿Todos?, ¡no!

El guapetón dueño del establecimiento de tatuaje de al lado, Leon Steadman (35) le llama Christopher o Chris. Algo que sabe que a Kip le irrita particularmente.

Estos dos tuvieron un encontronazo hace un par de años. Kip le tiró los tejos para un rollo de una noche, y Leon le rechazó.

¿Por qué? ¿Es que acaso no le gusta? ¡¡¡No!!!

Le gusta, y mucho, pero es que Leon aspira a otra cosa en la vida. Ya tuvo su época en que su cama era más frecuentada que la estación de Sol.

Ahora, aspira a una relación estable, casa, matrimonio, niños, todo el plan, mientras que Kip es un espíritu libre que nunca repite. 

La cosa es que desde entonces, Chris (Kip para todos salvo él) no le da ni los buenos días. Ni permite a Leon explicar el porqué de su rechazo.

Las cosas entre ellos se ponen más calentitas cuando Rhys se va de viaje y Chris asume el rol de director de su empresa, con mayor implicación. Por su parte, Leon ha cambiado de casa y como aún no puede entrar en su nuevo domicilio pasa un tiempo en el apartamento de Alec y Hunter, encima de Flare.

Sí, son los protagonistas de las entregas anteriores de la serie.

La cosa es que esta proximidad da una oportunidad a Leon para explicarse. Aunque Kip está muy decidido a mirarle por encima del hombro y lanzarle todas las invectivas que se le ocurran, Leon sigue gustándole. 

Pero ambos sostienen su postura de partida: uno quiere algo estable y otro no repetir jamás compañero de cama.

Mis novelas de tres estrellas son esas que están bien, que las disfrutas cuando las lees. Pero que si pasas, y no la escoges como tu próxima lectura, tampoco te pierdes gran cosa, porque no le encuentro nada especial.

Es lo que me pasa con esta historia. Es Jay Hogan, es decir, más de lo mismo

... Un tipo tranquilo, cachas y tatuado, bi, muy masculino, 

... Y otro muy sassy, pizpireto y más… ¿amanerado?

La cosa es que sube del nivel del tópico porque consigue que sean personajes que te conmueven por sus problemas familiares. A mí, en algún momento, me pusieron un nudo en la garganta.

Leon tiene que su hermana gemela murió en un accidente y se siente culpable, mientras que Kip lleva años separado de su familia porque se portaron con él fatal.

Esa es la principal lección de esta historia, que en cierto momento me cuentan.

Esto de la familia se trata de estar allí para alguien cuando realmente lo necesita, ¿verdad? Ahí es cuando cuenta. Solo que familia no es únicamente la de sangre, sino también la que te creas con tus amigos y amados.

Lo suscribo. En mi experiencia, los parientes hay veces que no te hacen ni caso cuando estás mal. Y quien realmente te apoya son amigos, compañeros de trabajo, otra gente que entienden lo que te ocurre y te echan una mano.

Otra cosa buena es que admiten que las perturbaciones emocionales lo que requieren no son mimitos, sino atención de profesionales. En un momento determinado, Leon se sincera sobre ciertas cosas, y le pregunta a Chris y  este contesta de fábula:

No me preguntes. No soy terapeuta.

Luego le da su opinión pero al final tanto uno como otro, en determinados momentos difíciles, recurren a terapia. En cierta ocasión le escuché a un psicólogo (o psicóloga, no lo recuerdo bien) que deberíamos hacer como con el coche, que lo llevamos al taller en cuanto hay algo que no suena bien.

Pues eso, que no esperemos a tener depresión profunda, o fobias o ansiedad tremenda para ir al psicólogo o al psiquiatra. En cuanto notemos que algo no ajusta bien, recurramos a los profesionales.

Aparte de eso hay otra curiosidad. Un personaje secundario de esta serie es Drew, chico transexual y gay, y con él te ejemplifican estos problemas en los que la gente no caemos. Aquí te cuentan la dificultad que tienen para encontrar ropa chula. Tienen el problema que hay que ocultar los signos femeninos, las caderas anchas, los tobillos finos, los pechos que tienen que llevar apretados… y claro, acabas con ropa de tallas grandes que no te sientan bien ni te hacen sentir sexi. Y también la ropa interior, claro.

Acabo con otra cosa que me llamó la atención. Lo que es pedir perdón cuando has hecho daño a alguien. Entonces me acordé de cómo describía Leon una auténtica disculpa. Sin condiciones. Sin manipulación. Y responsabilizarse.

Cuando te disculpas no se trata solo de expresar eso. No. Te tienes que hacer cargo y procurar curar o reparar el daño. Lo que no puedes esperar es que el otro te perdone sin más, sin condicionarlo a nada, ni manipulando para que al final «el pobrecito, qué pena» sea el agresor y no la víctima.

Contado en primera persona dual. Como me ocurre prácticamente siempre, me pareció indistinguible al voz de un protagonista respecto a la del otro y respecto a los otros cientos de personajes que pueblan el género en los últimos años. Es como si todos los libros los escribiera la misma autora y los personajes fueran solo uno, disfrazado, aquí pasando por un par de gais neozelandeses.

Valoración personal: bien, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de historias contemporáneas con chicos guapos y majos.

Otras críticas de la novela 

No he encontrado críticas de este libro en español. Paso a lo que he encontrado en inglés, que en general ha gustado.

Xtreme delusions, 5 corazones

BFD Book Blog, 5 estrellas

Bayou Book Junkie, 5 estrellas

Love Bytes, 4.25 corazones

Joyfully Jay, 4 estrellas

All About Romance, B+. 

lunes, 8 de agosto de 2022

Crítica: “Strut”, de Jay Hogan


Le puede pasar a cualquiera



DATOS GENERALES

Título original: Strut

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: julio de 2022

Parte de una serie: Style #2

Páginas: 422

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Amazon)

Granjero de Nueva Zelanda se convierte en modelo de moda de Nueva York.

¿Cuento de hadas? Quizás. Pero no ha sido fácil. Un año en esta ciudad loca, trabajando duro para sobrevivir en una industria despiadada donde el sexo vende y los límites se cruzan con demasiada facilidad.

Un año y un reconfortante océano lejos de Hunter Donovan: un error sexi y humillante que no voy a repetir. La distancia es buena. La distancia es segura.

Pero ahora Hunter está de vuelta. En Nueva York En mi vida. En todos esos sentimientos traicioneros que no han ido a ninguna parte. Pero cuando mi mundo de repente se derrumba y tengo que reconstruirme y luchar por mi carrera, ¿Estará Hunter allí cuando lo necesite? ¿Tendremos lo que se necesita para superar esto, juntos?

Nota: Este libro contiene temas de acoso sexual y agresión sexual.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?

Acaba de salir, como quien dice. De momento, la tengo en torno al puesto 6.000 de mi lista, gracias a crítica DIK A- y 5 estrellas en Xtreme delusions. Creo que la gente la recordará al final del año. Por lo que va a ser bastante apreciada.

CRÍTICA

Ya sabéis que me gusta Jay Hogan. Me parece que es de lo mejor que puedes encontrar en KU, con sus male/male romances ambientados en Nueva Zelanda.

Solo que ahora ha dejado las antípodas y ha decidido ambientar esta historia en Nueva York.

Ya dije al comentar la anterior, que salían escenas con un modelo y un fotógrafo que más bien parecían un anticipo de la siguiente. O sea, de esta. Y así es.

Alec Williamson (22) lleva un año trabajando de modelo en la Gran Manzana. Tiene ese look de «novio guapo» que siempre funciona. Y le echa algo más a sus recorridos por la pasarela, y a las sesiones de estudio, tiene ese nosequé, personalidad, que añade a su atractivo.

Por eso se ve que va a tener futuro en esto. Pero de momento, sigue viviendo en esas condiciones un poco apretadas de los modelos en auge. Porque das una patada y salen cientos de chicos guapos. Las agencias solo tienen que captarlos y venderlos como carne barata.

Creo que lo mejor del libro, o lo más atractivo para mí, ha sido conocer esas condiciones de trabajo, cómo uno montón de chicos monos tienen que compartir piso porque vivir allí es muy caro. Y ojo, que es un apartamento de tres habitaciones en el que viven nueve modelos. Es la agencia la que les pone piso y les proporciona cosas, incrementándose la deuda continuamente. Porque lo que les facilita se lo cobran de los honorarios, con lo cual incluso cuando trabajan, siguen endeudados hasta las cejas con la agencia.

(A mí me recordó mucho a lo que pasan las mujeres prostituidas, en esa deuda permanente con el club que jamás saldarán porque se incrementa con «multas» y les cobran hasta por respirar).

Luego, muchos desfiles no los cobran. Hay cosas que trabajan gratis, les darán ropa de diseño como freebies. O sea, que muchas veces ni les pagan.

Todo por conseguir un buen contrato, una campaña exitosa o ya no te digo si consiguen ser imagen de una marca.

Para lo cual tienen que tener muchas tragaderas, ser tipos responsable, poner buena cara, no hacerse fama de difíciles porque entonces no los contrata nadie.

Para redondear ingresos, Alec trabaja en un bar, qué se le va a hacer. Las propinas pagan la comida.

Que esa es otra, cómo comen, qué desolación. Mucha proteína, los hidratos de carbono verbotten! y si tienen una sesión de fotos, a pasar sed, para que con la deshidratación se marque mejor el músculo.

Hunter Donovan (34) es un fotógrafo de moda, neozelandés también, y tuvo su rollo de una noche con Alec.

Pero se portó como un auténtico cretino. Se enrollaron y luego desapareció, sin decirle ni un «hasta luego, majo».

Eso es algo que ha dejado a Alec muy dolido. Porque Alec no es un tipo de rollos intrascendentes, a él le gusta el romance, tener novio… Hunter tuvo una mala experiencia y desde hace años tiene descartado lo de emparejarse.

Cuando su trabajo lo lleva a Nueva York, se reencuentra con Alec y entonces Hunter se da cuenta de que ha hecho el imbécil, que Alec merece la pena. No solo es monísimo, es que tiene cerebro y es buena gente, serio trabajando, centrado en lo suyo.

Alec desconfía, claro, porque no quiere arriesgar otra vez su corazoncito.

Me encantan las historias de segundas oportunidades. Para que salgan bien, suelo decir que tienen que concurrir dos cosas

1 Que aquello que les separó sea algo serio, para no perderles el respeto; 

2 Que lo hayan superado bien para que te creas su final feliz.

Aquí tienes que hacer un acto de fe. Hunter pasó de Alec porque tenía miedo al compromiso. Así que se dedica todo el libro a demostrar a Alec que está por él. Y mira que lo va a necesitar…

Aprendí con este libro que hay otro elemento en el que fijarse en las segundas oportunidades: 3, ¿por qué no se han reunido antes? Hay un momento en que Alec se lo dice:

Mira, Hunter, no importa lo que digas, no has venido a Nueva York en busca de una relación. Has tenido todo un año para encontrarme, escribirme, enviarme un mensaje de texto, cualquier cosa, pero no lo hiciste. Creo que eso lo dice todo.

Tiene razón. Le quita bastante romance el que pretenda «te quiero desde hace años, no puedo vivir sin ti», ¡tío! haber hecho algo. Así que tiene que haber algo más, que ese tiempo intermedio haya alguna razón sólida para no haber intentado en ningún momento reconectar.

La cosa es que al final el pescado está vendido bastante pronto. Empiezan como amigos, tienen citas, en algún momento hay sexo y pronto quedan claro que son pareja, a los dos días, como quien dice.

Más de la mitad del libro ya están juntos, entonces se dedica a otra cosa, un asunto de una agresión sexual. Cómo lo ve la sociedad cuando el agredido es un hombre, cómo se siente la víctima, qué se puede hacer para superarlo, el papel de las redes sociales, de la policía,…

Todo muy interesante, pero vaya, quizá no sea para todos los días. Es lo que tiene Jay Hogan, que es como Kennedy Ryan, si no mete melodrama, no es feliz. 

Claro, tú que te lo vas oliendo ya desde casi el principio del libro, estás ahí todo el rato con la angustia, el corazón en un puño.

Por supuesto, en primera persona dual indistinguible. Cuando estos dos están teniendo sexo, que lo tienen y mucho, no te enteras de quien hace cada cosa, porque no sabes quién lo está contando. 

Es una novela muy buena, que no os despisten mis tres estrellas, es que comparo con otras de la misma autora que me gustaron más.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de las contemporáneas con su toque de drama.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado críticas en español.

Xtreme Delusions, 5 corazones

All About Romance, DIK A-. 

Lelyana's Reviews, 5 estrellas, incluye extracto. 

Love Bytes Reviews, 4.75 corazones.

BFD, incluye extracto, 4.5 estrellas.

Joyfully Jay, 4 estrellas.

martes, 14 de junio de 2022

Crítica: “Flare”, de Jay Hogan


Un buen novio es una motivación estupenda, pero el trabajo lo haces tú



DATOS GENERALES

Título original: Flare

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: abril de 2022

Parte de una serie: Style #1

Páginas: 422

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Amazon.es)

Mi propia marca de moda. El nuevo letrero brillante sobre la puerta significa todo. Mi sueño. Mi vida. Vale la pena cada hora agotadora que pasé haciéndolo realidad. Nada puede detenerme ahora. Ni el miedo. Ni las pesadillas. Ni mi patética vida amorosa. Y ciertamente no Beckett Northcott, el sexi profesor de inglés que no reconocería una camisa entallada ni aunque le diera una bofetada en la cara y que ha convertido la franela en una forma de arte.

No salgo con nadie por una muy buena razón y, sin embargo, Beck hace que quiera romper cada una de mis malditas reglas. Pero con mi debut en la Semana de la Moda a la vuelta de la esquina, mi negocio en problemas y Beckett Northcott abriendo mi aterrorizado corazón a un futuro que nunca imaginé, los hilos de mi vida cuidadosamente tejida se están deshilachando por las costuras.

Podría alejarme. O podría correr el riesgo de que Beck y yo tengamos justo lo que se necesita para crear una nueva vida, juntos. Un diseño fresco a partir de una tela nueva.

Este libro contiene referencias a una agresión sexual pasada.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?

De momento la tengo en torno al puesto 3.600 de mi base de datos, lo que demuestra que ha gustado bastante. Tiene una crítica de DIK A- en All About Romance, 5 estrellas le da Caz y también en Xtreme delusions.

CRÍTICA

Esta me la bajé al Kindle nada más salir, porque está en KU y Jay Hogan me gusta mucho, con sus male/male romances ambientados en Nueva Zelanda.

Después de leer unas cuantas de esta autora, ya veo pautas o estilos repetidos. Son novelas lentas, no os voy a engañar, ¿eso que llaman slow burn? Pues sí, eso debe ser.

Son libros más de personajes que de trama, con lo cual el interés será mayor o menor, dependiendo de lo que te impliques emocionalmente con ellos. De si te caen mejor o peor y si los encuentras interesantes. 

Porque aquí hemos venido a jugar, no a ver cómo se enamoran el tío Pepe y la tía Josefina, que a ellos les hará mucha ilusión pero a ti te aburre más que ver crecer la hierba.

Hogan tira mucho de opuestos que se atraen. Un tópico para mí neutro, ni me gusta ni me disgusta. Cuando lo une a otro que sí que me va mucho, como es el enemies to lovers, entonces son las historias suyas que más me gustan.

Pero la mayor parte de sus planteamientos son como éste: dos personas que, aunque diferentes, se gustan y se llevan bien desde el principio, y se trata de superar más bien rollos personales, conflictos internos.

Rhys Hillier (34) es diseñador de ropa y su negocio empieza a tirar para arriba, con su boutique requetecara y su estreno en la Fashion Week neozelandesa que no será la de Milán, pero en Oceanía cuenta. Es un tipo llamativo, elegante como un pincel.

Beckett Northcott (40), a quien llaman Beck, es un profesor de literatura inglesa que no presta la más mínima atención a su apariencia. Es el rey de la franela y el look lumberjack. Especialista en poetas del XIX, cuando se pone romántico suelta unos ripios un poco tal.

Pero estas diferencias no les impiden sentirse atraídos el uno por el otro. Lo que tienen que superar más bien es la dificultad de Rhys de tener una relación estable. Como cuentan en el prólogo, a Rhys lo violaron de jovencito, y es algo que tiene sus secuelas en las relaciones amorosas y sexuales. Lleva media vida sin poder tener una relación como él quiere. Ahora, con Beck, se plantea de nuevo si será capaz o no.

No se trata de saber si puede satisfacer a Beck, sino a él mismo, si puede tener esos comportamientos que quiere pero no puede por ansiedad, pánico, reacciones físicas que lo atenazan aunque él no quiera.

Beck es el típico héroe ideal de romántica. No siempre acierta, pero en su corazón no hay duda de que Rhys es su chico y se esforzará por ayudarle. Ahora, esto no es como en tantas novelas románticas en que parece que las agresiones sexuales se superan simplemente teniendo sexo con un tipo de la vara mágica. No, ni de lejos. El trabajo lo tiene que hacer uno mismo. 

Y me gusta que en ese sentido se vea que hay pasos adelante, y atrás, y ni siquiera al final hay una curación «mágica» por follar con este tipo guapetón.

Con bastante sexo explícito a partir de la mitad del libro, sería una novela erótica no tanto por la abundancia de este tipo de escenas, porque no hay tantas, sino sobre todo porque la relación entre ellos evoluciona a través de sus relaciones íntimas, lo que pueden o no pueden hacer, los límites, que poco a poco Rhys confía en Beck,…

Aparte de eso hay secundarios y subtramas: el sobrino adolescente de Beck, la hermana que está en la cárcel, Drew un chico trans con sus propios problemas, un tema de copia de sus carísimos diseños, escenas con un modelo y un fotógrafo que más bien parecen anticipo de la siguiente.

Por hacer un trigger warning de esos que hay gente que lo necesita: aquí hay referencias a la agresión sexual, algo un poco angustioso, la verdad, y palabras y episodios violentos contra gais y trans.

Una de las cosas que menos me convencen de Hogan es que recurre al estilo NA, la primera persona dual, algo que no me suele gustar, que me confunde porque muchas veces no sé quién está «hablando» o «contando» la historia. 

Además, no le veo el sentido cuando ya tienen estas edades, 34 años Rhys, 40 Beck.

Qué perra les ha entrado a las autoras con esto, de verdad.

Seguiré leyendo a Jay Hogan, porque en conjunto me gusta, aunque admito que no es para todos los días, por esa morosidad con la que cuenta las cosas. Hay veces que quieres cosas más resueltas., más rapidez y viveza y menos relato de vidas cotidianas.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de las contemporáneas agradables.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado críticas en español. Y en inglés tampoco creáis que hay mucho.

Xtreme Delusions, 5 corazones

All About Romance, DIK A-. 

Scattered thoughts, 4.5 estrellas

Joyfully Jay, 3.75 stars

Love Bytes, 4.25 stars

lunes, 30 de mayo de 2022

Crítica: “Off balance”, de Jay Hogan

 

Se me hizo bola

 


OFF BALANCE

 

Por JAY HOGAN Fecha: septiembre de 2020

 

Antes de seguir con lo nuevo de Jay Hogan, que salió el 21 de abril, di un paso atrás y terminé la serie Painted Bay, leyendo la primera que era la que me faltaba, la historia de Judah y Morgan.

Tras haber leído el #2 y el #3, me sabía ya más o menos lo que iba a pasar en este, lo cual le quitó mucho interés. Y, efectivamente, la leí saltándome algunas partes porque era terriblemente aburrido y todo avanzaba a paso de caracol.

Judah Madden se largó de su pequeño pueblecito en la costa neozelandesa, para triunfar como bailarín en todo el mundo. Lo que ocurre es que, de repente, enferma. Padece una cosa que se llama enfermedad de Ménière, que afecta al oído interno, con vértigos y acúfenos o tinnitus y en fin, que su carrera como bailarín queda destrozada.

Vuelve a casa y está fatal. No quiere estar ahí, no quiere estar enfermo, no le encuentra sentido a su vida. Bebe como un cosaco, lo que le pone peor y acentúa sus ataques.

Trabaja en el negocio familiar, pero sus relaciones con su hermano son problemáticas.

Lo único bueno es un oficial de pesquerías, una especie de inspector que sería algo así como un guardia civil que vigila que se respeten las normas de pesca, que no haya furtivos, esas cosas. 

Se trata de Morgan Waipene, un tipo de una pieza, muy agradable y honesto, y atractivo.

Hay diferencia de edad entre ellos dos. Judah tiene 25 años, y tiene que rehacerse en la vida, encontrar un futuro laboral nuevo. Morgan, por su parte, tiene 35, estuvo casado y su mujer murió hace cinco años. La amará siempre, pero ya es hora de tener nuevas relaciones, con hombres o mujeres, le da lo mismo, porque él es bi.

Como es propio de Jay Hogan, va despacito, poco a poco. Intiman, se hacen amigos, amantes, se enamoran… 

Pero me parecieron un poco sositos los dos. Ni siquiera la parte sexi me atrajo. Con deciros que entre las partes que me salté había más de una escena erótica. Inaudito en mi.

La única tensión argumental, que podría ser saber cómo Judah encuentra un nuevo camino laboral en su vida, para mi estaba chafada porque ya sabía yo lo que pasaba al final, por haberme leído las otras dos.

No ayuda que esté escrita en primera persona dual, indistinguible quién habla en cada momento.

Mi experiencia, entonces, ha sido mñé. Creo que si hubiera leído la serie en orden, me habría gustado más.

Eso sí, la portada es una de las más bonitas que he visto.

Mi experiencia: aburridilla, 2 estrellas.

 

1.ª edición

Septiembre de 2020

Southern Lights Publishing

Trade Paperback / eBook

358 páginas

ISBN13: 9780995132542

 

All About Romance, crítica de Caz Owens, DIK A – . 

miércoles, 13 de abril de 2022

Crítica: “In step”, de Jay Hogan


Todos podemos cambiar


 


DATOS GENERALES

Título original: In Step

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original: febrero de 2022

Parte de una serie: Painted Bay #3

Páginas: 344

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Karma. Cosechas lo que siembras, y Kane Martin no busca el perdón. Sin embargo, la llegada de Abe Tyler a Painted Bay hace que Kane sueñe con lo imposible. El sexi coreógrafo, madurito interesante, está decidido a sacar a Kane de las sombras, pero la carrera de Abe no se va a trasladar a Painted Bay, y la vida de Kane está tan limitada por una razón.

Un pasado del que no está orgulloso.

Una familia de la que se ha alejado.

Un trabajo que no merece.

Un secreto del que se avergüenza.

Pero el baile de la vida puede traerte compañeros inesperados, y de lo que se trata es de aprender a confiar y mantener al día el juego de pies.

Dos pasos adelante, uno atrás.

Se necesitan dos para bailar tango.

Advertencia: contiene referencias a abusos y bullying en el pasado.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?

No. Acaba de salir. Tampoco es un tipo de novela que vaya a amontonar premios. Pero es buena, de las que merece la pena, entraría dentro de las veinte mil mejores, por aquello de que ha tenido una crítica de DIK A en All About Romance. Sí que me parece de las buenas de este año, y no descarto que al final, en diciembre, mucha gente la recuerde.


CRÍTICA

La serie se ambiente en una pequeña localidad de la costa neozelandesa. Debe haber algo en el agua, porque aquí hasta el que parece más hetero acaba saliendo del armario. Hasta hacen una broma de ello en un momento del libro.

Off balance es la primera novela de la serie. En ella, el bailarín Judah Madden regresa a su Nueva Zelanda natal después de ser diagnosticado una enfermedad que le impide seguir con su carrera. Ahí se reconcilia con su hermano, Leroy, con el que se ha llevado regulín en el pasado.

En la segunda, On board, Leroy sale del armario. Se dedica a la acuicultura del mejillón verde. Dará casa y trabajo a Kane, aunque a Judah no le haga la menor gracia. Al fin y al cabo, Kane, de jovencito, agredió a Judah. Ahora está flaco, consumido, viviendo en su coche con la sola compañía de unos cuantos gatitos.

Acabé mi crítica de On board diciendo esto:

No sé qué hacer a continuación. Tal vez dar un paso atrás y leer la primera de la serie, que está en Kindle Unlimited, la historia de Judah, el hermano de Leroy. ¿O seguir con la tercera, que ha salido en febrero de 2022? Te la anticipan aquí, en la intrigante figura de Kane, un tipo que agredió al hermano de Leroy y que ahora está en las últimas, viviendo en un coche, sin trabajo, y muy afectado por secretas angustias que aquí intuyes. Como un perro apaleado.

Bueno, pues la respuesta es esta. Decidí leerme la más nueva. Kane me llamaba más que Judah.

A sus treinta años, Kane solo quiere vivir en paz. Trabaja duro, baja la mirada y no interactúa. Sabe que lo que hizo en el pasado fue tremendo. No espera que lo perdonen. No se cruza en el camino de Judah. Mantiene las distancias. No quiere molestar a nadie.

Este personaje me intrigaba, ya lo digo. Así que deseaba leer su historia, para ver cómo es posible que este tipo llegara a ese punto tan bajo en su vida.

El interés romántico de Kane será Abe, madurito interesante de 44 años. Es un coreógrafo de fama mundial, que ha llegado a ayudar a Judah en un recital con chavales que tienen alguna discapacidad.

Abe vive de acá para allá, por América, Europa… allá donde le contraten como coreógrafo, por semanas, o meses, pero sin aselar en ningún sitio. Es su vida y le gusta así. Tiene su lógica, ya que tuvo que madurar pronto y hacerse cargo de su familia cuando su padre murió y su madre cayó en la depresión. En cuanto se enderezó la situación familiar, salió pitando para llevar esta vida tan cosmopolita.

Un pequeño pueblo neozelandés no es su lugar ideal, aunque está bien para descansar un rato, mientras ayuda a un amigo.

Abe no conoce nada del pasado de Kane. Solo nota la mala vibra de Judah y Leroy con este chico tan atractivo, de ojos azules y melenaza rubia de surfista. Un poco flaco, pero vamos, que a Abe se le hacen los ojos chiribitas en cuanto lo mira.

Y lo mira mucho, sí. Pronto le cuentan más o menos lo ocurrido en el pasado, que siendo chicos Kane agredió a Judah, y que si ahora le dan casa y trabajo es con la prevención de que no se cruce con Judah, que no se dirija a él, que ni lo mire. Y Kane lo acepta, porque sabe que lo que hizo está fatal, no puede pedir que le perdonen, por mucho que lo lamente, años después.

Tanto mirar a Kane, Abe ve en él algo que le pasa desapercibido a los demás. Algo que le interesa, que le atrae, aunque todos piensen que es hetero porque, claro, si no, ¿cómo iba a haber cometido una agresión homófoba?

Abe nota que Kane se siente atraído por él, que no es algo unilateral. Poco a poco consigue que Kane se abra algo a él. Para ello, en parte, usa el baile. Y así va descubriendo los problemas de Kane, porqué llegó a ese punto tan bajo de no tener ni siquiera una casa.

Pian pianito, se enrollan, y sienten algo, sin confesárselo. Acuerdan no ponerle etiquetas, porque cualquier cosa entre ellos es imposible. Uno no ha salido de este rincón de Nueva Zelanda, mientras que él recorre el globo, incansable.

Las novelas de Hogan me llaman, ante todo, porque se ambientan en Nueva Zelanda. Son contemporáneas que desarrollan la historia de amor paso a paso, mientras sigues la vida cotidiana de sus protagonistas. Tampoco es que les pasen cosas muy interesantes. 

No es un tipo de novela para todos los días si lo que quieres es solo distraerte. Sin llegar al melodrama de una Kennedy Ryan, trata de cosas serias. Es más de personajes que de trama. Lo cual hace que sea más lenta de leer, pero también te deja un poso más profundo, como que realmente has conocido a personas auténticas, que deben existir, de verdad, en alguna parte.

Aquí hay mucho baile, con los niños, entre ellos, descripciones detalladas por ejemplo del tango en versión pareja gay. No sé si es que no me llama mucho, o que es difícil contar con palabras la pasión del baile, pero en esas escenas me perdía un poco.

Aparecen bastante los protagonistas de las otras novelas. Aunque, a mi modo de ver, no les conserva la personalidad. Leroy, por ejemplo, un tipo que en su novela era de un padentrismo espectacular, aquí parece la alegría de la huerta.

Contada en primera persona dual, de nuevo, aquí es difícil saber cuándo habla Abe y cuándo lo hace Kane. Sí, viene al principio de cada capítulo, pero si paras en mitad y lo retomas, no sabes quién está hablando. Lo sé, el pan nuestro de cada día. Bueno, o mío, que otra gente parece no tener problemas con esto.

Si no fuera por esos detalles, sería una sólida novela de 4-5 estrellas.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de romances cotidianos.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado críticas en español.

En inglés, tenemos DIK A de Caz Owens en All About Romance

BfD pone un extracto y hace una crítica de 5 estrellas

Love Bytes, 4.75 estrellas

Michelle, en Joyfully Jay, le pone 4.5 estrellas

Para Char (Kinzie Things) este es el mejor libro de la serie, hasta la fecha. No le pone estrellas porque entiende que evaluar con estrellas es limitante y no anima a una discusión crítica de los libros. Oye, a cada uno sus gustos.

«Tour Stop, Excerpt & Giveaway: In Step by Jay Hogan» en Book Reviewsand More by Kathy

lunes, 14 de marzo de 2022

Crítica: “On board”, de Jay Hogan

                                                   A su ritmo,… tienen mucho que superar



DATOS GENERALES

 

Título original: On Board

Subgénero: contemporánea

 

Fecha de publicación original en inglés: septiembre de 2021

Parte de una serie: Painted Bay #2

Páginas: 373

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

Leroy Madden tiene problemas. Un problema grande y guapo: Fox Carmody. Leroy ha enterrado su atracción por el enigmático pescador en irritación y disputas sin sentido, manteniendo a Fox a una distancia segura. Pero cuando este problemático hombre vive en la casa de Leroy, se le hace imposible ocultar sus verdaderos sentimientos, o el hecho de que, después de todo, tal vez no sea tan heterosexual como pensaba. Leroy desea algo diferente entre ellos. Quiere más. Pero el su negocio está en apuros, la recién reparada relación con su hermano está en riesgo, Fox no planea quedarse y sus madres son amantes. Independientemente de lo que el corazón de Leroy desee desesperadamente, todo su mundo está en juego, y nada sobre una relación con Fox Carmody sería fácil.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?

La tengo en mi lista la dos mil doscientos, gracias sobre todo al entusiasmo de Caz, de All About Romance, que aparte de ponerle una A en su blog, la consideró DIK en All About Romance y la consideró lo mejor del año 2021. Tiene además ese planteamiento tan atractivo que es enemies to lovers.

CRÍTICA 

Estaba leyendo una novela que no arrancaba, para mí, y me tocaba elegir lectura Kindle Unlimited para el fin de semana. Me acordé entonces de On board, de Jay Hogan. Ambientada en Nueva Zelanda, y de la autora de la serie Auckland Med, ¿cómo no intentarlo?

Ya con el primer capítulo, me enganchó. Cuando remoloneo con un libro, me fuerzo hasta el 20 % antes de decidir si abandono o no. Pero me acabo de dar cuenta, con este libro, de que no hace falta tanto. Con el primer capítulo, sueles saber si te va a gustar o no.

Advierto que esta novela destripa algo de la anterior, aunque no la he leído.

Nueva Zelanda es, ya sabéis, un país isleño, con dos islas grandes, la del Norte y la del Sur. Como queda en las antípodas, su norte es más «tropical» y su sur, más gélido. Tiene sentido en la historia cada protagonista es de un lado.

En el norte, en la Painted Bay que da nombre a la serie, vive Leroy Madden. Solo, muchas gracias, manteniendo a todo el mundo a distancia. Un tipo autosuficiente, de esos muy pa’dentro. Al parecer tuvo sus más y sus menos con su hermano gay, con quien ahora está empezando a tener una relación más normal.

Al parecer, Leroy debió tener comentarios homófobos o, al menos, miró hacia otro lado mientras a su hermano le amargaban la infancia y juventud.

Este Leroy se dedica, si he entendido bien, a la acuicultura del mejillón verde. Por lo visto, es todo una industria allá abajo, dedicada a la exportación. Una pequeña empresa en la que trabaja él y un par de empleados. No está en número rojos, pero apenas consigue salir a flote.

Un día llega a su casa y se encuentra allí a Fox Carmody, hijo de la novia de su madre. Este procede del sur, de la isla Stewart/Rakiura, la última parada antes de la Antártida. Un lugar frío, en cuyas heladas aguas soplan los roaring forties. En español se llaman los Rugientes cuarenta, los argentinos saben a qué me refiero, porque estos tremendos vendavales también soplan por allí.

A Fox le encanta aquello, el frío, el océano en el que ha trabajado con su propio barco, sus amigos, su tripulación, y un hombre con el que se había casado, con quien compartía casa y perro. Esa era su vida ideal, jamás quiso irse a otro sitio.

¿Por qué, entonces, se ha marchado al norte?

Pues porque está pasando un mal divorcio. Ha tenido que vender el barco, comprar a su ex su mitad de la casa y ahora le quiere quitar hasta a su perra, Mack. Encima ha esparcido rumores negativos sobre él, de manera que los vecinos le miran receloso.

Decide ir al norte, a pasar un tiempo con su madre, que es a su vez la novia de la madre de Leroy. Sí, aquí hay un pisto tremendo. 

Quiere parar, centrarse, pensar qué va a hacer con su vida. La madre de Leroy le ofrece su casa, sin decírselo a su hijo.

Así que podéis imaginaros el cabreo de Leroy cuando ve su casa repentinamente ocupada por este tipo. Ya chocó con él hace un año, cuando se conocieron. Fox no pensaba que hubiera problema y está dispuesto a irse. Al final, a regañadientes, Leroy se da cuenta de que se está portando como un gilipollas, y acepta que Fox se quede. Al fin y al cabo, es algo temporal.

¿Cuál es el problema? Pues que Leroy, que siempre se había considerado hetero, aunque sus relaciones fueran solo sexuales, sin haber tenido novia, lleva un año obsesionado con Fox.

Sí, nada más conocerse, se sintió atraído por él. Lo cual no se explica, tiene que rumiarlo, ¿será entonces que es bisexual…? Repasa su propia vida, a ver qué detalles le han pasado desapercibidos, busca huellas, rastro de esas inclinaciones que no ha sabido ver.

El principio entre ellos es muy enemies, chocan por lo borde que es Leroy. Fox solo quiere que le dejen pensar a ver cómo seguir con su vida ante la traición de su ex. Lo último que querría es una relación. Ni por pienso se le ocurre que el muy hetero Leroy sienta nada por él salvo antipatía. Y eso que a Fox, Leroy no le cae mal, al contrario, le encuentra muy atractivo.

Como se ve con este planteamiento, es mucho el recorrido que uno y otro tienen que hacer hasta llegar a algo que sea un final feliz. La novela lo recorre paso a paso, sin prisa pero sin pausa. 

Como se dice en la montaña, sin perder altura.

Me ha encantado pasar un tiempo con estos dos. Ha sido un viaje de descubrimiento personal, con sus momentos románticos y otros sexis. Por una parte, cada uno tiene que superar cosas de su pasado, cambiar de orientación personal y profesional. Por otro lado, tiene que descubrir cómo estar juntos, la parte emocional y la sexual.

Leroy, a sus treinta años, descubre qué es eso del sexo entre dos hombres. Y lo que es una relación estable.

Para Fox, se trata de arriesgarse otra vez, jugársela, después de su matrimonio y divorcio, arriesgar de nuevo su corazón.

Con todo lo que me gustó esta novela, tiene la desgracia de estar narrada en primera persona dual. Más de una vez (y dos, y tres,…) me perdía porque no sabía cuál de los dos estaba hablando, o pensando. Lo normal en mí.

Cuando acabé de leer esta novela, no sabía muy bien qué hacer, si dar un paso atrás y leer la primera de la serie o seguir con la tercera. Ambas están en Kindle Unlimited. La primera es la historia de Judah, el hermano de Leroy. La tercera te la anticipan un poco aquí, en la intrigante figura de Kane, un tipo que agredió al hermano de Leroy y que ahora está en las últimas, viviendo en un coche, sin trabajo, y muy afectado por secretas angustias que aquí intuyes. Como un perro apaleado.

Ahora ya lo puedo decir: seguí con la historia de Kane, me llamaba más que el bailarín Judah.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de las contemporáneas agradables y pausadas.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado críticas en español.

En inglés, tenemos DIK A de Caz Owens en All About Romance

Dog-Erared Daydreams, five-plus stars

Love Bytes, 4 ½ corazones.

Annie’s Reading Tips, 4,5 estrellas

Michelle, en Joyfully Jay, 4 estrellas

Y como no he encontrado más, os dejo con un vídeo de You Tube titulado: 


💙 Writing MM Romance with New Zealand author Jay Hogan! 💛