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sábado, 26 de septiembre de 2026

Crítica: “Turno de noche”, de Nora Roberts

  

Breve, intrigante y sexy…. Al estilo Roberts


 

Turno de noche

Night shift

 

Por Nora Roberts ‧ Fecha: enero de 1991

 

Dentro de lo que es un romance genérico de suspense, me parece muy bueno, es difícil que haya cosas mejores.

Es de una época (1991) en que la Nora aún escribía cosas breves, ésta —en concreto— para la colección Silhouette Intimate Moments. Me he acordado de ella al confeccionar una lista de novelas de suspense romántico traducidas al español y me dije, ¿por qué no releerla? Al fin y al cabo, me acordaba de muy poco.

Sigue el esquema típico de chica en peligro con policía que la protege. Ella es Priscilla Alice «Cilla» O'Roarke, locutora nocturna de radio que tiene una hermana menor a su cargo. Vive en Denver, pero antes estuvo en otros sitios. Ahora un acosador amenaza su vida.

Aquí la cosa es peor, claro, porque está claro que este tipo quiere matar a Cilla, y no sabes muy bien el porqué. Lo investiga el policía Boyd Fletcher, un chico guapo y resultón, simpático. Como suele ser habitual en los hombres de la Roberts, es un tipo competente y atractivo, con mucha paciencia con heroínas que suelen ser más papel de lija.

Cilla se siente atraída por él, bien a su pesar, desde el primer momento. Él, desde luego, tampoco pierde el tiempo a la hora de darse cuenta de que Cilla es algo especial y está encantado de no quitarle el ojo de encima.

En esta novela, la autora conjuga muy bien el romance con el misterio. Tienes diversos candidatos a ser el acosador que la amenaza, y tú te comes un poquito la cabeza para saber quién es y por qué. Los protagonistas funcionan estupendamente.

Cilla y Boyd tienen chispa, los diálogos fluyen con inteligencia y salseo, con su gracia e insinuaciones. En fin, que se demuestra que también en formato breve se podían hacer novelas muy competentes. Una escuela estupenda para que el escritor aprenda a ir al grano, coger al lector del cuello y no dejarlo hasta el final.

Esta es la primera de una pentalogía «nocturna» que más tarde me quiere sonar que tenía algún elemento paranormal. Oye, que igual lo recuerdo mal. Aquí, en cualquier caso, es todo más directo, normalito, con estos dos enamorándose en el curso de una investigación con momentos de acción. En esta relectura la verdad es que se disfruta. Sobre todo, porque me acordaba de muy poco, sólo que ella era una locutora en peligro, y que me gustó. Lo confirmo, merece la pena por la dinámica entre los protagonistas.

Esta novela ganó el premio RITA a la mejor novela de suspense romántico, así de buena es.

 

Mi experiencia: notable, 4 estrellas.

 


1.ª edición, 1/1991

Silhouette

Print / eBook / Audio

Páginas: 250

ISBN: 9780373073658

Mass Market Paperback

Parte de una serie: Night Tales (Historias nocturnas) #1 / Silhouette Sensation n.º 156 / Silhouette Intimate Moments / Harlequin Romantic Suspense n.º 365

 

En España:

ISBN 13: 8439691041

Traductora: Elías Sarhan Assy

2001, Harlequin Ibérica

Descripción: Tapa dura, 254 págs.

Colección: Biblioteca Nora Roberts

 

Crítica positiva en El rincón de la novela romántica. 

viernes, 8 de mayo de 2026

Crítica: “Catch my heart”, de Nora Roberts

 

Demasiado viejuno para recomendarlo


 

La música del amor / Negocios y placer

Taming Natasha / Luring a lady

 

Por Nora Roberts ‧ Fecha: abril de 2020

 

Hoy viernes os traigo algo sin demasiada sustancia, de La Nora, una cosa de hace tropecientos años.

Este combo de dos novelas cortitas lo leí en digital, en la aplicación e-biblio (de las Bibliotecas públicas). Que no engañe que el libro digital sea de 2020, porque en realidad, estas novelitas son Silhouette Special Edition, de los ochenta/noventa. 

O sea, novelistas breves, genéricas, tipo harlequín para que nos entendamos, aunque se publicaran con otro sello. Lo digo para que nadie se lleve a engaño. 

Como las he leído en inglés, no sé cómo estará la traducción.

Pertenecen a una serie titulada Los Stanislaski, que en inglés era The Stanislaskis: Those Wild Ukrainians. La protagonizan una familia ucraniana refugiada en los EE. UU., tras huir de la dictadura soviética:


 

#1 «Taming Natasha» de 1990, que aquí se tradujo como «La música del amor».

 

De esta primera novela es de la que he visto mejores críticas.

Así, Random Musings le dio una A- y Cristina (en Goodreads), 5 estrellas. 

El protagonista, Spencer Kimball es un joven compositor que ha llegado a una ciudad con su nena pequeña. Se le van los ojos tras la bella Natasha Stanislaski. Ya veis, es novela con nena.

 

#2 «Luring a Lady» de 1991, aquí, «Negocios y placer».  

Aquí, el Stanislaski es él, y como partenaire le ponen a una chica rica, Sydney Hayward. Está en el negocio inmobiliario, y digamos que los arrendatarios no están demasiado contentos con ella, bueno, más bien con su empresa. Mikhail Stanislaski sería el portavoz inquilino de las quejas.


 

Las tramas no están mal para algo tan sencillo. El comportamiento prepotente de los héroes, con escaso respeto al consentimiento, resulta hoy difícil de aceptar. Son novelas con niños, sobre todo la primera.

Como no me acabó de convencer ninguna, no pensaba comentarlas en el blog, pero me dije que bueno, por lo menos así tengo en los dos sitios que la he leído, no vaya a ser que me entre la tentación de probar otra vez este libro.

No todo es malo, si fuera así no habría acabado ninguna de las dos.

Punto número uno: ya entonces (¡hace tantos años!), Nora Roberts escribía personajes femeninos con más carácter y personalidad de lo habitual, competentes en lo suyo y sin necesidad de que los tíos las ayudaran en lo suyo. 

Punto número dos; cero mansplaining. Ni Spencer ni Mikhail hacen el ademán de saber mejor que ellas cómo llevar su vida y sus negocios. Lo que ellos esperan es otro tipo de compromiso.

Por eso, entiendo que serían novelas muy rescatables,… si no fuera por ese besar sin consentimiento o tocar, incluso cuando ella dice explícitamente que no, y que la dejen tranquila.

Hay veces en que puedo quitarme las gafas violetas y otras veces las autoras lo hacen difícil, o imposible. 

Mi experiencia: mñé, 2 estrellas.

 

1.ª edición (en digital, conjunta)

435 págs, Kindle Edition

4/2020, Silhouette Special Releases

ISBN 9781488077616 (ISBN10: 1488077614)

 

Una edición conjunta en España, de estas dos novelas (y alguna más) es la siguiente:

ISBN 13: 978-84-687-8139-6

La música del amor; Negocios y placer; Unidos por la ley; El primer encuentro

Traductores: Ana Peralta de Andrés, Fernando Hernández Holgado, Elías Sarhan

4/2016, Harlequin Ibérica

784 págs., rúst.

Colección: Especial Top Novel, 8

 

Críticas, reseñas y opiniones de libros habla aquí de La música del amor.  De Negocios y placer he encontrado esta opinión firmada por Irdala, en El rincón de la novela romántica.  

viernes, 13 de marzo de 2026

Crítica: “Amor en verano”, de Nora Roberts

  

Roberts «vintage»: me costó un poquito terminarla


 

Amor en verano

One Summer

 

Por Nora Roberts ‧ Fecha: abril de 1986

 

Esta es la segunda entrega del dúo de novelas titulado Celebrity Magazine. La primera, En exclusiva (Second nature, 1985), me gustó mucho. Esta se me hizo más cuesta arriba. 

Y es curioso, porque este Amor en verano ganó dos premios prestigiosos que existían entonces: el de RT (Romantic Times Reviewers' Choice Award de 1986), y el Golden Medallion by Romance Writers of America for Best Long Contemporary Romance (1987), predecesor del RITA.

Bryan Mitchell (28) es fotógrafa en la revista Celebrity, y se embarca en un proyecto veraniego con otro artista de la cámara, finalista de Pulitzer, Shade Colby (33-35). Ella se dedica más a retratar a celebridades y él a crear fotos artísticas pero duras, sobre la vida cotidiana. Fue reportero de guerra, y le queda cierta dureza y resquemor.

Dos fotógrafos, cuyo proyecto es recorrer durante tres meses los EE. UU., de Oeste a Este, captando la vida cotidiana, cada uno a su estilo. Luego se publicaría en formato libro. Se sienten atraídos el uno por el otro pero son totalmente distintos, ella más liberal y relajada, él un tipo duro y cínico. Ambos tienen a sus espaldas un matrimonio fracasado, lo que es un motivo más para no ceder a la tentación.

De eso va a historia, de Bryan y Shade recorriendo el país, haciendo fotos y oscilando entre la atracción y el distanciamiento. Mira que el tema fotografía y los paisajes me gusta,… No sé por qué, pero se me hizo algo largo, no le ví química ni chispa entre estos dos. Se demuestra lo buenos que son, lo brillantes, terriblemente competentes, pero aún así no me atrajo mucho.

Por cierto, que me confundía todo el rato con los nombres, porque Bryan me suena a nombra masculino y Shade femenino.

Sigue notándose que son historias de los ochenta, como en la otra de este dúo. Aquí también el héroe fuma, y ella come fatal, todo azúcares, mucha grasa y comida chatarra. Ahora, mira, a diferencia de lo que era habitual entonces, no se ve mucho ese machismo del mecanismo «tira p’adelante que ya dirá ella que no». Posiblemente, porque a él te lo ponen frío y distanciado.

Aunque el personaje de él te puede recordar al de Clint Eastwood en Los puentes de Madison, lo cierto es que esa es una peli de 1995, y la novela en que se basa, es de 1992. Esta historia de la Roberts es anterior, de 1986.

La he leído en inglés, dentro de la antología Summer pleasures que unía las dos novelas de la serie Celebrity. Así que no sé cómo estará la traducción al español que hicieron años después.

Mi experiencia: mejorable, 2 estrellas.

 


1.ª edición, 4/1986

Silhouette

Print / eBook / Audio

Parte de una serie: Celebrity Magazine #2 / Language of Love #31 / MBSE y SSE-306

Páginas: 218

ISBN13: 9780373093069 (Mass market paperback)

 

En España:

ISBN 13: 978-84-671-2305-0

Traductora: Catalina Freire Hernández

10/2004, Harlequin Ibérica

Descripción: rúst., 256 págs.

Colección: Nora Roberts, 10

 

 

Crítica en El rincón de la novela romántica, para Sandrayruth es un 4 sobre 5. 

lunes, 16 de febrero de 2026

Crítica: “En exclusiva”, de Nora Roberts

 

Muy buena… para el formato que es

 

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Second nature

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 12/1985

Editorial: Silhouette

Páginas: 252

Parte de una serie: Celebrity Magazine #1 / Language of Love #30 / MBSE y SSE-288

ISBN13: 9780373092888

 

En España

Título: En exclusiva

ISBN 13: 978-84-671-2304-3

Traductora: Catalina Freire Hernández

1.ª ed.: 10/2004, Harlequin Ibérica

Descripción: rúst., 256 págs.

Colección: Nora Roberts, 9

 

SINOPSIS (tomada de La Casa del Libro) 

Conseguir una exclusiva con el famoso autor de novelas de terror Hunter Brown fue un éxito inesperado para Lee Radcliffe, redactora de la revista Celebrity. Pero, cuando el misterioso escritor la reta a entrevistarlo durante una excursión por un paraje perdido en las montañas, Lee descubre que aquello es algo más que una simple entrevista, que él es algo más que un simple escritor de novelas de terror. Y que es al propio Hunter al que quiere... en exclusiva.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, ni la tenía mencionada en mi base de datos, más allá de ser una de Nora Roberts. Solo la leí porque la tenía por casa, en un libro que recoge la dulogía Celebrity: Summer Pleasures.

 

 CRÍTICA

Toda gran autora tiene un pasado, y el de La Nora, como tantas otras grandes damas de romántica (Sandra Brown, Jayne Ann Krentz, Linda Howard et companie) es, en los ochenta, romances genéricos tipo harlequín.

En un suspiro me he leído esta novelita. Viene a ser novela rosa tradicional, o sea un harlequín de los de toda la vida. Este, en concreto, lo publicó Silhouette. Me maravilla la capacidad de contar algo tan bien en un formato breve.

Lenora «Lee» Radcliffe (unos 27 años, le calculo yo) trabaja como reportera para la revista Celebrity. Quiere hacer un artículo sobre Hunter Brown (36), un escritor misterioso (lo suyo son los superventas de horror, algo así como Stephen King). Para ello, acudirá a un taller para escritores, fingiendo ser una de ellos. Se supone que él va a hacer una de sus pocas apariciones públicas, dando una conferencia. Lo conocerá a poco de llegar, sin saber ella que él es el escritor a quien busca.

Hay una tensión fantástica (y bastante humor) en toda esa parte inicial en que ella no sabe con quién está hablando. Luego, para conseguir su entrevista, y averiguar los secretos del autor, tendrá que aceptar hacer excursionismo con él.

Se nota que es de los ochenta en que, por ejemplo, él fuma (aunque ella le dice que es un mal hábito) o dice algo machista (… e inmediatamente, él reconoce que es un comentario sexista). También en que él la besa y la toca sin permiso, incluso cuando ella dice que no quiere que la toque así (que él interpreta como «no quiero querer que me toques así, pero lo quiero»), no hay teléfonos móviles ni internet que acabarían con dudas y confusiones en un pispás.

Pero también se nota en lo bien escrita que está. Narrada en tercera persona, con cero rumiaciones, cada palabra y cada frase es relevante para la historia.

Me deja impresionada lo eficaz que era ya entonces la escritura de Nora Roberts. Para ser simplemente un producto con destino a una vida efímera en las baldas de kioscos y supermercados, está rebién:

·        los personajes son atractivos y se caracterizan a través de sus actos y sus palabras,

·        la ambientación es la justa para trasladarte a otra vida, sin perderse en demasiadas contemplaciones.

Lo que yo destacaría son los diálogos, no hay en ellos nada anodino o prescindible; cada palabra contribuye en algo al avance de la novela o al retrato de los personajes.

Para mí, Roberts y Sandra Brown, son de las mejores escritoras de romántica que saben presentar la voz masculina. Los MMC hablan y piensan como tíos, y no la bestie de la MFC.

Siempre he dicho que el formato corto tipo harlequín es fantástico para aprender a contar una historia. Estas autoras (lo repito, como JAK, Linda Howard, o Brockmann…) lo cultivaron durante años antes de pasarse a novela larga. Para entonces, ya habían aprendido de sobra a contar una historia con exposición-nudo-desenlace, caracterizar personajes, construir diálogos de película… A enganchar al lector, en suma, con los recursos propios de todo cuentacuentos.

No hará mucho me comentaba mi churri, respecto a las artes plásticas (en realidad, yo lo aplicaría a cualquier creación), puede ser que ahora les falte 

☝ 1) curiosidad para 

    ☝☝ 2) observar la vida más allá de su ombligo, y 

        ☝☝☝ 3) oficio.

Hay elementos básicos de todo arte que se tienen que conocer. Para ir más allá, tienes que dominar lo de más acá, lo básico, lo de toda la vida.

Otro ejemplo. Creo que fue a Torres Dulce a quien le escuché decir, no hará mucho, que había notado un descenso en la capacidad para narrar historias, que se produce tanto en abogados que están aprendiendo el oficio (y se les hace un mundo redactar ordenadamente los hechos de una demandada o de una querella) como en guionistas (que se supone que tienen que saber escribir los diálogos de una película).

Añado otra opinión de estas que escucho y al final no sé dónde, esta se iba a lo político. Sostenía que, tal cual se está enseñando la escritura creativa en las universidades estadounidenses, se está acabando con saber hacer bien las cosas. Porque no enseñan a contar historias, sino que velan por que los libros tengan un gran tema (políticamente hablando, y siempre desde la perspectiva woke), que recojan experiencias diversas (siempre desde las own voices), y curatelando con sensitivity readers (para que nada incomode, ofenda o moleste a nadie). Más que a pulir aspectos estilísticos, se centran en quitar todo lo que pudiera ser mínimamente polémico, aunque ello anule lo que pueda tener de artísticamente interesante. Es posible que aquí esté el origen de tantas obras de escasa garra, muy convencionales y parecidas unas a otras. La narración de historias, sea comercial o sea literaria, se habría convertido, así, en otra víctima de las políticas DEI mal entendidas y peor aplicadas.

No lo sé, pero podría ser una explicación de que ahora cojas algo de los ochenta y sí, podrá ser todo lo políticamente incorrecto que quieras, pero te engancha y lo lees en un santiamén. Así, esta novela, que sería un tres estrellas de base (porque el formato no da para más), acaba subiendo a cuatro por:

a)     vida en el exterior, acampando junto a un río, en un cañón de Arizona.

b)     la capacidad de enganche (algo que la Roberts más reciente no siempre logran).

c)     reflexiones sobre la escritura, aprovechando que Hunter es escritor. Podría compartir muchas citas, pero me gustó particularmente una:

Como escritor obsesivo que creía que los propios personajes eran el argumento de cualquier libro, Hunter siempre buscaba lo único y lo individual.

Una sola frase que explica, a mi modo de ver, la diferencia entre personalidad e identidad de un personaje. Esto puede determinar que la novela tenga garra o sea algo anodino y tópico, cuando la autora se limita a ir tachando casillas de identidades, en vez de crear personajes interesantes e irrepetibles.

Que digo yo, ¿no hay nadie que coja lo mejor de ambos mundos, el saber hacer del pasado con la conciencia social del presente? 

La he leído en inglés, dentro de la antología Summer pleasures que unía las dos novelas de la serie Celebrity. Así que no sé cómo estará la traducción al español que hicieron años después.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de harlequines vintage

Otras críticas de la novela:


 

Como esto es del año de Maricastaña, muy poquito he encontrado.

En español solo he encontrado crítica en El rincón de la novela romántica, donde Sandrayruth le ponen 5 sobre 5, o sea, lo más. 

En inglés, Life of this City Girl hace una doble crítica, de esta y la siguiente de la serie, y no le gustó nada, le pone un 4 sobre 10.

Comentarios de las dos Summer pleasures, con una puntuación media de 3.54 en The StoryGraph. 

Os dejo enlace a Goodreads, donde tiene 3.95 estrellas, con 6.659 valoraciones y 288 críticas.

Como esto me parece escaso, os dejo enlace a una milenial escribiendo su experienciacon Nora Roberts. Me picó una frase que aparece muy al principio: 

No sabía quién la compraba, pero nadie lee, realmente, a Nora Roberts – desde luego, ni yo ni mis compañeras milenials. NR era para viejas que probablemente no podían aceptar que los ochenta se habían terminado. Pero entonces algo raro ocurrió.

Es... interesante, ver ciertas cosas con perspectiva. Parece que nosotras tragábamos con mucho machismo, ahora, también te digo que las lectoras actuales tragan con mucha mala calidad literaria, con libros que, simplemente, están mál escritos. Mucha romántica de los ochenta será todo lo petarda que tú quieras pero, en cuanto al estilo, es de Premio Nobel frente a muchos bodrios actuales. El tiempo, sin embargo, pone a todo el mundo en su sitio.