Como una de Galdós, pero en romántica
DATOS GENERALES
Título original: El indiano
Subgénero: histórica / 1883
Editorial:
Autopublicado
1ª Edición: 2018
SINOPSIS (según El rincón de la novela romántica)
Héctor
Balboa, un indiano enriquecido en Cuba, regresa al
cabo de los años a España con la intención de reconciliarse con su pasado e
introducirse en los influyentes círculos económicos e industriales de la
sociedad de 1883. Llega rebosante de planes de progreso y con la esperanza de
hacerse un sitio respetable en su tierra natal, Santander. Sin embargo, pronto
se dará cuenta de que para formar parte de esa sociedad deberá aceptar sus rígidas
reglas y acordar un matrimonio ventajoso con alguna joven casadera que le abra
las puertas a los grandes negocios forjados entre los políticos, empresarios y
aristócratas que se dan cita cada verano en Comillas.
Balboa no dudará en sacrificar el amor a sus propias ambiciones
personales hasta que se cruza en su camino la obstinada Micaela Moreau, una joven solterona de Madrid, empeñada en cambiar
el destino de las niñas sin educación y al mismo tiempo, defender su libertad e
independencia frente a los designios marcados por su familia.
Una historia de amor que cambiará el rumbo de dos corazones decididos a
perseguir sus propios destinos, sin doblegarse ante las convenciones del
momento.
¿Entra dentro
de “Lo mejor de la novela romántica”?
Podría entenderse que está entre las 10.000 mejores novelas románticas, considerando que entró en lo mejor del año 2018 en la página web el rincón de la novela romántica. Pero yo la leí solo porque me picó la curiosidad, ya que se ambienta en
paisajes conocidos por mí, Santander y Comillas, principalmente. Y porque
siempre pensé que un indiano era un personaje muy de novela romántica.
CRÍTICA
El indiano del título es Héctor Balboa
quien, a pesar de un apellido tan leonés lindando en la raya con Galicia, nos
dicen que es de Ruiloba, en la costa cantábrica.
Hace años huyó de su tierra natal,
y, como tantos otros emigrantes, regresó a su tierra para lucir riqueza. Otros
planes que tiene son: la venganza, casarse bien y encontrar a su hermana
Candela.
Micaela, por su parte, residente en
Madrid, aspira a convertirse en maestra y educar a las niñas en igualdad con
los hombres. Tras un par de noviazgos frustrados, ha asumido que se queda soltera,
y le parece estupendo ser independiente.
Estos dos se encontrarán primero en
Santander y después en Comillas. A dicha localidad costera acudieron algunos
veranos familias ricas y poderosas de toda España, sobre todo después
de que el rey Alfonso XII visitara la Villa de los Arzobispos dos veces.
No sabía yo que fue el primer municipio
de España iluminado por luz eléctrica, con motivo de la visita real.
Así que ese verano, mientras Héctor
intenta hacer negocios, encontrar novia y tramar su venganza (todo en una),
traba amistad con Micaela, de pariente pobre en casa de unos familiares.
Asumen que no hay sitio para nada
más. Él se casará con alguna joven heredera y ella conseguirá, de una u otra
forma, su objetivo de dedicarse a la enseñanza.
Sobra decir que me ha encantado la ambientación,
esa cuidada reconstrucción de la Comillas finisecular donde se reunían los
pudientes en un ambiente relajado, y no por ello dejaban de forjar alianzas y
hacer negocios. Si hay un baile, eso de danzar es cosa de jóvenes, mero adorno
para lo importante: los contactos políticos y económicos entre bambalinas.
Es muy asfixiante la condición de la
mujer, las limitaciones que sufre Micaela, pero también los abusos a los que se
ven sometidas las mujeres en posición vulnerable.
Tanto Héctor como Micaela resultan atractivos,
de carne y hueso, con sus dudas, sus errores y vaivenes anímicos. Y,
afortunadamente, Héctor no es para nada machista.
La trama está bastante bien llevada,
y tan bien escrito todo, de una manera tan
decimonónica, que me decía yo a mí misma, «¡Por Dios, si es como una de Galdós
pero en romántica…!». De vez en cuando había alguna expresión evocadora, hasta
poética, que me dejaba encandilada, como…
Recorrió su cara como quien busca su hogar en el horizonte de un paisaje difuminado.
O, en un momento muy desolador, algo
brusco, cortante:
No poseía nada. Nada. Solo se tenía a sí misma. Y a su madre.
Vale, no todo es perfecto. Supongo que sea mera errata un «respecto»
que es más bien respeto. O que por dos veces pone el punto detrás del signo de
interrogación (¿No es maravilloso,
Micaela?.)
Agggg
En determinado momento, se muestran dos
vestidos y los dos son bonitos. No, literal: «un bonito vestido de
terciopelo» y, a la
frase siguiente, «un bonito
vestido de baile salpicado de cuentas». No cuesta tanto buscar algún sinónimo (bello,
hermoso, lindo, mono, precioso) o incluso matizar más qué quieres decir de
verdad de cada una de esas prendas: uno puede ser elegante y el otro llamativo,
por ejemplo, o irresistible, o suave o brillante…
Como «buena» escritora de romántica en
español, no puede evitar que los adjetivos aparezcan en esas tríadas perversas:
un personaje… meticuloso, leal y muy
perspicaz. Unas jóvenes muñecas mimadas,
egoístas y caprichosas. Y otra… Estancada,
soberbia, insensible
Luego, fallos tontísimos, como
escribir *Guetxo… Vamos a ver o lo pones en español, que es al fin y al cabo el
idioma en el que estás escribiendo (Guecho)
o bien en euskera (Getxo) pero no me
mezcles los dos con un nombre mal escrito.
O poner que no sé quién es juez del
«Tribunal Superior de Santander». La ley provisional sobre organización del
Poder Judicial de 1870 (que, como era provisional y esto es España, duró hasta 1980) establecía
los tribunales de partido y las audiencias, no los tribunales superiores, que
son invento de la Constitución de 1978.
El gordo de Navidad salió, sí, también, el clásico que nunca puede faltar: el fatal «punto y final». Es que ya no sé cómo decirlo: PUNTO FINAL. La de veces que lo
habrá explicado la RAE y Fundéu y todos,… pues nada, ahí sigue, pegándonos
puñetazos en los ojos.
Aparte de que no consigue eludir las trampas estilísticas de tantas otras escritoras en español, lo que menos me convence es la parte erótico-romántica. Sí, otra vez. Al poner
todo el rato sobre la página cada cosa que piensan y sienten los personajes, se
le quita el misterio. No hay la menor tensión amorosa, esa cosa tan sutil de
intuir lo que no está escrito.
Aunque estaba disfrutando de la
lectura, me preguntaba yo dónde estaba la tensión, los diálogos chispeantes,
las interacciones de esas que estás deseando que vuelvan a encontrarse los
personajes.
Lo erótico-sensual se reduce a alguna
caricia y un beso apasionado e inesperado muy bien escrito. Solo una escena
erótica, al final, y como de relleno. Correctamente escrita pero con la
sensualidad de un paramecio. Para eso, mejor nos lo ahorras.
Cuando acabé, me puse a mirar quién
era esta María Montesinos y qué otras cosas había escrito. No conseguí saber si
era de aquí o si conocía esto solo de visita. Lo de pasar el Puente de la Maza
sin respirar me sonaba a algo tan propio de mi infancia,… Ahora ya no, porque con
la autovía se pasa por otro sitio. Pero me imagino que sea algo que a los
visitantes también se les dice, como curiosidad.
Luego he visto que tiene otras dos
novelas, pero las mismas son contemporáneas y me suenan muy «chick lit a la
española», totalmente respetable, pero creo que no va conmigo. Así que de
momento no me animo a leer nada más de ella. Si escribe otra histórica,
entonces sí, porque esta la he disfrutado mucho.
Me gustó la advertencia final de la
escritora para los que piratean. Amablemente les recuerda que este libro solo
cuesta 2,99 euros y que ella también come todos los días. ¡Bravo!
Valoración personal: notable, 4
Se la recomendaría a: quienes gusten de la novela histórica.
Otras críticas de la novela:
Hay dos críticas
publicadas en El rincón de la novela romántica.
Sinopsis y comentarios
(todos entusiastas) en Babelio.
Ha gustado mucho
también a Carme Prats en el blog La teva lectura i la meva.
Otra Carmen, esta en su tinta, recomienda la novela.
Para Pepa (Otro romance más) ha sido una grata sorpresa.
Añado la crítica, ya de 2021, de Jelechal.
Como reseñar un libro escrito en
español es meterse en territorio comanche, me siento obligada a poner esto:
Actualización 29/1/2020: Este libro se ha vuelto a editar, este mismo mes de enero de 2020, bajo el título de Un destino propio, por Ediciones B. Os lo digo para que no os despistéis y, si no lo habéis leído aún, pues mira, es una nueva oportunidad de hacerse con una novela que ya sabéis, para mí merece la pena. Aquí, la nueva portada:

