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domingo, 8 de febrero de 2026

Crítica: “La Fuente del Francés”, de Elena Bargues

 

Amor en tiempos de balneario e intriga


 

La Fuente del Francés

 

Por Elena Bargues ‧ Fecha: septiembre de 2023

 

Esta novela la cogí en digital en e-biblio, que de vez en cuando me da agradables sorpresas metiendo cositas románticas.

Me ha parecido una novela histórica muy sólida, con una recreación estupenda de la vida en un balneario a finales del siglo XIX (1891), y unas cuantas escenas en Santander. 

También te enteras un poco de la inquietud que removía a los españoles de Cuba en aquella época anterior al 98, cómo estaba formada aquella sociedad criolla. Principalmente, me llamaron la atención los usos y los abusos de los caballeros hacia las mujeres, sobre todo las vulnerables, por el color de piel o la pobreza. Pero vamos, que ni siquiera las chicas de buena familia se libraban de la violencia, en particular sexual, aunque también económica. Es lo que más me queda en el magín después de leer esta novela.

Antonia Valdivia (30), señora de Carvajal es una española de Cuba que viene a tomar las aguas a un balneario de Cantabria, el de Hoznayo, llamado Fuente del Francés. 

Con esta Antonia viaja su tía Lina, señora que se dedica a recoger y ayudar a mujeres a las que los señoros han dado mala vida. También dos mujeres que trabajan para ellas y el marido de Antonia, que busca adquirir una propiedad por aquí para el caso de que las cosas en Cuba se tuerzan y tengan que salir por piernas.

En el balneario coincidirán con Charles Webster (41), diplomático estadounidense que tiene sus propias intrigas políticas que seguir, al menos como observador, con motivo de una visita de Sagasta a Santander. Además, como buen comerciante, parece que podría encontrar allí un cliente para su negocio, que son las armas.

Las cosas se lían cuando hay de por medio uno (o más) asesinatos, y la ilícita atracción entre Antonia y Charles. En algunos momentos es un whodonit, que me recordó a otro que escribió la autora Celia y el comisario, aunque aquí sin dramatis personae previo. Que oye, mira, igual lo habría agradecido porque me liaba algo con los nombres y las relaciones entre los personajes.

Lo que más me ha gustado es la ambientación histórica, los diálogos inteligentes y la adultez de los personajes, además de las referencias a la situación de la mujer y esa tía Lina que es un poco metomentodo (por momentos me parecía la arquetípica vieja del visillo), aunque es por una buena causa. Si bien ella tiene sus razones, me pareció algo sociopática, la verdad. Menos mal que su sobrina no es totalmente de su misma idea. Y, por supuesto, disfruté de la manera tan estupenda con la que escribe la autora. Yo creo que ha mejorado mucho respecto a otras cosas que le leí hace años. Tengo la impresión de que ahora, con Pamies, pule más la parte estilística, el vocabulario, el ritmo, la caracterización de los personajes, esas cosas.

La historia de amor, es sí y no. 

Sí. Por un lado, me gusta que se lo piensen, que hagan las cosas paso a paso, insinúen y flirteen siendo conscientes en cada momento de hasta dónde pueden llegar y cuándo se pueden poner el mundo por montera. Describe una relación que es plausible que se desarrollara de esa forma en aquel momento. 

Pero no. Pero, por otro, los personajes protagonistas no me acaban de llamar. Aquí, creo que es por ese Charles al que no veo como un tipo demasiado atractivo del que la lectora se pueda enamorar platónicamente. Igual es que tengo muy fresca en la memoria la «Ariane» de Billy Wilder y me imaginaba a Charles como ese Gary Cooper otoñal demasiado picaflor.

La romántica es un género con mucha implicación emocional del lector, cierta inclinación sentimental hacia los personajes. Si eso no me llega, acaba siendo una de esas novelas que yo llamo del «tío Pepe y la tía Josefina», que a ellos les encantará conocerse y amarse, pero a ti te deja un poco fría y hasta puede que te de algo de grima.

También es un poco incómodo ver a alguien que, en el fondo, no deja de buscar información que puede beneficiar a su país y perjudicar a España. Aunque la verdad, viendo el propio daño que hacían los políticos a los españoles de entonces, de uno y otro hemisferio, a cuenta de lo de siempre, los impuestos (algo de eso se ve en esta novela), pues vaya, tampoco hacían falta extranjeros que vinieran a dar la puntilla…

Estuve dudando si ponerle tres o cuatro estrellas y, comparando con otras de la autora, al final me decanté por las tres. Ya he comentado más veces que yo puntúo comparando libros del mismo autor. Esto podría haber alcanzado fácilmente las 4 estrellas con otro nombre en la portada.

 

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

1.ª edición, 9/2023

Ediciones Pàmies

Impreso (rúst. solap.) y en digital

Páginas: 384

Colección: Histórica

ISBN 13: 978-84-19301-91-8

                                     

Crítica en Que el sueño me alcance leyendo(Yolanda). 

 

Por si os pica la curiosidad, sí, La Fuente del Francés es un balneario que existió históricamente, aunque hoy esté en ruinas. De hecho, ni siquiera está señalizado si vas por la zona, ya que creo que sigue siendo propiedad privada y te puedes partir la crisma si te metes por allí. 

Aquí os dejo una foto de uno de los edificios en ruinas. Hice una ruta por allí en noviembre de 2025, que podéis mirar en Wikiloc. 

Si lo tuyo es el turismo termal, en Cantabria hay balnearios en activo totalmente recomendables. Mi debilidad es el de La Hermida, en la garganta de acceso a la Liébana, la parte cántabra de los Picos de Europa. Pero en conjunto, en cuanto a localización, servicios y posibilidad de turisteo, yo creo que antes recomendaría a los visitantes el de Puente Viesgo, porque lo puedes compaginar con visita a cuevas prehistóricas patrimonio de la Humanidad.

domingo, 12 de octubre de 2025

Crítica: “El encargo del maestro Goya”, de Elena Bargues

Hoy, día de la Hispanidad, fiesta nacional, toca hablar de una novela en español. No suelo señalar este día en mi blog, porque no tengo, habitualmente, nada potable que comentar aquí y que esté escrito originalmente en castellano. Pero justo este año he dado con una novela estupenda, ambientada en la época de la «gran guerra patria» a la española, o sea, la guerra de la Independencia. Me parece un buen día para compartir esta crítica, aunque tenga que reorganizar un poco el calendario que tenía previsto.


 

Ay, qué gozada de libro

 

 


DATOS GENERALES

 

Título original: El encargo del maestro Goya

Subgénero: histórica/1810

Fecha: 11/2021

Editorial: Ediciones Pàmies

ISBN 13: 978-84-18491-84-9

Páginas: 448

Encuadernación: rústica

También está en digital y en audio. Yo la leí en digital en la aplicación e-Biblio.

 

SINOPSIS (tomada de La casa del libro) 

1810. En plena guerra napoleónica, Mercedes Velarde emprende un viaje a Santander junto con sus hermanos, Salvador y Marta, para tomar posesión de una herencia. Marta es sordomuda y discípula aventajada del pintor Francisco de Goya, quien, aprovechando el desplazamiento de los hermanos al norte, les encomienda un increíble y arriesgado encargo.

El coronel de la Gendarmería Imperial Claude Cornulier llega a Santander para investigar una serie de denuncias por abusos en el seno del propio ejército de ocupación y resolver el malestar de los civiles franceses afincados en la ciudad, cuyas protestas, por el perjuicio que les causa el gobernador Barthélémy, han llegado a París. Además, al frente del regimiento de la gendarmería, Courlier debe mantener abiertas las rutas de comunicación en la provincia y organizar las escoltas a las columnas de avituallamiento. En un desplazamiento a San Vicente de la Barquera, coincide en el coche de línea con una misteriosa mujer: Mercedes Velarde.

El teniente de navío Alfonso Bustamante vive retirado en el valle de Liébana a causa de las heridas recibidas en la batalla de Trafalgar. Las lesiones no le permiten tomar las armas, pero sí organizar una red de informadores para acosar a las fuerzas invasoras desde el cuartel general de la División Cántabra, ubicado en Potes. Junto a Porlier y Llano Ponte, dirige las guerrillas que acosan al ejército francés en la región. Su vida solitaria se ve alterada cuando se cruza con los hermanos Velarde y su extraño encargo.

Las vidas de todos estos personajes se entrecruzarán en un tiempo de guerra en la que la avaricia, el odio, el miedo y el hambre dictan las leyes, y en el que cada uno lucha por sobrevivir y mantener sus ideales.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

A mí me ha gustado un montón, pero no, no aparece alto en mi base de datos, porque ya sabéis que trabajo, sobre todo, con datos de libros en inglés. Esta la tengo más o menos en el puesto 10.000, gracia a que ganó el X Premio de novela histórica Ciudad de Úbeda, y que tiene ese tópico que tanto nos gusta de enemies to lovers.

 

CRÍTICA

Decía Jennifer Crusie (lo cuento aquí) que «la combinación de lo que tú amas en tus lecturas románticas y lo que no puedes encontrar en ellas define el romance que quieres escribir».

Pues bien, si yo tuviera talento para la ficción, me gustaría escribir novelas como esta. Gracias a la autora, no me queda cargo de conciencia por no ser capaz de hacerlo. Ya las escribe Bargues por mí.

(Al menos, en lo que se refiere a novela romántica histórica. De momento, un male/male romance ambientado en una small town del agro cántabro, no tengo quien me lo escriba…).

Nuestra heroína, Mercedes Velarde (veintitantos, calculo yo), viaja, en pleno 1810, de Madrid a Santander, por temas de herencia. Con ella van sus hermanos Salvador y Marta. Claro que estos tres tienen planes más peligrosos, y que no están relacionados con lo que van a heredar.

Goya no quiere que Santa Casilda (ahora identificada como Santa Isabel de Portugal), de Zurbarán, confiscado por los franceses, abandone España. Así que planea que una discípula suya, la sordomuda Marta (19), haga una copia y dé el cambiazo por el original.

Una pequeña parte de la novela es «de golpe» (heist) o sea, hacer la copia y ver cómo ponerla en lugar del lienzo que se quieren llevar los señores gabachos.

En algún lugar entre Aguilar y Reinosa, los hermanos Velarde son asaltados. Mercedes acaba maltrecha. La acogerá Alfonso (28), un teniente de navío retirado, que forma parte del ejército de patriotas enfrentado a Napoleón. Todas nuestras simpatías están con este héroe sufridor, con su corazoncito; Alfonso conseguirá su amor verdadero pero… no con Mercedes.

Ésta conocerá, camino de Santander, a Claude Cornulier (29), un oficial de la gendarmería francesa que guarda más de un misterio. Una de las partes más intrigantes de la novela es saber exactamente a qué aspira Claude, por qué hace ciertas cosas, qué busca en realidad.

La antipatía de Mercedes hacia el enemigo es inmediata. A la inversa, no ocurre lo mismo: a Claude le gusta lo que ve en esta mujer de carácter. Como es uno de los invasores, por muy cortés que se presente, lo guapo y listo que sea, y protector, y valiente… parece difícil que ella le corresponda.

La mayor parte de la historia se desarrollará en Santander, con las varias líneas argumentales que hacen de éste un libro muy entretenido y que nunca pierde altura.

El fondo de lo que pasa, la ambientación, es terrible: la guerra y los sufrimientos de la población, como es propio de todas las guerras, justas o injustas. La guerra de la Independencia fue un tremendo desastre demográfico (pérdida de población que en algunos sitios llegaron a calcular en un 10 %), económico y cultural. Por todo el cariño con que trataron a los españoles de entonces primero los franceses, y luego los «aliados» británcios. Aquí se ve parte de eso. ¿Cómo sobrevivir en medio del sindiós de patriotas y guerrilleros, josefinos afrancesados y franceses de origen? Cada uno tirando por lo suyo y sin poder fiarse de nadie.

Me impresionó leer sobre cómo se vivieron aquellos años en Cantabria, qué parte controlaba el ejército francés, qué parte no, cómo vivían los ciudadanos sometidos al invasor. Confieso mi ignorancia sobre esa época.

Me parece de lo mejor que he leído de la autora hasta el momento. 

Le doy un notable, cuatro estrellas. Añado otra adicional por las montañas, mis amadas y pateadas montañas.

Bravo por el jurado del premio Ciudad de Úbeda de novela histórica, por atreverse a premiar una tan desvergonzadamente romántica.

Porque sí, esto es novela romántica histórica, a pesar de quienes dicen que no. Si tiene un final feliz, para mí califica como romántica.

Lo que pasa es que es novela tipo Por el corazón de mi dama, de Laura Kinsale  o Catalina, duquesa de Lancaster de Anya Seton. Se cuida mucho la reconstrucción histórica, para lograr la imagen más verosímil posible del pasado. Pero sin perder el happy ending amoroso.

Me recuerda lo que dije en la crítica de Por el corazón de mi dama. Estas novelas que no tienen que ver con las «ligeras fantasías pseudohistóricas» de Garwood, Lindsey o —añadiría hoy—, Julia Quinn. Se relacionan «más con la novela histórica a secas, no con la romántica; para entendernos, más con un edhasa tapa dura que con un harlequín rústica».

Lo que ocurre con novelas así es que hay un problema «de casting lector. A muchos aficionados de romántica les puede parecer difícil (…) A los aficionados a la novela histórica Edhasa les puede resultar un desperdicio tanta recreación y talento narrativo para contar “una simple historia de amor”».

Para que te gusten y las disfrutes, tienes que ser aficionado a la historia y al romance, las dos cosas; si no, te van a aburrir. 

No hay más que ver los comentarios en Goodreads para darse cuenta que eso es precisamente lo que puede ocurrir aquí. Los únicos dos que parecen lectores masculinos objetan lo mismo: el uno, echa en falta más situaciones históricas y «menos historias de amor», el otro dice que no le ha gustado «que lo importante de la novela son las historias de amor».

Al lector de sexo masculino, por lo general (habrá excepciones), el amor no les interesa, y menos cuando la cosa acaba bien. El ideal romántico masculino parece ser Titanic o Los puentes de Madison, antes que Sentido y sensibilidad. El happy ending les da urticaria.

Otra se queja de que se ponga a Goya en el título cuando no tiene nada que ver con Goya. Es cierto que Goya aparece muy poco; el nombre del libro puede sonar a gancho comercial.

De todas formas, lo dicho, me ha encantado y seguiré leyendo a la autora.

Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: quien guste de la novela histórica con romance incluido. 

Otras críticas de la novela:

Como no he podido encontrar críticas en las páginas habituales de romántica, allá van algunos enlaces que pueden ser útiles, incluidos algunos que pone la propia autora en su página web. No es de gente que lea novela histórica romántica, advierto.

El aguijón escarlata. 

Las lecturas de Guillermo, en You Tube.

Momoko.

Noticia sobre el premio, en 20 minutos.

Presentación de la novela en Escritores cántabros. 

Yo leo novela. 

 

Últimas reflexiones, que es domingo, y no tengo compromisos hasta el mediodía. 

Como comenté en Goodreads, esta novela me reconcilia con el género en español.

Sí, ya sé que hay autoras en español que han escrito libros muy buenos. Más de uno he comentado aquí, con gusto, de Marisa Sicilia, la argentina Florencia Bonelli, Mónica Peñalver, África Ruh o Ángeles Ibirika. Lo que pasa es que son novelas que descubro muy de tarde en tarde. Y no son precisamente los nombres que más suenan, ni los que ves en las librerías.

Me desespera ver que una obra tan estupenda como El encargo del maestro Goya sólo tenga ocho críticas en Goodreads, cuando cualquier gilipollez de los innombrables patrios tienen miles de valoraciones.

El encargo del maestro Goya es, justamente, el tipo de novela que quiero leer en histórica: amena, bien contada, en un español correcto, con peripecias constantes, personajes muy interesantes, su puntito de misterio, y ambientadas con verosimilitud en un episodio de nuestra propia historia. 

Reconozco que soy algo rarita como lectora. Tengo mis gustos, y de ahí es difícil sacarme. A ver si puedo explicarme un poco mejor.

Prefiero novelas bien escritas, en español correcto, sin faltas de ortografía ni desórdenes gramaticales. Mucho de lo que he leído en español es para mandar a las autoras a hacer la EGB por la que yo pasé. 

Luego quiero cosas tontas, fíjate tú: que una novela, género narrativo por excelencia, tenga exposición-nudo-desenlace, un relato ordenado, sin saltos locos; caracterización de personajes por lo que dicen y hacen; nada de infodump; diálogos con sentido y su pizca de ingenio; arcos de personajes lógicos, que haya cambio, evolución, y que eso venga, al menos en parte, por la historia de amor; fuera todo machismo salvo exigencias del guion; y si hay sexo, con un par de escenas, vale, no me lo llenes todo de chorreos que no van a ninguna parte... lo cual enlaza con lo fundamental: 1) cada palabra, cada escena, en una novela, tiene que estar ahí por algo (lo que siempre se llamó la pistola de Chéjov de toda la vida). 2) Show don't tell.

Para rematar mi carta a los RR. MM.: que los escritores tengan algo de cultura, que sepan un mínimo de historia, de arte, geografía, ciencia y técnica, especialmente si hablan de otros tiempos. Por decirlo en sentido contrario: me da vergüenza ajena ver que son unos zotes y no pasarían un test de cultura general. Admito el anacronismo del amor romántico en otras épocas, pero no patatas en una mesa medieval, o que el sol salga por una ventana orientada el Oeste. Estas cosas me sacan de la historia.

En inglés, que no es mi lengua materna, o hablando de otra cultura diferente, no me cosco de estas cosas. Pero cuando se refiere a la lengua, vida o historia de lo que la Pepa llamó «españoles de ambos hemisferios», ahí no puedo dejar de ver estas incorrecciones.  

Luego es verdad que ninguna novela es perfecta, a todas las puedes sacar punta. Pero hay escritores tan buenos que, incluso con algún defecto, me enamoran con sus historias, quedo colgada de sus palabras y no puedo parar de leer, cerrando el libro con una sonrisa tras el deseado final feliz. 

Ciertamente, ando muy metida en la blogosfera romántica en inglés, y ahí puedo descubrir autoras nuevas a precios rebajados, o con freebies promocionales, por lo que a lo largo del año, pruebo muchísimo más en ese idioma que en el mío. Y no, no estoy pidiendo que me regalen nada. Las pocas veces que lo han hecho autores en español, lo he rechazado, porque se han dirigido a mí en particular, buscando que les haga publicidad en mi blog, con novelas que no me interesan y no, yo no estoy para eso.

Lo que digo es que hay formas de llamar la atención de nuevos lectores dirigidos a un público más amplio, que aquí no veo que se utilicen. A Tal Bauer, por ejemplo, lo probé porque estaba en Kindle Unlimited, y me he leído prácticamente toda su producción. Como ya no uso KU, el último libro lo he comprado a precio real y tengo pensado adquirir en papel los que más me gustan de su producción. A Toni Anderson, Louise Dawn y Carolyn Crane las descubrí en una antología de suspense romántico actual en que varias autoras ponían sus libros y, o bien me llegó gratis por estar apuntada a la lista de una autora, o bien la compré muy rebajada de precio. Eran como diez novelas de longitud normal, una bicoca. Luego, compro sus libros a precio real. Por estar suscrita al correo de varias autoras y grupos de escritoras que aúnan esfuerzos, de vez en cuando ponen en mi camino algún libro gratis que ofrecen no a mi en particular, sino a todos los lectores que están en esa lista. Luego tenemos NetGalley y Masa Crítica de Babelio, aunque yo en ninguna de las dos rasco mucho, pero bueno, están ahí. Estas iniciativas no las veo generalizadas en español. Así que no me arriesgo a pagar todo el precio por autoras que sonarán mucho pero que yo no sé si a mi, con mis rarezas, me van a gustar. 

Lo intento cuando voy a alguna librería de las de verdad (o El Corte inglés) y hojeo las novelas expuestas en español. Acabo no comprando nada porque no me llaman.

Bueno, con esto ya termino mis reflexiones de un día festivo. Ojalá en el futuro pueda leer más novelas escritas originalmente en español, de este o el otro lado del charco, que me resulten de cuatro o cinco estrellas. 

Que paséis un buen día, y felicidades a todas las Pilares. 

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Crítica: “Tú, como el viento sur” de Elena Bargues

 


Un reencuentro ya a cierta edad

 


Tú, como el viento sur

 

Por ELENA BARGUES ‧ Fecha: abril de 2015

 

No suelo leer mucha novela romántica española, pero hay algunas autoras que me hacen especial tilín. Una de ellas es Elena Bargues. Por eso agradecí que una persona muy cercana me regalara la edición de esta novela, en papel. La editorial es Librucos y es del año 2020. En 2015 salió en digital, con la editorial Romantic Ediciones. Hoy la puedes adquirir, veo en Amazon, en formato digital Kindle.

Creo que le oí una vez a una fiscal decir que Lorenzo Silva debe tener algún conocido guardia civil, porque en su serie Bevilacqua y Chamorro se describen muy bien los métodos de trabajo, el ambiente del cuerpo, etc.

No lo sé, porque las he leído, pero es un ejemplo de las cosas en que te fijas cuando las novelas tratan temas cercanos a tu trabajo. Yo suelo mantener a distancia todo lo que trate de Derecho ambientado en España, porque me dificulta suspender la incredulidad. Tú en la sombra,  una novela estupenda de Marisa Sicilia se me atragantó en la parte jurídica, precisamente.

Cuento esta manía mía porque es el principal problema que tuve con Tú, como el viento sur.

Valvanuz (46), que vive y trabaja en Madrid con su marido y sus tres hijas, consigue divorciarse de su maltratador marido y se traslada a vivir a Santander. Plantea un nuevo futuro aquí, donde tiene un pisito heredado de sus padres y espera salir adelante con sus hijas. Está acostumbrada a una vida de estrecheces.

Volver a Santander le hace reencontrarse con Teo (49), un neurocirujano rico de familia con quien tonteó de joven. Siempre le ha gustado, de aquel amor adolescente le quedan rescoldos. Lo que pasó es que «la vida los separó»... aunque de hecho nunca llegaron realmente a estar juntos-juntos.

Teo, a su edad, aún sigue soltero. La gente le aprecia, pero se ha dejado un poco y se da cuenta de que tiene que hacer cambios en su vida. No solamente tiene que ponerse en forma, sino que además tendrá que tomar alguna decisión respecto a sus hermanos y sus sobrinos, y el negocio familiar de los hoteles. Él no mueve la primera ficha, pero una vez que le tocan las narices, dice espera un momentito…

Lo que más me ha gustado ha sido esa historia de reencuentro. Son dos personas que no se han visto en décadas pero que conectan. Claro, los dos desconfían un poco: ella, por sus «malos ratos y tormentos» con su exmarido; él, porque no tiene experiencia en eso de implicarse emocionalmente con una sola mujer.

Me encanta que sean personas ya de cierta edad, y que, en torno a los cincuenta, se reinventen, corrijan lo que iba mal en sus vidas y tengan la oportunidad de hacer cosas que los llenen plenamente.

Es estupendo, además, que se desarrolle en un entorno no habitual en romántica, como es la ciudad de Santander, con el mar, la playa, los bares y restaurantes, la bahía y ese barriuco en Los Castros que te entran unas ganas enormes de visitar. Casi que se podría hacer un recorrido turístico con los lugares (playas, calles), bares y restaurantes que frecuentan los protagonistas. Eso sí, en esta novela muchos personajes suenan demasiado STV para mi gusto TTV.

El estilo en que está escrito, en general, es correcto, no canta nada, qué descanso, de verdad. Porque es donde suelen fallar mucho las autoras en español, que escriben con torpeza, acumulando frases hechas o adjetivos inanes. También es que, al estar directamente escrita en español, noto que algunas cosas me molestan más, me vuelvo más exigente con el lenguaje, sin querer. En inglés como no es mi lengua materna, no veo tantos fallos.

Eso sí, como buena novela romántica en español, no puede dejar de soltar eso de «punto y final». Debería llevar una lista y anotar a ver cuándo sale el gordo. De verdad que ya no sé cómo lo tienen que explicar Fundéu, la RAE y compañía para que la gente se entere. 

(Estoy leyendo justo ahora una novela de Isabel San Sebastián y cuando en cierta página leí «punto final», casi me echo a llorar de la emoción. En esas cosas se nota a la escritora profesional que se ha tenido que ganar la vida con gente revisando lo que escribe). 

A lo que voy, que es esta novela de Bargues: los diálogos son interesantes en su contenido, no están nada mal, mantienen un ritmo, aunque... no suenan muy naturales, no me parece la forma auténtica de hablar la gente normal, transmiten cierto envaramiento lejano de la expresión espontánea.

Como dije antes, lo que me sacaba de la novela una y otra vez eran lo jurídico (el divorcio, el juzgado, la actuación de la policía). La autora comenta, al final, que la asesoró su prima, abogada (he cotilleado a esta prima en el censo de abogados y veo que no está dada de alta como ejerciente), y entonces me quedé perpleja. Me dije entonces: «no te pases de lista, nena, igual es que en Madrid las cosas eran diferentes en 2010» respecto a lo que se hace ahora en los juzgados, o lo que se ha hecho siempre pero en otros sitios... Así que volví a mirar las cosas que me habían llamado la atención, y... la verdad es que sigue habiendo algunas cantadas que no cuadran.

Pongo un par de ejemplos. «Dos hijas no entrarán en la pensión compensatoria porque son mayores de edad». ¿Qué? La pensión compensatoria es una cosa y la de alimentos, otra. Los hijos, sean mayores o menores nunca entran en la compensatoria. Lo que sí puede percibir el progenitor que los tiene en casa es pensión de alimentos, incluso si son mayores de edad, si siguen viviendo en el hogar familiar. Más de una vez dan a entender que la menor no pinta nada, cuando es justo al contrario, precisamente lo que ella prefiera, ya con quince años, puede ser decisivo a la hora de decidir la custodia, y con la custodia iría la casa. Por señalar algo.

O la autora no entendió bien a la abogada, o ésta no tienen mucha experiencia en materia de familia.

Si no tenéis una profesión jurídica, estas cosas no os van a molestar nada, así que la recomiendo si quieres una historia de amor dulce, pausada, entre personajes que te caen bien, ya maduros, con problemas reales de esos tramos de edad, y en un entorno poco frecuente.

Si después de leerla te entran ganas de visitar Santander, pues entra dentro de lo normal, pero vete reservando. Es una ciudad que siempre tuvo su turismo y, de la pandemia para acá, ya se llena a reventar, como todo el norte, lo cual dispara, obviamente, los precios.

Ah, y en la edición que yo he leído, en papel, tiene el detalle curioso de incluir algunas ilustraciones en blanco y negro, hechas a... ¿carboncillo? No sé, son dibujos chulis, algo que creo que no había visto hasta ahora en novela romántica.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

En digital: ePub: Romantic Ediciones (4/2015)

ISBN 13: 978-84-943152-8-2 (edición digital)

También en Kindle, Biblioteca Digital Elena Bargues, 10/2023. 

 

Rústica:

-        Romantic Ediciones (1/2016) 310 págs. ISBN 13: 978-84-944875-1-4

-        Librucos (6/2020) 382 págs. ISBN 13: 978-84-121345-7-5

 

Tres críticas en El rincón de la novela romántica, las tres la recomiendan. Otra en Florecilla de cereza, también positiva. 

 

Como reseñar un libro escrito en español es meterse en territorio comanche, me siento obligada a poner esto:

 

WARNING!