miércoles, 1 de diciembre de 2021

Reto Rita 5 – Mary Jo Putney: «Besos de seda»

 En el mes de diciembre, la autora del Reto RITA es… ¿Mary Jo Putney? ¡No!

Lisa Kleypas.

Lo que ocurre es que de Kleypas ya me he leído todas sus novelas, algunas varias veces. Es una de mis autoras favoritas, ya lo expliqué aquí.

Por cierto, que si alguien es de otro planeta y nunca ha leído nada de Kleypas y no sabe por dónde empezar, le pongo aquí referencia a las novelas de Kleypas favoritas del público de cada una de sus series principales, con enlace a mi crítica y la puntuación que yo le di:

-       Dreaming of you / Sueño contigo (1994, histórica) Jugadores #2  ⭐⭐⭐⭐⭐

-       Devil in winter / El diablo en invierno (2006, histórica) Las florero #3  ⭐⭐⭐⭐

-       Blue-Eyed Devil / El diablo tiene ojosazules (2008, contemporánea) Travis #2  ⭐⭐⭐

-       Love in the afternoon / Amor en la tarde (2010, histórica) Los Hathaway #5 ⭐⭐⭐⭐⭐

-       Lady Sophia’s lover / El amante de lady Sophia (2002, histórica) Bow Street #2, y mi favorito de Kleypas  ⭐⭐⭐⭐⭐

-       Marrying Winterborne / Casarse con él (2016, histórica) Los Ravenel #2  ⭐⭐⭐

Bueno, pues aunque este mes esté dedicado a Kleypas, no me apetecía justo ahora una relectura, así que miré las alternativas.

Entre las viejunas, me he inclinado por Mary Jo Putney. Es una autora que, sin ser de mis favoritas, siempre cumple. A veces confundo sus novelas con las de Mary Balogh. Las dos escriben ese tipo de novela histórica de la vieja escuela, con un cierto punto de reconstrucción histórica del pasado, solo que Putney pone más sexy times, Balogh es más sentimental e intensa emocionalmente.

Mary Jo Putney ya tuvo su mes en el Reto RITA 2.0, entonces hablé un poco de ella.

Putney tiene una serie estupenda, Ángeles caídos. Así que no es de extrañar que las novelas suyas favoritas del público pertenezcan mayormente a esta saga. Putney es de las que empezó con aquel subgénero que se llamaba Regencia tradicional. Luego cogió alguna de aquellas novelas y las reescribió como histórica largas y más sexis años más tarde.

-       The rake / Pecado y virtud (1998), reescritura de The Rake and the Reformer  (1989) Los Davenport #2 ⭐⭐⭐⭐⭐ 

-       Shattered rainbows / Arco iris roto (1996) Ángeles caídos #5 ⭐⭐⭐⭐⭐

-       One perfect rose / Una rosa perfecta (1997) Ángeles caídos #7 ⭐⭐⭐⭐

-       Thunder and roses / Tormenta de pasiones (1993) Ángeles caídos #1 ⭐⭐⭐

-       Angel rogue / Ángel o Bribón (1995) Ángeles caídos #4, reescritura de The Rogue and the Runaway (1990) Regency Trilogy #3

Para este Reto he escogido otra de sus novelas apreciadas, que no es de esta serie, sino de otra también querida por el público, Seda.

Besos de seda


Título original: Silk and shadows

Fecha: 12/1991

Páginas: 431

Parte de una serie: The Silk Trilogy (Seda) #1

 

Sinopsis (en La casa del libro

Se hacía llamar Peregrine y, como el halcón, era un hombre salvaje y libre, extremadamente atractivo, fabulosamente rico, y deslumbrantemente seductor que, procedente de Oriente Medio, se había abierto paso en la sociedad victoriana con decisión. Pero su único deseo era vengarse de Charles Weldon, un desalmado propietario de burdeles que, tiempo atrás, se había convertido en su enemigo.

Y el plan de Peregrine no puede ser más diabólico: primero, seducirá a Sarah, la prometida de Weldon y, después, acabará con él...Antes de lo que él cree se verá en una encrucijada: tendrá que escoger entre regir su vida con los principios de la venganza o del amor...

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Estuvo en mi lista de las mil mejores novelas románticas, versión de 2017, en el puesto 569. Luego ha ido bajando y actualmente no estaría ahí, sino la mil y pico. Creo que esto pone de manifiesto que fue una novela muy apreciada en su tiempo, pero que la gente ya no conecta tanto con ella. Eso se ve porque aparece sobre todo en listas. Cuando The Romance Reader hizo su Top 100 en el año 2000, entró en el puesto 95. También estuvo en un Top 100 de All About Romance, el del año 2004, la n.º 42. En una lista de PaperbackSwap estuvo la 41. En el Top 1000 de Book Binge, la 376. Tiene crítica de DIK A en All About Romance, y de 5 estrellas en The Romance Dish.

Crítica

Esta es una historia de venganza

Peregrine, príncipe de Kafiristán, llega a Inglaterra con una sola idea en mente: la revancha. Moreno de ojos verde luna, un tipazo rico y atractivo por el que la alta sociedad pierde el oremus. Es exótico, el no va más de la temporada, cosa que él utilizará para su plan secreto secretísimo.

Hay un malo remalo, Weldon, quien en el pasado hizo algo tremendo al pobre Peregrine, que entonces se llamaba de otra manera. Qué fue exactamente solo lo descubrirás avanzada la novela.

Lleva años planeando lo que va a hacer. Le quitará a Weldon cada una de las cosas que más aprecia: su riqueza, su posición social, hasta su deseo de un título nobiliario. 

Implacable, sin pensar a qué personas pueda herir en el camino. 

Su furia, su vendetta, lo domina todo. Ríete tú de Máximo Décimo.

Una de las cosas que quiere quitar a Weldon es su novia. Lady Sara St. James, muchacha de buena familia y una dote respetable. De un primer vistazo, Peregrine no le ve atractivo. Pero, cuando se fija más, queda encandilado.

Ella no ama a Weldon, pero le parece una buena opción para casarse y tener hijos. Lo que ocurre es que cuando conoce a Peregrine, se le revuelven todas las entretelas. No solo le resulta atractivo físicamente, y le cautiva el hecho de que venga de tierras lejanas… no, es que también él le presta atención y le ayuda a ampliar sus horizontes, algo de lo que no es muy consciente el propio Peregrine. Gracias a él, Sara recupera cosas que creía perdidas, como bailar o cabalgar.

Porque sí, lady Sara tuvo un accidente hace años. Todo el mundo pensó que no volvería a andar. Pero ella consiguió ponerse en pie. Aún cojea algo, y hay cosas que se ha negado a sí misma,... hasta que llega Peregrine. Entonces empiezan las dudas sobre si realmente debería casarse con Weldon, siendo así que su cabeza y su cuerpo encuentran tan atractivo a otro.

Todo ello, por supuesto, sin que ella sepa que en realidad es un peón más en el cuidadoso plan ideado por Peregrine.

Aunque, ¿es ella realmente solo un elemento más del escarmiento que quiere darle Peregrine a Weldon? ¿O se convierte en algo más para él?

Una de las cosas estupendas de Putney, por las que, creo yo, la asocio algo a Balogh, es lo reales que suenan sus personajes. Pueden parecer clichés: el buen salvaje y la dama inglesa. Sin embargo, resultan personas de carne y hueso, de esas que, te dices, deben existir, de verdad, en alguna parte. Sus pensamientos, acciones y emociones son reales, complejos, en una palabra: humanos. No son perfectos sino que tienen sus debilidades. Y cuando crees que van a reaccionar de una manera, ocultando sus sentimientos o montando un drama, luego resulta que no, que son sinceros y adultos, a veces con la tristeza de que la vida es como es y tiene sus cosas malas.

Por cierto, que si os preguntáis sobre si existe o no Kafiristán, sí, existe. Kafir es como llaman los musulmanes a los que no profesan su religión, así que significa «país de los infieles» (según la wiki, en persa, کافرستان‎). Esta región montañosa queda al noreste de Afganistán, en pleno Hindu Kush. Actualmente no se llama así, sino Nuristán.

Es una novela algo viejuna. Este mes de diciembre de 2021 cumple treinta años. Se le nota en algunas cosas. 

Una, el orientalismo, en el sentido, algo peyorativo, que le da Edward Said en su ensayo homónimo de 1978, una representación tópica, llena de prejuicios y algo anticuada sobre las culturas y pueblos de Oriente. A Peregrine te lo ponen como el buen salvaje, un hombre impetuoso, muy sensual, cruel en su venganza, vamos, poco civilizado.

Dos, como es propio de la novela romántica, se debieron decir «¿alguien moro-moro? No, quelle horreur». Así que este tipo de personajes suelen resultar como mínimo medio ingleses. No os digo lo que es Mikahl Peregrine por no destripar nada, pero veis por donde voy. Baste decir que, en el fondo, el foráneo nunca puede ser totalmente ajeno a la civilización inglesa («¿un héroe diverso cien por cien? ¡No, por favor! ¿Cómo se te ocurre?»). Ahora, afortunadamente, las cosas están cambiando algo. Quizás no suficientemente deprisa.

Tres, cuando en la romántica de los setenta a los noventa aparecía algún personaje homosexual, o escenas eróticas entre personas del mismo sexo siempre era o malo o trágico. Aquí lo homosexual aparece en un contexto negativo, nunca positivo. A ver, que puede haber gais malotes, evidentemente. Pero cuando la única representación de una orientación sexual es negativa, caes en el estereotipo. Afortunadamente, en esto el género se ha renovado creo que por completo y podemos disfrutar de historias de amor LGBT sin complejo alguno. Hasta yo diría que a veces hay algo de sexplotation.

Quitando esos detalles, es una de esas novelas que, en mi opinión, aún se pueden disfrutar.

Eso sí, es un slow reading. Exige una lectura detenida. Más abajo lo explico, para no meter en esta crítica más cosas que se salen del tema.

Me ha dejado con ganas de seguir con esta trilogía. Al menos, creo que leeré el segundo de la serie, el de Ross, un personaje bien majo que sale aquí, amigo de Peregrine y primo de Sara.

La he leído en inglés, así que no sé cómo estará la traducción.

Valoración: buena, 3 estrellas

La recomendaría a: quienes gusten de novelas históricas que se toman su tiempo.



Otras críticas de la novela

En español tenemos El rincón de la novela romántica, con tres críticas, para Lolailo es muy buena, Sigena la encuentra preciosa y Crishi, magnífica. 

A Pepa, de Otro romance más, le gustó, pero también señaló cosas que la convencieron menos. 

En Mil Batallas señala sobre todo que, sin ser tremendista, Putney no nos ahorra los aspectos duros de la historia. 

Paso al inglés.

All About Romance, DIK A. 

The Romance Dish, 5 estrellas

Historical Romance Review hace crítica conjunta de las tres novelas de la trilogía. 

 

Del slow reading, la digitalización en el cine y otras malas hierbas

Mirad, el otro día, escuchando un podcast de Antena Historia dedicado a la película Alejandro Magno, de Oliver Stone, contaban una cosa que, creo yo, se puede aplicar también a la narración romántica.

Habla de la digitalización a partir de la trilogía del Señor de los Anillos, de Peter Jackson. Cuenta lo bueno, pero también lo malo, que es que, a veces, se prescinde del guion y hasta de la interpretación, con un cine basado exclusivamente de efectos digitales. Para el que habla, forma parte de esa cultura del consumo inmediato: quiero una cosa, cojo el móvil, la compro y la quiero en tres horas en mi casa y si llega en tres horas y media, me frustro. Habla de un público que…

«A partir de cierto momento, quizá de 2010 o por ahí, no es capaz de ver un Alien y estar 40 minutos creando y recreando una atmósfera de una película para irte adentrando en ella y cuando empiece la acción de verdad sentirte tú dentro integrado dentro de esa película, no. Es gente que según se abre el telón tiene que caer una cabeza botando. Es más al estilo It, a la nueva versión de It. Necesito irme dando chutes de acción sobre la marcha. Y eso es lo que está pasando ahora con la digitalización. Estamos huyendo de la interpretación, huyendo del guion para saturar todo con esa imaginería, y con esa acción y esa verborrea visual que empobrece el cine. Se han hecho vagos los guionistas y se ha hecho igual de vago el espectador. Empobreciendo el cine en general (…) Todo por tener, por un lado, la exigencia de dámelo ya y, por otro lado, la incapacidad para generarte esa tensión a través de un buen guion o un buen escrito. Por eso cuando sale una película que rompe con eso ahora de la llaman sesuda cuando en realidad deberían llamarla una película normal».

Hasta cierto punto, creo que ha ocurrido en romántica. Ahora son novelas más breves, ágiles, que desde el principio tiene que tener chispa, acción, cosas que te enganchen, sexo y romance desde el minuto uno. Prescinden de argumentos bien trabados y perfilar los personajes psicológicamente, a través de sus acciones y reflexiones, todo son fuegos de artificio, diálogos ágiles y la narración limitada a las imprescindibles indicaciones escénicas, casi como una sitcom.

Pienso en históricas tipo Sarah MacLean, o en tantas novelistas de contemporánea que solucionan todo con una narración en primera persona que suenan todas iguales, sin distinción de voces narrativas.

Harlequines alargados, con escenas impactantes o chistosas o sexis pero que no añaden nada.

Cuando sale algo que va preparando poco a poco la dinámica sentimental, o sexual, lo llaman slow burn, cuando en realidad es el mismo planteamiento de estas novelas antiguas. De antes se iba creando poco a poco la atmósfera, el mundo en que se mueven los personajes, para pasar a un enamoramiento contado a su ritmo. El sexo, cuando llegaba, si es que llegaba, eran una o dos escenas y ya, sin más.

No eran harlequines alargados, no, porque cada escena contribuía en algo a la trama, o a la ambientación, o a que entendieras cómo eran los personajes.

Estas novelas de hace años son como un buen vino. Hay que beberlo despacio, dejando que despliegue sus aromas, que te vaya ganando poco a poco, lo consumes primero con la vista, luego con el olfato; lo del gusto y el retrogusto ya es solo una parte más.

Compara eso con beberte un refresco azucarado deprisa y corriendo.

Pues no hay color.

Esa es mi impresión, que, como el consumidor del cine, quien se haya aficionado a la romántica después de 2010, probablemente pida lo mismo: sexo y romance dámelo ya, engánchame desde el principio y llévame de impresión en impresión hasta el final aunque luego lo cierre y a los cinco minutos me olvide y ya esté pensando en el siguiente chute.

Ahora, ¿estoy en plan abuelo Cebolleta quejándome de esos jóvenes de ahora? ¿O tempora, o mores y tal?

¡Noooooo! Por favor, no lo entendáis así.

En esta cultura de lo inmediato nos vemos inmersos todos. Yo la primera. Este zeitgeist alcanza también a quienes teñimos canas.

Por ejemplo, algunas de mis autoras favoritas de suspense contemporáneo, Rachel Grant o Janie Crouch, son así, empiezan con un ¡bum! y ya no para el carrusel.

Hay una clara diferencia con la forma en que han contado las cosas a lo largo de los años Sandra Brown, Nora Roberts o Linda Howard.

Por no hablar de todas esas contemporáneas de usar y tirar, chute inmediato, mono con platillos que dicen la haggards, y que yo soy la primera en comprar y disfrutar.

Con lo cual, lo he de reconocer, hasta yo, lectora de más de cuatro décadas de antigüedad, también he acabado un poco haciéndome vaga.

Solo que a veces,… pues eso, que sé que mi cerebro pide otra cosa.

martes, 30 de noviembre de 2021

Crítica: "Flow", de Kennedy Ryan

 

Cómo empezó todo, en una noria


 

FLOW, the Grip Prequel

 

Por KENNEDY RYAN Fecha: marzo de 2017

 

Este relato corto sirve de presentación al dúo de novelas Grip y Still.

Dentro de ocho años, Marlon James «Grip» va a ser una estrella del hip-hop. Pero no ahora…

Ahora, Grip es un rapero en ciernes, un poeta, un chico con sueños, que escribe música para otros y se gana la vida como puede, pinchando discos. 

Su amigo Rhyson (protagonista de Soul, una serie anterior de KR) le encarga que vaya al aeropuerto a recoger a su hermana Bristol.

La realidad es algo complicada, Rhyson y Bristol apenas tienen relación desde que él logró la emancipación judicial y se marchó a vivir a la costa Oeste. Ahora, esta neoyorquina está decidida a recuperar la relación con su hermano mellizo. Así que aprovecha las vacaciones de primavera para ir a Los Ángeles.

Con quien conectará de inmediato, sin embargo, no será con Rhyson, sino con el mejor amigo de este, o sea, Grip. Hablan de todo, encuentran gustos coincidentes y otras cosas que no tienen nada en común. 

Lo que ven el uno en el cuerpo del otro les excita hasta las meninges.

Lo suyo ha de ser breve. En una semana ella tendrá que volver a su universidad, en la costa Este. Planea especializarse en management musical y cuando acabe la carrera dentro de dos años, volver a L. A., a construir su futuro profesional con su hermano como estrella.

¡Ah, pero a Grip y Bristol la semana les cunde mucho! Se enamoran sin remedio. Recordarán durante años un beso apasionado en lo alto de una noria.

Este cuento parecía una de esas novelas cortas de la modalidad «esto va por buen camino»… Y no. No hay final feliz. Cada uno por su lado, ella herida, él confuso.

Si la lees aislada te gustará, pero dudo que se mantenga por sí misma. Para tener un final feliz, tendrás que leer Grip.

Como es habitual ya en contemporánea, recurre a la primera persona dual. Unas veces te lo cuenta Grip, otras Bristol. Y también, como por desgracia me suele pasar, no distingo las voces de uno u otro. 

Me parece especialmente dolorosa esa incapacidad para crear un fluir de pensamientos distintivos cuando uno de los personajes es un poeta.

Como anzuelo para que piques y sigas leyendo la serie, funciona fenomenal. Aunque, si has leído algo de Kennedy Ryan, ya asumirás que nos prepara alguna tragedia o desgracia, porque leer a esta autora es vivir en la ansiedad constante.

Esta la leí en el box set de la serie, que estaba en Kindle Unlimited. Si la compras por tu cuenta, son unos ocho euros la serie completa. ¿Merece la pena invertir eso en dos novelas y un relato? Pues si te gusta algo el estilo de Kennedy Ryan, sí, claro.

Mi experiencia: buena, 4 estrellas.

 

Flow, the Grip Prequel, 136 páginas

1.ª edición: 3/2017, Createspace (paperback)

           Ebook y audio (Kennedy Ryan)

Serie: Grip #0.5

ISBN13: 9781544073668

 

Ana’s Attic (Alpha males in sexy tale) le dio 5+ stars al audiolibro de la trilogía, 4 por el heat, y 5 a la narración.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Crítica: "A cold dark place", de Toni Anderson

 

Novela negra con sexo y romance, que si no…


 

A COLD DARK PLACE

 

Por TONI ANDERSON Fecha: marzo de 2014

 

Que si no… creo que no es fácil de soportar.

Me gustó tanto Colder than sin, que leí en la antología Dangerous as sin, que probé esta otra, que encontré gratis.  Una novela estupenda pero qué dura a veces.

Si no fuera por los momentos sexis y amorosos, se haría muy cuesta arriba.

Mallory Rooney vio cómo secuestraban a su melliza cuando ambas eran unas crías. Impulsada por esa tragedia familiar, se hace agente del FBI.

Trabajará en un departamento dedicado a perfilar delincuentes. Eso la lleva, a ella y a nosotros, a una serie de crímenes espantosos de un tipo que secuestra, viola y tortura a muchachas. Más de una vez nos muestran la perspectiva de este delincuente, o en la de sus víctimas, y es simplemente horrible. Son pocos momentos, pero te dejan mal cuerpo.

En su camino se cruza el antiguo asesino de la CIA, Alex Parker. Ahora trabaja para una organización clandestina dedicada a hacer justicia por su cuenta, cargándose a asesinos y pedófilos.

Pese a la atracción que sienten, una relación entre ellos es imposible. Mallory está volcada en su trabajo. Alex es un asesino que asume que no puede acabar bien ni sincerarse con ella. Pero, pese a su empeño, la carne es débil y compartirán momentos muy apasionados.

El misterio te atrapa. Te preguntas qué ocurrió con la hermana de Mallory y qué va a pasar con las chicas a las que secuestran ahora.  Más que la identidad del malo, lo que te intriga es saber cómo Alex y Mallory darán con él.

El personaje de Alex debería repelerme. Sin embargo, creo que resulta aceptable porque tiene un toque trágico, resignado. No busca excusas, entiende por qué le ordenan cometer esos asesinatos, pero no es algo que le guste, es que no le queda otra.

Entrelaza fenomenalmente el romance con la intriga.

Así que ya tengo una tercera autora de suspense romántico actual, con su misterio y toque sexi. Como a Rachel Grant y Janie Crouch, la he conocido a través de novelas gratis.

Si tienes un buen producto, los freebies son útiles para que la gente te descubra y se conviertan en cliente.

Mi experiencia: estupenda, 4 estrellas.

 

A cold dark place, 356 páginas

1.ª edición: 3/2014, Toni Anderson

Trade paperback & eBook

Serie: Cold Justice #1

ISBN13: 9780991895878

 

5 estrellas le pusieron en Harlequin Junkie

jueves, 25 de noviembre de 2021

Crítica: “En una tierra ocupada”, de Ava Campbell


Una galdosiana con chicha


 

DATOS GENERALES

Subgénero: histórica/1808

Publicación: Vergara (Ediciones B), 10/2013

432 págs.

Colección: Amor y aventura

 

SINOPSIS (de La casa del libro)

Julio de 1808: las tropas francesas ocupan España. Inés de Mendívil, que odia a los franceses, debe trasladarse a Vitoria, una ciudad tomada por el ejército. Y aunque al conocer a Adrien Labat, el médico francés al que alojan sus tíos, descubre que no es odio lo que siente por él, está dispuesta a implicarse cuanto sea necesario para conseguir que los invasores se vayan.

Ocupado en la organización de hospitales, la #última de las preocupaciones de Adrien debería ser la sobrina de sus anfitriones. Pero cuando la joven despierta las sospechas de un general francés, se ve obligado a tomar una decisión sobre ella.

Una decisión que se vuelve en su contra cuando Inés le salva la vida y la incipiente atracción que sienten se transforma en algo más intenso. Todo está# en contra de su relación.

Pero cuando dos corazones se funden en uno, ¿pueden la guerra, el horror o la muerte separarlos?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Como es una novela romántica española, no tengo muchos datos para saber si es buena o no. Pero sí que la tengo en mi base de datos, en torno al puesto cuatro mil, gracias a que en El rincón de la novela romántica apareció entre lo mejor de 2013, también allí vi que era una de esas románticas en español que recomendaban. Por último, Vanedis le dio 5 libros.


CRÍTICA

Sigo decidida a probar romántica en español. Y rebuscando en mi Kindle, encontré esta que compré a saber cuándo. Pensé que era de las que había perdido cuando mi Kindle viejo dejó de funcionar. Pero no, he conseguido recuperar los libros de aquella cuenta de Amazon y los leo a través del teléfono.

Esta novela me ha encantado, por la ambientación histórica sobre todo. La parte romántica también es estupenda, aunque un poco perro del hortelano, ni contigo ni sin ti. La sexi un poco escasa, la verdad.

Inés es una rica hembra que tiene sus fincas y una hermana más pequeña de la que cuidar. Ante la invasión napoleónica, el campo se volvió inseguro y se van a Vitoria a vivir con sus tíos. No obstante, Inés ha tenido su independencia durante mucho tiempo, y no por estar en la ciudad va a dejar de ir y venir en lo que quiera.

Aunque sea para chocar con el guapo médico francés Adrien Labat. Él siente una inmediata atracción por ella, algo que no le pone de muy buen humor, porque no está para cortejar a jóvenes damas españolas. Tiene cosas mejores que hacer. O más importantes, o lo que sea, el sentido del deber y tal.

Así que los dos combatirán con decisión el interés que sienten el uno por el otro. Ella, porque él es el invasor y además no puede decirse que resulte agradable al trato. Y la enfurece que se empeñe en controlar lo que hace, para que no se meta en líos.

Él, por lo dicho, su alta misión, su sentido del deber, etc.

Todo el libro es un poco esa lucha contra sus inclinaciones. Inés, como no sabe qué es o qué hace Adrien, no entiende a qué viene tanto rechazo, cuando los sentimientos son obvios. Adrien no lo confiesa para no ponerla en peligro. Pero hay alguna escena emocionalmente intensa, cuando no puede soportar estar alejado de ella, ay, qué bonitas.

Para mí, el siglo XIX español tuvo un narrador de excepción, Benito Pérez Galdós, uno de mis autores favoritos. Es con quien mido todas las reconstrucciones que se hagan de aquella época, y cuando digo que una romántica es galdosiana, creedme, lo digo con el más alto de los conceptos. Ya lo dije con El indiano de María Montesinos. Y lo repito con esta.

Para bien o para mal, es lo que tienen los Episodios Nacionales, que te reconstruyen aquel siglo. Así que es inevitable comparar cualquier ficción comercial ambientada en aquella época con las presentaciones galdosianas.

A mí me parece que en esta novela, Ava Campbell supo muy bien cogerle el tono al tipo de personajes, a sus creencias, a la forma de relacionarse en aquella sociedad… En alguna cosa me recordó la tercera serie de los Episodios, aunque aquella se desarrolla en la época de la primera guerra carlista y ésta en la invasión napoleónica.

Por cierto, que esa tercera serie está esperando a una autora de romántica en español que sepa refundir esas diez novelas contando solo la parte romántica, creedme, de verdad.

Me parece a mí que lo más difícil es reconstruir esa vida cotidiana, lo que la gente come, dónde pasea, a qué dedica el tiempo, cómo se trata la gente según su posición en la sociedad… Creo que aquí lo logra de una manera estupenda. Es muy de agradecer frente a tanta novela romántica que tiene de histórica lo que yo de monja.

Lo bueno es que sabe todo ese marco está al servicio de la historia, la peripecia sentimental de Inés y Adrien. El decorado, por así decirlo, no se come a los personajes y a su historia de amor, tan llena de frustraciones y ansias. Al contrario, tanto Adrien como Inés tienen carácter, decisión. Son buenas personas a las que les tocan vivir tiempos terribles y por eso no siempre saben muy bien qué hacer, a qué dar prioridad, si a sus sentimientos o a sus deberes para con otros.

Lo que se me queda corta es la parte erótica. En cierto sentido, es inevitable, precisamente por cómo eran y cómo se trataban aquellas gentes.

Si te gustan las buenas ambientaciones históricas y los héroes enamorados hasta las cachas que se niegan apasionadamente a seguir las inclinaciones de su corazón, así como las heroínas sensatas y valientes, esta es una opción estupenda. Miraré las otras de Ava Campbell, a ver qué tal están, porque esta me ha gustado muchísimo.

¿Sabéis esas cosas que siempre le reprocho a la romántica en español? ¿Protas machistas y lenguaje cursi? Pues nada de nada. Aquí Adrien es uno de esos protagonistas de los que te enamoras, a pesar de lo cansino que es con su sí es no, no puedo estar contigo pero no soporto verte con otro… Y el lenguaje con el que está escrito me parece estupendo, muy sobrio, lo justo para reconstruir la historia.

Añado que la ambientación en el norte de España para mí siempre es un punto más a su favor, aunque aquí sea más la llanada, no faltan escenas de montañas y desfiladeros.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela histórica de calidad.

Otras críticas de la novela:

En español, cuatro críticas en El rincón de la novela romántica.

Crítica de Pepa, y comentarios, en el foro Cazadoras del romance

El blog de Vanedis

Otro romance más

Los libros de Maribel, muy buena. 

LuZerna en su mundo

martes, 23 de noviembre de 2021

Crítica: "Cold evidence", de Rachel Grant

 

Suspense y romance, toca las heladas aguas de Juan de Fuca

 


COLD EVIDENCE

 

Por RACHEL GRANT Fecha: febrero de 2016

 

En el extremo noroccidental de los EE. UU., limitando con Canadá, hay un mar que no es un mar

Se llama mar de los Salish, pero en realidad es un conjunto de estrechos entre la isla de Vancouver y el continente. Allí confluyen EE. UU. y Canadá y ya te puedes imaginar lo heladas que están esas aguas.

Comenzamos con Undine, una arqueóloga de la Marina, sumergida en el estrecho de Juan de Fuca, donde se han encontrado restos de un submarino estadounidense que naufragó hace décadas.

De repente, una explosión cambiará su vida. Y sufrirá PTSD.

Como dice la sinopsis, si hay algo que Undine Gray teme más que enfrentarse al antiguo SEAL Luke Sevick es no volver a bucear nunca. Así que para volver bajo el agua buscará la ayuda de su héroe, de Luke, alguien que tiene todas las razones del mundo para odiarla, pues acabó con su carrera hace doce años. Ambos iban a ser biólogos marinos, pero la cosa se torció, cuando ella tenía 16 años y él 22.

Luke, no obstante, acepta ayudarla a hacer una inmersión más, pese a toda la hostilidad. Sabe lo que es sufrir por un evento traumático, y considera que es quien mejor puede ayudarla.

Lo que ocurre es que bajo las negras aguas del Pacífico Noroeste hay más secretos de lo que esperan. Quizá la explosión no fue un accidente, Undine esté en riesgo y todo esto acabe siendo una amenaza aún mayor cuando descubran más cosas de las que pensaban.

De nuevo, me maravilla lo bien que sabe mezclar Rachel Grant la trama de suspense con la evolución de los personajes.

La animosidad entre ellos, ese «te odio pero te deseo», los sexy times (fabulosos, el fuck hate inicial), y los románticos con sus momentos de humor cuando ella le mira descaradamente y él todo arrogante luce palmito,… se entremezclan de fábula con el misterio de por qué se hundió aquel submarino en 1962, y cómo es que amenazan la vida de Undine, y un riesgo aún más grande si resulta que hay por ahí una bomba, posiblemente nuclear, en manos de quien no debe.

Este es una novela a la que si puedo ponerle un pero es que se me hizo un poco larga. Parece que solo va a ser una vez, y se despiden, pero no, luego otra vez están juntos trabajando, y parece que la cosa acaba y de nuevo se dicen adiós, y vaya, pues no, otra vez juntos…

También me perdí la gran sorpresa. Como había leído antes el 7.º de la serie, pues resulta que uno de los giros finales, que no ves venir ni en pintura,… yo ya me lo conocía por haber leído Poison evidence. ¡Ah, me tiro de los pelos!

Para arreglarlo un poco, ya veis que en el blog he decidido publicar antes la reseña de este libro que del otro.

Las novelas de la serie Evidence se pueden leer sin problemas separadas unas de otras, son autoconclusivas. Pero, si te las vas a leer todas, veo que es mejor seguir el orden, porque a veces enlazan unas cosas con otras.

Si te gusta el suspense romántico, esta novela es estupenda, y la serie en general. Dale una oportunidad a Rachel Grant.

Creo que es la primera novela de Evidence que no me ha hecho añorar Flashpoint, la otra serie de Rachel Grant, que me parece más redonda, y que siempre recomiendo para probar si esta autora puede gustarte o no.

Mi experiencia: buena, 4 estrellas.

 

Cold evidence, 289 páginas

1.ª edición: 2/2016, Createspace

Trade paperback & ebook

Serie: Evidence #6

ISBN13: 9781523290826

 

All About Romance, DIK A-, crítica de Rike Horstmann. 

domingo, 21 de noviembre de 2021

Crítica: “Nerd in shining armor”, de Vicki Lewis Thompson

 

Empezó muy entretenido, pero la chispa se apagó pronto


 

DATOS GENERALES

 

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación: 8/2003

Parte de una serie: Nerds #1

Páginas: 336

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

La bella y el friki

Para Genevieve Terrence parecía un sueño hecho realidad: un fin de semana a solas en Maui con su sexi jefe, Nick Brogan. Pero poco sabía ella que Nick tenía sus propios sueños, un plan nefasto que casi la mata en el vuelo sobre el Pacífico. Por suerte para ella, el brillante programador informático Jack Farley estaba a bordo y era lo suficientemente inteligente como para hacer un aterrizaje forzoso del avión. Ahora Jack es su único compañero en una remota isla desierta con nada más que guayabos y tiburones como compañía. ¿Quién esperaría que el genio tímido, y el menos macho alfa que conoce, se convirtiera en el semental desinhibido de sus sueños más locos?

Salvar la vida de Genevieve ha convertido a Jack en un héroe a los ojos de la mujer que ha deseado en secreto durante meses. Ahora están solos en un edén tropical donde son libres de ceder a todos sus caprichos sensuales. Pero cuando algún desagradable asunto pendiente los ponga en peligro nuevamente, Gen aprenderá que no hay nada tan peligroso como un ex-nerd completamente excitado que moverá cielo y tierra para proteger a la mujer que ama…

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Pues sorprendentemente para mi, la tengo en la lista en el puesto más o menos cuatro mil. En el año 2003 la lista de internet Romance Readersd Anonymous le dio el premio en la categoría mejor romance humorístico. Además tiene dos tópicos, héroe beta y (eso dicen) friends to lovers. En la encuesta que por entonces hacía All About Romance entre sus lectores gano en dos categorías negativas: Mont annoying Lead (Genevieve) y Most disappointing read del año 2003.

CRÍTICA

Estaba yo dudando si merecía la pena escribir una crítica larga de este libro o no. Sobre todo pensando que buena parte lo leí por encima, pero muy por encima.

Al final decidí que sí, total, para contar un poco de qué va.

La verdad es que el comienzo sí que me resultó divertido, y hasta se me escapó alguna carcajada.

En Hawái tenemos a Genevieve, una secretaria que se va a pasar el fin de semana a Maui con el jefe. Asume que entre ellos habrá sexo, como es lo habitual en ese hombre, que se beneficia a todas las secretarias de la empresa, por riguroso turno, supongo.

La cosa es que Genevieve tiene la fantasía de ser ella quien consiga enamorar a Nick y convertirlo en un hombre decente. ¿Por qué? ¿Por qué ella, entre todas las mujeres con las que tiene rollos de una noche, va a ser especial? No me digas. No tengo ni idea de por qué motivo cree que con ella será distinta.

Esta muchacha, su madre y su hermano, vinieron de Tennessee hace años, en busca de una vida mejor. Tanto ella como su madre están un poco obsesionadas con las actrices del cine clásico hollywoodiense, cuya apariencia intentan imitar.

Así que yo me imaginaba a Genevieve un poco anticuada, tratando de imitar a Katherine Hepburn y así. En plan elegante y fría, un poco distante.

En el viaje a Maui les acompañará Jackson, un ingeniero informático de la empresa. Un tipo que está colado por Genevieve desde hace tiempo, pero no hace nada porque es un friki.

Te lo ponen como tu típico nerd, sabio distraído, que no sabe vestir, que se le olvidan las cosas porque vive en su mundo. A Genevieve no le hace gracia llevar a este friki en el viaje, pero se resigna. Conseguirá seducir a Nick a pesar de su presencia.

O eso cree ella.

Luego resulta que Nick tiene otros planes. A las primeras de cambio, Genevieve y Jackson acabarán en una isla desierta, donde se dedican a sobrevivir a base de guayabas y barritas energéticas.

Allí Genevieve revierte a su natural paleto de Tennessee, se supone. Sí, ese lugar donde todo el mundo va descalzo, tiene sexo a los doce años de edad y hablan de aquella manera. Vale, si eres de allí supongo que tanto tópico te repatee un montón.

Se supone que lo que ella aprendió en su infancia, le resulta útil en la isla para sobrevivir.

La estancia en la isla les sirve para lucir palmito escasos de ropa. Así se revela que Jack, por debajo de sus ropas mal combinadas, tiene un cuerpo de lo más rumboso, porque sí, a veces los frikis también hacen ejercicio físico.

Eso llevará a que entretengan el tiempo de espera de la manera más sexi posible. Porque al parecer, a Genevieve se le mete entre ceja y ceja que este tipo no sabe cómo follar y ella está allí para enseñarle. 

Eso da lugar a bastantes escenas de sexo. Pero nada espectacular o rarito, hasta el punto de que... No, no me lo puedo creer... pero sí, también me salté esta parte. La sexi, ¿cómo es posible...?

Al principio, la cosa estaba divertida con los chistes a cargo del friki, y también daba juego cuando Genevieve va como un pimpollo, toda muy estirada, y de repente le sale la vena rústica.

Lo que pasa es que el chiste cansa pronto, y ya no hace gracia lo de meterse con el nerd o que ella saque chascarrillos de su primo Cletus.

Bueno, no sé si tiene un primo llamado así, pero es que yo siempre pienso en el Cletus de los Simpson con este tipo de personaje tópico que podrías llamar white trash sureño.

Por si Jack y Gen en la isla no dieran suficiente aburrimiento, te añaden toda una subtrama de la madre de Gen, Annabelle, su hijo adolescente Lincoln y el otro jefe de la empresa de Genevieve, Matt. Se meten en un barco y navegan por ahí, a ver si encuentran a los desaparecidos ocupantes del avión. Son todavía menos entretenidos que Gen y Jack. Aportan además el toque magufo porque se supone que la madre y el hermano de Gen tienen poderes psíquicos para intuir por dónde anda su desaparecida parienta.

No me extraña que en la encuesta anual de All About Romance acabaran considerando a Genevieve la protagonista más irritante, y a este libro, como el más decepcionante del año.

Tiene un toque que diría que es un poco viejuno. Ahora hay más comedias románticas. Pero en aquella época eran otra cosa, como si intentaran ser graciosas pero sin deslumbrar. Luego reparo en que era la época en que escribieron cosas estupendas SEP, y Rachel Gibson o Jennifer Crusie, y me doy cuenta de que había cosa humorísticas entonces, solo que en el marco de historias contemporáneas que pretendían algo más de complejidad. 

En ese contexto, Nerd in shining armor es como un harlequin malamente alargado con escena tras escena intrascendente.

¿Ha envejecido mal, o es que desconecté sin más? No lo sé. Llegó un punto en que simplemente leí por encima y pasaba páginas y páginas sin leer. Ni siquiera los diálogos. Lo cual es estúpido, me doy cuenta. O sea, ¿para qué seguir? ¿Qué creía que iba a pasar al final?

Menos mal que la he leído en Kindle Unlimited, que como me hubiera gastado algo con ella, me habría cabreado mas. Bueno, KU no es que salga gratis, en realidad, dependiendo del número de novelas que leas, te sale más o menos a dos euros cada una. Ese es mi cálculo. No, esta novela no vale (para mí) ni eso.

Valoración personal: aburrido, 2

Se la recomendaría a: los fans de los libros con frikis.

Otras críticas de la novela:

En El rincón de la novela romántica hay una crítica firmada por Wanda. Le gustó un poco más que a mí, pero es evidente que no la entusiasmó. 

En inglés.

Positiva es la reseña en Publishers Weekly

The Hope Chest Reviews, 3 estrellas

Readasaurus le pone entre 1 y 1,5 estrellas sobre 5. 

Y no he encontrado nada más, así que dejo enlaces a los sospechosos habituales

Amazon. 4,2 estrellas

Goodreads. 3,62 estrellas