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lunes, 10 de mayo de 2021

Crítica: “Marlene”, de Florencia Bonelli

 

Una especie de Dark romance porteño


 

DATOS GENERALES

 

Título original: Marlene

Subgénero: histórica

Fecha de publicación: 2003


SINOPSIS (según la página web de la autora)

El tango nace en el barrio porteño de La Boca a principios del siglo XX y un amor imposible crece en sus calles.

La famosa soprano Micaela Urtiaga Four, conocida en Europa como La divina Four, decide regresar a Buenos Aires, su ciudad natal, después de años de ausencia. Pero el remanso que ansiaba hallar entre sus seres queridos se transforma en un torbellino cuando su vida se vincula repentinamente a la de Carlo Varzi, un proxeneta del barrio de La Boca, un hombre temible y sin escrúpulos, con un pasado tan oscuro como su presente. Y aunque Micaela tratará de vencer la atracción que ese hombre ejerce sobre ella, finalmente cederá al impulso que la domina.

Esta novela, ambientada en la Buenos Aires que vio nacer el tango, retrata la historia de una mujer que lucha por superar sus miedos y defender su amor, y la de un hombre que intenta redimirse en el contexto más denigrante, también por amor.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas de 2017 (419) y en la de 2019 (794). Actualmente ya no estaría entre ellas, por poquito, la tengo la mil doscientas y pico. Tuvo premio del Rincón de la Novela Romántica mejor novela de romance actual de 2009, ha estado una y otra vez entre los mejores de esa página web y lógicamente la incluyen en el ajuar de la lectora romántica y en su Top 100, del que creo que he reseñado la mayor parte de novelas.

 

CRÍTICA

Dijo Somerset Maugham que Jane Austen poseía «el más precioso don que un novelista puede tener», el de mantener el interés del lector.

Esa es la cualidad de Florencia Bonelli. Cuenta las cosas de tal manera que te atrapa, incluso cuando no te gusten ni los personajes ni el argumento.

Mi ejemplar de Marlene, en papel, lo compré en 2016. No la he leído hasta este año, en que me estoy esforzando particularmente en rebajar el montón de los libros comprados y pendientes de leer.

Micaela, una chica de buena familia bonaerense, es educada en Europa, primero en un internado suizo y luego en París. Se convertirá en gran diva de la ópera a muy corta edad.

No tiene los veinticinco y ya regresa a su Buenos Aires natal, después de una pérdida personal. Se reencontrará así con un padre del que ha permanecido distante, su nana a la que quiere como madre postiza, con su hermano, un tarambana que lleva mal camino…

Por culpa de este último, Micaela entrará en contacto con Carlo, un asesino y chuloputas que tiene, eso sí, muy buena facha.

Acabará cantando tangos en un prostíbulo de Carlo, disfrazada de arrabalera, con Marlene como nombre de guerra.

Si esto os suena muy rocambolesco, no es lo único. En más de un momento, el libro me hacía poner los ojos en blanco del tono desmedido, las escenas pasadas de rosca y el melodrama en plan culebrón.

La novela empieza lentita, con la vida de Micaela desde cría hasta que vuelve a Argentina. No se anima, a mi modo de ver, hasta que Carlo entra en escena, pasadas casi cien páginas.

La tensión entre ellos crece, él la arrastra a su garito, ya digo que acaba cantando para él, bailando el tango de la manera más lujuriosa posible, manteniendo una estupenda tensión sexual no resuelta durante buena parte del libro.

Hay una intriga con respecto a un asesino de mujeres. Tampoco es que sea muy retorcida, más que nada porque los sospechosos van desapareciendo de la vida de Micaela, así que no es difícil entrever quién puede ser el asesino.

Lo mejor de este libro es ese estilo prodigioso de cuentacuentos que tiene Bonelli. Te sujeta por el cogote y te tiene con los ojos pegados a la página. ¿Cómo lo hace? No lo sé. Pero lo consigue con aparente facilidad. Y eso que su lenguaje queda un poco chocante, a veces, a este lado del charco:

Carlo obedeció sin hesitar

Esta situación trasegó los planes de Micaela.

Son expresiones correctas, es solo que a los españoles nos descoloca eso de hesitar por dudar, o trasegar por trastocar.

Pero vamos, que cualquier perplejidad al respecto se compensa con la maravilla que es ver el esfuerzo por reproducir el lunfardo del mundo de Carlo.

No es solo esa habla canalla lo que se reconstruye aquí verosímilmente. También te permite ojear un mundo, un momento histórico, principios del siglo XX, en Argentina, uno de los países más ricos del planeta. De hecho, en 1895 era el país más rico del mundo. En 1914, tengo leído, Argentina era el país del futuro. Justo en esa época es cuando se ambienta esta novela.

Ver un poquito del ambiente operístico de aquella época también me enganchó, aunque tengo mis serias dudas de que una cría de dieciséis años pueda ser belcantista y wagneriana al mismo tiempo. Tampoco tengo claro que una misma cantante asuma los roles que le ponen a Micaela. Parece que es soprano ligera, pues interpreta a Lakmé o Violetta Valéry, pero, si he entendido bien, también Rosina (que es más de contralto o mezzo), Reina de la Noche (soprano de coloratura), o Siglinda (soprano lírico-spinto). Vale que te ponen a Micaela como heroína superlativa, sin embargo, esto es pasarse un poco, ¿no?

Por cierto que no entiendo muy bien por qué hablan de una ópera de Wagner llamada Las valquirias, ¿se refiere a Die walküre, o sea, La valquiria? ¿En Argentina se llama de otra manera a esta obra wagneriana?

Como digo, me ha parecido fantástico el estilo, muy buena la reconstrucción de aquella época y… bueno, en cuanto a lo que pasa en sí en el libro y los personajes, pues, mñé.

Mi interés personal en un héroe delincuente es menos que cero, y por muy guapo que te pongan a Carlo, y lo mucho que te digan que sufrió mucho el pobrecito, que mira qué tragedias y tal… Se me hace muy cuesta arriba. Y que no quepa duda: Carlo explota sexualmente a mujeres, es violento y asesino, y en una de sus primeras escenas te dicen que «Había deseado violarla. Trastornado por la tentación, debió reprimirse para no tumbarla en el piso y arrojársele encima».

En cuanto a Micaela, es una heroína superlativa una Mary Sue sin defectos apreciables, muy buena en su profesión, guapísima con su cabello rubio y sus ojos violetas (¿cómo no…?) Todo se le da perfectamente bien, ya digo, hasta papeles que no encajarían con una chiquilla de su edad. No tiene contratiempos, ni un mal día, todo el mundo la adora y la reverencia, no hay celos profesionales ni problemas con otros cantantes o con directores o con compositores. Todos los hombres que la conocen la desean, ¡hasta los que son de natural gay!

En cambio, mira, sus dudas, idas y venidas en relación con Carlo me las explico perfectamente. No debe ser fácil ser buena chica y obsesionarte con un tipo tan remalo.

Reconozco que una vez que la cogí, no podía dejar de leer. Me pareció muy excesiva, pero que si entras en el juego como me ocurrió a mí, te atrapa y sigues ya hasta el final.

Hay gente que te cuente lo que te cuente, te deja embobada. Bonelli es una de esas autoras. Así que si quieres una novela distinta, que te va a enganchar, esta es una buena opción.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes disfruten de seductoras novelas excesivas.

Otras críticas de la novela:

El rincón de la novela romántica, varias críticas, y la consideran lo más, muy buena o 5/5

Críticas, reseñas y opiniones de libros

Cazadoras del Romance. 100 % recomendable

Lectura Adictiva, le dan un 10

Catador de Libros, 4/5

Libros de romántica

 

Como reseñar un libro escrito en español es meterme en territorio comanche, me siento obligada a poner esto:

 

WARNING!

viernes, 17 de junio de 2016

Crítica: “Lo que dicen tus ojos”, de Florencia Bonelli

Entre las novedades de este mes de junio se encuentra una nueva reedición de esta novela de 2006.
DeBols!llo, 2015


Una joven argentina y un príncipe saudí se enamoran en los años sesenta.
Argumento de la vieja escuela contado al estilo de la nueva.
Personajes y situaciones que no ves en novelas traducidas. Para mi gusto, este es el tipo de novela romántica que hay que escribir en español, las que un autor anglosajón nunca escribirá.

DATOS GENERALES

Subgénero: contemporánea/1961
Publicación original: 2006

SINOPSIS (de la contraportada)

¿Podrá triunfar un amor tan intenso
en un mundo tan hostil?

Argentina, 1961. Francesca, una joven inteligente, culta y de una belleza extraordinaria, siempre ha trabajado duro parta labrarse un buen futuro y evitar convertirse en una sirvienta como su madre. No obstante, apenas iniciada una brillante carrera como periodista, sufre un desengaño amoroso que pone en peligro todo aquello por lo que tanto se ha esforzado. El hombre que le ha roto el corazón, Aldo, es el hijo de los señores de la casa donde trabaja su madre. La ha abandonado después de que su familia descubriera su idilio.

Francesca sabe que sólo el tiempo y la distancia podrán curar sus heridas, y por eso acepta un puesto en la embajada de su país en Ginebra. Esta será la primera parada en una gran aventura que la llevará hasta los palacios más deslumbrantes de Arabia. Ahí encontrará una segunda oportunidad para ser feliz.

Acá, el book tráiler que ilustra la trama de la historia.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Ni idea. Supongo que no. La compré porque me gustó la trilogía Caballo de fuego. Cuando se trata de novelas escritas en español, no tengo blogueros, páginas web ni premios de referencia, para poder diferenciar entre las novelas buenas y las malas. Ni aparece en mi base de datos. La edición Debolsillo de 2015 debió tener éxito, aunque sea una novela de hace diez años, pues le ha seguido una nueva edición en este mes de junio de 2016.

CRÍTICA

Este libro te cuenta la historia desde la perspectiva de Francesca, la chica de la película, así que el “héroe”, Kamal, no aparece desde el principio.

Comenzamos en el campo argentino, provincia de Córdoba. Francesca es una joven hermosísima, hija de una criada siciliana en la casa de los pijos del lugar. Es perfecta: elegante, bien educada, habla varios idiomas y trabaja de periodista. Se enamora de Aldo, el niño rico que, sin embargo, resulta ser un huevón incapaz de enfrentarse a su madre, así que acepta casarse con la chica que ellos aprueban.

Para evitar convertirse en la querida de Aldo, Francesca acepta trabajar en el consulado argentino en Ginebra. Muy competente, en un pispás esta jovencita pone en orden la delegación. Cuando menos se lo espera, y sin explicaciones, la trasladan a la embajada de Riad, en Arabia Saudí.

Allí conocerá a un príncipe de la casa reinante, Kamal Al-Saud. Un tipo rico, muy inteligente, versado en política internacional, que tiene una posibilidad real de ser rey si su impresentable hermano es depuesto. Con treinta y seis años, ya ha corrido lo suyo, con numerosas amantes y gran experiencia en la vida. Sin embargo, hay algo en esta joven de veintiún años que lo seduce sin remedio. Resulta un poquito misterioso, ya que no es hombre dado a explayarse, sino más bien a observar y escuchar. Algo prudente cuando se vive en una corte que es todo un nido de víboras.

Francesca se siente atraída por Kamal, olvidando poco a poco a su joven amor argentino. En su presencia, habla libremente, incluso a veces dice cosas que podrían entenderse como impertinencias y teme que la expulsen del país. Pero eso es desconocer a Kamal. Para él, la inteligencia de la joven es un valor añadido. Kamal no desaprovecha oportunidades de estar con ella en los tiempos libres que le deja la política.

Porque esa es otra, el momento internacional resulta interesantísimo. Estamos a principios de los sesenta, historia ya para nosotros, ¿verdad? Se acababa de crear la OPEP como una reacción de los países productores de crudo frente a las compañías petroleras que se lo compraban por cuatro perras. Y te cuentan por qué los anglosajones, por ejemplo, pusieron a Pahlevi en el poder, para asegurarse que al menos el crudo persa siguiera llegándoles baratito. O sostenían al rey Idris de Libia con el mismo fin. A Kamal no le parece mal, pero tiene sus dudas sobre la oportunidad del momento.

De nuevo, encuentro el planteamiento totalmente harlequinero: jovencita virginal y absolutamente perfecta (guapa, inteligente, políglota…) que enamora al jeque árabe millonario que pretende modernizar su país. El es macho alfa avasallador, celoso, que la besa sin pedir permiso y decide casarse con ella sin pedírselo siquiera, más bien machistón. Encontrarás aquí expresiones muy de la vieja escuela como que el sexo consista en que él la “posea”, o “la haga mujer”, cosas que, a estas alturas, me suenan algo viejunas. ¿Viejunas? ¡Qué digo! El patriarcado en acción.

Pero, ¡ay, amiga! lo envuelve en una ambientación cosmopolita, en la que no te ahorran los aspectos más oscuros de la política. El estilo es agilísimo, es de esas novelas que no puedes parar de leer. Hay un poquito de sexo, explícito pero para mí del que pueden leer adolescentes.

Francesca es joven y buena gente, aunque no una ingenua. Ha sido periodista y tiene pensamientos propios. Que no siempre verbaliza porque trabaja en una embajada: la prudencia es requisito sine qua non. Tiene ojos para ver y rechaza la sumisión de la mujer saudí, la horrible limitación de su libertad personal, por mucho que pretendan que las occidentales también viven en cierto sentido encerradas. Hay un momento en que la visten como una novia musulmana, y aunque todo el mundo la encuentra bellísima como un sueño, a ella no le gusta nada. Lo piensa,… pero se lo calla.

Y, a diferencia de esos harlequines anglosajones en los que se suele ignorar las implicaciones de la religión del héroe, aquí se evidencian los aspectos espinosos. Francesca es católica y Kamal musulmán, y ello causa problemas por ejemplo a la hora de casarse, a ver cómo y ante quién y por qué rito. Si están juntos, los planes políticos de Kamal resultan imposibles, ella es su punto débil: nunca admitirán un rey casado con una occidental católica. Y si él no quiere entenderlo por las buenas, se lo podrán en evidencia por las malas.

Francesca nunca sería una mujer tradicional en una sociedad tan machista, con tan escasa libertad para las mujeres. Vamos, en la que las mujeres viven –en la práctica- en arresto domiciliario vitalicio.

Tienen que buscar una solución para estar juntos y ser razonablemente felices. Porque, a veces, no se puede tener todo en la vida, sino que tienes que descubrir qué es lo más importante y sacrificar cosas para estar con la persona que quieres.

Yo no sé qué tiene el estilo de esta autora, que me es abrir un libro suyo y no poder parar de leer. Me encanta el estilo, la ambientación, los protagonistas,… lo único que no me acaba de convencer es el uso de expresiones chirriantes del tipo “tú me hiciste mujer” y tal. O eso tan de violación como “de palabra me dices una cosa, pero tus ojos dicen otra…”

Añado que me parece todo un acierto esto que ha hecho Debolsillo en 2015, de reeditar las novelas de Florencia Bonelli en formato bolsillo pero con tapa un poco más dura que la rústica, y con portadas tan actuales, elegantes y nada cursis. Portadas normales. Ojalá vendan mucho y se permitan seguir así.

La portada de junio de 2016 me gusta un poquito menos.
Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de contemporáneas en ambientaciones exóticas con un aire de la vieja escuela.

Otras críticas de la novela:

De las entusiastas: hay crítica en El rincón de la novela romántica; para Encontrada entre Libros es su favorito; Leyendo Ando le hizo crítica de 4 estrellas.

Gracias a los libros hace una reseña diferente, porque a ella le decepcionó: Francesca es una de esas heroínas absolutamente perfectas que enamoran a todo el mundo y además le pareció un planteamiento trillado. Tiene razón, sólo que a mí me gustó tanto que lo pasé por alto. Dice también que hay sexo por todas partes, y eso sí que no lo entiendo porque a mí me pareció lo contrario, que había poquito.

4,5 gandys le dieron en A la cama... con un libro.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Crítica: “Caballo de fuego. Gaza”, de Florencia Bonelli



Terminé la trilogía con un libro que me atrapó igual que los anteriores, aunque me gustó un poco menos. En conjunto, merece la pena darle una oportunidad, la autora tiene un estilo que engancha.
DEBOLS!LLO, noviembre/2015

DATOS GENERALES

Subgénero: suspense romántico
Publicación original: 2012

Parte de una serie: #3 Caballo de Fuego

SINOPSIS (de la contraportada)

Una historia de amor llena de anhelo y
peligro. La única salida: sobrevivir.

Matilde y Eliah han vuelto a separarse. En el Congo, las esperanzas de una vida juntos se desvanecieron a medida que aumentaban la desconfianza y los celos.

Por su parte, Matilde se refugia en su pasión: la labor humanitaria que lleva a cabo como pediatra en la organización Manos Que Curan. En esta ocasión es destinada a un hospital en la Franja de Gaza, uno de los territorios más densamente poblados del mundo, donde la consigna diaria es sobrevivir. Eliah Al-Saud, en cambio, no ha podido olvidarla y estás dispuesto a recuperarla sea como sea…

No obstante, antes de poder estar juntos de nuevo deben superar una última prueba de fuego: Eliah tiene que ir a Bagdad en una peligrosa misión para frustrar el plan de Sadam Husein de convertir Irak en una potencia nuclear. En esta carrera hacia la guerra, Matilde y Eliah deben emplearse a fondo no sólo para evitar una catástrofe mundial, sino también para salvar su propia vida.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. Ya he dicho que yo, de manera bastante subjetiva, la pondría (a la trilogía en su conjunto) entre las trescientas mejores novelas románticas de todos los tiempos. Afirmo esto sin apoyarme en mis estudios estadísticos sobre la novela romántica. Porque (ya lo he dicho y me repito, lo sé) cuando se trata de novelas escritas en español, no tengo blogueros, páginas web ni premios de referencia, para poder diferenciar entre las novelas buenas y las malas.

Aquí, el video tráiler de Suma de Letras para Argentina.

CRÍTICA

Los protagonistas, Matilde y Eliah, rompieron de nuevo en el libro anterior. Matilde es destinada a un hospital de la Franja de Gaza. Comparte el difícil día a día de los palestinos, los jóvenes sin esperanza, las mujeres que sacan adelante a sus familias y, sin embargo, se ven tratadas como ciudadanas de segunda. Conoce en persona a Sabir, el escritor a quien tanto admira y que es, además, amigo de la infancia de Eliah.

Aquí encontramos una de las mejores cosas que puede proporcionarte un libro: te hace pensar. Te traslada a otro tiempo y lugar y te preguntas qué harías tú en esas circunstancias. ¿Cómo reaccionarías? Qué sentirías, qué pensarías, cómo actuarías… No es fácil que, dentro de la literatura de género, sean capaces de conseguir las tres cosas: entretener, informar y hacerte reflexionar.

Por su parte, Eliah se reencuentra con una exnovia embarazada. Profesionalmente, sigue protegiendo una mina en el Congo, pero ya no en persona. Además, ha ofrecido una recompensa para saber el paradero de Jérôme, a quien considera su hijo. En escenas aisladas vemos cómo sobrevive esta criatura, lo que permite saber un poquito más de los niños soldados en África.

De Palestina le llegan nuevos contratos: proteger a la familia de Arafat y, además, adiestrar a Fuerza 17, el ejército de Al-Fatah.

Aparte se entera del plan de Sadam Husein de fabricar bombas atómicas y tirarlas sobre Tel Aviv y Riad.

Todo esto le lleva a Oriente Próximo, a Palestina, Israel, Irak, Arabia Saudí… Como podéis imaginar, hay más de una escena de violencia, odio, humillaciones,… No apto para espíritus angélicos que crean que viven en el mejor de los mundos posibles.

Cuando Eliah y Matilde se reencuentran y se reconcilian, más o menos mediado el libro, la cosa se pone… ¿cómo decirlo finamente? Erótica, espectacular y ruidosa, al menos por las quejas de quienes tienen que oír sus acrobacias sexuales.

Parte de mi frustración con esta novela procede de las historias de amor secundarias, que no me gustaron nada. Me sonaron grotescamente sexistas. El planteamiento viene a ser “no soy mujer, no sé cómo ser mujer”. Y la solución es que la feminidad consiste en: a) makeover = maquillaje y trapos y b) estar sexy para que el tío de la vara (mágica) quiera follar contigo y te enseñe de qué va el sexo porque tú jamás has sentido el menor deseo erótico en tu vida. No sé si querían “sentirse” mujeres o drag queens.

¿La historia de la monja y el mercenario? Sacarinosa. La otra, la del machote ex Spetsnaz y la chica bosnia violada en el pasado por los serbios, me pareció especialmente insensible. Tengo reciente la lectura de Skin Deep de Pamela Clare, en que se trata con bastante tacto el tema de intentar tener una vida sexual tras haber sido víctima de agresiones. Debe ser dificilísimo y en este punto, me parece a mí que Bonelli naufraga por completo, porque la manera en que lo afrontan quienes la rodean es ridícula, infantil, impaciente y casi culpándola a ella por no ser “normal”.

Lo que, dicho sea de paso, no desentona con el tono High School Musical de muchas relaciones de esta serie.

El único personaje que se muestra realmente adulto desde el punto de vista romántico, es la maravillosa Juana Folicuré. Para ella, tonterías las justas. Cuando su novio la ignora de mala manera, se planta en su casa y le viene a decir que menos chorradas de que no pueden estar juntos “porque algún día ella querrá tener bebés y él ha decidido no tener hijos biológicos”. Y añade, básicamente: te amo a ti, me importa un pito el tema hijos y si algún día los quiero, puedo adoptar. Entre paréntesis, me parece raro que, médico como es, Juana no caiga en que, si en el futuro quiere pasar por la maternidad, es más fácil recurrir, como muchas parejas en las que hay problema de infertilidad masculina, a la inseminación artificial con donante anónimo. Menos complicado que la adopción. Cierro paréntesis.

Por desgracia, Juana tiene esta vez muy poco tiempo en la cancha.

Con todo lo que pasan los protas de esta novela (¡y mira que sufren…!), al final me siguen pareciendo dos críos jugando a las casitas. Con toda la pasta del mundo, eso sí, y su ración de sexo, pero con la madurez emocional de un chico de instituto. Son, y seguirán siendo, una de esas parejas que estarán de morros el uno con el otro día sí día también por cualquier bobada real o imaginaria.

Porque, en mi opinión, lo que hace adulta una historia de amor no es la cantidad o variedad de sexo (vaginal, anal o bucal) que aparezca, sino la capacidad de responsabilizarse de sus acciones, ser franco y paciente, reconocer los errores y asumir las consecuencias, respetar a la persona a la que supones que amas, y no dejarse dominar por la ira, la rabia o los celos. Hablar con cortesía y callar con prudencia. Compartir lo bueno y lo malo y confiar en el otro como persona autónoma. Y de eso, por desgracia, poco he visto en los protagonistas de esta novela, que se chinan a la primera de cambio.

Pero todo el thriller y el suspense (que es la mayor parte de la novela) me encantaron. Quedé atrapada por las páginas de este libro. ¡Hasta estuve a punto de llegar tarde al trabajo porque no podía dejar de leer! Me pareció fantástico cómo va trabando toda la investigación, el espionaje encubierto, y de qué manera los distintos personajes se mueven en un complejo tablero político.

Por esto, más las esporádicas apariciones del personaje de Juana y las imágenes de la vida cotidiana en Gaza e Israel, merece la pena leer este libro. El marco de la historia, y cómo lo cuenta la autora, son de diez.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de thrillers políticos de intriga internacional. Abstenerse aquellos que vean el mundo en blanco y negro.

Otras críticas de la novela:

Como hice en las críticas de las otras dos novelas Caballo de fuego, pongo un par de enlaces que hablan de los tres libros en conjunto:

Muero por los libros. Tiene toda una parte dedicada a describirte a los personajes de estas historias.

Sweet Addiction Book Club también habla de la trilogía.

Y luego, hablando en concreto de Caballo de fuego. Gaza, tenemos:

En El rincón de la novela romántica hay dos, a ambas les gustó mucho pero una de ellas explica por qué ha llegado casi a odiar a la empalagosa de Matilde. Y no me resisto a transcribir parte del comentario de Crishi, que –a mi juicio- la clava cuando dice:  

“En mi opinión, Matilde es el resultado de la mezcla entre la madre Teresa de Calcuta y una Mary poppins pasada de tuerca, me ha sobrecargado es afán de la autora por presentar una protagonista rodeada de un halo tan irreal”.


Leyendo Ando a la hora de calificarla le da “5 estrellas y un poco más!”

Para Claudia, de “Libros de Romántica”, es una historia que no olvidará jamás esta historia, “una historia que se quedará por toda la eternidad en mi corazón...” y para ella Matilde sí que logra un cambio en Eliah.

A Xia Wife le gustó tanto que se quedó, dice ella, sin palabras, pero le dedica unas cuantas a contar las excelencias de la obra, y la frustración por la historia de La Diana.

Anexo I: el conflicto árabe-israelí

Sí, trata del conflicto árabe-israelí. Soy consciente de que es un tema difícil. Todo el mundo tiene una opinión al respecto, una opinión incluso apasionada, feroz y violenta. Pero hasta la fecha no he visto que nadie proponga una solución realista. O, por decirlo con más exactitud, una solución que no implique la expulsión o el exterminio del otro.

Bonelli, en boca del palestino Sabir y el israelí Shiloah, propone una que pasa por el perdón mutuo y la reconciliación. Muy buenrollista, pero no veo cómo se puede poner en práctica en una zona del mundo donde eso tan católico como el “perdón de los pecados y pelillos a la mar, aquí no ha pasado nada” no entra en el esquema mental de la mayoría de la población. Tampoco veo cómo se lo podrían permitir, ni palestinos ni israelíes. Se jugarían con ello su propia existencia como pueblo. Ya se sabe que los terroristas pueden fracasar mil veces: les basta acertar una, mientras que las autoridades de los estados no pueden permitirse fallar nunca.

Pero bueno, esto es novela romántica, tampoco vamos a pedir que este género nuestro deslíe la madeja que otros más sabios llevan décadas (o siglos) sin resolver.

Anexo II: el peso de la protagonista

Si os habéis fijado, a lo largo de toda la trilogía se hacen referencia a lo aniñada, etérea y angelical que es la protagonista. Junto al hecho de que usa colonia de bebé, luce aspecto adolescente y carece de vello público, queda muy “raruno”, por mucho que haya razones médicas que lo expliquen. Pero lo que me mueve a escribir este añadido no son los sospechosos gustos de los varones que caen cual moscas rendidos a los pies de esta virginal moza, sino algo que yo pensé que la novela romántica estaba intentando superar y que aquí resurge en toda su preocupante verdad matemática: la heroína sílfide.

En este libro te dan los datos de peso y altura de Matilde, con lo que por curiosidad le calculé el índice de masa corporal: 17.0 kg/m². Infrapeso. Y eso después de pasar por Gaza y que la sabrosa comida palestina le rellenara el culo y el pecho. Podría tenerse la creencia de que “eso” es normal. Y no lo es. Un peso excesivamente bajo puede causar complicaciones médicas. Midiendo 1,59 m, Matilde debería estar entre 50 y 63 kilos. Que nadie tome a esta “heroína” como modelo o inconscientemente asuma que sólo las mujeres de menos de 45 kilos se merecen una historia de amor.

Es una de las cosas que me hizo poner los ojos en blanco con este libro, junto con la insistencia en la blancura de su piel, y el plateado de sus ojos, y la feminidad entendida básicamente como maquillaje y trapos.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Crítica: “Caballo de fuego. Congo”, de Florencia Bonelli



Segundo novelón de Caballo de fuego.
Mientras leía este libro, veía todo el rato cosas que normalmente me harían lanzarlo contra la pared. Pero yo no sé cómo cuenta esta autora las cosas, que me atrapó y no pude parar de leer hasta el final....
A pesar de los problemas que pueden plantear muchos aspectos del libro, desde luego es una valiente que escribe lo que nunca encontrarás publicado en inglés.

Debols!llo, 2015

DATOS GENERALES

Subgénero: suspense romántico
Publicación original: 2011

Parte de una serie: #2 Caballo de Fuego

SINOPSIS (de la contraportada)

Sus mundos son muy distintos.
La pasión que los une, inolvidable.

La cirujana pediátrica Matilde Martínez viaja al Congo persiguiendo un sueño: aliviar el sufrimiento de los niños que han sido víctimas de la violencia y el hambre. Ha dejado atrás su relación con Eliah Al-Saud, una historia tan dulce y embriagadora como tormentosa.

Por su parte, Eliah se dirige al Congo para hacerse con una mina de coltán, el mineral más codiciado por los fabricantes de teléfonos móviles. Pero sobre todo quiere recuperar a Matilde el amor de su vida. Los traumas y secretos que los distanciaron en París siguen latentes y, rodeados de crueldades e injusticias, la reconciliación parece imposible.

Inmersos en la guerra del Coltán, y amenazados por los guerrilleros más poderosos de la zona, Matilde y Eliah intentarán con todas sus fuerzas que el amor triunfe sobre el ocio.

Acá, el book tráiler que hicieron los de Planeta Méjico.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Esta novela en solitario, NO, porque no es una novela romántica: los protagonistas no acaban juntos. No destripo nada al decir eso, ya que todos sabemos que hay una tercera novela.

Pero la trilogía en su conjunto, considerada como “novela romántica en tres partes”, sí que entra en lo mejor de la novela romántica.

Caballo de Fuego estaría, en mi opinión, a la altura de obras como El jinete de bronce, de Paullina Simmons, o de lo mejor de Pamela Clare, es decir, entre las… digamos trescientas mejores novelas románticas de todos los tiempos.

Como ya dije en mi crítica de Caballo de fuego. París, esta afirmación no la apoyo en estudios estadísticos. Cuando se trata de novelas escritas en español, no tengo blogueros, páginas web ni premios de referencia, para poder diferenciar entre las novelas buenas y las malas. Mi base de datos tiene a esta novela, como la anterior, por el puesto seis mil y pico, gracias a que Florencia Bonelli logró el Premio Dama 2012 a la mejor autora internacional del año.

CRÍTICA

Tras Caballo de fuego. París, me acerqué a esta novela para seguir con la historia, aun a sabiendas de que hay un tercero y el culebrón no se queda aquí.

ADVERTENCIA: No veo forma de hablar de este libro sin destripar un poquito el anterior.

Matilde viaja al Congo para, según dice, “curar a los niños pobres, olvidados y marginados”. Sí, encuentro mucho de paternalismo occidental en relación con los “pobres negritos” (“negros” y “nativos” son palabras usadas con frecuencia). Claro que luego se te olvida cuando te describen las circunstancias del país, hundido por la violencia y la corrupción. Además, queda claro que lo que les ocurre no es porque sean “primitivos e incivilizados”, no. Esto lo provocan desde el exterior para hacerse con el coltán. Describen un expolio del que los africanos sólo cogen las migajas, en lugar de quedarse con la parte del león, que sería lo justo ya que son los dueños de los recursos naturales. Sobre esto último no ahonda, salvo en un instante en que Al-Saud habla con Joseph Kabila, y Al-Saud se calla su opinión. Es lo de menos, pero me quedé con la duda de dónde se ubica este libro, ideológicamente.

En la primera mitad del libro tenemos a Matilde entregada a la medicina en una situación bastante horrenda (que luego empeorará, ojo: mucho sufrimiento humano) mientras…

1)    enamora a todo caballero con el que se cruza. Sí, es tan guapa, tan buena, tan hábil como cirujana, tan etérea, como si no fuera del todo de este mundo,… Les deja hacer. Por no molestar.
2)     encuentra a un niño al que quiere adoptar. Sí, la adopción de niños africanos por occidentales suscita controversia, ¿generosidad, moda, imperialismo, genocidio cultural?
3)     reza por las pobres víctimas de la violencia. Sí, hay una parte religiosa pro-católica en la novela, incluyendo una medalla milagrosa de la Virgen, aunque nada fanático. Aquí, en vez de sacarme de la novela, me pareció que encajaba con la historia. Puede ser porque he crecido en un país de un catolicismo tan acomodaticio como España. A alguien de otra cultura igual le canta la Traviata.
4)    piensa mucho en su chico.
Por su parte, Al-Saud anda como vaca sin cencerro, echando mucho de menos a “su mujer”, mientras se dedica a su bisnes de mercenario internacional. Tendrá que asegurar una mina de coltán para la empresa X (a la que el gobierno ha concedido su explotación) frente a la empresa Y (a quien se la han dado los rebeldes). Ejemplo de por qué se produjo una segunda guerra civil en el Congo.

Matilde se pregunta por qué la ONU no hace nada, y le explican:


Matilde, la ONU actúa de acuerdo con el mandato de los Estados Unidos. Si las principales multinacionales interesadas en la explotación del coltán son de origen europeo y norteamericano, entonces la ONU mirará hacia otro lado.



¿Veis por qué digo que esto no lo escribe una autora anglosajona ni “jarta” de vino, empastillada y fumada media Ketama?

Aparte del asunto entre la ingenua de Matilde (“¡Ay, Matilde! A veces me pregunto si sos o te hacés”, Juana dixit) y su Top Gun italo-franco-argentino-saudí, hay un poco de todo: terroristas, el Mossad cargándose a gente, y el padre de Matilde buscando uranio para que Sadam Husein lo enriquezca y tenga una bomba atómica que lanzar sobre Israel.

Cuando los amantes se reúnen, mediada la novela, saltan chispas: sexo explícito, pero menos que en el anterior. Y discutiendo todo el rato. Son como un volcán emocional adolescente, reconcomidos por los celos. Matilde, con todos los tipos que la rodean, tiene menos entereza que una ameba, dejando que la besen y la toquiteen, cuando esos contactos no le gustan nada y ama a otro. Matildita, más ñoñita que nunca. Eliah también se deja hacer cuando otra directamente le echa mano (y lo que no es la mano) a las joyas de la familia. Lo de la abstinencia no es para él, vale, pero si luego tu chica te pregunta “oye, ¿has estado con Fulanita?”, negarlo no te deja en buen lugar. Porque todo se sabe. Al final.

Pese a sus excesos, no pude apartar la mirada, fascinada, de esta historia. Todo lo que me contaban me resultaba interesantísimo, incluso la bobita de Mat y su desquiciado machote. Como si los de High School Musical aterrizaran en el peor infierno sobre la Tierra. Hay atractivas historias de amor secundarias que encajan perfectamente con las demás líneas argumentales.

Del estilo, ¿qué decir? Ahora entiendo por qué en un tuit la compararon con Dan Brown.

Igual que en el gótico internacional, que te hacían el mismo estilo de cuadro en Valencia que en Bohemia, en la literatura de género actual hay un “estilo best seller internacional” que puede publicarse en cualquier parte. En él escriben lo mismo Gómez Jurado que Ken Follett, y funciona espléndidamente: narración entrecortada, con mucho suspense y sus dosis de sexo y violencia para salpimentar la historia. Corta la trama en momentos álgidos, pasa rápido de un escenario a otro, hay muchos personajes entrelazados a veces por vericuetos inverosímiles, el lector conoce cosas que los personajes ignoran y andas en tensión a ver qué pasa cuándo Fulanita se entere de esto o cómo reaccionará Menganito cuando averigüe lo otro…

Ahí enmarcaría yo a Florencia Bonelli, aunque ella analiza más profundamente la psique de los personajes, y las relaciones interpersonales. Ese es el toque que aporta el género romántico. La pincelada autóctona te la proporcionan personajes como Juana: humana y humorada, y con más paciencia que el santo Job con las pavadas de su amiga santa Matilde (“¡Ay, Mat! ¿Sos Caperucita Roja o Blancanieves?”).

En este libro me pareció que la autora tenía menos “vocación de diccionario”, aunque siga explicando cosas como los Spetsnaz, lo que es un dingo o el origen del término free lance. No sé si es que ella se corrigió o yo me he acostumbrado.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de thrillers políticos de intriga internacional. Abstenerse aquellos a quienes les dé grima la enfermedad y la violencia.

Otras críticas de la novela:

Empiezo con los enlaces que hablan de toda la trilogía. Si no la has empezado a leer, mejor lo miras después, por aquello de que los libros posteriores son spoilers de los anteriores, creo yo:

Muero por los libros tiene toda una parte dedicada a describirte a los personajes de estas historias.

Sweet Addiction Book Club también habla de la trilogía.

El Rincón de la novela romántica, una crítica que le da 5/5

Leyendo ando la premió con cinco estrellas.

En Libros de romántica, también se entusiasmaron.