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sábado, 16 de octubre de 2021

Crítica: “False start”, de Jessica Ruddick

 

NA, jugador-ingeniera, friends to lovers, no sé si se me olvida algún otro tópico


 

DATOS GENERALES

 

Título original: False start

Subgénero: NA

 

Fecha de publicación original en inglés: 6/2020

Parte de una serie: Virginia Valley University #3

Páginas: 222

 

SINOPSIS (según la página web de la autora

Como estudiante de ingeniería en la Universidad de Virginia Valley, Becca Zizzo está acostumbrada a ser la única chica en la sala. Hasta ahora, no le molestaba ser solo uno de los chicos. Pero ha estado enamorada del mejor amigo de su hermano mayor la mitad de su vida, y está harta de pasar tiempo en la «zona de amigos». Ha estudiado su libro de jugadas y está lista para ir a lo grande o irse a casa.

El extremo cerrado Carson Fleck ha pasado la mayor parte de su vida sin estar a la altura de las expectativas de su familia, así que ¿quién puede culparlo por no tomarse la vida en serio? Solo ha sido bueno en dos cosas: anotar en el fútbol y con las damas. De acuerdo, y tal vez una tercera cosa: asustar a los perdedores que quieren salir con la hermana pequeña de su mejor amigo. Pero cuando se da cuenta de que sus sentimientos por Becca van más allá de la necesidad de protegerla, tiene que descubrir cómo convertirse en el hombre que ella se merece.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Estaría entre los cinco mil mejores, gracias a que ha ganado el premio VIVIAN en la categoría de contemporánea larga, y que lleva el tópico friends to lovers.

CRÍTICA

Cogí esta novela porque ganó un premio VIVIAN y estaba en Kindle Unlimited. Está muy bien eso de KU para probar baratas a autoras nuevas para ti y que no sabes si te van a gustar.

Esta es una novela de universitarios que acumula unos cuantos tópicos.

Por descontado, ya no hace falta ni decirlo: formato NA, o sea, primera persona dual. A veces habla Becca, y otra Carson.

Becca es estudiante de ingeniería, un cerebrito con su atractivo pero que es más bien introvertida. Tiene su círculo de compañeras, interesadas como ella en la promoción de la mujer en el ámbito STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), comparte piso con otra chica y, la verdad, tampoco es que tenga muchas oportunidades de ligar.

Pero las pocas veces que puede, ve frustrados sus deseos por Carson, el mejor amigo de su hermano y que estudia en la misma universidad.

Y no es que le preocupe mucho, porque en realidad ella lleva colada por Carson desde hace años, sin que él lo sepa.

Si ella es la prototípica cerebrito, con gafas y todo, él es tu atleta modelo. Está en la universidad como paso al deporte profesional en el fútbol americano. Se esfuerza lo justo para ir aprobando, sabe que este año es el último antes de que lo puedan escoger para un equipo profesional.

Le prometió a su amigo Roman que cuidaría de su hermana Becca, y eso incluye no dejarla ligar con nadie. Ningún tipo es lo suficientemente bueno para ella. Porque es guapa, brillante, cariñosa, lo tiene todo, es perfecta a ojos de Carson, y no va a dejar que ningún cretino le rompa el corazón.

Sí, él también está colado por ella, solo que aún no lo sabe. Cree que ni siquiera él mismo es bueno para Becca. Es el perro del hortelano, sí.

Parece que hay diferencia de edad entre ellos, pero es poquito. Los dos son del mismo año, como Becca y su hermano. Son lo que se llama con la expresión, algo despectiva, de Irish twins, gemelos irlandeses: hermanos que nacen el mismo año sin ser mellizos, por ejemplo uno en enero y otro en diciembre. Roman sería el de enero y Becca la de diciembre.

Carson lleva la típica vida de atleta, muy sufrido ante el dolor, siempre en plan positivo, fiestero y ligando a todo trapo. De vez en cuando bebe lo que no está escrito, porque él ya tiene veintiún años, no como Becca, que aún está en los veinte.

La cosa se desarrolla lentamente, no sé si será esto lo que llaman slow burn, más vale que te interese el ambiente universitario, porque a lo largo de la novela vas a pasar todo el tiempo siguiendo a estos dos, con sus cosas.

El tópico de amigos a amantes lo lleva bien, en la modalidad de que se quieren desde hace años sin decírselo. En el caso de Becca, ella es consciente de sus sentimientos. En el de Carson, no tanto, porque no es un hombre muy dado a analizar las cosas.

El conflicto, por llamarlo de alguna manera, viene porque pese a esa fachada de hombretón sobrado, Carson tiene la autoestima por el suelo. Sabe que es bueno en una cosa, el fútbol, le sale natural, casi sin esfuerzo, pero se considera un inútil para todo lo demás, y está convencido de que no le llega a Becca a la suela del zapato.

Viene de una familia con dinero, padre empresario, madre política, hermana brillante que estudia derecho en Harvard y el «solo» es candidato a deportista profesional. Se considera la oveja negra de la familia. Tampoco es que ellos le digan nada, es solo que son distantes, reservados, más bien fríos.

No es de extrañar, por lo tanto, que desde que eran niños, se pasara más tiempo en casa de Becca y Roman que en la suya. Los Zizzo son familia afectuosa, de esos que te acogen sin dudar. 

De ahí le viena a Carson otro de sus miedos: perder a los Zizzo si se enrolla con Becca porque, ¿cómo van a querer tenerle a él cerca de su niña preciosa?

Sí, todas estas comeduras de tarro las vas viendo una y otra vez. Es lo que tiene la narración en primera persona.

Ya he comentado aquí muchas veces que no es mi forma narrativa favorita. Me aburre que me lo den todo tan mascadito. Prefiero la tensión de la tercera persona, cuando no te ponen sobre el papel lo que verdaderamente sienten los personajes pero tú lo intuyes, más por una mirada o por lo que hacen, que por las palabras que pronuncian. Eso lo encuentro delicioso y en el formato NA es imposible.

Para mí funciona mejor si los personajes son interesantes y aunque Becca y Carson te caen bien, la verdad es que no me parecieron ni inteligentes, ni divertidos ni tenían nada que me motivara a pasar horas en sus cabezas. Esta historia me habría enganchado más si hubiese habido algo de misterio respecto a los sentimientos de los protagonistas. 

¡Con la primera persona es imposible que haya tensión romántica alguna!

En general, ha sido una novela muy agradable de leer, porque los personajes te caen bien y quieres ver qué pasará cuando, de una vez, se confiesen sus sentimientos.

No me ha atrapado, así que me ha llevado unos días leerla, y entre medias me he puesto a otras cosas. Como novela NA está bien, ya digo que reúne tópicos atractivos. Pero tampoco el veo nada especial. Es competente, cumple, pero nada más.

No sé por qué en los VIVIAN le dieron el premio en la categoría de contemporánea larga. Entre las finalistas había al menos dos que he visto con muy buenas críticas: Like lovers do, de Tracey Livesay, que tengo actualmente entre las mil mejores, y Marriage game, de Sara Desai.

Aunque he pasado un buen rato, no creo que vaya a repetir con la autora, es un ritmo demasiado lento para mí y, además, no creo que yo sea su tipo de público.

Valoración personal: bien, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de romances universitarios.

Otras críticas de la novela:

La verdad es que no he encontrado ninguna crítica de esta novela, ni en All About Romance, ni en Smart Bitches ni en ninguno de los sitios habituales. Ni siquiera en Dear author, que es más de este tipo de libros.

Y tampoco me lo explico, porque la novela está bien, dentro de su género.

Así que no me queda otra que recurrir a los sospechosos habituales:

Amazon, 4,6 estrellas

Good Reads, 4.05 estrellas

martes, 10 de agosto de 2021

Crítica: "Storm", de Janie Crouch


Un cuento esperanzador para toda víctima

 


STORM

 

Por JANIE CROUCH Fecha: octubre de 2020

 

Un cruce con el mundo Delta Team de Susan Stoker


Mi último descubrimiento en suspense romántico es Janie Crouch. He aprovechado la prueba de Kindle Unlimited para leerme toda su serie Linear Tactical.

Pensaba ir publicando las críticas por orden. Lo que pasa es que el otro día se entregaron los premios VIVIAN y resulta que esta novela ganó en la categoría de suspense, longitud media. Así que he decidido anticipar justo esta crítica, que es la 10.ª novela de la serie.

Es fácil hacerlo porque es un poco distinta a las otras. 

Se anuncia como un crossover con la serie de otra autora. A diferencia de otras historias de Linear Tactical, esta transcurre en Colorado, no en Wyoming.

Noah Dempsey, ranchero y antiguo fuerzas especiales, vive solo en pleno Colorado. Alguna vez colabora con los Linear Tactical.

Es un tipo callado. Pero se le van los ojos detrás de Marilyn Ellis. Esta mujer ha sobrevivido a una experiencia tremenda de maltrato y ha llegado al pueblo con sus dos hijos pequeños.

Las cosas entre ellos serán dulces y llevarán su tiempo. Pero Noah es un tipo paciente y muy comprensivo. Sabe mejor que nadie lo que Marilyn necesita. Aunque le encantaría luchar sus batallas por ella, admite que su papel es luchar junto a ella.

Es un poco diferente a otras de Linear Tactical. No hay tanto sexo explícito. Entre ellos, las cosas son más bien enamorarse antes de tener roce. No es fácil que Marilyn se lance a una nueva relación, arriesgando, con ello, su corazón y la estabilidad emocional de sus hijos.

Hay suspense, una trepidante situación de peligro en plena naturaleza, de esas que a mí tanto me van.

El malote es el ex de Marilyn, un psicópata narcisista al que dotan de cómplices perversos. Eso le da más empaque al suspense. Aunque, por otro lado, no sé si eso distorsiona la imagen de lo que es la violencia de género: tipos encantadores y funcionales en el exterior que se convierten en demonios cuando pasan la puerta del hogar. No necesitan compinches.

Estaba yo leyendo otra novela que no remontaba, creo que era Amantes de Krantz. Hice un paréntesis para ponerme a leer esta (y alguna otra más... menudo pestiño resultó la Gigi). En comparación, ¡qué entretenida es StormAunque toque temas muy serios, no es de las que te acongojan, ni te pone la lagrimilla en el ojo.

Lo que no sé es el motivo por el que Crouch consideró que esta era mejor candidata al premio VIVIAN. Hay otras de Linnear Tactical que me han gustado más. Pero mira, acertó, porque se lo dieron. O igual presentó varias y esta es la que más les gustó a los jurados.

Special Forces: Operation Alpha es una serie multiautor con la que se pueden probar varias autoras de nuevo suspense, contemporáneas sexis llenas de fuerzas especiales estadounidenses.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.

 

Shamrock, 306 páginas

1.ª edición: 10/2020, autopublicada

eBook

Serie: Linear Tactical #10 / Special Forces: Operation Alpha

En Books and Spoons le dieron 5… cucharas

domingo, 8 de agosto de 2021

Crítica: “Ten things I hate about the duke”, de Loretta Chase

 

Esperaba más



DATOS GENERALES

 

Título original: Ten Things I Hate About the Duke

Subgénero: histórica / 1833

Fecha de publicación original en inglés: diciembre de 2020

Parte de una serie: Difficult Dukes #2

Páginas: 384

 

NO TRADUCIDA EN ESPAÑA


SINOPSIS (según Fiction Data Base

La autora superventas de USA Today, Loretta Chase, continúa su serie Difficult Dukes con este delicioso giro del clásico de Shakespeare, La fierecilla domada.

Esta vez, a ver quién doma a quién...

Cassandra Pomfret tiene fuertes opiniones que no le da vergüenza expresar. Pero su lenguaje extremadamente franco ha causado un alboroto. Su padre, exasperado, ha determinado que su amada hermana no puede casarse hasta que Cassandra lo haga, con la esperanza de que un esposo controle a Cassandra.

Ahora, gracias a cierto noble de vida salvaje, los últimos jirones de la reputación de Cassandra están a punto de desintegrarse, llevándose el futuro de su hermana y el buen nombre de su familia con ellos.

La apariencia del duque de Ashmont hace que las mujeres se desmayen. Sus defectos de carácter son incontables. Ha perdido una novia perfectamente buena por su propio descuido. Casi mata a uno de sus dos mejores amigos. Aun así, aunque sea un alborotador, sabe que dañar el buen nombre de una dama no es divertido.

La única forma de corregir el error es casarse con ella... y esperar que ella no lo estrangule mientras duerme en su noche de bodas.


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de las mil mejores, versión 2021, en el puesto n.º 799. Tuvo críticas estupendas: DIK A en All About Romance, Squee en Smart Bitches Trashy Books, 5 estrellas en Harlequin Junkie, Starred reviews en LibraryReads y Library Journal y A+/A le pusieron en AudioGals al audiolibro narrado por Kate Reading. Aparte de eso, entró en el Top 10 en la encuesta que hizo All About Romance sobre lo mejor del 2020, lo que no sorprende porque varias de sus críticas la escogieron entre sus favoritas de ese año (Caz, Em, Evelyn y Lisa). Por último, como comenté aquí, ha ganado el premio VIVIAN a la mejor romántica histórica larga.

 

CRÍTICA

Con lo mucho que me gustó el primero de la serie, esperaba más de esta segunda entrega. El tópico de La fierecilla domada me gusta, a pesar de su machismo, lo reconozco. Siempre que se haga con cierto respeto, puede funcionar, como se vio en la película 10 things I hate about you, que también “inspira” este libro.

La serie gira en torno a tres duques tan libertinos y de mala fama que los llaman Sus Des-gracias. El protagonista de ésta, Lucius, duque de Ashwood, es el novio borracho y abandonado en el altar de la primera novela.

En medio de su estupor alcohólico conocerá a Cassandra Pomfret, una muchacha de ideas muy claras que expresa allá donde esté, en defensa de los débiles. Su padre, político, está harto de tanta salida de pata de banco. Cree que un marido le sentará bien, la tendrá controlada. Y como sabe que quiere a su hermana, la chantajea diciendo eso de que su hermana no se casará. Es más, ni siquiera podrá ir a eventos de la Temporada (bailes y demás) hasta que ella misma no se case.

La cosa es fácil. Como caído del cielo, por cosas que pasan, Cassandra recibe una oferta de matrimonio del duque de Ashwood. Bueno, más bien es una orden.

Que ella, por supuesto, rechazará.

Ashwood es un tipo rico y guapo hasta decir basta en modalidad rubio angelical de ojos azules. Pero está todo el rato haciendo travesuras, o bromas pesadas. Bebe demasiado. Como es un duque y rico, se sale con la suya siempre, bien echando mano a la cartera, bien a su natural dominante. No puede creerse que otra muchacha le de calabazas.

Entre ellos hay una indudable atracción, lo cual sorprende a Cassandra. Intercambiarán diálogos sabrosos, de esos con humor y que resultan bien entretenidos. El estilo este de histórica ligerita, tan propio de Loretta Chase, siempre funciona. Y normalmente lo disfruto, no lo voy a negar.

Leí la novela y me gustó, pero sin entusiasmo. La cogía y la dejaba y me ponía a leer otra cosa. No le encontré ese encanto tan delicioso de otras novelas de Chase.

Creo que la falta de tensión viene por lo siguiente. Desde el primer momento, Ashwood se queda colgado de Cassandra. Nada más encontrarse, le propone matrimonio. Y está todo el rato proponiendo, demostrando lo mucho que ella le gusta. Así que, por su parte, no hay la menor tensión romántica ni erótica.

En sí, el personaje de Lucius es majo, me recuerda un poco a esos héroes desenfadados y poco complicados como Rupert Carsington.

Cassandra es una mujer fuerte, con opiniones propias, que no tenía pensado casarse y menos con un tipo así, bueno para nada. Sin embargo, aprecia su indudable atractivo, y esto de ser duquesa tampoco sería mala cosa, porque le permitiría conseguir mejor sus propósitos. A nadie le amarga un dulce cuando es tan atractivo y tiene tanto dinero.

De hecho, estos dos se conocían de niños, y tuvieron momentos muy lindos. Cassandra se quedó totalmente colgada de aquel muchacho de brillante armadura. Luego, Cassandra se fue desencantando al ver el rumbo que tomaba, que desaprovechase sus cualidades y la posición que ocupa en la vida.

Lucius la recuerda vagamente. Estar con ella le hace pensar cómo era él, en aquella época. Le hace replantearse su vida. Quizá no debería dedicarse tanto a ser un tarambana.

Al final de la novela, se mezcla un tema de que intentan chantajear a Cassandra, lo cual se resuelve con bastante habilidad femenina, aunque el héroe también tendrá su parte en salvar a la damisela en peligro.

También ha contribuido a mi decepción que, para mí, la tensión sexual no resuelta no funciona. Aquí hay besos apasionados y encuentros subidos de tono. Pero escena erótica en sí creo que solo hay una, al final, cuando ya todo el pescado está vendido y podría ser perfectamente prescindible. Si metes una escena erótica así, sin que contribuya a que el argumento avance, es mero relleno.

En conjunto, una novela potable, pero en la que no encuentro los fuegos de artificio que tanto me atraen de Loretta Chase. Me quedé un poco con “pues bueno, pues vale”.

Desde luego, leeré la tercera de la serie, con el tópico del matrimonio en crisis, lo veo, con el duque de Blackwood y Alice, a los que les pasa algo, pero no sabemos qué. Ignoro cuándo saldrá. Ya se verá.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: quienes gusten de históricas ligeritas.

Otras críticas de la novela:

De esta novela no he encontrado críticas en español. Os pongo unos enlaces al inglés.

All About Romance, DIK A

Smart Bitches, Trashy Books, Squee

En AudioGals, el audiolibro narrado por Kate Reading recibe una A la historia y A+ la narración. Steam factor, 4. 

Harlequin Junkie, 5 estrellas y Top Pick! 

Dear Author, una B

Book Binge, 4 estrellas

miércoles, 4 de agosto de 2021

Lo mejor de 2020 (Premios VIVIAN®) o Cosas feas que pasan por ahí (4)

 

Advertencia: esta entrada debería llevar el aviso de algunos artículos de la Wikipedia: 

Este artículo se refiere o está relacionado con un evento reciente o actualmente en curso.

La información de este artículo puede cambiar frecuentemente. Por favor, no agregues datos especulativos y recuerda colocar referencias a fuentes fiables para dar más detalles.

Habiendo dicho esto, valor y al toro.

Presentación

Después de la polémica #RitaSoWhite y la crisis que surgió en la asociación Romance Writers of America (RWA) a finales de 2019, principios de 2020, cambiaron el nombre a sus premios. Ahora, se llaman VIVIAN.

Para los que seáis nuevos en esto de la industria del romance, la RWA es una asociación profesional de escritores de romántica. Su finalidad es ayudarse entre sí y promocionar el género. 

Entre sus actividades se encuentra premiar, en una convención anual, a lo mejor del género, con los RITA, que ahora se llaman VIVIAN.

 
Vivian Stephens de joven (fuente: Bowling Green State University)


Cambiaron el nombre y pusieron este por Vivian Lorraine Stephens (nacida en 1932). Traduzco lo que dice la Wikipedia en inglés sobre esta señora: una editora estadounidense de romance, fundadora de la Romance Writers of America (RWA). Cuando estaba en la editorial Dell, creó y fue editora de Candlelight Ecstasy, un sello de romántica que revolucionó el género en los años ochenta. En 1980, como parte de Candlelight Romance, publicó Entwined destinies, de Rosalind Welles, la primera novelita genérica de autora afroamericana con protagonistas afroamericanos.

«Una editora negra en una industria predominantemente blanca, Stephens buscó incorporar las voces de mujeres de color en la pujante industria del romance».

En homenaje a esta pionera de la industria, pues, renombraron los premios que reconocen la excelencia en la escritura romántica y muestra el talento y la creatividad del autor. De esta manera celebran el poder del género romántico con su mensaje central de esperanza, porque los finales felices son para todos.

Anunciaron a los ganadores el 31 de julio a las 8 de la tarde, hora central de los EE. UU. O sea, aquí ya estábamos en la madrugada del 1.º de agosto. Esta vez no hubo convención, claro, no está el horno para bollos. Así que el anuncio se hizo por internet, con una ceremonia en línea, y a través de redes sociales.

Creo que las reglas de los VIVIAN son un poco diferentes a las de los RITA. Hay que recordar, ante todo, que es el propio autor quien presenta su libro al concurso. Tantos libros como quiera. El primero, gratis, pero los posteriores cotizan a 50 dólares si eres asociado y 100 si no asociado. El concurso Vivian se abre tanto a miembros de la RWA como a los que no son miembros. Por si tenéis curiosidad, las reglas para juzgar, están aquí.

Premiadas (a fecha 31.7.2021)



Mejor primer libro publicado. Love Me Like a Love Song de Annmarie Boyle. 

Contemporánea

Larga. False Start de Jessica Ruddick.

Longitud media. Tempting Taste de Sara Whitney. Serie Tempt Me #2

Corta. Engaging the Enemy de Reese Ryan. Bourbon Brothers #3 / SD-2657


Romance erótico. Pure Satisfaction de Rebecca Hunter. Fantasy Island #3 / HD-140

Histórica

Larga. Ten Things I Hate About the Duke de Loretta Chase. Difficult Dukes #2

Longitud media. A Study in Passion de Louisa Cornell.



Ficción general con un romance central. An Everyday Hero de Laura Trentham. Heart of a Hero #2

Romance más esperado. Burning Caine de Janet Oppedisano.

Romance con elementos religiosos o espirituales. At Love's Command de Karen Witemeyer. Hanger's Horsemen #1

Suspense romántico

Larga. Hail Mary de Hope Anika.

Longitud media. Storm de Janie Crouch. Linear Tactical #10 / Special Forces: Operation Alpha

Romance especulativo

Larga. A Stitch in Time de Kelley Armstrong. Stitch in Time #1

Longitud media. Betwixt de Darynda Jones. Betwixt & Between #1

 

Algunas de estas novelas ya las he leído, aunque aún no he publicado la crítica. Son, en concreto, la de Loretta Chase y la de Janie Crouch. Califiqué ambas con tres estrellas. Ya he comentado que Janie Crouch ha sido uno de mis descubrimientos de este año. Ya me he leído toda la serie Linear Tactical gracias a la prueba de tres meses en Kindle Unlimited. Storm me parece un poco diferente a otras de la serie, así que igual anticipo la publicación de esa crítica, ahora que ha ganado el Vivian.

Echaré una ojeada a las otras novelas premiadas. Quizá alguna me atraiga.

¿Esto significa que se acabaron los problemas? Noooooo, qué va. La cosa ha empeorado. 😐

Las polémicas

Hay dos polémicas, que en cierto sentido son la misma.

Una, que solo una de las catorce autoras premiadas es lo que allí llaman «de color». Leo en un tuit que los finalistas eran los más diversos de la historia, el 17% eran autores «marginalizados» en comparación con el 4% de los últimos premios RITA. Pero luego el 95 % de los premiados son blancos. En realidad 13/14 es el 92.86 %, pero bueno, las matemáticas no es lo de todo el mundo y realmente a lo que aquí se trata, unos decimales no hacen diferencia.

Dos, el protagonista de la novela premiada como inspiradora (romance cristiano) se dedicó a matar nativos americanos, o sea, lo acusan de genocidaPara saber más, podéis leer el artículo al respecto en Book Riot. 

La RWA hizo una primera declaración pública,  diciendo que ninguno de los jueces vio ningún problema en el libro y que, al fin y al cabo, el género inspirador va de eso, de que una persona se redima de sus errores pasados, incluido el participar en un crimen contra la humanidad, y que lo haga a través de la religión. En cuanto a la diversidad, quieren ver cómo mejorarla.

La cosa ha seguido liándose y la RWA ha decidido quitarle el VIVIAN a esa novela problemática y crear una nueva estructura para evitar que esto vuelva a pasar. Si queréis saber más sobre este último acontecimiento, en Romance Daily News hablan de ello. Lo cual por cierto ha dado lugar a más quejas, sobre el poder que tiene el consejo de administración para quitar premios que unos jueces supuestamente independientes han concedido. 

Tal como yo lo veo, en cierto sentido es la misma polémica porque, a mi parecer, el problema subyacente es el mismo. Las críticas parten de la idea de que la RWA es un feudo de señoras blancas de la derechona que quieren el dinero de sus socias «de color» pero no premiarlas ni promoverlas. Por su racismo innato, estas nice white ladies serían incapaces de ver que un héroe genocida le parece a mucha gente irredimible, y por eso hiere sus sentimientos. Esta es idea que subyace en las quejas. Vamos, creo yo. Podría estar equivocada en mi apreciación.

En mi opinión personal, y con todas las reservas del mundo, ya que hablo de un país que no conozco, si la RWA es una asociación racista o poco inclusiva, esperar que cambie «espontáneamente» es absurdo. Por mi experiencia de medio siglo atenta sobre todo a las reivindicaciones feministas, solo veo tres soluciones: o toma el poder un grupo de personas más abiertas, o estableces cuotas o te montas otra asociación. 

La primera opción es, a mi modo de ver, poco efectiva. Al fin y al cabo, la crisis estalló con un hombre gay como presidente. Sí, por qué una organización abrumadoramente femenina entendió que merecían un presidente hombre escapa de mi comprensión. Bueno, sí que tengo una explicación, pero tampoco lo voy a contar aquí, porque no es el tema de hoy.

En mi experiencia, las organizaciones no cambian porque sí, «espontáneamente». Porque hay una cultura en toda organización o grupo humano, que es indiferente a las personas concretas que estén ahí, sea un claustro de profesores, una fábrica, un juzgado, una comisaría, un banco o el Congreso de los Diputados. Cambiarán las personas, pero no la atmósfera que se respira. Los nuevos aprenden de los viejos y asumen, consciente o inconscientemente, su forma de ver y hacer las cosas.

Así que no te queda otra que poner cuotas. Sí, de joven me horrorizaban. Pensé que era solo cuestión de tiempo y educación que los méritos de las mujeres se valorasen como los de los hombres y, ¡por fin! llegáramos a ciertos sitios. Ahora, pasado el medio siglo de vida, veo que no. Me parece a mí que el cambio solo es posible si, para ocupar cargos o ser premiado, pones un baremo objetivo de méritos; y, allí donde no llegue, las cuotas. En España, hay cuotas en política y es uno de los campos donde más paridad encontramos. Igual luego resulta que tampoco es la solución pero, al menos en ciertos campos de mi país, podría intentarse. Total, sea cual sea el sistema que nos ha llevado hasta aquí, intentemos este otro por un tiempo, a ver si funciona mejor para que todos podamos participar de la fiesta.

A mí no se me ocurre otra solución, si quieren seguir dentro de la misma organización. Si no, van a seguir dándose de cabezazos contra la pared.

En un enfrentamiento pared-cabeza, siempre gana la primera.

Fuera de ello, no te queda otra que irte y montar otra asociación que sea inclusiva y diversa. O bien exclusiva, solo para autoras que se definan «de color», tal como lo entienden en EE. UU.

Le he echado una ojada a Twittera ver qué anda diciendo la gente sobre los Vivian Award, asumiendo que Twitter es una fuente muy sesgada. Solo van a protestar allí quienes se sienten ofendidos o decepcionados, pero nunca sabes si esos son mayoría o no. 

Con esa prevención, os cuento un poco la impresión que me da. Hay autoras que se van de la organización, o dan a entender que ya se han ido. Kristan Higgins, Anna Zabo, Lisa Kessler o Alyssa Day son algunas de esta tendencia. Esta última ha rechazado el premio Emma Merritt por servicios a la organización, que aceptó el sábado pasado.

Otra que ha devuelto su premio es Sara Whitney. Ha explicado públicamente sus razones.

Hay grupos de escritores que dejan claro que no tienen que ver con la RWA. Zoe York, por ejemplo, recuerda que @TRW_Writers es una organización de escritores de romance independiente, y que ya el año pasado se separaron de una organización nacional (supongo que se refiera a la RWA). Chicago-North Romance Writers (@ChicagoNorthRW) también ha dicho, por si alguien se lo perdió, que desde el mes pasado, ya no es filial de la RWA, sino una organización independiente.

Otra gente se cuestiona las categorías del premio, y en particular por qué debería haber uno espiritual/cristiano.

Por otro lado, no falta quien se pregunta cuánta gente que protesta ha leído realmente el libro, y si no estaremos ante un caso de woke virtue, lo que aquí llamaríamos postureo. Es decir, que se trataría de gente que asume la tendencia que parece políticamente más correcta en cada momento. Y se sienten ofendiditos porque toca, en relación con un libro que ni siquiera han leído. 

Son solo unos picoteos de una selección ya por sí sesgada, vuelvo a advertir.

¿Mi opinión?

No estoy cualificada para darla porque se refiere a una sociedad que no conozco bien. Solo quería daros noticia de esto que está pasando en la blogosfera romántica en inglés. 

Además, tiendo siempre a ver las diferentes caras de un problema.

Por ejemplo, lo primero que me sale es que, quien ha sido premiado, no debería ni renunciar al premio, ni deberían quitárselo porque haya gente proteste. Me parece una forma de reescribir la historia, de intentar borrar el pasado a la desesperada. Si ha sido un error premiar un determinado libro, lo asumes y sigues adelante. Te esfuerzas en ver cómo impedir que vuelva a pasar esto en el futuro. Lo que han hecho a mí me suena a censura. Aunque no lo es, en sentido estricto, porque estamos hablando de una asociación privada. 

Y sin embargo, comprendo que esto es una industria, un negocio. La mala publicidad la tienes que compensar cuanto antes. Si has puesto en el mercado un producto dañado, es lógico retirarlo cuanto antes, para evitar más perjuicios a tu marca. Lo mismo si eres un autor premiado y entiendes que tus potenciales clientes (los lectores) ven como algo negativo que no renuncies al premio.

Como consumidor, tengo derecho a que un libro se corresponda con lo anunciado y que no me cause daño alguno, sea este emocional o de otro tipo.

Cada escritora valorará si el público que atraiga con un libro premiado va a ser mayor que el que le rechace por no renunciar al premio. Preferiría que no tuvieran que elegir, que a la gente le diera lo mismo si un determinado autor hace o no el gran gesto. Para mí no tiene ningún valor una toma de postura que nunca voy a saber si se basa en la sinceridad o en el mero cálculo comercial.