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viernes, 21 de octubre de 2022

Crítica: “Yo antes de ti”, de Jojo Moyes


Como un «teleflín» de esos de «la enfermedad de la semana»

 

 


DATOS GENERALES

 

Título original: Me Before You

Subgénero: sentimental

 

Fecha de publicación original en inglés: 2012

 

Parte de una serie: Me Before You #1

 

Edición en español: 2012, Books4Pocket

Traductor: Alberto Magnet

 

SINOPSIS (según La casa del libro

 Louisa Clark sabe muchas cosas. Sabe cuántos pasos hay entre la parada del autobús y su casa. Sabe que le gusta trabajar en el café Buttered Bun y sabe que quizá no quiera a su novio Patrick.

 Lo que Lou no sabe es que está a punto de perder su trabajo o que son sus pequeñas rutinas las que la mantienen en su sano juicio.

Will Traynor sabe que un accidente de moto se llevó sus ganas de vivir. Sabe que ahora todo le parece insignificante y triste y sabe exactamente cómo va a solucionarlo.

Lo que Will no sabe es que Lou está a punto de irrumpir en su mundo con una explosión de color.

Y ninguno de los dos sabe que va a cambiar al otro para siempre.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, porque esto no es una novela romántica. Pero sí que he visto muy buenas críticas de ella en páginas de nuestro género. Así, le dieron un DIK A- en All About Romance, A+ en Gossamer Obsessions, A en The Good, the Bad and the Unread, A- Rosario, 5 estrellas en Harlequin Junkie, Latte nights reviews, Maryse, Scandalicious… Starred reviews en Publishers Weekly y en Indie Next. No es de extrañar que mucha gente la incluya entre sus favoritas. Pasajes románticos la escogió entre lo mejor del año 2014.

 CRÍTICA

Ya no sé cómo decirlo. El que una novela cuente una historia de amor no la convierte en «novela romántica». Para pertenecer a este género tiene que tener un final en que los enamorados acaben juntos y vivos. Me da lo mismo que sean chicas, chicos, dos o tres o cinco, LGBT o cishet. Pero juntos. Si no, será historia de amor preciosa, todo lo bonita que tú quieras, incluso de un romanticismo exacerbado, pero no es lo que consideramos «novela romántica» las aficionadas.

Lo digo porque esto de Me before you no es novela romántica, aunque te cuente, vagamente, una historia de amor. Tampoco me pareció lo amoroso como para tirar cohetes.

Es de esas que en mi base de datos llamo «románticas a su manera».

En mi repaso de las cosas que tengo en mi Kindle viejo desde hace años, me toca esta novela que tenía perdida desde hace, puf, más de un lustro.

No me llamaba leerla porque ya sabía lo que pasaba. No, no he visto la película. Es de esas historias que sabes sin necesidad de leer una sola página.

Es una novela sentimental tipo «teleflín la enfermedad de la semana». O sea, una de esas películas hechas para televisión en la que todo es trágico, muchas veces a cuenta de la enfermedad, una diferente cada semana.

Como sabía que quería provocar la lágrima, me resistí, como una campeona.

Más que en la trama, me fijé en detalles como lo bien que describe el clasismo de la sociedad inglesa. Eso aquí se ve muy bien, en los diferentes personajes, especialmente las familias.

La de ella es la típica clase obrera inglesa, muy futbolera, que malvive en la cuerda floja, entre trabajos pobretones y más de un subsidio. Tienen una educación muy básica, Lou no lee libros ni ha ido a un concierto de clásica en su vida.

La familia de Will es más empingorotada. Con dinero, posición social, y toda la cultura que le falta a Lou: libros, música, una vida activa viajando, cosmopolita, frente al paletismo de los Clark.

Lou (27) es digna hija de su familia. Viste muy llamativo, yo me la imaginaba un poquito Vivienne Westwood, esa forma tan inglesa de lucir feoncho pero rompedor. Te la retratan casi como si fuera una manic pixie dream girl, pero en versión petarda de Little Britain.

O sea, una Vicky Pollard de la vida, pero en simpática.

Cuando pierde su trabajo, entra a cuidar a Will (35), chico rico y atractivo, tetrapléjico con cero ganas de vivir. Se trata de animarlo, para que se aparte de pensamientos suicidas.

Se relata en primera persona por Lou, aunque algún episodio aparece contado por otros personajes, como Camilla, la madre de él, o Nathan, el cuidador. Parece raro que en ningún momento «hable» Will en primera persona.

Lo que él piensa y siente queda bastante claro, a través de mensajes y conversaciones. Sin embargo, es como si nos ocultase una parte de él.

Tiene lógica, porque al final, este libro no es la historia de él.

Ni tampoco la de ellos dos como la pareja que nunca llegan a ser.

No.

Es la historia de ella, de Lou, cómo una muchacha vulgar, sin demasiadas inquietudes y con un sentido estético desafiante, acaba creciendo y ampliando su mundo, gracias a conocer a este hombre.

Por ello, Will no es un personaje que se mantenga por sí mismo. Más bien, está al servicio del desarrollo personal de Lou.

Me parece una novela bien escrita y con su gracia, bastante bien investigada y con detalles naturalistas. Al principio me gustó bastante, hasta me hacía sonreír. Luego la cosa fue perdiendo algo el interés. Y en algún momento hasta me cabreó algo. «Vaya mierda, asco de vida, joder»... pensaba yo.

Te diría que, en conjunto, merece la pena. Me gusta que sea valiente a la hora de plantear temas controvertidos, como el suicidio, la eutanasia. Que sepa presentar a un protagonista que no desea vivir así, cuando tuvo una vida de lo más aventurera. Para él, eso de estar en silla de ruedas simplemente, no es su vida, no es lo que quiere, no le merece la pena, está cansado de luchar, de sufrir, de estar todo el rato ida y vuelta al hospital… Este personaje te mira a los ojos directamente y te desafía a ver si te atreves a reprocharle algo.

Para tratar temas tan tremendos, sabe dar con el punto justo ni dramático todo el rato, ni yupi-yupi kumbayá la vida es maravillosa aunque ya no sea la existencia que conocías y querías.

Es una de esas novelas tan bien escritas que resulta muy fácil de leer. Te entretiene, y sirve bien para un ugly-cry, de esos libros que si quieres llorar un rato, puedes hacerlo a moco tendido y te quedas de lo más relajada.

Ahora, me parece que te puede satisfacer siempre que puedas verlo como algo ajeno. Es decir, que seas una persona joven, sin hijos, y realmente no tengas contacto con ningún enfermo crónico.

A ver, es mi opinión solo. Yo creo que es un libro que disfrutas si no eres madre, si alrededor tuyo no hay nadie enfermo, si no vives con miedo a la pérdida de un ser querido, o no tengas a ningún lesionado medular cerca... 

Porque, insisto, al menos así lo siento yo, si en tu vida tienes algo remotamente parecido a esas cosas, la lectura se hace incómoda y desagradable en más de un momento.

Al menos, es lo que me pasó a mí. Me salté más de un párrafo en que las cosas tomaban un rumbo que me resultaba emocionalmente insoportable.

Por todo lo dicho comprenderéis que aunque he podido «disfrutar» la novela, no me han quedado ganas de repetir con esta autora.

Porque mira, para leer dramones, prefiero otras cosas, sobre todo ensayo. No te digo que no a una novela que conmueva, pero chica, si lo voy a pasar mal, prefiero que el final sea feliz.

Valoración personal: buena, 3



Se la recomendaría a: quienes quieran llorar un buen rato y quedarse bien a gusto.

Otras críticas de la novela:

En español, A la cama con…un libro 3 ½ Gandys

Dos críticas, ambas positivas, en El rincón de la novela romántica

Comentarios diversos en Babelio

Paso a algunas de las encantadas en inglés.

Gossamer Obsessions, A+. 

Harlequin Junkie, 5 estrellas

DIK A-, en All About Romance

sábado, 18 de julio de 2020

Crítica: “Reason to believe”, de Kathleen Eagle


Un gélido viaje hacia uno mismo


DATOS GENERALES
Título original: Reason to Believe
Fecha de publicación original en inglés: febrero de 1995
Subgénero: sentimental
Páginas: 384

SIN TRADUCIR AL ESPAÑOL

SINOPSIS (Según Fiction DataBase)
Jóvenes amantes procedentes de vidas y mundos totalmente diferentes, y Ben Pipestone se unieron en la pasión y la ternura. Pero su matrimonio no soportó el engaño, o las traiciones de un alma atormentada. Y ahora, aunque el tiempo y el dolor los ha separado, se reúnen: por el bien de su problemática hija adolescente, se embarcan en un difícil viaje de invierno a través de tierra sagrada en una simbóliza remembranza de los antepasados lakota de Ben,… y para recuperar algo hermoso pero perdido, y tan eterno como las estrellas.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, entró en mi lista de las mil mejores novelas románticas, la 502. Tiene crítica de DIK A en All About Romance, 5 estrellas en The Romance Dish y una A en Avidbookreader. Ha aparecido en varias listas de las mejores novelas románticas: 36 en la lista de All-Time Reader Favorites que hizo All About Romance en 1997, la 468 en el Top 1000 de Book Binge, y la 477 de RomanceNovels.Me. No es de extrañar que sea favorita de varios lectores. Tiene además ese tópico intercultural, pues él es indio lakota y ella de piel blanca.

CRÍTICA

Esta novela te la ponen como de amor contemporánea, pero es mucho más y un poco diferente. Es una novela sentimental sobre un matrimonio en crisis y tiene el elemento inspiracional o religioso, de cierta búsqueda espiritual de dos personas que se han perdido a sí mismas, y al otro, en medio del dolor y el resentimiento.
Clara es una mujer blanca estudiosa de los asuntos indios. Sus investigaciones la llevaron hasta un anciano que hace rituales para la comunidad, el portador de la pipa. Clara se enamoró del hijo de este señor: Ben Pipestone, un atractivo vaquero que se dedicaba a la vida del rodeo.
Tuvieron una hija y Ben debe ser un poco el prototipo vaquero de vivir a su aire. Lo de estar atado a una sola mujer, una casa, como que debe agobiarle un poco y acaba perdiendo el rumbo.
Cuando empieza la novela, Clara tiene problemas con Anna, su hija adolescente. Y desesperada llama a Ben, su todavía marido, pero del que está separada desde hace dos años.
Aparte de ser un borrachuzo, Ben le fue infiel. A Clara, simplemente, le partió el alma. Podía aguantar que él bebiera un poco de más, pero no que le pusiera los cuernos. Ahora, dos años después, Ben acude a su lado para echarle una mano con la cría.
Si, la niña ha tenido problemas en el cole y también con la ley. A Clara esto ya la supera.
Al final este matrimonio en crisis y su hija se embarcarán en una peregrinación a caballo, en el crudo invierno, desde su casa hasta el lugar donde se produjo la masacre de Wounded Knee, cuando el Séptimo de Caballería mataron a centenares de indios, incluidas mujeres y niños.
Por lo visto, en conmemoración de aquella matanza, desde 1986, todos los años se hace una cabalgada en pleno invierno, hasta llegar allá. Hacen ceremonias religiosas, cada día conmemoran a un grupo (a los encarcelados, a las mujeres, a…); es un viaje de más de doscientas millas. Se ve que la autora fue en una de estas peregrinaciones y lo usó como marco para imaginar una historia amorosa de dos personas que se aman, pero que rompieron, y ahora están tratando de seguir adelante.
Es un viaje espiritual de esos en los que las personas se descubren a sí mismos, lo que es un paso para aceptar y perdonar al otro. Las heridas se restañan y las familias vuelven a unirse.
La autora aprovecha para contarte bastante de las creencias y los ritos de los lakota, mezcla relatos históricos con escenas de la vida en la reserva, o cómo es ser indio en los EE. UU. de los años noventa, o sea, con ese racismo para todos los que no tengan la piel del color de la leche.
Si te gustan las novelas sentimentales, con su toque de búsqueda espiritual, y leer sobre la vida, pasada y presente, de los indios estadounidenses, esta es tu novela.
A mí reconozco que se me estaba haciendo un poquito lenta. Así que después de unos cuantos días que aquello no avanzaba, decidí leerla más en plan ligero: saltándome las ceremonias sagradas, y demás folklore. Lo que para otros es lo más importante de esta novela a mí como que me resbala un poco. Las búsquedas espirituales y las redenciones místicas no van conmigo, soy mucho más simple y terrenal.
Una vez que pasé por encima de esa parte religiosa, y me centré en los personajes, sus interacciones, sus diálogos, me quedé simplemente colgada de la historia, hasta el punto de que casi llego tarde a trabajar por seguir leyendo.
Reconozco que, dentro de lo que es mi simpleza, lo que más me gustó es el personaje de Ben. Un marido infiel y alcohólico está muy lejos de lo que cualquiera consideraríamos un héroe romántico. Clara desconfía y con razón. Pero a mí me perdía esa imagen de vaquero vestido de negro, paciente, reconciliándose consigo mismo y con su padre, y con las tradiciones de su pueblo. Un auténtico héroe a su pesar: ahora es un hombre sólido, que cuida de todos, con la sensatez que le da el ser ya plenamente adulto.
Me quedo con una sensación ambivalente. Sé que es una gran novela romántica, dentro del tópico de matrimonios en crisis, y que te lleva a un viaje inolvidable por las heladas llanuras de Dakota del Sur… Pero, por otro lado, a mí personalmente parte de la grandeza de la novela simplemente me aburrió.
Extraño, ¿verdad? Bueno, oye, El Quijote es, para mi gusto, la mejor novela del mundo mundial y sé que hay mucha gente a la que se le hace bola. Una cosa es el libro, objetivamente, y otra nuestra experiencia personal, que depende más de lo que creemos, o hemos vivido o simplemente el gusto que una tiene o del momento en que estés.
Compensando una cosa con otra, se me queda en simplemente buena.
Creo que tengo por casa alguna otra novela de Kathleen Eagle, que leí hace años. No me debió llamar mucho cuando ni recuerdo el título. No he vuelto a leer nada de esta autora hasta ahora. Veo que tiene publicados varios harlequines, con vaqueros de por medio. O sé, no creo que le dé más oportunidades, salvo que relea lo que anda por casa.
Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los interesados en los nativos americanos y los viajes espirituales

Otras críticas de la novela:
Al ser tan viejuna, de hace 25 años, pues no he encontrado mucha crítica, y esta todo en inglés. Si alguien sabe algo más, me lo contáis, please:
All About Romance, una DIK A
Para Avidbookreader, Kathleen Eagle es una de sus autoras favoritas en contemporáneas, y este es uno de esos libros para conserver, por eso le da una A. 
5 estrellas le pone The Romance Dish
Y nada más, así que os añado enlaces a las dos páginas que nunca fallan: Good Reads, 3.98, Amazon, 4.4. 

martes, 25 de junio de 2019

Reto Rita 3: LaVyrle Spencer (4) Reencuentro


Una novela francamente detestable, y que tiene de romántica lo que yo de monja


Título original: Home Song
1.ª ed.: Putnam, enero de 1995
Subgénero: sentimental

1.ª ed. En España
Traductora: Ana María Rodríguez
Fecha: 1997
Editorial: Plaza & Janés Editores, S. A.
Colección: Cisne, 37/1

Tom y su esposa Claire; profesores de un colegio en Minnesota, son un matrimonio ejemplar. Sin embargo, su felicidad se verá turbada dramáticamente. La inesperada aparición de Mónica, una ex amante de Tom, y su hijo Kent, desestabilizará su perfecta existencia conyugal y afectará la vida de todos los involucrados. El parecido del joven Kent con Tom es sorprendente, y para enrarecer aún más las cosas, el joven traba una estrecha amistad con la hija de Tom y Claire...

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
No.

CRÍTICA
Termino el mes de LaVyrle Spencer con este libro que andaba por casa.
Veo la etiqueta de Fnac Callao, con fecha 11/08/1997 y precio de 926 pesetas. ¿En euros…? 5,57 €. De cuando Fnac tenía como un paraninfo en el que te podías sentar y leer cómodamente.
No recordaba nada; es de las que he leído como si fueran nuevas. Me ha resultado francamente horrenda.
Primero, esto no es romántica, es sentimental. Ni siquiera es uno de esos tópicos «matrimonio en crisis» que puedes entender más o menos. Es más bien, ¡teleflín! ¡Puro teleflín!
(No, en serio, literalmente, hasta hicieron una peli para televisión en el 96, aquí, el enlace a IMDB)
Tenemos a la familia perfecta: papá Tom y mamá Claire, profesores de instituto, y sus dos hijos, Robby y Chelsea. Llega un alumno nuevo, ¡y es clavadito a papá Tom!
Sí, tiene un hijo de 17 años y no lo sabía. Ha sido educado por mamá soltera Mónica, de quien Tom nunca supo nada más desde aquella única vez que follaron sin protección.
Se llama Kent Arens y es perfectamente perfecto: guapo y alto, con notazas y excelente en los deportes, muy bien educado y respetuoso con sus mayores. O sea, el chico I-DE-AL.
Es un palo descubrir de repente que tienes un hijo del que no sabías nada, pero es para enorgullecerse de lo buen chaval que es.
No sabe si tiene que hacerlo público o no. Pero cuando su hija Chelsea empieza a tontear con Kent y parece que este le corresponde, la cosa no puede tenerse callada.
Unos intentan que el proceso no sea traumático, sino para bien. Tom intenta hacer lo mejor para todos. Mónica, la madre soltera, también hace de tripas corazón y aunque hasta la fecha ha sido la única persona en la vida familiar de Kent, entiende que es positivo para su hijo tener ahora otra familia, medio hermanos, incluso un abuelo, un padre que lo pueda apoyar.
Aquí la desquiciada es la mujer de Tom, Claire, quien, a pesar de ser profesora de Kent lo detesta y no es capaz de ser objetiva con él. Creo que esa falta de profesionalidad es lo que más me indignó.
Es lógico que esté cabreada de que su novio la engañara hace dieciocho años. Y le lleve un tiempo aceptarlo. Pero vamos, sabía que su novio se tuvo que casar con ella porque la dejó embarazada, que el amor surgió luego. Él le reconoce ahora que se sintió atrapado, infeliz, y por eso tuvo un rollo de una noche. Han tenido casi dos décadas de amor y confianza, que la boba de Claire está dispuesta a tirarlo todo por la borda por sus intensos celos.
Aparte de darle un tortazo a su marido (la violencia doméstica me parece detestable) se le mete entre ceja y ceja que su marido tiene una aventura con Mónica, la madre de su hijo, cosa que no hay absolutamente ningún motivo para tener. Se monta la historia en la cabeza, y echa a su marido de casa sin intentar razonar como una persona adulta. 
De hecho, los hijos son los más normales. Kent, el tío absolutamente inocente de todo, es el más adulto de todos. Chelsea y Robby se resienten un poco, aunque es algo bastante normal, acaban imponiendo un poco de sensatez a su madre, y eso que ella hace todo lo posible por volver a sus hijos contra su padre y ¡mira lo que hizo a esta familia hace dieciocho años…!
De eso va la historia, básicamente: una mujer que está a punto de arruinar su matrimonio y a su familia, que incurre en una actitud poco profesional porque descubre que, cuando aún no estaban casados, su novio le fue infiel una noche.
Repito: entra dentro de lo normal la sorpresa, estar dolida, que se replantee cosas,… pero de ahí a reaccionar violenta e histérica va un trecho muy grande. Ahonda en el tópico femenino que más cuesta arriba se me hace, en la ficción y en la vida real: perdiendo los papeles y convertida en un bicho.
Así que, como veis, esto tiene muy poco de novela romántica.
Hay un tufillo conservador sin paliativos. Te vienen a decir que la mejor familia es la de un papá y una mamá, juntos y asumiendo cada uno los roles tradicionales. Aunque los dos trabajan, la casa la lleva Claire, por supuesto.
Así que lo del divorcio es impensable, pero no porque hayan redescubierto su amor y Claire asuma su insensatez, no, más me quedé con la impresión de que estos dos seguirán juntos «porque es lo mejor para sus hijos» (unos teenagers ya, pero ¿qué me dices, Juan Perdices...?). ¡Menudo final feliz de mis ovarios…!
Para que no se le ofendan las lectoras que sean madres solteras, te ponen a una madre soltera perfecta, responsable, que ha educado a un hijo maravilloso, perfecto...Pero no te dejan de decir que lo ideal sería que hubiera crecido con un papá a su lado.
Vamos, como para mencionarle el colectivo LGBT, le daría un patatús.
Creo que hacía tiempo que no veía a un personaje tan antipático en una novela romántica.
Me iba cabreando con cada capítulo que pasaba. Más y más. Es de esos libros que me dan ganas de estrellar contra la pared.
Discrepo de quienes piensan que los lectores no debemos juzgar a los personajes de ficción… ¡Esto es romántica! Un género que habla de sentimientos, de personas, de cómo nos comportamos unos con otros.
Si fuera una novela negra, estaría valorando si el misterio está bien planteado y resuelto.
Si fuera una novela histórica, estaría analizando si se reconstruye el pasado de forma creíble.
Pero como es romántica, en lo que me tengo que fijar es en las acciones, sentimientos e interrelaciones de los personajes. Y los de la «protagonista» me resultaron detestables.
Vaya forma más decepcionante de cerrar el mes Spencer.
Valoración: muy antipático, 1 estrella.
 
Jove, 1/1995
Otras críticas de la novela
Como siempre que no me gusta una novela, os recomiendo leer otras críticas, porque así veis otras experiencias con el mismo libro, que pueden ser más positivas de la misma.
Las dos críticas de El rincón de la novela romántica, lo ponen como muy bueno. 
Otra a la que le gustó, el blog Libros que leo
De maravilloso para arriba, en Críticas, reseñas y opiniones de libros
Paso al inglés, en Publishers Weekly, una reseña. 
Otra, en Kirkus Reviews. /
Y a Three ladies and their babies, también les gustó. 
Es evidente que cada lector somos un mundo.

martes, 7 de agosto de 2018

Crítica: “El mayor Pettigrew se enamora”, de Helen Simonson


Leo más rápido de lo que publico. Así que se me van quedando críticas en el tintero.  Estoy aprovechando este mes de agosto para sacar cada día una de ellas.


«El mayor Pettigrew se enamora» me costó un mes leerla, entre noviembre y diciembre de 2017. Mi resumen:
Una sentimental de amores adultos un tanto aburrida

DATOS GENERALES

Título original: Major Pettigrew’s Last Stand
Subgénero: sentimental

Fecha de publicación original en inglés: contemporánea

Edición en España
Traductora: Elisa-Sonia Tapia Sánchez
Edición: 06/2011
Publicaciones y Ediciones Salamandra S.A.

SINOPSIS

La vida transcurre apaciblemente en el idílico pueblecito inglés de Edgecombe St. Mary, cuyos habitantes son defensores de la tradición y las viejas costumbres.
Sin embargo, para el mayor Pettigrew, militar retirado, viudo, dotado de un gran sentido del honor -y, a su manera, del humor-, la rutina diaria está a punto de sufrir un vuelco. Cuando recibe la noticia de la súbita muerte de su hermano, Pettigrew halla consuelo en la discreta señora Ali, que regenta la pequeña tienda de ultramarinos del pueblo y con quien el mayor apenas ha intercambiado unas pocas palabras hasta entonces. De ascendencia paquistaní y diez años más joven que él, Ali también ha enviudado recientemente y tiene que hacer frente a las presiones del clan familiar, capitaneado por un arisco sobrino que aspira a quitarle las riendas del negocio.
Ambos son amantes de la vida solitaria, de los poemas de Kipling y de la taza de té perfecta, y se sienten irremediablemente atraídos. Mas esta tímida e incipiente relación no tardará en revolucionar a medio pueblo y amenazará con causar verdaderos estragos.
Llena de sabiduría y humor melancólico, la ópera prima de Helen Simonson cautiva por la sutileza y exactitud con que dibuja los personajes, como el irresistible mayor Pettigrew, que nos conquista desde la primera página.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica?
Sí, esta no entró, por muy poco, en mi lista de las mil mejores novelas románticas. Hubo momentos del año 2017 en los que sí estuvo, pero luego otras la adelantaron. Tuvo una crítica FHK (Five Hearts Keeper) en la semidifunta página The Romance Reader. En Gossamer Obsessions le dieron una calificación de A-. Y luego tiene ese tópico que tanto gusta a muchos como es Older couples, o sea, amores maduros.

CRÍTICA

Esta novela ambientada en un pueblecito de la costa meridional inglesa narra la amistad que acaba siendo amor entre dos personas viudas ya de cierta edad.
Lo que me llevó a comprarla fue precisamente que hablara de amor entre sesentones.
La novela se narra desde la perspectiva del mayor Pettigrew, así lo que la señora Alí piensa o siente te resulta desconocido, porque la ves como la ve él. Oficial del ejército retirado, viudo, acaba de sufrir la pérdida de su hermano Bertie.
Se supone que ahora que el hermano ha muerto, recuperará la otra pistola Churchill, herencia familiar, que forma pareja con la suya. Era voluntad de su padre que las armas volvieran a estar juntas cuando desapareciese uno de sus hijos.
Por eso le sorprende de forma desagradable que la viuda de su hermano y su sobrina estén pensando en venderlas. Y que su propio hijo, Roger, un financiero que trabaja en Londres, lo aplauda como un buen negocio.
¡Son unas Churchill, legado de los Pettigrew, regalo que se recibió cuando un antepasado hizo algo heroico!
Coincide en el tiempo con que empieza a trabar amistad con la señora Alí, una inglesa de ascendencia pakistaní. Ambos comparten el gusto por la literatura y los tés tranquilos en los que hablar de libros, de poesía,…
La señora Alí tiene una tienda de comestibles, pero está dispuesta a pasársela a la familia de su difunto esposo, si las circunstancias lo aconsejan.
Su historia de amor se desarrolla muy poco a poco. Las idas y venidas del mayor con las pistolas, y toda esa gente que lo rodea (el club de campo, los que juegan al golf, su hijo y su novia estadounidense, el aristócrata local que se lanza a un proyecto urbanístico por necesidades pecuniarias) ocupan la principal parte de la historia.
A veces, es sarcástico. Desprecia prácticamente a todo el mundo. El que no es un materialista solo preocupado por el dinero es un hipócrita o si no un ignorante.
Parte de ese desprecio universal se te transmite a ti como lector. Yo no sé si la autora pretendía cierta sutil ironía a la Austen. O complacernos con el típico humor inglés. Si era eso, simplemente, no le ha salido. Es una novela de personajes francamente antipáticos.
Y de eso no se libran ni los protagonistas. La tontería del mayor con sus pistolas y su aire de superioridad moral constante es de lo más insufrible.
Se salva un poco la señora Alí, pero aun así,… Es toda una señora, británica, jamás ha salido del país y sin embargo se empeña en conservar tradiciones totalmente patriarcales. ¿Por qué tiene que dar a la familia de su marido un negocio que él le dejó a ella? Y que le gusta. ¿Por qué va a tener que ir a vivir con su familia política, que la van a tener como cuidadora gratis?
Y es pasiva pasiva pasiva pasiva.
Es el mayor Pettigrew el que tiene que acudir al rescate.
Lo más irritante es el personaje de Abdul Wahid, un joven airado que se beneficia del regalo de su tía sin decir ni gracias, como si el mundo le debiera algo. Es incapaz de superar sus prejuicios, ni siquiera por la mujer que ama y el hijo que tuvieron juntos.
El libro se me hizo muy largo. Confieso que me salté más de un párrafo, muchas veces leyendo solo los diálogos a ver cómo acababa la cosa.
Está bien ambientado, tanto que te das cuenta de que, en realidad, quieres estar lo más alejada posible de estos pueblitos ingleses supuestamente idílicos. Y deseando que ninguno de sus antipáticos personajes se deje caer por las costas españolas.
Los libros cuyos personajes no me caen bien se me hacen muy cuesta arriba.
La autora es inglesa. Se fue a vivir a Estados Unidos. Dejó un trabajo como ejecutiva para convertirse en ama de casa. Y para que no se la reblandezcan las neuronas cuidando a los churumbeles tomó clases, o se unió a un grupo, no lo he entendido muy bien, de escritura creativa. Como llevaba dos décadas en los Estados Unidos, cuando se lanzó a escribir esta su primera novela entiendo que lo hizo desde la nostalgia.
A ella le resultaría todo adorable y encantador. A mí me parecieron una pandilla de Brexiters que no tienen ni idea de la vida real.
Lo anima un poco el que se hable del amor a los libros y cómo leer, y habar de lo leído con un alma gemela, mientras se toma un té, sí, eso es una experiencia deliciosa y lo sabe transmitir muy bien. Es la única luz que da lustre a vidas de lo más vulgares.
Sólo que…
¿Kipling? ¿De verdad? Un oficial angloindio nacido en Lahore y una inglesa de ascendencia pakistaní... ¿No tienen otros autores un poco más...? No sé,... ¿mejores? Es como un cliché.
En resumen, aunque tiene cosas buenas, me aburrí como una ostra. Rezumaba conservadurismo por cada página y no conecté con ningún personaje.
Por si no se había notado, Helen Simonson no es una autora de la que esté deseando leer nada más.
La he leído en el original inglés, así que no sé cómo estará la traducción. Pero la editorial Salamandra es de las que suele cuidar este aspecto.
Valoración personal: mejorable, 2

Se la recomendaría a: los fans de romances otoñales y pueblecitos entrañables de la «auténtica Inglaterra».

Otras críticas de la novela:

Como mi experiencia con esta novela está muy alejada de lo que le pareció, en general a la gente, que se enamoró del «estoico encanto» del mayor, recomiendo especialmente leer otras críticas bastante más entusiastas que la mía.
En español, le hicieron crítica en Serendipia, y gustó. 
Una vez leí… le da un 10
Y también complació en el blog Entre montones de libros.
Pasamos al inglés.
En Gossamer Obsessions le dieron una A-. 
Para All About Romance, fue un libro de B-
En The Book Smugglers la calificaron como 7  – Very good
Por si queréis saber un poco más de esta autora, tenemos artículo en The New York Times en la sección «Books of the Times» titulado «Blending Tea and Hearts» (Janet Maslin, 21/02/2010). 

domingo, 1 de julio de 2018

RETO RITA 2.0: SANDRA BROWN (1): «Rainwater»


La autora que más tiempo lleva conmigo

El Reto Rita 2.0, me lleva este mes a una autora que se instaló entre mis favoritas en los noventa… y ahí sigue.
Conté cómo conocí la obra de esta autora en el artículo que le dediqué allá en el año 2015: una novelita genérica que compré en una librería de segunda mano en Barcelona, donde yo vivía por entonces.
El flechazo fue instantáneo, y seguí comprando y leyendo, poco a poco, toda su bibliografía. Me acompañó en mis primeros años de trabajo, mis embarazos, la crianza de mis churumbeles, momentos felices y momentos de pérdida personal.
Con sus mujeres distantes pero cariñosas, sus hombres papel de lija, sus tramas retorcidas con sorprendentes giros…Suspense más de intriga que casquería.
Desde el año pasado estoy reseñando todos y cada uno de sus libros. Pasan de setenta. Así que no me quedan muchos para este mes de Sandra Brown.
Mis favoritas de la autora ya las he comentado en el blog y las recuerdo ahora. De su época harlequinera, Tentación (1988)  y luego tres de suspense romántico llenas de excesos y drama: Odio en el paraíso (1988),  Imagen en el espejo (1990) y Sedas de Francia (1992).
La otra de 5 estrellas de Sandra Brown es Lethal, de la que hablaré este mes.
Estoy en el tramo final de mi Reto Sandra Brown. Prácticamente sólo me quedan sus últimas novelas de suspense. Así que, de nuevo, el Reto Rita 2.0 no será de una novela, sino de varias, y todas de los últimos años. Con ello inauguro el mes de Sandra Brown en mi blog.

DATOS GENERALES

Título original: Rainwater
Subgénero: histórica (1934) / sentimental
Fecha de publicación original en inglés: 11/2009

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS
Ella Barron está decidida a que ni siquiera los destrozos causados por el Dust Bowl afectarán la ordenada vida que ha construido para ella y su hijo con necesidades especiales, Solly, quien vive en un mundo propio en el que ni ella puede entrar. Consciente de que la gente siente pena, o desconfianza, por él, Ella se mantiene distante de su pequeña comunidad, pero su nuevo inquilino, David Rainwater, entra en su vida – y la cambia para siempre. Conforme la desesperación económica crea amargas inquietudes sociales, en la ciudad, y las granjas de los alrededores, Ella se descubre confiando en los suaves consejos del señor Rainwater, y la férrea decisión de sus convicciones. Pero la tensión crece en el calor del verano, hasta que una violenta noche todo en lo que creen será puesto a prueba.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, porque aparece en mi lista de libros, más allá del puesto mil quinientos, gracias a que tuvo buenas críticas en All About Romance y por la exigente Wendy, the Superlibrarian. Además, para Romantic Times fue de 4 ½ estrellas y un Top Pick! Pero también no porque,… bueno, como veréis a continuación, no es novela romántica.

CRÍTICA

Empiezo mi mes de Sandra Brown justo con una novela en la que los enamorados no tienen su final feliz, tal como yo lo entiendo (enamorados, vivos, juntos). Como es algo que el lector sabe desde el principio, no destripo nada.

Desde hacía años esta novela languidecía en mis baldas. Sí, en papel. Sabía que era un poco tristona y deprimente. Dos veces me puse a leerla, y las dos la dejé, no me enganchó.

Aproveché un viaje de trabajo a Madrid para decir que tenía que leerla, ¡ya! Para julio de 2018, tenía que estar leída, sí o sí.

¿Y cómo acabé?

Pues estaba yo en Nuevos Ministerios, para coger el metro a la T4, cuando llegué al final de la novela, y allí mismo se me hizo un nudo en la garganta, una bola impresionante que casi (casi) me hizo echarme a llorar allí mismo. Con mi maletita, rodeada de desconocidos.

(Pero soy estoica chicarrona del Norte y superé el mal trago.)

La novela se ambienta en Tejas, 1934. El Dust Bowl fue un fenómeno meteorológico de terrible sequía que agravó los efectos de la Gran Depresión en esa zona. Algo tremendo que Sandra Brown, originaria de allí (nació en 1948 en Waco) debe recordar de su infancia, si no directamente, a través de los relatos de sus mayores, pues al parecer esta novela se basa en las experiencias de su abuelo.

Solo así me explico por qué quiso escribir este libro.

En 2009, Brown ya había publicado su novela de suspense romántico anual, Smash Cut, de la que hablé el pasado mes de abril. Esto es claramente un proyecto personal, diferente.

Ella, la protagonista, es una mujer sola con su hijo retrasado, que lleva una casa de huéspedes. El médico le lleva como cliente a un pariente suyo, guapo y educado, un caballero sureño que, desgraciadamente, está muy enfermo, y no tardará en morir.

Ella y David Rainwater se tratarán, a lo largo del libro, a la manera propia de aquella época. Respetuosa, educada, distante, aunque tú veas (o notes) sutilmente, que cada uno encuentra algo especial en el otro. Que se gustan, vaya.

El hijo de Ella padece lo que ahora sería algún trastorno del espectro autista, pero claro que en aquella época se llamaba de otra forma. Como Rainwater tiene más tiempo que la atareada madre de la criatura, le presta más atención al niño, y empieza a descubrir cosas especiales en Solly.

No tengo muy clara una imagen para esta madre coraje. He visto en FDB que una lectora le pone la cara de Kate Winslet; yo no lo veo. Pero al adorable Rainwater sí lo veía nítido, como un Gregory Peck de joven: sólido, honesto, íntegro, fuerte en su serena dignidad. En blanco y negro, sí. 

Esta es una novela en blanco y negro.

Lo mejor de Rainwater es lo vívidamente que te reconstruye aquella época de Las uvas de la ira. Vas viendo la pobreza, la gente que se ha quedado sin empleo o sin casa, y malvive en un campamento o shantytown en las afueras de la ciudad. También el racismo brutal y sin ambages, una ideología natural, asumida como lo lógico, de toda la sociedad blanca contra los negros. Y los efectos de la Gran Depresión y en particular, uno de los programas del gobierno de Roosevelt para intentar paliarlo en la gente que tenía ganado en aquella época, reses que se estaban muriendo de hambre y sed.

El tono general resulta sentimental, con momentos dramáticos, pero no arrebatados sino más bien, tristones, resignados a que el ser humano es así.

En momentos tan malos no solo aparece lo peor del espíritu humano, sino también lo mejor. Encarnan ese lado positivo, hasta heroico, en un plan cotidianamente heroico, las pequeñas caridades que hace Ella, la forma en que Rainwater o el predicador Calvin, intentan ayudar a los más desfavorecidos.

Que no sea novela romántica no significa que no haya romance. Lo hay. Ella y Rainwater se enamorarán y tendrán su pedacito de felicidad personal en medio de un mundo descarnado. Todo muy sutil, muy dulce, pero con su puntito de pasión cuando hace falta. Una de esas historias de amor muy resultonas sin necesidad de que haya pompa externa, o riqueza o mucha hojarasca. Es la lección aprendida de autoras como LaVyrle Spencer: puedes contar una gran historia de amor sin excesos ni proliferación de escenas sexis.

Contenidamente romántica, diría yo que es.

Como esta novela la escribe una autora ya muy fogueada, no pierdes el tiempo en info-dump que distraiga, no. Brown no monta un soporífero tostón de aspiraciones literarias. No, no y no.

Brown es, ante todo, una narradora, una cuentacuentos, y sabe relatar esta historia a través de diálogos ágiles, descripciones las justas, con algún giro inesperado en la trama, retratando a un personaje con cuatro pinceladas bien dadas,…

Lo que en manos de otro autor sería un peñazo, con Sandra Brown se hace  ameno, llevadero y, al final, conmovedor.

Una novela fácil de leer y que te llegará al corazoncito, si es que eres capaz de sobrellevar el hecho de que la vida no siempre es justa, que los amantes no siempre se casan y comen perdices.

Así que, con todas esas advertencias sobre lo que cabe esperar, para que nadie se llame a engaño, esta novela sentimental me parece recomendable, porque es una pequeña joyita capaz de llevarte a otro mundo diferente.

Porque, y con esto acabo, para mí es un ejemplo de que el worldbuilding no se circunscribe a las novelas paranormales o de ciencia ficción. Una buena novela es capaz de transportarte a otro mundo diferente, que ha existido de verdad, un momento y un lugar en la historia reales pero que para ti –o para mí, mujer española del siglo XXI– resulta tan ajeno como si fuera otra galaxia.
Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de lo sentimental.

Otras críticas de la novela:
No he encontrados críticas en español de esta novela. SI alguien conoce alguna, siéntase libre, como siempre, de enlazar abajo. Se lo agradeceré.
Maggie Boyd escribió crítica de A- para All About Romance.
Ya dije que Wendy, la Super Bibliotecaria, le dio una A cuando habló de esta novela.
Gracias a la crítica de Wendy, descubro un blog llamado Nobody asked me, que habla de esta novela. La considera devastadora, diferente, sin estar segura de cómo se siente después de haberla leído.
4/5 le dan en Rhapsody in Books Weblog y lo mismo  Reading on a Rainy Day.
Por último, tiene reseña en Historical Novels Society.