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lunes, 20 de abril de 2026

Revisitando favoritos: «Cenizas al viento» de Kathleen Woodiwiss.

 




A tall figure strode into view, resplendent in dress-blue uniform with shiny brass buttons, bright braid on cuffs, and gold epaulettes bearing the rank of captain riding on wide shoulders… a Hardee hat was pulled down over his scowling brow. …the boy who found himself meeting eyes of bright azure blue set in a face bronzed golden by the sun.

Así presenta Woodiwiss al héroe, y así lo tradujo Raúl Acuña al español:

Una alta figura se adelantó, resplandeciente en su uniforme azul con botones de bronce, brillantes trencillas doradas en las mangas y charreteras de oro con insignias de capitán en los anchos hombros…un sombrero de alas anchas caía sobre su frente ceñuda… Se encontró ante un par de brillantes ojos azules que lo miraron desde una cara de bronce dorada por el sol.

En realidad, el Hardee hat era un tipo muy específico de tocado militar de la época. Aquí os dejo foto, abajo a la izquierda.



«Ashes in the wind» es una novela romántica histórica publicada por primera vez en el año 1979.

Se ambienta en Nueva Orleans (Luisiana) y en Minnesota, año 1863 en adelante. 

Sus personajes protagonistas son la sureña Alaina MacGaren, jovencita de diecisiete años al principio de la novela, y el médico militar Cole Latimer, del ejército de ocupación yanqui. 

Él fue, durante muchos años, mi prototipo de héroe romántico.

La leí por primera vez en los años ochenta, cuando el Círculo de Lectores la tradujo (1984).

Desde entonces hasta ahora, he vuelto a ella unas cuantas veces. Como conté aquí, es la primera novela romántica que leía y me quedé enganchada del género, sin saber ni siquiera que existía semejante cosa.

El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí) me ha hecho pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Siempre he pensado que pocas novelas románticas aguantan una relectura. Cosas que te enamoraron la primera vez, a la segunda o tercera ya han perdido su brillo.

Esta vez he hecho algo diferente. Siempre la había leído en la traducción de Círculo de Lectores. Esta vez me he comprado el libro en papel, en versión original.

Descubro así un libro, hasta cierto punto, diferente. Me ha sorprendido el nivel lingüístico, no es tan fácil de leer como yo pensaba. No he encontrado que sea muy purple prose, sino con cierta ambición estética. Los personajes suenan algo más duros, más intensos y de mecha corta.

Durante años ha sido, para mí, una novela de cinco estrellas ⭐⭐⭐⭐⭐. Gustó un montonazo a los lectores durante mucho tiempo. Por ello, en la primera lista Top 100 de All About Romance, la del año 1998, apareció en el puesto 56.

Si la leyera ahora de nuevo, posiblemente mantuviera esa valoración, o la bajaría como mucho a cuatro. Me sigue pareciendo un novelón, muy trabajado, con unos personajes bien elaborados que van cambiando con el curso de la historia. Su historia se entrelaza con la parte final de la guerra de secesión estadounidense, que te describe en algunos de sus episodios.

Ahora ya no se escriben novelas así.

Pero, ¿sabéis? ¡Está bien, de verdad, que no se escriba así!

Tampoco se publican ya novelas como el Quijote, poesías tipo la Odisea o el Beowulfo, obras de teatro como las de Shakespeare o las de Esquilo, ni tochos en plan Hermanos Karamázov. Cada libro es un artefacto cultural producto de su época, y así hay que aceptarla y, si es posible, disfrutarla.

Eso no impide que generaciones después podamos seguir disfrutando de lo que se escribió hace décadas o siglos. Yo sigo encontrando atractiva esta novela, sabiendo que es una novela romántica histórica de los años setenta, un subgénero que ha evolucionado y cambiado. 

Puedes leerlo fijándote en...

1) Lo que te rechina (temas de consentimiento o políticos como la esclavitud) o bien 

... 2) Puedes aceptar que entonces se escribía así, quitarte las gafas violetas, dejar descansar la conciencia de Pepito Grillo y simplemente, disfrutar de toda esta peripecia, pura acción y aventura, con romance y la pasión, malos malísimos, buenos buenísimos, de los engaños y los misterios que trufan sus páginas.

Y de unos protagonistas bigger tan life, aunque de un pronto demasiado vivo.

Tú eliges cómo quieres enfrentarte a un texto.

viernes, 2 de diciembre de 2022

40 años de… “Una rosa en invierno”, de Kathleen Woodiwiss


Old skool, pero no bodice ripper


 

DATOS GENERALES

Título original: A rose in winter

Género: histórica

Fecha de publicación original: 1982

Páginas: 576

 

En España

ISBN 10: 84-226-1778-1

Título:  Una rosa en invierno

Traductora: Claudia Adán

Círculo de Lectores, S. A.

© 1983 Javier Vergara Editor, S.A.

Edición del Círculo de lectores

Páginas: 429


SINOPSIS (de La casa del libro)

De todos los hombres que la cortejan, Erienne Fleming solo se siente atraída por Christopher Seton, un apuesto y burlón caballero estadounidense. Sin embargo la fuerzan a casarse con lord Saxton, un hombre con un pasado trágico que esconde las heridas de su rostro tras una máscara.

Poco a poco, Erienne aprende a conocer la generosa naturaleza del extraño al que llama «marido», pero no puede evitar caer en la red de intrigas y pasión de Christopher. Y así, ante ella se abre una elección devastadora: ¿someterse al deber y el honor o dejarse llevar por los dictados del corazón?

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, la incluí en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, versión de 2017, en el puesto 98, y sigue dentro de las mil mejores. Cuando los lectores de The Romance Reader escogieron las mejores cien románticas, esta fue seleccionada en el puesto 51. Entró en la primera lista Top 100 de All About Romance, la de 1998, la 56.ª y en un top 100 que hizo Elle Q. Sabine. En el blog de Jack Moreno apareció una vez un post con las «70 mejores novelas románticas», y la incluía. En las mejores cien que escogió El rincón de la novela romántica en 2010, estuvo la 18; en el Top 1000 de RomanceNovels.Me (la 34) y el de Book Binge (la 61). Cuando existía aquello del Club Romántica, por supuesto que apareció en su Top 100, la 87. El rincón de la novela romántica la incluyó en El ajuar de la lectora romántica. Le han dado puntuaciones máximas unos cuantos críticos, así 5 Gandys en A la cama con… un libro, una A Bookpushers, 5 estrellas Jane Harding… No es de extrañar que más de uno y dos lectores la lleven considerando entre sus favoritas desde hace eso, cuarenta años. Tiene además dos tópicos, de esos que gustan, cross-dressing & in disguise es uno, y el otro, la Bella y la Bestia. Diría que hasta tres, porque el principio es muy enemies to lovers. O cuatro, si metemos un matrimonio forzado/de conveniencia.

CRÍTICA

En el Reto RITA 2.0 dedicaron el mes de marzo a Kathleen Woodiwiss. Ya hablé entonces de mi relación con esta autora, «culpable» de que yo empezara a leer romántica, allá por los años ochenta.

La descubrí con Cenizas al viento, en una edición ochentera del Círculo de Lectores que aún conservo. El Círculo publicó unas cuantas más, y en casa las compraban. En casa de mis padres había muchos libros, pero de romántica solo un puñado de estos del Círculo, y los leía una y otra vez.

Cómo será la cosa, que estaba releyendo esa Rosa en invierno y me acordaba de frases literales. Claro, porque a lo largo de estas cuatro décadas la he releído varias veces.

¿De qué va la historia? A ver cómo lo digo cuidando no destripar nada. Y eso que después de cuatro décadas, parece que una podría permitírselo.

La cosa empieza con Erienne Fleming, una chica jovencita, como eran todas las heroínas de la época, dieciocho, de ojos azul violáceos, melena oscura, guapísima. Pero, ¡ah!, no es consciente de su propia belleza. Despierta los deseos ardorosos de todo varón que la ve.

Todas estas cosas son muy propias de aquella época.

Empieza en 23 de octubre de 1782, norte de Inglaterra. Esta joven ve cómo su padre le trae un pretendiente tras otro, a cual más desagradable.

El padre tiene un montón de deudas y, para evitar la prisión por moroso, tiene que conseguir un yerno que le de dinero. 

Resulta que un día a su puerta aparece un pretendiente de lo más resultón: un tipo muy atractivo y viril. ¡Caramba, este sí que le entra por el ojo a Erienne...!

Pero no, resulta que es el archienemigo de la familia, Christopher Seton, marino estadounidense y con posibles, en parte responsable de ciertos problemas familiares.

Erienne odia a Christopher con todas sus fuerzas. Hasta el punto de decirle que preferiría casarse con cualquier otro, aunque fuera lisiado, antes que con él. Es la parte enemies de la historia.

Los intentos de Christopher de obtener a Erienne como amante o esposa son inútiles. Su padre, su hermano y la propia Erienne, ya se ve, lo detestan.

Cómo será la cosa que cuando el padre, apremiado por las deudas, saca a subasta la mano (y el resto del cuerpo) de su hija, se le prohíbe a Christopher participar.

Llegados a este punto, ya ha pasado un tercio del libro, y no voy a entrar en detalles con lo que ocurre después.

En líneas generales, os digo que Erienne se casa con lord Saxton (matrimonio de conveniencia o forzado). 

Este tipo va con máscara y guantes, porque hubo un incendio en su casoplón. Es «la Bestia» de esta historia. Erienne descubre en él alguien a quien respetar y coger cariño, superando sus reparos iniciales.

Eso sí, le sigue tentando el cuerpo serrano de Christopher. Pero Erienne se esforzará por ser fiel a su marido.

Luego esta novela tiene sus misterios...

Uno, ¿quién fue el responsable de la muerte del viejo lord Saxton, y del incendio que sufrieron sus hijos?

Dos, hay un jinete enmascarado que se sospecha que ataca y hasta asesina. ¿Quién es él, lord Saxton, quizá, o Christopher Seton? 

En mi opinión, la autora sabe sacar muy buen partido de los tópicos de la novela: de enemigos a amantes, matrimonio de conveniencia, Bella & Bestia y, sobre todo, para mí, del cross-dressing & in disguise. 

¡Ah, tercera intriga! La relación entre Christopher y lord Saxton, emparentados, le cuentan, por parte de madre.

Al releer esta novela en noviembre de 2022, la historia de Erienne Fleming y Christopher Seton me ha vuelto a enamorar. Sobre todo, él, qué personaje más carismático, y atractivo. Al leerlo sabiendo lo que pasa al final, disfruté mucho más las frases de doble sentido, las gracias internas de la novela.

Es, no os lo voy a negar, una viejunez de las que aún se leen con gusto. Se le nota el old skool, sobre todo, en el estilo narrativo. Primero, es una novela larga, ¡pasa de las quinientas páginas! Se cuenta en tercera persona y entra en mucho detalle, es un poco morosa en el relato, con descripciones a veces bastante cursis.

El desarrollo del argumento va poco a poco, tienes que dejarte envolver por este ritmo pausado. 

Las escenas entre Erienne y la parte masculina de la historia, echa chispas, sobre todo con Christopher, pero también con esa figura siniestra y enmascarada con la que se ha casado.

Eso sí, sexo hay poquito, y tirando más a la segunda parte. No es bodice ripper porque aquí no encuentro algo que era muy habitual en la época, aquello de que «la violación forma parte del cortejo». Para nada. Será ella quien acabe buscando a su marido, él no se impone. La imagen que da Christopher es más de un libertino seductor, no de un bruto violador.

No hay nada de dirty talking ni raruneces, todo muy vainilloso. Pero como te has tirado cientos de páginas para llegar allí, acumulando tensión sexual no resuelta, pues la disfrutas, pese a esa forma de hablar tan de los ochenta: la feroz espada se introdujo en la delicada tibieza de su femineidad (se puede leer en la pág. 294).

Le encuentro un aire de novela gótica, sobre todo pasado el primer tercio. Jovencita en una mansión siniestra con figuras amenazantes a su alrededor: un tipo que se esconde tras una máscara de cuero, un libertino seductor, un jinete enmascarado, los malos de turno, el padre canalla, el lord libidinoso... Son fantasmas, sombras que la rodean, que ella no puede saber hasta qué punto son reales o no, pero que representan una amenaza para esta chica y su tranquilidad de espíritu.

Esta novela de Woodiwiss la puedes disfrutar todavía hoy, siempre que tengas en cuenta el tipo de novela que es. Si tienes la oportunidad de leerla, merece la pena.

Si la pongo «solo» cuatro estrellas es porque yo puntúo las novelas en relación con otras de la misma autora. Para mí la «novela diez» de Woodiwiss es Cenizas al viento, donde todavía riza más el rizo con el cross-dressing & in disguise.

Pocas veces, cuando haces Arqueología romántica, te encuentras con cosas tan estupendas como esta.



Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes disfruten de las novelas old skool.

Otras críticas de la novela:

En español, tenemos la crítica de A la cama con… un libro, que le da 5 Gandys. 

Crítica de Mariam, en El rincón de la novela romántica. 

Preparar Lectura le pone 4 estrellas y lo considera un «clásico de romántica».

En inglés, Bookpushers le puso una A. 

Touched by the page. 

Sinopsis, estudio, análisis, etc., en AllReaders.com. 

Añado algo muy divertido, un Cover Snark que hicieron en Smart Bitches Trashy Books con las portadas de Woodiwiss. Básicamente, es una conversación así en plan echarte unas risas comentando las portadas de sus libros, tan ochenteros. 

viernes, 1 de abril de 2022

50 años de… “La llama y la flor”, de Kathleen Woodiwiss

 

Arqueología romántica: bodicerippeando


 

DATOS GENERALES

Título original: The flame and the flower

Género: histórica / 1799

Fecha de publicación original: 4/1972

Parte de una serie: Birmingham #1

 

En España (1.ª edición, creo)

ISBN 13: 978-84-7442-189-7

Traductora: Lidia Porta

Fecha edición: 6/1980

Publicación: Asesoría Técnica de Ediciones

538 págs., rústica

 

SINOPSIS (de La casa del libro) 

Una mujer a merced de los caprichos del destino.

Un intento de violación marca para siempre la vida de Heather. Al verse acosada por su agresor, lo hiere de muerte. Horrorizada, huye y empieza a vagar por las calles de Londres. Acaba en un barco, donde el capitán, confundiéndola con una prostituta, abusa de ella.

Al cabo de un tiempo, Heather descubre que está# embarazada, y el capitán del barco accede a reparar la deshonra tomándola por esposa. Poco a poco, el inicial recelo entre ambos da paso al afecto y madura el germen del amor. Sin embargo, el pasado acecha, presto a asestar un golpe brutal a sus sueños.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, la incluí en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, versión de 2017, en el puesto 127, y sigue por allá arriba. La han incluido en muchas listas, como las cien mejores novelas románticas de The Romance Reader, en el año 1999, allí tenía el puesto 15. Apareció en dos Top 100 de All About Romance, el de 1998, n.º 35, y en 2000, n.º 76. También en los top 1000 de Book Binge (está la 2) y RomanceNovels.Me (la 17), o en la lista de The Best Romance Novels Ever Written (ProWritingAid), la 19. Cuando en 1997 All About Romance hizo su crítica de All-Time Reader Favorites, allí estaba, la 26. El rincón de la novela romántica también sacó una lista de cien mejores, allá por el año 2010 (ya deberían intentar otra, ¿no?) y ahí apareció, la 92. Pero es que hasta Jack Moreno, cuando en su blog sacó una lista de lo que consideraba las 70 mejores novelas románticas, también mencionó esta. Tiene crítica de DIK A en All About Romance, es un Guilty Pleasures Purest Delight, un romance.io all time favorites… vamos, que es la favorita de mucha gente.

 

CRÍTICA

¡¡¡🍰🍸🌟50 años 🍰🍸🌟!!! 

Este mes de abril se cumple medio siglo de la publicación de The flame and the flower. A este clásico se achaca la creación del género romántico en su forma moderna.

A la huérfana Heather la cuidan (es un decir) sus tíos. Su tía, sobre todo, la trata fatal. Cuando la ofrecen la oportunidad de ir a Londres a trabajar, Heather no se lo piensa dos veces.

Las cosas no son como parecen y acabará en manos de un tipo que intenta violarla. Ella se defiende como puede y sale huyendo.

Será eso de huir del fuego para caer en las brasas…

Porque un par de marineros la cogen y se la llevan a su capitán, como un regalo.

Brandon Birmingham, un tipo guapo y con parné, pero de mal carácter. Como cree que Heather es una prostituta, la viola sin miramientos. Luego, cuando descubre que era virgen, de buena familia, y encima se queda embarazada, pues no le queda otra cosa que casarse con ella.

Sí, hay tantas cosas malas en ese planteamiento que me abstengo de comentar más.

Brandon se la lleva a su barco a Norteamérica. Allí vivirán en una mansión que, aunque está en el Sur, no tiene esclavos sino trabajadores asalariados.

La llama y la flor es el paradigma de la llamada old skool. 

El «ideal platónico del bodice ripper» dicen Wendell-Tan en Beyond heaving bosoms. En este tipo de novela, propia de los años setenta y ochenta, tenía una serie de características que vemos aquí. Para empezar, la notable diferencia de edad entre los protagonistas, Heather de 17 años, Brandon de 35, ¡más del doble!, menudo asaltacunas.

Lo que más caracterizaba a estas historias y de ahí su nombre, la violencia, especialmente sexual. Aquí la viola, pero no una de esas cosas que si quieres mirarlo de perfil pues piensas que igual bueno no se justifica pero se explica porque él estaba borracho, o ella es tan tímida y no acierta a decir que no. 

No, qué va, no es eso. Ella se lo dice clarito:

¿Es que no tienes conciencia? ¿Acaso no importa que yo no quiera estar aquí?

A lo que aquí esta prenda de hombre, le suelta:

No lo deseas ahora, mi amor, pero lo hará más adelante.

Para entonces llevaba ya… según mi cuenta, tres violaciones.

Y sigue, ¿eh?

—No te opongas —murmuró—. Disfrútalo.

O sea, chica, que el problema es tuyo por resistirte. En fin, no me digáis que esta joya no merece la pena. Eran novelas de las que se decía que «la violación formaba parte del cortejo», pero es que esto pasa de castaño oscuro. Añádele la intimidación:

Podría deshacerme de una fulana como tú sin que nadie se diera cuenta. .. Ándate con ojo y quizás sobrevivas.

Es así al principio y también cientos de páginas más allá, intimidando e insultando: 

No tengo ni el tiempo ni el humor para tener que estar aprobando todos tus caprichos. Te ruego ejercites tu cabeza de chorlito…
¿Cómo puedo acercarme a esa zorra…? (ojo, que se refiere ya a su esposa)…
Tomó mi semilla en su interior, traicionándome (¿Qué quiere decir, que se quedó embarazada a propósito cuando él la violó?)…
¿Tienen los esposos la suerte de contar con zorras tan seductoras como mujeres? ¿Son las demás mujeres tan hermosas y deseosas de complacer a sus maridos?
No era mi intención volver a tomarte por la fuerza... pero si debo hacerlo, lo haré.

Aunque al principio se defiende, Heather pronto se convierte en un perfecto felpudo:

—Oh, Brandon, lo siento —se disculpó sumisa—. He sido muy mezquina al pensar mal de ti.

Sí, claro, ¿por qué vas a pensar mal de él, si solo te ha violado, intimidado, amenazado…? (modo ironía on).

No puede faltar el gran malentendido (big mis), que es básicamente que cada uno piensa que el otro no lo desea y tienen demasiado orgullo para preguntarlo.

Para Jayne Ann Krentz (Dangerous men and adventurous women) el secreto atractivo de los héroes alfa es que eran a un tiempo héroes y villanos:

El héroe en un romance es el mayor desafío que la heroína debe enfrentarse y conquistar… El héroe debe ser en parte un villano, o no sería un gran desafío para una mujer fuerte.

La idea es que solo tiene mérito conquistar a un hombre amenazador y violento que tiene todas las ventajas (la fuerza, el dinero, la posición social…). Por eso abundaban este tipo de protagonistas. El más odioso quizá sea Clayton Westmoreland de Tú eres mi amor. En Beyond heaving bosoms los meten a los dos en la misma categoría de protagonistas, la de los 

Alphole Heroes We’d Like to Slap Around Some.

Por supuesto, tanto Heather como Brandon son muy atractivos físicamente, objeto de deseo de todo hombre o mujer que se cruza por su camino. Él tiene parné (comercio, barco, plantación, molino…) y ella, pedigrí, porque es de buena familia.

Le tengo mucho cariño a Kathleen Woodiwiss, porque con ella descubrí la novela romántica. Pero francamente muchos de sus libros no han envejecido bien. Creo que se salvarían Cenizas al viento, Shanna, Una rosa en invierno y, quizá, Para siempre en tus brazos.

El resto, entiendo que hay que tomárselos como una antigualla. Las críticas son extremadas: o la adoran o la odian. No hay término medio. Para mí,… Creo que estoy un poco mayor para estas cosas.

Como primera novela, es admirable. Porque lo que es la narración en sí, me parece muy llevadera. Me ha costado terminarla, pero creo que si te va este tipo de novela, puede ser una lectura... agradable.

Valoración personal: no merece la pena, salvo interés histórico, 2

Se la recomendaría a: fans de la arqueología romántica

Otras críticas de la novela:

En español:

Dos críticas en El rincón de la novela romántica, una la pone 9,5/10 y la otra la considera imprescindible. 

A Claudia (Libros de Romántica) no es la que más le gusta de la autora, pero no le decepcionó. 

Las narraciones de Sara la considera agridulce. 

Vamos a un puñadito de páginas en inglés. 

En All About Romance hay dos críticas de 1998, una que le pone una A,  y otra, firmada por Blythe Smith que la califica con una D. 

The Hope Chest Reviews, 3 ½ estrellas. 

Sarah, en Dear Author, le pone C- al contenido, una A por la influencia. 

Como es una novela que forma parte de la historia, tiene artículo en la Wikipedia… en inglés. 

 

Y ahora, un poco de historia, los bodice rippers.

Haciendo arqueología romántica, el contexto lo es todo.

Un artefacto aislado te parecerá más o menos bonito, o útil, pero si no sabes en dónde ha aparecido, a qué capa temporal pertenece, no llegas a comprender su sentido y qué significó en su momento.

Eso es lo que hay que hacer con esta novela, irnos al momento en que se publicó e intentar entender por qué fue todo un fenómeno superventas.

¡Claro que había romántica antes...!

Así, a bote pronto, recuerdo: novelitas genéricas de Mills & Boon, las encantadoras regencias de Georgette Heyer o las góticas de Mary Stewart, a quien se considera madre del suspense romántico. Había también tochos históricos protagonizados por mujeres que incluían romance: Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell (1936), Catalina, duquesa de Lancaster de Anya Seton (1954), Angélica, marquesa de los Ángeles de Anne Golon (1956) o Bond of Blood, de Roberta Gellis (1965).

Sí que hubo antes libros exitosos con sus referencias sexuales explícitas, hasta el punto de considerarlas pornográficas, como El árabe de E. M. Hull (1919) o Por siempre Ámbar de Kathleen Winsor (1944). Esa es la línea que exploró Kathleen Woodiwiss. Y por eso tuvo éxito, por el sexo que había, aunque fuera forzado.

Esa era la novedad y por eso tuvo éxito: el sexo. No le deis más vueltas. Las novelas románticas eran muy castas, los intercambios íntimos eran inexistentes o reducidos al mínimo. Y luego viene ella y habla, en The flame and the flower, de pechos, de aureolas asomando, de la piel, turgencias varoniles…



Era la época de la liberación femenina y la mera idea de que una mujer sintiera placer sexual era algo novedoso. Pero como no se veía del todo bien que lo buscaran activamente, se inventaban esto de la violación a manos de un tipo guapo y rico que se casaba con ellas. Queda feo, lo sé, pero estamos hablando de los años setenta, cuando todo era feo y cutre, hasta el cine.

(Bueno, quitando La guerra de las galaxias, pero no nos desviemos).

Como esta novela forma ya parte de la historia editorial, hablan de ella en la Wikipedia, en inglés. Os traduzco algunos detalles:

Como la mayor parte de editores en rústica, Avon elegía un libro cada mes que recibía más publicidad, y una tirada más grande… Con su publicación en abril de 1972 como un libro "Avon Spectacular", la novela fue la primera romántica en publicarse como un libro de tapa blanda original. Como los romances genéricos, se distribuyó en kioscos y otros puntos de venta masiva… La primera edición tuvo medio millón de copias. En 1978, había alcanzado cuarenta ediciones, y vendido más de cuatro millones y medio de ejemplares.

La portada, diseñada por la directora artística de Avon, Barbara Bertoli, estableció el modelo de las cubiertas de romance histórico sensual. La portada era un ejemplo de lo que se llamó "el look Avon" con un fondo grande de color sólido, letra grande y una pequeña ilustración.

El camino que abrió esta novela lo siguieron obras como Sweet Savage love de Rosemary Rogers, La amante cautiva de Shirlee Busbee, o La novia cautiva de Johanna Lindsey. 

Mucho se ha reflexionado desde entonces sobre este tipo de novelas.

Susan Elizabeth Phillips en Dangerous men and adventurous women recuerda que ellas eran jóvenes, feministas y sin embargo leían estos libros. No, no quemaban librerías, ni se indignaban por ellos. No veían contradicción entre el feminismo y las lecturas románticas.

¿Por qué? Son fantasías. No significan que tú quieras vivirlo, como recuerda el artículo de Daphne Clair en el mismo libro, en plan irónico diciendo que entonces podemos asumir que a los hombres, que son los consumidores de thrillers y las del Oeste, les gusta recibir palizas, tiros, apuñalamientos, ser arrastrados por caballos a galope o lanzados desde vehículos en marcha.

Laura Kinsale defiende la teoría de que no admiramos a las heroínas, ni queremos estar en su lugar. Son placeholders, sirven para preguntarnos qué haríamos nosotras en ese caso, pero no nos identificamos con ellas. Al contrario, a las heroínas las aceptamos o rechazados conforme a nuestros propios valores.

Doreen Owens Malek viene a decir que libros como Shanna, de Woodiwiss, son simplemente una diversión en las que la heroína triunfa al final.

Las novelas para mujeres no solían tener sexo y de repente tenían mucho, aunque en formato inicialmente violento. Luego ya, con su marido, la cosa les encantaba. Era una novedad entonces.

Afortunadamente, las violaciones, el sexo forzado, fueron desapareciendo de la novela romántica más o menos a principios de los noventa. Luego he vuelto a ver esas relaciones tóxicas y comportamientos abusivos, en subgéneros como el juvenil o el paranormal. Pero en contemporánea o histórica ahora se consideraría intolerable.

Por eso, medio siglo después, historias como la de Brandon y Heather nos suenan muy viejunas. Lo paradójico es que sonaban muy modernas en los setenta y han envejecido peor que las novelas blancas de Mary Stewart o Georgette Heyer, que tenían su encanto por otro lado, no en el del sexo. Y por eso seguimos leyéndolas con placer.

De todas formas, hay que hacer un homenaje a esta novela, con todos sus defectos, por muy políticamente incorrecta que ahora nos suene. Tenemos que entenderla desde la perspectiva de entonces. Y agradecer que iniciara un camino que nos ha llevado hasta aquí, cuando tenemos novelas románticas de todo tipo, para que podamos escoger las que más nos vaya.

Gracias, Kathleen, va por ti.


Kathleen, foto de Joan Bingham (1977), vía Wikimedia Commons.