Arqueología romántica: bodicerippeando
DATOS GENERALES
Título
original: The flame and the flower
Género: histórica / 1799
Fecha de publicación original: 4/1972
Parte de una serie: Birmingham #1
En España (1.ª edición, creo)
ISBN 13: 978-84-7442-189-7
Traductora: Lidia Porta
Fecha edición: 6/1980
Publicación: Asesoría Técnica de
Ediciones
538 págs., rústica
SINOPSIS (de La casa del libro)
Una mujer a merced de los
caprichos del destino.
Un
intento de violación marca para siempre la vida de Heather. Al verse acosada por su agresor, lo hiere de muerte.
Horrorizada, huye y empieza a vagar por las calles de Londres. Acaba en un
barco, donde el capitán, confundiéndola con una prostituta, abusa de ella.
Al
cabo de un tiempo, Heather descubre que está# embarazada, y el capitán del
barco accede a reparar la deshonra tomándola por esposa. Poco a poco, el
inicial recelo entre ambos da paso al afecto y madura el germen del amor. Sin
embargo, el pasado acecha, presto a asestar un golpe brutal a sus sueños.
¿Entra dentro de “Lo mejor de la
novela romántica”?
Sí, la
incluí en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, versión de 2017, en
el puesto 127, y sigue por allá arriba. La han incluido en muchas listas, como las cien mejores novelas románticas
de The Romance Reader, en el año 1999, allí tenía el puesto 15. Apareció en dos Top 100 de All About Romance, el de 1998, n.º 35, y en 2000, n.º 76. También en los top 1000 de Book Binge (está la 2) y RomanceNovels.Me (la 17), o en la lista de The Best Romance
Novels Ever Written (ProWritingAid), la 19.
Cuando en 1997 All About Romance hizo su crítica de All-Time Reader Favorites,
allí estaba, la 26. El rincón
de la novela romántica también sacó una lista de cien mejores, allá por el año 2010 (ya deberían intentar otra, ¿no?) y ahí apareció, la 92. Pero es que hasta
Jack Moreno, cuando en su blog sacó una lista de lo que consideraba las 70 mejores novelas románticas, también mencionó esta. Tiene crítica de DIK A en All About Romance, es un Guilty
Pleasures Purest Delight, un romance.io all time favorites… vamos, que es la
favorita de mucha gente.
CRÍTICA
¡¡¡🍰🍸🌟50 años 🍰🍸🌟!!!
Este mes de abril se cumple medio siglo de la
publicación de The flame and the flower.
A este clásico se achaca la creación del género romántico en su forma moderna.
A la huérfana Heather la cuidan (es un decir) sus
tíos. Su tía, sobre todo, la trata fatal. Cuando la ofrecen la oportunidad de ir
a Londres a trabajar, Heather no se lo piensa dos veces.
Las cosas no son como parecen y acabará en manos de un
tipo que intenta violarla. Ella se defiende como puede y sale huyendo.
Será eso de huir del fuego para caer en las brasas…
Porque un par de marineros la cogen y se la llevan a
su capitán, como un regalo.
Brandon Birmingham, un tipo guapo y con parné,
pero de mal carácter. Como cree que Heather es una prostituta, la viola sin
miramientos. Luego, cuando descubre que era virgen, de buena familia, y encima
se queda embarazada, pues no le queda otra cosa que casarse
con ella.
Sí, hay tantas cosas malas en ese planteamiento que me
abstengo de comentar más.
Brandon se la lleva a su barco a Norteamérica. Allí
vivirán en una mansión que, aunque está en el Sur, no tiene esclavos sino
trabajadores asalariados.
La llama y
la flor es el paradigma de la llamada old skool.
El «ideal platónico del bodice ripper» dicen Wendell-Tan en Beyond heaving bosoms. En este tipo de
novela, propia de los años setenta y ochenta, tenía una serie de características que vemos aquí. Para empezar, la notable
diferencia de edad entre los protagonistas, Heather de 17 años, Brandon de 35, ¡más del doble!, menudo asaltacunas.
Lo que más caracterizaba a estas historias y de ahí su
nombre, la violencia, especialmente sexual. Aquí la viola, pero no una de esas cosas que si quieres mirarlo de perfil pues piensas que igual bueno no se justifica pero se explica porque él estaba borracho, o ella es tan tímida y no acierta a decir que no.
No, qué va, no es eso. Ella
se lo dice clarito:
¿Es que no tienes conciencia? ¿Acaso
no importa que yo no quiera estar aquí?
A lo que aquí esta prenda de hombre, le suelta:
No lo deseas ahora, mi amor, pero lo
hará más adelante.
Para entonces llevaba ya… según mi cuenta, tres
violaciones.
Y sigue, ¿eh?
—No te opongas —murmuró—.
Disfrútalo.
O sea, chica, que el problema es tuyo por resistirte.
En fin, no me digáis que esta joya no merece la pena. Eran novelas de las que se
decía que «la violación formaba parte del cortejo», pero es que esto pasa de
castaño oscuro. Añádele la intimidación:
Podría deshacerme de una fulana como
tú sin que nadie se diera cuenta. .. Ándate con ojo y quizás sobrevivas.
Es así al principio y también cientos de páginas más
allá, intimidando e insultando:
No tengo ni el tiempo ni el humor para tener que estar aprobando todos tus
caprichos. Te ruego ejercites tu cabeza de chorlito…
¿Cómo puedo acercarme a
esa zorra…? (ojo, que se refiere ya a su esposa)…
Tomó mi semilla en su interior,
traicionándome (¿Qué quiere decir, que se quedó embarazada a propósito cuando él la violó?)…
¿Tienen los esposos la suerte de contar con zorras tan seductoras como
mujeres? ¿Son las demás mujeres tan hermosas y deseosas de complacer a sus
maridos?
No era mi intención volver a tomarte por la fuerza... pero si debo
hacerlo, lo haré.
Aunque al principio se defiende, Heather pronto se
convierte en un perfecto felpudo:
—Oh, Brandon, lo siento —se disculpó
sumisa—. He sido muy mezquina al pensar mal de ti.
Sí, claro, ¿por qué vas a pensar mal
de él, si solo te ha violado, intimidado, amenazado…? (modo ironía on).
No puede faltar el gran malentendido (big mis), que es básicamente que cada uno
piensa que el otro no lo desea y tienen demasiado orgullo para preguntarlo.
Para Jayne Ann Krentz (Dangerous men and adventurous women) el secreto atractivo de los
héroes alfa es que eran a un tiempo héroes y villanos:
El héroe en un romance es el mayor desafío que la
heroína debe enfrentarse y conquistar… El héroe debe ser en parte un villano, o
no sería un gran desafío para una mujer fuerte.
La idea es que solo tiene mérito conquistar a un
hombre amenazador y violento que tiene todas las ventajas (la fuerza, el
dinero, la posición social…). Por eso abundaban este tipo de protagonistas. El más odioso quizá sea Clayton Westmoreland de Tú eres mi amor. En Beyond heaving bosoms los meten a los dos en la misma categoría de protagonistas, la de los
Alphole Heroes We’d Like to Slap Around Some.
Por supuesto, tanto Heather como Brandon son muy atractivos físicamente,
objeto de deseo de todo hombre o mujer que se cruza por su camino. Él tiene parné
(comercio, barco, plantación, molino…) y ella, pedigrí, porque es de buena
familia.
Le tengo mucho cariño a Kathleen Woodiwiss, porque con
ella descubrí la novela romántica. Pero francamente muchos de sus libros no han
envejecido bien. Creo que se salvarían Cenizas al viento, Shanna, Una rosa en invierno y, quizá, Para siempre en tus brazos.
El resto, entiendo que hay que tomárselos como una antigualla. Las críticas son extremadas: o la adoran o la odian. No hay
término medio. Para mí,… Creo que estoy un poco mayor para estas cosas.
Como primera novela, es admirable. Porque lo que es la
narración en sí, me parece muy llevadera. Me ha costado terminarla, pero creo que si te va
este tipo de novela, puede ser una lectura... agradable.
Valoración
personal: no merece
la pena, salvo interés histórico, 2
Se
la recomendaría a:
fans de la arqueología romántica
Otras
críticas de la novela:
En español:
Dos críticas en El rincón de la novela romántica, una la pone 9,5/10 y la
otra la considera imprescindible.
A Claudia (Libros de Romántica) no es la
que más le gusta de la autora, pero no le decepcionó.
Las narraciones de Sara la considera
agridulce.
Vamos a un puñadito de páginas en inglés.
En All About Romance hay dos críticas de
1998, una que le pone una A, y otra, firmada por Blythe Smith que la
califica con una D.
The Hope Chest Reviews, 3 ½ estrellas.
Sarah, en Dear Author, le pone C- al contenido, una A por la influencia.
Como es una novela que forma parte de la
historia, tiene artículo en la Wikipedia… en inglés.
Y ahora,
un poco de historia, los bodice rippers.
Haciendo arqueología romántica, el contexto lo es
todo.
Un artefacto aislado te parecerá más o menos bonito, o
útil, pero si no sabes en dónde ha aparecido, a qué capa temporal pertenece, no
llegas a comprender su sentido y qué significó en su momento.
Eso es lo que hay que hacer con esta novela, irnos al
momento en que se publicó e intentar entender por qué fue todo un fenómeno
superventas.
¡Claro que había romántica antes...!
Así, a bote pronto, recuerdo: novelitas genéricas
de Mills & Boon, las encantadoras regencias de Georgette Heyer o las
góticas de Mary Stewart, a quien se considera madre del suspense romántico.
Había también tochos históricos protagonizados por mujeres que incluían romance:
Lo que el viento se llevó, de
Margaret Mitchell (1936), Catalina,
duquesa de Lancaster de Anya Seton (1954), Angélica, marquesa de los Ángeles de Anne Golon (1956) o Bond of Blood, de Roberta Gellis (1965).
Sí que hubo antes libros exitosos con sus referencias
sexuales explícitas, hasta el punto de considerarlas pornográficas, como El árabe de E. M. Hull (1919) o Por siempre Ámbar de Kathleen Winsor (1944).
Esa es la línea que exploró Kathleen Woodiwiss. Y por eso tuvo éxito, por el
sexo que había, aunque fuera forzado.
Esa era la novedad y por eso tuvo éxito: el sexo. No
le deis más vueltas. Las novelas románticas eran muy castas, los intercambios
íntimos eran inexistentes o reducidos al mínimo. Y luego viene ella y habla, en The flame and the flower, de pechos, de aureolas asomando, de la piel, turgencias varoniles…
Era la época de la liberación femenina y la mera idea
de que una mujer sintiera placer sexual era algo novedoso. Pero como no se veía
del todo bien que lo buscaran activamente, se inventaban esto de la violación a
manos de un tipo guapo y rico que se casaba con ellas. Queda feo, lo sé, pero
estamos hablando de los años setenta, cuando todo era feo y cutre, hasta el
cine.
(Bueno, quitando La
guerra de las galaxias, pero no nos desviemos).
Como esta novela forma ya parte de la historia
editorial, hablan de ella en la Wikipedia, en inglés. Os traduzco algunos detalles:
Como la mayor parte de
editores en rústica, Avon elegía un libro cada mes que recibía más publicidad,
y una tirada más grande… Con su publicación en abril de 1972 como un libro "Avon
Spectacular", la novela fue la primera romántica en publicarse como un
libro de tapa blanda original. Como los romances genéricos, se distribuyó en
kioscos y otros puntos de venta masiva… La primera edición tuvo medio millón de
copias. En 1978, había alcanzado cuarenta ediciones, y vendido más de cuatro
millones y medio de ejemplares.
La portada, diseñada por la
directora artística de Avon, Barbara Bertoli, estableció el modelo de las
cubiertas de romance histórico sensual. La portada era un ejemplo de lo que se
llamó "el look Avon" con un fondo grande de color sólido, letra
grande y una pequeña ilustración.
El camino que abrió esta novela lo siguieron obras
como Sweet Savage love de Rosemary
Rogers, La amante cautiva de Shirlee
Busbee, o La novia
cautiva de Johanna Lindsey.
Mucho se ha reflexionado desde entonces sobre este
tipo de novelas.
Susan Elizabeth Phillips en Dangerous men and adventurous women recuerda que ellas eran
jóvenes, feministas y sin embargo leían estos libros. No, no quemaban
librerías, ni se indignaban por ellos. No veían contradicción entre el feminismo y las lecturas románticas.
¿Por qué? Son fantasías. No significan que tú quieras
vivirlo, como recuerda el artículo de Daphne Clair en el mismo libro, en plan
irónico diciendo que entonces podemos asumir que a los hombres, que son los
consumidores de thrillers y las del Oeste, les gusta recibir palizas, tiros,
apuñalamientos, ser arrastrados por caballos a galope o lanzados desde
vehículos en marcha.
Laura Kinsale defiende la teoría de que no admiramos a
las heroínas, ni queremos estar en su lugar. Son placeholders, sirven para preguntarnos
qué haríamos nosotras en ese caso, pero no nos identificamos con ellas. Al
contrario, a las heroínas las aceptamos o rechazados conforme a nuestros
propios valores.
Doreen Owens Malek viene a decir que libros como
Shanna, de Woodiwiss, son simplemente una diversión en las que la heroína
triunfa al final.
Las novelas para mujeres no solían tener sexo y de
repente tenían mucho, aunque en formato inicialmente violento. Luego ya, con su
marido, la cosa les encantaba. Era una novedad entonces.
Afortunadamente, las violaciones, el sexo forzado,
fueron desapareciendo de la novela romántica más o menos a principios de los
noventa. Luego he vuelto a ver esas relaciones tóxicas y comportamientos
abusivos, en subgéneros como el juvenil o el paranormal. Pero en contemporánea
o histórica ahora se consideraría intolerable.
Por eso, medio siglo después, historias como la de
Brandon y Heather nos suenan muy viejunas. Lo paradójico es que sonaban muy
modernas en los setenta y han envejecido peor que las novelas blancas de Mary
Stewart o Georgette Heyer, que tenían su encanto por otro lado, no en el del
sexo. Y por eso seguimos leyéndolas con placer.
De todas formas, hay que hacer un homenaje a esta novela, con todos sus defectos, por muy políticamente incorrecta que ahora nos suene. Tenemos que entenderla desde la perspectiva de entonces. Y agradecer que iniciara un camino que nos ha llevado hasta aquí, cuando tenemos novelas románticas de todo tipo, para que podamos escoger las que más nos vaya.
Gracias, Kathleen, va por ti.
Kathleen, foto de Joan Bingham (1977), vía Wikimedia Commons.