Acaba ya el Reto Rita 2.0 con una autora de la que yo no había leído nada hasta la fecha. Solo sabía que escribía contemporánea.
Ya he dicho en otras ocasiones que eso
de «contemporánea» puede encubrir ambientaciones muy diferentes (mundano, en
plan amor y lujo y jet set,… o pequeña ciudad o pueblo con gente corrientita…),
e incluso estilos o tonos diferentes, desde el humor hasta el drama.
Robyn Carr me sonaba del tipo ciudad
pequeña, porque cuando NPR escogió las 100 mejores novelas/series románticas
incluyó Virgin River de esta autora. Hablé de ello aquí y dije:
Acabo con una serie contemporánea de esas en plan “pueblecito entrañable”, Virgin River, de Robyn Carr. De las aproximadamente veinte novelas que se integran en esta serie, están traducidas al español casi todas. Si quieres probarla, puedes empezar por el principio, Un lugar para soñar (2007).
Bueno, pues voy a seguir mi propio consejo –me dije–, empezar por
el principio con Un lugar para soñar.
DATOS GENERALES
Título
original: Virgin River
Subgénero: contemporánea
Fecha de publicación original en inglés:
2007
Parte de una serie: Virgin River #1
Edición en España:
Título: Un lugar para soñar
Traductora: Ana Peralta
de Andrés
Fecha: 03/2009
Editorial: Harlequin Ibérica
Colección: Mira, 221
SINOPSIS (El rincón de la novela romántica)
Se busca comadrona para
trabajar en Virgin River, un pueblo de seiscientos habitantes. Un lugar
diferente rodeado de bosques de secuoyas y ríos de aguas cristalinas. El puesto
de trabajo incluye la vivienda gratuita.
Cuando Melinda Monroe leyó aquel anuncio al
año de haber enviudado, decidió inmediatamente que Virgin River era el lugar
perfecto para superar su dolor y retomar el trabajo de comadrona que tanto le
gustaba.
Pero sus esperanzas se
hicieron añicos en cuanto llegó allí: la cabaña estaba destrozada, las
carreteras eran intransitables y el médico del pueblo no quería saber nada de
ella. Comprendiendo que había cometido un terrible error, decidió marcharse a
la mañana siguiente.
Pero una recién nacida
abandonada en la consulta del médico le hizo cambiar de planes... Y un ex
marine contribuyó a consolidar ese cambio.
¿Entra dentro
de “Lo mejor de la novela romántica”?
Esta novela está en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, con
el n.º 325. No ha entrado en ningún
Top 100 de All About Romance, pero sí estuvo entre «lo mejor del resto» en
2013, la 167, y estuvo en la ronda 2 para elegir el Top 100 de 2018. Como he
explicado más arriba, junto con el resto de la serie, fue incluida por NPR entre
las 100 mejores novelas/series románticas. Aparece en el Top 101 de Booklist. Y
también entre las mil mejores de RomanceNovelsMe, la 516. Fue un Top Pick!
Tanto para la página web Romance Readers at Heart como para Romantic Times.
Luego tiene algunos tópicos que resultan atractivos, como el amor y la amistad
entre el héroe y la heroína.
CRÍTICA
Al leer el primer
capítulo de esta novela, me dije a mí misma «qué horror, no, por favor, no
quiero otro macomber…!»
(Porque sí, chicas, gracias
a este Reto RITA 2.0 he adquirido una nueva expresión, ser (o hacerte, o sufrir) un macomber. No necesitáis que
lo explique, ¿verdad?)
Mel me pareció una atolondrada
sin mucho seso. Enfermera en Los Ángeles, acepta un trabajo en una zona remota
de montañas en la que ni siquiera funcionan los móviles, y lo vende todo, y se
va, sin haber visitado aún ese sitio.
Se saldrá de la
carretera, la cabaña donde va a vivir es una mierda que se cae a pedazos y el poblachón
resulta de lo más feo.
Cuando empiezas a
conocer a otros personajes, la cosa no mejora: el viejo cascarrabias que la
rescata, la vieja del visillo que la ha contratado, el tipo mazáo, ex marine,
que lleva la taberna local y que le mira el culo nada más conocerla,… Todos me
cayeron fatal, me resultaron antipáticos.
No me extrañó nada que Melinda esté
deseando largarse de allí. Por mucho que Jack le haga ojitos. Pero aparece un recién
nacido abandonado y Mel, enfermera y comadrona, simplemente no puede irse sin
saber que está bien. Luego hay mujeres preñadas y claro, tiene que ayudarlas. Así
que no, al final no se va.
El libro luego remontó y ganó en interés.
¿Lo mejor? La tensión sexual y las escenas sensuales, muy bien escritas, muy
expresivas de la necesidad de intimidad entre dos personas que sienten algo
más.
Eso sí, tiene esa manía
«coitocéntrica» según la cual no es sexo de verdad si no es penetrativo:
No habían tardado mucho tiempo en averiguar cómo se podía conseguir un orgasmo sin necesidad de penetración, algo que Ricky agradecía de manera especial. Pero aun así, él quería más. Quería que tuvieran una relación de verdad,…
Pues nada, seguid con ello, pero
luego no quiero quejas sobre lo difícil, o imposible, que es lograr un orgasmo
de esta manera.
La novela me sonó, en general,
demasiado conservadora como para sentirme cómoda.
Algunas reflexiones sobre la
maternidad me hacían poner los ojos en blanco. Parece que hasta defiende el
parto con dolor frente al hospitalario...
…En el que está todo tan esterilizado y cuentas con un cirujano y un anestesista para ayudarte en el parto. Aquí sólo estamos yo y la madre, intentando sacar adelante el trabajo. Es algo tan natural… tan rural
No, no le veo la mística al parto
«natural», que hace de la epidural una especie de palabrota, ni esa manía de la
gente por «lo natural» en general. A mí dame lo artificial, lo químico, lo que
me hace una persona que goza de los beneficios de la civilización: fuera
sufrimiento y viva vivir hasta los ochenta.
Igual el prejuicio es mío, pero hasta
me sonaba racista cuando se metía con madres adictas al crack y a delincuentes
tiroteados, de los que habla con cierto desprecio. Como si solo fueran
problemas de individuos viciosos, sin reflexionar ni medio segundo a las
condiciones sociales de la gente,… No digo que la gente no sea responsable de
sus actos, pero sí que a veces las condiciones en las que naces hacen que sea
más difícil tomar buenas decisiones.
Como si dijera que Los Ángeles está
llena de negros violentos y quiere ir a un lugar con blanquitos pacíficos.
No sé, igual me equivoco, pero la forma
de pensar (y hablar) de la prota no me dio buen rollo.
Esta forma de ver los problemas sociales
como algo individual aparece en otros momentos del libro. Hay gente pobre,
vagabundos que malviven en la profundidad del bosque, pasando auténtica hambre
y que te los describen emaciados,… Mel les ayuda, les lleva comida. Pero como
entre ellos hay algún delincuente,…
*Spoiler* los hombres del pueblo deciden
ponerse en plan paramilitar y «limpiar» los bosques. Aquí la autora me perdió por
completo. Ser pobre no es delito, no es forzosamente culpa suya. Igual mejor ayudarlos
que tratarlos como alimañas… Me quedé tan perpleja del absoluto… fascismo de esa actuación, que no podía
creerme que no hubiese ni un momento de reflexión, conciencia o crítica. Nadie
se plantea que, oye, igual esta gente agradecería
que les echases una mano. Igual deberías
echarles una mano, por mucho que entre ellos haya algún delincuente.
Este progromo contra gente pobre fue
una de esas escenas tan estadounidenses y tan ajenas a mi mentalidad que,
simplemente, ya no podía ver a los habitantes de Virgin River de la misma
manera.
*Fin spoiler*
No me entendáis mal: este libro no es un macomber. Está bien escrito, sabe atrapar tu atención, el sexo
es estupendo… Y te cuenta una historia de amor entre dos personas que se
conocen, se gustan y recorren cierto camino emocional antes de decidir que esto
es amor del bueno, del que perdura, del que te compromete con otra persona a
largo plazo.
Aunque le dé solo dos estrellas
como al pestiño que leí de Macomber, no se le parece demasiado. La calificación
obedece más a mi experiencia personal.
Los personajes no me cayeron muy
bien, ¡los veía como votantes de Trump!, tuve ese problema ideológico con algunas
reflexiones y escenas de este libro. Luego, para qué vamos a engañarnos, a mí
el tópico alabanza de aldea me
repele.
No hay nada que me ponga más
nerviosa que vivir en un sitio con todos pendientes de lo que haces o dejas de
hacer, y hablando de ti. Prefiero ambientaciones más urbanas, o totalmente
salvajes en mitad del océano o las montañas, pero no estos,… nidos de cotillas.
Creo que, de este tipo de series, solo encontré
el gusto a Blue Heron, de Kristan Higgins, gracias al humor que mete en
las historias.
En resumen. No es el tipo de novela
con la que yo conecto, ni me han quedado ganas de probar nada más de la autora.
Valoración personal: antipática, 2.
Se la recomendaría a: quien guste de los pueblecitos
entrañables.
Otras críticas de la novela:
Como siempre que me
disgusta una novela universalmente aclamada, recomiendo leer otras críticas,
por si son más parecidas a vuestros gustos.
En El rincón de la novela romántica hay varias críticas, todas ellas favorables.
A El librero de Tetsu Hana le gustó.
Locas del Romance
también disfrutó de esta novela.
Paso a las críticas en
inglés:
4 estrellas le dan en The Hope Chest Reviews.
BookPushers califica
esta novela con una A.
La única que expresa
sentimientos encontrados sobre esta serie, de que le gusta pero reconoce
aspectos problemáticos, es este comentario que hace Aztec Lady en Her Hands My Hands.
