Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Brown. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Brown. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de junio de 2026

Revisitando favoritos: «Odio en el Paraíso» de Sandra Brown.

 




At first she wasn’t sure he was real.

[…] She thought he was a trick of her unfocused eyes or a product of late afternoon drowsiness and midsummer ennui.

[…] Like the pines, he was motionless. The trees stood as majestic and tall as sentinels.

[…] The unmoving form was undeniable male. So was the stance. Ah, yes, his stance was definitely, arrogantly masculine. One knee was bent, throwing his hip slightly off center.

It was intimidating to wake up from a nap and discover someone standing not twenty yards away watching you with the silence and patience of a predator. It was doubly disconcerting to find that that someone was a self-assured and cocky male who clearly saw you as the trespasser.

[…] “Get your nap out, pichouette?”

 

Así presenta Sandra Brown al protagonista masculino de esta novela, el cajún Cash Boudreaux. Schyler Crandall acaba de llegar a su casa de Luisiana, después de seis años de ausencia, y se duerme una siesta al aire libre. Se despierta con una figura masculina inquietante rondándola. Arrogante, sí, aunque también atractiva.

Dolors Udina, para la colección Cisne, tradujo esos mismos fragmentos de la forma que voy a decir a continuación aunque, para mí, no tiene la misma rotundidad que el original:

Al principio no estaba segura de que fuera real.

[…] Pensó que era un espejismo producido por la modorra de la tarde y el aburrimiento del verano.

[…] Como los pinos, que se erguían con majestuosidad cual centinelas, él permanecía inmóvil.

[…] Aquella forma inmóvil era sin lugar a dudas masculina, como su postura. ¡Ah! Sí, la postura era, definitiva y arrogantemente masculina. Tenía una rodilla doblada y la cadera ligeramente inclinada.

Era intimidante despertarse de una siesta y descubrir a alguien a menos de veinte metros mirándote con el silencio y la paciencia de un depredador. El desconcierto era aún mayor al ver que este alguien era un macho seguro de sí mismo y engreído que, por si fuera poco, miraba como si tú fueras el intruso.

[…] – ¿Ha terminado la siesta, pichouette?

 

«Slow heat in Heaven» es una novela de suspense romántico, publicada por primera vez en el año 1988, no sé si en enero o en mayo, porque he encontrado referencias a las dos fechas, para mi que debe ser mayo.

Creo que la leí primero en inglés, porque mi ejemplar tiene el sello de la Llibreteria Salas de Barcelona. Debí adquirir la traducción al español después. Así que calculo que la debí leer primero en inglés en 1996-1997, uno de esos años, y después en español.

No me gusta nada su portada en la edición española, que además cambia el color del pelo de los protagonistas. Se supone que Schyler es rubia de pelo largo y Cash más bien moreno, como cajún o acadio. O sea, justo lo contrario de lo que perpetraron en la edición de Cisne.

Comenté la novela aquí en el año 2017, cuando estaba repasando toda la bibliografía de Sandra Brown.

Es un noir sureño que he leído tropecientas veces, puro exceso de los ochenta, muy bigger than life. Una de esas novelas que cumple a la perfección lo que Billy Wilder dice de las películas: al público hay que agarrarle por el cuello en los primeros cinco minutos y no soltarle hasta el final.

El escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí) me ha hecho pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Y en ello estoy.

Cash Boudreaux es un héroe de los de antes, recio y áspero como papel de lija. Un bastardo (literal) con resentimiento frente al mundo.

 

—No le gusto, ¿verdad?

Cash respondió con franqueza:

–No, supongo que no, pero no se lo tome como algo personal.

–Intentaré recordarlo –dijo ella secamente–. ¿Por qué no le gusto?

–No es que me disguste usted, sino lo que representa.

–¿Y qué represento?

–Una persona que está dentro de la sociedad.

No esperaba una respuesta tan sucinta y simple.

–Eso no es mucho.

–Lo es para uno que está fuera.

 



En inglés reconozco que suena más cortante.

 

“An insider”.

“That’s not so much”

“To an outsider it is”.

 

Durante años ha sido, para mí, una novela de ⭐⭐⭐⭐⭐. Cuando la he vuelto a leer, en junio de 2026, me ha seguido encantando

Me alucina cómo la autora crea a los personajes y los mete en un mundo propio, con sus sabores, olores, sonidos propios de la Luisiana de los bayous. Crear mundos con palabras es, para mí, lo que distingue al novelista de raza. Si la leyera ahora, seguiría siendo cinco estrellas.

 

¿Se escriben novelas así hoy en día?

Yo tengo la impresión de que no. Desde luego, si las hay, yo no las he encontrado en el género romántico.

Ahora no se intenta reconstruir toda una cultura, que es lo que se hace en Odio en el Paraíso. Brown te pone ante los ojos todo un mundo, un paisaje y un paisanaje, con detalle. Aquí tienes la Luisiana de los bayous, sus relaciones sociales, la economía del lugar, la forma en que se trabaja y comercia con la extracción de madera, los diferentes personajes interactuando, cada uno con sus propias intenciones y una personalidad muy definida. 

Suelo decir que las novelistas actuales dotan a los personajes de identidad, no de personalidad, y por eso acaban resultando incluso más cliché de lo habitual en un género tan dado al estereotipo. Por eso son todos perfectamente intercambiables y, leído uno, leídos todos. 

En cambio, quien leyó esta novela recuerda siempre a Cash Boudreaux, como se recuerda de Derek Craven o a Clayton Westmoreland. No porque fueran perfectos o ideales, no; al contrario, estos tres que menciono tenían defectos y cometían errores; algunos, hasta actos reprobables. Se les recuerda porque las novelistas sabían crean personajes que sonaban individuales, con unos actos y unas palabras propios de ellos y no de ningún otro.

No veo en las novelas actuales personajes principales, y mucho menos secundarios, tan perfectamente descritos. Gente tan distinta y compleja, con sus debilidades y pasiones, sus gustos y sus maquinaciones particulares. Secretos guardados durante años, planes que se tuercen, malvados que intrigan...

Tanta violencia, tanta intensidad. 

El malo es de los que da mucho miedo, y ya sabéis que el suspense funciona mejor cuanto mejor sea el malo.

Si sólo lees romántica de los últimos años, no te parecerá que esta novela pertenezca al mismo género que las de Henry o Hazelwood. Hay tantas cosas políticamente incorrectas en ella, y el héroe es tan controvertido… Desde luego, no se parece en nada a esos protagonistas actuales que a mí me suenan como si fueran la bestie de la protagonista femenina, y (lo digo y lo repito) perfectamente intercambiables con cualquier otro de otra novela, incluso de otra autora.

Cash es arrogante, brutal o sibilino, según las circunstancias.

No pide permiso ni tampoco perdón

Ahora, también es una persona que percibe la debilidad de los vulnerables e intenta ayudar siempre que puede, aunque al exterior sea, pues eso, ya digo, papel de lija.

Lo suyo con Schyler es pura atracción física, aunque luego, en la página, no haya más que unas pocas escenas explícitas. Pero el lector siente toda la intensidad de su deseo por Schyler, toda la pasión por ella y su cuerpo. Una atracción larvada desde hace años, cuando era cría y la sacó de una situación complicada sin que nunca se lo agradecieran. Tienes que leer entre líneas que Cash (pese a sus palabras y muchos de sus actos) está colado por ella desde el minuto uno. Realmente, no te lo pone negro sobre blanco. Eso es lo más delicioso, cuando parte de la historia la crea el espectador o el lector.

Decía Lubitsch (siempre según Wilder) que al público había que dejarle sumar dos y dos. Te querrán siempre.

Así son las novelas con solera, igual que las películas clásicas. No te lo dan todo mascado, tienes que sumar dos más dos.

Yo la recomiendo totalmente, salvo si tienes una sensibilidad muy woke o no eres capaz de suspender la incredulidad. Tampoco funcionará con lectores impacientes.

A continuación, os pongo una foto de mis dos ejemplares. Como veis, al libro en español yo le puse otra portada, inventándome una especie de collage en tono rojo pasión. ¡No me gusta nada de nada la portada original, ya os lo he dicho!

miércoles, 20 de mayo de 2026

Revisitando favoritos: «Tentación» de Sandra Brown.

 




Adam’s mouth dropped open in astonishment. Once he’d convinced himself that she wasn’t a nightmare, his head hit the pillow behind it with a defeated plop. He laughed mirthlessly. “God, I must have done dome serious sinning to find myself in this hell.”

“Hello to you too.”

[…]

“What the hell are you doing here?”

“I go out of my way to visit sick friends. It’s one of my virtues.”

“You don’t have any virtues. I doubt you have any friends. And if you do, I doubt you’re that conscientious about paying sick calls.”

Así presenta Sandra Brown la primera interacción entre Lilah y Adam en esta novela, en la que se reencuentran. No sé como lo traducirían en su momento en Harlequin Ibérica. Yo os pongo mi propia traducción:

Adam se quedó boquiabierto de asombro. Una vez convencido de que no era una pesadilla, dejó caer la cabeza sobre la almohada con un golpe derrotado. Se rio sin alegría.

—Dios, debo haber cometido algún pecado grave para acabar en este infierno.

—Hola a ti también.

[…]

—¿Qué coño estás haciendo aquí?

—Hago lo que sea por visitar a mis amigos enfermos. Es una de mis virtudes.

—Tú no tienes ninguna virtud. Dudo que tengas ningún amigo. Y si los tienes, dudo que seas tan consciente como para visitarlos cuando están enfermos.

Ella chasqueó la lengua.

—Vaya, estamos de mal humor hoy.

«Adam’s fall» es una novela romántica corta, genérica, tipo harlequín, publicada por primera vez en mayo de 1988, era el n.º 252 de Loveswept. La segunda de un dúo dedicado a las hermanas Mason.

A Sandra Brown la descubrí precisamente con una de sus novelas cortitas genéricas, en inglés. Luego vi que tenía traducidas novelas de suspense romántico y me las esnifé, una tras otra. Yo vivía por entonces en Barcelona, lo que podía encontrar en el Fnac de L’illa. Ya con internet, me fui poco a poco haciendo con todas sus novelas, las cortitas y las largas, gracias a la posibilidad de comprar en el extranjero. Entre todas sus novelas genéricas, esta es la que se convirtió en mis favoritas. La leí por vez primera…en abril de 2003, creo.

La comenté en este blog en el año 2017, cuando estaba repasando toda la bibliografía de Sandra Brown. 

Las chispas de hostilidad entre estos dos se convirtieron para mi en prototipo de bantering entre enemies. Sí, es una de esas novelas de esas «qué divertido es ver lo mal que se llevan algunos».

Básicamente Adam es un millonario que ha sufrido un accidente y necesita fisioterapia. Como los profesionales sanitarios le duran menos que un caramelo a la puerta de un cole, Lilah acaba siendo el último recurso. Así que ella viaja hasta Hawái, donde Adam vive, recluido en su casoplón, para recuperarlo, quiera él o no quiera, a pesar de que no pueden ni verse (desde el libro anterior).

La he leído, al menos, cuatro veces. La última, en el mes de abril de 2026. Escribir sobre mis héroes favoritos de romántica (aquí y aquí me ha hecho pensar en releer algunos de estos libros, a ver qué impresión me dan. Siempre he pensado que pocas novelas románticas aguantan una relectura. Cosas que te enamoraron la primera vez, a la segunda o tercera ya han perdido su brillo.

No sólo comentaba héroes de romántica, sino también parejas. Son novelas cuyos protagonistas principales funcionan de manera espectacular como pareja. Por separado, con otros personajes, no habrían tenido esa química.

Mencioné a Adam Cavanaugh & Lilah Mason como uno de esos casos que no tendrían el mismo feeling con otros. Esta novelita genérica «de enemigos a amantes» demuestra que no hacen falta mil páginas para una historia de amor resultona. 183 páginas tiene mi ejemplar.

Siempre la leí en inglés, no la tengo en español. Mi ejemplar es la versión que Bantam Books publicó en diciembre de 1994, cuando el original es de mayo de 1988. Las esgrimas verbales, y el tono de humor, son difícilmente traducibles. No creo que merezca la pena gastarme el dinero en la versión española.

Durante años ha sido, para mí, una novela de cinco estrellas. 

He vuelto a leer esta novela, y la anterior, Fanta C (Fantasía), la primera de las hermanas Mason, donde Lilah y Adam se conocen. Al volver a Adam’s fall, veo que la chispa sigue estando allí. Es sexy y resulta muy divertido ver el enfrentamiento entre estos dos personajes. Ahora, también soy consciente de que alguien que la lea hoy, en 2026, ex novo, se va a fijar en cosas en entonces no llamaban la atención.

Lo sé. Hay besos y toquiteos sin consentimiento previo, aunque tú sabes que desde el minuto uno (¿qué digo? ¡desde el libro anterior!) que estos dos están deseando echarse la zarpa encima, pese a que no sean muy conscientes de ello.

También, hay un personaje de origen extranjero, y no pronuncia bien el inglés. Se supone que da toque humorístico, pero a día de hoy incomoda.

Que ella sea la fisioterapeuta hace que más de una vez parezca escasamente profesional, en su deseo de pinchar a Adam y que reaccione, que se esfuerce para recuperarse.

Por eso, si la leyera hoy, quizá se quedara en cuatro estrellas. Me sigue pareciendo increíble que en un formato tan corto sea capaz de crear personajes inolvidables, manteniendo la tensión romántica y sexual en todo momento.

¿Se escriben novelas así hoy en día?

Solo en un sentido muy laxo. Obviamente, las cosas que suenen incorrectas políticamente no se podrían publicar hoy en día. Tampoco adoptan formato de harlequines, pero hay mucha contemporánea de menos de 200 páginas con otro tipo de portadas. Recurren muchas veces al NA, que quita todo ese misterio que aquí ves entre líneas, y es ese delicioso saber que, por debajo de toda esa hostilidad, estos dos se desean, muy a su pesar. Lilah y Adam son perfectos el uno para el otro, por mucho que les separen cienes y cienes de cosas. 

Aquí os dejo, a la izquierda, la portada original de Loveswept n.º 252, mayo de 1988, o sea hace... 38 años. A la derecha, mi ejemplar de 1994. 




viernes, 18 de abril de 2025

Crítica: “Blood Moon”, de Sandra Brown

 

Un auténtico page-turner, con su dosis justa de pasión y romance



DATOS GENERALES

Título original: Blood Moon

Subgénero: suspense

Fecha de publicación original en inglés: marzo de 2025

448 páginas

Grand Central

ISBN13: 9781538743003


NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (de Fiction Data Base)

Un solo paso en falso y el detective John Bowie será despedido del Departamento de Policía de Auclair, en la costa de Luisiana. Recientemente divorciado y abusando un poco del alcohol, Bowie hace todo lo posible para sobrellevar lo que se hizo (y lo que no) durante la investigación de Crissy Mellin, una adolescente desaparecida hace más de tres años. Pero ahora, Crisis Point, una longeva serie de televisión sobre crímenes reales, emitirá pronto un episodio que documenta el caso Mellin, aún sin resolver. El inescrupuloso jefe de Bowie le ha ordenado que se guarde sus quejas y críticas sobre la mala gestión de la investigación.

Beth Collins, productora sénior de Crisis Point, sabe qué se considera una gran historia y cuándo hay algo más que contar. Tras siete años de trabajo en el programa investigando, verificando datos y editando docenas de episodios, Collins está convencida de que la desaparición de Crissy Mellin no fue un incidente aislado. Una serie de desapariciones de adolescentes en zonas cercanas tienen una sola cosa en común: ocurrieron en la noche de una luna de sangre. En un último esfuerzo por descubrir la verdad, Beth deja Nueva York rumbo a Luisiana para pedirle al detective Bowie que la ayude a averiguar qué le sucedió a Crissy y a encontrar al verdadero culpable antes de que actúe en la siguiente luna de sangre, dentro de cuatro días.

Arriesgando sus vidas y trabajos, Bowie y Collins se unen para identificar y capturar a un astuto perpetrador, mientras luchan contra una chispa irresistible que amenaza con trastocarlo todo.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No. Como es habitual, es de las que compro (¡y en papel!, ¡¡tapa dura!!) solo por ser de Sandra Brown. Anda perdida por mi base de datos en torno al puesto 11.500, gracias a las máximas calificaciones que le da gente a la que sigo, cinco estrellas Becky y una A en The Good, the Bad and the Unread.

 

CRÍTICA

De mis escritoras favoritas, Sandra Brown es la más antigua, y puedo decir que me he leído todas sus novelas. Es la única autora de romántica que compro en tapa dura.

Cuando saca su libro anual, se convierte en uno de los momentos cumbres de mi año lector. En 2024, sin embargo, no hubo libro. Out of nowhere, se publicó en agosto de 2023. Creo que esperó a marzo de 2025, en parte, porque ese mes se produjo una luna de sangre, del 13 al 14.

Así se llama a un fenómeno astronómico: un eclipse total de luna llena, que al dejar de reflejar la luz del sol, adquiere una tonalidad rojiza.

  De la wikipedia he sacado esta imagen del eclipse lunar total de 14 de marzo de 2025, desde Mar del Plata (Argentina).

Item más, se supone que el libro transcurre justo en el mes de marzo de este año 2025. Empieza el sábado, 8 de marzo.

Un tipo entra en un chigre de mala muerte, en mitad de ninguna parte. Los parroquianos le miran con desconfianza. La burla y la violencia revolotean en el ambiente.

Una mujer sentada en un rincón le invita a una bebida. Él va hacia ella. Y en poco más de página y media descubres que este tipo es un policía super bueno en lo suyo. ¿Te lo cuenta? ¡No, lo ves tú misma! Con lo que ella dice y él le responde. En plan Sherlock: esto es así por esto y aquello, y no voy a hacer eso porque estos tipos tal y cual

Así es como se inicia un libro, así se caracteriza a un personaje. En una docena de páginas de diálogo, te retratan a los protagonistas. Show don’t tell elevado a la enésima potencia.

Uno es John Bowie (42),…

No Bow-ie como la estrella de rock. Boo-ie como el cuchillo.

… Y así de cortante es él. Un tipo peligroso, un policía listo que piensa que las cosas no se llevaron bien en la desaparición de una chica, Crissy Mellin, unos años antes. El principal sospechoso confesó y se suicidó estando bajo custodia policial. Su jefe, un impresentable que es el principal responsable de que las cosas se hicieran de mala manera, le tiene enfilado, y al mínimo error, hará que le echen de la policía.

A Bowie le gusta su trabajo, y tiene una hija adolescente a la que pagar los estudios.

Lo último que necesita es que alguien venga a revolver aquel asunto, poniendo en riesgo su trabajo. 

Esa mujer elegante, pese a que intente disfrazarse con una gorra de béisbol, es Beth Collins (33), una productora de televisión. Lleva una docuseries sobre crímenes reales. Retransmitirán un episodio sobre el caso de Crissy Mellin, y muchas cosas no encajan.

Sospecha, por muy loco que parezca, que la luna de sangre tuvo algo que ver. Que hubo otras desapariciones similares coincidiendo con este fenómeno, y que se producirá otra más este marzo de 2025, cuando vuelva a haber uno.

Bowie se ha negado a hablar con el programa de televisión, pero Beth asume que es quien más sabe del caso de Crissy. Seguro que él también tiene sus dudas, aunque la policía lo considere un caso cerrado en el que sólo queda encontrar el cadáver.

Vale, como punto en común de varios asesinatos no suena muy allá lo de la luna de sangre. Es un fenómeno que se produce con largos espacios de tiempo, meses o años, entre uno y otro. ¿Cómo va un asesino en serie a reprimirse de una a otra…?

Pero Beth no se lo puede quitar de la cabeza. Bowie la escucha, y aunque no quiere verse involucrado, acabará investigando con ella, comparando notas, y poniéndose en peligro. Hay gente que no quiere que se revuelvan las aguas de lo que ocurrió con Crissy, y mucho menos que se relacione con otros casos similares.

Intenté leer esta novela poco a poco, que me dure, ¡la he esperado más de un año! Pero me enganchó y no pude parar. La autora sabe ponerte al final de cada capítulo un caramelito, una sorpresita que te impulsa a seguir leyendo.

Acabé el libro con tal subidón que no tenía duda, esto es un novelón de cinco estrellas. Luego lo pienso más y dudo si son cuatro estrellas o cinco. Sandra Brown ha escrito varias novelas que representan, para mí, lo mejor que se puede hacer en suspense romántico. Por comparación con otras aún mejores que tiene, tendría que ponerle cuatro estrellas. 

Nos tiene tan acostumbrados a la excelencia, que una novela tan bien hecha nos parece lo normal. Pero la anterior no me gustó tanto y le puse cuatro estrellas, así que esta es la novela cinco estrellas de las que ha escrito hasta ahora en esta década.

Tiene lo esencial del suspense: un misterio por resolver al que le das vueltas, cosas que vas sospechando e intuyendo y otras que no ves venir ni de lejos, que es lo que nos gusta a los aficionados al suspense. Aquí hay un giro alucinante que elevó el asunto, para mí, del notable al sobresaliente.

Incluye pasión y romance en su dosis justa. Mantiene la tensión sexual no resuelta durante buena parte del libro. Lo de estos dos chisporrotea desde ese encuentro inicial, a pesar de la diferencia de edad. Las escenas amorosas son pocas, pero resultan intensas precisamente por lo que se hacen esperar.

Pese a lo poco que parece dedicar a los sentimientos, notas cómo estos dos se enamoran, en cada momento, lo suyo se hace más fuerte a cada segundo…

Pasa todo en muy pocos días y, sin embargo, resulta totalmente creíble, ¿cómo lo hace?

Tiene ese romanticismo de los tipos abrasivos como papel de lija, ¡ay, John Bowie! Un tipo listo y súper competente, obsesionado con aquel caso que no pudo resolver y que sabe que otros llevaron mal, y sufriendo la culpabilidad de no haber podido ni siquiera encontrar el cadáver, saber qué hicieron con la pobre Crissy, ....

Encima viene esta productora de televisión, Beth, a contarle una historia de lo más loca y le revuelve todo, le reabre todas las heridas...

Da gusto leer algo tan bien escrito. Brown sabe mantener la tensión, juega con el lector.

Por un lado, le deja entrever cosas que hace que el lector sepa algo que los personajes ignoran y tú querrías gritar ¡John, John, cuidado con esto…!

Por otro, el culpable, como toda intriga, lo tienes que buscar entre quienes aparecen en la página, aunque sea de forma breve o de refilón, así que sospechas un poco de todos. Ese es el pacto lector-autor de las intrigas: tiene que ponernos un número limitado de sospechosos, y tú le das vueltas a ver quién pudo ser.

Ves elementos que ya aparecieron en otras novelas suyas: Beth es otra mujer que trabaja en el mundo de la televisión, como otras muchas periodistas, desde los años ochenta, que ha sacado en unas cuantas, y siempre con un mentor, un tipo viejuno de mala vida para quien el periodismo lo es todo. Quizá la que más memorable me resulta es Barrie, la de La exclusiva (1996).

Ese antro en mitad de la nada donde se encuentran los protagonistas al principio de esta novela me recordaba al encuentro de Jordie y Shaw, también en una covacha, y en Luisiana, en Sting. (Otra de ⭐⭐⭐⭐⭐).

Sí, esta novela transcurre también en la Luisiana, donde los pantanos son un sombrío peligro, lleno de aligátores que son la mejor forma de deshacerse de un cadáver.

Al lado de la novela del año de Sandra Brown, la inmensa mayoría del resto de romances me parecen insípidos, mal escritos, algo rapidito, con personajes sin personalidad propia. Aquí, en cambio, tenemos un novelón, con el uso de la tercera persona, diálogos muy inteligentes, descripciones justas. No quiero perderme ni una sola palabra porque, como buena chejoviana, cada cosa está ahí por algo.

Pues nada, ya solo me queda esperar a la siguiente. Querida Sandra, que conserves durante muchos años más ese talento, y las ganas de seguir escribiendo.

Sí, lo sé, esta crítica me ha salido un 50 % más extensa de lo que es habitual en mí, pero es que merece la pena. Me ha dejado encantadísima.

Valoración personal: excelente, 5 estrellas.

Se la recomendaría a: quien gusten del suspense romántico de calidad.

Otras críticas de la novela:

Como me suele ocurrir con los libros de Sandra Brown, ni he visto críticas en español, ni tampoco la veo comentada en las habituales páginas de romántica en inglés.

A Midlife Wife, 5 estrellas.

All About Romance, una B.

The Good, the Bad and the Unread, una A.

Carole’s Random Life, 4 estrellas al audiolibro narrado por Kyf Brewer.

Bargain Sleuth, positiva.

Otra crítica positiva, en Fresh Fiction, que la resume perfectamente en una frase: «Absolute Page Turner From the First Page»

Acabo con dos reseñas breves, en Kirkus Review, y Publishers Weekly.