La idea de este post me
lo dio Kimberly (de A la cama con… un libro) al hablar de The worst guy, novela de la que dice «pocas veces me he encontrado con unos enemigos tan
enemigos».
¿Serían estos los
enemigos más enemigos de romántica? Porque lo de estos es de traca, hasta
tienen que ir a terapia para poder trabajar juntos.
Sobre el tópico «de
enemigos a amantes» ya escribí en su momento un post,
analizando en qué consiste el tópico y por qué motivo creo yo que gusta, poniendo unos cuantos ejemplos de novelas buenas con esta dinámica.
Esto de los enemigos que
se follan vivos (afortunadísima expresión haggard,
no mía) es algo que llena Romancelandia de un montón de conocidos, parientes,
compañeros de trabajo que no se soportan, que discuten a cada paso pero que «no
pueden dejar de pensar el uno en el otro, ¡maldita sea!».
¿Merece la pena un top de
enemies?
Sí claro, si no, no
estaríais leyendo estas líneas.
Ahora, ¿qué incluyo aquí?
¿Las mejores novelas románticas, las más apreciadas, con ese tópico? ¿O las que
mejor le saben sacar punta al tema?
Creo que me decanto por
la segunda opción. Puede que, en calidad, no sean las mejores, pero intento que sean aquellas historias en las que los dos llegan a odiarse a extremos de hacer cosas
tremendas el uno contra el otro, aunque sin llegar a la humillación.
Intento dejar fuera
también aquellas novelas que están muy bien pero que la enemistad entre los
personajes viene más por causas externas, las familias por ejemplo, cuando
ellos en realidad se llevan bien; o sea, los Romeo y Julieta de turno.
¿Quiénes son los enemies más enemies en los que he pensado?
Pues curiosamente, para
mí, son «Jurdan».
La trilogía de fantasía
Los habitantes del aire, de Holly Black (2018-2019) tiene
en Jude y Cardan a dos protagonistas enemigos de verdad, una humana y un… hada
masculino. Claro, como hada en español se define como femenino, no es fácil
encontrar cual es el nombre adecuado para un «hado». Lo más parecido que admite
el DRAE sería silfo, en mi opinión.
Las perrerías de estos
dos llegan al punto de poner en peligro la vida del otro.
Sí, es un libro más de
fantasía que romántico, pero tiene su historia de amor con final feliz. Por eso
la incluyo aquí como los enemies más enemies que conozco.
Luego, de las historias
clásicas pondría una de suspense sureño de esas con pasiones exageradas y todo,
los amores y el deseo, las venganzas y los odios, más espeso que la melaza.
Hablo de una de Linda Howard, Secretos en la noche (1995). En
la misma línea tenemos, cómo no, Odio en el paraíso (1988) de Sandra Brown,
otros
que tal bailan. Su inquina, sin embargo, no me parece tan tremenda como la del
libro de Howard.
Más cercana en el tiempo
tenemos el Cariño, cuánto te odio (2016), de Sally Thorne, un romance de oficina con tremenda manía y rabia de la una por el otro. Lo que
piense o sienta Josh, ah, eso ya…
Comenté en aquel artículo
sobre este tópico que, para mí, nadie hace el enemies to lovers como Julie
James. Destaca en la tensión de andar picándose el uno al otro con réplicas
ingeniosas, aunque luego la cosa decaiga un poquito en el apartado erótico. La
tensión sexual es fantástica, la resolución, no, a mi modo de ver.
Me parecen muy buenas las
de dos rivales del FBI (The thing about love, 2017) y dos abogados de la misma firma que llevan años odiándose (Practice makes perfect, 2009).
Ahora, de todas las suyas
la que, en mi opinión y a día de hoy, más aprovecha el tópico, sería Something about you (2010).
No es para menos, el policía Jack Pallas culpa a la ayudante de fiscal Cameron
Lynde de su caída en desgracia profesional. La llama de todo menos bonita.
Otra con problemas en el trabajo
por culpa del otro es Sabrina Carlton, la protagonista de Headliners (Lucy Parker,
2020). El escándalo que la arrastra por el fango lo revela públicamente su
archienemigo Nicholas Davenport, ¿cómo no van a saltar chispas cuando compartan
plató de televisión?
Dentro del mundo gay, no
puedo evitar pensar en la rivalidad deportiva de Shane y, ay, Ilya, my love. En la pista de hielo se dicen
de todo, aunque fuera… Heated rivalry
(2019) de Rachel Reid es imperdible,
para mi gusto. La acabo de leer por tercera vez y, puf, mucho, muy intenso. Muy rara en su estructura, con cosas que no ves en normalmente en este género. Sí, con todas las imperfecciones que queráis, pero, vaya, de las mejores novelas románticas que he leído.
Otros fogosos amantes enfrentados, esta vez por la política y el pequeño detalle de que uno es un delincuente y el otro puede que le tenga que arrestar, son Silas & Dominic, de A seditious affair, de KJ Charles.
Hay una novela de ciencia
ficción gay con bastante violencia (no sexual) gráfica. Uno de los
protagonistas, Tover Duke, sufre todo tipo de sevicias («humillación, dolor y
tortura» dije en mi crítica) por culpa del otro, Cruz Arcadio. Es Song of the navigator de Astrid Amara (2015). Es de esas que te preguntas cómo se va a perdonar que ese sufrimiento se lo haya causado, en
parte, el otro.
Ya que estamos con subgéneros
raritos, ¿cómo no meter una de bárbaros? En Milla Vane: A heart of blood and ashes (2020, fantasía épica) Maddek tiene toda la
intención del mundo de matar a Yvenne con sus propias manos y arrojar su
cadáver por encima de las murallas de su monstruoso enemigo. Y, efectivamente, eso
es lo primero que intenta.
La novelita que dio lugar
a este post, The worst guy (2021) de Kate Canterbary, sí que tiene ese
aspecto de enemigos que no pueden trabajar juntos, con diálogos llenos de
chispitas. Ahora, tampoco los veo haciéndose verdaderas trastadas o jugarretas.
Son más bien torpezas. Eso sí, se tienen auténtica manía. Hasta cuando se
acuestan el uno con el otro, sus sentimientos son francamente negativos.
Repasando aquel artículo
de romántica que escribí sobre enemies to lovers, me doy cuenta de que me falta hablar de aquellos
enemigos de antología, una de mis parejas favoritas, Adrian & Justine. Pero
es que para entenderlos no basta un solo libro, su libro (The Black Hawk, 2011),
no. Te tienes que leer todos los Spymasters de Joanna Bourne para ir reconstruyendo, poco a poco, su historia. ¿Se
hacen faenas? Sí. A veces colaboran, pero son espías en bandos diferentes de la
guerra, por lo que llega un momento en que, bueno, necesidades del servicio,
Justine tiene que pegarle un tiro a Adrian y este casi no lo cuenta.
Para no tener que leerte
toda la serie, siempre puedes probar la primera, Desarmado por un baile (2008), cuyos protagonistas, Robert y
Annique, están también en bandos opuestos y llegan a lo que, en mi crítica,
describo como «violencia física, manipulación psicológica». No son tan explosivos como Justine y Adrian, pero sí que te da una buena dosis
de enemistad.
Pues esta sería mi lista Top de los enemigos más enemigos de romántica, en la que he pensado así rápidamente, estos días de puente-acueducto de la Inmaculada Constitución... Aunque yo he tenido que trabajar los tres días, ya os lo digo, y ha sido raro eso de trabajo, fiesta, trabajo, fiesta, trabajo hoy de nuevo...
Estas son las parejas de las que me he podido acordar que discutían con más ardor y
más guarradas (en todos los sentidos) se hacen. Hay muchos más, claro. Los más
apreciados los puedes encontrar en el post que escribí en 2020, «Amores reñidos son los más queridos» lo titulé.
Ahora, si has llegado
hasta aquí, es tu turno. Si se te ocurre alguna otra novela que haga
particularmente bien este tópico, cuéntanoslo. No basta con que sea enemies to lovers y que sea buena, no.
De lo que se trata es de que haga particularmente bien la parte de
enfrentamientos (verbales o físicos) de antología, que se hagan auténticas
canalladas pero (pero, es muy importante) sin llegar a la humillación del otro.
Fina línea, ¿eh?















