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jueves, 12 de diciembre de 2019

Crítica: “Rey”, de Meghan March


Una erótica no apta para todos los gustos



DATOS GENERALES

Título original: Ruthless king
Subgénero: erótica
Fecha de publicación original en inglés: 2017
Parte de una serie: Mount Trilogy (Trilogía Mount) #1
Páginas: 252

Edición en español: 2019, Vergara
Traductoras: María del Mar Rodríguez Barrena; Ana Isabel Domínguez Palomo
Páginas: 256


SINOPSIS (según la Casa del Libro)


Nueva Orleans me pertenece. No conoces mi nombre pero controlo todo lo que ves y algunas cosas que no ves. Mi poder no conoce límites y logro todo lo que me propongo. Estás en deuda conmigo, todavía no lo sabes pero ha llegado el momento de cobrármela. Keira Kilgore, ahora eres propiedad de Lachlan Mount.



¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No, si acaso, estaría en torno al puesto 4.000 en mi lista de novelas. Se beneficia de que le dieron lo máximo, cinco estrellas, en tres blogs que sigo: Dirty Girl, Harlequin Junkie y Scandalicious (bueno, este último blog me suena que ya no está operativo).


CRÍTICA

Suelo ir al trabajo escuchando Sinfonía de Mañana. No es que Martín Llade me caiga del todo bien, porque me suena algo lumio pero, sobre todo (el pobre no tiene la culpa) su forma de hablar me recuerda a un compañero mío de trabajo que no es precisamente santo de mi devoción.

Hace unos días, hablando con el «radiotresero» José Manuel Sebastián, Martín Llade dijo lo siguiente:

A ver, si yo que cuando la gente me habla que si Pink Floyd que si Deep Purple… digo… es que no tengo nada contra ellos porque seguro que son maravillosos, pero es que el día solo tiene 24 horas y hay tantas cosas de las que empaparse.

Me he acordado de esta frase justo al terminar este libro que he inhalado en veinticuatro horas. Os cuento.

Keira dirige el negocio familiar, una destilería de whisky en Nueva Orleans. No es muy boyante económicamente, pero cuando parece que la época de los números rojos queda atrás, ¡zasca! lo puede perder todo si no paga una deuda de su difunto marido.

El acreedor es Lachlan, el rey de los bajos fondos, de esos que controla, supervisa o dirige el tráfico de drogas, los delitos violentos, etc. al menos por lo que cuentan de él. Básicamente le dice que si no tiene dinero, que le pague con su cuerpo serrano. En caso de no hacerlo así, directamente amenaza con hacer daño a sus seres queridos. Le deja regalitos inquietantes como, por ejemplo, una foto de sus padres jugando al golf en Florida.

Keira, ¡cráneo privilegiado!, en vez de irse a un abogado o a la policía, prefiere hablar con su mejor amiga, una alcahueta que se forra explotando sexualmente a otras mujeres. Que le dice que nena, claro, con lo espectacular que tú eres… Y Keira, in albis: ¿Guapa, yo?

Oh, sí, es la típica heroína totalmente inconsciente de su atractivo, algo que cada vez me chirría más.

En mi experiencia, cuando alguien es guapo de verdad se te van los ojos, y es imposible que esa gente no se dé cuenta. Las pocas personas con cierto atractivo que conozco, lo saben perfectamente, lo asumen y hasta se lo tienen un poco creído.

Lo de la «heroína despampanante sin darse cuenta de que lo es» me resulta un tópico nada creíble.

Así que el planteamiento inicial es… una mujer de pocas luces, una proxeneta y un delincuente violento,… Esto debe ser lo que llaman Dark romance, me dije yo para mí. Y, efectivamente, así lo comentaban en críticas que leí por ahí. Es un tipo de historia, al parecer, sobre la parte desagradable de la vida con protagonistas moral (y legalmente) reprobables. No de gente común y corriente que se enamora y tiene una vida sexual de lo más apasionada, que eso sí me gusta.

La cosa es que Keira se somete a los deseos de Lachlan, porque ¿qué va a hacer cuando la amenazan con pérdidas económicas e incluso la integridad de sus seres queridos? Eso da pie a unas cuantas escenas eróticas donde todo se humedece, fluye, gotea y chorrea, antes, durante y después, y te lo cuentan con exquisito detalle. ¡Qué capacidad para la licuefacción!

Me ha sorprendido leer en más de una crítica que Keira actúa voluntariamente. Mi concepto de consentimiento debe ser diferente. A ver, consentir es decir que sí cuando puedes decir que no sin que por ello te pase nada malo.

Someterse (porque las circunstancias no te permiten otra salida menos mala) no es consentir.

Esta novela no resiste una mirada con las gafas violetas. Vale, es solo una fantasía erótica; todo el mundo tiene derecho a excitarse con lo que le dé la gana, siempre que no se haga daño a nadie. Al final, esto es solo un libro. Dudo que en realidad nadie quiera convertirse en la obsesión de un malote que controla, te vigila, te priva de libertad, te da caña y te obliga a tener relaciones sexuales bajo coacción.

Me incomoda, la verdad, la imagen que da de la mujer y de las relaciones. No es muy diferente de la que pueda expresar un machirulo de esos que dejan sus excreciones mentales en sitios como ForoCoches o Twitter.

Mi experiencia con esta historia: los personajes me resultaron desagradables, sus acciones reprobables, y encima, para rematar la jugada, aquí no te cuentan una historia de amor con final feliz, sino que te dejan en un cliffhanger para que te compres los otros dos libros.

O sea, no es novela romántica autoconclusiva.

Me sienta fatal, lo reconozco, que me anuncien algo como romántico y no haya un final feliz al acabar la novela.

¿Qué tiene de bueno el libro? La autora sabe contar las cosas con una buena tensión, escribe con gran fluidez, es fácil de leer, y las escenas eróticas –aunque muy machistonas–, están bien escritas, resultan excitantes y con eso cumple la regla número uno de la novela erótica. A eso hay que añadir que sabe incluir un par de giros «inesperados» al final: uno era bastante previsible, pero el otro no lo vi venir.

La leí en original, en inglés, así que no sé cómo estará la traducción. Me temo que resulte de lo más grosera, porque no veo yo forma civilizada de traducir ciertas cosas.

Con lo cual vuelvo al principio. ¡Ah, que esto es Dark romance? Pues bueno, pues vale, si a ti te gusta, bien por ti, al fin y al cabo, medio mundo adoró a Los Soprano y no hay psicópata sin su club de fans.

Pero yo ya no tengo edad para estas historias. Ni estómago. Literal: se me revolvió.

Así que lo dicho: no tengo nada contra el dark romance, seguro que es maravilloso, pero es que el día solo tiene veinticuatro horas y creo que prefiero empaparme de cosas que chorreen menos.

Valoración personal: allá tú, 2

Se la recomendaría a: quienes disfruten de fantasías de sometimiento.

Otras críticas de la novela:

En español, Grandes libros para jóvenes lectores puntúa con cuatro estrellas. 

La Estantería de Helena lo deja en 3 sobre 5. 

La opinión en el Rincón de la Novela Romántica, es también positiva. 


En inglés, 5 estrellas y Top Pick! para Harlequin Junkie

Lana, en Dirty Girl, la califica con otras 5 estrellas

4 estrellas merece, según Marieke’s Books


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Y con esto acabo el Reto Íntimo propuesto por Patricia Marín. Ha sido una experiencia... irregular. Ha incluido mi favorita de Kleypas, El amante de Lady Sophia, y otras que me han parecido buenas y las he disfrutado: Lo quiero todo, de Katee Robert; Instante, de Patricia Marín y Enmendar a un granuja, de Suzanne Enoch. Pero, en general no me ha descubierto a ninguna autora espectacular de esas que dices «¡Voy a leerme todo lo suyo!»

No digo que sean novelas malas, es solo que cada lector somos un mundo. Lo que a uno le gusta a otro no, y viceversa.

No es ni mejor ni peor, es solo que cada uno tenemos nuestros gustos.

Y con esto me reafirmo en mi decisión: se acabaron los retos durante una temporada. La vida es muy corta para forzarme a leer libros que no me apetecen, solo porque este mes toca.